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Revolución #117, 27 de enero de 2008

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HACER LA REVOLUCIÓN Y EMANCIPAR A LA HUMANIDAD
SEGUNDA PARTE: TODO LO QUE HACEMOS TIENE QUE VER CON LA REVOLUCIÓN (CONTINÚA)

Vencer los obstáculos y limitaciones, “movilizar a todos los factores positivos”

De la Redacción: Lo que sigue es el quinto pasaje de la segunda parte de una charla que dio Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, el año pasado (2007). La charla ha sido revisada en preparación para su publicación y se han incluido notas al pie de página. Estos pasajes se publican en dos partes. La primera parte (en español e inglés) está en línea en revcom.us, tanto como la segunda parte en inglés. La primera parte ha salido en español como una serie de pasajes en la edición impresa del periódico Revolución (ver los números 105, 21 de octubre; 106, 28 de octubre; 107, 4 de noviembre; 108, 11 de noviembre; 109, 18 de noviembre; 110, 25 de noviembre; 111, 9 de diciembre; y 112, 16 de diciembre de 2007). Los pasajes de la segunda parte también se publicarán como serie en Revolución.

Vencer los obstáculos y limitaciones, “movilizar a todos los factores positivos”

Hay algo muy importante que podemos aprender de la experiencia con relación al huracán Katrina en el 2005, y en particular de nuestro balance sobre las limitaciones y deficiencias de nuestro partido con relación a eso. Me refiero no solo a nuestras limitaciones en cuanto a nuestra fuerza organizada y la cantidad de militantes, y así sucesivamente, sino también en cuanto a las ocasiones en las que no tomamos la iniciativa cuando podíamos hacerlo, en las que cedimos ante las dificultades de la situación, por ejemplo la fuerza represiva del estado, cuando existía una base para oponerle resistencia, junto con las masas, y transformar la necesidad por medio de la lucha. Debemos regresar a nuestro balance de esto,1 estudiarlo profundamente y sacar las lecciones en detalle, para hacerlo mejor en el futuro, especialmente en las muchas ocasiones en las que importantes sucesos estallarán de repente, muchas veces al parecer “de la nada”.

¿Quiénes predijeron, o podían predecir, todo lo que pasó con el huracán Katrina? Bueno, por supuesto, después de cierto punto los meteorólogos predijeron que habría un gran huracán en esa zona en ese momento. Pero, irónicamente, el huracán llegó y se fue —y muchos creían, por un momento, que ya había pasado lo peor—, y luego los diques se rompieron. ¿Quiénes predijeron eso? Bueno, una vez más, se trata de accidente y causalidad. Los diques se rompieron por ciertas razones, y parece que algunas personas en posiciones de autoridad tenían por qué creer que podrían romperse. ¿Pero quiénes hubieran podido predecir, o predijeron, todo lo que esto provocó? Esto resalta una vez más lo importante que es no proceder a partir de un “realismo determinista”2 al tratar la realidad y la posibilidad del cambio radical.

Lo que hubiera podido hacer una vanguardia comunista organizada en tal situación es mucho más de lo que se hizo. Bueno, las consecuencias de que la vanguardia actuara enteramente conforme a sus responsabilidades como vanguardia, y todo lo que se hubiera podido producir como resultado de eso —lo que a veces describimos como la dinámica de revolución/contrarrevolución/más revolución— hubiera sido tremendo, en el sentido de ser muy intenso. Pero si pensamos que vamos a ir desde aquí hasta allá (de las circunstancias actuales a una situación en la que todo el rumbo de la sociedad “está en juego”) sin esa clase de dinámica, repetidas veces a lo largo del proceso —y de una manera muy ampliada cuando, por fin, surjan una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario de millones—, pues nos estamos haciendo ilusiones y debemos olvidarlo todo—lo que, por supuesto, no vamos a hacer.

