Por qué los demócratas alaban a Trump cuando él emprende una guerra... y por qué no debemos sumarnos a ellos

12 de abril de 2017 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Lo único necesario era que Trump lanzara 59 misiles crucero contra Siria para que la mayoría de los demócratas de peso, que se habían posado como firmes oponentes a Trump, empezaran a cantarle alabanzas.

El senador Chuck Schumer dijo que era “lo correcto que hacer”. La “combativa” senadora Elizabeth Warren dijo que “hay que hacer que el régimen sirio rinda cuentas”. El “radical” Bernie Sanders condenó a Assad por “criminal de guerra” a la vez que criticó levemente al criminal de guerra Trump por no consultar primero con el Congreso.

Justo antes del ataque a Siria, Hillary Clinton, abanderada del Partido Demócrata, llamó a ir más allá de lo que hizo Trump y “a arrasar los aeródromos de Siria”, algo que requeriría cientos de bombardeos grandes, con el potencial de una escalada impredecible.

Los comentaristas liberales aplaudieron a Trump por actuar y sonar “presidencial”. El presentador de noticias de la MNSBC, Brian Williams, calificó de “hermosos” los bombardeos, tres veces en una sola oración. El New York Times liberal: “Era difícil no tener cierta sensación de satisfacción emocional, y de justicia hecha”, e intentó normalizar a Trump con la noción que a él sí le importan mucho los niños: “La angustia influye en el aislacionista”. Según el subtítulo: “En verdad, fue un acto emocional de un hombre que de pronto se dio cuenta de que los problemas del mundo eran ahora suyos, y que darles la espalda no era una opción”.

La vida es un horror en Siria, debido al asesino régimen de Assad y sus aliados, y a los oponentes reaccionarios a Assad y los partidarios de los mismos, incluidos Estados Unidos y sus aliados.

Pero, ¿Trump estaba emocionalmente conmovido como para atacar debido a unas imágenes de niños moribundos? De ser así, ¿por qué no se ha conmovido de modo que detuviera los bombardeos estadounidenses que ha ordenado, que mataron a 70 niños sirios únicamente en el último mes? ¿Y qué de las fotos de los 1.500 niños en Yemen, en su mayoría asesinados por las bombas estadounidenses lanzadas por Arabia Saudita con el apoyo de Estados Unidos? ¿O los 462.000 en Yemen que sufren de desnutrición severa y aguda, que se mueren de hambre, en este mero momento? Se informa que Trump y su régimen se conmovieron de modo que tomaran acción en Yemen, a fin de aumentar su apoyo a la campaña de bombardeos mata-niños de Arabia Saudita y a su bloqueo aéreo y naval hambreador de niños.

Al atacar a Siria, Trump vio la necesidad y la oportunidad de actuar como el “hombre fuerte” y mostrar al mundo y a la región mesooriental que hay un nuevo y más despiadado gendarme en escena, y además, él posiblemente pudiera haber querido hacer cambiar el terreno de la política interna de Estados Unidos a su favor. ¡Se trata de un fascismo que flexiona sus músculos... e intenta consolidar rápidamente su poder!

Los demócratas: Hacen pasar a la guerra imperialista como un ejercicio humanitario

Los demócratas hacen pasar al embate aéreo ilegal, inmoral e imperialista de Trump como un acto de preocupación humanitaria por los niños. Y su propósito es embaucar a los oprimidos y a los segmentos más ilustrados y progresistas de la sociedad estadounidense de modo que apoyen la agresión estadounidense. (En general, la base social dura de los republicanos tipo “Estamos con Estados Unidos, tenga o no razón” no requiere tales justificaciones para matar a personas en todo el mundo). Quizá Estados Unidos no sea perfecto, dicen los líderes demócratas; cometemos errores, pero “nuestras” intenciones son nobles, y Estados Unidos y sus fuerzas armadas en su conjunto son una fuerza para el bien en el mundo.

En realidad, Estados Unidos y sus fuerzas armadas nunca han sido una fuerza para el bien en el mundo, en ninguna parte. Para ver los hechos al respecto, lea el artículo en inglés de revcom.us “Think the U.S. Military and CIA Can ‘Do Some Good’? Read About 15 Times That People Went Along with That—and Then Think Again“ (¿Creen que las fuerzas armadas estadounidenses y la CIA pueden ‘hacer algo bueno’? Lean sobre las 15 ocasiones en que la gente aceptó eso, y de ahí reflexionen al respecto”. Eso también es cierto en el caso de Siria, donde Estados Unidos ha estado profundamente empecinado en avivar las llamas de una guerra reaccionaria, que ha matado a unos 480.000 y obligado a más de cinco millones a huir para salvarse la vida.

Quizá los demócratas se opongan a Trump... pero NO lo hacen por la humanidad

Muchas personas —demócratas de base, activistas y personas que por lo general han esperado que los demócratas de peso detuvieran a Trump— se conmocionaban y enojaban porque estos mismos demócratas líderes ahora están alabando la acción militar de Trump. Algunos denuncian a los demócratas de peso como “cobardes” y exigen que se opongan de manera incondicional a Trump. Muchos otros están asqueados, confundidos o desmoralizados por las alabanzas de los demócratas de peso al fascista en jefe.

Pero los demócratas de peso no actúan tal como actúan por una cuestión de firmeza o la falta de la misma. Se deriva de la realidad de que el Partido Demócrata no es el “partido del pueblo” y nunca lo ha sido. Son un partido de la clase dominante que representa al capitalismo-imperialismo estadounidense, el mismo sistema que los republicanos representan.

