Revolución #203, 13 de junio de 2010


La Píldora: 50 años después

Durante la mayor parte de la historia humana, si una mujer tenía relaciones sexuales con un hombre, fue posible que se quedara embarazada; la mujer no tenía casi ningún control sobre eso. En 1960 la Agencia Federal de Drogas aprobó la píldora de control de la natalidad. Por primera vez, se podía separar a propósito y con confianza el acto sexual y la procreación. La Píldora fue un avance científico histórico que implicó que millones de mujeres podían tener control sobre si se quedaran embarazadas o no. Desde entonces cientos de millones de mujeres a través del mundo han usado la Píldora para prevenir el embarazo.

Hoy, cuesta trabajo recordar cómo fue antes de la Píldora. La mujer no casada que tuviera relaciones sexuales se sentía un terror palpable si se retrasara la regla. El papel y el futuro de una mujer casada era estar encinta constantemente y dar a luz cada uno o dos años.

Esta situación no se debía a que aún no se había desarrollado la contracepción eficaz. Las costumbres sociales idealizadas en los programas de la tele de los años 50 como Ozzie & Harriet, Father Knows Best y Leave It to Beaver ocultaban la sofocación y brutalidad de esos tiempos. La iglesia católica en Boston le enseñó a la mujer casada que practicara el control de la natalidad —diafragma, condones o cremas espermicidas—, que los rostros de sus hijos no nacidos les perseguirían hasta el lecho de muerte y que se ardería en el fuego eterno1. No existía el concepto de la violación marital; un hombre podía obligar a su esposa a someterse al sexo cada vez que él quisiera. La mujer era esposa y madre, punto. En Connecticut y Massachusetts usar el control de la natalidad se consideraba un delito, incluso para un matrimonio, y 22 estados más tenían restricciones similares.

En 1965, en el caso Griswold v. Connecticut, la Corte Suprema por fin anuló aquellas leyes que restringían la distribución de contraconceptivos y falló que el derecho a la intimidad les daba a los matrimonios por todo Estados Unidos el derecho a usar contraceptivos.

La píldora de control de la natalidad hubiera representado un controvertido avance médico en cualquier sociedad donde imperara el patriarcado, pero se hizo presencia en un momento en que las convenciones sociales, la política de costumbre y las tradiciones culturales (y lo que había sido la moral tradicional) estaban bajo ataque. El movimiento de derechos civiles —y los movimientos revolucionarios y más rebeldes contra la opresión nacional que le siguieron; el movimiento contra la guerra de Vietnam; las revoluciones en el tercer mundo, muchas de ellas inspiradas por la revolución en China dirigida por Mao Tsetung; las muchas formas de contracultura: música, películas, nuevos estilos de arte— que fluían, bullían y brotaban en los años 60, daban ímpetu e interactuaban con enormes trastornos en las relaciones sociales entre mujeres y hombres y entre la personas en general. La Píldora le permitió a la mujer más libertad para participar plenamente en esos movimientos. Hubo más bases para cuestionar y resistir la doble moral que gobernaba el papel del hombre y el de la mujer en la sociedad y para experimentar en muchas esferas diferentes. Muchas mujeres y hombres reclamaban la igualdad para la mujer en la sociedad, en la calle y en la cama. Las mujeres juntas con muchos hombres lucharon y ganaron el derecho al aborto; desafiaron el estigma y vergüenza que se cernía sobre la sexualidad femenina. La “revolución sexual”, como se le llama, tenía muchos aspectos positivos —alentar la franqueza sin trabas acerca de la sexualidad femenina, el cuerpo de la mujer, la homosexualidad y hasta el derecho de la mujer a disfrutar abiertamente el sexo y explorar su propia sexualidad sin ser degradada por ello.

Saltar a 2010

Saltémonos a 2010 — 50 años después de la aprobación de la Píldora. Toda esa libertad embriagadora ha sido distorsionada y tergiversada por las relaciones capitalistas y patriarcales dominantes, convertida en la pornografía de hoy que es tan común y omnipresente en los programas de la tele y otras formas de “cultura popular” así como las formas más duras que exhiben a las mujeres en situaciones degradantes para excitar al que vea, lo que incluye la horrenda brutalidad y violencia contra muchas de esas mujeres. Lamentablemente, esta situación hace que muchas mujeres se vean como mercancías para la venta o alquiler al mejor postor.

Los movimientos de los años 60, algunos de los cuales tenían un enfoque revolucionario, llevaban la iniciativa durante un período, pero no se dio ninguna revolución, ningún derrocamiento de la clase dominante que operara ningún cambio fundamental en las relaciones sociales en la sociedad, las divisiones de clase que las subyacen y las relaciones de producción que daban lugar a esas clases. Y a nivel internacional, la revolución sufrió un revés con el golpe de estado contrarrevolucionario en China, el que instituyó una sociedad capitalista explotadora, si bien conservara el nombre de "socialista".

Y luego la "Revolución de Reagan" en los años 80 desató una reacción derechista reaccionaria contra todos los logros progresistas de los años 60 y 70. Para los gobernantes de EE.UU., la reafirmación de la "familia tradicional" y los "valores familiares" ha llegado a ser una parte esencial de reafirmar el patriarcado y remendar el tejido reaccionario de la sociedad que se había deshilachado mucho.

