Siendo negro, Siendo palestino

Amer Zahr* (reproducido con autorización)

24 de agosto de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Es casi imposible para mí ver a Ferguson en cualquier otra manera que no sea a través de los ojos de palestinos.

El asesinato de Michael Brown, 18 años de edad, que él no traía y según se informa que se estaba rindiendo, ha provocado protestas en Missouri contra acción policial agresiva. Las protestas se han sido respondidas, como imaginamos, con acción policial agresiva. Esta acción policial agresiva será respondida con más protestas, y el ciclo continuará. ¿Suena como algo que reconocemos?

Las similitudes entre Ferguson y Palestina son contundentes. Compartimos experiencias, los sentimientos y la ira. Pues resulta que, siendo negro aquí y siendo palestino por allá no son realmente cosas tan diferentes.

Mientras los afroamericanos llenaron las calles de Ferguson para denunciar lo que consideraban el asesinato injustificado de uno de sus jóvenes, se encontraron con una presencia policial excesivamente militarizada en miras de aplastarlos. ¿Suena como algo que reconocemos?

Sus protestas fueron recibidas con gases lacrimógenos y balas de goma. ¿Suena como algo que reconocemos?

Bueno, es reconocido por nosotros, tan familiar que muchos palestinos salieron a Twitter para informar a sus equivalentes estadounidenses en Ferguson sobre cómo hacer frente a este tipo de ataques. Vimos tweets como: "Recuerde que no se toquen la cara, ni se echen agua, cuando hay gases lacrimógenos." Y, "Siempre asegúrese de correr contra el viento / de mantener la calma cuando usted es golpeado con gases lacrimógenos, el dolor pasará, ¡no se froten los ojos!" Y mi favorito personal, " No mantengan tanta distancia de la policía, si estás cerca de ellos, no pueden tirar su gas lacrimógeno." Sí, nosotros los palestinos somos muy creativos cuando se trata de anti-anti-protesta. Somos manifestantes profesionales.

Algo interesante ocurrió en la CNN el viernes. Don Lemon informaba de una multitud de ciudadanos negros de Ferguson (que constituyen el 67% de la población de la ciudad), y en eso él pasó de un individuo a otro, tomando las opiniones y testimonios. Se pasaba el micrófono alrededor, y la mayoría de los sentimientos expresados eran las de la sospecha, la desconfianza y el escepticismo contra la policía. Ciudadano después de ciudadano expresó enojo por la forma en que la policía señaló a la presunta actividad delictiva de Brown, lo deshumanizaban de una manera que parecía que se adaptó para justificar las acciones de un agente de policía que le disparó a un ciudadano no armado que al parecer se rendía, con las manos en alto. Se puso aún más extraño cuando, unas horas más tarde, la policía anunció que Darren Wilson, el agente de policía que le disparó a Brown, no tenía idea de que el joven hombre negro que él había detenido tuviera cualquier conexión con un crimen. Culparle a la víctima, justificar la fuerza excesiva, y mentir descaradamente son cosas que un palestino ve desde el gobierno israelí sobre una base diaria.

Pero lo que parecía más reconocido para mí era cómo los residentes negros no carecían de una emoción en particular con respecto a un oficial de policía blanco que mató a un ciudadano negro joven, dejando su cuerpo tendido en la calle durante horas. Ellos no se sorprendieron, ni siquiera un poco. Se sentían claramente tristes, enojados, y privados de sus derechos. Pero no eran sorprendidos o escandalizados. Yo sé lo que se siente. O cómo no se siente.

Por encima de todo, el parecido más evidente y perceptible entre Palestina y Ferguson es el que es el más escalofriante de todos. En la noche después de la muerte de Brown, los manifestantes afroamericanos llenaron las calles de Ferguson. Un funcionario local fue cogido en video, bramándoles a los ciudadanos quines fluían a las calles, "Vamos... malditos animales, vamos." Del mismo modo, los soldados israelíes se han sabido pasar el tiempo apuntando con sus rifles de francotirador a los niños palestinos y presumiendo de cuántas más han matado. En Ferguson, hay demasiados oficiales que ve a los manifestantes negros como animales, y en Israel, hay demasiados soldados que ven a los palestinos de la misma manera.

Como un palestino puso en Twitter: "El pueblo palestino sabe lo que significa ser baleado mientras no trae arma debido a su origen étnico."

Ya es bastante malo cuando alguien te ve como un ser indigno de la más básica de las protecciones humanas. Es infinitamente peor cuando ese alguien también le está apuntando con un arma. No hay nada más aterrador que eso. Si usted se está preguntando cómo eso podría sentir, pregúntele a un negro estadounidense... o a un palestino. De cualquier manera, usted obtendrá la misma respuesta.


*Amer Zahr es un palestino comediante, escritor y orador que vive en Michigan. Además, es director de "The Arab Civil”.

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