La tensión intensifica entre Estados Unidos y Corea del Norte: peligros urgentes para la humanidad

8 de abril de 2017 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Entre los planes e intenciones al estilo “Estados Unidos Über Alles” del régimen fascista de Trump y Pence por un lado, y la posición en la que se encuentran los gobernantes de Corea del Norte por el otro, hay una “lógica” que impulsa la locura que amenaza con estallar en una horrible guerra en la península coreana. Y, en caso de que esta situación tensa explotara, podría a su vez dar lugar a nuevos y repentinos saltos en la represión interna por parte del régimen de Trump y Pence.

Esto pone de relieve lo muchísimo que está en juego respecto a la necesidad de la resistencia de masas, en nombre de la humanidad, para expulsar al régimen fascista de Trump y Pence antes de que haya logrado dominar completamente las riendas del poder.

La “lógica” detrás de la locura

Ninguna arma nuclear para Trump

Estados Unidos NUNCA ha tenido grandeza!

El 16 de marzo, el primer día de un viaje de cuatro días a Asia, el secretario de Estado de Trump, Rex Tillerson, declaró: “Los esfuerzos diplomáticos y otros de los últimos 20 años para llevar a Corea del Norte a un punto de desnuclearización han fracasado... Estamos explorando una nueva gama de medidas diplomáticas, de seguridad y económicas. Todas las opciones están sobre la mesa”. Tillerson también dijo: “Ciertamente no queremos que las cosas lleguen al conflicto militar... Si ellos [Corea del Norte] elevan la amenaza de su programa de armas a un nivel que creemos que requiere acción, entonces esa opción está en la mesa”.

En respuesta, Corea del Norte lanzó un video de propaganda mostrando aviones estadounidenses explotándose, y su ministerio de exteriores dijo que Corea del Norte “tiene la voluntad y capacidad para responder plenamente a cualquier guerra que Estados Unidos desearía encender” y “La fuerza nuclear de la RPDC [las siglas del nombre oficial de Corea del Norte] constituye la espada valiosa de la justicia y la manera más segura de impedir una guerra”. Una semana antes del viaje de Tillerson, el 6 de marzo, Corea del Norte lanzó cuatro misiles balísticos, tres de ellos cayendo dentro de 320 kilómetros a distancia de Japón.

Para muchos, parece que la amenaza está en manos de dos locos: Donald Trump y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Y en cierto sentido, es cierto. Pero no son simplemente dos locos con los dedos en los botones nucleares. En esta situación verdaderamente explosiva, con dos gobernantes aparentemente “desquiciados”, hay un método en la locura y una lógica en la lógica de estos “locos” que es extremadamente peligroso.

Cuando Donald Trump dice “Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza”, él y sectores de la clase dominante que se han unido a él quieren decir reforzar y fortalecer dramáticamente el dominio estadounidense sobre otros imperialistas y el mundo en su conjunto. Para ellos, esto requiere un profundo y violento cambio de la norma que ha reinado durante décadas, lo que incluye refundir las reglas, no sobre si van a amenazar a la humanidad con la guerra, incluso la guerra nuclear, sino sobre qué tan abiertamente van a hacerlo — lo que resultaría en un horror inimaginable para millones de personas y la Tierra.

La “lógica” de esto requiere una política exterior super-agresiva y militarista, que ahora vemos en la manera en que el régimen de Trump y Pence lidia con Corea del Norte. Este régimen fascista no quiere en absoluto que se le perciba a Estados Unidos como “débil” o “sin resolución”. Así que, ante el desafío de Corea del Norte y su continua negativa a aceptar las exigencias de Estados Unidos, Trump refuerza aún más sus advertencias, incluyendo la amenaza de un ataque nuclear. Y como parte de todo esto, la demente “locura” e “imprevisibilidad” de Trump sirve a un cálculo estratégico.

Y NO es irracional que Kim Jong-un piensa que Estados Unidos lanzaría una guerra contra Corea del Norte que mataría a millones de personas. Hay gente en Corea del Norte que vivía en 1950 cuando Estados Unidos invadió a Corea y emprendió una guerra de ASESINATO EN MASA, matando a 3 millones de personas; una guerra de bombardeos masivos; el uso de armas químicas contra civiles; la violación en masa de mujeres; y la destrucción de casi todos los edificios de más de un piso en Corea del Norte. (Véase “Crimen yanqui: Caso # 93: Invasión yanqui de Corea, 1950” en revcom.us).

