Revolución #212, 26 de septiembre de 2010


Juez mete a videógrafo al bote por 300 días

¡LIBERTAD PARA GREGORY!

El 8 de septiembre más de 40 personas acudieron a la audiencia de sentencia en el palacio de justicia del condado de Cook en Skokie, Illinois, en apoyo a Gregory Koger. Gregory fue arrestado en noviembre de 2009 en la Sociedad Humanista Ética de Chicago (EHSCh) mientras videogrababa una corta declaración de Sunsara Taylor. Él la videogrababa a fin de protegerla, o sea, para que existiera un registro verídico de lo que ella decía. Por ese “delito”, la policía lo sometió, golpeó y roció con mace y lo dejó con laceraciones y contusiones. Luego, lo acusaron A ÉL del delito de agresión, resistencia al arresto y entrada ilegal. El caso trae muchas irregularidades, conduciendo a un veredicto injusto de culpable por todos los cargos, una revocación muy poco común de la fianza a la espera de la sentencia y ahora la culminación de una sentencia completamente desproporcionada y las ultrajantes mentiras para justificarla. (Ver la historia completa en Revolución #212, 26 de septiembre de 2010).

En la audiencia, se presentó una petición con casi mil firmas que instaba que no lo metieran a la cárcel. Además, se presentaron 25 cartas personales de una amplia gama de personas. El director de una secundaria escribió: “La cantidad de trabajo y dedicación que Gregory ha invertido en esta escuela y el trabajo que ha hecho con los jóvenes de los barrios pobres de la ciudad… están fuera de toda duda”. Un empresario escribió: “Personalmente he llegado a conocer a Gregory como un contribuidor responsable a la sociedad. Ha superado grandes obstáculos en la vida y sería una farsa mandarlo de vuelta al ambiente que él ha trabajado tanto para dejar atrás”. Un abogado que trabajaba con Gregory en su capacidad de empleado paralegal escribió: “Me dijo que de joven era pandillero y que lo habían condenado de un delito. Si entre las personas que he conocido existiera una que parecía haberse rehabilitado completamente y practica una vida muy lejos de la onda de la violencia, esa persona sería el Sr. Koger”.

 

Es necesario dar un fuerte mensaje llenando la sala de la audiencia de apelación sobre la fianza en apoyo a Gregory.

La audiencia está programada para el miércoles 22 de septiembre a las 9:30 horas, Palacio de Justicia del Condado de Cook, 5600 West Old Orchard Road, Skokie, Illinois.

Busque más información sobre el caso en el portal del Comité Ad Hoc, www.dropthecharges.net.

¿Qué hacer?

  1. Firmar la petición (en worldcantwait.net) que exige la libertad inmediata de Gregory.
  2. Hacer una generosa donación para publicar esta petición y para costear la apelación en los tribunales (busque información en el portal del comité de defensa www.dropthecharges.net).
  3. Enviar cartas de apoyo a Gregory (busque información en el portal del comité de defensa www.dropthecharges.net).
  4. Acuda a la audiencia de apelación el miércoles 22 de septiembre, 9:30 a.m., Palacio de Justicia del Condado de Cook, 5600 West Old Orchard Road, Skokie, Illinois.

Siete testigos hablaron a su favor. Su patrón, un abogado, dijo que aparte de ser un empleado ejemplar, lo que Gregory ha hecho al dedicar la vida a ayudar a la gente es ejemplar e interrumpir eso “sería una obscenidad”. Un instructor universitario y ex fiscal, que tuvo a Gregory de estudiante, habló de sus preguntas e interacción inteligente en clases y dijo: “Él ha hecho muchísimo para recuperarse la vida. Quisiera decirle a la corte que espero que no pondría la decisión tonta de un joven de 17 años en contra del hombre ante nosotros hoy en esta sala”. Un científico investigador dijo: “Es pensativo, inteligente y un modelo para otros. Es un modelo ejemplar de lo que constituye un ser humano ético. Es mi amigo. ¡Es excepcional la transformación que él se ha hecho como persona, y proveniente de sus circunstancias!” Un profesor de la Universidad de Illinois-Champaign relató cómo lo conoció mediante el programa Libros para Presos y se volvieron amigos por correspondencia y cuando Gregory salió de la cárcel, habló a favor de los presos que todavía están encerrados y ayudó a juntar fondos para ese programa. “Tengo que decir que es difícil comprender estos cargos. Pido que esta Corte tenga clemencia para que Gregory pueda seguir haciendo las importantes cosas que hace”. Entre otros testigos había un cura católico, un estudiante universitario que Gregory asesoró y un instructor universitario que conoció a Gregory en Omaha, en la defensa de una clínica de aborto en 2009.

Una persona en la audiencia dijo sobre los testimonios: “Uno tendría que ser una piedra para no ser conmovido profundamente”.

En fuerte contraste, la fiscalía no presentó testigos. La única evidencia que presentó al juez eran dos documentos que daban fe de sus condenas penales anteriores, siendo la más reciente de hace diez años.

Un observador razonable podría pensar que la jueza tomara en serio a todas las personas que hablaban con tanta fuerza sobre Gregory, que estaban dispuestas a dar testimonio y a escribir declaraciones sobre su carácter y apoyarlo acudiendo a los procedimientos y que considerara todo eso y decidiera que esta persona hacía aportes valiosos a la sociedad y no debía estar en la cárcel. Después de todo, la sentencia por defecto para delitos menores en Illinois es LIBERTAD CONDICIONAL, a menos que existan claras indicaciones de que si se permitiera que la persona quedara en libertad, sería un peligro para la sociedad.

