Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

voz del partido comunista revolucionario, eu

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Furia en Nueva York

La verdad sobre el asesinato policial de Sean Bell

En una pared cerca de donde la policía mató a Sean Bell está una foto a color de él con las siguientes palabras: “Toda pregunta tiene una respuesta. La pregunta es: ¿quién contestará con la VERDAD?”.

Sí, ¿quién dirá la verdad de lo que le pasó a Sean Bell y dos amigos la madrugada del 25 de noviembre en la calle Liverpool, una calle tranquila del barrio de Jamaica, Nueva York, un barrio de casas sencillas de familias caribeñas de la clase trabajadora y de la clase media baja? ¿Quién dirá la verdad de lo que pasó cuando la tira disparó 50 balazos en pocos segundos contra el carro de Sean, y lo mató a él e hirió a sus dos amigos Joseph Guzmán (de 31 años) y Trent Benefield (de 23 años)?

¿Dirán la verdad los tiras que dispararon? ¿O la dirá el comisionado de policía, Raymond Kelly? ¿O será el alcalde, Michael Bloomberg, quien se las ha dado de sensible (a diferencia de su predecesor de mano dura Rudy Giuliani), se ha reunido con la familia Bell, les extendió condolencias, se conmiseró con las familias Guzmán y Benefield, y hasta llegó a decir en público que la ráfaga de 50 balas probablemente fue “excesiva”? Todas estas poses de Bloomberg son parte de un esfuerzo para controlar la furia popular y encauzarla por el camino trillado de las investigaciones que no llevan a nada.

¿La verdad? Ya una semana después de la balacera, se ve claramente el contorno de una operación típica de encubrimiento policial y un contraataque que acusa a las víctimas. Comparemos entonces la verdad de lo que sucedió el 25 de noviembre (a partir de los hechos que se han detallado hasta la fecha basados en el testimonio de varios testigos presenciales) con el cuento venenoso que están preparando la policía y otras autoridades, con la esperanza de que todos nos lo traguemos.

Lo que pasó fuera del Cabaret Kalua

El 25 de noviembre, Bell, Guzmán y Benefield fueron al Cabaret Kalua del barrio Jamaica a celebrar la boda de Sean y Nicole Paultre, que se iba a realizar ese día. Varias personas que estaban en el club dicen que los tres entraron en un altercado con otros dos hombres y que Bell les dijo a sus amigos: “Vámonos. Hoy me caso y no estoy para peleas”.

Pero el altercado continuó en el vestíbulo del Kalua cuando los tres se iban, y después fuera del club. Un testigo que presenció la disputa dice que oyó las amenazas de costumbre en esas situaciones. Benefield repitió lo que Bell dijo antes, que era mejor que se fueran, y los tres se dirigieron al carro de Sean, que estaba a una cuadra en la calle Liverpool.

En el Cabaret Kalua también estaba un tiras negro, parte de una unidad especial de la policía que investigaba prostitución y venta de drogas. El comisionado Kelly ha admitido que el tiras se había tomado un par de cervezas, pero dice que estaba “apto para trabajar”.

El tiras vio el altercado y les avisó a los policías que estaban afuera en una minivan y un Toyota Camry que uno de los tres amigos posiblemente tenía una pistola. Cuando estos se estaban subiendo al carro de Sean, llegaron la minivan y el Camry, y se les acercó el tiras gritándoles. Guzmán y Benefield contaron días después en el hospital (donde los tuvieron esposados hasta que la furia de sus familiares y otros hizo que les quitaran las esposas) que ellos pensaron que los iban a robar o a quitarles el carro. Para huir, Sean echó el carro hacia delante (y la policía dice que rozó al tiras), luego metió reversa, se subió a la acera y tropezó con la valla de una tienda, echó para delante otra vez y le dio a la minivan.

En ese momento el tiras abrió fuego, y los demás también. Uno de ellos volvió a cargar y disparó 31 tiros. En segundos Sean Bell estaba muerto, Joseph Guzmán tenía 11 disparos y Trent Benefield tenía tres.

El tiras que empezó la ejecución jura que anunció que era policía antes de disparar. Pero varios testigos dicen que es mentira. El abogado de tres testigos (todos dispuestos a declarar ante un gran jurado de acusación) dice que coinciden en que “el tiras nunca se identificó. Nunca”. El tiras también dice que vio que Guzmán tenía una pistola en el pantalón y que por eso es “justificado” disparar. Pero no apareció tal pistola en el carro ni en ninguna parte.

Entonces, ¿cuál es la verdad? La verdad es que tres hombres desarmados, dos negros y un latino, recibieron 50 balazos (¡50 balazos!). La verdad es que Sean Bell murió a los 23 años de edad y los otros dos están graves en el hospital. Como dijo la novia de Sean en una emisora de hip-hop: “Son asesinos, asesinos. No son agentes. Nadie les da el derecho de matar”.

Todo esto trae a la mente los duros recuerdos de 1999, cuando otra unidad especial de la policía le disparó 41 balazos a Amadou Diallo a la entrada de su edificio, y 19 balas lo mataron. ¿La “justificación”? Los tiras pensaron que iba a sacar una pistola cuando fue a sacar la billetera para mostrar su identificación.

Redadas de la policía; encubrimiento de un asesinato

Sin pistola que mostrar, la policía salió con otro cuento: dice que había una “cuarta persona” y que se fue corriendo cuando empezó la balacera. ¡Esa “cuarta persona” era la que tenía la pistola! Para localizarla, la policía hizo una serie de redadas el 29 y 30. Una fue en un apartamento del edificio donde vive Trent Benefield. Ahí arrestaron a cuatro personas por posesión de armas. En otras partes también hicieron arrestos por posesión de armas pero no encontraron la pistola que tenía la “cuarta persona”.

El 1º de diciembre, la policía anunció que uno de los arrestados (Jean Nelson, de 27 años) era la “cuarta persona”, pero tuvo que soltarlo porque no tenía cargos contra él. Nelson es uno de los testigos presenciales y aceptó declarar ante un gran jurado de acusación antes de que lo arrestaran. Dice que el cuento de la policía es absurdo. Su abogado y los abogados de varios testigos acusan a la policía de asustar a los testigos para que no se presenten ante el gran jurado.

Estas redadas han enfurecido a la comunidad negra, así como a muchos más, que ya estaba furiosa por el asesinato de un joven negro desarmado. El obispo Erskine Williams Sr., padre de un amigo de Trent Benefield arrestado en una redada por no haber pagado una multa de $25, dijo: “Creo que lo que están haciendo es repulsivo, repugnante y deplorable. Están tratando de tapar un asesinato, de tapar la ejecución de este muchacho”.

La furia por la ejecución de Sean Bell latía en la calle Liverpool el sábado pasado, donde se ha puesto una ofrenda con velas, ramos de claveles blancos y rosas rojas, y una corona grande en un trípode con una foto de Sean, Nicole y una de sus dos hijas. En la pared está la pregunta que citamos al comienzo de este artículo, junto con pensamientos y comentarios.

Ahí está una carta cuidadosamente mecanografiada a la policía, firmada por “la madre de tres afroamericanos y la abuela de dos afroamericanos”. Dice: “El encuentro del sábado fue ni más ni menos que una ejecución. Para los negros es dolorosamente obvio que esos muchachos han podido ser CUALQUIER NEGRO, sin importar su condición social o económica. Pero sepan esto: ¡¡¡Estamos furiosos y ya no lo soportamos!!!”.

Varias personas que fueron a la ofrenda, del barrio y de otras partes de la ciudad, le expresaron a nuestro corresponsal furia y angustia, e igualmente determinación de parar estas ejecuciones. Una señora que nació en la isla de Jamaica y ha vivido aquí 35 años dijo:

“Creo que la policía es el Ku Klux Klan. Tienen ese uniforme pero en realidad son el KKK. Creo que tienen una conspiración para matar a todos los muchachos negros que puedan… hoy los negros tenemos un síndrome de esclavitud y nos da miedo pelear. Por eso cualquiera, especialmente la policía, puede hacer lo que quiera con toda impunidad. Pero yo creo que es hora de pelear. Yo tengo tres hijos que nacieron aquí pero los mandé a Londres, adonde fuimos cuando salimos de Jamaica, porque no quiero que la policía los mate. Llevo 21 años sin ver a uno de mis hijos y 14 sin ver a otro. Pero si estuvieran en este país, seguramente los hubiera tenido que enterrar hace tiempo. Así, aunque no los vea, sé que están vivos. Por otra parte, en Inglaterra no tratan a los negros mucho mejor; no es mucho mejor, pero es un poco mejor que aquí. Eso dice mucho de este país, ¿no?”.

La rama de Nueva York del Partido Comunista Revolucionario repartió una declaración sobre el asesinato de Sean Bell que dice:

“La policía existe para ‘servir y proteger’ a este sistema [de capitalismo e imperialismo]. La policía es el equivalente moderno de los cazadores de esclavos de un sistema de ganancias basado en la explotación, aquí y en todo el mundo, de los que no tienen nada que perder y solo pueden vivir vendiendo su fuerza de trabajo, cuando consiguen trabajo. El látigo del amo es hoy la pistola semiautomática de la policía, con la que mata una y otra vez, hasta dejarnos casi sin lágrimas. Por eso es que siguen matando, no importa cuántos policías negros o latinos contraten, no importa cuánto les enseñen ‘cursos de diversidad’, no importa cuán ‘sensible’ sea el alcalde…

“Hoy un imperio estadounidense ‘más competitivo y más voraz’ traslada fábricas enteras de un país a otro para explotar más en todos los rincones del planeta, y millones de negros y otras personas a quienes los capitalistas no pueden sacarles ganancias terminan en los penales. Los fanáticos religiosos derechistas, como Pat Robertson, que están muy cerca de la cúpula del poder, piden castigos bíblicos para los que consideran una ‘mancha’ social. Miles de personas murieron en el huracán Katrina y miles más acabaron desplazadas de Nueva Orleáns y separadas de sus familiares, no por el desastre natural sino debido a un gobierno criminal. Ahora el presidente puede designar a cualquiera ‘combatiente enemigo’ y meterlo en una cárcel secreta, y mandarlo torturar, por el resto de la vida.

“Si piensan que los negros y los demás del fondo de la sociedad siempre han estado en un infierno y que la situación no podría empeorar, no es cierto. Un núcleo de la clase dominante de este país ha adoptado la lógica del genocidio”. (De “¡El asesinato de Sean Bell es una injusticia! 50 razones más por las que necesitamos la revolución”, declaración de la rama de Nueva York del PCR, revcom.us)

El 1º de diciembre miles de personas fueron al entierro de Sean Bell. Fuera de la iglesia, cientos criticaron la brutalidad policial y pidieron justicia. Todas las autoridades están tratando de aplacar la furia popular y de evitar mayores manifestaciones. Pero esa furia y esas demandas son justas, y todos deben apoyar esta lucha.

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Asesinato para defender el capitalismo y la supremacía blanca

¡50 razones para acabar este sistema criminal con la revolución!

Carl Dix

Pienso en el asesinato de Sean Bell y me recuerda el asesinato policial de Amadou Diallo, Anthony Bryant, Mingo Mason, Nicholas Heyward Jr, Anthony Rosario y muchos más de los que puedo nombrar aquí. Me recuerda que los policías que los mataron viven en la impunidad.

Esto no sucede solo en Nueva York. Ocurre en todo el país. En Atlanta, hace poco la policía allanó la casa de Kathryn Johnston, una señora de 92 años, en una redada para buscar drogas y la mató. Al principio, la policía dijo que un tiras compró drogas en esa casa. Después dijo que un informante secreto les dijo que compró drogas en esa casa. Ahora el informante ha dicho que la policía miente y que él nunca fue a esa casa.

¿Por qué es que la policía maltrata y mata a individuos desarmados una y otra vez, año tras año? La respuesta proviene de la misión que tiene la policía en esta sociedad. No es proteger y servir a la población. No es vigilar el cumplimiento de la justicia. Es mantener e imponer las relaciones económicas y sociales dominantes de la sociedad, y la grave desigualdad social que concentran esas relaciones. Es imponer el capitalismo y su hijo legítimo: la supremacía blanca.

Antes de la guerra de Secesión, la esclavitud de los negros era legal y buena parte de la economía nacional se basaba en la esclavitud. La gran riqueza de que tanto se jacta este país no se hubiera podido crear sin la esclavitud. Es patentemente injusto tratar como propiedad a seres humanos, ponerlos a trabajar de sol a sol y maltratarlos como quieran los dueños de esa “propiedad”. Pero la ley protegía y mantenía eso, y ordenaba que si un esclavo escapaba la policía tenía el deber de regresarlo a su dueño. Además, a todo el que ayudara a los esclavos a escapar lo podían meter a la cárcel, torturar y ejecutar. La esclavitud era resguardada tanto por la policía oficial como por fuerzas extraoficiales, como los cazadores de esclavos fugitivos. Mejor dicho, la policía y otras fuerzas armadas estaban organizadas para proteger la esclavitud.

Hoy, en este sistema imperialista, miles de millones por todo el mundo (y millones en este país) trabajan en común para producir enormes riquezas. Pero esa riqueza se la apropia un puñado de capitalistas. Las instituciones políticas y judiciales de esta sociedad (el estado) existen para mantener esta situación y estas relaciones, y la policía es parte de ese aparato estatal.

Miremos lo que pasó en Nueva Orleáns. El gobierno no organizó la evacuación de los que no podían irse por su cuenta antes de la llegada del huracán Katrina. Cuando el huracán llegó, el gobierno no organizó servicios de rescate ni de abastecimiento de los damnificados. Pero cuando estos agarraron los alimentos y el agua que necesitaban, es decir cuando violaron “las leyes de la propiedad privada capitalista”, los acusaron de saqueadores y de hampones.

