Revolución #102, 23 de septiembre de 2007

Revolución #102, 23 de septiembre de 2007

voz del partido comunista revolucionario, eu

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En revcom.us encontrarán las noticias de las manifestaciones del 20 de septiembre en defensa de los 6 de Jena

Este número de Revolucion estará a la venta durante dos semanas. El próximo número (#103) se publicará la semana del 1° de octubre. La edición imprenta no se publicará en la semana que viene, pero en revcom.us encontrarán las últimas noticias de las manifestaciones del 20 de septiembre por todo el páis de “Libertad para los 6 de Jena”. Revcom.us tendrá un informe inicial el viernes, 21 de septiembre, y un informe más completo el lunes 24.


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Tribunal de apelaciones descarta condena de Mychal Bell…

¡SIGUE LA LUCHA PARA LIBERAR A LOS 6 DE JENA!

El viernes 14 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de Louisiana descartó la condena de Mychal Bell por lesiones agravadas en segundo grado. En respuesta a una apelación de urgencia de los abogados defensores de Bell, el tribunal falló que lo habían juzgado indebidamente como adulto.

Sin embargo, al cierre de esta edición, Mychal Bell sigue en la cárcel y TODAVÍA está bajo la amenaza de que continúe la acción judicial. Además, los otros cinco jóvenes negros de los 6 de Jena siguen enfrentando cargos por los que los podrían meter presos por años. La decisión del tribunal, de que no deberían haber juzgado a Mychal Bell como adulto, no se extiende a cuatro de los acusados. ¡TODO MUNDO TIENE QUE IR A JENA EL 20 DE SEPTIEMBRE PARA DEMANDAR QUE PONGAN EN LIBERTAD A LOS TODOS LOS 6 DE JENA!

La revocación de la condena de Bell es una importante victoria para el pueblo. No se hubiera dado sin la valiente postura de la gente de Jena y el creciente movimiento político por todo el país para liberar a los 6 de Jena. ESO MUESTRA EL PODER DEL PUEBLO. PERO LA LUCHA PARA LIBERAR A LOS 6 DE JENA DISTA MUCHO DE HABER TERMINADO.

Un artículo del Jena Times cita al fiscal Reed Walters, que dijo: "Le pediré a la Suprema Corte de Louisiana que examine la decisión del tribunal de apelaciones". Continúa el artículo: "Bell permanecerá en la cárcel hasta que la Suprema Corte aclare el asunto. Si la Suprema Corte está de acuerdo con el tribunal de apelaciones, Walters podría juzgar a Bell en el tribunal de adultos por lesiones agravadas en segundo grado, como lo acusaron al comienzo, o podría acusarlo de una multitud de cargos en el tribunal de menores, entre ellos el de lesiones agravadas en segundo grado".

El equipo defensor de Bell propone ir ante el tribunal del distrito 28 el 17 de septiembre. El abogado Louis Scott dijo: "No sabemos qué va a ser la posición de la procuraduría: si volverá a entablar los cargos o si habrá otra audiencia de fianza".

Muchos planean ir a Jena el 20 de septiembre para participar en un enorme mitin de apoyo a los 6 de Jena. Y ahora es aun más importante que miles de personas, de todas partes del país VAYAN EN CAMIONES A JENA EL 20 DE SEPTIEMBRE PARA HACER UNA PODEROSA Y MÁS RESULTA DECLARACIÓN: ¡NO ESTAREMOS SATISFECHOS Y NO DEJAREMOS DE LUCHAR HASTA QUE retiren los cargos CONTRA TODOS LOS 6 DE JENA Y HASTA QUE TODOS ESTÉN LIBRES!

 

 

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Jena… La hora que es…

Mucho en juego en la lucha de libertad para los 6 de Jena

¡Envíennos informes sobre las manifestaciones en defensa de los 6 de Jena!

Los lectores de Revolución que participaron en las protestas del 12 y 20 de septiembre por todo el país deben enviarnos cartas sobre lo que sucedió. ¡No debe haber protestas secretas!

Manden correos electrónicos a rcppubs@hotmail.como cartas a RCP Publications, PO Box 3486, Merchandise Mart, Chicago, IL 60654.

Jena, Louisiana, chilla sobre la hora que es en Estados Unidos y adónde van las cosas.

Piénsalo: dogales colgados de un árbol. Un árbol “solo para blancos” en el patio de una escuela sureña. ¡En el 2006!

Después de que docenas de estudiantes negros valientes se paran debajo del árbol en protesta, el fiscal amenaza con arruinarles la vida “de un plumazo” si se quejan.

Después de meses de conflictos entre los estudiantes negros y blancos, instigados principalmente por los blancos, seis jóvenes negros podrían ir al penal por décadas.

El gobierno federal interviene y dice que todo eso es “normal”.

Pero piensa también en la respuesta a todo eso: una oleada de protesta contra todo eso en todas partes del país. Miles de personas ya se han movilizado para protestar: han hecho correr la voz por la radio y la internet, han organizado protestas en las universidades y el centro, han recaudado fondos para la defensa y han contratado camiones en muchas partes para ir a Jena.

Todo eso demuestra cómo se puede poner alto a la injusticia en Jena y poner en marcha una dinámica completamente diferente en la sociedad.

¿Qué hora es en Estados Unidos?

Miremos el panorama.

Las masas negras están atrapadas en extrema pobreza, trabajando cuando pueden en trabajos de salario mínimo, con educación, servicios médicos y vivienda en decaimiento. Para muchos jóvenes, hay un futuro de cárcel o muerte a una edad temprana.

Mira lo que ha sucedido en los últimos años.

Hace dos años el sistema abandonó en Nueva Orleáns a decenas de miles de personas pobres y negras cuando azotó el huracán Katrina. El mundo entero se quedó asombrado y espantado al ver a la gente atrapada sin alimentos o agua, muchos atrapados como presos en el Superdome, y luego evacuados sin manera de regresar a sus hogares. Vimos la represión de gente de todas las nacionalidades y capas sociales que fueron a ayudar y le pidieron al sistema que ayudara. En la “reconstrucción” de Nueva Orleáns, vemos el desdén que el sistema tiene por una ciudad que es la fuente de un tesoro de música y cultura afroamericanas. Vemos que el sistema sigue abandonando a la gente de Nueva Orleáns.

Todo eso arroja luz sobre el plan que el sistema tiene para el pueblo negro.

Mira la epidemia de brutalidad y asesinatos policiales. En Nueva York, la policía mató a Sean Bell el día de su boda. Ese asesinato y las protestas que lo siguieron rompieron el silencio sobre los asesinatos policiales desde el 11 de septiembre y dio la alarma sobre muchos casos parecidos. ¿Pero dónde está la justicia?

Se supone que hace 50 años la Suprema Corte anuló la segregación escolar, lo cual resultó en un “sueño postergado”. Este año, la Suprema Corte de hecho revocó esa decisión. La corte prohibió que el gobierno hiciera cumplir medidas para eliminar el confinamiento de los niños afroamericanos en escuelas segregadas, inferiores o que parecen cárceles. Otra promesa traicionada.

Un informe de la Unión de Derechos Civiles de Nueva York denunció la brutalidad policial generalizada en las prepas de Nueva York, con agresiones, insultos y arrestos no justificados, así como arrestos de maestros y directores que se atreven a defender a sus alumnos.

Para dar una idea de cómo está la situación y hacia dónde va: en 1954 había 98,000 negros en la cárcel; ¡50 años después, en el 2004, la cantidad de presos era 910,000! Casi 10 veces más. Ese es el “progreso” del sistema. Ese es el futuro que promete. Esa es la “respuesta” que este sistema tiene al problema de siglos de opresión que ha creado y que refuerza constantemente.

No hay futuro en este sistema

El sistema de Estados Unidos es capitalista-imperialista. Ese hecho fundamental y salvaje establece los parámetros de la vida de los negros de este país. Para entender cómo y por qué es y ha sido así hasta hoy, lean los pasajes de la serie La opresión de los negros y la lucha revolucionaria para acabar con toda la opresión de Bob Avakian en este número.

Hoy, el capitalismo ha trasladado su industria pesada a los suburbios y a otros países. Los jóvenes negros de las ciudades quieren trabajar: hace poco 3,000 personas, casi todos negros, se presentaron en Newark para solicitar trabajo de conserjes, limpieza, servicios alimenticios y seguridad.

Pero para los capitalistas, la juventud negra es “demasiado rebelde”. En las últimas décadas han dejado que las escuelas urbanas se deterioren y que el narcotráfico florezca. Han creado una dinámica en la que la única alternativa para millones de jóvenes negros es la prisión o la muerte. En la prensa los caracterizan cada vez más como “salvajes” e “incorregibles”. Y, claro, durante este tiempo han abierto ciertas puertas —pero solo un poquito— para permitir que un puñado de ellos “salgan adelante” e ingresen a la clase media. Pero su posición es muy precaria, y siguen sufriendo discriminación y opresión de muchas maneras a manos del sistema— como el riesgo que corren por solo manejar un carro.

Para la juventud negra esta no es una época de expectativas, sino de encarcelamientos en masa, demonización y desenfrenada criminalización.

Eso es lo que se ve clarísimo en Jena, Lousiana. ¿Qué quiere decir que Mychal Bell, uno de los 6 de Jena, ha estado preso más de nueve meses y que el fiscal ha mencionado sus “antecedentes penales” de delitos menores para negarle libertad condicional? ¿Qué quiere decir que el juez use una metáfora racista y perversa, diciéndoles a los familiares de Bell y otros que hablaron por él que “son como una cerca que rodea al ganado” y amonestándolos por no haber levantado la cera antes? ¿Qué quiere decir cuando les dicen a los estudiantes de la prepa Jena que los castigarán si se ponen playeras de “Libertad para los 6 de Jena”? A estos jóvenes les dicen lo mismo que a jóvenes negros por todo el país: no tienen futuro en este sistema, y que más vale que se callen y no digan nada sobre el racismo y las demás injusticias que sufren.

La necesidad de resistencia

Este sistema traicionó al pueblo negro. Lo que este sistema le ofrece al pueblo negro no es solo “volver a otra época” sino algo peor: un programa con implicaciones genocidas. Eso es lo que significa que la cantidad de negros en las cárceles haya crecido más de 10 veces en 50 años, que gente como Pat Robertson diga que los presos son “una mancha en la sociedad”, que otros digan que “hay que darles más duro” y que se refieran a esos jóvenes como “superdelincuentes imposibles de rehabilitar”, y que las pocas oportunidades que tienen se las estén quitando.

Tendría que darse una nueva oleada de resistencia política contra toda la opresión, que unifique a muchas personas con diversos puntos de vista. Si eso no se da, no puede haber un cambio fundamental; sin eso, la gente sería golpeada más y sufriría mayores horrores.

Todo eso recalca la importancia de la lucha para liberar a los 6 de Jena. De Carolina del Norte a Texas, de Detroit a los pueblos rurales de Louisiana, en las universidades, en las emisoras, en los salones de belleza y en la calle la gente está haciendo correr la noticia, organizándose en las bases y contratando camiones, retando a todos a que denuncien, a que participen y a que ESTÉN en Jena. Muchos negros de todas las capas, y otros también, sienten que estos jóvenes negros deben salir libres, y que hay que desenmascarar y erradicar la fuente de todo esto.

Algo que podría ser muy importante está surgiendo como resultado de esta lucha de libertad para los 6 de Jena. La oleada de indignación que vimos por todo el país es algo que no se ha visto en muchos años, y hay que generalizarse, tiene que conectarse con otras luchas y batallas importantes contra el sistema y con la necesidad de la revolución.

Hay mucho en juego en esta lucha. Hay una batalla que hay que GANAR. El pueblo no puede permitir que se cumpla esta injusticia. Tiene que parar, por medio de la acción política de las masas, esta imposición violenta de la supremacía blanca e impedir que más jóvenes negros desaparezcan en las mazmorras de este sistema. ¡Hay que liberar a los 6 de Jena! Y todo esto tiene que pasar a ser parte de un creciente movimiento revolucionario.

 

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La historia de los 6 de Jena

Alice Woodward

Un día de septiembre a finales del verano de 2006, acababa de empezar el nuevo año escolar, en el pequeño pueblo Jena, Louisiana. Un estudiante negro PIDIÓ PERMISO PARA sentarse debajo del árbol en el patio de la prepa. Era un árbol “SOLO PARA BLANCOS”.

El director dijo que lo podían hacer, y así fue.

Al día siguiente, cuando regresaron a clases, había tres DOGALES colgaban del árbol.

Tina Jones, madre de Bryant Purvis, uno de los 6 de Jena, le dijo a Revolución:

“Para los negros esto es muy insultante, porque desde hace mucho tiempo han ahorcado a muchos negros desde los árboles. Nos hizo pensar que los blancos nos decían: ‘Si se sientan debajo de este árbol, vamos a ahorcarlos’. Como negros nos hizo sentirnos así, a pesar de que los blancos decían que solo era una broma. ¿Cómo puede ser una broma cuando eso es lo que les hicieron a los negros por años?”

En respuesta, docenas de estudiantes negros hicieron un valiente plantón de protesta bajo el árbol. El director y el superintendente respondió con una reunión de todos los estudiantes e invitó al fiscal de distrito Reed Walters y  a policías. El fiscal les amenaza a los estudiantes negros, diciéndoles que si siguen hablando de los dogales, “tengo el poder de arruinarles la vida de un plumazo”. Los policías vigilaron los corredores de la escuela durante esa semana.

Mientras tanto, no hay ningún castigo serio contra los estudiantes que COLGARON LOS DOGALES. La junta escolar intervino para que no expulsaran a ninguno de ellos y que solo fueran suspendidos por tres días.

El 30 de noviembre, de 2006, un misterioso incendio destruyó el edificio principal de la escuela. Ese fin de semana, Robert Bailey, un estudiante negro de 17 años, fue a un baile escolar donde al entrar lo agredieron sin aviso un grupo de jóvenes blancos. Le pegaron en la cara y lo tumbaron al suelo. Solo arrestaron a uno de los estudiantes blancos y solo lo sentenciaron a libertad condicional con la recomendación de que pidiera disculpas.

La noche siguiente, un joven blanco amenaza con pistola a un grupo de jóvenes negros. Un joven negro le quitó la pistola a jalones para que no les disparara. Y por eso le arrestaron al joven negro y lo acusaron de robo.

