La revuelta de Pussy Riot contra una cultura que revuelve el estómago

De un grupo de escritores de Revolución | 3 de febrero de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

En noviembre de 2011, un grupo de mujeres enmascaradas apareció en lo alto de un andamio en el metro de Moscú. Mientras destrozaba almohadas de plumas y echaban las plumas sobre la plataforma del tren abajo, representaron "Osvobodi Bruschatku" ("Suelte los guijarros").

Esta fue la primera actuación pública de Pussy Riot, en ese momento un conjunto de unas 11 mujeres artistas. Una entrada de diario digital que acompaña el acto declara: "Sus votos serán usados como papel higiénico por la Administración Presidencial".

La actuación provocativa causó revuelo en línea, sobre todo en Rusia. Pero el mundo pronto iba a escuchar mucho más sobre Pussy Riot.

Una actuación que sacudió al mundo

El 21 de febrero de 2012, varias miembras de Pussy Riot protagonizaron una representación en el soleas de la catedral de Cristo Salvador de Moscú, el más destacado lugar de culto cristiano ortodoxo ruso. El soleas es una extensión elevada de la plataforma del santuario y un espacio especialmente "sagrado " en la doctrina de la iglesia. Entre otras cosas, las mujeres tienen prohibido estar en él en cualquier circunstancia.

Las Pussy Riot en la Catedral de Cristo Salvador. Foto: AP

 

Vestidas de pasamontañas y prendas de un colorido brillante irreverente, con una coreografía exuberante que incluía movimientos de boxeo, sincronizaban la voz a una grabación de su composición "Rezo punk — Madre de Dios, ¡A correr a Putin!"

Fue una explosión cultural de alegría, de rebeldía desafiante. Por unos tumultuosos 40 segundos, funcionarios de la iglesia persiguieron y arrastraron a las intérpretes a otro lado, mientras que otros funcionarios de la iglesia trataban de bloquear la grabación de vídeo del acto. ¡Pero era demasiado tarde! Se iba a oír y encontrar eco en todo el mundo esta protesta contra el régimen imperante de Vladimir Putin, el apoyo de la iglesia para ese régimen y a otro nivel, esta rebelión desafiante contra la opresión de la mujer.

Esa noche, Pussy Riot lanzó la actuación como un video musical titulado "Rezo punk — Madre de Dios, ¡A correr a Putin!"

Las Pussy Riot hacían una declaración política específica de la actuación en la Catedral de Cristo Salvador. Pero como una obra de arte creativa, la actuación merece un aprecio que trasciende el mensaje y demandas específicos.

Un juicio que polarizó a Rusia

En un altar al oscurantismo, la represión, el prejuicio y la ignorancia hacia las mujeres y los gays, Pussy Riot montó un manifiesto audaz de rebelión cultural que cualquiera que encantaría ver un mundo más allá de la superstición, el prejuicio y la opresión tiene que encontrar alentador.

Por otro lado... algunas fuerzas en el mundo que no aprecian la rebelión de este tipo no estaban del mismo parecer. La actuación iba a convertirse en un acto que polarizara a la sociedad rusa y al mundo, especialmente después de que tres integrantes de Pussy Riot fueron detenidas en marzo de 2012 y sometidas a juicio por las autoridades rusas. Fueron acusadas por su actuación de "vandalismo motivado por el odio religioso".

Nadezhda (Nadya) Tolokonnikova, Maria Alyokhina y Yekaterina Samutsevich fueron juzgadas en Moscú el 30 de julio de 2012. Las tres se enfrentaba a potenciales sentencias de hasta siete años de prisión. Los fiscales dijeron que entre sus crímenes, la canción del grupo "Putin Zassal" incluía la letra "La religión ortodoxa es un pene endurecido / Coaccionando a sus súbditos a aceptar la conformidad".

Las tres acusadas insistieron en que no habían violado, de hecho, las leyes rusas, específicamente que su actuación no se motivó por "el odio". Al mismo tiempo, eran totalmente impenitentes por la actuación. Nadya Tolokonnikova le dijo a la corte rusa que la canción que representaron "trata la fusión del patriarcado moscovita y el gobierno. 'Mierda' es nuestra evaluación de la situación en el país. Esta opinión no es una blasfemia".

Las Pussy Riot, Plaza Roja, Moscú, enero 2012.
Foto: Denis Bochkarev/Wikimedia Commons

A medida que el proceso avanzaba, las protestas a favor y en contra de Pussy Riot tuvieron lugar en Rusia. Los sectores intolerantes y atrasados de la sociedad reaccionaron con una furia febril. El juicio fue transmitido en vivo, y como la gente vio a las acusadas confinadas en jaulas en la sala del tribunal, perseguidas por su declaración artística y por los elocuentes y apasionados argumentos en las narices de la represión del régimen, un creciente número de personas se conmovió para estar con ellas, desde diferentes perspectivas. Una película de HBO sobre Pussy Riot y el juicio (Pussy Riot: Un rezo punk) documenta la manera en que diferentes personas, incluidas las personas en las familias de las artistas, pasaron por cambios y llegaron a apoyar a Pussy Riot en el transcurso del juicio.

Las tres fueron condenadas por el juez el 17 de agosto de 2012, que dictaminó que habían "socavado burdamente el orden social" con su protesta, que muestra una "total falta de respeto" para con los creyentes.

Putin, al tiempo que afirmaba que pensaba que las Pussy Riot no deben ser juzgadas "demasiado severamente ", insistió en que era correcto para poner bajo juicio a las Pussy Riot porque "el país tiene muy graves recuerdos del período inicial del régimen soviético, cuando un gran número de sacerdotes sufrieron. Muchas iglesias fueron destruidas y todas nuestras religiones tradicionales sufrieron enormes daños". Las tres fueron condenadas a dos años de prisión. Apelaron las condenas. Yekaterina Samutsevich, con el recurso de apelación, logró la reducción de la pena de cárcel de dos años a una sentencia suspendida.