Por eso, el día después de las elecciones, Obama dijo de sí mismo y de Trump, “Todos estamos en el mismo equipo... No somos demócratas en primer lugar, no somos republicanos en primer lugar. Somos estadounidenses en primer lugar, patriotas en primer lugar”. Tiene razón; están en el mismo equipo, ¡el equipo de la clase dominante imperialista!

¿Bombardear a Siria? Resulta que ¡en su mayoría todos estos demócratas de peso pueden apoyar eso! ¿Por qué? Porque los republicanos y los demócratas comprenden —y aceptan— que la supervivencia de su sistema capitalista depende del dominio global y lo exige, lo que incluye dominar a regiones como el Medio Oriente, y los demócratas piensan que la acción de Trump concuerda con eso.

Al mismo tiempo, en este momento hay una férrea batalla entre las diferentes alas de la clase dominante. No se trata de una necesidad de conservar su sistema supremacista blanco y patriarcal de explotación y opresión global, sino de una lucha sobre la manera de conservarlo frente a profundos desafíos, problemas y descontento en el actual mundo rápidamente cambiante. El régimen de Trump y Pence se ha apoderado del control y se está embarcando a atropellos hacia la reconfiguración fascista del gobierno y la sociedad.

Los demócratas creen que la mejor esperanza de su sistema es conservar la tradicional forma burguesa democrática de gobierno de su clase: la dictadura. Para las masas populares, el fascismo es una cuestión de vida o muerte. Para estos gobernantes, es una cuestión de la mejor forma de conservar su dominio.

Quizá los demócratas se hayan alarmado genuinamente por el régimen de Trump y Pence, pero temen aún más el que los millones y millones de personas que odian a Trump dejen de confiar en el Partido Demócrata —y en el sistema entero— y comiencen a entrar en acción política fuera de los confines y cauces del sistema. Así que los demócratas han venido luchando duro para mantener la angustia y la ira de la gente dentro de los cauces del sistema (o sea, los cauces de ejercer presiones sobre el Congreso, etc.). Y, según ellos, el quid del asunto ha sido la idoneidad de Trump como un “comandante en jefe” capaz de mantener a Estados Unidos “fuerte” y “seguro” y de proteger a los “aliados” e “intereses” de Estados Unidos. En otras palabras, han venido batallando contra Trump de ciertos sentidos y, al mismo tiempo, han venido trabajando para encauzar la ira y la oposición a Trump hacia el marco de “lo que es mejor para Estados Unidos”, es decir, para el actual sistema imperialista.

Un mes crucial para detener a Trump

Trump y el presente sistema no son todopoderosos, pues no lo tienen todo bajo control. Estados Unidos se enfrenta a crisis, dificultades y contradicciones en todo el mundo. Esto es lo que impulsó a una facción de la clase dominante a dar el paso radical y arriesgado de darle el poder a alguien como Trump y hacer avances hacia una reconfiguración fascista de Estados Unidos.

Millones y millones de personas odian al líder de este esfuerzo, Donald Trump, y representan una fuerza con el potencial de expulsar al régimen de Trump y Pence.

Pero para que se desencadene de lleno ese poder potencial, es necesario reconocer qué representan en realidad el Partido Demócrata y su dirigencia, y romper con la mentalidad de poner a Estados Unidos y la vida de los estadounidenses por encima de la vida de la gente de otros países. De lo contrario, la situación constantemente conducirá a las personas de regreso a apoyar los crímenes del presente sistema y a acomodarse con el fascismo, en nombre de “proteger a Estados Unidos” o “salvar la vida de los estadounidenses”. En lugar de eso, debemos poner el mundo ante todo, y no Estados Unidos, y reconocer firmemente el monumental peligro, para toda la humanidad y para el planeta, de que un fascista con armas nucleares, quien niega la crisis climática, está al mando de Estados Unidos, el país más mortífero sobre la Tierra. Y tenemos que ponernos a la altura de nuestra responsabilidad de mover cielo y tierra para expulsar a este régimen criminal.

En una palabra, nos toca a nosotros —a millones de personas— expulsar al régimen fascista de Trump y Pence. Tal como muestra la respuesta de los demócratas al bombardeo de Siria por Trump, sería ilusorio esperar y confiar en que ellos detengan el peligro representado por este régimen fascista y eso sería devastador para la vida de miles de millones de personas y posiblemente para el futuro del planeta.

En ¡Basta ya! ¡Enough! 10 días de resistencia, Rechazar el Fascismo dice, en parte:

Los 10 DÍAS, del 22 de abril al 1º de mayo, el fin de los primeros 100 días del régimen de Trump y Pence, pueden —y deben— ser un gran salto en un movimiento para sacar del poder a este régimen fascista. Lo que está en juego es nada menos que el futuro de la humanidad y del planeta.

En el transcurso de 10 DÍAS, cientos de miles de personas se lanzarán a las calles en protestas importantes y justas en Washington, D.C. y en ciudades por todo Estados Unidos en contra de tres frentes centrales del programa reaccionario del régimen de Trump y Pence. Rechazar el Fascismo (RefuseFascism.org) respalda estas protestas y convoca al pueblo a asistir y movilizar para ellas… Súmense a un Grupo Nacional de Trabajo de Organizadores para ayudar en los preparativos para estas actividades con el mensaje “Expulsar a Trump y Pence y su régimen fascista”….

Hay que organizar a miles de personas y desencadenar su creatividad y determinación, para que en este mes de abril, se dé un avance decisivo en la lucha para poner alto a este régimen fascista expulsándolo.

Estas maneras de actuar tienen sentido. ¿Dónde estarás? ¿Qué harás?

 

 

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