Cambios y grietas en la economía mundial y la rivalidad entre las grandes potencias: Lo que está pasando y qué consecuencias podría traer

Revolución #141, 24 de agosto de 2008


Cambios y grietas en la economía mundial y la rivalidad entre las grandes potencias: Lo que está pasando y qué consecuencias podría traer

PARTE 4: EL RESURGIMIENTO DEL IMPERIALISMO RUSO

He aquí la cuarta entrega sobre los importantes cambios que se están operando en la economía mundial imperialista, y algunas implicaciones geopolíticas mayores.

El análisis empieza repasando las recientes tendencias e importantes sucesos en la economía mundial, seguido de un examen del ascenso de China en el sistema mundial y su mayor capacidad de proyección de poder en el mundo, y de la Unión Europea y su surgimiento como bloque imperialista altamente integrado, coordinado y con mayor agresividad.

Estados Unidos sigue siendo la potencia imperialista dominante en el mundo en los frentes económico y militar. Es el guardián del orden capitalista mundial que beneficia, al menos por el momento, a todas las grandes potencias. Pero se está debilitando su posición mundial. A su vez, crece el potencial de que varias potencias, o alianzas de potencias, representen desafíos internacionales más formidables al imperialismo estadounidense, en los frentes económico y estratégico.

El ascenso de China es quizá el movimiento tectónico más importante en el terreno económico mundial, pero el resurgimiento del imperialismo ruso es quizá el cambio más dramático e inesperado.

Hace una década, la economía rusa estaba casi postrada. Hoy, la clase dominante rusa maneja un creciente poder económico en el mundo e impulsa una agenda estratégica que entra en conflictos más agudos con el imperialismo estadounidense.

I. EL FIN DE LA GUERRA FRÍA, TRANSICIÓN ECONÓMICA Y CRISIS: 1991-1998

Por unos 35 años, la Unión Soviética fue una sociedad auténticamente socialista. La revolución soviética de 1917 dio origen a una economía que no estaba basada en la explotación. Tomó medidas radicales e inspiradoras para arrancar de raíz la opresión de la mujer y obtener la igualdad entre nacionalidades. Pero la Unión Soviética dejó de ser socialista a mediados de los años 50.

Una nueva clase burguesa subió al poder y transformó la sociedad en una forma específica de capitalismo-imperialismo. En ella, una burguesía estatal explotaba a la fuerza de trabajo asalariado, y la competencia entre los bloques de capitales se daba en el marco de la propiedad estatal. Cuando se derrumbó la Unión Soviética en 1991, también se vino abajo el capitalismo de estado.

La guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética tocó fin con el ocaso y la desintegración de la Unión Soviética. Constituyó un cambio decisivo en la situación mundial. Generó nuevas oportunidades estratégicas y económicas para el imperialismo estadounidense: para hacer inversiones, solucionar conflictos en varias partes del mundo (como la lucha en Sudáfrica) a su favor y extender su alianza militar principal, la OTAN, hacia Europa oriental.

En Rusia, un nuevo régimen, liderado por Boris Yeltsin y con el apoyo de Estados Unidos, procuró reestructurar la economía de manera similar a los organismos y las prácticas de los países capitalistas occidentales. Abrió sus puertas de par en par a los inversionistas occidentales. Una nueva Rusia estaba surgiendo en el marco del dominio mundial estadounidense.

A). Reformas económicas en los años 90

El régimen de Yeltsin, ante presiones y ayuda de asesores occidentales y el Fondo Monetario Internacional dominado por Estados Unidos, llevó a cabo diversas reformas para remozar la economía y estimular el crecimiento. Eliminó la reglamentación de los precios, tales como los subsidios especiales y los controles del gobierno sobre los precios. Apoyó el establecimiento de mercados financieros y de valores. Presidió un enorme programa de privatización, que vendió las empresas estatales a precio de remate a inversionistas particulares y grupos de inversión. Recortó los gastos sociales.

El FMI facilitó créditos y préstamos a condición de que el gobierno impusiera y llevara a cabo esta “terapia de choque”.

