La mano yanqui que mueve las protestas contra el gobierno de Venezuela

26 de mayo de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Desde hace meses, ha habido oleadas de protestas contra el gobierno de Venezuela. Ahora, hay indicios de que Estados Unidos está intensificando sus maniobras en Venezuela, para que el gobierno venezolano cumpla con las exigencias de estas protestas reaccionarias que el propio Estados Unidos ha alentado y azuzado.

El secretario de Estado yanqui, John Kerry, fue a la Ciudad de México a finales de mayo y durante ese viaje habló sobre el reciente colapso de las conversaciones entre el gobierno venezolano y las fuerzas opositoras proyanquis. Kerry le echó toda la culpa al gobierno del presidente Nicolás Maduro por el colapso de las conversaciones, diciendo que había habido un "fracaso total" por parte del gobierno a negociar de buena fe. Kerry dijo que el Congreso yanqui se prepara para aprobar nuevas sanciones a Venezuela, y de hecho el Comité de Relaciones Exteriores del Senado yanqui aprobó provisiones para congelar algunos activos venezolanos en Estados Unidos e imponer restricciones a los viajes entre los dos países. Tales amenazas estadounidenses posiblemente podrían servir de señal de que se renueven los intentos de las fuerzas proyanquis en Venezuela de derrocar a un gobierno que ha sido durante mucho tiempo una espina en el costado de Estados Unidos.

Las protestas reaccionarias, la represión

El imperialismo estadounidense ha dominado a Venezuela por mucho tiempo
Durante el siglo 20, Estados Unidos dominaba la economía de Venezuela. Le dio apoyo político y militar a los regímenes gobernantes que representaban los intereses de las acaudaladas elites financieras, industriales y terratenientes. El petróleo era un factor crucial. Venezuela surgió como un importante productor de petróleo en el mundo y las petroleras de Estados Unidos estaban metidísimas en el sector petróleo de Venezuela. En 1989, el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso un duro plan de austeridad sobre Venezuela. Las masas se tomaron las calles en combativas protestas. Arriba: 2 de marzo de 1989, un guardia nacional venezolano vigila a 200 "sospechosos" en Caracas. El gobierno respondió con una sanguinaria represión y dejó al menos tres mil muertos. Foto: AP

A partir de febrero de 2014, ha habido una ola de protestas contra el gobierno de Venezuela, la que comenzó como auges de protesta de los estudiantes en los estados venezolanos occidentales que exigen una mayor seguridad contra los asaltos violentos, la que luego se extendió por todo el país, incluyendo a Caracas, la capital de Venezuela. En estas protestas participan cientos de miles de personas, principalmente de la clase media y los ricos del país. Los políticos de derecha de peso dieron su apoyo a las protestas y ayudaron a propagarlas. Un reaccionario de peso, Leopoldo López, le llamó a las protestas "La Salida", porque quiere que conduzcan a la caída del gobierno de Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela.

El gobierno de Venezuela ha tomado medidas represivas enérgicas contra las protestas y ha habido decenas de muertos en ambos bandos. Cientos de manifestantes han sido arrestados y miles encarcelados. El 10 de abril, empezaron "conversaciones de paz" entre los representantes del gobierno de Maduro y los líderes políticos que apoyan a las protestas, supervisadas por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y el Vaticano. Pero continuaron las protestas a menudo violentas. Durante el fin de semana de Pascua se cerraron las calles en el acaudalado distrito de Chacao de Caracas, se incendió un autobús en la ciudad andina de San Cristóbal y en Mérida, la policía disparó balas de goma contra los manifestantes que bloqueaban una carretera principal a la ciudad.

Estas protestas contra el gobierno han suscitado una gran confusión a nivel internacional, y en Venezuela y otros países latinoamericanos. Algunas personas se inclinan a apoyar al gobierno; muchas otras, a los manifestantes. Cuando aceptó su premio Oscar en marzo, el actor Jared Leto dijo: "A todos los soñadores por ahí en todo el mundo que están viendo esta velada, en lugares como Ucrania y Venezuela, les quiero decir, 'estamos aquí’". Cher y Madonna han tuiteado su apoyo a las protestas y el desprecio por Maduro a sus millones de seguidores.

