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Revolución #119, 10 de febrero de 2008

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Introducción a:

La ciencia de la evolución y el mito del creacionismo Saber qué es real y por qué importa

El Obrero Revolucionario (ahora Revolución) publicó esta carta abierta de Ardea Skybreak en mayo del 2002 con motivo del comienzo de la serie de artículos que se publicó más tarde (en inglés) como el libro La ciencia de la evolución y el mito del creacionismo, Saber qué es real y por qué importa. Es también la introducción del libro.

Estimados lectores:

En los próximos meses, pienso escribir una serie de artículos para el periódico que resumirán la evidencia científica acerca de la evolución de la vida en este planeta y refutarán las arengas anticientíficas de los fundamentalistas religiosos, que organizan campañas para desacreditarla e imposibilitar su estudio. Los fundamentalistas más extremistas (los “creacionistas”) sostienen que los animales, las plantas y los seres humanos no han evolucionado en lo más mínimo, que no tienen raíces comunes ni interrelación alguna, y que han existido inmutables desde la creación de la Tierra por un Ser sobrenatural. Pero en el curso del último siglo y medio, los científicos del mundo entero han comprobado la teoría de la evolución y actualmente la abrumadora mayoría no tiene la menor duda sobre su veracidad fundamental. Al contrario, se considera una de las teorías mejor fundamentadas de la ciencia, tan innegable como el hecho de que la Tierra es redonda y gira alrededor del Sol. De hecho, muchísimos avances de la ciencia moderna se basan en la teoría de la evolución y no existirían sin ella. La evolución es un concepto tan elemental para entender toda la vida que a menudo los científicos citen el comentario del famoso genetista Theodosius Dobzhansky: “La biología no tiene sentido salvo a la luz de la evolución”.

Pero a pesar del consenso científico, los creacionistas persisten en su demencia. ¿Por qué? Hasta ocupan posiciones de mucho poder, con influencia en la rama legislativa y como valorados asesores presidenciales en países como Estados Unidos. Nuevamente toca preguntar: ¿por qué? Todos debemos examinar estas cuestiones.

Es preciso que todos conozcamos los conceptos básicos de la evolución y que captemos el reaccionario proyecto social y político de los fundamentalistas religiosos, que fomentan confusión y ignorancia de dichos conceptos. Y debemos profundizar lo suficiente para reconocer que sus argumentos carecen de bases científicas y son fundamentalmente incorrectos, incluso cuando tengan nuevos matices, como la nueva corriente de Diseño Inteligente que admite que han ocurrido cambios evolucionarios pero afirma que la gran diversidad y complejidad de la vida no hubiera sido posible sin la intervención de un “Diseñador Inteligente” en algún momento.

A mi juicio, los más grandes y magistrales revolucionarios siempre están debatiendo muchas cuestiones cardinales: sociales, culturales, filosóficas y políticas, incluso en medio de las más intensas luchas. Nunca es bueno que nuestro enfoque se vuelva muy estrecho y debemos entrarle a las grandes cuestiones en toda su variedad, sin excluir la ciencia y las artes, porque a fin de cuentas nuestro interés es comprender el mundo para cambiarlo fundamentalmente.

Mi intención es animar a los lectores muy diversos del periódico a entrarle a la discusión y debate de estas cuestiones importantes. La sociedad en que vivimos separa a los científicos profesionales, que tienen una preparación especializada, y la gente común, que ha tenido muy pocas oportunidades para estudiar; son muy contadas las ocasiones para entablar un diálogo y aprender unos de otros. ¡Pero no aceptemos esas divisiones! Este periódico, con una multitud de lectores de diversas capas sociales, puede jugar un importante papel en la lucha por superarlas.

Examinar la evidencia científica de la evolución y refutar las posiciones retrógradas del fundamentalismo religioso y el creacionismo es de suma importancia para:

Los presos que luchan contra las condiciones degradantes en que los tienen, que buscan salir de toda esa locura y comprender la realidad (y las posibilidades de transformarla) y que están resueltos a hacer añicos las mentiras que encadenan la mente.

La gente común, agotada por el trajín diario de ganarse la vida, preocupada por lo que les puede pasar a sus hijos a manos de la policía asesina y harta de oír el mismo refrán: “Ni modo, las cosas son así por la voluntad de dios, no hay nada que hacer”.

Los científicos profesionales y otros que “conocen los fundamentos de la evolución” y que desean “conectarse” con un público diverso y popular para debatirlos o entrarle al debate acerca de la relación correcta entre la ciencia y la religión desde una perspectiva política e ideológica más radical.

