--> Una experiencia inspiradora e inolvidable

Una delegación del Club Revolución en Standing Rock:

Una experiencia inspiradora e inolvidable

17 de diciembre de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Standing Rock, diciembre 3
Al llegar al campamento de Standing Rock. (Foto: John Packard)

Armando la carpa, diciembre 3
Armando la carpa. (Foto: John Packard)

El Club Revolución en Standing Rock

El Club Revolución en Standing Rock. El segundo día en Standing Rock, el Club Revolución marchó cuesta arriba al campamento coreando “1, 2, 3, 4, esclavitud, genocidio y guerra, 5, 6, 7, 8, Estados Unidos nunca tenía grandeza”. De ahí, nos unimos en una larga fila de gente que, a mi entender, rodeó totalmente al campamento. Una pareja indígena de Canadá hizo una entrevista para Facebook en vivo a dos de nosotros del Club acerca de qué se trataba nuestras camisas, quién es Bob Avakian y de qué tipo de revolución hablábamos. La entrevistadora nos dijo que ella fue la primera mujer que llegó a ser una pacificadora tribal. La pareja consiguió un e-sub para Revolución.

Nos topamos con una pancarta que daba la bienvenida a la gente con el mensaje “Standing Rock despierta al mundo”. La gente que entraba en el campamento posaba junto a ella, y lo hicimos nosotros asimismo (arriba). También vimos una enorme pancarta blanca con letras rojas que exigían “Libertad para Red Fawn”. Más tarde nos enteramos de que Red Fawn (Cervata Roja), una activista de la tribu Oglala Sioux, trabajaba en el personal médico cuando la policía atacó las primeras filas de la resistencia de Standing Rock el 27 de octubre. Durante un enfrentamiento, tres agentes la arrojaron al suelo, le apuntaron un arma a la espalda ¡y luego LA acusaron de intentar asesinar a ellos! Ella lleva cargos de 20 años de prisión. Miles de personas han firmado una petición en change.org que exige que retiren los cargos y la liberen. (Foto: Especial para revcom.us)

La delegación del Club Revolución en su carpa en Standing Rock
La delegación del Club Revolución en su carpa en Standing Rock.

Standing Rock
Una de las carpas en el campamento.

(Fotos: John Packard)

Cornel West (centro) y Carl Dix (derecha) con un miembro de la delegación del Club Revolución en Standing RockCornel West (centro) y Carl Dix (derecha) con un miembro de la delegación del Club Revolución en Standing Rock.

El sábado 3 de diciembre, cuando el primer vehículo con miembros del Club Revolución llegó al punto en que estaba a la vista el campamento de Standing Rock, todos comenzamos a tomar fotografías con nuestros teléfonos. Si bien todos habíamos seguido la batalla en Standing Rock en revcom.us, ver el campamento en vivo era diferente. Estábamos llenos de asombro.

Todo el camino a lo largo de la entrada estaba bordeado de pancartas de muchos colores traídas por la gente de todo Estados Unidos y a través del globo. Al lado de una pancarta palestina, una pancarta verde grande con las letras blancas “De Palestina a Standing Rock, estamos unidos”. Una pancarta azul con una pintura magnífica de un guerrero indígena a caballo se rodeaba con las palabras, “Tribu Kiowa Oklahoma”. Otros decían: “Respetar la vida, el agua es sagrada”; “Roslyn Wa Está con Standing Rock”; y “No DAPL, el pueblo por encima de los oleoductos”. (DAPL son las siglas del oleducto).

Nos topamos con una pancarta que daba la bienvenida a la gente con el mensaje “Standing Rock despierta al mundo”. La gente que entraba en el campamento posaba junto a ella, y lo hicimos nosotros asimismo (vea la foto). También vimos una enorme pancarta blanca con letras rojas que exigían “Libertad para Red Fawn”. Más tarde nos enteramos de que Red Fawn (Cervata Roja), una activista de la tribu Oglala Sioux, trabajaba en el personal médico cuando la policía atacó las primeras filas de la resistencia de Standing Rock el 27 de octubre. Durante un enfrentamiento, tres agentes la arrojaron al suelo, le apuntaron un arma a la espalda ¡y luego LA acusaron de intentar asesinar a ellos! Ella lleva cargos de 20 años de prisión. Miles de personas han firmado una petición en change.org que exige que retiren los cargos y la liberen.