Los puntos de vista como éstos no sólo están equivocados, son perjudiciales, cualesquiera que sean las intenciones de quienes los sostienen. Cuando la gente está protestando en la calle, no es suficiente sólo decir, "ah, es algo bueno que la gente se está levantando contra el gobierno". Es necesario preguntar: "¿por qué están protestando?" ¿Cuáles fuerzas están participando? ¿Y representan éstas los intereses de las masas populares? Basta con mirar a algo como el Partido del Té en Estados Unidos, que sale en la sociedad a organizar grandes mítines y portar pancartas y hablar de estar en contra del gran gobierno, etc., pero es cien por cien reaccionario. ¿Y la cantidad de personas en las calles? El simple hecho de que muchas personas están en las calles tampoco garantiza que se trata de algo bueno. Una vez más, veamos al reaccionario movimiento anti-aborto que ha reunido en varias ocasiones a miles de personas en apoyo a su programa anti-mujer. La historia está llena de tales ejemplos en países de todo el mundo.

Para conocer los verdaderos intereses y fuerzas que chocan y las dinámicas que están impulsando estos enfrentamientos, es crucial ver debajo de la superficie. Es muy importante conocer correctamente lo que pasa en esta situación, para el pueblo de Venezuela y para el mundo entero.

Los "antichavistas"

Los medios informativos de Estados Unidos retratan a estas protestas espontáneas como "brotes democráticos". Pero, en realidad, poderosas fuerzas de derecha de Venezuela las han promovido y les han dado dirección y contenido político. Y organismos oficiales de Estados Unidos que trabajan mediante los bancos venezolanos, los partidos y organizaciones políticos y otras entidades han contribuido a azuzar la opinión pública contra el régimen.

Durante más de una década, el gobierno venezolano ha sido una espina en el costado del imperialismo yanqui. A comienzos de la década del 2000, el gobierno de Hugo Chávez impuso restricciones a las compañías petroleras del imperialismo yanqui y otros imperialistas, las que se habían beneficiado mucho de los recursos petroleros de Venezuela. El gobierno de Chávez adoptó una política exterior que incluía una fuerte relación con Cuba y una cooperación con países como Irán y Libia, los que Estados Unidos ha tenido en la mira. Chávez exigió una mayor proporción de los ingresos del petróleo para Venezuela y pidió que otros gobiernos pusieran límites a los ingresos que van a las compañías petroleras extranjeras. El gobierno de Chávez también quiso convertirse en un modelo para otros países de América Latina y establecer lazos comerciales y políticos más profundos con los países latinoamericanos a fin de crear una especie de bloque regional. Estas políticas enojaron a los imperialistas yanquis que nunca cejaron en sus actividades de desestabilizar y derrocar al gobierno de Chávez. Estas actividades continuaron después de que Nicolás Maduro, un firme aliado de Chávez, fue elegido presidente tras la muerte de Chávez en 2013. Y ahora, Estados Unidos ha encontrado una nueva libertad para intensificar estas actividades de socavar al gobierno venezolano.

Las circunstancias cambiantes a nivel internacional y en Venezuela en los últimos años han proporcionado al imperialismo yanqui una renovada oportunidad de exprimir a Venezuela. Como Revolución escribió hace poco en sus puntos de orientación sobre Venezuela, el modelo de desarrollo promovido por Chávez y Maduro "se basa en la expectativa de ingresos petroleros mayores para financiar los programas sociales para los pobres y para comprar ‘la paz social’ a las clases medias financiando un nivel alto de importaciones de bienes de consumo, gasolina barata, etc.” (“Marzo de 2014. La crisis en Venezuela: Puntos de orientación”, Revolución #334, 30 de marzo de 2014). Pero este programa basado en el petróleo se está topando con dificultades.