La privatización tuvo los efectos más arrolladores de las reformas. En la ex Unión Soviética, se realizaron las actividades financieras, comerciales e industriales sobre todo por medio de empresas estatales. En 1997, el sector privado generaba más del 70% de la producción económica de Rusia.

Nacieron muchas nuevas empresas particulares, pero el control cayó en manos de una nueva capa poderosa pero pequeña de acaudalados inversionistas y empresarios. Sacó enormes ganancias y acumuló enormes riquezas de la compra, venta y consolidación de los derechos a la propiedad de las antiguas empresas del estado.

La veloz reestructuración de la economía rusa no dio pie a su crecimiento y recuperación. Los préstamos e inversiones directas del extranjero no entraron al grado que anticipaban los gobernantes. Dispararon la corrupción y las ganancias especulativas cortoplacistas. Se agravaron las riñas intestinas en la clase capitalista. Cayeron bruscamente las inversiones industriales. Rusia entró en crisis.

Las cifras son sorprendentes: de 1991 a 1997, la producción económica de Rusia cayó en más de 40% (o sea, más de lo que pasó en Estados Unidos durante la depresión de los años 30). La tasa de desempleo promediaba de 13 a 15%.

En la población general, cundieron los efectos duros de la “terapia de choque”. Aumentaron de manera importante las disparidades salariales. El deterioro de los servicios públicos básicos y la dislocación generalizada generaron un fuerte aumento del crimen, enfermedades mentales y la tasa de suicidio. La esperanza de vida cayó de 70 a 65 años, que no tiene precedente en las sociedades industriales modernas en tiempos de paz.

B). Factores internacionales y la crisis de 1998

He aquí la dinámica que operaba: la economía ineficiente y caótica de Rusia no podía “enchufarse” de manera competitiva y rentable a la economía mundial; a su vez, la inestabilidad de la economía capitalista mundial pesaba en Rusia.

En el verano de 1997, una gran crisis financiera sacudió al este de Asia. Los inversionistas se retiraron de los mercados de divisas, acciones y bienes raíces. Aumentaron las presiones sobre Rusia. Ésta tuvo por pagar préstamos de bancos y gobiernos de otros países, pero había pocos indicios de crecimiento económico.

Rusia no pudo hacer los pagos de sus préstamos. Se erosionaba rápidamente la confianza de los inversionistas. El 13 de agosto de 1998, colapsaron los mercados de divisas, bonos y valores. La moneda rusa, el rublo, se devaluó en un 60% en unos cuantos meses. Quebraron cinco de los diez bancos principales. Cayeron los salarios reales dos tercios. Yeltsin perdió casi toda credibilidad.1

Cabe dar un paso atrás para ver la situación en perspectiva histórica.

El colapso del bloque imperialista liderado por la Unión Soviético en 1990-1991 abrió paso a una nueva ola de globalización bajo el dominio estadounidense. Los mercados y las regiones del mundo, tal como el antiguo bloque soviético, se abrieron más a los capitales imperialistas. Se estaba desarrollando una economía manufacturera mundial integrada basada en la mano de obra barata, y China se transformaba en la “maquiladora” para el capitalismo internacional.

El capitalismo monopolista ruso se incorporó en esta economía mundial más globalizada pero con dos desventajas. Primero, se incorporó desde una posición de debilidad interna. La economía rusa estaba plagada de algunas ineficiencias industriales que quedaban de los años 70-80, y la privatización y la desregulación de los precios de los años de Yeltsin tuvieron, al comienzo, efectos desestabilizadores.

Segundo, el contexto internacional externo les era desfavorable al capital ruso. Por la turbulencia de los mercados financieros internacionales, era difícil estabilizar el rublo y atraer inversiones de otros países. En el mercado mundial, había bajos precios del petróleo, el gas natural y otras materias primas, que son mercancías que abundan en Rusia. Todo eso restringió la capacidad rusa de aumentar sus ingresos por concepto de exportación.

En los años 90, el imperialismo estadounidense bajo el presidente Clinton tomó medidas agresivas para limitar el margen de maniobra del imperialismo ruso. Específicamente, Clinton presionó para que la OTAN, la alianza militar liderada por Estados Unidos en Europa occidental, se expandiera hacia los países del antiguo bloque soviético en Europa oriental y el Báltico y que los incorporara a sus filas.

