Revolución #219, 12 de diciembre de 2010


De la autobiografía de Bob Avakian

del capítulo 9: Llegando a ser comunista

La revolución llega a Richmond

Debido al ambiente de agitación que he descrito, y el mucho estire y afloje sobre diferentes ideas y programas, las personas seguían atentamente lo que pasaba en todo el país. En otras partes del país se miraba muy atentamente el desarrollo de sucesos como el parque del Pueblo, y los que no fueron a la Convención Demócrata en 1968 seguían eso con gran atención, y había mucha gente que se consideraba parte de todo un movimiento, dondequiera que pasaba algo. En una dimensión importante de eso, con el tiempo llegó a haber más de cien periódicos escritos por soldados de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos o dirigidos a ellos, y eran periódicos radicales o revolucionarios. En diferentes lugares del país muchas personas publicaban distintos periódicos. Había muchas formas en que la gente circulaba sus ideas y sus experiencias, y muchísimas personas estaban bregando con todo esto. Claro que había desacuerdos, pero la gente luchaba para resolver los desacuerdos y aún con desacuerdos, la gente se unía en muchas formas.

Mediante ese tipo de proceso mucha gente llegaba a saber lo que estábamos haciendo en Richmond y la bandera que tratábamos de enarbolar, tanto en la práctica como en la teoría, de "ir al proletariado". Eso atraía a varias personas y esas personas se pondrían en contacto con nosotros. Unas parejas se mudaron a Richmond y otras personas llegaron individualmente. Varias mujeres llegaron por sí solas para ser parte de esto, y eso era significante. Como dije, habíamos empezado unos cuantos, más o menos con una visión de sí mismo como "revolucionarios machotes", pero estábamos cambiando, y nos estaban cambiando, en cuanto a eso también. El movimiento de la mujer empezaba a desarrollarse y a expresarse en diferentes formas por toda la sociedad. La UR [Unión Revolucionaria] inició un mitin importante para el Día Internacional de la Mujer en San Francisco en 1970, pero mucho antes de eso dichas influencias eran parte de la efervescencia y la agitación de las cuales nosotros éramos una parte, y las cuales nos iban influenciando en formas importantes.

Así que en Richmond teníamos como un núcleo central de militantes de la UR, pero también otros grupos más amplios estaban trabajando colectivamente y luchando colectivamente, y había mucho que estaba pasando en Richmond. Al mismo tiempo, la UR estaba desarrollándose más como organización por toda la región de la Bahía: en San José y Stanford, San Francisco y Berkeley, y también en Oakland. Una de las consecuencias más duraderas y más importantes de todo eso es que unas personas, que entraron para trabajar con nosotros y fueron a Richmond durante ese tiempo, se han quedado con nosotros de una forma u otra desde ese entonces. Son personas de quienes me acuerdo desde los tiempos de Richmond, hace 35 años. Por otra parte, todo lo que esa experiencia nos enseñó llegó a ser parte de desarrollar toda una línea y programa y estrategia revolucionarios, y de esa manera contribuyó a la fundación del Partido Comunista Revolucionario en 1975 y a su evolución desde entonces. Todo eso fue importante en ese tiempo, pero también hizo muchas contribuciones que han tenido una importancia duradera.

En el proceso de hacer todo este trabajo en Richmond, empezamos a conocer a más personas. Conocimos a adultos que tenían hijos o simplemente conocimos a adolescentes que iban a la escuela intermedia o a la prepa. Me acuerdo de una protesta buenota en que los jóvenes de una escuela intermedia de Richmond se salieron de clases trepando por la cerca. La protesta era de apoyo a los trabajadores agrícolas, así que fueron al supermercado Safeway, boicoteado por los trabajadores agrícolas, y lo pusieron de cabeza. Llegó a ser todo un escándalo. Decenas de jóvenes fueron arrestados y el periódico local informó sobre ello, condenando la acción. Pero nosotros movilizamos un apoyo y ningún estudiante tuvo que ir a la cárcel de menores. Escribíamos volantes y folletos sobre asuntos locales y también sucesos nacionales e internacionales y los distribuíamos; a varios chavos les encantaba mucho repartirlos en las escuelas intermedias y las prepas, en parte porque estaban de acuerdo y eran activistas, pero también porque sabían que eso iba a enfurecer a los profesores atrasados y los directores y las autoridades escolares, y les encantaba esa parte también. De hecho algunos jóvenes que conocíamos casi nunca asistían a las clases y las pocas veces que iban, sería para llevar nuestros folletos o volantes y repartirlos y causar revuelo.

Bueno, hacíamos mucho de eso y luego en 1969 se declaró una "moratoria" contra la guerra de Vietnam, con grandes manifestaciones antibélicas en la costa del Este y en San Francisco. Como parte de eso, nos reunimos con los Panteras, que también estaban en Richmond, y juntos decidimos convocar un paro y un mitin en Richmond para el mismo día. Eso aportaría unos elementos clave que hacían falta en muchas de las demás manifestaciones antibélicas. Enfocamos todo en un parque frente a la preparatoria Richmond, que era... bueno, creo que mencioné antes que cuando yo iba a la prepa Berkeley me decían: "¡La Richmond! ¡Hasta los blancos son bravucones ahí!" En la prepa Richmond había todo un ambiente proletario.

