Trabajadores automotrices dicen "aquí y no más"

Obrero Revolucionario #966, 19 de julio, 1998

"La clase media de Estados Unidos va a dejar de existir, no tiene futuro.... Queremos seguridad para nosotros mismos, para nuestros hijos y que dejen de mandar nuestros trabajos a México o China. Pero parece que no vamos a tener esa clase de seguridad. Mi abuelo trabajó para la GM, así como mi papá. Tengo tíos y tías que han trabajado para la GM, y yo también. Pero ojalá que mi hijo consiga otra clase de trabajo porque aquí no hay futuro. Si la GM se va de Flint, no quedará nada; se irán también los bancos, médicos y dentistas. Será un pueblo fantasma. No es cuestión del salario; estamos en huelga para salvar a Flint y otras ciudades que dependen de la GM".

Trabajadora de la GM, Flint, Michigan,
en la línea de piquete con
su hijo de nueve años

Hace poco unos corresponsales del OR tuvieron la oportunidad de conversar con huelguistas de la fábrica General Motors Metal Fabricating de Flint, Michigan. La huelga empezó a principios de junio y paralizó la producción de piezas como capotas, bujías y soportes de motor.

Los huelguistas, del sindicato United Auto Workers (UAW), suman 8400 y están presionando duro a la gigantesca GM, que por la escasez de piezas se ha visto obligada a cerrar la mayoría de sus fábricas norteamericanas: 26 de las 29 plantas de montaje y más de 100 fábricas de piezas. En total, más de 172.000 trabajadores están cesantes.

La GM, la mayor compañía de carros de Estados Unidos, por lo general tiene existencias para 70 días, así que hasta la fecha las ventas no se han afectado. Sin embargo, se han agotado los modelos de mayor venta. La GM dice que ha perdido $1,8 billones.

Oficialmente, la huelga se debe a problemas locales en las fábricas Metal Fabricating, Delphi Automotives Systems y la Flint East Parts. Según el contrato con el UAW, solo se puede entrar en huelga por problemas locales mientras un contrato está en vigor. Pero los trabajadores nos dijeron que la lucha es por mucho más: el futuro de sus familias, de Flint y de su forma de vida. Dicen que la GM quiere eliminar muchos trabajos y llevar a cabo otros cambios en las fábricas.

El pacto se rompió

Flint es una ciudad que existe solo porque ahí está la GM. Hasta hace poco, los trabajadores de Flint pensaban que habían pactado no solo con la GM sino con el país, o sea, que su trabajo era de por vida.

Muchos pensaban que si se presentaban todos los días, trabajaban duro, pagaban sus cuentas y cumplían las reglas, el sistema se encargaría de ellos para siempre.

Por lo general, los trabajadores automotrices ganan entre $40.000 y $50.000 al año. Una pequeña aristocracia de trabajadores especializados trabaja muchas horas extra y gana hasta $100.000. Además, los contratos por lo general tienen muchas prestaciones: servicios médicos, vacaciones, jubilación y una garantía de un año de salario en caso de desempleo. Por eso, muchos tienen casa y sus hijos pueden estudiar en la universidad.

Para ellos esa vida clasemediera era un derecho natural, parte del contrato social que han pactado con esta sociedad. Esperaban un futuro similar (o mejor) para sus hijos.

Muchos eran muy leales al sistema. En tiempos de guerra, se alistaban para defenderlo y se sentían orgullosos de enseñar a sus hijos a hacer lo mismo.

En los años 70 y 80, cuando la GM encaraba una fuerte competencia de las compañías automotrices japonesas, muchos trabajadores respaldaron la campaña patriotera de comprar carros Made in USA. Tenían intereses creados en la patria y la GM.

Eso no quiere decir que no han tenido quejas contra la compañía. Muchos recuerdan la famosa huelga de 1937 en Flint. Así y todo, muchos pensaban que eran socios de la GM.

Pero esas falsas ilusiones empezaron a desenmarañarse cuando la GM, con los bolsillos forrados de las riquezas producidas por esos trabajadores, empezó a hacer añicos su vida.

"GM quiere decir:
Glotón Monstruoso"

Muchos nos dijeron que el trabajo de sus padres, hermanos, hermanas y parientes es lo que ha llevado a la GM a donde está. ¿Su recompensa? La compañía está eliminando trabajos. Se sienten traicionados.

Un huelguista dijo: "Durante más de 15 años, el UAW ha demostrado que está dispuesto a cooperar con la GM, pero no vamos a cooperar si siguen eliminando nuestros trabajos".

Otro dijo: "No entiendo cómo esperan fomentar lealtad y entusiasmo si constantemente nos amenazan con quitarnos la subsistencia. GM quiere decir Glotón Monstruoso. En los periódicos dicen que no nos deben nada a nosotros, solo a los accionistas. Pero sí quieren nuestra lealtad".

En las últimas dos décadas, la GM y otras compañías automotrices han trasladado muchas inversiones a otros estados y al tercer mundo, donde pueden pagar menos en salarios.

El contrato social que se estableció después de la II Guerra Mundial apenas duró hasta la segunda generación de trabajadores; en los años 80 ya parecía una promesa traicionada.

Desde mediados de los años 80, la GM ha reducido su fuerza de trabajo en Estados Unidos de 400.000 a 218.000 trabajadores.

En los últimos 20 años, ha reducido la cantidad de trabajadores en Flint de 77.000 a 27.000. Muchas fábricas cerraron sus puertas; mucha gente tuvo que vender la casa y las familias se separaron porque la nueva generación ha tenido que ir a buscar trabajo por otro lado. La penetrante película de Michael Moore, Roger and Me, capta muy bien el bajonazo de la "Capital mundial de la industria automotriz". Para los trabajadores de la GM y los habitantes de Flint, es como la ejecución calculada de su ciudad.