Detrás de las pancartas podíamos ver los contornos del campamento. Visibles por arriba de la nieve estaban tipis, carpas, caravanas, un autobús escolar amarillo, y otras estructuras.

Cuando llegamos al campamento, la emoción era palpable. Nos pusimos nuestras camisas 2XL y 3XL encima de nuestra ropa de invierno. Los requete-poderosos revcoms habíamos comenzado a llegar a Standing Rock. Durante las próximas horas, llegaron más vehículos con miembros del Club. Cuando todos los militantes del Club estaban presentes con las camisetas, presentamos un espectáculo impresionante: 17 requete-poderosos revcoms habían respondido a la llamada de revcom.us para que delegaciones de los Clubes Revolución fueran a Standing Rock por el inminente enfrentamiento, las autoridades habiendo amenazado con desalojar el campamento el lunes 5 de diciembre.

Éramos jóvenes y viejos, negros, latinos y blancos, nacidos en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Habíamos venido de Nueva York, Cleveland, Chicago, San Francisco, Los Ángeles, Antelope Valley en el sur de California, y Phoenix.

Este fue el comienzo de lo que para todos nosotros fue una experiencia inolvidable y verdaderamente inspiradora. Hemos forjado lazos entre nosotros y con gente en el campamento que vinieron de pequeñas ciudades, reservas, grandes ciudades de todo Estados Unidos y diferentes partes del mundo. Livingston, Montana. Los Territorios del Noroeste en Canadá. Fargo, Dakota del Norte. La reserva de Nez Perce en Idaho. Una pequeña aldea en Nuevo Hampshire. El condado de Humboldt, California. Alemania, Francia y más.

Con nuestro trabajo contribuimos a una nueva cocina comunitaria y un grupo de dormitorios, erigiendo una carpa militar de más de 20 personas, apuntalándola con fardos de paja y arreglando la calefacción para que guardara el calor. Esta carpa se convirtió en nuestra base de operaciones y área de dormir. La gente de las carpas y tipis cercanos nos ayudaron y participaron a las reuniones que celebramos. A través de esto llegamos a conocer a muchas de las personas que formaban parte de la infraestructura del campamento, responsables de erigir viviendas, alimentar a la gente, cuidar a los enfermos y más. En todas partes había voluntarios, algunos que habían estado en el campamento desde el principio y otros que sólo habían estado allí un día o dos. Una mujer indígena que armó una carpa dentro la nuestra, habló con los miembros del Club sobre la historia de su tribu.

Dondequiera que fuéramos, entregábamos el mensaje de que hay una salida de esta locura: Revolución, y Nada Menos. Al leer nuestras camisetas, una y otra vez la gente se nos acercaba para preguntar, “¿Quién es BA?” Muchísimas personas supieron de Bob Avakian, líder de la revolución, y el comunismo nuevo que ha elaborado, por primera vez. Durante las comidas, y cuando la gente se reunía para estarse en la calefacción, leíamos de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte con personas de tantos lugares y ocupaciones. Hablábamos de cómo sería el socialismo que conduzca al comunismo, por qué la revolución era necesaria y posible. Revisábamos con la gente el folleto “Cómo podemos ganar — Cómo en concreto podemos hacer una revolución”.

El llamamiento “En nombre de la humanidad, nos negamos a aceptar a un Estados Unidos fascista” se difundió ampliamente y la gente luchó colectivamente con nosotros sobre lo que se necesitaría para realmente impedir que el régimen de Trump consolidara el poder. En todo el campamento se veía a gente con el periódico Revolución. Un joven de Dakota del Norte y sus amigos se reunieron con los miembros del Club y discutieron planes para iniciar un Club Revolución por allí. Un joven de Los Ángeles participó en nuestra reunión e hizo planes para unirse con el Club al volver a casa.

Algunos de nosotros comentaron que se podía ver las semillas del futuro comunista en la moral del campamento. Si bien no es su lema consciente, parecía que gran parte del campamento funcionaba bajo el principio de “De cada uno según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”, lo que representó un contraste con los modos de pensar tradicionales, anticuados y patriarcales, los que también eran parte del ethos del campamento.

 

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