Una vez más, sugiero seriamente que estudiemos el balance de la experiencia con relación al huracán Katrina en el 2005, desde la perspectiva de aprender a hacerlo mejor. Muchas cosas que se parecen a esa experiencia —en particular en el sentido de que encarnan estallidos repentinos de cambios dramáticos— se van a presentar desde diferentes direcciones. En algunos casos, las podremos ver con un poco de anticipación, por lo menos los contornos o la posibilidad de lo que viene; en otras situaciones, incluso eso no será posible hasta que el suceso tumultuoso “esté encima de nosotros” repentinamente. Esto es cuestión de orientación fundamental y es crucial en cuanto a nuestro trabajo y objetivos globales, pero también específicamente en cuanto a permitir que las masas —unirnos a esas masas y dirigirlas— participen en la labor revolucionaria significativa incluso cuando no se haya desarrollado una situación revolucionaria, para contribuir a lograr la meta revolucionaria y hacer el avance —en cuanto sea posible, en todo momento, y tan rápidamente como sea posible— hacia la situación en la que haya un pueblo revolucionario de millones y la posibilidad objetiva de la revolución se presente en un contexto inmediato.

Junto con eso, necesitamos aplicar y centrarnos en la orientación de, como lo dijo Mao, “movilizar a todos los factores positivos”. Todas estas contradicciones en el seno del pueblo, por ejemplo, incluso cuando principalmente tienen una expresión negativa, no solo son algo negativo —tienen un lado positivo, por lo menos potencialmente—, existe el potencial de transformarlas en algo positivo. Bueno, para que quede claro, esto no quiere decir que son positivas ahora y todo lo que hay que hacer es “hacer resaltar lo positivo”. No, hay que arrancar lo positivo de lo que es ahora, principal y esencialmente, negativo—hay que transformar algo malo en algo bueno.

Otra vez, un ejemplo marcado de esto son las contradicciones entre los negros y los latinos, que se están agudizando hoy. Ahora mismo, en su aspecto principal y abrumador, esto es muy negativo, pero existe el potencial de transformarlo en algo positivo si “labramos” correctamente —o, mejor dicho, si luchamos por resolver —esta contradicción, de hacer saltar a primera plana lo que es positivo en esta situación, o sea, la unidad de los intereses fundamentales de estas masas de diferentes nacionalidades, junto con la realidad de que —aunque en lo inmediato tiene una expresión negativa, en lo general— existe un aspecto positivo, y un potencial positivo, en el hecho de que las masas se están despertando a la vida política y lidiando con grandes temas y sucesos sociales. El reto es hacer saltar los elementos positivos, que radican en esto, y transformar la situación haciendo hincapié en sus intereses comunes fundamentales, y atraer a cada vez más gente a reconocerlos. Y esto requiere permitirles ver que la manera en que la situación los afecta —incluso la manera en que, ahora mismo, los empuja e impele hacia estar en conflicto el uno con el otro— tiene sus orígenes en el sistema capitalista-imperialista y es parte de su funcionamiento esencial. Esta es la manera en que tenemos que abordar todas las contradicciones ante nosotros. Existen factores positivos potenciales, incluso si no se expresan en lo inmediato, en todas las contradicciones sociales ante nosotros; y tenemos que aprender a identificarlos y hacerlos saltar, para que estos los “coman” a los negativos. Por otro lado, es crucial captar —y permitir que cada vez más masas capten— que, mientras se puede lograr avances en la transformación de estas contradicciones (en la transformación de los aspectos malos en aspectos buenos), en el contexto de oponer resistencia a las muchas infamias e injusticias del sistema, no se lo puede lograr enteramente —la unidad fundamental de las masas en torno a sus intereses más elevados no se puede lograr en un sentido cualitativo, y de una manera continua y que se sigue desarrollando— hasta que hagamos la revolución, tumbemos el gobierno del capital y establezcamos el gobierno del proletariado y de las masas populares. He aquí otra expresión del principio de la dictadura del proletariado.3 Pero el punto —la concepción dialéctica materialista de esto— es que podemos, y debemos, forjar poderosos elementos del futuro —incluso la unidad de las masas en la lucha, cada vez más motivadas y guiadas por una concepción comunista científica de donde radican sus intereses comunes y más altos— como parte de construir, y para construir, el movimiento revolucionario hacia la meta de abolir la dictadura de la burguesía y establecer la dictadura del proletariado.