Fuentes de dificultad económica

Estados Unidos es un mercado crucial (y sigue siendo el mercado más grande) para el petróleo venezolano. Pero las ventas de petróleo venezolano a Estados Unidos han estado cayendo drásticamente. Bloomberg News informó en enero que están en el punto más bajo en los últimos 28 años. Esto es así por varias razones, incluyendo el aumento de la producción nacional de Estados Unidos mediante la facturación hidráulica y otras formas de excavación y extracción de petróleo. El gobierno venezolano ha tratado de compensar esta pérdida de la venta de petróleo a Estados Unidos mediante la mayor venta de petróleo a China. Sin embargo, "Venezuela está perdiendo con la venta del crudo a China", de acuerdo a un asesor de la industria del petróleo citado en Bloomberg News que monitorea el mercado internacional. Esta situación se debe a que China insiste en pagar un precio menor por el petróleo venezolano que lo que hace Estados Unidos con el fin de cubrir los mayores costos de transporte. Además, gran parte del petróleo que va a China se utiliza para pagar los préstamos que China ha venido concediendo a Venezuela en los últimos años.

Venezuela ha intentado, sin éxito, aumentar la producción de petróleo como una manera de aumentar los ingresos. Mientras tanto, Venezuela está acumulando más deuda para pagar por la importación de alimentos. Estos y otros factores han dejado al gobierno venezolano con mucho menos recursos para cubrir sus programas sociales. Las resultantes tensiones económicas y sociales constituyen una gran parte de la dinámica que impulsa el descontento y agitación en Venezuela. Y la muerte del carismático Chávez señaló una oportunidad para que el imperialismo yanqui y los reaccionarios venezolanos maniobraran agresivamente por un cambio de gobierno ahí.

Están disparando los precios de consumo y la escasez de alimentos, el alto desempleo y la delincuencia generalizada. Algunos sectores clasemedieros han experimentado un declive brusco del nivel de vida tradicional. Las fuerzas proyanquis en Venezuela se están aprovechando del descontento de todo esto y están dando pasos más audaces contra el régimen. Y el imperialismo yanqui está maniobrando en todo esto para promover sus intereses estratégicos.

La conexión yanqui

Una confederación paraguas de varias decenas de organizaciones anti-Chávez/anti-Maduro llamada la "Mesa de la Unidad Democrática" (MUD) se formó en 2008 para reunir a las diversas tendencias políticas opuestas a Hugo Chávez. Las fuerzas de la MUD tienen diferentes y a veces contradictorios objetivos. Pero el núcleo de liderazgo de la MUD quiere deshacerse no sólo de la presidencia de Maduro sino también de los programas y el rumbo de los años de Maduro y Chávez.

Las organizaciones prominentes en la MUD han sido el Partido Voluntad Popular, liderado por Leopoldo López, y Súmate, encabezada por María Machado. Ambas organizaciones, basadas principalmente en los sectores más ricos de la sociedad venezolana, las han financiado y moldeado sus amos en el gobierno yanqui. Además de surtir fondos, Estados Unidos ha ayudado a perfeccionar, hacer centrarse y organizar a la oposición. El profesor George Ciccariell-Maher, de la Universidad de Drexel dijo: "Chávez llegó al poder, los partidos tradicionales de Venezuela se derrumbaron y tanto la oposición interna como el gobierno estadounidense tenían que crear algún otro vehículo para oponerse al gobierno de Chávez, y este partido por medio del que Leopoldo López llegó al poder es uno de esos... vehículos. Así que eso es lo que él representa".

El gobierno yanqui ha venido apoyando a poderosas y adineradas fuerzas anti-gubernamentales en Venezuela desde que Chávez fue elegido presidente en 1998. Un memorando del Departamento de Estado divulgado por WikiLeaks revela un programa de cinco puntos de Estados Unidos para socavar a Chávez y apuntalar a la oposición en su contra.