El lunes hubo una pelea en la escuela. Un estudiante blanco, Justin Barker,  fue a parar al hospital un par de horas y esa noche lo vieron en una función social.

Al día siguiente, el 4 de diciembre, seis estudiantes negros—Robert Bailey Junior, Theo Shaw, Carwin Jones, Bryant Purvis, Mychal Bell y un menor no identificado—son arrestados y acusaron de tentativa de homicidio sin premeditación y tentativa de cometer homicidio de segundo grado. A cada uno les pusieron fianzas indignantes de entre $70,000 a $138,000, por lo cual casi todos permanecieron presos por meses. Y Mychal Bell sigue en la cárcel.

Como una escena de lo tiempos de las leyes Jim Crow, un jurado blanco juzgó a Mychal Bell del 25 al 28 de junio en un tribunal con un juez blanco. El fiscal presentó 16 testigos, casi todo estudiantes blancos. El defensor público que le designaron a Mychal Bell NO PRESENTÓ NI UN SOLO TESTIGO EN SU DEFENSA. El fiscal dijo que los “tenis” de Bell eran “un arma mortal”. A Mychal le condenaron de lesiones agravadas en segundo grado y conspiración.

El 26 de julio, el Departamento de Justicia patrocinó un “foro comunitario” sobre Jena. A cargo estaba Lewis Chapman, el agente a cargo del FBI en Nueva Orleáns; el fiscal federal Donald Washington. Hablando de cómo slas autoridades manejaban el asunto, Washington dijo: “Todos los procedimientos eran ‘normales’ y no ‘anormales’”. O sea que está diciendo que los jóvenes negros deben ir a la cárcel por luchar contra el racismo, que la supremacía blanca es lo NORMAL, que así funciona el sistema.

EN CADA MOMENTO, las autoridades federales, la policía y los tribunales han intervenido para hacer cumplir la supremacía blanca y asegurarse de que le procesaran judicialmente a ese joven negro.

La lucha para liberar a los 6 de Jena

El 31 de julio, día de la sentencia a Mychal Bell, unas 300 personas hicieron un mitin de apoyo a los 6 de Jena frente al tribunal donde iban a sentenciar a Mychal Bell. La semana antes, las autoridades mandan cortar el “árbol solo para blancos”.

En agosto, un grupo de abogados de Monroe, Louisiana, ofreció defender a Bell en su apelación, pro bono. El tribunal aceptó varias peticiones en las que señalan que no recibió un juicio justo, que violaron sus derechos constitucionales, que deberían revocar la condena y que se debería hacer un nuevo juicio o anular todos los cargos.

El 24 de agosto se llevó a cabo una audiencia de fianza de Mychal Bell. Miembros de la comunidad negra se presentaron para testificar en defensa de Bell y asegurarle al juez que él estaría en manos de la comunidad si sale bajo fianza. El juez descartó a la ligera el testimonio de quienes testificaron a favor de Mychal Bell y le negó la fianza; dijo que era un “peligro” a la comunidad y comentó sobre los supuestos “antecedentes penales” de Bell, que consisten de delitos menores. Luego, con un insulto racista, comparó a la comunidad negra a “una cerca que rodea el ganado” y les amonestó por no haber levantado la cerca.

Los estudiantes de la prepa Jena siguen oponiendo resistencia. El 28 de agosto, ocho o nueve estudiantes fueron a la escuela con playeras que decían “Libertad para los 6 de Jena”. Pero otra vez cayó el martillazo. El rector anunció por altoparlante que no se podían poner esas playeras porque “ofenden” a ciertas personas. Así que están prohibidos.

***

Todo esto creó el marco de este mes. El 4 de septiembre, los abogados de Mychal Bell fueron ante la Corte Judicial 28 con una abundancia de pruebas de que violaron los derechos constitucionales de Bell durante su juicio. El juez J.P. Mauffray Jr. rechazó todas las apelaciones de los abogados menos una. Descartó la condena de conspiración porque lo juzgaron indebidamente como adulto. Pero NO descartó la condena, como adulto, por lesionas agravadas en segundo grado. Al cierre de esta edición, todavía podrían sentenciar a Bell a 15 años de cárcel.

Luego, el 14 de septiembre, en respuesta a una apelación de urgencia de los abogados defensores de Mychal Bell y el crecimiento de movimiento por todo el país de libertad para los 6 de Jena, el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de Louisiana descartó la condena por lesiones agravadas en segundo grado porque lo juzgaron indebidamente como adulto. Esta es una importante victoria para el pueblo, pero todavía es muy parcial e inicial. Al cierre de esta edición, el fiscal anunció que iba a apelar a los tribunales superiores para que pueda volver a acusarlo como adulto, Bell sigue preso y las muy serias acusaciones contra los demás miembros de los 6 de Jena siguen en vigor. Incluso esta victoria inicial no se hubiera dado sin la valiente postura de la gente de Jena y el creciente movimiento político por todo el país para liberar a los 6 de Jena. La lucha para liberar completamente a los 6 de Jena y obligar al sistema a retirar TODAS las acusaciones dista mucho de haber terminado y tiene que avanzar a pasos agigantados.

 

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En el lugar de los hechos: Jena

Platicar de liberar a los 6 de Jena y el periódico Revolución

Hank Brown

Lean más sobre la lucha para liberar a los 6 de Jena en línea en
Jena, Louisiana, 10 de septiembre de 2007

Hay mucha expectativa aquí en Jena sobre lo que va a pasar el 20 de septiembre, cuando llegará gente de todo el Sur y más allá para marchar y reclamar la libertad de los 6 de Jena. La gente tiene muchas ganas de enterarse de lo que está ocurriendo. Los medios de comunicación aquí o están en contra o son “neutrales”; la gente oye diferentes cosas y busca la verdad sobre lo que está pasando en sus comunidades y en el mundo. El periódico Revolución alimenta su ansia de saber.

El pasado fin de semana en Jena, hablé con varias personas que estaban enfrente de su casa. Todos estaban esperando el día 20 y dijeron que ya era hora de que algo se hiciera. Repartí Revolución; ellos juntaron $40 en billetes de a uno, de a cinco y uno de 20, y empezaron a hacer planes sobre cómo distribuir el periódico. Uno dijo que los iba a dejar en la gasolinera; otro dijo que en su vecindad. Luego, un amigo nos llevó para que sus familiares conocieran al revolucionario que había venido a Jena.

Entré en una cantina en Jonesville, un pueblo 20 millas de Jena. La gente se acercó a comprarme el periódico que yo traía y me recomendaron otros lugares donde llevarlo. Iba por la calle y me acercaba a las personas que estaban sentadas en sus porches. En un lugar muchos estaban platicando mientras se les cortaban y arreglaban el pelo. Muchas personas decían que iban a ir a Jena y empezaron a platicar de quiénes iban a venir el 20 de otras partes del país. Platicamos de movilizar aquí y marchar el 12 y el 20 de septiembre. Preguntaron dónde se conseguían las playeras y botones, pues no hay muchos materiales y los quieren con ganas. Fui a una iglesia y de allí a un salón donde se estaba celebrando el cumpleaños de un niño. Una señora se llevó muchos periódicos y empezó a repartirlos en el estacionamiento a las personas que entraban y salían. Todos empezamos a platicar del caso de los 6 de Jena y la importancia de actuar el 12 y el 20.

Una persona me preguntó de qué se trataba el periódico Revolución. Le leí los tres puntos principales [ver la página 2]. Después de leerlo y de discutir un rato, echó una llamada a un amigo que es pastor, y le dijo: “Tienes que venir; hay alguien aquí con quien debes hablar”. Al ratito llegó el pastor y agarró varios periódicos. Me preguntó si realmente iba a venir gente el 20 o si era pura habladera. Les conté algo de lo que está ocurriendo aquí y por todo el país, y en el curso de la conversación se le iba quitando el escepticismo.

También fui a la casa de un amigo con quien pasé el fin de semana del Día del Trabajo asando carne en la parrilla; hizo una cooperación para imprimir volantes del editorial en Revolución que pide apoyo popular para las protestas del 12 y 20 de septiembre para liberar a los 6 de Jena. Se llevó periódicos para repartir en la iglesia, y recibió $75 para pagarlos. En total, repartimos 180 copias de Revolución este fin de semana y juntamos $180.

En el curso de eso, surgieron interrogatorios importantes sobre la lucha para liberar a los 6 de Jena. Primero: ¿qué hacemos? Cuando la gente quería actuar, les mostré el editorial en Revolución: “¡Manos a la obra! Apoyar los Días Nacionales de Protesta por la libertad de los 6 de Jena”. Algunos dijeron que querían colocar en sus ventanas el afiche de la página de atrás, “Libertad para los 6 de Jena”.

La gente trataba de relacionar eso con otras cosas que están ocurriendo. En la cantina en Jonesville, una persona comentó que el juicio de Mychal Bell era inconstitucional. Como respuesta, un tipo que era de Detroit se acordó de un negro a quien la chota mató a golpes. Estaba comparando lo de los 6 de Jena con acontecimientos semejantes por todo el país. Un hombre captó muy bien que esta situación encarna no solo la historia de la opresión del pueblo negro sino también una parte de lo que sigue pasando hoy día; habló de la criminalización de la juventud y el papel de la policía.

Todo mundo decía que iban a venir a Jena el 20 de septiembre. Está en la boca de todos. No es algo que “está fermentando bajo la superficie” sino que está por estallar. Incluso lo tratan los sermones dominicales. Un pastor exclamó exuberante: “¡Si estás sentado, es hora de ponerte de pie!”. Hasta lo demostró: se sentó en el banco para luego ponerse de pie. Muchos dicen que “ya era hora”; no solo para Jena sino que ya era hora de que el pueblo negro se pusiera de pie, ya era hora que ocurriera algo así. Desde este punto de vista la gente se está uniendo para oponer resistencia a todo eso, con cierta exuberancia. Hay un acercamiento a Revolución y es muy necesario que esté presente en esta región, que la gente se comprometa a distribuirlo. Hay potencial también de que la gente recaude fondos. Aunque en esta zona del país el fundamentalismo cristiano tiene mucha fuerza, la gente está abierta al periódico, y tenemos que explorar eso más. Más allá de Jena: ¿qué onda con los pueblos rurales y el periódico Revolución? Venimos aquí en respuesta a un suceso específico, pero encontramos que existe la posibilidad de establecer un grupo o equipo para hacer una gira y organizar la distribución en zonas como esta. Lo que encontramos aquí es que el periódico es rete bien recibido. Tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo aquí, pero yo creo que también es por lo que está ocurriendo en el mundo.

Estamos estableciendo relaciones con la gente por medio de la unidad que se ha forjado en defensa de los 6 de Jena. Se acercaron a nosotros para hablar sobre el aborto y la religión. Hubo discusión sobre esos temas, mientras que al mismo tiempo reconocen que estamos aquí para apoyar y construir un movimiento de apoyo a los 6 de Jena, y que estamos hablando con ellos y aprendiendo de ellos. No es que no tenemos diferencias, pero se están familiarizando con lo que representamos y lo que es la moral comunista. Lo aprecian. Apoyan el periódico. Lo leen… y no solo los artículos sobre Jena. Cuando uno les da el periódico lo empiezan a leer inmediatamente. Uno estará hablando con un par de personas cuando de repente los demás ya están bien entrados leyendo los artículos.

 

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¡Libertad para los 6 de Jena!


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Una criminal guerra de mentiras

 

Por qué realmente está Estados Unidos en Irak

Larry Everest

La tortura de los presos de Abu Ghraib recibió atención en los medios, pero estos han ocultado la mayoría de los crímenes de guerra de Estados Unidos. Hace poco la revista The Nation publicó una poderosa denuncia de las atrocidades cometidas por las fuerzas yanquis en Irak. Tras entrevistar a docenas de ex soldados estadounidenses, pinta un cuadro de maltrato y asesinato de hombres, mujeres y niños en gran escala en lo que el gobierno llama una “causa noble”. (http://www.thenation.com/doc/20070730/hedges) La cantidad de presos de Estados Unidos en Irak aumentó 50% desde el “aumento de tropas”: hoy tiene unos 24,500 presos, en comparación con 16,000 a comienzos del año.

Hace varias semanas el gobierno inició una ofensiva propagandística sobre Irak. Bush dio una serie de charlas que recibieron mucha atención de la prensa y la semana pasada el general David Petraeus, el comandante militar estadounidense en Irak, y Ryan Crocker, embajador a Irak, dieron un informe ante el Congreso sobre la situación. Los demócratas ofrecieron unas pocas protestas débiles. Al final de todo esto, parece que la ocupación de Irak continuará, con más de 100,000 soldados, en el futuro inmediato.

El tema oficial del “debate” es si el “aumento de tropas” del gobierno de Bush (o sea, la escalada militar de enero de este año) “ha tenido éxito”. Pero los límites de este “debate” han ocultado una verdad fundamental: la guerra, la ocupación y el “aumento de tropas” son totalmente injustos, si es que han “tenido éxito” o no.

Una guerra injusta y horrorosa, y los pretextos mentirosos

Desde el comienzo, Bush ha mentido una y otra vez para justificar la guerra. “Irak tiene armas de destrucción masivas”. Mentira. “Irak estaba involucrado en el 11 de septiembre”. Mentira. “Los iraquíes darán la bienvenida a los soldados estadounidenses como ‘libertadores’”. Mentira. Mentiras intencionales y conscientes.

No era cuestión de información equivocada de los servicios de inteligencia ni de buenas intenciones que fallaron. Mintieron. Un ejemplo: Hace poco Sidney Blumenthal reveló en Salon.com: “El 18 de septiembre de 2002, George Tenet, director de la CIA, le informó al presidente Bush en su oficina sobre inteligencia clandestina que demostró que Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva, según dijeron dos altos ex funcionarios de la CIA”. Bush inició la guerra de todos modos.

Esta revelación demuestra una vez más que esta guerra no fue un “error”… sino un crimen. El gobierno sabía a ciencia cierta que Irak no fue una amenaza militar directa a Estados Unidos ni a sus vecinos, así que la invasión fue una guerra de agresión, el delito “supremo” según el tribunal sobre crímenes de guerra de Nuremburgo que juzgó a los nazis.

