¿Combatir por Obama?
Recibimos la siguiente carta de un lector
Estimado Revolución,
Al leer la sección titulada “Dejen de pensar como estadounidenses” de la declaración sobre las elecciones [“El día después de las elecciones: La promesa del cambio… Y EL CAMBIO QUE NECESITAMOS”, Revolución en línea, 6 de noviembre de 2008], y al pensar en la manera en que enseñan al pueblo a pensar, me acuerdo en seguida de algo que me pasó en el trabajo como un mes antes de la elección. Yo y otro compañero de trabajo, Pablo, estábamos en la bodega cargando cajas para sacarlas y acomodarlas en los estantes, y empezamos a platicar, bueno más bien nos estábamos quejando realmente, de lo aburrido de esos trabajos sin futuro y lo mucho que los odiamos y cuánto quisiéramos estar en cualquier otro lugar que no fuera esa bodega. Los dos somos puertorriqueños veintiañeros y no terminamos la secundaria.
Pablo decía: “Si nada más pudiera lograr conseguir el equivalente del título de secundaria (GED), pues podría tratar de hacer algo con mi vida”.
Le dije: “Acabo de recibir el mío esta semana en el correo”.
Pablo decía: “Si consigo el GED, me enrolaré en el ejército”.
Boquiabierto, dejé de trabajar. “¿Qué tienes, güey?”, le pregunté. Sabía que él odiaba a Bush y no pensaba que él estuviera a favor de lo que Estados Unidos hace en el mundo: “¿Por qué querrías combatir por este país?”
Pablo no tardó en “corregirme”: “¡No, nunca combatiría por este país!”, soltó. “Pero combatiría por Obama”.
La conversación me sacudió bien duro y me hizo reflexionar profundamente acerca de lo que motiva esta onda obamiana. Antes de eso, lo veía más o menos como: “Bueno, es uno de esos políticos burgueses no más” y “Tus esperanzas se van a ir a pique si te imaginas que él vaya a hacer más que servir a este sistema”. Bueno, sí es un político burgues y sí va a servir a este sistema. Pero lo que da más miedo es que, al lograr que las masas lo vean como algo diferente, logrará que ellas sirvan al sistema. Por eso cuando oigo a la gente decir: “Esperemos, a ver qué”, “hay que darle una oportunidad a Obama”, o lo que es más extraño: “Puede que sea el peor judas, pero ¡ha logrado que tanta gente crea de nuevo en el cambio, y eso sí que ha de ser bueno!” No simplemente pienso que son, como dijo Lenin, “víctimas necias del engaño propio y ajeno” por no divisar los intereses de una clase dominante detrás de los latiguillos de Obama. Sí lo son. Pero también pienso en cómo eso afecta a los millones de Pablo en este país. No quieren a este sistema que no les ofrece ningún futuro, y no les beneficia en nada apoyarlo. Pero con este aboroto en torno a Obama, les están dando el mensaje: Vivir y morir por este imperio ahora es una verdadera opción para hacer algo en la vida. No necesitamos nada de eso; como dice la declaración: “¡Dejen de pensar como estadounidenses! ¡Empiecen a pensar acerca de la humanidad!” La revolución ofrece el único verdadero cambio que sería bueno y liberador para la humanidad. Ese mensaje es lo que tenemos que dar y un futuro por el cual de veras vale la pena vivir y morir.