Se desarrolló un gran movimiento dentro y fuera de Rusia, para exigir la libertad de las Pussy Riot presas. El factor más profundo detrás de eso es lo que revela sobre la profundidad y el alcance de la furia sobre la situación de la mujer en el mundo actual, el estado de ese mundo en general y la negativa a aceptar éste.

Puestas en libertad e impenitentes

Después de casi dos años de prisión, y de la protesta global, Putin puso en libertad a las dos Pussy Riot presas. Nadya Tolokonnikova salió de la prisión en la oriental ciudad de Krasnoyarsk en un clima brutalmente frío y lanzó una señal de la victoria a los periodistas quienes esperaban fuera diciendo: "¿Cómo te gusta nuestro clima siberiano aquí?" Ella gritó: "¡Rusia sin Putin!"

Al salir en libertad, Maria Alyokhina le dijo a la televisión rusa que, si le hubiera ofrecido la oportunidad, habría rechazado la oferta de amnistía y cumplido el resto de su sentencia, que iba a terminar en marzo, y que las Pussy Riot "estarían creando programas muy especiales, de colores y de gran alcance para defender a otras mujeres inocentes en las cárceles rusas las que están convirtiendo en esclavas en estos momentos".

Nadya Tolokonnikova anunció que las dos mujeres planeaban un nuevo proyecto: "Rusia se construye conforme a las mismas líneas de un campo de prisioneros en el momento, por lo que es importante cambiar los campos de prisioneros para que podamos empezar a cambiar a Rusia". "Todo apenas empieza, así que abróchense los cinturones de seguridad".

Una revuelta bienvenida contra una cultura que revuelve el estómago

La actuación de Pussy Riot en la catedral de Moscú de Cristo Salvador surgió en un mundo en el que, de la burka a la cosificación degradante de la mujer en el "Occidente", la opresión (y liberación) de la mujer es una falla sísmica en todas las sociedades del planeta.

Es refrescante en sí, en un mundo en el que la cultura la domina demasiado el egoísmo patético, "hacerse rico o morir en el intento", irrespetando y denigrando a la mujer y otras formas de canalización de la mentalidad y la moral del opresor, Pussy Riot abiertamente reconoce una conexión entre la política y el arte y despliega conscientemente su arte performancero para oponerse a la opresión de la mujer en especial, con un arte que es atrevido (en lo artístico y en lo físico), creativo y de oposición.

Las Pussy Riot tienen una filosofía radical y feminista y para su crédito, la reconocen abiertamente, la expresan y la discuten. Junto con observaciones sobre la conformidad asfixiante y una resuelta oposición a la imposición de la misma y sobre la opresión de la mujer, de la gente LGBT y otros, la política expresada en sus entrevistas tiende a reflejar una ubicación de la raíz del problema en la actual sociedad rusa en el "modelo soviético", siendo el antídoto al mismo más y mejor "democracia".

Al ubicar la fuente de la represión en Rusia en el "modelo soviético", las Pussy Riot reducen dos clases de sociedad radicalmente diferentes a una. En el mundo y sobre todo en Rusia, existe muchísima confusión sobre esta cuestión. Por lo común, se asocia, erróneamente, el comunismo con los años en los que la Unión Soviética se le llamaba "socialista" a sí misma, pero en los hechos eran una sociedad capitalista imperialista a partir de 1956 hasta su desintegración formal y oficial. Se ha sometido a la experiencia concreta del socialismo en la Unión Soviética, de 1917 a 1956, y a la experiencia liberadora aún más radical de la China de 1949 a 1976, a décadas de mentiras y tergiversaciones generalizadas. (Lea la verdadera historia de la experiencia de las anteriores revoluciones socialistas en "No sabes lo que crees que 'sabes' sobre… La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nuestro futuro" en revcom.us.)

El antídoto para el capitalismo no es más democracia en abstracto. Los países como Rusia, y Estados Unidos, son sociedades capitalistas imperialistas y la lógica del capitalismo-imperialismo se requiere de la explotación y la violenta opresión. Las formas democráticas, como votar por las "opciones" que encauzan el descontento y la rebelión hacia callejones sin salida, van de la mano con dicha violenta opresión y la complementan.

Por ejemplo, en la esfera de la cultura, sin importar la forma del dominio capitalista, la expresión artística auténticamente rebelde se encuentra con la represión, la censura y hasta la cárcel. En Estados Unidos se pregona la misoginia más burda en las ondas radiales a la vez marginan y suprimen a las voces radicales del rock, hip-hop y otros géneros populares. Y en toda sociedad, enormes sectores de la población están excluidos de una participación en la cultura de cualquier tipo, en particular la cultura emancipadora y radical, algo que las Pussy Riot han expresado una determinación de despejar.

Así es el mundo. Pero éste no es el único mundo que ha existido, y yendo más al grano, no es el único que podría haber. La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto) ofrece una visión y programa para una sociedad que no sólo tolera el disentimiento en los ámbitos de la política y la cultura, pero que lo promueve, como parte de una sociedad vibrante y liberadora en movimiento para desenmascarar y arrancar de raíz toda opresión.

Cualquiera que quiere ver un mundo así y cualquiera que quiere ver una alternativa radical a la opresión de la mujer y al orden mundial opresivo general, tiene que apreciar el impacto desafiante de Pussy Riot que, a su manera, está contribuyendo a una revuelta contra una cultura que revuelve el estómago que está asfixiando a la humanidad.

¡El mundo puede usar un mucho más de eso!

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