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Revolución #106, 28 de octubre de 2007


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De un distribuidor del periódico Revolución en Washington, D.C.:

Airado mitin demanda justicia en el caso de DeOnte Rawlings

Más de 100 personas se reunieron frente al cuartel de la policía de Washington, D.C., el viernes 19 de octubre en respuesta a lo que muchos han llamado el asesinato “estilo ejecución” de DeOnte Rawlings, un joven negro de solo 14 años que un policía fuera de turno mató a tiros el 17 de septiembre. La Organización de Liberación Africana y Alto el Fuego-No Maten a Nuestros Hermanos y Hermanas organizaron la protesta y varios otros grupos e individuos se unieron. El padre de DeOnte, Charles, y su hermana hablaron entre lágrimas y pedían al público que los ayudaran a continuar e intensificar esta lucha por justicia. “Este puede ser su niño”, gritó Charles. “¡Esto tiene que parar ahora!”

Unas víctimas de la brutalidad policial hablaron ante el público al igual que otros activistas que recordaban los días de los Panteras Negras. El reverendo Lennox Yearwood le dijo al público: “¡No dejaremos que sigan matando a nuestros niños, NO MÁS!”.

La autopsia reveló que la bala que mató a DeOnte entró por la parte trasera de la cabeza y que su cuerpo sostuvo heridas severas a causa de una golpiza. La policía dice que el muchacho trató de llevarse una de sus motocicletas pero también que les disparó, aunque no encontró ninguna arma.

“¿Será su niño la próxima víctima de estos asesinos con placas?” preguntó uno de los organizadores. Otro dijo: “No permitiremos que cubran la verdad. No estamos pidiendo justicia, estamos demandando justicia”.

Se habló de la esclavitud en este país, de la batalla por la libertad de los 6 de Jena, de la guerra inmoral, de las prisiones que se llenan de hispanos y negros y de la criminalización de esta generación de jóvenes.

Muchas personas tenían copias de la declaración que Carl Dix mandó y me pidieron que lo leyera. Muchos gritaron que estaban de acuerdo. El mensaje terminó con estas palabras:

“Se necesitará una revolución. Millones de personas tendrán que levantarse para acabar con esta mierda de una vez por todas, para acabar con esta opresión y brutalidad, para acabar con las guerras y todo el horror que brindan a nuestra gente aquí y alrededor del mundo. Esta clase de revolución solo será posible cuando este sistema esté en una crisis grave y cuando millones de personas, consientes de la necesidad de esta clase de cambio, estén dispuestas a luchar por ella… Si no oponemos resistencia, nos golpearán hasta dejarnos destrozados. Tenemos que forjar resistencia a sus ataques. Por eso son tan importantes las manifestaciones de hoy.

“Es importante también que este lunes 22 de octubre gente de docenas de ciudades a través de este país se den a las calles como parte del Día Nacional de Protesta para Parar la Brutalidad Policial, la Represión y la Criminalización de una Generación. En este día la gente que tiene que vivir bajo la bota de la policía tendrá una plataforma de donde compartir las historias de la devastación que han sufrido. Y muchos más de todas partes de nuestra sociedad su unirán a ellos en solidaridad para demandar un fin a esta brutalidad oficial”.

Muchas personas, en particular los jóvenes, leyeron la última edición de Revolución. El anuncio en la contraportada que decía “Peligro: La policía está presente” atrajo mucha atención. Oí una conversación entre un joven y un señor:

“¿Sabes de qué se trata este periódico?”, le preguntó al joven. “El comunismo es lo opuesto del capitalismo. Se trata de acabar con todo lo malo de este sistema. Tienes que educarte, mi hermano… este periódico es profundo. Te dice la verdad”.

De pronto a la distancia se escucharon tambores y gritos de “¡Si no hay justicia, no habrá paz!”, y poco a poco alrededor de 100 personas que fueron a Washington a protestar contra la globalización y la reunión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se unieron al grupo. Esa mañana estaban en una protesta contra las redadas de la Migra cuando se enteraron de la manifestación de DeOnte, y fueron a solidarizarse.

Muchos de ellos me dijeron que querían ser parte de una lucha para todos, contra todas las injusticias, para crear un mundo mejor. Decían que todas nuestras batallas están entrelazadas. La marcha al Departamento de Justicia estuvo llena de energía, repleta de personas de todas las nacionalidades y edades, muchas de ellas vestidas de negro, como pidieron los organizadores. Nos sentimos inspirados al ver la fuerza de todos allí unidos, que era algo nuevo para casi todos.

Nosotros llevábamos una bandera que decía: “¡Justicia para DeOnte! Alto a la brutalidad policial; alto a la represión; alto a la criminalización de una generación… 22 de Octubre”.

Como dice el editorial de Revolución sobre el 22 de Octubre: “…Estos brotes de lucha tienen que ser un comienzo. El 22 de octubre la gente tiene que rechazar las medidas del sistema para dividirnos y enemistarnos, y tiene que forjar unidad”.

Frente al Departamento de Justicia, un joven afroamericano se dirigió a los allí congregados: “Cuando ustedes se unieron a nosotros casi lloré. Esto es lo que necesitamos pero nunca lo vemos. Les ruego a todos, infórmense sobre las redadas del ICE, sobre todas estas injusticias… necesitamos información colectiva sobre todas nuestras luchas”.

Otra persona se levantó y dijo: “Tenemos que destrozar este sistema podrido y crear uno nuevo, un sistema donde no exista esta brutalidad”.

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