La policía de Nueva Orleáns mató “saqueadores” por órdenes directas de la gobernadora. ¿A cuántas personas mató la policía? No lo sabemos porque nadie se tomó la molestia de contar. ¿Qué les pasó a los representantes de este sistema que causaron muerte y sufrimiento en Nueva Orleáns? Nada. Estaban “cumpliendo con su deber” en este sistema capitalista.

Es un hecho que la policía se desmanda más contra los negros y otras nacionalidades oprimidas. Desde los días de la esclavitud hasta los días del huracán Katrina, la supremacía blanca ha estado profundamente entrelazada en el tejido económico y social de esta sociedad. Es una parte crucial del “deber de la policía”.

Hace unas pocas décadas, la resistencia de los negros a la opresión sacudió este país y electrizó al mundo. Esa resistencia obtuvo ciertas concesiones, pero no llegó a la revolución que mucha gente anhelaba, y que se necesitaba y se necesita hoy. Desde entonces han cambiado algunas de las formas de opresión de los negros. Un sector ha subido de categoría económica, pero inclusive ellos siguen sufriendo discriminación racista, brutalidad policial y a veces asesinato. Para la mayoría de los negros, la vida consta de trabajos mal pagados, delincuencia y cárcel o las tres cosas. La policía patrulla las comunidades oprimidas como los marines patrullan en Irak con el fin de defender el sistema, someter y evitar que alcemos la cabeza.

OK, ¿cómo paramos todo esto? Para acabar fundamentalmente con todas estas injusticias se necesita una revolución comunista que barra todo lo que es reaccionario y construya en su lugar una sociedad y un mundo completamente diferentes.

Un mundo en que un puñado de capitalistas ya no se apropie de la riqueza que producen los miles de millones que trabajan por todo el mundo; un mundo en que no nos impongan relaciones sociales de opresión y degradación por el color o el género; un mundo en que un puñado de países imperialistas no esclavice y domine a todos los demás y libre guerras para defender la esclavitud.

Un mundo donde no se tomen decisiones para aumentar las ganancias de un puñado de capitalistas superricos, sino para satisfacer las necesidades de las masas populares.

Un mundo donde los encargados de velar por las leyes prefieran arriesgar su propia vida que matar a una persona inocente.

Un mundo en el que el viejo orden se ha destruido y en el que el poder estatal toma partido con las masas, suprime a los antiguos gobernantes y sirve para transformar la sociedad conforme a los intereses del pueblo; en que cada vez más masas participan en la dirección de toda esfera de la sociedad; en que la sociedad es vibrante y llena de cuestionamiento y debate; en que los que todavía no aceptan las metas de la revolución pueden plantear sus preguntas y expresar oposición, todo con el fin de conocer la verdad como parte de llegar a un mundo sin clases ni estados.

El mundo necesita urgentemente esta clase de revolución. Es la única forma de romper el yugo del capitalismo sobre la humanidad y de desencadenar la capacidad productiva que puede satisfacer las necesidades humanas por todo el mundo. Es la única forma de curar, prevenir o tratar las muchas enfermedades que matan e incapacitan innecesariamente a tantos. Es la única forma de terminar la dominación y discriminación de naciones y pueblos enteros. Es la única forma de parar los asesinatos policiales que han llevado a la tumba a Sean Bell, Kathryn Johnston y tantos otros. Fuera de la revolución, nada puede cumplir esas metas.

La revolución comunista tiene que ser el acto consciente de las masas populares, organizadas y guiadas para librar una lucha para abolir y rebasar el capitalismo, y todos los sistemas de explotación y opresión. En un país como este solo se puede hacer la revolución cuando se da un gran cambio en la situación y toda la sociedad cae en crisis. Hoy, la clase dominante está en una situación difícil. Invadió a Irak a fin de fortalecer su posición global para que nadie pudiera disputarla. Pero ha suscitado más oposición. En el país, está redefiniendo la sociedad en una dirección fascista, que lleva a amplios sectores populares a pensar profundamente en lo que sucede y en lo que hay que hacer.

Todo esto crea oportunidades para que surja otro ingrediente crucial para hacer la revolución en un país como este: el surgimiento de millones y millones de personas conscientes de la necesidad de un cambio revolucionario y dispuestas a luchar por él. Es urgente que los que están furiosos por este asesinato policial y todas las otras infamias de este sistema capten por qué la revolución es necesaria para acabar todo esto y cómo se podría hacer una revolución cuando maduren las condiciones. Y es urgente que lo compartan y que se unan a los que luchan por acelerar ese día. Hoy, eso significa participar, apoyar e impulsar la lucha contra el asesinato de Sean Bell y otras víctimas de la policía.

Esto necesita una dirección, y la hay. Bob Avakian, el presidente del Partido Comunista Revolucionario, ha esbozado el mundo que podemos forjar con la revolución, y cómo plasmarlo en realidad. Los que están preocupados por la dirección del país y del mundo tienen que examinar los escritos y las charlas de este líder revolucionario, y acercarse a Bob Avakian y el partido que dirige.

Estas obras están en revcom.us, así como también el periódico Revolución, el periódico del Partido Comunista Revolucionario que él dirige.

Por otra parte, tenemos que organizar una resistencia política masiva a los ataques del sistema hoy. Veamos el impacto de este asesinato policial, que ha llevado a muchos a preguntarse por qué ocurren estas atrocidades vez tras vez, y qué hay que hacer para ponerle fin. Veamos que mucha gente ha alzado la cabeza por encima de los problemas y el fango de la vida cotidiana en que el sistema nos mantiene, y se ha unido a esta lucha. Esto es justo y debe continuar.

Ya centenares de personas se han echado a la calle a protestar contra el asesinato de Sean Bell. Hay que rechazar los llamados a la calma y a esperar que se conozcan todos los hechos. Ya se conocen suficientes hechos. Un joven que salía de su despedida de soltero horas antes de casarse está muerto. Sus dos amigos están heridos. Los tres estaban desarmados cuando la policía les disparó 50 balazos. Ahora la policía hace redadas en su barrio, y arresta a familiares y amigos. Eso es suficiente para sacar la conclusión de que ha cometido un terrible crimen.

Las protestas políticas de masas contra los policías asesinos y las autoridades que les dan rienda suelta y justifican sus crímenes tienen que continuar.

Sin esa resistencia, las autoridades pensarán que nos pueden hacer lo que les dé la gana y que sufriremos en silencio. Tenemos que dejar en claro que lucharemos contra estas injusticias. Y en el proceso tenemos que debatir y difundir ideas revolucionarias, y desarrollar un movimiento que está llevando a millones a ver que este sistema es criminal y que se necesita una revolución.

Carl Dix es el vocero nacional del Partido Comunista Revolucionario. Para ponerse en contacto con él, se puede escribir a P.O. Box 941 Knickerbocker Station, New York NY 10002-0900, o llamar al (866) 841-9139 x 2670; carldix@hotmail.com.

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Revolución #71, 3 de diciembre de 2006

Dos pesadillas... Un sistema criminal

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Revolución #71, 3 de diciembre de 2006

El disentimiento en una sociedad vibrante

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Revolución va a publicar una serie de ensayos y charlas de Bob Avakian, presidente del PCR, EU, sobre temas y contradicciones de la transición socialista al comunismo. Estos materiales abordan a fondo una amplia gama de interrogantes, como la epistemología y el método; la teoría del estado; la dictadura y la democracia en la sociedad socialista; las formas del nuevo poder estatal; el papel de las clases y los sectores intermedios entre el proletariado y los imperialistas en la nueva sociedad, y la política hacia ellos; la importancia del disentimiento; el punto de vista comunista sobre el arte; la orientación general de “núcleo sólido con mucha elasticidad”; y muchos otros interrogantes del proceso de forjar una sociedad encaminada al comunismo y una sociedad vibrante donde se quiera vivir.

El ensayo de esta semana salió en el Obrero Revolucionario (ahora Revolución) Nos. 1257 y 1258 (31 de octubre y 14 de noviembre de 2004) y en inglés en el libro Observations on Art and Culture, Science and Philosophy, Bob Avakian, Insight Press, Chicago, 2005.

La sociedad socialista debe ser muy vital y vibrante, con muchísimo debate y lucha sobre todo tipo de cuestiones, una sociedad en que vayamos disminuyendo paso por paso y, con el tiempo, eliminando las diferencias y desigualdades que han excluido a muchos de esferas enteras de la sociedad. Dicho proceso necesariamente pasará por etapas, por un camino en espiral con vueltas y revueltas, y no en línea recta. A cada paso habrá una contradicción muy aguda entre, por un lado, mantener el poder y seguir por el camino socialista y, por el otro, incorporar más y más a las masas en el proceso, superar las desigualdades al mayor grado posible en cada etapa y sentar la base para dar mayores avances en el futuro que permitan superar las desigualdades que todavía no se hayan podido superar.

El reto es desarrollar y aplicar principios y métodos correctos para que todo esto se desenvuelva de tal manera que ayude el avance hacia el comunismo, hacia un mundo comunista. Para que la sociedad socialista sea vital y vibrante, una sociedad en que las masas aborden de diversas maneras y debatan todo tipo de cuestiones sobre la naturaleza y dirección de la sociedad, y para que a través de todo esto se mantenga el poder político de una forma que beneficie los intereses fundamentales y las necesidades de las masas y la revolución mundial, y se avance hacia la futura abolición del poder del estado y el surgimiento de una comunidad, una asociación cooperativa de seres humanos libres en el mundo entero, un mundo comunista, en que, en las palabras de Mao, se transformen consciente y voluntariamente a sí mismos y al mundo objetivo. Todo esto se logrará a través de un proceso de lucha y debate tumultuoso, y no de una manera ordenada ni en línea recta, y no con uniformidad de opiniones, ni mucho menos.

Por eso, bajo la dictadura del proletariado, la democracia para las grandes mayorías tiene que abarcar todas esas dimensiones. No significa solamente que tienen el derecho a hablar libremente sin que las supriman. Claro, significa eso y así debe ser, pero significa mucho más. Significa que pueden asociarse políticamente, protestar y criticar, discrepar con las medidas oficiales en un momento dado e incluso con la ideología que guía la sociedad. Pero, además, significa que eso se haga de tal manera que la sociedad vaya avanzando hacia la extinción de la dictadura, es decir, del dominio de una clase sobre otra con un aparato de represión (fuerzas armadas, policía, cortes, etc.) que impone su dominio y reprime a los que buscan tumbarlo. Tenemos que ir avanzando hacia la futura abolición de todo eso, elaborando y aplicando medidas concretas que lleven a eso, no solamente de palabra, sino plasmar concretamente las estructuras e instituciones que lleven a eso. Además, y junto con eso, tenemos que ir avanzando hacia la extinción de la democracia.

Desde luego eso es muy polémico. ¿Qué significa? En primer lugar, no significa que con el avance de la dictadura del proletariado haya cada vez menos democracia para las masas, ¡hasta que se elimine del todo! En lo esencial, la extinción de la democracia, junto con la extinción de la dictadura, significa todo lo contrario. Quiere decir que se elaboran las estructuras y medios a través de los cuales las masas, por decirlo así, asuman “con naturalidad” la responsabilidad de examinar y debatir asuntos y, en última instancia, tomar decisiones en toda esfera de la sociedad.

Como señalé en una serie de artículos que salió en el OR (pasajes de la charla “Como vencer las dos cuestas” [2]), significa que ya no son necesarias las instituciones y estructuras que garantizan los derechos del pueblo, y que una parte de la sociedad, incluso una parte del pueblo, no suprima a otra. Tales instituciones y estructuras ya no son necesarias y surgen otras que correspondan al hecho de que ya no hay explotadores ni explotados, ya no hay las profundas divisiones sociales que producen explotadores y explotados. Ya no será posible que un grupo del pueblo oprima o domine a otro. Habremos rebasado esa situación, en la realidad material y en el modo de pensar de la gente, porque habrán nacido las condiciones económicas y sociales y, junto con ellas, se habrán desenvuelto las estructuras, instituciones y procesos políticos, el modo de pensar y la cultura de tal forma que la idea de que una persona o un grupo de la sociedad explote u oprima a otro se considere indignante, absurda… ¡e imposible!

Refiriéndose al mundo futuro, el mundo del comunismo, Marx dijo que parecerá tan absurdo e indignante que una parte de la sociedad sea dueña de la tierra y todo lo demás como ahora parece que un ser humano sea dueño de otro. En el comunismo habremos llegado a un punto en que la mera idea de que el avance de la sociedad corresponda a una situación en que un puñado se beneficia y proclama que sus intereses son los intereses generales de la sociedad, en que esa idea parecerá tan absurda e indignante que, en una palabra, nadie la tomará en cuenta. O sea, la gente más bien pensaría que un problema mental [risas], un desequilibrio químico, habrá causado que alguien diga eso. [risas]

Pero, ¡mucho ojo!, porque disentir y manifestar desacuerdo con las normas establecidas siempre implica una lucha cuesta arriba. Indudablemente, será así en la sociedad comunista también. Como dijo Mao, las nuevas verdades siempre están en manos de la minoría. Aun en el comunismo eso seguirá siendo cierto. Pero no habrá un aparato de represión política. Si uno plantea ideas poco populares o nuevas propuestas, quizá les parezca raro a los demás pero no será objeto de supresión o represión política o social, aun sin estado.