Ahora Bush dice, en parte, que Estados Unidos se mantiene en Irak para impedir “asesinatos en masa de una escala horrorosa” y condena a Irán por “la muerte de iraquíes inocentes”. Pero la invasión estadounidense, y las acciones de las fuerzas armadas yanquis, han causado los “asesinatos en masa de una escala horrorosa” y  “la muerte de iraquíes inocentes”.

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins que publicó la revista médica inglesa The Lancet calculó que unos 655,000 iraquíes han muerto a consecuencia de la invasión y ocupación estadounidenses. Eso salió hace dos años y el saldo de muertes sigue subiendo. Unos 4.4 millones de iraquíes (de una población de 26 millones antes de la guerra) han huido de la violencia (la mitad a otros países) y 60,000 huyen cada mes.

Con la escalada (o “aumento de tropas”) estadounidense, la situación ha empeorado. La Associated Press informó que el saldo de muertes de civiles iraquíes es el doble de hace un año. En agosto, el saldo de muertes civiles subió a un mínimo de 1,809, o sea, el segundo más alto del año. La cantidad de presos de Estados Unidos aumentó 50%: hoy tiene unos 24,500 presos, en comparación con 16,000 a comienzos del año.

Hace poco, se supo un poco de la verdad: en un viaje a Australia, Bush se jactó de que “les damos duro”. A Bush y los demás políticos estadounidenses no les importa un comino los centenares de miles de seres humanos que han muerto como consecuencia de sus acciones, ni los millones más que han quedado sin casa e indigentes.

Las verdaderas causas de la guerra

Bush le dijo a la Legión Americana el 28 de agosto: “Es una causa noble. Es una causa justa. Es una causa necesaria”. Y: “América tiene intereses vitales y de largo plazo en la región [del Medio Oriente]… Sigue siendo un cruce mundial estratégico…”.

¿Cuál es esta “causa noble”? Y más importante, ¿cuáles son los “intereses vitales y de largo plazo” de los que habla Bush? Para empezar, el Medio Oriente tiene el 60% de las reservas petroleras del mundo. Para los imperialistas, el petróleo es una fuente de ganancias esencial y un arma estratégica para controlar la economía global y los demás países que dependen del petróleo. El control de esa región es esencial para la dominación global. Por eso Estados Unidos tiene 170,000 soldados y una armada de buques de guerra y bases militares en la región, por eso gasta tanto para fortalecer a Israel, un estado de colonos, y a las tiranías reaccionarias árabes como Arabia Saudita, y por eso amenaza con atacar a Irán.

El control estadounidense ha hundido en una terrible opresión a centenares de millones de personas. Pero todos los principales candidatos de ambos partidos han aceptado la idea de que Estados Unidos debe y tiene que dominar la región y a los pueblos. Principalmente por eso, la oposición de los demócratas es tan débil y vacilante. Son políticos imperialistas y representantes de los intereses de los imperialistas.

Tras años de decir que el petróleo no tiene nada que ver con la guerra de Irak, ahora Bush dice que si Estados Unidos no estuviera en el Medio Oriente, “los extremistas controlarían una parte clave de los energéticos mundiales, y podrían chantajear y sabotear la economía global. Podrían utilizar los miles de millones de dólares de la venta del petróleo para comprar armas y dedicarse a sus ambiciones mortales”.

Aquí Bush deja salir un poco de la verdad, al servicio de una mentira más profunda. Estos “extremistas” que Bush condena son los fundamentalistas islámicos, que dicen que lo clave para la liberación de las sociedades oprimidas sería establecer estados islámicos bajo el control del derecho religioso. Este movimiento NO ofrece un verdadero camino a la emancipación. Es reaccionario. Donde ha conquistado el poder (por ejemplo, en Irán o Afganistán bajo el gobierno del Talibán), ha impuesto un control sofocante de la vida política y ha suprimido las ciencias y el pensamiento crítico; ha sometido a la mujer a una subyugación y opresión más profundas; y ha mantenido las relaciones económicas y sociales feudales y capitalistas en que los campesinos siguen sometidos a los terratenientes y los trabajadores a los capitalistas. Su programa representa los intereses y la posición de unas fuerzas de clase anticuadas: los terratenientes feudales, los pequeños capitalistas sometidos al imperialismo y a la vez sofocados por ella, etc. No ha conducido, y no puede conducir, a la liberación de estas economías de la dominación imperialista sino, como máximo, a una forma diferente de dominación y una mayor tajada del botín para otro grupo de explotadores.

Esas fuerzas son un obstáculo a las necesidades de Estados Unidos de penetrar la región más profundamente y reestructurar a la fuerza las sociedades para garantizar su dominación. Y ese es el problema que tienen Bush y el resto de la clase dominante con esas fuerzas. No les importa un comino la opresión de la mujer: ¡Estados Unidos apoya a muchos gobiernos que imponen una opresión parecida y por su cuenta se ha dedicado a la “misión” de negarle a la mujer el derecho al aborto y el control de la natalidad! ¿Y cómo diablos puede Bush quejarse de “gastar dinero de la venta del petróleo en armas”? ¿Por qué tiene el gobierno estadounidense el derecho de controlar los energéticos mundiales, y gastar miles de millones de dólares en una máquina militar monstruosa, que utiliza en aras de sus ambiciones? Las fuerzas de clase que Bush representa —el capital monopolista imperialista— no son menos anticuadas que esos “extremistas” y tienen la culpa con mucho de la mayor parte del sufrimiento diario incalculable y las agresiones horripilantes, como en Irak, en el mundo actual.

De hecho, tumbar a esas fuerzas fundamentalistas islámicas fue en gran medida la razón por qué Estados Unidos invadió a Irak y derrocó al gobierno de Saddam Hussein. Para que quede claro, el gobierno de Hussein no era fundamentalista islámico. Pero la lógica de la invasión fue empezar con el derrocamiento y ocupación de Irak (que pensaban que sería fácil), utilizar a Irak como ejemplo y base de operaciones para reestructurar a la fuerza toda la región en aras de los intereses del imperialismo estadounidense, y aplastar a todas las fuerzas de oposición.

Mintieron acerca de la guerra… y mienten acerca de la ocupación

Estados Unidos formó un gobierno iraquí compuesto de fuerzas reaccionarias y lo bautizó de democrático. La ocupación ha desencadenado a los escua­drones de la muerte de las facciones, que han asolado el país con una campaña de limpieza étnica. Ha intentado crear nuevas leyes para abrir la economía y la industria petrolera al capital estadounidense. Ha construido enormes bases militares, algunas de las cuales podrían ser permanentes y que podrían utilizar para atacar a otros países. Esta es la realidad de la declaración de Bush de que una “meta central” de la estrategia estadounidense es convertir a Irak en “un aliado de esta guerra contra el terror” y de que “el curso futuro en el Medio Oriente lo determinará en gran medida el resultado de la guerra de Irak”, y por qué promete que Estados Unidos “se haya cometido a una relación de largo plazo”.

Nada de esto quiere decir que la situación en Irak (o la región) sería buena si las fuerzas estadounidenses se fueran. Las acciones de los imperialistas en Irak han desencadenado a muchas fuerzas, la mayoría de ellas reaccionarias en este momento. Pero la alternativa —la continuación de la ocupación de Irak, con todas las muertes y toda la destrucción que eso conlleva, y la continuación de la “guerra contra el terror” contra otros países— es muchísimo peor. Dejaría a la potencia más opresiva del mundo aun más dominante y en una posición mucho mejor desde donde llevar a cabo mayores horrores contra el mundo.

Hoy, a fines de septiembre, ha surgido una imagen definida. Estados Unidos seguirá cometiendo crímenes en Irak. Seguirá sentando las bases para un posible ataque contra Irán (que podría darse en cualquier momento). Los demócratas seguirán canalizando la indignación hacia el callejón sin salida de las elecciones del 2008 (y en caso de una guerra contra Irán, ya se han comprometido a apoyarla).

Hace tiempo que es hora de forjar una enorme resistencia política.

 

Envíenos sus comentarios.

Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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SOBRE LA POSIBILIDAD DE LA REVOLUCIÓN

Carta de un lector… y respuesta

Hace poco Revolución recibió esta carta de un lector:

Estimado Revolución,

Leí con mucho interés el número especial del periódico, “La encrucijada que se nos plantea; la dirección que necesitamos” (Revolución #84, 8 de abril de 2007). Me pareció muy refrescante y me hizo reflexionar, especialmente el hecho de que aborda con seriedad y de una manera poco común hoy en día el tema de la revolución, la naturaleza de la revolución y la dirección que se necesita para hacer esa revolución. Una parte en particular me llamó la atención y es sobre eso que les escribo: la sección sobre “los interrogantes difíciles” de la revolución. Específicamente, me refiero a la parte que habla del hecho de que “La opinión común dice que la revolución es imposible en un país como Estados Unidos”; continúa:

“No tiene sentido negar que así pudiera parecer. Pero si la revolución es necesaria—y lo es—entonces hay que ver cómo concretarla en los hechos, por difícil que parezca”. (p. 2)

Pero ese número especial no habla más sobre el tema de “cómo concretarla en los hechos”, además de subrayar el principio crucial de que “Dicha revolución, para que sea una revolución de veras, tiene que ser la obra consciente y resuelta de millones” y que “Solo se puede hacer cuando el sistema esté en una crisis profunda y las masas estén convencidas de que no hay otra alternativa”. (p. 2)

Entiendo que el propósito de este número especial no fue hablar sobre ese tema detalladamente; y en unidad con la orientación que subraya el número especial, de que ese es un tema que hay que abordar con seriedad, he leído otros escritos y charlas que tratan sus ideas sobre eso. A base de eso, creo que un resumen fiel de la posición básica que presentan sobre cómo se podría hacer la revolución en un país como Estados Unidos es lo siguiente:

En términos generales, hay dos tipos de países diferentes en el mundo—una pequeña cantidad de países imperialistas, como Estados Unidos, y una gran cantidad de países oprimidos del tercer mundo—y hay dos caminos a la revolución correspondientes:

La guerra popular prolongada en los países del tercer mundo, donde la guerra es la forma de lucha principal más o menos desde el comienzo y durante todo el proceso revolucionario, y donde tal guerra, por parte de los revolucionarios, empieza en pequeña escala y acumula fuerzas poco a poco, con la fuerza concentrada en las zonas rurales, y cada vez más rodea el bastión de poder del viejo sistema, en las ciudades, y luego, cuando surjan las condiciones necesarias, libra las luchas finales, centradas en las zonas urbanas, para derrotar decisivamente al viejo gobierno; y

Lo que se ha llamado el “camino de octubre” en los países imperialistas. (Esto, según tengo entendido, se basa en el hecho de que la primera revolución victoriosa que resultó en el establecimiento de un estado socialista duradero ocurrió en octubre de 1917 en Rusia, con la dirección de Lenin y los bolcheviques, y creó la Unión Soviética). Ese modelo del “camino de octubre” comprende un período relativamente largo de lucha política (esencialmente no militar), en el que la meta es, como lo dijo Lenin, preparar mentes y organizar fuerzas para la revolución; y solo cuando se haya dado un cambio mayor y cualitativo en la situación objetiva, de tal manera que toda la sociedad esté sumida en una crisis profunda y grandes cantidades de personas hayan llegado al punto de estar listas para luchar y morir por un cambio radical—solo en tal situación se podría iniciar una lucha armada sobre una base correcta y con posibilidades de salir victoriosa. Además, cuando se iniciara esa lucha armada, en tales circunstancias revolucionarias, consistiría, primero, de insurrecciones populares, que se dieran simultáneamente, en varias zonas urbanas, y las fuerzas revolucionarias que surgieran tomarían y se mantendrían a la ofensiva con el objetivo de derrotar rápidamente a las fuerzas del viejo orden y establecer un nuevo gobierno revolucionario en la mayor cantidad de territorio posible. Luego, ante la muy gran posibilidad de que las clases dominantes tumbadas, y otras fuerzas reaccionarias, se reorganizaran y desataran una embestida armada contra el nuevo gobierno revolucionario, ese gobierno tendría que librar una guerra civil para derrotar completa y decisivamente a esas fuerzas reaccionarias tumbadas.

De lo que he visto, en ese modelo de la revolución que se ha teorizado en cuanto a los países imperialistas, la lucha por conquistar el poder—que seguiría todo un período caracterizado por trabajo ideológico, político y organizativo—se ha descrito con la formulación ia/gc (o sea, insurrección armada, seguida por guerra civil).

Estoy firmemente de acuerdo con el énfasis que ese modelo da al hecho de que, para salir victoriosa una revolución en un país imperialista, y especialmente en una gran potencia imperialista, se necesitaría una situación revolucionaria, no solo problemas, y ni siquiera problemas serios, para la clase dominante sino una crisis profunda, que afectara a toda la sociedad y todas las instituciones gobernantes, entre ellas la maquinaria de represión de la clase dominante, y que llevara a una resistencia militante de parte de grandes cantidades de personas del fondo de la sociedad y de otras capas también. No cabe duda de que sería incorrecto y hasta suicida tratar de librar una lucha revolucionaria por el poder, o siquiera iniciar alguna clase de acciones militares de menor escala, sin tales condiciones.

Pero para mí el problema es que, incluso con tales condiciones, ese modelo de ia/gc no parece realista. En particular, no me parece de ninguna manera probable que las insurrecciones urbanas, incluso si participaran enormes cantidades de personas y si ocurriesen simultáneamente en varias ciudades, saldrían victoriosas aun en la lucha contra una parte relativamente pequeña de las fuerzas militares del viejo orden, que casi seguramente seguirían muy fuertes, organizadas, entrenadas y equipadas. Por su naturaleza, las insurrecciones revolucionarias tendrían que derrotar y desintegrar esas fuerzas poderosas del viejo orden en un plazo muy corto, lo que requeriría entrar en combates decisivos y de gran escala más o menos desde el comienzo. Sin embargo, por definición, las fuerzas revolucionarias tendrían que empezar, en efecto, “desde una salida parada” y sin tiempo o experiencia para forjar la clase de fuerzas que tendrían la posibilidad de ganar tales combates. Lo que es más, aun si de alguna manera las fuerzas revolucionarias salieran victoriosas en esas insurrecciones iniciales, parece que cualquier gobierno que establecieran sería muy vulnerable al poder concentrado de las fuerzas de la violencia reaccionaria que quedaran y que se hubieran reorganizado. En esas circunstancias, ¿cómo sería posible mantener el nuevo gobierno revolucionario, defender su territorio y satisfacer las necesidades de la población y los requisitos de las nuevas fuerzas de defensa del estado revolucionario? Una vez más, que fuera posible hacer todo eso parecería muy poco probable y, al contrario, ese nuevo gobierno revolucionario sería derrotado y sus fuerzas serían pulverizadas muy rápidamente.