Desde entonces, Estados Unidos ha trabajado para aislar políticamente, estrangular económicamente y amenazar militarmente a Corea del Norte. Se ha empeñado en alistar a los países de la región en estos esfuerzos. Y Estados Unidos ha hablado abiertamente de su deseo de un “cambio de régimen” en Corea del Norte.

Durante su campaña, Trump dijo: “Yo conseguiría que China hiciera que ese tipo [Kim Jong-Un] desapareciera de una forma u otra muy rápidamente”. Y cuando se le preguntó si esto significaba asesinar a Kim Jong-un, Trump se encogió de hombros y dijo: “Bueno, ya saben, he oído hablar de cosas peores, francamente. Quiero decir que este tipo es un tipo malo — y no lo subestimen”. Y de acuerdo con The Wall Street Journal, una revisión interna de la estrategia de la Casa Blanca sobre Corea del Norte incluye la posibilidad de “tanto la fuerza militar como un cambio de régimen para contrarrestar la amenaza de armas nucleares del país” (WSJ, 1 de marzo de 2017).

       

Mapa con foco en Corea

De hecho, coincidiendo con el viaje de Tillerson, comenzaron los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur que incluyeron escenarios de “cambio de régimen”. Según informes, las fuerzas especiales, inclusive el equipo SEAL 6 de la marina estadounidense (que mató a Osama Bin Laden), los Rangers del ejército, la Delta Force y las Boinas Verdes, participaron en estos ejercicios conjuntos para simular una incursión de precisión en Corea del Norte y “remover al líder norcoreano Kim Jong-un”.

Por lo tanto, desde el punto de vista de un régimen reaccionario y opresivo que intenta sobrevivir, hay una “lógica en la lógica” del programa de armas nucleares de Corea del Norte.

Implicaciones estratégicas

Corea del Norte es un país pequeño, pero el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte tiene implicaciones estratégicas. El viaje de Tillerson y la respuesta del régimen de Trump y Pence a Corea del Norte deben verse en el contexto de los mayores intereses del imperialismo estadounidense. Ha existido un consenso general dentro de la clase dominante estadounidense de que se debe aplicar un mayor énfasis estratégico al Este y Noreste de Asia, específicamente a China, que Estados Unidos considera su rival principal en Asia. Y el régimen de Trump y Pence ha indicado que considera a China como el principal adversario estratégico a largo plazo del imperialismo estadounidense. Así que aunque la tensión más aguda en esta región en este momento es entre Estados Unidos y Corea del Norte, ocurre en el contexto de la rivalidad más aguda en Asia entre Estados Unidos y China.

En este contexto más amplio, los partidarios de Trump ven a los actuales gobernantes de Corea del Norte como un peligro intolerable y una amenaza para la proyección del poder estadounidense en la región y el mundo. Por lo tanto, ante el desafío de Corea del Norte y su rechazo constante a agacharse ante las exigencias estadounidenses, Trump intensifica sus advertencias, incluso la amenaza de un ataque nuclear. Y como parte de todo esto, la “locura” demente y la “imprevisibilidad” de Trump sirven un cálculo estratégico.

Lo anterior ha puesto a los gobernantes de Corea del Norte entre la espada y la pared. A pesar de su retórica que condena “la agresión imperialista estadounidense”, y sus afirmaciones de ser un país “socialista”, el régimen norcoreano es esencialmente una aristocracia dinástica feudal que se llama socialista. Pero nada de esto justifica de ninguna manera que los gobernantes de Estados Unidos jodan a ellos.

En esta situación, los gobernantes norcoreanos se han aprovechado del desarrollo de un pequeño pero potencialmente destructivo arsenal de armas nucleares como algo con que negociar y un último recurso para mantener su gobierno. El profesor John Delury de la Universidad Yonsei en Seúl, Corea del Sur señaló el siguiente acerca del gobernante de Corea del Norte, Kim Jong-un: “No tiene aliados confiables para garantizar su seguridad y se enfrenta a una superpotencia hostil que, en la historia reciente, ha invadido estados soberanos alrededor del mundo y derrocado sus gobiernos”.