Nuestro corresponsal nos dijo: "Cuando estábamos en la línea de piquete, los carros tocaban la bocina para expresar su apoyo y hacían tanto alboroto que casi era imposible oír lo que nos decían los huelguistas. Una encuesta de un periódico de Flint indicó que el 67% de los habitantes apoyan la huelga y solo el 17% apoya la GM. Es decir, los huelguistas tienen un apoyo abrumador; no se cree que es una huelga por unas cuantas prestaciones o un aumento salarial, sino una lucha por la supervivencia de Flint".

Los medios dicen que la GM quiere eliminar más trabajos el año que viene, hasta dejar 150.000 trabajadores. Cuando en los próximos cinco años se jubilen 100.000 trabajadores, ¿los reemplazará una nueva generación? ¿Serán los salarios y las condiciones de trabajo parecidos a los de la generación de la posguerra?

Aquí y no más

La huelga actual estalló cuando la GM decidió descartar una cláusula del contrato de invertir $300 millones en las fábricas de Flint tras invertir $120 millones. Además, exigió una serie de cambios de las reglas de trabajo, como por ejemplo un mayor rendimiento en la soldadura, que ya es un trabajo muy pesado y peligroso.

Un huelguista nos dijo que la compañía eliminó todas las categorías de empleo, para que los capataces puedan trasladarlos a los oficios que quieran. Dicen que el sindicato aprobó esa medida a cambio de una promesa de más empleos. Pero la GM traicionó ese acuerdo y encima amenazó con cerrar las fábricas si no aceptaban cambios mayores y más drásticos.

Para los huelguistas, es hora de decir "aquí y no más".

Asuntos mundiales

Una y otra vez se les dice a los trabajadores que tienen que adaptarse a las "realidades mundiales".

La GM habla sin cesar de más "productividad", y ahora muchos trabajadores captan lo que eso significa. Nos dijeron que compañías como la GM quieren explotar a los trabajadores del tercer mundo y que a los de Flint les han dado a escoger entre aceptar condiciones de trabajo parecidas al tercer mundo o perder el trabajo.

Una trabajadora dijo: "Respiramos un montón de gases venenosos y la temperatura sobrepasa 100 grados, y nos vienen con que no somos productivos. Pues que se salgan de sus oficinas con aire acondicionado, se pongan guantes y vengan a enseñarnos cómo ser productivos".

Hoy se oye muy poca hostilidad hacia los trabajadores del tercer mundo, a diferencia del odio contra Japón que se veía hace unos años.

Una huelguista dijo: "Los trabajadores mexicanos de la GM son trabajadores de la GM, igual que nosotros. Deben respaldarnos de la misma manera que nosotros los respaldaríamos en una huelga. La GM siempre trata de hacernos pelear entre nosotros". Un trabajador del correo, que fue a apoyar a los huelguistas, dijo que a las corporaciones no les importa cuánto contaminan el ambiente de México.

Un trabajador contó cómo es la fábrica de GM en Tailandia, a donde fue cuando la compañía propuso trasladarlo. Dijo que le indignaron las peligrosas condiciones de trabajo, los vapores venenosos y la increíble explotación de los más pobres, especialmente las mujeres. En una fábrica una mujer trabajaba con su hijito al lado, mientras que en un catre dormía una trabajadora del siguiente turno con su bebé. Ganan tan poco que tienen que dormir y criar a sus hijos en la fábrica. La alternativa, dijo, es otra pesadilla: la industria del sexo para los turistas de Occidente y Japón.

Muchos huelguistas creen que lo que les hace falta a los trabajadores mexicanos y de otros países son sindicatos como el UAW. Piensan que si libran luchas sindicales podrían elevar el nivel de vida y los salarios. No sabían que los trabajadores mexicanos han luchado militantemente y que la bota estadounidense es la que mantiene la opresión.

Un huelguista expresó una opinión común: "Creo que la gente de esos países del tercer mundo a donde se están yendo las compañías para explotarlos se va a cansar de eso, y que eso nos beneficiará a nosotros. El UAW debe organizar a los trabajadores mexicanos.... Así la GM tendría un poco de responsabilidad".

Tampoco sabían que varios sindicatos estadounidenses llevan años metidos en países del tercer mundo, trabajando de la mano con la CIA en contrainsurgencia al servicio de los imperialistas.

El trabajador que fue a Tailandia hizo otros comentarios interesantes. Dijo que Mao Tsetung, el líder de la revolución china, tenía muy buenas ideas sobre cómo ponerle fin a la explotación en el tercer mundo. Mencionó la famosa consigna de Mao de que "el poder nace del fusil" y dijo: "Cuando uno recorre el mundo, se da cuenta de lo válidas que son esas palabras". Agregó que la huelga de Flint está ligada a contradicciones globales: "Me gustaría pensar que la huelga va a ayudar, pero temo que no vamos a tener cambios por medios pacíficos".

Una opinión común es hay que luchar contra la eliminación de empleos, pero que algo más poderoso será necesario para resolver los problemas subyacentes.

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Una y otra vez, los huelguistas dijeron que el año pasado la GM sacó 6,9 billones de dólares en ganancias. Uno dijo: "Sabemos que la GM existe para sacar ganancias, ¿pero cuánto más necesita?".

Hasta la fecha, esta huelga es la más larga y costosa en 30 años. Muchos voceros de la clase dominante le aconsejan a la GM que "aguante", cueste lo que cueste. Ya la compañía les ha suspendido los servicios médicos y dentales a los huelguistas, y los dentales a los trabajadores cesantes por todo el país. Los trabajadores están preparados para una huelga larga y es posible que entren en huelga otras dos fábricas de Dayton, Ohio.


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