Esto requiere, obviamente, la transformación del modo de pensar, además de la transformación de las condiciones materiales, económicas y sociales. La consigna “de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades” no puede funcionar con las condiciones ideológicas que prevalecen ahora. ¿Qué son mis necesidades? Bueno, necesito rines para el auto… y tantas cosas más… ¡pum! ¡Ahí nos amolamos! Se requiere una transformación ideológica para que las necesidades se vean de otra manera. En todo caso, son condicionadas socialmente. La idea de que uno necesita rines para las llantas del auto es condicionada socialmente. No es algo que se le ocurre a uno por cuenta propia en un vacío. Por eso, mientras vayamos transformando las condiciones materiales, tenemos que ir transformando el modo de pensar para que los individuos vean sus necesidades en relación con los intereses generales de la sociedad y los subordinen “con toda naturalidad” a estos, sin borrar el papel y las necesidades de los individuos ni la individualidad. Eso requiere una gran transformación ideológica que es parte del proceso de avanzar al comunismo.

Otro aspecto que quiero mencionar es lo que llamo “la síntesis de la refutación de K. Venu y los argumentos de John Stuart Mill”. En la polémica contra K. Venu (3) señalé que [en el socialismo] no podemos tener democracia burguesa; necesitamos la dictadura del proletariado. Si intentamos instituir toda una serie de instrumentos de democracia popular, sin distinguir entre clases, terminaremos devolviendo el poder a la burguesía, después de todo lo que las masas han sufrido y sacrificado para conquistarlo. En la sociedad socialista todavía es necesario tener un partido de vanguardia y una ideología que dirija. Aun si no requerimos que todo mundo profese esa ideología (si no está de acuerdo), necesitamos un partido y una ideología que dirija. Recalqué ese principio en la polémica, pero me parece que hay que sintetizarlo, combinarlo correctamente, con los argumentos de John Stuart Mill, quien plantea que no debemos descartar ninguna opinión, ni mucho menos suprimirla, sin primero oír los argumentos de todos los que quieran defenderla. Además, dice que no es suficiente que sus adversarios los caractericen; es necesario oírlos directamente de sus defensores apasionados. Abordé esto en el libro Democracy, Can’t We Do Better Than That? (Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?) (4).

Bueno, como dije antes, no es posible poner en práctica literalmente lo que propone Mill. Siempre habrá alguien que quiera plantear un argumento más a favor de una idea. [risa] Tarde o temprano llega la hora de cerrar el debate, al menos por el momento. Hay límites materiales y también políticos. En cierto momento es necesario tomar una decisión. No tiene caso seguir discutiendo interminablemente ni seguir averiguando por si acaso hay alguien más que quiera defender un punto de vista que todo mundo rechaza.

Sin embargo, Mill tiene razón cuando dice que no es suficiente que los adversarios de una posición la caractericen; es necesario oír a sus defensores apasionados. Esto está relacionado con algo que me parece que tenemos que incorporar más a la dictadura del proletariado y el dominio y transformación de la sociedad por las masas, y también está relacionado con la importancia de alentar, y no simplemente tolerar, el disentimiento. Tenemos que abrir un espacio para que la gente explore ideas muy diversas y oiga a sus defensores sin ceder en lo primordial, sin perder el poder, sin socavar y destruir la dictadura del proletariado. Esa, vuelvo a repetir, es una contradicción muy compleja y aguda.

Para manejarla correctamente, debemos aferrarnos a dos principios muy importantes. Uno lo expresó muy bien un poeta en una conversación que tuvimos hace poco. Le venía platicando de cómo veo la sociedad socialista y mencioné algunas de las cosas que he mencionado aquí sobre la necesidad de mantener el poder y luchar para que la sociedad avance hacia el comunismo, y a la vez estimular mucha experimentación en las artes, mucho pensamiento crítico en las ciencias y las demás esferas, soltar las riendas y dejar que la gente tome iniciativa, y no supervisarla a cada paso. Le pregunté, por ejemplo: “Si a cada paso te supervisara un cuadro del partido, si estuviera ahí siempre examinando lo que escribes, ¿podrías escribir tus poemas?”. Respondió: “¡De ninguna manera!”.

Conversamos un rato y propuso lo que me parece una formulación muy buena: “Me parece”, dijo, “que te refieres a ‘un núcleo sólido con mucha elasticidad’”. Le dije: “¡Atinaste!”, porque eso era precisamente lo que quería expresar. Se necesita un núcleo sólido que capta firmemente y está comprometido con los objetivos estratégicos, las metas y el proceso de la lucha por el comunismo. Si perdemos eso, terminaremos devolviendo todo a los capitalistas de una manera u otra, con todos los horrores que eso implica. Pero, por otro lado, si no abrimos espacio para una gran diversidad y para que la gente explore muchos caminos, va a causar un tremendo resentimiento y, además, no vamos a tener el proceso dinámico y multifacético que permite que surja al mayor grado posible la verdad y nos dé la capacidad de transformar la realidad.

Aquí tenemos otra expresión de una contradicción muy difícil que tenemos que aprender a manejar mucho mejor. Mao tenía unas ideas muy buenas sobre esto y luchó para que el partido las llevara a la práctica. Mao exploró este problema, pero solo pudo llegar hasta cierto punto. Como dijo, la vida humana no es infinita. Llegó hasta cierto punto y se murió, y lo que pasó en China pasó, y a los que ahora dirigen la sociedad no les interesa explorar esa contradicción.

Eso lo tenemos que asumir nosotros; tenemos que avanzar más y aprender a hacerlo mejor la próxima vez. Para que logremos eso, los que estemos de acuerdo o estén entrando a bregar seriamente con la cuestión de este proceso revolucionario tenemos que empezar a explorar estas cuestiones ahora y prepararnos, además de incorporar a más y más masas a explorar estas cosas, para que cuando conquistemos el poder aquí o allá, nuestra capacidad de manejar estas cosas en un sentido mucho más práctico haya avanzado, sin dejar de bregar con ellas en la esfera de la teoría.

Además del principio del “núcleo sólido con mucha elasticidad”, hay otro principio y método muy importante: saber distinguir entre los momentos y circunstancias en que es necesario apretar las riendas (y prestar atención a todo detalle) y en que no es necesario hacerlo (y es mucho mejor no hacerlo). Esa contradicción se aplica a todo tipo de cosas en muchos niveles. Cualquier cosa que se haga, siempre tiene aspectos a los cuales hay que prestar atención muy minuciosa e incluso exigir, en cierto sentido, que “se haga así”, porque si no, todo el proyecto se irá a pique. Pero si uno presta ese tipo de atención a otras cosas, o exige que “se haga así”, ¡ni siquiera se puede hacer!, y si lo intenta, todo sale mal.

Consideren cualquier proceso, como por ejemplo el proceso de escribir algo. Es preciso expresar claramente las ideas centrales y a veces es necesario dedicar mucho tiempo para captarlas bien, para entenderlas a fondo. Pero con otras cosas, no es que no importe como se expresen, pero no se puede ni se debe prestarles la misma atención minuciosa.

De igual modo con las reuniones. Una reunión, a pesar de lo que opinen algunos anarquistas, necesita una estructura, un orden del día [risas], porque sin eso no se saca ninguna conclusión. Si los compañeros se salen del tema, hay que decir: “Oigan, no estamos tratando ese punto. Podemos verlo un poco más adelante, pero si hablamos de todo al mismo tiempo, no resolvemos nada”. Sin embargo, si quieren explorar el tema desde varias perspectivas, no tiene caso intervenir a cada rato: “No es así, compañero. Hay que tratar ese punto asá”. En tal caso, será una discusión muy breve y la reunión se acaba rápido. Todo mundo se va, o jamás vuelve a una segunda reunión. Además, si se busca controlar lo que todos dicen, será una discusión muy pobre y no se aprenderá nada nuevo. Hasta se terminará socavando algunas cosas que ya se sabían.

Podemos ver todo esto en varios niveles. Aun cuando hay que decir “estamos tratando este tema (y no el otro)”, se necesita cierta flexibilidad, porque si no, la gente no puede expresarse. En un nivel, se pide que todos se atengan al tema, pero en otro nivel se permite que traten otros temas en ese marco, lo cual abre espacio para la diversidad. A veces pasan a otro tema, pero así y todo, si se impone un control muy rígido, el resultado será que no se discuta a fondo el tema indicado.

En un nivel, hay que llevar la batuta y no permitir que se salgan del tema, y en otro, dejar que se toquen una serie de temas relacionados porque si no, se apaga a los compañeros y se sofoca el proceso que se necesita para producir la abundancia y profundidad de ideas que permita sintetizar al mayor grado posible la verdad.

Podemos enumerar muchos ejemplos más de la vida diaria. Consideren cualquier cosa y se darán cuenta que tiene ciertos aspectos que deben hacerse así y no asá (“se hace así y hay que prestarle atención muy detallada”) y muchas, muchas cosas más a las cuales no es necesario ni debido prestarle ese tipo de atención.

Esto es cierto especialmente en la esfera del trabajo con las ideas. Si queremos mucho debate y discusión en la sociedad, lo necesitamos también en la vanguardia. Claro, no se debe borrar la diferencia entre la vanguardia y las masas: los que integran la vanguardia consciente le entran a las cosas de otra forma; debaten y discuten a través de la estructura del partido. Pero si hacemos de eso algo absoluto, si erigimos un muro entre el partido y las masas, no vamos a crear el ambiente vibrante que buscamos.

Por eso, incluso en el partido hay que definir las cosas sobre las cuales se necesita la más férrea unidad. Es decir, ¿cuándo necesitamos el “núcleo sólido” y cuándo podemos tener muchas diferencias y diversidad porque no es necesario resolver ciertas cosas ni exigir que sean así o asá? ¿Acaso debemos tener una línea unificada sobre cada película que veamos? [risas] ¡Qué aburrido! Aparte llevaría a problemas mucho más severos.

En cualquier rama de la ciencia, por ejemplo, hay muchas cuestiones que los expertos en esa rama no han resuelto todavía. Como dijo Mao metafóricamente: ¿qué caso tiene que apenas nos bajemos del caballo hagamos proclamaciones sobre qué es verdad y qué es falso? Eso hace mucho daño.

En el partido se necesita el tipo de proceso dinámico que he venido describiendo y, a la vez, se necesita, definitivamente, el “núcleo sólido”. Se necesita “elasticidad” que parta de la base de ese núcleo sólido. El núcleo sólido es principal y esencial, pero si no hay elasticidad y mucho debate y diversidad partiendo de esa base, el ambiente se volverá muy árido y acabaremos perdiéndolo todo.

No podemos abandonar el núcleo sólido. En algunas cosas tenemos que ser muy firmes, fíjense. Otro poeta planteó que no se deben suprimir las ideas; hay que permitir que se expresen todas sin excepción, dijo, criticar las que se consideren incorrectas y así la gente aprende. Le contesté: “Como principio, es bueno y debemos aplicarlo en gran medida, pero no podemos convertirlo en algo absoluto”. Le di un ejemplo: ¡imagínate que en la nueva sociedad en cada esquina haya dibujos de violaciones de mujeres y linchamientos de negros! ¿Se podría construir una nueva sociedad con tales imágenes en todos lados? Hay veces que tenemos que decir: “¡No lo permitiremos!, porque de otro modo, las masas se desmoralizan y se desorientan, y los reaccionarios se envalentonan”. Por eso, no es tan sencillo y sí, hay ciertas cosas que no podemos permitir.

Pero hay muchas, muchas más que podemos y debemos permitir. Por ejemplo, ¿cómo eliminamos la supremacía masculina y la supremacía blanca? Podemos y debemos tener mucho debate sobre eso, y muchas críticas y lucha sobre una gran variedad de cosas. Nuevamente, se necesita el núcleo sólido, y mucha elasticidad. Con algunas cosas, tenemos que ser muy firmes y decir sí o no; tiene que ser así y no puede ser de otra manera.

Pero, repito, “nosotros”, ese nosotros a que me he referido, tiene que ir expandiéndose constantemente. Asimismo, en todo momento, ese núcleo dirigente, tal y como es, tiene que dirigir: tiene que combinar correctamente el núcleo sólido con la máxima elasticidad posible partiendo de esa base. Digo, el núcleo va expandiéndose, pero eso no borra el hecho de que en todo momento le toque determinar si es hora de apretar las riendas y prestar atención muy detallada o si, debido a las condiciones y circunstancias concretas, no es necesario y, de hecho, es mucho mejor no hacerlo.

También es ilustrativo aplicar este concepto a la clase dominante. En gran medida, en la clase dominante de Estados Unidos en este momento hay un grupo de reaccionarios descarados que tiene un núcleo muy sólido. Atacan constantemente el relativismo. Pero, por otro lado, curiosamente, muchos de los allegados de Bush y los que fomentan el fundamentalismo religioso también fomentan algunos aspectos del posmodernismo. Les gustan ciertos aspectos hasta cierto punto. Les gusta que ataque la ciencia. [risas] Les gusta que diga que es “solamente otra narrativa” que inherentemente no es ni cierta ni falsa, sino que expresa su propio “paradigma” (modelo). Eso les conviene porque da la idea de que la ciencia no puede descubrir la verdad y les hace más fácil fomentar todo tipo de babosadas, como el creacionismo.

Pero en general odian el relativismo y quieren fomentar absolutos. Tienen un núcleo sólido absolutista, el grupo de Bush (para no entrar en más detalle), sobre todo lo que llamamos la agrupación fascista cristiana, que tiene representantes de peso en la clase dominante y el respaldo de sectores muy fuertes.