En 2002 unas figuras importantes de las fuerzas armadas venezolanas lanzaron un golpe de estado que logró sacar del poder a Chávez, pero sólo por dos días. De inmediato, Estados Unidos acogió la destitución ilegal de Chávez. Un comunicado emitido por la Casa Blanca en las primeras horas después de la destitución (temporal) de Chávez dice: "Aunque los detalles aún no están claros, las acciones anti-democráticas cometidas y alentadas por el gobierno de Chávez provocaron la crisis de ayer en Venezuela... El resultado de esas provocaciones es: Chávez renunció a la presidencia".

Dos de las figuras civiles principales en el golpe de estado de 2002 contra Chávez, Leopoldo López y María Machado, han tenido una presencia muy visible en el núcleo que dirige las actuales protestas contra el gobierno.

Chávez continuó como presidente, triunfó en varias reelecciones, hasta que murió en 2013. Sobrevivió varios intentos más para derrocar o debilitar a su gobierno — en los años siguientes los opositores de Chávez lanzaron dos importantes huelgas a fin de paralizar al país y organizaron una campaña petitoria de masas conducente a destituirlo de la presidencia. Luego se dieron las protestas estudiantiles en febrero de 2014 que los reaccionarios anti-chavistas ligados a Estados Unidos aprovecharon para lanzar nuevos intentos de derrocar al gobierno venezolano.

Fondos yanquis

Durante años, se canalizó gran parte de la financiación de Estados Unidos para promover a las fuerzas antigubernamentales en Venezuela por medio de la "National Endowment for Democracy" (NED), una entidad creada por el Congreso estadounidense y financiada completamente por el Departamento de Estado y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Una gran cantidad de este financiamiento de la NED para Venezuela se ha utilizado para financiar agresivas campañas mediáticas anti-Chávez/anti-Maduro en Venezuela, y en los medios de comunicación internacionales, en particular en América Latina. El dinero yanqui ha fluido a los periodistas, emisoras de radio y televisión, periódicos, empresas de publicidad, etc., y se filtra y desembolsa mediante bancos encabezados por reaccionarios venezolanos, como el Banco Venezolano de Crédito. Además, a raíz de las recientes protestas se ha intensificado esta campaña.

Los fondos yanquis para las actividades contra el gobierno de Venezuela también han provenido de la USAID. El autor investigador Garry Leech escribió: "Entre 2006 y 2010, la USAID erogó unos 15 millones de dólares en Venezuela y se utilizó una parte importante del dinero para financiar programas y talleres universitarios para los jóvenes, sin duda con el objetivo de ‘hacer que se alejen lentamente del chavismo’. El papel prominente de los estudiantes universitarios en las protestas actuales da a entender que la estrategia estadounidense ha dado fruto" (Counterpunch, 14 de marzo de 2014).

Después de que la legislatura venezolana prohibió la financiación extranjera de actividades políticas en 2011, Estados Unidos comenzó a canalizar el dinero mediante su embajada en Caracas. Ésta recibió un aumento del 50% en la financiación en 2012 a pesar de que Estados Unidos no ha tenido un embajador en Venezuela en años, y sin aumento de la dotación de personal.

El Departamento de Estado yanqui especificaba que se utilizaran las decenas de millones de dólares que envió a la Organización de los Estados Americanos en 2012 para "desplegar equipos especiales de ‘practicantes de la democracia’ a los estados en los que la democracia se enfrenta a amenazas por la creciente presencia de conceptos alternativos como la 'democracia participativa’ promovidos por Venezuela y Bolivia".