II. LA PRESIDENCIA DE PUTIN: UN NUEVO PROYECTO IMPERIAL EN UN AMBIENTE MUNDIAL CARGADO Y DIFERENTE

La crisis financiera de 1998 fue una especie de punto de viraje. La economía rusa tocó fondo. La lucha interna de la clase dominante rusa se intensificaba, sobre cuestiones de control y administración económicos, y de política y postura internacional. En ese marco, empezó a configurarse “una nueva postura de contienda, capitalista pero con la restauración de la primacía de la dirección estratégica del estado y una ideología en general ‘euroasiática’ [menos orientada hacia el Occidente]”.2

A). Una reestructuración

Vladímir Putin planteó y luchó por esta nueva orientación.

En lo político y económico:

En lo geopolítico:

En lo ideológico, Putin quería avivar un ambiente y movimiento político de chovinismo nacional para crear una base social para el imperialismo ruso resurgente.

B). El entorno internacional

Una combinación de factores internacionales favorables posibilitó que Putin ejecutara ese programa: el mayor precio de energéticos; el crecimiento rápido de la economía china; y la ampliación de la Unión Europea, la consolidación del euro (su moneda) y su papel creciente en transacciones internacionales, como el petróleo (ver la parte 3 de esta serie, “La Unión Europea como potencial rival al dominio de Estados Unidos” en Revolución #138, 3 de agosto, 2008, en revcom.us).

Al mismo tiempo, otro factor internacional le presentó a la clase dominante rusa una nueva necesidad.

El régimen de Bush se había aprovechado de los ataques del 11-S para lanzar una guerra por un imperio estadounidense mayor, bajo el pretexto de una “guerra contra el terror”. El objetivo de esa “guerra ilimitada” ha sido asegurar la dominación estadounidense del mundo por muchas décadas más. Su primera acción fue derrocar al régimen del Talibán de Afganistán.

Como parte de los preparativos para la guerra de Afganistán, Washington empezó a establecer bases militares en varios países de Asia central. Ahora el imperialismo estadounidense estaba justo en la frontera rusa, con una mayor capacidad militar de ejercer su influencia mucho más allá de Afganistán, e intensificaba la contienda por el control de la producción y transporte del petróleo y gas natural en Asia central.

III. EL RESURGIMIENTO ENERGÉTICO Y MILITAR

De 1999 a 2007, la economía rusa creció en un 7% al año, más que cualquiera de los otros países industrializados importantes del G-8. La bolsa de valores rusa tiene una de las tasas de crecimiento más rápidas del mundo.3 Hoy, Rusia tiene las terceras reservas mundiales de divisas, después de China y Japón. Tiene reservas de divisas en dólares, euros y otras monedas importantes por concepto de la exportación y de varios flujos de capital, y sus decisiones de vender dólares o guardarlos pueden influir en el poder internacional del dólar de una manera significativa.4

La reactivación de la economía rusa se debe a dos factores relacionados.

Primero, el precio del mercado mundial para el petróleo, el gas natural y otras materias primas subió durante la primera década del nuevo milenio, y las ganancias rusas de exportación se dispararon como consecuencia.

Segundo, el crecimiento de las exportaciones ha estimulado la economía rusa más allá de los sectores de materias primas; ha reactivado una parte de la capacidad industrial ociosa de antes de 1991. Las ganancias de las exportaciones también han posibilitado la importación de equipo y tecnología avanzados para actualizar, en parte, esa capacidad industrial anticuada.

Un especialista progresista en asuntos rusos parece tener razón al decir que un elemento básico del proyecto imperial de Rusia es “usar los recursos del país como palanca para desempeñar un mayor papel en los asuntos mundiales y forjar mayores oportunidades para la internacionalización de los capitales rusos”.5

A). Los energéticos como sector estratégico

Mientras la economía rusa repuntaba, Putin supervisaba la consolidación de los sectores de gas natural y petróleo. Estableció el control estatal de las nuevas fuentes de energéticos más prometedoras del lejano oriente del país y estrictas condiciones de operación para las compañías energéticas de otros países.