De plano, no les cae la elasticidad, pero curiosamente, los otros sectores de la burguesía, “los liberales” (y sus bases populares), a quienes les gusta más, no pueden contra el absolutismo. Su relativismo no puede contra eso, porque no tiene un centro, un núcleo sólido, que conteste los planteamientos centrales de la fuerza derechista, más fascista. Por eso, “los liberales” ceden terreno constantemente a esa fuerza más fascista, porque en realidad, comparten muchos de sus planteamientos centrales y no encuentran una base sólida para destacar sus diferencias. Quieren ser los buenos en contraste con la otra bola de desalmados, y a veces estos lo consienten, como el lobo de la fábula de caperucita roja que se disfrazó de abuelita: “¡Para comerte mejor!”. O sea, a los fascistas les conviene que los liberales sean tolerantes. Pero ahí está la bronca: ¡no es posible combatirlos con tolerancia! Fíjense, que la nueva emisora liberal (“Air America”), igual que otras cosas por el estilo, ha sido un fracaso garrafal, precisamente porque los liberales no tienen una respuesta.

En cambio, nosotros, ¡sí! Pero no podemos ser otro núcleo sólido absolutista, que es lo contrario solamente en apariencia (como el reflejo en el espejo). Necesitamos un núcleo sólido que de veras tenga mucha elasticidad, y que permita concretar los intereses fundamentales y la iniciativa creciente de más y más masas.

Notas

1. Este ensayo es de la charla “Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo”. La charla, con leves correcciones editoriales, está en la internet en revcom.us. Esta sección se publicó en el Obrero Revolucionario (ahora Revolución) Nos. 1257 y 1258 (31 de octubre y 14 de noviembre de 2004). [regresa]

2. “Cómo vencer las dos cuestas: Más sobre conquistar el mundo” es una charla que dio Bob Avakian a finales de la década pasada. Unos pasajes de esa charla salieron  en el Obrero Revolucionario y están en la internet en revcom.us. La serie “Sobre la democracia proletaria y la dictadura del proletariado - Un punto de vista radicalmente diferente sobre cómo dirigir la sociedad” salió en el OR #1214 a 1226 (5 de octubre de 2003 a 25 de enero de 2004). La serie “Cómo vencer la cuesta” salió en el OR #927, 930 y 936-940 (12 de octubre, 2 de noviembre, 16 de noviembre de 1997 y 14 de diciembre de 1997 a 18 de enero de 1998). Otros dos pasajes de esta charla son “Materialismo y romanticismo: ¿Podemos prescindir de los mitos?” en el OR #1211 (24 de agosto de 2003) y “Otro vistazo a George Jackson” en el OR #968 (9 de agosto de 1998). Todos están en la internet en revcom.us. [regresa]

3. Bob Avakian, “Democracia: Más que nunca podemos y debemos lograr algo mejor" salió en el OR #1241 a 1245 (23 de mayo de 2004 a 4 de julio de 2004), #1247 (25 de julio de 2004) y #1249 (15 de agosto de 2004). [regresa]

4. Bob Avakian, Democracy: Can’t We Do Better Than That? (Chicago: Banner Press, 1986). [regresa]

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Chicago: Policía asesina a Michael Smith

El 18 de noviembre en el sur de Chicago, Michael Smith esperaba que le cortaran el pelo y fue a una tienda a comprar papas y un refresco. Al salir de la tienda con otros dos jóvenes, se les acercaron dos hombres con capuchas y pistolas. Poco después Michael estaba en el suelo con una bala en el estómago. Los hombres eran policías.

Primero dijeron que Michael “se les acercó [a los agentes] con las manos en los bolsillos y no las sacó cuando se lo mandaron”. Más tarde, dijeron que “luchó con un agente y trató de quitarle la pistola”.

Los testigos presenciales dieron otra versión de los hechos. Uno de los jóvenes que estaba con Michael dijo que cuando los tiras se les acercaron, ya tenían desenfundadas las pistolas y no se identificaron. Uno agarró y jaló a Michael, y disparó la pistola. Otros testigos confirmaron esto.

Michael tenía 22 años y trabajaba irregularmente con su tío. Vivía con su novia y sus dos hijos, de 4 años y 14 meses.

El 27 de noviembre, unas 200 personas se reunieron donde lo mataron y empezaron una marcha. Los participantes informaron que la policía siguió la marcha y que llegaron más agentes. Mandaron irse a los camarógrafos y, en cuanto se fueron, se bajaron de los carros y atacaron la protesta. A un joven en bicicleta lo tiraron al suelo; luego recogieron la bicicleta y la tiraron en medio de la multitud. Los manifestantes se dispersaron y los policías los persiguieron hasta la casa de la familia de Michael, donde los golpearon, los estrellaron contra los carros o los tiraron al suelo; arrestaron a 17 personas.

El tío de Michael habló de su pena y su indignación: “Enterré a mi sobrino, que apenas empezaba la vida… Se cubrieron la cara con capuchas, desenfundaron las pistolas y tomaron por sorpresa a unos jóvenes que salían de una tienda. Ahora, de repente, uno está muerto y es justificado. Esto es un gran problema”.

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Atlanta: La policía balacea a sangre fría a Kathryn Johnston, de 92 años

De un lector

El 21 de noviembre, una hora después del atardecer, tres tiras antinarcóticos cortaron las rejas de fierro y tiraron la puerta de una casa de Vine City, Atlanta. Detrás de esa puerta, muerta de miedo, estaba Kathryn Johnston, de 92 años, con un revólver oxidado. Al terminar la balacera, tres policías resultaron heridos… y la Sra. Johnston quedó muerta, balaceada por ellos.

El subjefe de policía dice que los tres agentes “hicieron todo de acuerdo con las reglas. Tenían una orden de cateo, le avisaron quiénes eran y tocaron”. La familia, los amigos y los vecinos están indignados. Un señor preguntó: “Entonces, ¿si quieren entrar unos criminales a mi casa y gritan ‘¡policía!’ antes de tirar la puerta, yo no puedo dispararles?”. “Pues, como lo veo yo”, dijo su sobrina Sarah Dozier, “la mataron como a un perro”.

Por 17 años, Kathryn Johnston vivió en Vine City, que está “en transición”. Nuevas casas se construyen al lado de casas antiguas, deterioradas, y hay mucho crimen. Las casas de su calle están bien cuidadas; sin embargo todas tienen rejas en puertas y ventanas. La gente grande y las personas como la Sra. Johnston que viven solas se protegen, especialmente cuando oscurece. Todos los que la conocían, desde el vecino que le traía el mandado, hasta el señor que le arreglaba su jardín, dicen que ella vivía con miedo detrás de esas rejas. Ese miedo la llevó a tener una pistola, registrada, siempre cerca de ella. Mas, no le sirvió de nada.

Al principio, los vecinos pensaron que allanaron su casa por error. Una joven dijo: “antes creo que el mundo es plano que pensar que ella iba a permitir venta de drogas en su casa… Ella odiaba la presencia de drogas en el vecindario. La odiaba”. Con el tiempo, sin embargo, se ha visto que nada fue como contó la policía.

¿La supuesta orden de cateo? Dice que una “fuente fidedigna”, que no es un policía (al contrario de lo que primero dijeron), usó dinero del gobierno para comprar cocaína “a Sam” en esa casa unas horas antes. Según dijeron, esa “fuente fidedigna” entregó la droga que compró y le informó a la policía que “Sam” tenía cámaras de seguridad por toda la casa y que siempre vigilaba todo, un indicio irrefutable de actividad ilegal.

El problema es que “Sam” no existe. La “fuente fidedigna” ya empezó a hablar, y les ha dicho a los investigadores de policía y a los noticieros que nunca fue a esa dirección y que no hay ninguna persona que se llame “Sam” ni cámaras de seguridad. Todo fue inventado. La “fuente fidedigna” dice que la policía lo llamó después del ataque y le advirtió que tenía que seguirle la corriente o atenerse a las consecuencias. También salió que a uno de los policías lo están demandando por fabricar cargos en otro caso. Los investigadores han dicho que los “narcóticos” que se hallaron en la casa solo son una pequeña cantidad de marihuana; pero según dicen, en realidad no se halló nada.

El FBI se encargó de la “investigación”, junto con el departamento de investigación de Georgia y la fiscalía federal. Un vocero del FBI dijo que todavía no han llegado a una conclusión y que no se revelará nada hasta que terminara la investigación. Sin embargo, un noticiero de televisión mostró más de 100 agujeros de balazos en la casa de la Sra. Johnston. La radio informó el 30 de noviembre que unas pruebas de balística demuestran que la Sra. Johnston solo disparó una vez antes de que la mataran, y la evidencia forense indica que solo a un policía le tocó la bala; a los otros los hirieron fragmentos que salieron volando en el tiroteo.

A la fecha, los siete policías y el sargento de la redada están suspendidos con salario.

Los parientes y los que están indignados por la muerte han mantenido una vigilia en frente de la casa de la Sra. Johnston. Algunos incidentes de coraje espontáneo se han convertido en resistencia y protestas organizadas. Ha habido mítines y juntas públicas de más de 400 ó 500 personas para exigir justicia. Entre los grupos que han participado están el Nuevo Partido Pantera Negra, el movimiento FTP, Malcolm X Grass Roots y la Organización de Derechos Humanos Nuevo Orden. En una junta también se presentaron el profesor activista de derechos indígenas Ward Churchill y la ex diputada Cynthia McKinney.

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

La batalla por los derechos de los migrantes vs. las necesidades estratégicas del imperio yanqui

Millones de personas sienten un gran alivio, hasta euforia, por la victoria de los demócratas y esperan que lleve a un cambio positivo. Pero en realidad las elecciones fortalecieron una dinámica muy negativa para la frontera y los migrantes, y podrían preparar el terreno para una serie de leyes muy peligrosas y de graves consecuencias cuando el Congreso vuelva a reunirse en enero.

Nancy Pelosi, la nueva presidenta de la Cámara de Representantes, anunció que la inmigración será uno de los primeros frentes de trabajo bipartidista con la Casa Blanca. Esto marcará la pauta para los temas de la frontera y los migrantes, y para la cooperación de los demócratas con Bush. Por su parte, Bush ha dicho que su mayor prioridad nacional es una “reforma integral de la política migratoria” y que tiene “mucho en común con los demócratas”. Todos los principales líderes demócratas, de Barack Obama a Hillary Clinton (quien criticó a Bush por no reforzar “de manera exponencial” la Patrulla Fronteriza como ella sugirió), apoyan el programa de Bush de “reforma integral” (lo que significa un programa de trabajadores huéspedes).

Existe un amplio consenso de la clase dominante y de sus representantes políticos (tanto demócratas como republicanos) de que hay que “asegurar” la frontera. Lo que queda por resolver es cómo crear un programa de trabajadores temporales que satisfaga la necesidad de mano de obra para superexplotar (especialmente en la agricultura, donde los migrantes son más del 70% de los trabajadores).

Este consenso bipartidista puede explicar por qué Bush corrió a firmar la Ley de Valla Segura a finales de octubre, que autoriza la construcción de un muro de 1,200 kilómetros, más puntos de control y tecnología avanzada, como vehículos aéreos teledirigidos, para cazar a los que crucen la frontera. La construcción del muro era parte del proyecto de ley Sensenbrenner (HR 4437), que millones de personas rechazaron en las calles en la primavera por ser una medida fascista. Otro aspecto de dicho proyecto de ley era criminalizar a todos los que contraten o ayuden a los migrantes.

Un proyecto de ley “aceptable para ambos partidos” que aprobó el Senado es igualmente represivo y sigue el plan de Bush, aunque no criminaliza a los que ayuden a los migrantes. Propone una cerca triple a lo largo de la frontera, un gran aumento de la Patrulla Fronteriza y de centros de detención, y que el inglés sea el idioma oficial.

Mucha gente cree que ese proyecto de ley es algo positivo, inclusive gente progresista y que apoya a los migrantes. Pero es muy malo para el pueblo. Redobla la represión contra los migrantes y, fundamentalmente, tiene grandes implicaciones para la organización de esta sociedad y las relaciones con México, como parte de la guerra contra el mundo.

Definir el debate y moldear la opinión pública

Demos un vistazo a lo que pasó en las elecciones en Arizona. La clase dominante no ha acordado cómo responder a la situación, pero las elecciones fueron el viejo cuento de policías buenos y policías malos, o sea, candidatos “moderados” contra los reaccionarios Minutemen. Estos no ganaron, pero sí lograron definir el debate y hacer que el programa reaccionario de Bush y los demócratas pareciera “lo mejor posible”. Pero la dinámica de las elecciones le dio credibilidad a los Minutemen. Se presentaron como una “alternativa posible” en la discusión sobre la inmigración, y los recibieron como una parte legítima del debate político (como hace años cuando trataron a David Duke, dirigente del Ku Klux Klan, como un candidato serio que merecía que lo escucharan).

En tal atmósfera, no es sorprendente que los votantes aprobaran cuatro iniciativas antimigrantes (que restringen el derecho de salir bajo fianza, de recibir ayuda pública, de recibir indemnización por daños y perjuicios, y que declaran que el inglés es el idioma estatal oficial). Eso sucedió en el único estado en que perdió una ley para prohibir el matrimonio gay (de ocho en que se llevó a votación). Esto indica la complejidad de la situación política actual: incluso los que rechazan aspectos del programa de los fascistas cristianos se han tragado elementos del ataque fascista contra los migrantes.