Sectores importantes de la clase dominante han desatado a los fascistas cristianos como punta de lanza de este movimiento para volver a los valores tradicionales. Una herramienta clave para eso es el movimiento anti-aborto. Que no se equivoque, las personas esas que dicen que están "protegiendo a los nonatos" quieren reestablecer una sociedad patriarcal tradicional en que la mujer no tenga ningún derecho a controlar su reproducción ni su sexualidad. Al haber logrado restringir el acceso al aborto, los fascistas cristianos ahora tienen en la mira a la contracepción. "Vemos una conexión directa entre la práctica de la contracepción y la práctica del aborto", dice Judie Brown, presidenta de la Liga Norteamericana de la Vida, una organización que ha luchado contra el aborto por 27 años pero que, como otros, ahora tiene una misión más grande. "La mentalidad que invita a una pareja a usar la contracepción es una mentalidad anti-niño... Así que cuando se dé la concepción sin querer, la pareja ya tiene esta actitud negativa hacia la criatura. Por lo tanto buscar un aborto es un resultado natural. Nos oponemos a toda forma de contracepción"2.

El Partido Demócrata y el movimiento oficial de la mujer

El Partido Demócrata, el que se dice el partido que defiende el derecho al aborto, está apoyando la reafirmación de los "valores familiares" al aceptar las condiciones que establece el movimiento anti-aborto. Por su parte, Obama se ha alejado mucho de la defensa de los derechos de la mujer, diciendo "el aborto jamás es bueno" y buscando "puntos en común" con los fascistas. Sunsara Taylor escribió con motivo del discurso que dio Obama sobre el aborto en mayo de 2009 en la ceremonia de la graduación de la Universidad de Notre Dame, "¿¡¿¡¿¡Qué 'puntos en común' puede haber entre los fascistas cristianos, a quienes el ‘valor’ de la vida fetal (un sentimentalismo que ellos mismos crearon) nunca les ha valido un comino, pues les motiva únicamente el arcano mandato bíblico de subyugar a la mujer a la fuerza y reducirla a una procreadora, y los que insistimos en que la mujer es un ser humano capaz y digna de participar en toda esfera de la sociedad?!?!?!

"En realidad, cuando dos puntos de vista están completamente antagónicos, puede haber ‘puntos en común’ solo si un punto de vista claudica ante el otro. Así es precisamente la dinámica que vemos en la ‘nueva era’ de Obama en torno al aborto y los derechos básicos de la mujer"3.

Con el movimiento oficial de la mujer atado a la cola del burro demócrata, la lucha para proteger el derecho al aborto ha quedado subordinada a las necesidades de la política electoral. Así que mientras son asesinados los médicos que practican abortos, la ley permite que las farmacias rechacen recetas para métodos de control de la natalidad y varios estados tomen medidas para estipular que un óvulo fertilizado sea una persona, en lugar de desencadenar plenamente a las mujeres y hombres en la lucha por los derechos reproductivos, la revista Time cita a Gloria Steinem con motivo del 50o aniversario de la Píldora diciendo que la importancia de la píldora es "exagerada"4; la ausencia de los líderes del movimiento oficial de la mujer, NARAL (Liga Nacional de Acción sobre los Derechos al Aborto), NOW (Organización Nacional para la Mujer) y la Feminist Majority (Mayoría Feminista), en el entierro del doctor Tiller; en 2006 cuando el estado de Dakota del Sur prohibió el aborto, esos líderes no hizo ninguna denuncia sino que dijeron que la ley era muy extrema porque no tenía excepciones para los casos de la violación, el incesto y la vida de la mujer; y cuando el Congreso votó sobre la enmienda Stupak del reciente proyecto de ley de la salud, NARAL, Planned Parenthood (Planificación Familiar), NOW y la Feminist Majority cancelaron un “Día de Acción” y pidieron que la gente presionaron a los congresistas.

La Píldora fue un avance científico de proporciones históricas. Por primera vez en la historia de la humanidad le dio a la mujer un eficaz control sobre cuándo y si quiere dar a luz. Queda pendiente esta pregunta: ¿qué hará la humanidad con esa ciencia y en qué tipo de sociedad se usaría ese avance médico? La Píldora, como parte de la efervescencia general en la sociedad, creó muchísima libertad para la mujer en los años 60. Pero la mujer aún no cuenta con la libertad. Las relaciones patriarcales —en la forma de la burka o la tanga, como dice sucintamente Una declaración: Por la liberación de la mujer y por la emancipación de toda la humanidadaún caracterizan el mundo así como la sociedad estadounidense. Hoy, mientras que los fascistas cristianos y sus defensores en la clase dominante no sólo tienen bajo ataque al aborto sino al mismo control de la natalidad, ¿habrá una lucha para defender el derecho de la mujer a controlar su reproducción, o esta sociedad retrocederá a los tiempos cuando se confinaban y se subordinaban el papel y la sexualidad de la mujer al hogar y al esposo.

Si tenemos una visión de un mundo en que esté emancipada toda la humanidad —y sí la tenemos—, pues es fundamental que la mujer tenga el control sobre su reproducción mediante la contracepción y el aborto y hay que oponerse fuertemente a todo esfuerzo de restringir todo eso como parte de forjar un movimiento general para la revolución.

1. American Experience, "The Pill", vea www.youtube.com/watch?v=JXb7O0YMpgk [regresa]

2. "Contra Contraception", New York Times Magazine, 7 de mayo de 2006. [regresa]

3. Revolución #166, 31 de mayo de 2009. [regresa]

4. "The Pill at 50: Sex, Freedom and Paradox", Time, 22 de abril de 2010. [regresa]

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