Este año, por ejemplo, el Día Nacional de Protesta para Parar la Brutalidad Policial, la Represión y la Criminalización de Una Generación, el 22 de octubre,4 es importante porque sigue siendo una concentración importante de las contradicciones sociales y, además, porque es un vehículo importante para transformar, en una dirección positiva, las contradicciones en el seno del pueblo, entre ellas la contradicción entre los negros y los latinos, por medio de destacar su opresión común y sus intereses comunes.

He seguido los informes, en la prensa burguesa pero también en Revolución, sobre lo que pasó el Primero de Mayo en Los Ángeles. Es cierto que muchas masas negras tenían una actitud atrasada hacia la manifestación en pro de los derechos de los migrantes ese día. Y muchos migrantes estaban metidos en una orientación muy reformista y “asimilacionista”. Pero, en un sentido, y aunque fue una lección dolorosa, la burguesía les hizo un favor a las masas cuando demostró su auténtica naturaleza con un ataque brutal y sin provocación contra la manifestación. En este momento grandes cantidades de estas masas inmigrantes buscan que los acepten, y hacen todo lo posible para demostrar qué tan respetables y trabajadoras que son, pero la clase dominante desencadenó a sus perros a atacarlas. Y muchas de estas masas inmigrantes, especial pero no únicamente las que fueron blanco del ataque, empezaron a captar un poco más la situación en la que se encuentran aquí, y que el funcionamiento del sistema y los que detentan el poder no van a permitir que sean parte del sistema partiendo de la base de la dignidad e igualdad. Y muchas de las masas negras dijeron: “Oh, lo entiendo, a esa gente no le gustan tampoco. Estas son las mismas fechorías que nos hacen a nosotros todo el tiempo”. Bueno, todo esto es espontáneo, pero es la materia prima, por así decirlo, con la que tenemos que trabajar, y podemos trabajar, para reconfigurar y transformar la situación de una manera más positiva.

Y, en un sentido general, también tenemos que captar y aplicar continuamente una concepción de la relación dialéctica —la “sinergia positiva” potencial— entre “dos cosas que hay que maximizar”, es decir, maximizar el desarrollo de una atmósfera politizada y un movimiento revolucionario, con un núcleo comunista, en las masas básicas, y hacer esencialmente lo mismo en las capas medias. Realmente solo desde el punto de vista comunista se puede ver el potencial de una dialéctica positiva aquí. Muchas capas populares, por su cuenta y espontáneamente —con su punto de vista espontáneo y la manera en que lo influencian en gran medida las ideas dominantes, y la prensa y los otros medios de moldear la opinión pública—, no ven cómo estas cosas distintas pueden ser, o cómo se puede transformarlas en, factores positivos y favorables. No captan espontáneamente el significado de las cosas que les ocurren a las diferentes capas, cómo todo esto cuadra con el recuadro general, y cómo hacer que todo esto contribuya a algo positivo, aunque en gran parte va en direcciones contrarias.

En “Forjar otro camino”,5 hablé de que tenemos que desarrollar cada vez más nuestra capacidad de manejar correctamente las contradicciones entre, por un lado, luchar con la gente a abandonar sus falsas ilusiones burguesas democráticas y, por el otro, unirnos con ella en muchas luchas en las que en general proceden de esas falsas ilusiones burguesas democráticas. Esto es, en un sentido, paralelo a —o implica los mismos principios que— manejar correctamente los “dos máximos”, e iniciar una dialéctica positiva de esa manera, por medio de mucha lucha.