Pero lo que pasó fue precisamente lo contrario, como si ninguna de estas personas hubiera hablado, como si la jueza ya hubiera decidido de antemano el desenlace del caso, que esas personas no supieran de qué hablaban, incluso cuando hablaban de su conocimiento personal de Gregory. La jueza respondió con una descripción de Gregory como una persona con un “carácter volátil”, un patrón constante de criminalidad y quien “eligió el camino de la violencia”. Luego declaró que “un período de encarcelamiento es necesario para proteger al público” y que “la libertad caucional atenuará la seriedad de la conducta del infractor”. ¡Acuérdese que éstos eran delitos menores!

Cualquier persona pensante se preguntaría: “¿Qué clase de sistema de “justicia” enviaría a una persona a la cárcel por 300 días por accionar una videofilmadora?

Para sacar esta conclusión increíblemente falaz, la jueza tuvo que dejar de lado el barniz de justeza e imparcialidad y dar una vislumbre de la dictadura de clase que yace debajo de la fachada de la democracia. Se apartó de las reglas de su propio sistema jurídico literalmente inventando mentiras para justificar la dura sentencia; dijo: “Sí, él puso en peligro a todas las personas que estaban en ese auditorio ese día. Y ahora tiene que pagar”. La fiscalía nunca alegó eso en el juicio, pero esta dura sentencia se basa en ello.

Luego, la jueza procedió a leerles la cartilla a las personas en la sala acerca de los pormenores de la manera de funcionar de este sistema injusto. “Hoy algunas personas muy buenas están presentes en apoyo al acusado, pero les hace falta reconocer que el acusado es una persona que cometió delitos graves en el pasado y fue condenado”. En realidad las “personas muy buenas” lo sabían y por eso en buena parte estaban presentes.

¿Es necesario privarle a un gran sector de la sociedad (hoy más de dos millones de personas están encarceladas en Estados Unidos) del derecho de participar en una amplia gama de actividades políticas y sociales legales por el mero hecho de ser ex presos, porque el estado use antiguas condenas penales para justificar la persecución política? Aunado a eso, están dando un mensaje para intimidar a millones más de los de abajo: “Ni siquiera piense en alzar la frente, en participar en actividades o protestas políticas, mucho menos en asumir la política revolucionaria, pues esto es lo que nosotros le haremos a usted”.

Los ex presos que se ponen en pie para entrar a las grandes interrogantes políticas y sociales del día, sobre todo aquellos que lleguen a ser emancipadores de la humanidad, no representan una amenaza al “público”. ÉSA es la vida que Gregory ha elegido y no el “camino de la violencia”, tal como afirmó la jueza, y eso es lo que es “volátil” y amenazante para su sistema, y no el que Gregory levantara un iPhone.

Un mayor jubilado le escribió lo siguiente a la jueza mediante la petición en línea: “Soy un juez militar jubilado y llevó 30 años de trabajo de abogado civil. He leído todo lo que he podido hallar en línea sobre este caso y me parece muy claro que se ha perpetrado una gran injusticia en su Corte. La fiscalía tiene la encomienda de buscar la justicia, no una búsqueda simplona de condenas ni usar las leyes para atacar una ideología. Lo que debe ocurrir es que se deba remitir a este fiscal a la Barra de Abogados por mala conducta de la fiscalía. Si eso se hubiera dado en mi corte, habría suspendido los procedimientos al fin del proceso antes de que deliberara el jurado, anulado los cargos y excluido al fiscal de mi corte a la espera de los resultados de un dictamen de la Barra”.

Las personas de diversos sectores sociales ven con alarma este caso, en el barrio proletario cerca de la cárcel a los mercados de productos agrícolas en las afueras, el Festival de Jazz de Chicago en que un  artista le dedicó una canción a Gregory. Las personas de las comunidades oprimidas, tan conocedoras de las realidades de la brutalidad policial y las testi-mentiritas sistémicas de la policía; las personas que cobraron vida en los años 60; los humanistas para los cuales la conducta de la fiscalía es muy poco ética quienes empiezan a cuestionar de una u otra manera cómo la situación llegó a ser así. Al correr la voz en el país, más personas están alzando la voz para poner fin a esta persecución política vengativa.

Muchas personas están preocupadas por las consecuencias de este caso para los fotógrafos y periodistas, sobre todo en la era de YouTube y las omnipresentes videograbaciones con celular. El prestigioso Comité de Corresponsales para la Libertad de Prensa publicó un artículo sobre este caso en la página de inicio de su portal (rcfp.org). Muchas personas que firmaron la petición escribieron comentarios sobre la injusticia de levantar cargos por videograbar; por ejemplo; “No puedo tolerar esta acusación-complot descaradamente injusta. ¿Cómo es posible que una jueza participe en una clara obstrucción de los derechos del Pueblo? Soy productor de programas políticos, filosóficos y religiosos. En ningún momento he estado amenazado con acciones judiciales aun cuando estuviera en una reserva militar con mis credenciales de periodista. ¿Qué posible daño le hizo Gregory a alguien usando una videocámara de celular cuando le dijeron que no le permitían usar su videofilmadora digital?”

Es necesario que se monte una protesta pública aún más fuerte contra esta farsa con la demanda de soltar a Gregory de inmediato de la cárcel. Para este fin, el comité de defensa “Ad Hoc Committee for Reason” está circulando una nueva petición a la juez que le insta que conceda fianza a Gregory para que él pueda estar en libertad y dedicarse a apelar esta ultrajante condena. Se están recaudando fondos para publicar un anuncio donde podría tener un importante impacto sobre la opinión pública.

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