Muchos representantes de la clase dominante, como los senadores Tam Tancredo (ultrarreacionario) y Hillary Clinton, dicen que la inmigración y el control fronterizo deben ser un elemento de la “guerra contra el terror” y de la seguridad nacional. Robert Mueller, director del FBI, dijo que “ciertos individuos de países que tienen vínculos establecidos con Al Qaeda han intentado cruzar la frontera ilegalmente por medio de traficantes de extranjeros y con apariencia hispana”. Un informedel Comité sobre Seguridad de la Patria de la Cámara de Representantes dijo que Hugo Chávez, presidente venezolano, proporciona documentos falsos para que los terroristas de todo el mundo entren a Estados Unidos.

Preocupaciones fronterizas del imperio

La actual frontera se estableció como resultado de la invasión a México de 1846, cuando Estados Unidos se apoderó de la mitad del territorio mexicano para expandir el sistema de esclavitud. Los capitalistas y el capital estadounidenses llevan 160 años cruzando la frontera sin pensarlo dos veces para dominar el país, saquear los recursos económicos y humanos, y pisotear las instituciones políticas, sociales y culturales. En 1916, Estados Unidos despachó las fuerzas armadas a aplastar la revolución mexicana.

Desde 1994, el Tratado de Libre Comercio (TLC/NAFTA) ha arruinado a millones de campesinos mexicanos, que no pueden competir con los productos agrícolas baratos que inundan el país. Muchas maquiladoras de productos baratos para el mercado estadounidense se han trasladado a China, donde pagan aun menos. El proceso global de explotación ha causado migración y miseria humanas sin precedente en muchos países, como México.

El control de la frontera no es un tema secundario para los imperialistas. Es esencial, especialmente durante la actual campaña para establecerse como un imperio indiscutible e indisputable. No es simplemente cuestión de vigilar quiénes cruzan la frontera en general. El plan de Bush de seguir militarizando una zona ya militarizada tiene una dimensión mayor: el temor de trastornos sociales y políticos, y hasta de un levantamiento revolucionario, que podrían cruzar la frontera.

Es decir, fuera de echarle la culpa a los migrantes por los problemas sociales, los imperialistas están respondiendo a verdaderas necesidades y temores sobre la estabilidad política y social del país y de su “patio”. Por eso le prestan mucha atención a lo que pasa en México, como el levantamiento de Oaxaca, y consideran que la frontera y los millones de migrantes que la cruzan son parte de las fuerzas centrífugas que amenazan la cohesión nacional (cuya base es la supremacía blanca y la dominación imperialista de México y otros países). Estados Unidos es la única potencia imperialista que tiene una frontera directa con uno de los países que saquea, y que capta a millones para seguir explotándolos dentro de sus propias fronteras.

Fuera “de las sombras” y bajo la luz fascista

En vista de todo esto, la clase dominante ha llegado al consenso de que tiene que sacar a millones de migrantes “de las sombras”. Esto tiene varias metas: satisfacer la sed del sistema de mano de obra barata, mantener a este sector como una casta inferior, y vigilar e impedir la resistencia y la agitación social. El plan imperialista de guerra sin fin requiere estabilidad en el “frente interno”, o sea, una población y fuerza de trabajo dócil, con millones de migrantes superexplotados. Por eso el sistema no puede permitir que millones de personas sigan viviendo “fuera de la ley”.

Esto es de especial importancia cuando se trata de un sector de la base de la sociedad que conoce la cruel realidad de lo que hace Estados Unidos en México y otros países. En vista de la historia imperialista de Estados Unidos y de las realidades del programa de Bush, ¿cuáles son las implicaciones de tener docenas de miles de agentes de la Patrulla Fronteriza y tropas de la Guardia Nacional en la frontera si el gobierno decide intervenir en México, Centroamérica u otras partes de Latinoamérica? ¿Y quién dijo que no los puede usar para reprimir un trastorno en ESTE lado?

Resistencia y revolución

Lo que se necesita ahora es redoblar y ampliar la lucha de los migrantes que empezó en la primavera. No se puede transigir en los derechos fundamentales de los migrantes ni en la oposición a la militarización de la frontera. No puede haber terreno común con el programa de Bush y la represión integral de los migrantes. Hay que librar una lucha ideológica con la clase trabajadora y los oprimidos, y otros sectores, para que capten que los mismos intereses y fuerzas que los obligan a emigrar a Estados Unidos (y que crean los sistemas de opresión y explotación en sus países de origen) oprimen y explotan a los negros y demás masas aquí. Hay que ayudar a todos a ver que tenemos un opresor común y un interés común en luchar para quitarnos de encima este sistema.

Ese potencial se vio en forma embrionaria cuando llevaron a cabo redadas de migrantes en Arkadelphia, Arkansas, un pequeño pueblo en una zona religiosa y conservadora, y unos trabajadores negros, gente de clase media y hasta empleados del gobierno municipal apoyaron a los migrantes (Boston Globe, 24 de julio de 2006). O cuando los Minutemen, supuestamente dirigidos por un negro, fueron al parque Leimert de Los Ángeles, un barrio negro, y tropezaron con muchos manifestantes airados, tanto negros como blancos. En octubre, los estudiantes de la Universidad Columbia protestaron contra un programa de los Minutemen.

Urge forjar alianzas de distintos sectores populares, especialmente de los oprimidos y los proletarios, para derrotar los ataques contra los migrantes y prepararse para los mayores trastornos que se avecinan, e inclusive potenciales levantamientos revolucionarios. La actual crisis puede empujar la situación en una variedad de direcciones. Pero por su cuenta, la situación será peor para las masas, de ambos lados de la frontera y por todo el mundo.

La compleja dinámica subyacente de este sistema empuja al gobierno de Bush y al Partido Demócrata a unirse para controlar la frontera y reprimir a las masas de migrantes. Eso exige una resistencia masiva, de múltiples aspectos y dimensiones, para cambiar la situación y acelerar la posibilidad de que se presenten aperturas revolucionarias, y de aprovecharlas si se presentan, en uno o ambos lados de la frontera.

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Del Servicio Noticioso Un Mundo que Ganar

Nepal: Los maoístas y el gobierno firman acuerdo de paz

La prensa informó el 21 de noviembre que el presidente Prachanda, del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), y Girija Prasada Koirala, el primer ministro del actual gobierno, firmaron un acuerdo formal.
Según los informes de la prensa de Estados Unidos, las circunstancias que llevaron al acuerdo fueron que el país estaba sitiado por rebeldes “fuera de control”. Pero la realidad es que las amplias masas de Nepal han llegado a ver que el viejo estado, con su ejército y las condiciones sociales que ha impuesto a la población, es un poder opresor e ilegítimo. En contraste, el nuevo poder popular que existe en grandes zonas del campo, desarrollado por 10 años de guerra popular dirigida por los maoístas y por un ejército popular, ha iniciado algo verdaderamente liberador. Eso, además de las luchas campales de abril de este año de muchos sectores sociales contra la monarquía, es lo que ha llevado a la situación actual, que plantea importantes interrogantes sobre cómo avanzar.
Necesitamos entender más a fondo el acuerdo y en particular lo que piensa el Partido Comunista de Nepal (Maoísta). Estamos convencidos de que lo que se necesita es la revolución, y en Nepal eso quiere decir la revolución de nueva democracia, que es un paso de la revolución socialista y una parte de la lucha hacia la meta del comunismo mundial. Eso requiere un nuevo estado: un estado revolucionario que respalda a las masas populares para efectuar cambios profundos de las relaciones económicas y sociales fundamentales. Hace 10 años la guerra popular de Nepal se propuso eso y ahora ha llegado a una importante encrucijada. Si bien el camino a la revolución no es recto, todos los pasos importantes de cualquier proceso revolucionario se tienen que analizar y evaluar con relación a esas metas fundamentales.
El artículo que sigue, del Servicio Noticioso Un Mundo que Ganar, presenta los elementos esenciales del acuerdo firmado. Lo publicamos para informar a nuestros lectores.

* * * * *

27 de noviembre de 2006. Servicio Noticioso Un Mundo que Ganar. “Con esto se acaban los once años de la guerra civil en nuestro país”, declaró el presidente Prachanda del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) [PCN (M)] cuando él y el primer ministro G. P. Koirala firmaron un “Acuerdo de Paz Global” la medianoche del 21 de noviembre. El PCN (M) y la alianza de los siete partidos que hoy gobierna al país acordaron formar un gobierno de transición antes del 1º de diciembre y celebrar elecciones para una asamblea constituyente a fin de redactar una nueva constitución y establecer un nuevo sistema gubernamental antes de junio del 2007.El gobierno declaró feriado el día siguiente y pidió que la ciudadanía llevara a cabo la tradicional ceremonia Deepwali. El PCN (M) llamó a reuniones de victoria y mítines de masas ese día.

Por todo el mundo, los amigos de la revolución de Nepal están preguntando cómo interpretar este acuerdo a la luz de los objetivos que declaró el PCN (M) cuando inició la guerra popular el 13 de febrero de 1996: llevar a cabo una revolución de nueva democracia como primer paso hacia el socialismo y el comunismo.

Después de diez años de guerra popular, el Ejército Popular de Liberación (EPL), dirigido por el PCN (M), había liberado la mayor parte del campo del país. En las regiones bajo el mando del EPL, se crearon órganos de poder popular y las transformaciones han golpeado al milenario sistema social encabezado por un rey, quien se dice la reencarnación del dios hindú Vishnu. Los campesinos pobres, minorías nacionales oprimidas y víctimas del vil sistema de castas se pusieron en pie y ejercieron conjuntamente el poder con los miembros de las castas altas que rompieron con el brahmanismo. En unos pocos años, en la horrenda posición de las mujeres se operaron asombrosos cambios: las mujeres juegan un papel importante en la revolución, se inscribieron en el EPL (conforman el 35%) y comenzaron a crear una cultura de nueva democracia en que más mujeres y hombres se casaron con quienes querían, en desafío de las barreras de casta o familia.

Los protectores armados del viejo Estado, conocidos hasta hace poco como el Ejército Real de Nepal (ERN), han estado más y más confinados a la capital, unos cuantos pueblos grandes y unos cuarteles fuertemente fortificados en el campo, y solo pueden desplazarse por helicóptero o en grandes convoyes. El ERN recibió mucho apoyo de Estados Unidos, India, Inglaterra, China y otros gobiernos reaccionarios, pero lo odia mucha gente de las ciudades y del campo. Casi todos los nepaleses consideran que el rey es culpable del asesinato de su hermano y de buena parte de la familia real en el 2001. En abril del 2006 el movimiento popular en la capital y otras ciudades golpeó fuertemente a la monarquía. Como resultado de ese movimiento y de la guerra popular, el rey tuvo que ceder y reinstaurar el parlamento que había disuelto. Se cambió el nombre del ERN al del Ejército de Nepal pero los viejos comandantes asesinos permanecieron al mando. Se declaró un cese al fuego entre el Ejército de Nepal y el Ejército Popular de Liberación. Toda la sociedad ha puesto en primer plano el debate sobre qué clase de sociedad y qué clase de Estado se establecerán en el país.

Los arreglos para los dos ejércitos

Según el nuevo acuerdo, el Ejército Popular de Liberación se confinará en siete acantonamientos (zonas designadas), con tres campamentos en cada uno. Se informa que en el momento de firmar el acuerdo, la mayoría de los integrantes del EPL ya se había internado en los acantonamientos y se esperaba que los demás se internaran pronto. Un comité conjunto del EPL, el Ejército de Nepal y la ONU escogió las zonas.

El acuerdo dice: “Después de internarse los combatientes maoístas en los acantonamientos, se almacenarán todos los fusiles y municiones, salvo los que sean necesarios para la seguridad de los acantonamientos, y la llave del candado único se quedará con el bando respectivo [el EPL]”. La ONU monitoreará el proceso de guardar los fusiles bajo un candado, llevará un registro de los mismos y montará un dispositivo con sirena. En caso de necesitar examinar los fusiles bajo candado, la ONU lo hará en la presencia del bando respectivo. Se determinarán todos los detalles técnicos y el monitoreo con cámara según el acuerdo conjunto de la ONU, el PCN (Maoísta) y el gobierno de Nepal”.

El Ejército de Nepal (ex ERN), por su parte, “se confinará en los cuarteles. Garantiza que no se usarán los fusiles a favor ni en contra de ningún bando. El Ejército de Nepal guardará la misma cantidad de fusiles que en el caso de los maoístas bajo un candado y se le dará la llave al bando respectivo [el Ejército de Nepal]”. Los demás arreglos serán los mismos que en el caso de los maoístas, según la traducción no oficial al inglés del cotidiano capitalino Kantipur. (Para este artículo, usamos esa traducción y otra de Nepalnews.com. Tienen leves diferencias). Según los medios de comunicación, el EPL tiene 35,000 integrantes y el Ejército de Nepal casi tres veces esa cantidad. Como ambos bandos guardarán bajo llave la misma cantidad de fusiles, eso quiere decir que el Ejército de Nepal no guardará la mayor parte de su armamento bajo llave.

El Consejo de Ministros, que se formará antes del 1º de diciembre e incluirá ministros del PCN (M), “controlará, movilizará y manejará al Ejército de Nepal según la nueva Ley Militar. El Consejo Interino de Ministros elaborará y ejecutará un detallado plan de acción para democratizar al Ejército de Nepal por medio de recomendaciones del respectivo comité del Parlamento Interino. Entre otras cosas, determinará la cantidad precisa de soldados del Ejército de Nepal, desarrollará la estructura democrática para reflejar el carácter nacional e incluyente, y les dará entrenamiento según los principios democráticos y valores de derechos humanos. El Ejército de Nepal dará continuidad a tareas tales como la seguridad de las fronteras, de las bioreservas, de las zonas protegidas, de los bancos, de los aeropuertos, de las centrales eléctricas, de las repetidoras telefónicas, del secretariado central y de personajes importantes”. Otra sección dice: “El gobierno se encargará de los arreglos de seguridad de los líderes maoístas”.