Desde nuestra perspectiva comunista y con nuestros métodos comunistas, y por medio de aplicar esta ciencia, podemos ver cómo en realidad se puede movilizar y reunir muchas cosas que no alcanzan nuestro objetivo —y que espontáneamente no parecen de ningún beneficio inmediato a diferentes sectores de las masas o al objetivo revolucionario en general— para ser parte de todo el proceso que conduce a donde tenemos que ir. Y nos toca a nosotros hacer que esto —los lazos entre estas cosas distintas, las maneras en que tienen importantes elementos en común y las raíces que tienen en el mismo sistema— tenga vigencia para las masas básicas como también para otras capas sociales.

Esta es otra expresión de “movilizar a todos los factores positivos”, pero en su aplicación particular a la interrelación entre los factores que afectan directamente las capas distintas, cómo se puede unir a todo esto hacia nuestros objetivos revolucionarios estratégicos, y cómo se puede luchar por realizar y promover la dialéctica positiva necesaria (o “sinergia”) en el curso de avanzar hacia esos objetivos y como parte crucial de esto.

Esta serie continuará en el próximo número de Revolución.


1 De la declaración del Partido Comunista Revolucionario, EU: “Sobre el huracán Katrina: Tres lecciones fundamentales” (Revolución #14, 18 de septiembre de 2005), que está en el portal revcom.us. La declaración decía:

Hay tres lecciones fundamentales de lo que ha estado pasando en relación con el huracán Katrina y el papel del gobierno.

1. Ha salido a la luz la verdadera naturaleza de la clase dominante de este país y su debilidad concreta. Estos sucesos, y en particular las acciones del gobierno, han resquebrajado dramáticamente el “temor supersticioso” que le inculcan a la ciudadanía hacia los que detentan el poder, el estado y toda la maquinaria de dominación y represión. Para mucha gente, han puesto en tela de juicio en gran medida la capacidad y el derecho de este gobierno, y de la clase dominante en general, de gobernar. Ha saltado a la vista mucho de lo que la clase dominante, con su red “normal” de engaño y represión, esconde, niega o distorsiona y tergiversa, como la opresión y extrema pobreza de gran parte de la población negra de este país. Por todo el país y el mundo, se ve con claridad lo que le importa y no le importa a los que detentan el poder, y en particular su total desdén por las masas de pobres y oprimidos y por la gran mayoría de esta sociedad. Además, se ha demostrado gráficamente que, aunque siguen siendo muy poderosos, la clase dominante, las fuerzas armadas y toda la maquinaria de opresión no son todopoderosas.

2. Vistos correctamente, estos sucesos muestran la necesidad y la posibilidad de la revolución y de una sociedad radicalmente diferente. El gobierno dejó a las masas populares de las zonas afectadas por Katrina sufrir, día tras día, en una situación no apta para seres humanos, pero las masas demostraron su humanidad de muchas maneras y desmintieron las calumnias de que son unos delincuentes y animales. Cuando han tomado la situación en manos propias, la gran mayoría lo han hecho con honradez y con el fin de satisfacer necesidades que no podían satisfacer de otra manera. La gran mayoría han respondido ayudándose mutuamente, especialmente a los más necesitados, y condenando la indiferencia e inacción del gobierno, y han recibido apoyo y ayuda de gente por todo el país. En todo esto se ve el potencial de movilizar a las masas a forjar una sociedad con relaciones sociales radicalmente diferentes de la competencia por subsistir que impone el sistema capitalista. Pero por otro lado, se ha visto que las masas no captan completamente que este sistema está directa y profundamente en conflicto con sus intereses fundamentales y no se han organizado en consecuencia. Cuando capten eso y se organicen partiendo de esa base, una lucha revolucionaria de millones de personas, sumada al desarrollo y a la agudización de ciertas condiciones objetivas, podría plantear la posibilidad de romper el control de la clase de despiadados explotadores capitalistas que gobierna esta sociedad (y gran parte del mundo), y crear una nueva sociedad y un nuevo estado que coloquen los intereses de la gran mayoría de la población en el centro de todo lo que hagan. Pero esto requerirá dirección revolucionaria, y nos lleva al tercer punto esencial.