Gazprom, la compañía de gas natural, es el eje del estratégico sector energético de Rusia. Contribuye el 8% del producto interno bruto del país. El gobierno tiene la mayoría de las acciones. Dmitry Medvedev, quien a principios de 2008 le siguió a Putin como presidente de Rusia, antes era el presidente de Gazprom.

Gazprom es la mayor compañía productora de gas natural del mundo. Es la tercera compañía del mundo, después de Exxon-Mobil y GE. Controla de un cuarto a un tercio de las reservas mundiales de gas natural y tiene la mayor red de gasoductos del mundo.6

Mediante Gazprom, Rusia controla las rutas de suministro y exportación de gas natural del mar Caspio y Asia central a Europa. Tiene una serie de acuerdos con los gobiernos de Kazajstán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Gazprom también ha estado aumentando su presencia directa en el mercado europeo, mediante la compra de compañías oesteeuropeas o de acciones en esas compañías, la construcción de infraestructura y lo que se llaman “permutas de valores”, en que el capital oesteeuropeo compra valores en los campos petrolíferos y de gas natural rusos, mientras Rusia compra valores de centros de transporte y de producción oesteeuropeos.

Europa occidental depende de Rusia para casi el 25% del gas natural que consume. Para 2010, el Gasoducto Noreuropeo que va debajo del mar Báltico será un lazo adicional entre Rusia y Alemania. Rusia, a su vez, necesita el mercado europeo, pues Europa compra el 75% de las exportaciones rusas de petróleo crudo.7

Rusia bajo Putin quiere ampliar su influencia en Europa amarrando tratos energéticos de largo plazo y debilitando la alianza entre la OTAN y la UE. La cooperación industrial-tecnológica entre Rusia y EADS, la compañía aeroespacial oesteeuropea, va en aumento y Rusia quiere adquirir más acciones.

Por otra parte, unas fuerzas de la Unión Europea se preocupan que la creciente dependencia en los energéticos rusos pueda limitar su libertad de acción, y la UE ha estado buscando diversificar sus fuentes energéticas al mismo tiempo que sus lazos económicos con Rusia se han profundizado.

Rusia ha utilizado los energéticos como arma política. Por un rato en enero de 2006, dejó de suministrarle gas natural a Ucrania. Ucrania fue una república de la antigua Unión Soviética, pero es ahora un estado independiente que busca ingresar a la OTAN.

B). Las dimensiones militares

El gobierno de Putin, con las arcas forradas de ganancias de las exportaciones, aumentó el presupuesto militar. Rusia ahora tiene el tercer presupuesto militar del mundo (cuando se lo mide en términos de su poder adquisitivo relativo).8

De 2003 a 2007, Rusia fue el segundo vendedor mundial de armamento, siguiendo de cerca a Estados Unidos.9 Depende mucho de la exportación de armas para mantener su base industrial y tecnológica. La producción de armamento es un sector en que el gobierno de Rusia ha desarrollado y desplegado una tecnología de punta.

La venta y la transferencia de armas es también una manera en que Rusia extiende su influencia geopolítica por Asia central, el Medio Oriente y Latinoamérica. (Venezuela es un cliente importante). La entrega de sistemas avanzados de armas al gobierno de Irán le ha permitido a Rusia extender su presencia en el Medio Oriente e influir en la libertad de acción de Estados Unidos hacia Irán sin confrontar directamente al imperialismo estadounidense.

C). La realidad

La reactivación de la economía rusa no ha llevado a una sociedad más justa.

En algunos sectores industriales, obligan a los obreros a trabajar muchas horas extras. Han recortado o eliminado pensiones de jubilación. Tras la reactivación económica, han subido los ingresos y los salarios, pero persiste mucha desigualdad social. En 2005, el promedio de ingresos del 10% más rico de la población era 15 veces mayor que el del 10% más pobre. Este año, Forbes informó que Rusia cuenta con 87 multimillonarios con un patrimonio total de medio billón (500 millón de millón) de dólares, o, el segundo del mundo en número de multimillonarios, después de Estados Unidos.10

Uno de los secretos sucios de la recuperación de Rusia es que los trabajadores inmigrantes juegan un papel cada vez más importante en el funcionamiento de la economía. Según algunos cálculos, hay 14 millones de trabajadores extranjeros legales e indocumentados en Rusia, lo que equivale al 10% de la población.11 Los ataques racistas e incidentes anti-inmigrantes están en aumento.