El nuevo gobierno dará raciones alimenticias a los integrantes del EPL en los acantonamientos, que no es poca cosa, pues en cada uno habrá miles de soldados. El acuerdo agrega: “El Consejo Interino de Ministros formará un comité especial para inspeccionar, integrar y rehabilitar a los combatientes maoístas”. A ambos ejércitos se les prohibirá llevar uniformes de combate o portar fusiles “ilegalmente” durante viajes fuera de las zonas de confinamiento, o en reuniones públicas, y reclutar a soldados y procurarse armas nuevas. Pero, “las fuerzas de seguridad desplegadas por el gobierno interino tendrán autoridad de llevar a cabo patrullas de rutina, explorar a fin de impedir el tráfico ilegal de armas, explosivos o materias primas para fabricar armas en las fronteras internacionales y en los retenes aduanales, y confiscarlos” . La traducción de Kantipur dice: “La Policía de Nepal y la Fuerza de la Policía Armada darán continuidad a la tarea de mantener el sistema jurídico y el orden público, y las investigaciones criminales según las normas y sentimientos del Jana Andolan [las manifestaciones populares de abril que obligaron al rey a abandonar el gobierno directo], según el acuerdo de paz y según las leyes vigentes”.

El papel de la ONU

Ian Martin, el representante personal del secretario general de la ONU, Kofi Annan, y otros funcionarios de la ONU han jugado un papel directo en el proceso. El siguiente paso después del Acuerdo de Paz Global y una condición previa para los pasos posteriores, según Martin, es un acuerdo tripartito acerca de los detalles del manejo de los fusiles y los ejércitos entre el gobierno, los maoístas y el equipo de la ONU que él dirige. Aunque altos funcionarios de Estados Unidos y la Unión Europea han estado en el lugar de los hechos, y Estados Unidos, Inglaterra, India, Japón, Noruega, Suiza e Israel han recibido con beneplácito el acuerdo, el Consejo de Seguridad de la ONU todavía no ha tratado formalmente el asunto. Una vez que dicte un mandato, se podrán finalizar los arreglos para enviar personal de la ONU (según Annan, la misión comenzará con 60 verificadores) con la encomienda de asegurar que ninguno de los bandos tenga acceso a sus armas guardadas sin prender sirenas, cámaras de vigilancia u otras formas de detección.

Una carta que enviaron a la ONU el primer ministro y el presidente del partido maoísta en agosto del 2006, ratificada por el Acuerdo de Paz Global, pide que la ONU juegue un papel en Nepal en torno a cinco puntos: monitorear la situación de derechos humanos, monitorear el Código de Conducta de 25 Puntos entre los dos bandos, confinar los dos ejércitos a sus campamentos y cuarteles, monitorear las armas bajo llave y trabajar de observadores durante la elección de la asamblea constituyente. Con la firma del acuerdo de paz, la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU ha dicho que su organismo realizará labores en los distritos del país y aumentará el monitoreo en las zonas rurales.

El gobierno interino, el sistema jurídico y el rey

Prachanda y Koirala redactaron un extenso proyecto de acuerdo en una reunión cumbre el 8 de noviembre, que se había de finalizar y firmar antes del 16 de noviembre. No se ha explicado bien por qué esto no ha ocurrido, pero el Acuerdo de Paz Global del 21 de noviembre ratifica ese proyecto y lo contiene como anexo. Ni se ha dicho nada acerca de la constitución interina que se había de finalizar y firmar antes del 21 de noviembre. Esa constitución ha de ser la base y guía para el nuevo gobierno y sus programas. El Acuerdo de Paz Global dice que el sistema jurídico y la constitución existentes seguirán en vigor hasta que se adopte una constitución interina, y después de eso, las viejas leyes seguirán en vigor a menos que “no concuerden” con la nueva constitución. El Acuerdo agrega: “Ambos partidos aceptan no operar ninguna forma de estructura paralela en ninguna sección de las estructuras del Estado o del gobierno según la carta de las decisiones del 8 de noviembre”. Esas decisiones estipulan: “El día que se forme el parlamento interino, se disolverán el gobierno del pueblo y los tribunales populares administrados por el PCN (Maoísta). Se formarán organismos interinos al nivel de los distritos, ciudades y aldeas”.

Según el documento del 8 de noviembre, al gobierno interino que se ha de formar antes del 1º de diciembre lo encabezará un gabinete en que participarán los maoístas. Aparte de los 209 miembros actuales del parlamento provenientes de la alianza de los siete partidos, en el parlamento interino unicameral habrá 73 nuevos representantes maoístas. También habrá 48 nuevos integrantes de la “sociedad civil” de partidarios de todas las formaciones políticas en del país. Del total de 330 integrantes, el PCN (M) ha de tener unos cuantos menos que el partido más grande, el Partido del Congreso Nepalés, y el mismo número que el segundo partido de peso, el UML. Quedarán fuera algunos antiguos miembros del parlamento (once, según un periódico), considerados “partidarios de la regresión” debido a su “oposición al movimiento popular”.

El Acuerdo de Paz Global despoja al rey Gyanendra de “toda autoridad con respecto al gobierno del país”, pero no de la corona. Las propiedades del rey anterior (el hermano de Gyanendra) y de su esposa pasarán a un fideicomiso del Estado. Se nacionalizarán todas las propiedades que Gyanendra adquirió personalmente desde que tomó el trono (el palacio, bosques, parques, sitios patrimoniales y arqueológicos). Se decidirá sobre la continuación o el fin de la monarquía por medio del voto de una mayoría simple en la primera reunión de la asamblea constituyente, que decidirá la futura forma de gobierno del país.

Cuestiones sociales

Ante una reunión de políticos, diplomáticos y personalidades después de la firma el acuerdo, el presidente Prachanda dijo: “Este momento signa el fin de los 238 años del sistema feudal”, en referencia a la fecha en que se fundó la monarquía.

El acuerdo habla de “la determinación de reestructurar de forma progresista el Estado a fin de resolver los problemas existentes en el país, basados en clases, castas, creencias y géneros; reitera el pleno compromiso con los valores democráticos y su aceptación, tal como el sistema democrático pluripartidista de gobierno, libertades civiles, derechos fundamentales, derechos humanos, plena libertad de prensa y el concepto del Estado de derecho; mantener al centro a la democracia, la paz, la prosperidad, el cambio económico y social, y la independencia, la integridad, la soberanía y la dignidad del país… se declara el comienzo de un nuevo capítulo de colaboración pacífica poniendo fin a la lucha armada en todo el país desde 1996, por medio del consenso político entre los dos bandos para asegurar la soberanía del pueblo nepalés mediante una asamblea constituyente, una solución política orientada hacia el futuro, la reestructuración democrática del Estado y la transformación económica, social y cultural”.

En adelante, promete las siguientes metas concretas: “Adoptar un sistema político que concuerde con los derechos humanos fundamentales universalmente aceptados, un sistema democrático de contienda pluripartidista, la soberanía inherente a la ciudadanía, la supremacía del pueblo, un sistema de frenos y equilibrios constitucionales, el estado de derecho, la justicia social, la igualdad, un poder judicial independiente, elecciones periódicas, el monitoreo por la sociedad civil, la plena libertad de prensa, el derecho de la ciudadanía a la información, la transparencia y verificación de las actividades de los partidos políticos, la participación del pueblo y un concepto imparcial, competente y justo de burocracia.

“Abordar los problemas relacionados con mujeres, intocables, pueblos autóctonos, janajatíes, madheshíes, oprimidos, marginados, minorías y atrasados poniendo fin a la discriminación de clase, casta, idioma, género, cultura, religión y región, y reestructurar el Estado de manera incluyente, democrática y progresista poniendo fin a la actual estructura centralizada y unitaria del Estado.

“Seguir ejecutando al menos los programas de consenso general por la transformación económica y social para acabar con todas las formas de feudalismo.

“Adoptar medidas para llevar a cabo un programa de reforma agraria científica poniendo fin al sistema feudal de tenencia de las tierras, según la política de proteger y fomentar las industrias y recursos nacionales. Adoptar medidas para establecer los derechos de todos los ciudadanos a la educación, salud, vivienda, empleo y reservas de comida. Adoptar medidas para dar tierras y otras protecciones económicas a los paracaidistas sin tierra, los kamaiya, los halia, los harwa, los charwa y los sectores económicamente atrasados. Adoptar medidas para castigar severamente a los funcionarios del gobierno que se apoderan de propiedades mediante la corrupción. Elaborar conceptos de desarrollo comunes por la transformación económica y social y la justicia, y hacer que el país se desarrolle y tenga una economía próspera lo antes posible. Aplicar medidas para aumentar las inversiones en el fomento de la industria, el comercio y la exportación a fin de aumentar las oportunidades de generar ingresos asegurando los derechos profesionales de los trabajadores”.

Ambos bandos devolverán de inmediato todas las propiedades confiscadas, entre ellas edificios y tierras públicos y particulares, dejarán en libertad a todas las personas arrestadas y prisioneros políticos, darán datos acerca de los desaparecidos, permitirán que los desplazados vuelvan sin obstáculos a su hogar y “no discriminarán ni ejercerán presión” sobre las personas por la afiliación política de sus familiares. Una Comisión Nacional de Paz y Redención aplicará medidas de socorro a las personas heridas o desplazadas durante la guerra. Una Comisión de Verdad y Reconciliación “investigará a aquellos que cometieron graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en el curso del conflicto armado y fomentará un ambiente de reconciliación en la sociedad”.

Envíenos sus comentarios.

Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

Militares en servicio activo piden retirarse de Irak

Entrevista a Jonathan Hutto (marinero) y a Liam Madden (sargento de la infantería de marina)

La situación en Irak es sumamente compleja, y muchas fuerzas y contradicciones volátiles se entrecruzan. Pero de una cosa no cabe duda: en la cúpula se está cimentando el consenso de que la situación ha llegado a un “punto crítico”, de que se podría avecinar una gran derrota estratégica (o un desastre) de graves consecuencias.

Como escribió Larry Everest hace poco en Revolución: “Los objetivos que motivaron la invasión de Irak se desprenden de las exigencias del capitalismo global de Estados Unidos, y de sus necesidades y oportunidades en el Medio Oriente tras el colapso de la Unión Soviética. Fue y es una guerra iniciada a fin de enfrentar agudas contradicciones para mantener y profundizar su dominación de la región. Lo que hace tan difíciles las alternativas que ahora tienen los imperialistas en Irak es que las actuales dificultades están entrelazadas con sus objetivos y surgen de ellos. La necesidad de lograr esos objetivos subraya lo difícil, por no decir imposible, que sería simplemente retirarse de Irak y por qué una derrota tendría repercusiones tan profundas”. (“Lo que está en juego en Irak—para ellos… y para nosotros”, Revolución #70, en revcom.us)

El informe de la Comisión sobre Irak (dirigida por el consigliere republicano James Baker y el consigliere demócrata Lee Hamilton), que se dará a conocer pronto, le dará recomendaciones a Bush para salir de la situación. El 2 de diciembre el New York Times informó que poco antes de que lo sacaran del Departamento de Defensa, Donald Rumsfeld indicó que se necesita “un gran reajuste” en Irak. Pero no está del todo claro cómo el gobierno cambiará (o no cambiará) su estrategia en Irak.

Para la clase dominante las dificultades, contradicciones y necesidades aumentan a diario.

Entre esos problemas se destaca la creciente oposición a la guerra, inclusive en las fuerzas armadas. El Pentágono calcula que unos 8,000 miembros de las fuerzas armadas se han ausentado sin permiso desde la invasión. Hace poco el ejército anunció que le hará consejo de guerra al teniente Ehren Watada, el primer oficial que desobedeció órdenes de ir a Irak. Ahora, un grupo de militares en servicio activo inició una campaña pública (“Recurso de queja”) que pide retirar las tropas de Irak y acabar la ocupación.

Hace poco entrevistamos a dos organizadores y cofundadores de la campaña: Jonathan Hutto es marinero y está en Norfolk, Virginia; Liam Madden es un sargento de la infantería de marina que está en Quantico, Virginia, y luchó en Haditha, Irak.

El “Recurso de queja” dice:

“Como patriotas americanos orgullosos de servir a la nación en uniforme, respetuosamente ruego a mis líderes políticos del Congreso que retiren de Irak a todas las fuerzas armadas y bases militares de Estados Unidos. Permanecer en Irak no dará resultados y no vale la pena. Es hora de que los soldados estadounidenses regresen”.

Los periódicos de la marina, el ejército y la infantería de marina han publicado artículos sobre el “Recurso de queja”, y está circulando en la internet. El 20 de noviembre, los organizadores dijeron que han verificado que unos 700 miembros de las fuerzas armadas lo han firmado.

* * * * *

Revolución: ¿Nos pueden explicar el propósito del “Recurso de queja”?

Jonathan Hutto: El propósito es darles a los militares de servicio activo, de la reserva y de la Guardia Nacional la oportunidad de expresar sus reservas y dudas acerca de la ocupación de Irak. Dice que la actual política oficial sobre Irak no sirve y que tenemos que convencer a los líderes políticos nacionales de retirar las fuerzas armadas. Eso es lo que propone. Los militares que están de acuerdo pueden expresar su opinión por medio de este proceso. A corto plazo esperamos contribuir nuestro grano de arena al diálogo, debate y discusión, e influenciar las decisiones que se tomen. A largo plazo, esperamos forjar una organización de militares de servicio activo que pueda abogar por ellos, especialmente por los soldados rasos.