Tanto para Trump como para Kim Jong-un, la proyección de una cierta imagen “loca” es parte de sus cálculos estratégicos. Y esa imagen “loca” tiene una lógica propia que aumenta aún más el peligro de que estalle una guerra horrenda, ya sea planeada o por alguna combinación de acontecimientos que giran fuera de control y la casualidad.

Se intensifican los peligros

Hoy en día Estados Unidos tiene un arsenal nuclear miles de veces más destructivo que el de Corea del Norte. Hay un fascista en la Casa Blanca que, antes de ser elegido, le preguntó repetidamente a un experto en seguridad nacional: “Si tenemos armas nucleares, ¿por qué no podemos usarlas?”.

Estados Unidos ha amenazado a Corea del Norte militarmente. Pero la política de “paciencia estratégica”, que Tillerson dice que ha terminado ya, comenzó con sanciones económicas internacionales encaminadas a forzar a Corea del Norte a detener su programa de armas nucleares. Bajo este enfoque, un ataque militar a Corea del Norte era una opción de último recurso, reconociendo que un ataque nuclear o convencional de represalia por parte de Corea del Norte pondría en peligro a más de 20 millones de personas en Corea del Sur y a 13 millones en Tokio por sí solo. Y desde el punto de vista de los gobernantes estadounidenses, existe la preocupación de que tal ataque destruya a las 28.000 tropas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur y a las 50.000 en Japón.

El régimen de Trump está ahora intentando aumentar las sanciones económicas contra Corea del Norte, mientras intensifica las amenazas militares, con “todas las opciones sobre la mesa”. Además de un ataque militar preventivo, Estados Unidos amenaza con orquestar un “cambio de régimen.”

Estados Unidos quiere que Japón, China y Corea del Sur trabajen con Estados Unidos contra Corea del Norte. Pero estas alianzas están llenas de intensas y cambiantes contradicciones, creando condiciones inestables y una situación cada vez más peligrosa.

Por ejemplo: El 10 de marzo, después de meses de protestas masivas, un tribunal surcoreano decidió destituir a la presidente conservadora y servilmente pro-Estados Unidos, Park Chung-hee. Ese mismo día, Estados Unidos instaló en Corea del Sur, antes de lo programado, su sistema de misiles, la “Terminal High Altitude Area Defense” (THAAD) [Defensa Terminal de Área de Alta Altitud], en Corea del Sur, diseñado para interceptar y destruir misiles balísticos de corto y mediano alcance durante su fase final de vuelo. China lo ve —junto con el continuo aumento de fuerzas militares estadounidenses en la región— como una amenaza dirigida en su contra, y tiene razón. Y China respondió diciendo que iba a colaborar con Rusia para tomar represalias contra Corea del Sur por permitir THAAD.

Mientras tanto, los principales candidatos en las próximas elecciones presidenciales en Corea del Sur son de partidos que se opusieron a Park, y Estados Unidos se preocupa de que un nuevo presidente esté menos servil hacia Estados Unidos y, a pesar del consejo de Estados Unidos, actúe para mejorar las relaciones con Corea del Norte y China. Esto ha intensificado la urgencia que siente el régimen de Trump para darle duro a Corea del Norte.

Además, Estados Unidos enfrenta grandes contradicciones al imponer sanciones contra Corea del Norte — tendrá que depender de China y Rusia que proporcionan la mayor parte de la ayuda económica a Corea del Norte. Estados Unidos, China y Rusia tienen intereses geopolíticos en competencia que afectan el nivel de compromiso y cumplimiento con relación a las sanciones.

Hay mucho en juego, y urgentemente

Todo lo anterior subraya, una vez más, que entre los diseños del régimen fascista de Trump y Pence al estilo “Estados Unidos Über Alles”, y la posición en la que se encuentran los gobernantes de Corea del Norte, junto con una mezcla volátil de otros factores, existe una “lógica” que impulsa la locura que amenaza con estallar en una guerra devastadora. Y, si esa guerra estallara, el régimen de Trump y Pence podría aprovecharla para implementar saltos drásticos en la represión interna.

Debido a todo lo anterior, el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte es una razón más por la que importa tanto, muchísimo, que la resistencia de masas, en nombre de la humanidad, expulse al régimen fascista de Trump y Pence antes de que el régimen haya logrado dominar completamente las riendas del poder.

 

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