Me parece que esos son serios problemas, con respecto a lo que entiendo es el modelo del “camino de octubre” para hacer la revolución en los países imperialistas. Los planteo en vista de (y porque aprecio) el hecho de que la revolución es un tema sumamente serio y hay que abordarla con mucha seriedad, con el mismo espíritu con que el número especial de Revolución (#84, 8 de abril de 2007) dice que “si la revolución es necesaria—y lo es—entonces hay que ver cómo concretarla en los hechos, por difícil que parezca”. Así que el interrogante queda pendiente: incluso en las mejores circunstancias posibles, en un país imperialista poderoso como Estados Unidos, ¿sería posible hacer la revolución, y si sería, cómo?

RESPUESTA

No cabe duda de que las cuestiones que plantea esta carta son sumamente importantes. La clase de problemas que señala se presentarían muy agudamente, en realidad, al punto de librar una lucha revolucionaria por el poder en un país imperialista. Son problemas relacionados con la cuestión fundamental de si la clase de lucha revolucionaria de la que habla esta carta podría salir victoriosa. Son problemas que destacan la necesidad de una concepción estratégica—o en aspectos importantes una reconcepción—como parte de desarrollar la orientación básica que, en la esfera de la teoría y el enfoque estratégico, podría arrojar luz sobre el camino a una revolución exitosa.

El año pasado, en la charla “Forjar otro camino” (que Revolución acaba de publicar como serie y que se encuentra en revcom.us), Bob Avakian llama la atención al hecho de que hay “‘dos cosas que no sabemos hacer’—es decir, responder a la represión y ganar cuando se presente el momento… Lo digo para recalcar la necesidad de esforzarnos en esto—de una manera apropiada y no de maneras poco apropiadas”.

Continúa, hablando del tema de ganar cuando llegue la hora:

“Tenemos que abordar la cuestión de ganar de una manera muy seria y no infantil, y no de una manera que ayude a la reacción, con su concentración de poder [encarnada en la clase dominante imperialista], a aplastar todo intento de crear un mundo nuevo”.

Para subrayar más esa orientación, Avakian incluye en “Forjar otro camino” una declaración publicada en Revolución titulada “Puntos esenciales de orientación revolucionaria—en oposición a los alardes y poses infantiles y las tergiversaciones de la revolución”, que empieza así:

“La revolución es un asunto sumamente serio y hay que abordarla de manera seria y científica, y no con expresiones subjetivas e individualistas de frustración, alardes, poses y acciones que van en contra del desarrollo de un movimiento revolucionario de masas cuya meta es un mundo radicalmente diferente y mucho mejor, y cuyos medios coinciden fundamentalmente con esa meta y sirven para plasmarla en realidad. La revolución, y especialmente la revolución comunista, es y tiene que ser la acción de las masas populares, organizadas y dirigidas para librar una lucha cada vez más consciente para abolir todos los sistemas y las relaciones de explotación y opresión, y llevar a la humanidad a trascenderlas”. (Volvemos a publicar “Puntos esenciales” en este número de Revolución).

Conforme a esa orientación, en “Forjar otro camino” y sobre la base de lo que se dice en “Puntos esenciales”, Avakian llama a estudiar y bregar en la esfera de la teoría y concepción respecto al problema de ganar cuando surja el momento. Como dice:

“En charlas previas he hablado de que hay dos pistas en relación con el problema de ganar, en relación con la conquista del poder cuando surjan una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario de millones. En vista de lo que acabo de leer (el texto completo de ‘Puntos esenciales de orientación revolucionaria—en oposición a los alardes y poses infantiles y las tergiversaciones de la revolución’), y con esto como plantilla y fundación—y desde un punto de vista estratégico y no inmediato—, debemos entender el papel y la relación dialéctica de estas dos pistas. Son pistas separadas, y solo con un cambio cualitativo de la situación (como explica lo que acabo de leer de ‘Puntos esenciales de orientación revolucionaria’) podrán confluir. Hasta ese entonces, solo se pueden desarrollar correctamente—y hay que desarrollarlas—como pistas separadas.

“La primera pista, que es el principal enfoque y contenido ahora, es el trabajo político, ideológico y organizativo, guiado por la orientación estratégica del frente único bajo la dirección del proletariado, con la meta de hacer preparativos políticos para cuando surjan una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario en una escala masiva. Esto es lo que quiere decir ‘acelerar mientras se aguarda’ el desarrollo de una situación revolucionaria.

“La segunda pista se refiere al desarrollo de la teoría y la orientación estratégica para poder responder y ganar cuando las dos pistas puedan y deban confluir, con un cambio cualitativo del terreno político objetivo con el surgimiento de una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario (como he explicado aquí y se presenta en forma concentrada en ‘Puntos esenciales’). Lo apropiado ahora es prestarle atención a la esfera de la teoría, el pensamiento y el conocimiento estratégicos, y aprender de una manera profunda y global de toda clase de experiencia. Es necesario estudiar todas esas diversas experiencias y sintetizarlas desde una perspectiva estratégica correcta, para acumular los conocimientos y así profundizar la comprensión teórica y la concepción estratégica”.

Y, ampliando un punto que señaló Mao Tsetung, Avakian ha destacado la orientación fundamental de que es sumamente importante no dejarse restringir por la superstición y la convención—ni tampoco por lo que, hasta este momento, se ha considerado cierto—, sino que hay que abordar todos los problemas con el pensamiento crítico y creativo, basado en los principios y métodos científicos.

Defender unos principios básicos

En vista de eso, a continuación se presentan unos puntos esenciales de orientación subrayados por más estudio y conceptualización teórica.

* El análisis de, y la distinción entre, los dos tipos de países y los dos enfoques (caminos) estratégicos a la revolución correspondientes, que menciona la carta del lector, siguen siendo válidos e importantes en lo esencial. Por otro lado, unos cambios importantes que se han dado en el mundo, y en los países del tercer mundo en particular—lo que incluye especialmente la enorme migración de campesinos de las zonas rurales a las urbanas, que continúa, y el enorme crecimiento de las barriadas urbanas en muchos de estos países—apuntan a la necesidad de hacer más trabajo teórico para forjar un conocimiento más profundo de esos sucesos importantes, del proceso y las dinámicas generales de que forman una parte y las implicaciones de esto para la lucha revolucionaria, incluso donde, en los países del tercer mundo, la concepción y el enfoque (camino) estratégicos básicos seguirían siendo iguales en lo fundamental: es decir, la guerra popular prolongada, para rodear las ciudades desde el campo, y luego finalmente derrotar el poder de las clases dominantes reaccionarias, concentrado en las ciudades.

* En cuanto a los países imperialistas (y las cuestiones que plantea esta carta de un lector se enfocan en ese tipo de país), sigue siendo cierto, y un punto de orientación decisivo, que para que exista la base para librar una lucha seria por el poder revolucionario, y la posibilidad de ganar tal lucha, tiene que haber un cambio mayor y cualitativo en la situación objetiva, y como parte de esto en los sentimientos políticos, el estado de ánimo y las acciones de las masas. Como dice “Puntos esenciales de orientación revolucionaria—en oposición a los alardes y poses infantiles y las tergiversaciones de la revolución”:

“Este sistema se basa en la explotación, aquí y por todo el mundo. Carece completamente de valor y nada podrá mejorar fundamentalmente hasta derrocarlo…

“En un país como Estados Unidos, solo se puede hacer una revolución para tumbar este sistema cuando se dé un cambio mayor y cualitativo en la situación objetiva, de modo que toda la sociedad esté en una profunda crisis, debido fundamentalmente a la naturaleza y al funcionamiento del sistema, y cuando junto con eso surja un pueblo revolucionario, de millones y millones de personas, consciente de la necesidad de un cambio revolucionario y resuelto a luchar por él. En tal lucha, el pueblo revolucionario y quienes lo dirigen tendrán que enfrentar la fuerza represiva violenta de la maquinaria del estado que encarna e impone el sistema de explotación y opresión, y para triunfar, la lucha revolucionaria tendrá que enfrentar y derrotar esa fuerza represiva violenta del viejo orden de explotación y opresión.

“Antes del desarrollo de una situación revolucionaria—y como la clave para hacer surgir un pueblo revolucionario en un país como Estados Unidos—, quienes ven la necesidad de una revolución y quieren contribuir a ella tienen que concentrar sus esfuerzos en elevar la conciencia política e ideológica de las masas y en forjar una gran resistencia política a las principales maneras en las que la naturaleza explotadora y opresiva de este sistema se concentra en las medidas y acciones de la clase dominante y sus instituciones y dependencias—todo esto con el objetivo de habilitar a más y más gente a captar la necesidad y la posibilidad de la revolución, cuando surjan las condiciones necesarias por medio del desenvolvimiento de las contradicciones del sistema, así como del trabajo político e ideológico de los revolucionarios”.

Nuevas e importantes conclusiones

Por otro lado, el estudio y la conceptualización teórica también apuntan en nuevas e importantes direcciones:

* Aun con una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario, es casi seguro que no se podría resolver la clase de problemas que plantea y subraya la carta con la estrategia de insurrecciones urbanas simultáneas que conducirían rápidamente al establecimiento de un gobierno revolucionario y luego, probablemente, a una guerra civil para derrotar decisivamente a las fuerzas que quedaran de la clase dominante tumbada y las demás fuerzas reaccionarias. Es casi seguro que un enfoque estratégico distinto para esta cuestión sería necesario, una vez que las condiciones necesarias se habrían presentado, en la forma de una crisis revolucionaria en la sociedad y el surgimiento de un pueblo revolucionario (una vez más, ver “Puntos esenciales”).

Una posible excepción a esa conclusión sería el desarrollo de una situación parecida en lo esencial a lo que pasó en la “Revolución de Octubre” en Rusia. En esa situación, entre los factores básicos que llevaron al éxito de la insurrección figuraron:

la realidad de que Rusia, aunque era una potencia imperialista con un imperio extenso, al mismo tiempo era un país muy atrasado con un nivel de desarrollo industrial mucho menor que el de los demás países imperialistas y con relaciones feudales generalizadas, especialmente en el inmenso campo, donde la mayoría de la sociedad todavía vivía y donde sufría enormemente;

una situación de intensa explotación y pobreza de la gran mayoría de la población y un gobierno autocrático sumamente represivo que detentaba el poder (encabezado por un monarca absoluto, el zar);

además, la intensificación de todo esto, y la miseria y angustia aun más extrema de las masas, como resultado de la participación de Rusia durante varios años en la I Guerra Mundial, y las enormes consecuencias de eso para la población de Rusia y para los soldados rasos del ejército ruso;

el hecho de que un levantamiento popular tumbó al gobierno del zar, junto con la intriga burguesa e imperialista, a comienzos de 1917 (la revolución de febrero) y que el nuevo gobierno burgués que llegó al poder como consecuencia de la revolución de febrero no estaba dispuesto a retirarse de la guerra, y fundamentalmente no lo podía hacer, a pesar del amplio y creciente descontento con la guerra y la creciente demanda popular de que Rusia saliera de la guerra.

En tales circunstancias, a base de fortalecer los lazos y raíces con los trabajadores explotados (proletarios) en los principales centros urbanos de Rusia—y como el nuevo gobierno burgués estaba cada vez más vulnerable (por las razones que señalamos aquí) y sectores de su ejército se pusieron del lado de la revolución—Lenin y los bolcheviques (comunistas rusos) pudieron dirigir insurrecciones populares que tumbaron al gobierno burgués y lo remplazaron con un estado proletario (gobierno soviético) muy rápidamente y con una lucha militar relativamente pequeña. Fue una revolución auténtica, en la que las masas participaron en una insurrección—y no un mero golpe de estado realizado por un puñado de conspiradores—, pero en las circunstancias que reinaban en Rusia en aquella época (que resumimos aquí brevemente, en algunos de sus aspectos esenciales), el gobierno burgués, cuyos cimientos eran débiles y cada día más podridos, en un sentido fundamental no pudo movilizar una fuerza significativa para suprimir la insurrección en las primeras etapas, y el viejo gobierno cayó relativamente fácil y rápidamente.

En resumen, se produjo una combinación excepcional de circunstancias que llevó a la victoria de esta Revolución de Octubre, en la forma de insurrecciones urbanas populares más o menos simultáneas.

Por supuesto, si un pueblo revolucionario y su dirección se encontraran en una situación muy parecida a la que se produjo en Rusia en 1917, entonces parecería tonto, y de hecho criminal, no aprovecharla para tumbar rápidamente al viejo orden podrido y establecer un nuevo poder revolucionario, muy posiblemente por medio de insurrecciones urbanas populares, como sucedió en Rusia. Pero es importante tener presente que sería poco probable que se volvieran a surgir circunstancias muy parecidas en un país imperialista, en particular en un país imperialista altamente desarrollado y poderoso. Además, es importante tener presente que, aunque esos sucesos de octubre de 1917 en Rusia llevaron a la victoria rápida de la revolución socialista, en la etapa muy inicial, después el nuevo gobierno revolucionario tuvo que librar una guerra civil de varios años contra las fuerzas reaccionarias reorganizadas, especialmente unos oficiales y soldados del viejo ejército reaccionario que contaban con el apoyo de varios países imperialistas, algunos de los cuales invadieron el territorio de la nueva república soviétiva en el curso de la guerra civil.

En pocas palabras, todo esto apunta a la conclusión de que, en el futuro, sería muy poco probable que las revoluciones en los países imperialistas salieran victoriosas, una vez que la lucha por el poder llegara a ser el orden del día, si intentaran seguir el curso de los levantamientos insurreccionales de la Revolución de Octubre en Rusia.

* Con respecto al “camino de octubre” en conjunto, hay unos aspectos esenciales que tienen vigencia todavía, y otros aspectos importantes que casi seguramente no la tendrían, y que no se podrían aplicar en una lucha victoriosa por el poder.

Lo que todavía tiene vigencia, en el sentido básico, es que el camino revolucionario en los países imperialistas requiere todo un período de trabajo político, ideológico y organizativo para preparar el terreno para el surgimiento, con el tiempo, de una crisis revolucionaria profunda y un pueblo revolucionario (preparar mentes y organizar fuerzas para la revolución, como lo dijo Lenin).