Liam Madden: En última instancia el propósito es poner fin a la ocupación de Irak. Parece una meta muy elevada, pero si no proponemos algo así terminaremos con nada, ¿verdad? El propósito a corto plazo es recolectar varios miles de firmas y entregarlas al Congreso, para marcar la pauta de la nueva sesión. Esperamos que una de sus principales misiones sea el regreso de las tropas de Irak.

Revolución: ¿Nos pueden hablar de sus experiencias, por qué se alistaron y del proceso que los llevó a lo que están haciendo ahora?

LM: Con frecuencia me hacen esas preguntas. Quieren que conteste que me pasó algo muy traumático en Irak, pero no es así. Cuando fui a Irak estaba en contra de la guerra y cuando salí lo mismo. Desde el comienzo he sido opositor, así que no me pasó nada para cambiar de opinión. Es una posición que podría adoptar cualquier estadounidense si estudia la situación. Por ejemplo, “¿dónde están las armas de destrucción masiva?, o ¿nos amenazaba Irak?”, o sea, con un vistazo crítico. Hay otros factores también, como ¿por qué pasamos por alto la voluntad del pueblo iraquí? ¿Por qué nos quedamos si solo atiza la violencia? Es algo que debe ver cualquier estadounidense. Es una coincidencia que soy infante de marina, y es una gran oportunidad de tener una tribuna.

La historia que nos enseñan en la escuela y en los medios dice que Estados Unidos siempre defiende el bien, aunque a veces se equivoque. Los escritos de Howard Zinn me han influenciado mucho. Básicamente soy una persona independiente y por eso reconozco que no siempre somos los buenos, sino que muchas veces nuestra política exterior tiene metas que no se ven en la superficie. Por ejemplo es obvio que lo de las armas de destrucción masiva tenía otro propósito. Hablaban de vínculos al terrorismo, pero había algo más. Ahora dicen que “hay que promover la democracia”. Eso es algo muy válido. Saddam Hussein era un tirano malvado y está bien que ya no está. Pero tienen otras intenciones, fuera de sus declaraciones que parecen tan rectas; esa es una de las principales razones para oponerme a la guerra.

JH: En cuanto a mis experiencias personales, es interesante porque muchas veces me preguntan si me pasó algo que me abrió los ojos. No es lo que nos preguntas tú, pero es una pregunta ingenua porque supone que todos los militares son firmes defensores del statu quo. No es cierto. La mayoría de los que se alistan lo hacen por razones económicas. Las reservas y dudas que tengo acerca de la guerra de Irak las tenía cuando me alisté, igual que muchos más. Nos alistamos por una variedad de razones, a veces para resolver problemas personales, pagar deudas, estudiar, etc.

En cuanto a mis creencias personales, me crié en Atlanta, Georgia, después del movimiento de derechos civiles, en una familia y una comunidad, y por instituciones como la escuela, la iglesia y la YMCA cerca del King Center, donde está la historia y el legado del Dr. Martin Luther King. Por eso me inculcaron el principio de la paz y la justicia, de que deben reinar la igualdad y la justicia. Es una parte de mi ser, no importa si soy militar, maestro o empleado de una gran compañía. Siempre tengo esa idea.

No cabe duda de que en las fuerzas armadas me han pasado cosas que me han signado. He sufrido hostigamiento racial y xenofobia de mis compañeros e intolerancia de parte de la cadena de mando. Pero respondimos de manera apropiada. En la costa de Irak, un marinero me mostró un lazo con un nudo corredizo, como si el linchamiento fuera broma y no una historia brutal en este país… Pero el suboficial ya no lo es. Lo degradaron y lo restringieron al barco durante 30 días. Eso es parte de la cultura de las fuerzas armadas. Lamentablemente es una institución salpicada de racistas, machistas y xenófobos.

He tenido esa clase de experiencias en las fuerzas armadas desde hace casi tres años. Pero debido a mis experiencias, a mi juventud en Atlanta, a mis estudios en la Universidad Howard, una universidad donde se han educado generaciones de negros y donde fui activista, y a mi trabajo con la Unión Americana de Libertades Civiles y Amnistía Internacional, sé luchar y presentar mis posiciones. No me enseñaron a ser obediente o servil a la autoridad. En nuestra tradición, el Dr. King nos enseñó que hay leyes morales y leyes inmorales, y que es una obligación desobedecer las inmorales. Si el orden imperante permite que alguien te ponga un lazo con un nudo corredizo en la cara, hay que desobedecer; esa es mi tradición.

Revolución: ¿Cómo tomaron la decisión de organizar el “Recurso de queja”?

LM: No sé si sabes cómo nos conocimos. Hablé es una reunión en Norfolk y Jonathan me pidió mi dirección de correo electrónico. Me escribió al mes y me preguntó: “¿Quieres participar en un movimiento que permita expresarse a los militares que se oponen a esta guerra?”. De eso no me cabía duda. Ya me oponía a la guerra y creo que uno tiene que ser consecuente de palabra y de acción. Es una obligación como ciudadano. Nos pusimos a pensar cómo hacerlo, Jonathan hizo gran parte de la investigación, y así empezó.

JH: Cuando estuve en Irak, un compañero me envió el libro Soldiers in Revolt (La rebelión de los soldados), de David Cortwright, que fue soldado de 1968 a 1971. Escribió el libro en 1975 y es la crónica de mayor autoridad del movimiento de los soldados contra la guerra de Vietnam. Es la historia de los militares de servicio activo, del ejército, la marina y la infantería de marina, que eran militantes de ese movimiento.

Leí esa historia y me pregunté: “¿Cómo podemos los militares de servicio activo hacer lo mismo en el contexto actual? ¿Cómo se puede hacer legalmente y de manera constructiva?”. Empezamos a investigar, y en el proceso encontramos una ley que dice que los militares, sin permiso de los comandantes, pueden comunicarse con los congresistas sin temor a represalias.

Así que nos propusimos ponerla a prueba. Desafortunadamente, hay quienes creen que los militares no deben participar en el proceso político, lo que a nosotros nos parece que sería existir en un orden fascista. Se dice que esta es una democracia, así que debemos participar. ¿No es eso la democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo?, y los militares son ciudadanos. Así que la pusimos a prueba.

Revolución: Jonathan, en un artículo te citan hablando de un recurso similar durante la guerra de Vietnam y mencionaste que había mucha oposición, como se ve en la película Sir, No Sir

JH: La vi.

Revolución: En vista de esa experiencia, ¿cómo ves la oposición de los militares ahora y, además, cuál es su papel para ponerle fin a la guerra de Irak?

H: No hay comparación. En ese entonces había un movimiento masivo, un movimiento esencialmente espontáneo, pero masivo. En los años 60 especialmente, el disentimiento y la resistencia eran parte de la cultura del país. Adonde fueras, te afectaba esa cultura de disentimiento: en las fuerzas armadas, la universidad o el trabajo. En el verano del 67 ardieron ciudades por todo el país. Luego el verano del 68 y la Convención Nacional del Partido Demócrata también se destacan. En la primavera asesinaron al Dr. King y Estados Unidos ardió. Luego Robert Kennedy, gustárate o no, su asesinato también provocó conmoción. Así que por todos lados estaba ese movimiento. En el 69 se dio Woodstock. El movimiento afectaba a todos.

Pienso que hoy, aunque hay protestas masivas, por ejemplo la coalición ANSWER y otras han hecho mucho, no hemos podido crear una cultura de disentimiento en el país. Además, en los años 60 había servicio militar obligatorio, que afectaba a todos los sectores sociales. Teníamos situaciones como la del actual presidente (no puedo hablar mal de él, por reglas del Departamento de Defensa) que se inscribió en la Guardia Nacional de Texas. Afectaba a todos. Hoy no hay servicio obligatorio, hay un ejército voluntario, compuesto de hombres y mujeres de las márgenes de la sociedad, de esos sectores de la sociedad que a nadie le interesan. Eso es adrede, porque la gente no valora lo que piensa que no tiene valor. Esa es la diferencia, esa es la diferencia fundamental.

Con respecto a cómo crear un movimiento masivo: pienso que cuanto más nos quedemos en Irak, cuanto más tengan que regresar los militares por tercera o cuarta vez, cuanto más la gente pierda a sus seres queridos…. ver lo que está pasando en Irak y el deterioro de sus comunidades aquí, eso va a crear más frustración e inquietud, y la gente empezará a hacer algo.

Lo que estamos haciendo es legal y constructivo. Pero yo sé que cuando los medios legales y constructivos no dan resultados, la gente empieza a buscar alternativas. Pero lo que nosotros estamos haciendo es legal y constructivo.

Revolución: Con respecto a desarrollar ese tipo de movimiento y esa actitud, ¿cómo ves la situación?

JH: Para mí la actitud ya existe. No conozco muchos partidarios firmes de la guerra de Irak. No es la actitud lo que hace falta, sino la chispa y el catalizador que la pongan en marcha. Podría ser un asunto específico, pero para mí el polvorín ya está. Pero tiene que pasar algo que ponga las cosas en marcha. Las elecciones de hace dos semanas para mí son un ejemplo de que la actitud ya está. Pero el que la actitud esté ahí y quién la aproveche son dos cosas distintas. La actitud por todo el país es que lo que está pasando en Irak no está bien, que no le conviene a la mayoría de la ciudadanía, pero ¿quién aprovechará esa actitud, la población o el Partido Demócrata? Esa es la pregunta.

Revolución: Parece que el voto fue tanto en contra de la guerra como del rumbo de la sociedad. Mucha gente quería un cambio. Pero ese no es el plan de los demócratas.

JH: Creo que mucha gente debe captar eso. Porque mira, nuestra iniciativa no es partidista y no lo es por una razón. Sabemos que la ocupación de Irak no fue una ocupación republicana. Fue una ocupación que se hizo por acuerdo de los dos partidos, y no vamos a permitir que los que votaron por la guerra ahora de repente digan que siempre han estado en contra de la ocupación. La aprobaron. Mira a John Murtha, que en la Cámara de Representantes es como un héroe contra la guerra. La apoyó al principio. Eso es algo que no debemos olvidar.

Revolución: ¿Cómo es la amplitud y el carácter de la oposición a la guerra de Irak en las fuerzas armadas?

LM: Pienso que en la infantería de marina, que es la rama más conservadora, un tercio se opone a la guerra y quiere que nos salgamos; otro tercio la apoya; y otro está en el medio y piensa que no debemos estar ahí pero que si nos salimos se va a armar un infierno. O simplemente no tienen opinión; para ellos es simplemente un oficio. Ese tercio del medio podría ir con cualquier de los dos.

JH: Para mí es bastante amplia. No hay apoyo abrumador a lo que está sucediendo en Irak. No hay mucho entusiasmo de ir a Irak a pelear. Van porque están obligados, por ley, a ir. Tienen familia, esposa e hijos que mantener y cuentas que pagar. Ese es su trabajo. Están protegiendo su manera de vivir y de ganarse la vida. Si quieren regresar a la familia, no meterse en problemas y cumplir con sus obligaciones, lo tienen que hacer. Para mí es más una obligación y necesidad económica que una ideología.

Revolución: Hay oposición, como el caso del teniente Watada y miles más que están ausentes sin licencia.

JH: Como dije antes, para mí la actitud existe. Se necesita encontrar una manera de expresar las inquietudes. Para empezar, tienen que saber que sus inquietudes cuentan. Sin lugar a dudas tienen inquietudes, tienen puntos de vista, tienen ciertas reservas, tienen ciertas dudas, como se ve a través de nuestra iniciativa y cosas que mencionaste, como los militares que están ausentes sin licencia o han desertado, aunque no estamos pidiendo que hagan eso. Los militares tienen que saber que hay maneras de expresar su energía y nosotros tenemos la obligación de organizar esa energía. Pero con respecto a los sentimientos y el nivel de sentimientos, pienso que eso ya está dado, lo que hace falta es organización. Los militares tienen que saber que pueden participar y que se pueden hacer escuchar y que la dirección política les hará caso.

Revolución: Con respecto a los sentimientos de los militares y de ustedes, ¿cómo ven la situación doméstica, lo que está haciendo el gobierno de Bush? ¿Cómo ven la Ley de Comisiones Militares, que legalizó la tortura y anula el hábeas corpus, y todo el espionaje que realizó la Agencia de Seguridad Nacional y la dirección en que el gobierno está encaminando a la sociedad?… ¿Qué piensan de todo eso? ¿Es algo de lo que los militares hablan?

JM: Los reglamentos del Departamento de Defensa no me permiten hablar mal del comandante en jefe, pero lo que sí te diría es que a mí me preocupan todas las cosas que mencionaste. A mí me preocupa la corrosión de las libertades civiles y los derechos civiles, la corrosión de la Carta de Derechos. Pienso que uno de los primeros temas que debe abordar el Comité Judicial de la Cámara en la próxima sesión es la Ley Patriota. Para mí, y creo que para muchos otros, todas las cosas que mencionaste son primordiales. No lo puedo decir a ciencia cierta, pues no he realizado una encuesta al respecto, pero pienso que todos esos temas son primordiales.

Envíenos sus comentarios.

Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

¿Una nación de torturadores?

C.J.

