De nuestro corresponsal

Protestas contra los planes de guerra

Orfeo

Obrero Revolucionario #1122, 14 de octubre, 2001, en rwor.org

La semana pasada, nuestro corresponsal Orfeo informó sobre las protestas del 29 y 30 de septiembre en Washington, D.C. Miles de personas participaron en marchas y mítines convocados por los grupos Convergencia Anticapitalista y ANSWER (el 29) y el Centro de Paz de Washington y el American Friends Service Committee (el 30). A continuación nos cuenta lo que pasó en las calles de la capital:

"[Estados Unidos] va a iniciar una guerra y es importante lanzarnos a la calle y hacernos oír ahora mismo, al mero comienzo, en vez de esperar hasta que caigan las bombas... No queremos una guerra y tenemos que decirlo con todas nuestras fuerzas".

Militante de la Convergencia Anticapitalista (ACC)

El movimiento pro justicia global llevaba seis meses organizando protestas contra la reunión del Banco Mundial/FMI el 29 y 30 de septiembre en Washington, D.C. Tenía grandes planes y esperaba impulsar la lucha. Pero con los sucesos del 11 de septiembre, el mundo cambió. La pérdida de miles de vidas inocentes causó mucho dolor, y el frenesí patriótico que azuzaron la estructura de poder y los medios de comunicación causó confusión en el movimiento. Se discutió qué actitud tomar ante los preparativos bélicos de Estados Unidos, si realizar las protestas o no y cómo hablar de las víctimas del 11.

Algunas protestas se cancelaron. Un sector del movimiento dijo que, dado el estado de ánimo, la población no estaría receptiva o que consideraría que las protestas eran una "falta de respeto" hacia los muertos. Pero los organizadores lucharon por levantar las miras, y por incorporar la oposición a la guerra, el racismo y la suspensión de libertades civiles a las protestas. Nuevas fuerzas (especialmente universitarios y grupos religiosos, de paz y antibélicos) respondieron a la convocatoria y se unieron al movimiento contra la globalización.

Hora de disentir

Las protestas de Washington estimularon a los miles de participantes y a muchos más. Ser parte de la resistencia a la "nueva guerra de América" causó orgullo, urgencia y responsabilidad. Una joven organizadora de la Movilización pro Justicia Global (MGJ) me dijo: "No debemos parar el disentimiento ahora, porque nunca se debe hacer. Si hoy es el `peor momento para el disentimiento', pues es el mejor momento".

A muchos jóvenes no los desalienta la situación actual. Todo lo contrario: ven la posibilidad de llevar a mucha más gente a oponerse al sistema. Una joven que trabajaba en el Centro de Recepción de la ACC dijo: "Mucha gente que no se interesaba en política ahora tiene más conciencia. En Estados Unidos es fácil ignorar al gobierno y concentrarse en la vida personal. Pero ahora la situación afecta a mucha gente, así que nos ofrece oportunidades para radicalizarla".

Unos manifestantes se habían tragado las "noticias" de que el 90% de la población apoya los preparativos bélicos, pero otros no lo creían. En general, dijeron que con el tiempo la oposición crecerá y se verán las mentiras del gobierno. Una joven activista del MGJ nos dijo: "La mayoría es lo suficientemente inteligente para captar que los sucesos del 11 de septiembre partieron de alguna fuente. Si no es algo que hayan estudiado en historia o que hayan recibido de las noticias o del gobierno, pues muchos están pensando por qué pasó y sacando la conclusión de que la situación tiene que cambiar. No basta tomar represalias sin cambiar la situación. Tenemos que cambiar el sistema".

Hablé con un joven de Cleveland que llevaba un estandarte de "Destruir el imperialismo, no Afganistán". Rodeados por la policía de motín, me dijo: "Lo que pasó el 11 es una consecuencia del afán del imperialismo de expandirse continuamente y conquistar otros países. Por eso está tan furiosa tanta gente. Esto no justifica lo que pasó, pero sí lo explica. La solución es luchar contra el imperialismo y derrotarlo, y no atacar a gente inocente".