Nadie puede predecir, de antemano, precisamente cuánto tiempo duraría tal período (y, por supuesto, variaría de un país a otro). Pero, como subraya “Forjar otro camino” (y otras obras), el papel de los revolucionarios no es simplemente esperar, pasivamente, hasta que surja casi por arte de magia una situación revolucionaria, sino “acelerar mientras se aguarda” el desarrollo de tal situación. Tienen que llevar a cabo el trabajo ideológico y político general para repolarizar la sociedad, lo máximo posible, en una dirección que, desde el punto de vista estratégico, sea más favorable para la revolución y preparar las filas del pueblo en crecimiento, en la base de la sociedad y de otras capas, así como preparar el partido de vanguardia mismo, para cuando surja una situación revolucionaria.

Por otro lado, tal situación revolucionaria no es algo que los revolucionarios pueden “mandar surgir” por su voluntad o únicamente con sus esfuerzos. Como “Puntos esenciales” deja bien sentado, esto ocurre “por medio del desenvolvimiento de las contradicciones del sistema, así como del trabajo político e ideológico de los revolucionarios”. Por un lado, y esto es muy importante, sería incorrecto y en realidad dañino para la revolución, tener e imponer a la realidad una “fórmula” estereotipada de cómo se desarrolla una situación revolucionaria y de cómo es cuando surja. Por otro lado, es cierto que tal situación revolucionaria se caracterizará por ciertos rasgos y características específicos que no son fundamentalmente las impresiones subjetivas de la vanguardia revolucionaria, sino que son las expresiones objetivas de la profunda agudización de las contradicciones de la sociedad y del mundo entero.

Esto se relaciona al hecho de que, en términos básicos, los criterios que formuló Lenin, en el período de la Revolución Rusa, de lo que caracteriza una situación revolucionaria y de las condiciones necesarias y esenciales para librar una lucha para conquistar el poder en los países como Rusia (es decir, en términos generales, los países imperialistas) siguen siendo válidos y todavía se aplicarían. Lenin dijo que en una situación revolucionaria:

la clase dominante está enredada en una crisis profunda, entre cuyas características figuran serios conflictos en el seno de la clase dominante misma, así que cada vez más no puede gobernar como hasta entonces;

estas grietas y fisuras en el seno de la clase dominante ofrecen más posibilidades para que irrumpe la indignación suprimida de las masas populares y, por estas y otras razones, las masas no están dispuestas a vivir como hasta entonces sino que están dispuestas a cambiar la sociedad de una manera radical;

y, además de esto, existe un partido revolucionario que está forjando continuamente la influencia extensiva y los lazos amplios y profundos con cada vez más explotados y oprimidos, tanto como con todas las capas de la sociedad, para que sea capaz de dar una expresión más consciente, así como una forma y dirección organizadas, a la resolución de lo que son en realidad enormes cantidades de personas a hacer tal cambio radical.

Hablando de los países imperialistas, Lenin también identificó tres condiciones básicas que son necesarias para librar una lucha victoriosa por el poder:

1) Esta lucha, y en particular una lucha que encarna los objetivos comunistas, no se apoya únicamente en las acciones de un partido de vanguardia sino en una clase avanzada, que representa la base y el potencial para reestructurar la sociedad de una manera que resuelva las contradicciones sociales fundamentales en beneficio de los explotados y oprimidos, y a fin de cuentas que beneficie a la gran mayoría del pueblo. En el mundo actual, esta clase avanzada es el proletariado. Como clase, el proletariado representa los medios colectivos por medio de los cuales se realiza la vida económica básica y el funcionamiento de la sociedad; y encarna el potencial para apoderarse de los medios de producción—la tecnología, la tierra y las materias primas, etc.—que en sí son producto del trabajo colectivo, y transformarlos paso a paso en el recurso colectivo de la sociedad. (La tierra y las materias primas en sí son “productos de la naturaleza”, pero para hacerse parte del proceso de producir riqueza, de una forma u otra, hay que integrarlas a un sistema de producción y relaciones sociales humanos, y los seres humanos tienen que trabajar con ellas—cultivarlas, minarlas, etc.—, y de esa manera y por medio del proceso de producción en general se transforman. En la sociedad capitalista, sobre todo, eso ocurre por medio del trabajo colectivo en lo fundamental). Junto con eso, los intereses del proletariado, como clase, consisten en transformar y revolucionar todas las relaciones económicas y sociales, las estructuras e instituciones políticas, y los modos de pensar que corresponden, en el capitalismo, a la apropiación privada de la riqueza producida por medios sociales y la división de la sociedad en explotados y explotadores. Además, Lenin analizó que, con el desarrollo del capitalismo en un sistema mundial del imperialismo—y con la extrema explotación y saqueo por el imperialismo del tercer mundo—existe un sector de la clase obrera en los países imperialistas que está, en gran medida, sobornado del botín del imperialismo, y que es necesario que la revolución en los países imperialistas se apoye en los sectores del proletariado que están, en palabras de Lenin, “más abajo y más a lo hondo”, cuyas condiciones de vida corresponden a las de una clase que no tiene nada que perder más que las cadenas de explotación y opresión. El papel del partido de vanguardia comunista del proletariado es facilitar que esos proletarios, y gente de otras capas que busca un cambio social radical, se concienticen de los intereses revolucionarios del proletariado como clase y del papel especial de esos sectores que están “más abajo y más a lo hondo” como la base sólida sobre la cual descansa la revolución comunista.

2) La lucha revolucionaria por el poder debe apoyarse en un pueblo revolucionario: las masas populares no solo del proletariado sino también de otros sectores de los oprimidos y otras capas de la sociedad en general, quienes sean (en las palabras de “Puntos esenciales”) conscientes de la necesidad del cambio radical y resueltas a luchar por plasmarlo en realidad.

3) Hay que lanzar esa lucha revolucionaria por el poder en una situación en la que no solo no puede gobernar como hasta entonces la clase dominante, y las masas populares no pueden seguir viviendo como hasta entonces, sino también en la que cada vez más se haya demostrado que las fuerzas y los programas que representan la oposición débil, a medias, indecisa al viejo orden no son capaces de responder a las necesidades de la situación y las demandas de las millones de masas despiertas políticamente e inclinadas a la revolución.

Satisfacer esas tres condiciones, Lenin subrayó, representa una línea divisoria básica entre, por un lado, una auténtica lucha revolucionaria por el poder por parte de las masas populares, dirigida por una vanguardia comunista, y, por el otro, varias formas de lo que hoy se llama en general el “terrorismo”. En un sentido general, la caracterización de Lenin de las condiciones y los criterios de una situación revolucionaria y una lucha revolucionaria por el poder no solo siguen siendo válidos sino que todavía tienen una importancia decisiva, en particular en cuanto a los países imperialistas, no solo para distinguir entre la revolución auténtica y el “terrorismo”, sino también para establecer los cimientos básicos para reconocer, y aprovechar con éxito, una oportunidad revolucionaria, cuando surja.

Por otro lado, aun con una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario—incluso en las circunstancias en que los criterios y condiciones básicos que describió Lenin (resumidos arriba)—lo que se requeriría, de parte de los revolucionarios en un país imperialista, para tener la posibilidad de ganar, sería librar una lucha más prolongada que la clase de insurrecciones populares que Lenin dirigió en Rusia en 1917. Requeriría una lucha que a lo mejor no duraría décadas sino que con toda probabilidad sí duraría años, y en la que casi seguramente sería necesaria que las fuerzas revolucionarias organizadas evitaran enfrentarse no solo con el poderío pleno de las fuerzas reaccionarias y su maquinaria de violencia organizada, sino también que evitaran, por un tiempo, las confrontaciones directas y más convencionales con las formaciones grandes, bien organizadas y todavía poderosas de esa fuerza reaccionaria.

Esta representa una diferencia básica y muy importante de la revolución de octubre de 1917 en Rusia y de ese aspecto del “camino de octubre”.

* Además de eso, sería probable que, en las primeras etapas de esta lucha prolongada, y por un tiempo, las fuerzas revolucionarias no establecieran un gobierno formal (lo cual, si existiera, tendría que satisfacer los objetivos que menciona la carta del lector, tales como defender y administrar un territorio definido). De hecho, establecer tal estado revolucionario sería la meta de esa lucha prolongada y se volvería posible en el momento, o con el acercamiento más o menos inmediato, de la derrota final y completa de las fuerzas reaccionarias y la victoria final y completa de la revolución.

Durante esa lucha revolucionaria más prolongada, las fuerzas del núcleo organizado de la revolución estarían “entrelazadas” con, y en un sentido fundamental amparadas y protegidas por, el pueblo revolucionario más amplio: las decenas y decenas de millones de personas atraídas a apoyar la revolución de varias maneras aunque, en un momento dado, muchas de ellas no serían parte de las principales fuerzas organizadas de la lucha revolucionaria. De esa manera, el núcleo de las fuerzas revolucionarias, como lo dijo Mao Tsetung, nadaría como peces en el mar de las masas del pueblo revolucionario.

Aquí hay algo importante que se puede aprender de una nueva percepción de un estratega imperialista, el general inglés Rupert Smith, autor del libro La utilidad de la fuerza. Como es común entre los que comparten el punto de vista de los imperialistas, Smith confunde las fuerzas revolucionarias auténticas con varios grupos “terroristas”, pero de todos modos esta observación de Smith es muy pertinente y cargada de significado en relación con una auténtica lucha revolucionaria por el poder, en las condiciones donde se podría librar tal lucha sobre una base correcta: una fuerza insurreccionista que “define los parámetros del conflicto” (Smith escribe) “como consecuencia ha presentado una fuerza y un poder alternativos”. (Smith, La utilidad de la fuerza)

* Previamente, se descartó la clase de concepción estratégica a la que se refiere aquí, o sea una lucha revolucionaria prolongada, porque se creía que no fuera posible librar y mantener una lucha prolongada en los países imperialistas urbanizados con un alto desarrollo tecnológico, aun cuando existieran una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario. Por eso, es importante examinar más a fondo varios factores clave relacionados.

Está muy claro que, en tales países imperialistas con un alto desarrollo tecnológico, intentar lanzar tal lucha—o cualquier clase de guerra—sin y antes del surgimiento de una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario llevaría a una terrible derrota para la revolución y a la desmoralización de las masas que ansíen un mundo radicalmente diferente y mejor. Cuando las masas populares se defienden contra las acciones infames de opresión y supresión violentas, esto es una cosa—y es algo que toda persona con un sentido de justicia defendería. Pero es otra cosa muy diferente—es incorrecto y muy dañino—intentar librar una lucha armada, con acciones ofensivas, en la forma de la “guerra de guerrillas urbana”, u otra concepción de la guerra, cuando todavía no hayan surgido ni una situación revolucionaria ni un pueblo revolucionario; una vez más, esto seguramente llevará a la derrota de los que traten de iniciar tal “estrategia” y dificultará el proceso de forjar un movimiento revolucionario de una manera que con el tiempo podría conquistar la victoria cuando surgiera la oportunidad.

¿Por qué están destinados a fracasar y a terminar en la ruina tales intentos? Entre las razones esenciales figuran:

En la ausencia de una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario—en la ausencia de las condiciones y los criterios básicos resumidos arriba, tomados de Lenin, con respecto a una lucha por el poder en un país imperialista—los intentos de librar alguna clase de guerra revolucionaria en un país imperialista no se podrían apoyarse en las masas de oprimidos y explotados. No se podría poner en marcha una dinámica en la que cada vez más podrían ser y serían motivadas y movilizadas masas, de varias capas sociales, a no solo apoyar sino a participar activamente en tal lucha. Al contrario, habría una dinámica en la que las fuerzas que intentaran librar tal lucha se encontrarían cada vez más aisladas de las masas, obligadas a tomar una postura pasiva, expuestas al poderío concentrado del estado represivo—y derrotadas, probablemente con mucha rapidez y sin duda decisivamente.

Especialmente en los países imperialistas donde las masas populares más explotadas y oprimidas representan un sector importante de la sociedad pero no la mayoría; y donde hay grandes capas medias cuya situación, “en los tiempos normales”, no se caracteriza por la clase de desesperación e indignación que caracteriza la vida de los del fondo de la sociedad; en tales circunstancias, intentar iniciar una lucha revolucionaria por el poder cuando todavía no hay una aguda crisis revolucionaria en la sociedad, y no se ha puesto en duda en un sentido fundamental, tanto el derecho como la capacidad de la clase dominante de gobernar entre sectores muy grandes de la población, de diferentes capas sociales; todo esto llevaría, en tales condiciones, a una situación en la que la clase dominante podría seguir polarizando la sociedad de una manera más favorable a sí misma, y las fuerzas revolucionarias, en el mejor de los casos, tendrían apoyo de unos sectores de la sociedad que se encontrarían, en efecto, rodeados y suprimidos—e incluso en el caso de esos sectores del pueblo, la lucha revolucionaria perdería apoyo, ya que esas masas sufrirían cada vez más represión terrible y violencia destructiva a manos de la clase dominante, mientras que la lucha revolucionaria cada vez más perdería el ímpetu y la iniciativa y las fuerzas revolucionarias se encontrarían cada vez más acorraladas, restringidas y pulverizadas.

En un país imperialista, solo con el desarrollo de una crisis revolucionaria aguda, que afectara toda la sociedad de una manera profunda, y con el surgimiento de un pueblo revolucionario—una fuerza de gente consciente de la necesidad del cambio revolucionario y resuelta a luchar por plasmarlo en realidad, una fuerza de millones de personas y que tuviera su base sólida en los más explotados y oprimidos, pero también contara con gente de todas las capas populares—solo en una situación así podría surgir la posibilidad de lograr, por medio de una lucha prolongada por el poder, una dinámica por lo general favorable para el lado revolucionario y una polarización de la sociedad que en su totalidad también sería cada vez más favorable para la revolución.