La falta de servicios médicos sigue siendo un problema social importante. Aún en 2005, uno de cada cinco hospitales en Rusia carecía de agua caliente y tratamiento de aguas residuales.12

Prospera la economía informal, entrelazada con el crimen organizado. Rusia es un punto de tránsito importante para la industria internacional del sexo.

IV. LA RIVALIDAD ENTRE LAS GRANDES POTENCIAS EN ASIA CENTRAL: LA CONEXIÓN CHINA

Rusia es única entre las potencias imperialistas importantes porque no depende de la importación de energéticos. Pero como toda potencia imperialista, tiene una necesidad de expandirse en el mundo. En particular, controlar la producción de energéticos y los gaso- y oleoductos centroasiáticos es un elemento fundamental para su expansión económica y su acumulación de poder estratégico.

Al mismo tiempo, el imperialismo estadounidense tiene sus propios planes y programa para expandir su influencia y control, y contrarrestar la influencia rusa, en Asia central y la región del mar Caspio.

A). Rivalidad en energéticos

La región del mar Caspio la componen ocho países nuevos que se formaron cuando se desintegró la Unión Soviética, entre ellos Azerbaiján, Georgia y Kazajstán, más Rusia e Irán. Tiene la potencial de ser un productor importante de gas natural y petróleo en la próxima década. Ha atraído considerables inversiones de las petroleras internacionales.

Hasta ahora, el imperialismo ruso ha tenido un acceso privilegiado a los recursos energéticos de Asia central y un monopolio casi perfecto del transporte de gas natural de esa región. Pero últimamente se está intensificando la competencia sobre el control del movimiento del petróleo y gas natural de la cuenca del mar Caspio hacia los mercados en Europa y Asia.

Compañías estadounidenses, oesteeuropeas y japonesas han colaborado para la construcción del oleoducto BTC que transporta petróleo de Azerbaiján a Turquía por Georgia sin tocar a Rusia. Estados Unidos ha financiado fuertemente y apoyado políticamente ese oleoducto para reducir la influencia rusa.13

Rusia y Estados Unidos se compiten intensamente en esta región, por medio de maniobras diplomáticas, el establecimiento de bases militares, acuerdos sobre armamento, ejercicios militares y alianzas de seguridad. Recientemente, la competencia imperialista ha estallado en un conflicto militar abierto entre Rusia y Georgia, un aliado estrecho de Estados Unidos.

Estados Unidos ha protagonizado la transformación de Georgia en una cabeza de puente para el imperialismo estadounidense y occidental en la región. Rusia, por su parte, ha apoyado a regiones separatistas, y considera la región del Cáucaso y del mar Caspio como una “zona de influencia especial”, cada vez más conforme la OTAN se extiende hacia el este.

B). Alianza emergente entre Rusia y China

Tras grandes cambios en la economía mundial y el crecimiento de rivalidades entre las grandes potencias, el imperialismo ruso se ha aliado más estrechamente con China y su economía capitalista más grande y dinámica.

China es el segundo socio comercial de Rusia, después de Alemania. Su enorme peso financiero ha hecho posible un número creciente de empresas conjuntas de exploración entre empresas estatales petroleras rusas y chinas en el Lejano Oriente de Rusia. También es el principal cliente ruso para armamento desde hace 15 años.

Tanto Rusia como China están maniobrando para posiciones en Asia central. Los dos han denunciado a Estados Unidos por entrometerse y tratar de forjar una red de avanzadas para el abastecimiento militar en la región. Tienen intereses mutuos de combatir a los movimientos islámicos fundamentalistas que se oponen a los gobiernos en funciones y propagan el separatismo.14

En 2001, se unieron para formar la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), una alianza militar y de seguridad en Asia central. Sus otros principales estados integrantes son Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Irán e India tienen estatus de observadores en la OCS.