Conocimos a un profesor que daba clases en la prepa Richmond. Fui una vez a su clase, poco después de mudarnos a Richmond, y di una charla sobre Vietnam: la historia de la guerra, qué hacía Estados Unidos ahí y por qué estaba mal, etc. Para mí era evidente que los estudiantes de esa clase jamás habían escuchado una cosa así. El profesor era progresista, pero a los estudiantes nunca se les había explicado todo de esa manera, y tal vez en parte el profesor me invitó pensando que yo podría decir esas cosas con más facilidad que él, pues él podría disculparse después diciendo que yo era un orador visitante o algo así. Entonces, estuve hablando sobre Vietnam y noté por la expresión de cara y el lenguaje corporal que todo eso era nuevo para los estudiantes. Después de un tiempo un muchacho levantó la mano, y yo me preparé para una discusión, porque sabía que se les bombardeaba a jóvenes como ellos con una típica propaganda proguerra, y esta fue una nueva experiencia para mí también. Pero él me preguntó: "¿Por qué demoraste tanto? ¿Por qué hasta ahora vienes a hablarnos de estas cosas?" Y yo le dije: "Bueno, sabes, tienes razón, pero ahora que estamos aquí".

Así que estábamos construyendo sobre esa clase de experiencia cuando fuimos a la prepa Richmond, con un volante que convocaba a un paro y un mitin. Unas 500 personas acudieron al mitin, una cantidad muy significante para Richmond, pues jamás había ocurrido un mitin anti-guerra de ese tamaño en un lugar como Richmond, y de ellas la mayoría abrumadora eran jóvenes proletarios, negros, latinos y blancos, que habían salido de sus clases en la prepa Richmond. Luego, al final del mitin, unos doscientos o trescientos fuimos a rodear la oficina de conscripción de Richmond, que llamaba a filas a jóvenes de Richmond pero además servía como buen símbolo de la guerra y de las fuerzas armadas en general. Fue una protesta muy combativa. Supimos después que la oficina había estado llena de perros policías a la espera de cualquier pretexto para atacar, aunque no hubo ninguna confrontación ese día. Pero habíamos dejado un mensaje claro y para los manifestantes, y los jóvenes en particular, les importaba mucho ser parte del movimiento antibélico en su conjunto, al mismo tiempo que hacían su declaración ahí en Richmond. Este fue uno de los hitos de nuestro trabajo en Richmond.

Más tarde, cuando ocurrieron los asesinatos a balazos de los estudiantes de las universidades de Kent y Jackson1, ya estábamos haciendo trabajo político en Contra Costa College, que era la universidad comunitaria de Richmond, y en otros lugares. Habíamos hecho una lucha al lado de los estudiantes de la Contra Costa College para que la administración financiera una guardería infantil, porque muchas y muchos estudiantes eran proletarias/os que no podían pagar un servicio así que les permitiera asistir a la universidad. Esta fue una batalla importante, pero también hacíamos muchos diferentes tipos de trabajo político, organizativo y educativo: repartiendo volantes, convocando mítines, dando discursos y haciendo protestas.

Entonces que cuando ocurrió la matanza de Kent, recuerdo que yo estaba hablando a un mitin en la Contra Costa College. Básicamente la universidad entera, o gran parte de ella, se paralizó y era muy alto el nivel de unidad. Había estudiantes, incluidos ex militares y excombatientes de la guerra de Vietnam, que tenían desacuerdos con nosotros, pero ese día estábamos muy unidos en nuestra indignación y en nuestro apoyo a los estudiantes de Kent. Luego supimos del asesinato de los estudiantes negros de Jackson y llevamos eso también a los estudiantes y a otros en Richmond. Fue un día muy poderoso, pues el plantel de Contra Costa College básicamente quedó paralizado. Debido a la gran carga que lleva la gente proletaria, Contra Costa College, como Richmond en general, era un lugar que históricamente no se movilizaba fácilmente en torno a cuestiones políticas. Y, como observó ese estudiante de prepa, no venía gente que les trajera un conocimiento de esas cosas ni los capacitara a aprender sobre el mundo. Sin embargo, todo eso estaba cambiando debido a nuestro trabajo y la gran agitación que se respiraba.

Aprendiendo del proletariado: lazos profundos

Mao escribió sobre los jóvenes revolucionarios que iban a las masas trabajadoras y como fue que, en su experiencia, aprendió mucho más de ellas en comparación con los conocimientos que les trajo, aunque obviamente les trajo conocimientos de gran importancia. Así fue también en nuestra experiencia en Richmond y mi experiencia personal. No solo forjamos muchos lazos políticos, sino también profundos lazos personales y amistades y relaciones de varios tipos, que sigo recordando con mucho cariño. Pienso en esas personas muy a menudo y siento profundos lazos con ellas, incluso hoy.