Por estas razones “Puntos esenciales” subraya que, en un país como Estados Unidos:

“Sin tal situación revolucionaria—y en contraposición a la orientación revolucionaria y el trabajo político e ideológico revolucionario necesario—, iniciar o propugnar acciones violentas aisladas, de individuos o pequeños grupos divorciados de las masas, que intentan sustituirse por un movimiento revolucionario de las masas, es totalmente incorrecto y supremamente dañino. Incluso—o especialmente—si esto se hace en nombre de ‘la revolución’, irá contra y de hecho perjudicará el desarrollo de un auténtico movimiento revolucionario de las masas, y el desarrollo de resistencia política a las infamias e injusticias de este sistema antes de que surja una situación revolucionaria. Coadyuvará a las medidas de las fuerzas altamente represivas del sistema existente para aislar, atacar y aplastar a las fuerzas revolucionarias y las fuerzas de la oposición política general que tratan de forjar una resistencia política masiva y lograr cambios sociales importantes y profundos por medio de la actividad e iniciativa política consciente de las masas”.

La reexaminación de la situación con nuevas perspectivas y percepciones teóricas ha confirmado aún más el hecho de que iniciar la clase de lucha prolongada descrita aquí antes de que hubieran surgido una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario conduciría a la derrota y a la ruina. Pero por otro lado, ha apuntado a la conclusión de que con tal situación revolucionaria y pueblo revolucionario, sería muy probablemente necesario, y podría ser posible, librar tal lucha prolongada, y de hecho sería casi seguramente el único medio por el cual el pueblo revolucionario podría ganar.

* Una característica particular y singular de una situación en la que sería posible, y correcto, que las fuerzas revolucionarias iniciaran una lucha prolongada así, sería que la violencia represiva y reaccionaria del actual estado y de sus instituciones hubieran perdido legitimidad—hubiera llegado a verse como violencia injusta e ilegítima—a los ojos de muchísimos sectores de la sociedad. Esto es uno de los signos clave del surgimiento de una situación revolucionaria y una de las bases clave para el surgimiento de un pueblo revolucionario. La respuesta de las fuerzas revolucionarias a esta violencia represiva reaccionaria en tal situación—al comienzo de la lucha revolucionaria prolongada—sería de tal naturaleza y tendría rasgos específicos que dejarían bien sentado que una autoridad diferente—una autoridad revolucionaria que una gran y creciente cantidad de personas reconocerían como legítima y justa—ahora existiera en contienda de una manera seria y general en el sentido estratégico contra la vieja autoridad reaccionaria; y que, mientras no se presentara a las fuerzas reaccionarias de tal manera que les permitiera pulverizarla y destruirla, esa autoridad revolucionaria lucharía con la meta estratégica de establecer una nueva forma de poder político en la sociedad que prepararía el terreno para crear nuevas relaciones económicas, sociales y políticas, libres de explotación y opresión.

El hecho de que las metas estratégicas de tales fuerzas revolucionarias dirigidas por los comunistas—la meta de acabar para siempre con todas las relaciones explotadoras y opresivas—se expresaría en la doctrina y principios, los métodos y medios de lucha de esas fuerzas revolucionarias, como el papel activo y cada vez más desencadenado de la mujer en la lucha y en todos los niveles de las fuerzas revolucionarias organizadas; en el curso de esa lucha prolongada, esto arrojaría una luz cada vez más en la diferencia fundamental entre tales fuerzas revolucionarias y los varios reaccionarios que se les opondrían y que buscarían aplastar la revolución.

* En esa orientación global, mientras la vieja clase dominante y las fuerzas del viejo orden buscarían aterrorizar al pueblo para disuadirlo de apoyar la revolución y tratarían de aislar y aplastar el núcleo de las fuerzas organizadas de la revolución, esas fuerzas revolucionarias una vez más serían como peces en el mar, en medio de las enormes y crecientes filas del pueblo revolucionario. Las acciones brutas y la destrucción gratuita que llevarían a cabo los imperialistas, y los reaccionarios aliados con ellos, en el curso de la lucha, desenmascararían más profundamente su naturaleza y atraerían a cada vez más masas a la causa revolucionaria, especialmente en la medida que los revolucionarios llevaran a cabo sus operaciones de tal manera que (para una vez más utilizar las palabras de Rupert Smith) “definieran los parámetros” del conflicto y frustraran los esfuerzos de los imperialistas y reaccionarios de atraer a las fuerzas revolucionarias a situaciones en que se las podría pulverizar y destruir.

Para apropiarse de otra formulación de Rupert Smith, esto requeriría que las fuerzas revolucionarias actuaran de tal manera que quedaran, a lo mínimo durante la mayor parte de la lucha prolongada, “debajo del umbral de la utilidad de la fuerza” de los imperialistas. Smith señala que en la guerra, de cualquier tipo, lo que es importante no es la fuerza de las partes opuestas, en el sentido absoluto, sino la fuerza que cada parte pueda utilizar para su beneficio en la contienda con su adversario; eso es lo que quiere decir con “la utilidad de la fuerza”. (Por ejemplo, puede ser que un lado de un conflicto tenga armas nucleares, pero si no puede utilizarlas en el conflicto, pues esas armas no tienen la utilidad de la fuerza). No es que los imperialistas vacilarían al momento de desatar la fuerza destructiva terrible contra los revolucionarios y las masas populares que los apoyaran—en vista de su naturaleza reaccionaria, sería necesario tener en cuenta que los imperialistas lo harían—pero el factor decisivo sería si, por medio de hacerlo, los imperialistas podrían aislar y destruir a las fuerzas organizadas de la revolución; o si, por el contrario, esas acciones bárbaras de los imperialistas prenderían el odio de cada vez mayores cantidades de personas, fortalecerían la resolución de los que ya apoyaran el lado revolucionario y atraerían a más sectores del pueblo a simpatizar con, y apoyar activamente, la causa revolucionaria.

Además, hay que contar con que los imperialistas, como un elemento crucial de su orientación estratégica, buscarían atacar y eliminar a los que identificaran como la dirección de la revolución, conforme a la doctrina de “decapitación” a la que recurren generalmente los imperialistas y las fuerzas reaccionarias. Ante esto, el lado revolucionario tendría que combinar correcta y hábilmente la centralización, en lo ideológico y en la orientación estratégica, con un alto grado de descentralización, en lo organizativo y en las tácticas, y la iniciativa en los niveles locales y básicos. Sería necesario combinar una lucha resuelta para defender y proteger a la dirección, y derrotar los conatos de “decapitación”, con una orientación doctrinal y esfuerzos prácticos para desarollar, entrenar y dar iniciativa continuamente a los nuevos dirigentes. En todo esto, sería importante que el lado revolucionario aplicara el principio de “núcleo sólido, con mucha elasticidad”.

La caracterización de Smith de las fuerzas insurgentes que luchan “debajo del umbral de la utilidad de la fuerza” de su adversario, representa una reformulación, desde el punto de vista de los imperialistas, de unos principios básicos de la guerra desarrollados por Mao Tsetung en el curso de la guerra popular prolongada en China; y en particular, es una reformulación del principio, que Mao subrayó, de que las fuerzas revolucionarias tienen que evitar los enfrentamientos estratégicos, que tendrían un impacto decisivo en el resultado de la guerra en su totalidad, hasta el momento en que se podría librar tales enfrentamientos en beneficio de las fuerzas revolucionarias y para acelerar su victoria final. Este es un principio básico que las fuerzas revolucionarias tendrían que tener plenamente presente y que tendrían que aplicar correctamente a las circunstancias específicas; si no lo hicieran caso, la causa revolucionaria correría mucho peligro.

* Los principales objetivos de los revolucionarios, al librar la clase de lucha prolongada descrita aquí, en una situación que permitiría librar tal lucha, serían: atraer a aun mayores cantidades de personas, por medio de la confrontación y el contraste vivo entre las dos autoridades radicalmente diferentes, y al mismo tiempo frustrar, desintegrar y desmoralizar a las fuerzas imperialistas y reaccionarias—que buscarían reimponer y reforzar por medios violentos el viejo orden y las viejas relaciones de explotación, opresión y dominación—y a fin de cuentas derrotar a esas fuerzas reaccionarias. En el curso de esto, las fuerzas revolucionarias emprenderían una línea de acción resuelta y concebida estratégicamente, caracterizada por luchas calibradas contra las fuerzas reaccionarias, en que los revolucionarios se esforzarían por conquistar cada vez más iniciativa sin entrar prematuramente a enfrentamientos que correrían el riesgo estratégico de la derrota decisiva y el diezmamiento. Y, con respecto a los efectivos de las fuerzas reaccionarias, especialmente los que vinieran de los oprimidos y explotados de la sociedad, y cuyos intereses objetivos correspondieran fundamentalmente a la revolución, los revolucionarios seguirían exhortándolos políticamente a cambiar al lado de la revolución.

* Por fin, cuando se hubieran creado las condiciones necesarias por medio de toda esta lucha intensa pero también prolongada, las fuerzas revolucionarias se enfrentarían con el desafío, y tendrían la posibilidad, de derrotar decisivamente a las fuerzas violentas del imperialismo y la contrarrevolución que quedaran. Pero incluso en ese punto, las fuerzas revolucionarias probablemente tendrían que evitar confrontaciones con los elementos reaccionarios especialmente “duros” muy temprano, especialmente en situaciones y condiciones que todavía les serían favorables, como la clase de choques entre las fuerzas concentradas que han sido comunes en las guerras entre ejércitos con armas de alta tecnología (por ejemplo, en las dos guerras mundiales del siglo XX) o la clase de batallas unilaterales que Estados Unidos libró contra las fuerzas regulares del gobierno de Saddam Hussein en las guerras contra Irak, en 1991 y otra vez en el 2003. En cambio, incluso durante la última etapa, y en particular al comienzo de esa etapa, es muy posible que las fuerzas revolucionarias necesitaran combinar varios estratagemas para aislar y desintegrar más a esos elementos reaccionarios “duros” y sentar la base para trabar batalla con lo que quedaría de las fuerzas reaccionarias y derrotarlas total y decisivamente, una vez que se las hubieran debilitado suficientemente.

Todo esto sería radicalmente diferente, en filosofía guía, objetivos y métodos, de lo que se considera generalmente las estrategias “terroristas”—que constan de acciones aisladas de las masas populares y/o que apuntan el fuego a las fuerzas no combatientes y utilizan medios y métodos que buscan aterrorizar con la fuerza a la población, o a sectores de la población, y obligarlos a aceptar las metas de los que practican esa clase de violencia—, y en general sería radicalmente diferente de las metas, orientaciones y métodos reaccionarios de las fuerzas anticuadas históricamente, lo que sin duda incluye a los imperialistas mismos.

**********

Estos son los elementos básicos de la conceptualización—y, en aspectos significativos, de la reconceptualización—con respecto al tema de la posibilidad de la revolución. Por supuesto, durante todo un período de tiempo, antes de que haya una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario, queda la necesidad de seguir elaborando un conocimiento más profundo y más exhaustivo de las dinámicas de la revolución en general y de la lucha revolucionaria por el poder una vez que hubieran surgido las condiciones necesarias.

En conclusión, para responder al interrogante fundamental que plantea la carta de un lector: sí, la revolución es posible. Sí, hasta en los países imperialistas más poderosos, en los bastiones del dominio reaccionario y opresivo por todo el mundo, la revolución podría prevalecer, podría plasmar en realidad una sociedad radicalmente diferente y mucho mejor, y podría hacer una gran contribución a lograr un mundo radicalmente diferente y mucho mejor—si la guiaran una orientación, un enfoque y unos métodos serios y científicos—si el trabajo revolucionario se emprendiera correctamente, en el período antes de que surgieran una situación revolucionaria y un pueblo revolucionario, y si la teoría y la concepción estratégica correctas guiaran la lucha revolucionaria una vez que se hubiese dado el salto a una situación revolucionaria y se hubiese surgido un pueblo revolucionario, de millones y millones, consciente de la necesidad del cambio revolucionario y resuelto a luchar por plasmarlo en realidad.

Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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Puntos esenciales de orientación revolucionaria—en oposición a los alardes y poses infantiles y las tergiversaciones de la revolución

La revolución es un asunto sumamente serio y hay que abordarla de manera seria y científica, y no con expresiones subjetivas e individualistas de frustración, alardes, poses y acciones que van en contra del desarrollo de un movimiento revolucionario de masas cuya meta es un mundo radicalmente diferente y mucho mejor, y cuyos medios coinciden fundamentalmente con esa meta y sirven para plasmarla en realidad. La revolución, y especialmente la revolución comunista, es y tiene que ser la acción de las masas populares, organizadas y dirigidas para librar una lucha cada vez más consciente para abolir todos los sistemas y las relaciones de explotación y opresión, y llevar a la humanidad a trascenderlas.

Un concepto científico esencial del desarrollo de tal movimiento revolucionario es:

Este sistema se basa en la explotación, aquí y por todo el mundo. Carece completamente de valor y nada podrá mejorar fundamentalmente hasta derrocarlo.

Y que:

En un país como Estados Unidos, solo se puede hacer una revolución para tumbar este sistema cuando se dé un cambio mayor y cualitativo en la situación objetiva, de modo que toda la sociedad esté en una profunda crisis, debido fundamentalmente a la naturaleza y al funcionamiento del sistema, y cuando junto con eso surja un pueblo revolucionario, de millones y millones de personas, consciente de la necesidad de un cambio revolucionario y resuelto a luchar por él. En tal lucha, el pueblo revolucionario y quienes lo dirigen tendrán que enfrentar la fuerza represiva violenta de la maquinaria del estado que encarna e impone el sistema de explotación y opresión, y para triunfar, la lucha revolucionaria tendrá que enfrentar y derrotar esa fuerza represiva violenta del viejo orden de explotación y opresión.

Antes del desarrollo de una situación revolucionaria—y como la clave para hacer surgir un pueblo revolucionario en un país como Estados Unidos—, quienes ven la necesidad de una revolución y quieren contribuir a ella tienen que concentrar sus esfuerzos en elevar la conciencia política e ideológica de las masas y en forjar una gran resistencia política a las principales maneras en las que la naturaleza explotadora y opresiva de este sistema se concentra en las medidas y acciones de la clase dominante y sus instituciones y dependencias—todo esto con el objetivo de habilitar a más y más gente a captar la necesidad y la posibilidad de la revolución, cuando surjan las condiciones necesarias por medio del desenvolvimiento de las contradicciones del sistema, así como del trabajo político e ideológico de los revolucionarios.