Quizá nunca se conozcan la magnitud y naturaleza del apoyo de Estados Unidos a los reaccionarios venezolanos que pretenden socavar al gobierno de Maduro. A finales de abril, Barack Obama escribió una carta a una inmigrante venezolana que vive en Miami, en la que dice que está "profundamente preocupado por la continuación de la represión a los manifestantes en Venezuela, y aparte de trabajar tras bambalinas con nuestros socios internacionales, he pedido que el gobierno venezolano ponga en libertad a los detenidos, deje de criminalizar el disentimiento y deje de utilizar grupos apoyados por el gobierno para sembrar violencia".

Implacable agresión, mucho en juego

La dominación que ejerce Estados Unidos sobre América Latina, la que considera con tanta arrogancia su "patio trasero", se ha aplicado con casi dos siglos de golpes de estado, invasiones, asesinatos, ocupaciones militares y guerras genocidas.

La historia y posición de Venezuela en esta red imperialista en gran medida las han determinado sus enormes reservas de petróleo. La dependencia de la producción y exportación de petróleo en una red de dominación y relaciones económicas del imperialismo ha distorsionado a Venezuela por más de 50 años. Durante décadas, Venezuela ha sido uno de los principales productores de petróleo del mundo, y una de las fuentes principales de la exportación de petróleo a Estados Unidos.

Venezuela sigue en una situación incierta que se tensa con una explosiva contienda y confrontaciones. No se han resuelto los factores inmediatos que prendieron las protestas y las agitaciones. Las masas siguen sufriendo profundamente, y Venezuela permanece subordinada a la dominación y dinámicas del imperialismo global.

Lo que ocurre en Venezuela es de gran importancia, no sólo para el pueblo de Venezuela y América Latina, sino también para la gente en el mundo entero. La historia reciente y la marcha de los acontecimientos actuales en Venezuela demuestran que lo que se necesita con urgencia en Venezuela, como en los países del tercer mundo oprimidos de todo el mundo, es una auténtica revolución, una revolución que desencadene la energía consciente de millones de personas por el cambio radical. Lo que se necesita es una revolución que rompa los colmillos del imperialismo en Venezuela y que haga una ruptura con la vil red de dominación imperialista, y se enrumbe en el camino hacia el comunismo, hacia la emancipación de la humanidad.

Un número anterior de Revolución dijo que una revolución de ese tipo “requiere una ruptura de dos filos. Tiene que romper radicalmente con la economía política del imperialismo. Tiene que llevar a cabo una revolución social radical, una ruptura radical con las relaciones e ideas tradicionales. Eso no fue ni el programa ni el punto de vista de Hugo Chávez. Venezuela seguía dependiendo de los ingresos por concepto del petróleo en la economía mundial, la cual domina el imperialismo. Seguía dependiendo del mercado mundial para adquirir sus alimentos, un mercado el que domina la agroindustria imperialista. Bajo Chávez, mejoraron los servicios de salud y el índice de alfabetización, pero no se operó ningún cambio fundamental de la estructura social y de clases de la sociedad. Una oligarquía de acaudalados terratenientes sigue dominando la agricultura. En las ciudades, los pobres siguen encerrados en los cinturones de miseria. Las mujeres siguen subordinadas y degradadas. En Venezuela, se prohíbe el aborto”. (Lea “Acerca de Hugo Chávez: Cuatro puntos de orientación”, Revolución #298, 17 de marzo de 2013.)

Mientras las tensiones en Venezuela continúan y crecen de parte de Estados Unidos, es necesario que la gente, sobre todo la gente en Estados Unidos, se oponga a los azotes de la marcha de los acontecimientos y la forma en que los medios de comunicación estadounidenses los tergiversan, o al número de personas movilizadas en cualquier momento por uno u otro bando. Que las personas no dejen que los gobernantes de Estados Unidos las embauquen para que se alineen con los mismos gobernantes. Al contrario, es necesario que la gente reconozca la realidad de que en la historia y hasta hoy día, el imperialismo yanqui ha sido el dominador principal de América Latina. Y es necesario que actúen según ese entendimiento: Estados Unidos no tiene derecho a poner ni un solo dedo sobre Venezuela.

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