Muchas personas me enseñaron muchas lecciones profundas. Recuerdo a un joven proletario blanco que, en realidad, simplemente era un tipo hermoso. Estaba abierto a aprender muchas cosas, pero también me enseñó muchísimo, lecciones sacadas de la experiencia de su vida entera y las realidades prácticas que enfrentaba, las dificultades de entrar en actividad política y el cargo que pesaba sobre él y sobre su madre, que trabajaba por un bajo sueldo para mantener a la familia. Todavía pienso mucho en él y me acuerdo, de hecho con mucha tristeza, de cuando lo vi por última vez. Él entró al movimiento y llegó a tener ideas muy revolucionarias y, como dije, me enseñó mucho, pero en ese tiempo también las drogas lo jalaban para abajo, y la última vez que lo vi tuvimos una conversación de varias horas, muy profunda y franca, sentados ahí en un carro en Richmond, y me confesó que era adicto a la heroína y por eso no podía seguir participando activamente en la revolución. Esa fue una cosa desgarradora para mí.

También había ciertas personas con quienes desarrollé lazos muy profundos, personas que me importan mucho en lo personal y de quienes aprendí mucho. Para dar un ejemplo, William Hinton escribió ese libro Fanshen sobre la experiencia de la revolución china. Yo solía leer ese libro en voz alta para unas gentes de Richmond que no tenían mucha educación formal. Y me sorprendía, realmente me asombraba, qué tan fácilmente y qué tan profundamente ellas se identificaron con las personas que eran los protagonistas principales, o sea, los campesinos pobres que estaban levantándose para cambiar el mundo en China, como describe Fanshen.

Pero también, al principio, al leerles el libro, muy a menudo me pedían parar y me decían: "No sé qué significa esa palabra". Así que después de un tiempo, consciente de esto cambiaría algunas palabras mientras leía, buscaría otras palabras que tenían el mismo significado para que sacaran la esencia de lo escrito. No estaba diluyendo lo que el libro decía, pero cambiaba el lenguaje mientras leía, porque esas personas de quienes hablo quedaron privadas casi literalmente de toda educación formal, debido a la pobreza y las dificultades de sus circunstancias. Así que tuve que usar un lenguaje más sencillo, con palabras que tenían el mismo significado pero que ellos iban a entender. Siempre trataba de hacer todo posible para leer de una manera que no los dejara atrás. Y eso siempre provocaba lucha y críticas porque a veces me olvidaría de hacerlo o no lo haría muy bien, o simplificaría las cosas demasiado y me dirían: "Oye, no soy burro".

Todavía hoy recuerdo todo eso vívidamente y con cariño, y también aprendí mucho de ello. A veces las personas me preguntaban: "¿Cómo es que puedes dar discursos que explican estas cosas de tal modo que la gente pueda entenderlas?" Y yo mencionaba esta experiencia como una de las formas principales en que aprendí la importancia de hacer las cosas así. Es principalmente una cuestión de tu entendimiento político e ideológico, o tu línea política e ideológica, como diríamos nosotros, y de entender las cosas tan bien que puedes explicarlas de una forma sencilla y popularizarlas, pero también esa dimensión para mí fue crucial. Junto con los profundos lazos personales que formé, también era una tremenda experiencia de aprendizaje para mí. Fui muy afortunado en tener esa experiencia y poder tener esos lazos y relaciones personales donde la gente me hablaba con franqueza, donde me dejaba saber cuando les entraba lo que decía o leía y cuando yo no acertaba.

Esa es una cosa que sigo valorando muchísimo hasta hoy. Y, en un nivel personal, sigo teniendo memorias afectuosas y sentimientos fuertes y profundos de cariño hacia las personas con quienes tenía relaciones tan estrechas en ese tiempo.

Continuará.

1. El 4 de mayo de 1970, efectivos de la Guardia Nacional mataron a cuatro estudiantes no armados en una manifestación en la Universidad Estatal de Ohio en Kent. Poco después, el 15 de mayo, policías de la Patrulla Estatal mataron a tres estudiantes negros en una manifestación en la Universidad Estatal de Misisipí en Jackson. Estos asesinatos fueron el detonante de una huelga estudiantil a nivel nacional, protestas masivas y, en muchos casos, nuevas batallas contra la policía y la Guardia Nacional. [regresa]

 

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Escuche las grabaciones en inglés de la autobiografía hechas por Bob Avakian.

Busque en línea en bobavakian.net/audio3.html o
revcom.us/avakian/ike2mao-realaudio/ike-to-mao-intro.html

Esta edición de la autobiografía de Bob Avakian sólo está en inglés.
Hay pasajes en español de los capítulos 1-6 y 27 en línea en
revcom.us/a/195/memoir-es.html.

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