Sin tal situación revolucionaria—y en contraposición a la orientación revolucionaria y el trabajo político e ideológico revolucionario necesario—, iniciar o propugnar acciones violentas aisladas, de individuos o pequeños grupos divorciados de las masas, que intentan sustituirse por un movimiento revolucionario de las masas, es totalmente incorrecto y supremamente dañino. Incluso —o especialmente—si esto se hace en nombre de “la revolución”, irá contra y de hecho perjudicará el desarrollo de un auténtico movimiento revolucionario de las masas, y el desarrollo de resistencia política a las infamias e injusticias de este sistema antes de que surja una situación revolucionaria. Coadyuvará a las medidas de las fuerzas altamente represivas del sistema existente para aislar, atacar y aplastar a las fuerzas revolucionarias y las fuerzas de la oposición política general que tratan de forjar una resistencia política masiva y lograr cambios sociales importantes y profundos por medio de la actividad e iniciativa política consciente de las masas.

Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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Esclavitud del siglo 21 en el capitalismo globalizado

SE CALCULA QUE HOY EN DÍA 27 MILLONES DE PERSONAS TRABAJAN SIN PAGO ALGUNO—COMO ESCLAVOS MODERNOS—en África, Asia y Latinoamérica.

Hay compra y venta de mujeres en el tráfico de esclavos sexuales. Los contratados trabajan sin pago ni derechos para saldar sus deudas. Los niños trabajan sin pago y se los venden como esclavos sexuales.

Si tus pertenencias pudieran hablar…muchas, como la ropa, el carro, la comida, las alfombras…te dirían que son producto de la mano de obra de esclavos modernos.

*****

La industria pesquera del lago Volta en Ghana. Los niños, unos de tres años de edad, remiendan, tienden y jalan las redes y limpian pescados. Las atan con pesos para que desciendan más rápidamente a la profundidad del lago para separar las redes enganchadas. Buena parte de la pesca se lleva a cabo a la noche y, en la oscuridad de la profundidad, los niños se enredan en las redes y se ahogan. La corriente arroja los cadáveres a la orilla del lago. A los que sobreviven les da poco de comer. Dos muchachos dijeron que una vez que comieron unos pescados el amo les pegó con un bastón.

Fábricas de ladrillos de Pakistán . Atraen a familias enteras con la promesa de buenos sueldos, pero terminan atrapadas en la servidumbre, trabajando sin remuneración para pagar las deudas. Guardias armados castigan severamente al trabajador desobediente. Un hombre de 30 años lleva las cicatrices, frescas y viejas, de ese tratamiento. Una vez lo golpearon hasta perder el conocimiento y luego lo encerraron en una pequeña choza. A los tres días lo sacaron y con una soga lo colgaron patas arriba frente a los demás trabajadores, y lo golpearon más.

Un pueblo minero del Amazonas. El oro de aquí va a los bancos más grandes del mundo. Wilma Huamani Sacsi llora cuando piensa en su hijito Luis Alberto, que ni siquiera cumplió dos años. Al igual que los demás trabajadores, vivía en pésimas condiciones sanitarias y con poca comida. Cuando una infección renal le hinchó la panza, Wilma le pidió dinero al patrón para llevarlo a una clínica. Pero el patrón lo mandó regresar al trabajo. Wilma, con el niño en brazos, fue a pie a la clínica más cercana, una distancia de más de 22 kilómetros. Un médico le dijo que tenía que llevarle al niño al hospital. Wilma mendigaba por las calles para conseguir el pasaje, pero cuando por fin juntó el dinero, Luis ya estaba muerto.

¿QUÉ CLASE DE SISTEMA PRODUCE TALES HORRORES?

UN SISTEMA CAPITALISTA-IMPERIALISTA EN EL QUE LOS DUEÑOS DE LAS MERCANCÍAS SIEMPRE BUSCARÁN LA MANERA MÁS RENTABLE DE PRODUCIRLAS. Y el trabajo de esclavos—de no tener que pagar a los trabajadores—es MUY RENTABLE.

A lo largo del Amazonas brasileño, miles de trabajadores esclavizados queman pedazos de madera dura para hacer carbón. Se recluta a gente desesperada de las ciudades empobrecidas con la promesa de trabajos y sueldos. Pero esa gente termina en la selva, trabajando sin pago ni derechos a miles de kilómetros de distancia en la selva, endeudados para siempre por las cosas compradas en la tienda de la compañía: la comida, la ropa y las provisiones, hasta las herramientas, las botas y los guantes necesarios para el trabajo.

Esos esclavos trabajan en temperaturas que superan los 95 grados, y sufren de paludismo y tos crónica. Viven en chozas hechas de plástico en planchas. Les dan carne rancia para comer. El agua que les dan está contaminada. Las letrinas son puros hoyos en la tierra. Como están selva adentro, es imposible salir si uno quiere. No tienen dinero para viajar, y los guardias armados los amenazan si intentan hacerlo.

El carbón se usa para hacer hierro en bruto, un componente básico del acero. Agentes de las compañías de acero y las fundiciones compran el hierro. Luego lo compran las compañías más grandes del mundo—como la corporación Nucor, la segunda compañía de acero de Estados Unidos, así como compañías automotrices como Ford, General Motors, Nissan y Toyota, y fabricantes de electro-domésticos como Whirlpool y Kohler.

LAS FORMAS DE TRABAJO MÁS PRIMITIVAS Y BÁRBARAS BENEFICIAN LOS INTERESES DE LAS CORPORACIONES CAPITALISTAS MÁS GRANDES Y MODERNAS DE ESTADOS UNIDOS Y EL MUNDO, impulsadas por la necesidad de maximizar sus ganancias y aventajarse en la competencia carnívora con otros capitalistas.

El gobierno brasileño hace redadas en los campamentos esclavistas y libera a la gente. Pero mientras Brasil siga subordinado al imperialismo, no puede resistir la lógica del capital. No importan cuántos campamentos de trabajadores esclavos cierre, siempre reaparecerán… porque este sistema sigue produciendo a gente desesperada sin medios de sobrevivir y a buitres capitalistas que buscan maximizar la explotación para maximizar sus ganancias.

*****

Los ideólogos de la globalización elogian la subcontratación y la contratación externa a otros países. Pero, de hecho, esos fenómenos les ofrecen a los capitalistas dos cosas muy valiosas:

1) rebaja enormemente el costo de la producción y 2) les da la posibilidad de DISTANCIARSE CREÍBLEMENTE del proceso de producción brutal, inhumano y asesino que muele salvajemente la vida de cientos de miles de seres humanos.

Y todo eso se lleva a cabo bajo el dominio del imperialismo yanqui, la intervención directa o indirecta de corporaciones mundiales grandes y la imposición de medidas impuestas por el FMI o el Banco Mundial.

¿Qué revela sobre este sistema el hecho que en el siglo 21 el conocimiento y la capacidad industrial de más alta tecnología existen a la par con condiciones de trabajo bárbaras, primitivas, inhumanas que asemejan a la esclavitud? Parecería que estas dos cosas están a mundos y siglos aparte. Pero la verdad es que son parte del sistema capitalista global contemporáneo. Un sistema completamente anticuado e innecesario.


Consultas:

Disposable People: New Slavery in the Global Economy, de Kevin Bales, University of California Press, 2004.

Understanding Global Slavery: A Reader, de Kevin Bales, University of California Press, 2005.

“The Secret World of Modern Slavery”, de Michael Smith y David Voreacos, Bloomberg Markets, diciembre de 2006.

“Slavery Exists Out of Sight in Brazil”, de Kevin G. Hall, Knight Ridder Newspapers, 5 de septiembre de 2004.

Envíenos sus comentarios.

Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU:


La opresión del pueblo negro y la lucha revolucionaria para acabar con toda la opresión


A comienzos de este año, Revolución publicó una serie de pasajes de los escritos y las charlas de Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU, que analizan la amarga realidad, y la fuente fundamental, de la opresión del pueblo negro a lo largo de la historia de Estados Unidos, desde la época de la esclavitud hasta hoy, y muestran el camino revolucionario para acabar con esa opresión, así como con todas las formas de opresión y explotación. Estos pasajes se publicaron con motivo del Mes de la Historia de los Negros, pero por supuesto son muy pertinentes e importantes para la lucha de todos los oprimidos y el futuro de la humanidad entera, aquí y en todo el mundo.

En el número actual, publicamos tres de estos pasajes. (La serie está en el portal de Revolución en: http://revcom.us/meshistorianegros/).

Exhortamos a los lectores a estudiar los pasajes (y las obras que mencionan) y a sumergirse más en la obra de Bob Avakian. En particular recomendamos la charla (en DVD) “Revolución: Por qué es necesaria, por qué es posible, qué es”, que empieza poniendo al descubierto los crímenes de este sistema contra los negros a lo largo de la historia de Estados Unidos y que demuestra que todo esto (y las demás infamias e injusticias que sufre el pueblo todos los días en este país y por todo el mundo) se desprende de la naturaleza del sistema capitalista-imperialista y solo se puede abolir por medio de una revolución cuya meta es eliminar el capitalismo-imperialismo y forjar un mundo comunista libre de las relaciones de esclavo y amo en todas sus formas. Las 7 Charlas que dio Bob Avakian el año pasado, junto con una sesión de preguntas y respuestas y la conclusión, abordan desde una gran diversidad de ángulos estos y otros temas fundamentales. Uno de esos temas es por qué estamos en la situación de hoy y cómo se relaciona con el reto histórico de emancipar a toda la humanidad de las cadenas de la opresión y la explotación.

Las 7 Charlas, las preguntas y respuestas, y la conclusión están en la internet (en inglés) en BobAvakian.net y revcom.us

A continuación publicamos un pasaje de los comentarios de Bob Avakian en respuesta a una pregunta después de las 7 Charlas. (Hemos agregado detalles entre corchetes para aclarar ciertos puntos).

Pregunta: Uno de los muchos hilos conductores de tus charlas es que la opresión del pueblo negro es un elemento fundamental de la formación de este país, de su base económica y de todo su desarrollo: has escrito y hablado de eso, de la esclavitud, la democracia, los programas del Nuevo Trato y la Gran Sociedad, las medidas conscientes del gobierno y los políticos sureños.

La charla sobre los minstrel shows [espectáculos donde blancos con la cara pintada parodiaban a los negros. Se refiere a la charla “The NBA: Marketing the Minstrel Show and Serving the Big Gangsters” _(“La Asociación Nacional de Baloncesto: Racismo disimulado al servicio de los grandes gángsteres”). Descarga los archivos de audio (en inglés) en bobavakian.net y revcom.us/avakian —Redacción] y el punto de que la Asociación Nacional del Baloncesto es una extensión de eso son muy fuertes. Me gustaría entender esto más a fondo porque está entretejido con toda la sociedad. Un punto relacionado es que la lucha del pueblo negro es un talón de Aquiles del sistema. ¿Puedes hablar más sobre este tema?

 

“En la primera parte del siglo XIX, de Tocqueville escribió tomos (desde entonces famosos) en que presentó a Estados Unidos como una democracia modelo. Tal sociedad, dijo, con sus amplias oportunidades para el enriquecimiento del individuo y su gran, próspera y estable clase media, será muy resistente a la revolución. Pero, advirtió, si la revolución llegara a Estados Unidos algún día, sería en conexión con el pueblo negro. Hoy, aproximadamente 150 años después de que de Tocqueville escribió eso, las masas negras todavía están esclavizadas, pero esa esclavitud tiene nuevas manifestaciones… y las masas negras también se encuentran en una posición diferente. Ahora están concentradas en los centros urbanos estratégicos de Estados Unidos y en los sectores más explotados de la clase obrera, con el mínimo interés en defender el sistema y preservar el orden actual. Y comparten esta posición con millones de proletarios de otras nacionalidades oprimidas. En pocas palabras, estas víctimas especiales del imperialismo estadounidense están en una posición tremendamente poderosa para jugar un papel decisivo y plasmar la advertencia de de Tocqueville en realidad… con consecuencias histórico-mundiales que sobrepasan cualquier cosa que de Tocqueville se hubiera imaginado.”

BALAS… de los escritos, discursos y entrevistas de Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU, RCP Publications, 1985, p. 189-190

Bob Avakian: Bueno, cuando de Tocqueville [el escritor e historiador francés del siglo 19 Alexis de Tocqueville] recorrió Estados Unidos y escribió sobre su viaje hace un par de siglos, mencionó los grandes atributos de la democracia de este país, el “espíritu emprendedor” de la población, tanto en el sentido general como en cuanto a ganar dinero… o sea, las características peculiares pero, a sus ojos, principalmente positivas de esta sociedad. Pero dijo esto sobre el talón de Aquiles: hay una gran debilidad, que es el fenómeno de la esclavitud, que podría ser su ruina.

En los últimos dos siglos se han operado muchos cambios en la composición de la población, en la composición del proletariado, en el carácter y la “anatomía” del proletariado: quiénes son y dónde trabajan, cómo es su situación, sus varias capas y estratificación, la diferenciación interna del proletariado… El desarrollo del proceso de acumulación capitalista y las medidas intencionales del gobierno han sacado a muchos negros del proletariado y han llevado a la desindustrialización de las zonas urbanas que caracteriza la situación hoy. En el libro The Origins of the Urban Crisis (Los orígenes de la crisis urbana), Thomas Sugrue habla de la situación en Detroit, un gran centro industrial donde trabajaban muchos negros en las grandes plantas automotrices, como la planta River Rouge. Dice que la desindustrialización de los centros urbanos donde vivían los negros empezó a finales de los años 50.

Pero el capitalismo tiene necesidades globales y nacionales, así que atrae ola tras ola de migrantes y los explota, y vuelve a escribir o borra la historia, y enemista a diferentes sectores del pueblo. A los migrantes, que ven a muchos negros en la calle, desempleados porque los han despedido, no les dice: “Ellos vivieron el mismo proceso que ustedes hace un par de generaciones; ahora los tenemos en otra situación y hemos traído a ustedes para explotar, porque así ha sido la dinámica y hemos tomado ciertas medidas al respecto”. No, no les dice eso.