Gran diversidad

Los manifestantes representaban a una amplia gama de gente, fuerzas políticas e ideologías, lo que es positivo para el desarrollo de la amplia oposición que se necesita hoy. Se celebraron varias reuniones para hablar de las relaciones globales del capitalismo, las relaciones entre los países ricos y los pobres, la paz y la política antibélica, y el punto de vista anticapitalista y revolucionario. Activistas de muchos frentes participaron en los programas educativos: de las luchas por la justicia global, la cancelación de la deuda externa del tercer mundo y contra la brutalidad policial; de la lucha de los trabajadores del campo; de la lucha por los derechos de los que reciben welfare; del movimiento de los campesinos brasileños sin tierra; y activistas de Honduras y muchas otras partes.

Participaron estudiantes de docenas de universidades y otros jóvenes en marchas y mítines, al lado de gente del Oriente Medio, Afganistán, Asia, África y otras partes. Participaron miembros de muchos movimientos y organizaciones: Partido Verde, ACC y otros anarquistas, pacifistas pro acción directa, Organización Nacional para la Mujer, cuerpos de tamboristas y grupos de teatro, Centro de Acción Internacional, Organización Socialista Internacional, partidarios de Mumia, Rehusar & Resistir, militantes pro Palestina, Brigada de la Juventud Comunista Revolucionaria, partidarios del PCR, periodistas de los Centros de Prensa Independientes de varias ciudades, activistas de vivienda pública, y jóvenes gays y lesbianas. El Grupo de Trabajo Religioso sobre el FMI y el Banco Mundial celebró un servicio ecuménico por la paz al que asistieron 1500 personas.

Hubo mucho debate sobre qué posición tomar hacia los sucesos del 11 de septiembre. Muchos dijeron que se oponen a una guerra pero que se necesita alguna forma de "justicia", aunque no saben si la puede rendir Estados Unidos o los tribunales internacionales. Algunos tenían banderas estadounidenses con el símbolo de la paz. Muchos dijeron que una guerra o agresión de Estados Unidos llevaría a más atrocidades. En la protesta del 30 de septiembre, una señora de unos 50 años llevaba un letrero que decía "Nuestro dolor no es un grito de guerra". Nos dijo: "La guerra no va a resolver nada. Solo vamos a perder más vidas inocentes de nuestro lado y de otros países. Creo que para forjar una paz duradera tenemos que lidiar con la pobreza y la opresión por todo el mundo".

Mucha gente se llevó la declaración del PCR ("Los horrores que genera este sistema horroroso") para distribuir y contrarrestar los preparativos bélicos. Oí que tuvo buena acogida en la Universidad Howard.

Unidad y resolución

Por medio de la lucha común ante la intimidación policial, las protestas reforzaron la unidad de distintas fuerzas y movimientos. En el Centro de Recepción de la ACC, se mezclaron jóvenes anarquistas, negros de vivienda pública, activistas pro justicia global, la BJCR y latinos del barrio Columbia Heights. Los anarquistas y brigadistas debatieron cómo responder a los ataques policiales antes de la marcha de la ACC y durante ella, y se creó respeto mutuo.

También se forjaron muchos lazos entre la lucha contra la globalización capitalista y el movimiento contra la guerra. La ACC participó en la marcha de 10.000 personas de ANSWER el 29 y en la marcha del Centro de Paz de Washington el 30. En la marcha del 30, en que participaron de 2000 a 3000 personas, los pacifistas y gente religiosa coreaban: "¡El poder del pueblo nunca para!".