La gente progresista con ciertas creencias religiosas que busca información científica, que rechaza el fanatismo fundamentalista y quiere examinar la relación entre la ciencia de la evolución y las creencias religiosas.

Los lectores internacionales de este periódico que están conscientes de que la demencia creacionista netamente estadounidense puede traspasar las fronteras en cualquier momento y, además, ven la importancia de llevar los conocimientos científicos a los millones y millones de campesinos y oprimidos del mundo para que rompan las cadenas de siglos.

Cualquiera que ansíe conocer la verdad sobre la naturaleza y la sociedad.

Y para los activistas políticos que pelean por un mundo mejor es preciso trazar las conexiones entre los atropellos de hoy —como los ataques del fundamentalismo religioso y el creacionismo a la ciencia— y la dinámica básica del sistema. Debemos trazar las conexiones entre los ataques de los fundamentalistas cristianos a las clínicas de aborto en Estados Unidos y la opresión de la mujer por los fundamentalistas islámicos como el Talibán; entre la opulencia de algunas personas y países enteros y el hambre de cientos de millones y la miseria total en que viven literalmente miles de millones de personas; entre el afán desenfrenado de ganancias de las corporaciones y la despiadada explotación del trabajo humano y el saqueo del planeta; entre el sistema de explotación global y las guerras sin fin que está lanzando Estados Unidos; entre los cimientos históricos y actuales del sistema —la esclavitud y la opresión nacional— y la descarada violencia que impone al mundo.

Aquí en Estados Unidos se valen de la religión para arremeter contra la ciencia como parte de un proyecto reaccionario que busca apuntalar y fortalecer al imperialismo yanqui; también es preciso examinar esta conexión y divulgarla. La batalla por defender la ciencia de la evolución ante las embestidas de los creacionistas empezó hace un tiempo y continuará. Tiene grandes implicaciones para la ciencia y la religión, y también para la lucha política e ideológica. Es decir, todo esto importa mucho.

Esta serie de artículos abordará cuestiones tales como: ¿Qué es la evolución y cómo sabemos que ocurrió (y que sigue ocurriendo)? ¿Por qué son falsos los argumentos de los creacionistas y por qué son tramposos sus métodos? ¿Por qué se da esta batalla hoy? ¿Cómo surgió toda la maravilla de diversidad y complejidad de la vida de este planeta sin la intervención de un “Diseñador Inteligente”?

Será difícil manejar adecuadamente en un espacio limitado un tema tan multifacético y trascendental, pero espero esbozar algunos conceptos básicos y muy bien fundamentados científicamente, poner en evidencia a los creacionistas, y animar el debate popular sobre estas y otras cuestiones relacionadas.

Pido a los lectores que manden comentarios o preguntas específicas sobre el tema porque me gustaría integrarlos. E invito a los que tienen conocimientos científicos (científicos, estudiantes y otros) a contribuir a mejorar este trabajo y a divulgar los conceptos de la evolución (y el por qué de la cruzada creacionista contra ella) a más y más gente, especialmente a los que no han participado en las batallas en las escuelas, las juntas escolares y los tribunales, donde hasta ahora se ha centrado la lucha entre la evolución y el creacionismo.

Mi intención es que los artículos sean de utilidad para gente con pocos conocimientos científicos tanto como para gente con conocimientos “básicos” que quiere abordar cuestiones más avanzadas. Invito a absolutamente todo mundo a entrarle, incluso a los que “nunca han sido buenos para la ciencia” o que no han tenido la oportunidad de conocer la teoría de la evolución. ¡No se requiere experiencia previa! En realidad, la ciencia no es tan misteriosa ni compleja (aunque quieran que parezca así para apabullar), y en todo caso nos proponemos estudiarla por partes (y los que conocen más ayudarán a los que conocen menos para que todos avancemos).

La verdad es que los que tienen pocos conocimientos científicos y pocos estudios podrán jugar el papel muy importante de difundir la concepción científica, una vez que luchen por adquirir conocimientos sobre la evolución y captar por qué los fundamentalistas religiosos no quieren que se conozcan estos conceptos científicos básicos. Muchos de ustedes conocen la religión y tienen profundas raíces y lazos familiares y personales con comunidades donde las creencias religiosas tomadas textualmente de la Biblia son muy arraigadas. Y la clase dominante las fomenta con mucha energía, pero no estimula a las masas a adquirir una concepción científica... por razones obvias. En esta situación, a ustedes les corresponde iluminar la situación. Así que, ¡corran la voz!

Ardea Skybreak,
mayo de 2002  

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