La OCS ha cambiado la dinámica en Asia central. En 2005, Rusia y China apoyaron al presidente acuciado de Uzbekistán y a su represión de toda protesta. De ahí Uzbekistán corrió a las fuerzas estadounidenses del país. En 2005, la OCS condujo sus primeros ejercicios militares en China, y el año pasado condujo sus primeros ejercicios militares en Asia central.15

La OCS representa un cambio importante en las relaciones internacionales.

V. CONCLUSIÓN: UNOS TEMAS Y CUESTIONES PARA CONSIDERAR

Ante el resurgimiento del imperialismo ruso, se plantean varios temas y cuestiones:

La economía y la política globales están en un gran estado de cambio. Se están dando movimientos dramáticos en el terreno sobre el cual se rivalizan las grandes potencias y sobre el cual se desarrollan las luchas sociales, de clase y revolucionarias.

PRÓXIMAMENTE, Parte 5: Japón e India

 

Notas

1. Un análisis de los años de Yeltsin y la crisis 1998 se halla en Gregory L. Freeze, comp., Russia: A History (Oxford: Oxford University Press, 2002), capítulos 14 y 15. [back]

2. Kees van der Pijl, Global Rivalries: From the Cold War to Iraq (Londres: Pluto, 2006), p. 356. [back]

3. Más sobre la economía rusa después de 1999 se halla en Vladimir Popov, “Resurgent Russian Economy?”, International Journal, primavera 2008; y Lucio Vinhas de Souza, A Different Country: Russia’s Economic Resurgence (Bruselas: Centre for European Policy Studies, 2008), www.ceps.eu. [back]

4. Un análisis detallado del fortalecimiento del rublo y cómo eso podría afectar el régimen internacional del dólar se halla en Juliet Johnson, “Forbidden Fruit: Russia’s Uneasy Relationship With the U.S. Dollar”, Review of International Political Economy, 15:3 (agosto 2008). [back]

5. Tony Wood, “The Putin Era,” New Left Review, marzo-abril 2007 (44), p. 68. [back]

6. La posición de Gazprom como tercera corporación del mundo en tamaño se basa en su capitalización en el mercado. Ver Souza, Russia’s Economic Resurgence, pp. 73-82. [back]

7. Agencia Internacional de Energía, World Energy Outlook 2004 (París: AIE, 2004), p. 284; Michael Richardson, “Russia Puts Energy Importers Over a Barrel”, YaleGlobal On Line, 10 julio 2007, www.yaleglobal.yale.edu. [back]

8. Military Expenditure: SIPRI Yearbook 2008: Armaments, Disarmament and International Security (Oxford: Oxford University Press, 2008), Apéndice 5A. [back]

9. The Economist, “The World's Biggest Arms Exporters”, 26 julio 2008, www.economist.com. [back]

10. Dmitri Trenin, “Getting Russia Right”, The Globalist, 8 mayo 2008, www.theglobalist.com; Luisa Kroll, “World’s Billionaires”. Forbes.com, 5 marzo 2008. [back]

11. Datos de la Dirección Federal de Migración de Rusia, citados en Vinhas de Souza, Russia’s Economic Resurgence, p. 92. [back]

12. Economist Intelligence Unit, Russia Country Profile 2006, p. 24. [back]

13. Más sobre la rivalidad entre Estados Unidos y Rusia en la región del mar Caspio se halla en Michael T. Klare, Rising Powers, Shrinking Planet (Nueva York: Metropolitan Books, 2008), capítulo 5. [back]

14. Más sobre las relaciones entre China y Rusia y las maniobras hacia una alianza se halla en Andrew Kuchins, “Russia and China: The Ambivalent Embrace”, Current History, octubre 2007; y Alexei D. Voskressenski, “The Rise of China and Russo-Chinese Relations in the New Global Politics of Eastern Asia” (2007), en línea. [back]

15. Un análisis de los ejercicios militares de la Organización de Cooperación de Shanghai de 2005 y 2007 se halla en Roger N. McDermott, The Rising Dragon: The SCO Peace Mission 2007, Occasional Paper, www.jamestown.org. [back]

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