Los horrores que genera este sistema horroroso

Me impresionaron las denuncias contra la estructura de poder de Estados Unidos: que es responsable de crear las condiciones que llevaron a los sucesos del 11 de septiembre y de crímenes por todo el mundo. Unas jóvenes tenían un estandarte que decía "América, ponte trucha. Por todo el mundo la gente te odia. Armas a Israel, guerra en Irak. ¿Creías que nunca iban a contraatacar?". Un joven pro paz de Vermont nos dijo: "No nos atacaron porque somos un faro de libertad. Nos atacaron porque tenemos la bota encima de la garganta de los demás". Un rabino dijo en el mitin del 30: "Todos los sistemas injustos son inestables y tarde o temprano caerán".

Vimos muchos ejemplos de solidaridad con los pueblos del mundo; estandartes que exhortaban a una "intifada global"; el grupo teatral Bread and Puppet llevó enormes figuras que representaban al pueblo afgano, y destacó que muchos van a morir de hambre y enfermedades al huir de la amenaza de ataques estadounidenses, incluso antes de que caigan las bombas; letreros con estadísticas sobre cuántos iraquíes han muerto por los bombardeos y las sanciones estadounidenses. Al acercarnos al Capitolio por la avenida Pennsylvania, llegó el contingente de la BJCR con banderas rojas coreando "¡Al carajo Estados Unidos y todo su poderío, la guerra revolucionaria es la que vamos a librar!".

Mucha gente conectó los ataques actuales a los árabes y gente del Oriente Medio y el sur de Asia con la larga opresión de la gente de color aquí y por todo el mundo. Cuando marchamos por el barrio Columbia Heights, muchos proletarios latinos y negros salieron a apoyarnos. Hablando por encima de una pared, una señora negra me dijo: "Si este gobierno no fuera partidario del terrorismo, el Día de Colón no sería un día feriado oficial... Se robaron estas tierras... Traer gente de África y encadenarla aquí fue terrorismo. Negar servicios médicos a los que los necesitan es terrorismo. Negar vivienda a los que la necesitan es terrorismo".

En el Foro de los Pobres, una hondureña dijo que la "guerra contra el terrorismo" ya está sirviendo de pretexto para más ataques a quienes luchan por la justicia en su país y en todo Latinoamérica. Exhortó a oponer resistencia a los preparativos de guerra y a todas las acciones de Estados Unidos.

Dos futuros

Marchando por las calles de Washington, vimos cara a cara dos futuros distintos. Los escuadrones de motín de la policía fueron a todas las manifestaciones. El sábado rodearon la marcha de la ACC y la pararon durante 90 minutos. Más tarde, en el tren hablamos con una pareja de clase media indignada porque la policía bloqueó calles y no permitió pasar a nadie. Les explicamos lo que pasó y les dimos la declaración del PCR. La leyeron y después nos dieron las gracias por haber ido.

Parece que la policía quería dar la impresión de que "permitió" las marchas. La estructura de poder temía que atacarlas o hacer arrestos en masa minaría el pretexto para la guerra: defender la "libertad". Los medios no mencionaron el arresto de 12 personas (ocho iban al principal hospital para pobres a para protestar contra el plan de cerrarlo), a quienes acusaron de "intento de poseer instrumentos criminales", porque tenían baterías, cinta adhesiva y otras cosas comunes y corrientes. Además, la policía atacó a los que participaban en un recorrido en bicicleta del grupo Critical Mass y a unos paracaidistas en un edificio, y amenazó con "joderlos" en la marcha del 29 de septiembre.

Se necesita urgentemente que la resistencia cobre fuerza; se necesita un movimiento más amplio, más fuerte y más resuelto contra la guerra, la represión y los ataques racistas a los inmigrantes. Mary Lou Greenberg, vocera de la rama de Nueva York del PCR, quien participó en las protestas de Washington, dijo: "Es muy alentador para todos ver tanta gente de tantos lugares... que hay una conexión y que no estamos solos en esto. Será muy importante recordarlo; fortalecerá la resolución cuando traten de aislarnos y de hacernos sentir que somos los únicos. No somos los únicos. Tenemos que entrarle a esto, tenemos que construir esta resistencia y fortalecer a la gente para pararlo".


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