3. En este país existe una dirección revolucionaria: el Partido Comunista Revolucionario, EU, y su presidente, Bob Avakian. Pero para decirlo sin pelos en la lengua, aunque el partido se ha esforzado por asumir sus responsabilidades en relación con el huracán, su capacidad de dirigir en estas circunstancias graves y urgentes es muy inferior de lo que se necesita. Si la influencia del partido y sus vínculos organizados con las masas hubieran sido mucho mayores antes del huracán, podría estar desempeñando un papel mucho mayor en cuanto a llevar a las masas a captar lo que ha pasado y por qué: por qué el gobierno y toda la clase dominante han reaccionado así (con la pérdida de miles de vidas y el terrible sufrimiento de centenares de miles más, gran parte de lo cual se hubiera podido evitar o aliviar), lo que esto dice sobre la naturaleza del sistema y por qué necesitamos un sistema radicalmente diferente. El partido hubiera podido desempeñar un papel mucho mayor en la organización de las masas, en las zonas afectadas y por todo el país, para responder a estos sucesos y para librar una lucha política organizada, en un nivel y con una fuerza mucho mayor, y obligar al gobierno a tomar medidas inmediatamente para salvar centenares y probablemente miles de vidas, que se han perdido y que siguen perdiéndose innecesariamente. Todo esto podría contribuir a concientizar y organizar la fuerza de las masas a un nivel mucho más alto, y plantear más clara y agudamente la meta de la revolución. Todo lo relacionado con el huracán Katrina ha demostrado que se necesita que el partido asuma sus responsabilidades y desempeñe el papel de dirección de esta manera y a otro nivel, y que las masas se sumen, apoyen, se incorporen y defiendan a esta dirección revolucionaria esencial y necesaria, encarnada en el Partido Comunista Revolucionario y su presidente, Bob Avakian.[regresa]

2 Hay una discusión del “realismo determinista” antes en esta charla (“Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, segunda parte: Todo lo que hacemos tiene que ver con la revolución”), en la primera parte, “El quehacerismo enriquecido” (Revolución #113, 25 de diciembre de 2007); tanto como en la primera parte, “Más allá del estrecho horizonte del derecho burgués” (en la serie de la primera parte, se encuentra en el pasaje “El marxismo como ciencia— En oposición al materialismo mecanicista, el idealismo y la religiosidad”, en Revolución #109, 18 de noviembre de 2007).[regresa]

3 El principio de la dictadura del proletariado es una referencia a otra parte de esta charla que hace hincapié en cómo las infamias continuas que padece el pueblo, y la manera en que las contradicciones sociales se plantean repetidas veces, en la sociedad actual señalan firmemente la necesidad de la revolución y de una sociedad y estado radicalmente diferentes: la dictadura del proletariado.[regresa]

4 Bob Avakian dio esta charla antes del 22 de octubre de 2007. Se puede encontrar informes sobre las protestas de ese día en Revolución #107, 4 de noviembre de 2007.[regresa]

5 “Forjar otro camino” es una charla que dio Bob Avakian en el otoño del 2006. Una versión redactada está en revcom.us, y Revolución la publicó en una serie en #83 (25 de marzo); #85 (22 de abril); #86 (29 de abril); #87 (6 de mayo); #88 (13 de mayo); #89 (20 de mayo); #90 (27 de mayo); #91 (10 de junio); #92 (17 de junio); #93 (24 de junio); #94 (1º de julio): #95 (15 de julio); #96 (22 de julio): #97 (29 de julio): #98 (19 de agosto); #99 (26 de agosto); y #100 (9 de septiembre de 2007).[regresa]


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