Hace unas semanas, la cadena Fox presentó un video de un hombre, vestido en un mono anaranjado, que jadeaba y agitaba los brazos mientras otros hombres encapuchados le metían la cabeza varias veces en agua y le gritaban: “¿Ahora sí vas a hablar?”.

http://www.truthdig.com/avbooth/item/20061106_fox_news_correspondent/

Los televidentes se enteraron de que la víctima era un reportero de Fox News que se sometió voluntariamente al “submarino”. Esa técnica de tortura produce una “sensación horrible de ahogarse”. (1) Es un hecho muy conocido que la CIA la utiliza (2).

Unos minutos más tarde, el reportero vuelve a aparecer con el cabello esponjado y peinado, y comentó: “Es más miedo que dolor. No más verles cortar el celofán para cubrirle a uno la cara, da un miedo tremendo. Piensen en la gente que vive eso día tras día. Uno se da cuenta de que puede rajarse rápidamente… Pero lo que más me impresionó fue la rapidez con que recobré la calma. Después de estar sumergido unos minutos estuve a punto de decirles cualquier cosa, y minutos después estaba fuera del agua y me sentía perfectamente bien. Así que en cuanto a la tortura… me parece un mecanismo eficaz de hacer hablar a una persona, y después tenerla vivita y coleando”.

Eso fue adiestramiento para el público. En Estados Unidos se está forjando una mentalidad nueva y grotesca de aceptar que se torture metódica, repetida y violentamente, incluso hasta la muerte. La crueldad se acepta y hasta produce orgullo cívico si es en nombre de la patria. (Tengo que decir que, a pesar de lo horroroso de las imágenes, el reportero no experimentó la tortura como es en realidad. Los presos están conscientes de que en cualquier momento pueden quitarles la vida).

Estamos volviéndonos una nación de torturadores… de hecho, torturadores muy eficaces. La aprobación de la Ley de Comisiones Militares lo oficializó. ¿Y las torturas de Abu Ghraib, cuyas fotos nos causaban horror hace unos años? Ahora todo eso es legal.

Inclusive normal. El video de Fox es parte de un proceso nacional de aclimatación, con comentarios de parte de senadores sobre la moral/eficacia del “submarino”, la opinión del vicepresidente de que “es lógico” (y parte de un “programa de interrogación enérgico” [3]) y el remache constante de las redes televisivas. He aquí el cálculo que hizo la revista Harpers:

Frecuencia de tortura, de 2003 a 2005, en programas televisivos durante las horas de máxima audiencia: 624 incidentes

Frecuencia durante los siete años anteriores: 110 incidentes

Esos cálculos no cuentan los programas “de realidad” como Cops, en que a los negros regularmente los humillan y les atan las manos y los pies como animales, o Fear Factor, en que gente común y corriente obliga a otras personas a acostarse con víboras y comer gusanos como “entretenimiento”… que habitúan al uso de la coacción extrema para apuntalar el orden público, o simplemente para demostrar “aguante”.

Por lo visto la aprobación de leyes y la contratación de mercenarios (o soldados) para infundir terror en otros pueblos a fin de que obedezcan las órdenes de esta superpotencia no es suficiente. También es necesario “conquistar” a un sector de la ciudadanía para que aplauda los métodos medievales y participe o mantenga un silencio indiferente.

Y eso está teniendo un efecto. Hace unas semanas, millones de personas vieron en un video de siete minutos a unos guardias de seguridad de la Universidad de California en Los Ángeles descargarle corriente eléctrica con un táser a un estudiante iraní-estadounidense en una biblioteca llena de gente.

http://worldcantwait.net/index.php?option=com_content&task=view&id=3473&Itemid=220

El estudiante grita de dolor y alza la voz: “¡Esto es su Ley Patriota!”, y luego emite un gemido espeluznante, casi primitivo, cuando le aplican una descarga… y después lo hacen otra vez. Muchos estudiantes se levantan. Varios minutos pasan, con nuevos gritos de dolor, pero los estudiantes, con pocas excepciones, se quedan parados, horrorizados pero paralizados, ante su primer acto público de tortura.

Seguramente no será el último. ¿No se están preguntando ya: ‘qué haría yo’?

También está el caso de Alyssa Peterson, una soldada de 27 años de una familia mormona de Salt Lake City. En agosto del 2003, la asignaron a un equipo de interrogación de la cárcel de Abu Ghraib. Tres semanas después, murió de un balazo fuera de combate. Hace poco se descubrió que después de haber participado en dos interrogaciones, Alyssa rehusó continuar. El sargento James D. Hamilton les dijo a los investigadores militares: “Le era difícil tratar agresivamente a los detenidos. Pensaba que los métodos eran crueles”. Los archivos de las interrogaciones en que participó han sido destruidos.

http://www.revcom.us/a/069/alyssa-es.html

Si no la mataron los militares, una idea bastante preocupante, al parecer se suicidó. Lo cierto es que no aceptó ser torturadora. Pero estaba aislada. Solo a los siete meses de su muerte salieron en la internet las fotos de Abu Ghraib.

Ahora todos sabemos.

Notas

1. De una carta abierta al secretario de Justicia, Alberto Gonzales, firmada por 100 profesores de derecho de Estados Unidos. hrw.org/english/docs/2006/04/06/usdom13130.htm [regresa]

2. De ABC News, 18 de noviembre de 2005, Informe de Brian Ross y Richard Esposito:
“Al prisionero lo amarran a una tabla inclinada, con los pies hacia arriba y la cabeza ligeramente por debajo del nivel de los pies. La cabeza es envuelta en papel celofán y se le derrama agua por encima. Inevitablemente el reflejo de atragantarse comienza y con él, el terrible temor de ahogarse, esto lleva a súplicas casi inmediatas de parar el procedimiento. Según las fuentes, los agentes de la CIA que se sometieron a la tabla de agua la aguantaron un promedio de 14 segundos. Dijeron que el preso más duro de Al Qadea, Khalid Sheik Mohammed, ganó el respeto de los interrogadores aguantándola de dos minutos a dos minutos y medio antes de confesar. ‘La persona cree que va a morir, y por eso es un simulacro de ejecución, que está prohibido por el derecho internacional’, dijo John Sifton de Human Rights Watch”. abcnews.go.com/WNT/print?id=1322866 [regresa]

3. De la oficina del vicepresidente, 24 de octubre de 2006:
Hennen: “¿Está de acuerdo con que un remojón es lógico si se trata de salvar vidas?”
Cheney: “Claro que sí, pero me han dicho el vicepresidente ‘de la tortura’. Nosotros no torturamos. No hacemos eso. Nosotros cumplimos las obligaciones de los pactos internacionales que hemos firmado. Lo que sí es cierto es que se puede llevar a cabo un programa de interrogación enérgico sin torturar, y eso lo tenemos que hacer”. whitehouse.gov/news/releases/2006/10/20061024-7.html [regresa]

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Revolución #72, 10 de diciembre de 2006

México: Toma de posesión en secreto, crisis política y represión brutal

Un minuto después de la medianoche del 30 de noviembre, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), fue nombrado presidente de México. Según la Constitución, la toma de posesión debió haberse llevado a cabo en el Palacio Legislativo. Pero debido al riesgo de que los diputados de la oposición impidieran la ceremonia, el traspaso de poderes de Fox a Calderón se llevó a cabo en secreto en Los Pinos, la residencia presidencial, ante miembros del gabinete y de las fuerzas armadas. La ceremonia fue televisada a la nación. El periódico La Jornada señaló en un editorial: “Fue una demostración pavorosa de debilidad, pero constituyó una inequívoca amenaza de fuerza”.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que para millones fue el vencedor en las elecciones del pasado 2 de julio, juró prevenir la toma de posesión. Horas después de la ceremonia secreta, Fox y Calderón, con 200 guardias del Estado Mayor Presidencial, entraron por la puerta de atrás del Palacio Legislativo para la toma de protesta, que duró cuatro minutos.

La Cámara de Diputados estuvo tomada por representantes del PAN y del PRD desde el 28 de noviembre. Durante tres días se pelearon, y se tiraron sillas y botellas para arrebatarse la tribuna. El viernes, el balcón estaba repleto de dignatarios extranjeros, como George Bush, padre, y Arnold Schwartzenegger, el secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, y el príncipe de Asturias. Muchos países latinoamericanos no enviaron representantes. Después del ritual, Bush, padre, dijo: “No estoy preocupado. Todo saldrá bien”.

AMLO y unas 200,000 personas marcharon por la capital y juraron seguir movilizando a la ciudadanía contra el gobierno de Calderón.

En Oaxaca, las autoridades desataron un reino de terror en preparación para la toma de posesión de Calderón. El sábado 25 de noviembre la Policía Federal Preventiva (PFP), que ha ocupado el zócalo desde fines de octubre, abrió fuego contra miles de manifestantes que demandaban la dimisión del gobernador Ulises Ruiz Ortiz (URO). Mataron a cinco y dejaron docenas de heridos.

Porros encapuchados, fuertemente armados, quemaron varios edificios del gobierno, entre ellos la Suprema Corte, y atacaron negocios. La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) denunció que eran acciones de la policía destinadas a justificar la represión. Los sicarios de URO también han atacado las oficinas de la APPO.

Por las calles de Oaxaca se ven policías federales y paramilitares con armas de grueso calibre. Desde julio han arrestado a más de 300 personas. A por lo menos 200 las han detenido indistintamente en la calle y las han mantenido incomunicadas. A muchos detenidos los trasladaron por helicóptero a cárceles de máxima seguridad en el norte del país. Los policías andan con listas de nombres y van de casa en casa, se meten en escuelas primarias y detienen a maestros ante niños asustados. Los padres de familia se han enganchado de brazos para formar escudos humanos alrededor de las escuelas. La radio pro gobierno recomienda atacar y quemar las casas de los líderes de las protestas populares. La policía ha atacado y desaparecido a estudiantes, y disparado contra la universidad. Varios observadores de derechos humanos desaparecieron en manos de hombres encapuchados apenas llegaron a Oaxaca. Los empleados del PRI filmados disparando a Brad Will, el periodista de Indymedia muerto el 27 de octubre, están en libertad. URO ha regresado a Oaxaca a decir que “se ha restaurado la normalidad”.

A pesar de la represión en Oaxaca, miles de personas protestaron contra la toma de posesión de Calderón. A la cabeza de la marcha iban familiares de los presos y los desaparecidos. Se anunciaron planes para otra marcha el 10 de diciembre.

El lector encontrará más información sobre la crisis política que sacude a México en revcom.us:

 

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Revolución #71, 3 de diciembre de 2006

Diciembre 10 y 11

Llamado de El Mundo no Puede Esperar: Pronúnciate contra la tortura y ponte overoles naranja

En los campos de tortura de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Guantánamo, los prisioneros viven en grilletes, encerrados en jaulas, con overoles naranja y en algunas ocasiones capucha. Estas brutales prácticas (y otras torturas que comete Estados Unidos alrededor del mundo) fueron legalizadas por la Ley de Comisiones Militares de 2006, aprobada por el Congreso y firmada por Bush hace poco.

La organización El Mundo no Puede Esperar—Fuera Bush y su Gobierno hace un llamado a pronunciarse contra la legalización de la tortura el 10 y 11 de diciembre en honor al Día Internacional de los Derechos Humanos.

Hemos tomado esta información del sitio web de la organización El Mundo no Puede Esperar.

“Ponte por un día la ropa que los presos de Guantánamo deben ponerse todos los días. Viste overoles naranja, capucha, grilletes y demás. Vístete así para ir al trabajo, al colegio, a la iglesia o servicio religioso…

“El 10 y 11 de diciembre manifiéstate contra la tortura que lleva a cabo nuestro gobierno en nuestro nombre, una realidad que debemos confrontar todos los días. Reparte la convocatoria de El Mundo no Puede Esperar—Fuera Bush y su Gobierno y la declaración ‘Silencio + tortura = complicidad’. Invitamos a ponerse un brazalete naranja y a recoger direcciones de e-mail para el movimiento para sacar al gobierno de Bush.

“Alrededor de 14,000 personas están detenidas por Estados Unidos sin cargos. La nueva Ley de Comisiones Militares:

“* Concede a Bush la autoridad absoluta para definir qué es tortura y le concede la autoridad legal para autorizar la privación del sueño, frío extremo, degradaciones personales, el submarino (simulando ahogo), incapacitación ‘temporal’ y desorientación psicológica.
“* Da al presidente el derecho de retener personas indefinidamente sin cargos y sin la opción de la revisión por parte de los tribunales ordinarios, lo que anula el derecho de hábeas corpus.
“* Deniega al acusado el derecho de ver la evidencia utilizada en su contra y permite el uso de evidencia obtenida mediante tortura.

“Esto es parte de un paquete proveniente del gobierno que conlleva atrocidades como la pesadilla de la invasión a Irak, la amenaza de guerra contra Irán, el ataque al pensamiento crítico y un fuerte movimiento hacia la teocracia. Incluye la criminal respuesta al huracán Katrina, el ataque sistemático a los derechos reproductivos de la mujer y la demonización de la población gay. Toma a los migrantes como chivos expiatorios y apunta contra ellos leyes fuertemente represivas. Cada semana que pasa es peor. Como dice la Convocatoria de El Mundo no Puede Esperar—Fuera Bush y su Gobierno: ‘El gobierno de Bush se ha propuesto redefinir la sociedad con un molde fascista por muchas generaciones’”.

El Mundo no Puede Esperar también anima a participar en asambleas por todo el país sobre la destitución del presidente el 10 de diciembre, ya que una coalición de organizaciones ha declarado esta fecha el “Día de los Derechos Humanos y la Destitución”.

Para más información sobre las acciones programadas para el 10 y 11, pedidos de overoles naranja, bajar volantes y otros materiales de la organización, puedes visitar su página web en worldcantwait.org.

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