Seamos claros. Hay ciertas características de los negros que no les gustan a los patrones. Son desafiantes. A pesar de lo grave que sea su situación económica, tienen cierta rebeldía por razones históricas. No es que no quieran trabajar. Alguien mencionó que cuando uno va a solicitar empleo hay 500 solicitantes y uno tiene que venderse mejor que los demás 499. Cada vez que construyen un hotel en una ciudad, se forman colas de miles de personas, muchas de ellas negras, así que no hay que perder de vista la verdadera dimensión. Pero los chavos [negros], que vieron a las generaciones mayores trabajar tan duro por un salario de miseria, sin salir adelante, y luego descartadas como basura… tienen cierta actitud de “están locos, yo no voy a hacer lo mismo”. Por eso no son lo suficientemente acomodaticios para la explotación capitalista. Esto es un elemento importante. Han tenido una experiencia más larga aquí. No quiere decir que “no quieran trabajar”, pero tienen cierta actitud de no dejarse. Eso persiste. En cierta medida [la clase dominante] ha logrado doblegar esa actitud temporalmente, pero todavía es un elemento importante…

Y seamos claros: tras varias generaciones en que la mayoría de la población de ciertos barrios urbanos no ha tenido trabajo, esto tiene su efecto. No porque “no querían trabajar” sino por lo que el funcionamiento del capitalismo los está haciendo.

O sea, todos esos factores entran en la situación.

 

En este país nunca habrá un movimiento revolucionario si no desencadena y expresa plenamente el muy profundo deseo de los negros de liberarse de largos siglos de opresión, un deseo que a veces se expresa abiertamente, a veces parcialmente y a veces de una manera incorrecta. En este país nunca habrá una revolución, y nunca debería haberla, si ese no es uno de los elementos fundamentales.

 

Así es la complejidad… tenemos que entender la complejidad de incluso el proletariado hoy. Por eso siempre hablo de movilizar todos los factores positivos. Esa rebeldía es un factor positivo, aunque convive con aspectos que no son positivos, como la falta de disciplina y otros… las condiciones en que viven son tan caóticas que les cuesta trabajo organizarse. Esas son las realidades. La burguesía les impone eso, y luego les echa la culpa por las consecuencias de las condiciones que les ha impuesto… dice que son consecuencia de sus debilidades inherentes…

Todos estos problemas tienen sus bemoles y tenemos que ser muy científicos. Hay mucha complejidad, hay muchas cualidades positivas mezcladas con cualidades negativas, y tenemos que aprender a movilizar y sintetizar las cualidades positivas y aprovecharlas para superar las negativas.

Cuando uno trabaja día tras día y vive metido en la “ética del trabajo” y trabaja duro todo el tiempo, eso también tiene una influencia conservadora, a pesar de que sufra una explotación salvaje. Todo el que ha experimentado esto, conoce esa influencia.

Entonces, uno puede limitarse a ver el aspecto negativo… o puede ver el aspecto positivo y tratar de entender cómo movilizarlo en aras de nuestras metas.

Pero así y todo, a pesar de todo eso, de todo lo que el sistema les ha impuesto a los negros, y sí, del crecimiento de la clase media negra y de los esfuerzos del sistema por usar a ciertos sectores de esa clase media negra para ejercer una influencia conservadora y movilizarlos como una base social reaccionaria, especialmente por medio de la religión y el fascismo cristiano… es un hecho que el sistema está en conflicto fundamental con los intereses básicos inclusive de la clase media negra y, por supuesto, de las masas de proletarios y demás sectores negros pobres y explotados y oprimidos, a millones, en los ghettos. No puede acabar con la opresión de esas masas… ni siquiera de la capa media.

Lo que dijo Malcolm X hace 40 años sigue siendo cierto hoy: “¿Cómo llaman a un negro con un doctorado? Nigger”. Esto es Estados Unidos. Por eso a los negros los para tanto la policía, y no solo a los pobres. En realidad, a los ojos de la policía supremacista blanca y demás capataces del sistema, que un negro de la clase media tenga un buen carro es una provocación: “Miren a ese nigger dándose aires con un BMW”. Es una invitación a pararlo y a lo mínimo hostigarlo.

“La determinación decide quién saldrá del ghetto… vemos ese sí que es un cliché gastado, en su peor aspecto, a todo nivel. Es como ver un molinillo de carne que pulveriza a millones de personas y en vez de fijarse en que a la gran mayoría la vuelve pedazos, mirar a los pocos que se escapan enteros y de remate usar eso para decir que ¡"el molinillo sí sirve"!”

Bob Avakian, "El 'Juego de la ciudad'—y la ciudad, nada de juego", OR No. 201, 15 de abril de 1983, p. 4

 

Esto es una parte inherente de este sistema y no tienen otra respuesta que no sea engañar, insultar, oprimir y maltratar. Inclusive tienen programas con implicaciones genocidas. Ya tienen a un gran sector de los negros en la cárcel, y existe cierta lógica, que han empezado a formular en medidas concretas, que dice: “¿Por qué gastar tanto dinero en cárceles para gente que es dañina para la sociedad?”. El televangelista Pat Robertson dijo francamente: “Necesitamos un nuevo sistema penal que acabe con gran parte de esa gente. Debemos azotar en público a los que cometen delitos menores y debemos matar a los que ‘manchan’ la sociedad”.

Eso tiene implicaciones genocidas. No tienen una solución. Hay decenas de millones [de negros] hoy y el sistema no tiene una solución, ni siquiera para la clase media, que pudiera eliminar la opresión y las afrentas diarias. Esto es parte de algo mayor, en el proletariado y la sociedad en general, pero es una contradicción explosiva [para la clase dominante]. Por eso estalla y estalla; es como madera seca: siempre que se enciende una cerilla, estalla; bueno, no siempre, pero con frecuencia.

Las infamias y afrentas diarias se acumulan y, a fin de cuentas… es interesante… tomemos por ejemplo la rebelión [de Los Ángeles] de 1992. He hablado antes de esto. ¿Por qué estalló así? No solo por la acumulación día tras días de afrentas e injurias… y es interesante entender esto, es importante entender esto… sino porque se hicieron ilusiones y luego se las aplastaron. El fenómeno de Rodney King no tiene nada excepcionalmente extraordinario, nada… salvo que lo filmaron. Las masas, de negros y de otras nacionalidades, pero especialmente las masas negras, pensaban: “¡Por fin pasará algo positivo, porque por fin hemos agarrado a esos hijueputas con las manos en la masa! ¡Los filmaron! Todos los días pasa lo mismo y siempre lo justifican o dicen que no ocurrió, pero aquí está, no pueden negarlo o justificarlo esta vez”.

Recuerdo oír hablar de chavos negros que iban a Westwood, cerca de la Universidad de California, y se burlaban de la policía: “Qué van a hacer ahora, pendejos, los tenemos en video”. [risas]

¿Qué pasó en el juicio? Dijeron: “Bueno, ¿a quién van a creer, a mí o a sus ojos mentirosos? Sí, hay un video de la paliza que le dieron, ¿pero no ven que Rodney King está ‘controlando la situación’? Solo tiene que quedarse quieto y no lo golpearán más”. Por supuesto, cuando se queda quieto, siguen golpeándolo.

Fueron a la tierra de Ronald Reagan, a Simi Valley, y escogieron el jurado en un barrio donde viven muchos policías.

A propósito, una de las razones por las que absolvieron a O.J. Simpson, cometiera o no el crimen, fue la rebelión; esto es un buen ejemplo de interconexiones. No se atrevieron a hacer lo mismo que en el juicio de Rodney King y trasladarlo del centro a una zona suburbana donde hubieran podido tener un jurado más favorable. Terminaron con un jurado de los barrios populares, y la verdad es que eso enfureció a mucha gente. Sé que no debo hablar tanto, [risas] así que trataré de ser breve y terminar esto. El jurado enfureció a mucha gente porque hizo lo que supuestamente debe hacer un jurado: escuchó las pruebas y dijo: “Bueno, hay una duda fundada [de su culpabilidad]. La fiscalía ha inventado pruebas y varios testigos clave juraron en falso, así que hay una duda fundada”. ¡Qué escándalo! Pero el jurado ni siquiera hubiera hecho eso —no es que los jurados negros, para bien o para mal, nunca condenen a los negros; lo hacen todos los días—, sino que en este caso el jurado hizo lo que supuestamente debe hacer, de acuerdo a las normas del sistema judicial, y por eso fue todo un escándalo.

Pero eso no hubiera pasado sin la rebelión. Hubieran realizado el juicio en otro lugar. Así que a veces las masas pierden de vista sus propios logros. No es cuestión de que O.J. Simpson sea un buen tipo y no tengo conocimiento de que sea inocente… o culpable. Pero el veredicto no correspondió a lo esperado, y eso nunca hubiera pasado sin la rebelión.

¿Por qué ocurrió la rebelión? Porque los negros se hicieron ilusiones y luego se las aplastaron. Fue la gota que colmó el vaso. “Incluso cuando tenemos la paliza en video, estos hijos de puta hacen lo que quieren. No más”.

Eso sucedió tras muchos años de infamias e injurias acumuladas… No recomiendo andar a la zaga de todo esto, aunque lo defendemos firmemente. Todo lo que dije después de la rebelión acerca de lo hermosa que fue es sincero, pero no es lo que necesitamos para eliminar las afrentas e infamias diarias. Necesitamos un movimiento revolucionario.

Tal movimiento no puede ni debe limitarse a los negros. Pero en este país nunca habrá un movimiento revolucionario si no desencadena y expresa plenamente el muy profundo deseo de los negros de liberarse de largos siglos de opresión, un deseo que a veces se expresa abiertamente, a veces parcialmente y a veces de una manera incorrecta. En este país nunca habrá una revolución, y nunca debería haberla, si ese no es uno de sus elementos fundamentales. No se debe limitar a eso y no se debe pensar que la situación es idéntica a la de los años 60, ni siquiera en cuanto a la situación de los negros y lo que eso los lleva a hacer espontáneamente, ni se debe idealizar la rebelión [de Los Ángeles de 1992] o pensar que es suficiente. Tenemos que construir un movimiento revolucionario y llevarlo adonde tiene que ir.

Cuando llegue la hora y podamos llevar al escenario a un pueblo revolucionario de millones de personas, tendremos que conquistar el poder —el poder estatal— para poder cambiar todo esto, acabar con todo esto y avanzar más allá; no solo la opresión de los negros pero sí es [uno de] los elementos fundamentales.

Tenemos una solución que la burguesía no tiene y no puede tener, y tenemos que darla a conocer: a los negros, a todos los oprimidos y explotados, y a la gente de todos los sectores, como una parte crucial de nuestra revolución.

Primero que todo, tenemos que reconocer que la realidad material de esto, y luego obrar en consecuencia. [Aplausos]

 





Cómo el sistema ha traicionado al pueblo negro: Momentos decisivos

Bob Avakian

(Del Obrero Revolucionario #894, 16 de febrero de 1997)

En un sentido decisivo y fundamental, este sistema le ha fallado —leha traicionado— al pueblo negro en momentos decisivos de su historia. En concreto, podemos mencionar dos momentos decisivos después de la guerra de Secesión, que abolió la esclavitud. Después de la guerra de Secesión, durante la Reconstrucción —un período corto de no más de 10 años, aproximadamente entre 1867 y 1877—, el ejército federal, el ejército de la Unión, permaneció en el Sur para garantizar el cumplimiento de importantes reformas, tanto en la base económica como en la superestructura política.

Hoy, en las películas de Spike Lee sale una línea de “40 acres y una mula”. Eso se refiere a la promesa que les hicieron a los negros durante la guerra de Secesión de darles tierra (y los medios necesarios para trabajarla). En ese entonces, para los negros, la propiedad de la tierra era crucial, una especie de “ancla” económica para impedir que los volvieran a esclavizar o los sometieran a la servidumbre en las plantaciones del Sur. Además de las “40 acres y una mula”, les prometieron otros derechos económicos y políticos. De hecho, en el breve período de la Reconstrucción, aunque no se cumplieron del todo las promesas de esos derechos, sí hubo importantes cambios y mejoras en la situación de los negros del Sur. Durante la Reconstrucción, los esclavos emancipados practicaron, aunque no plenamente, el derecho al voto, a ocupar cargos y otros derechos constitucionales de los ciudadanos. Incluso, algunos negros fueron elegidos a puestos altos, aunque nunca a la gobernación, de varios estados sureños.

Ese proceso fue muy contradictorio. La fuerza armada del estado, o sea el ejército federal, nunca garantizó plenamente esos derechos y a menudo aplastó luchas populares en pro de esos derechos. Pero en el Sur se estaba dando una especie de auge democrático-burgués, no solo en favor de las masas negras sino también de muchos blancos pobres y de la clase media. A pesar de agudas contradicciones, durante los 10 años que duró la Reconstrucción, hubo un florecimiento de reformas democrático-burguesas. No fue una revolución proletaria, pero fue algo significativo para la época.

En 1877, todo eso se acabó y se traicionó. La burguesía había conseguido lo que quería: consolidar su dominio de la totalidad del país; consolidar su posición económica y política en el Sur, así como en el Norte y el Oeste.

Muchos de los antiguos esclavistas estaban empezando a recuperar sus plantaciones y a poner en marcha una forma de explotación básicamente feudal (o semifeudal) de millones de negros por medio del sistema de aparcería (sharecropping), una especie de servidumbre feudal impuesta por el terror judicial y extrajudicial. El capital bancario y otros sectores de capital del Norte habían penetrado en la economía sureña y estaban entrelazados con el sistema de plantaciones y otros aspectos de la economía sureña a múltiples niveles. Así que el auge democrático-burgués que signó a la Reconstrucción estaba empezando a ser una amenaza para la burguesía, así como para los terratenientes sureños. Los capitalistas del Norte ya no querían seguir protegiéndolo o tolerándolo, y mucho menos permitir que cobrara fuerza o que se escapara de su control.

Así que en 1877 sucedió algo dramático: el ejército federal se retiró, les quitaron a los negros los parciales logros económicos y políticos, y los sometieron de la forma más salvaje al viejo sistema de plantaciones, ahora como aparceros o peones en vez de esclavos. Al ejército federal le dieron dos tareas inmediatas: una, aplastar huelgas, que en ese entonces eran esencialmente de trabajadores blancos; y dos, continuar el genocidio de los pueblos indígenas y meter a los que quedaban en los campos de concentración y pobreza que llaman “reservas”. Aquí se puede ver otro ejemplo dramático de cómo la clase dominante divide para conquistar a grupos de oprimidos: uno de los ejemplos más trágicos fue la formación de los “Buffalo soldiers” [negros reclutados por el ejército para luchar contra los indígenas] justo cuando se traicionaba la Reconstrucción.

Pero el punto general que quiero recalcar es que en un momento decisivo de la historia de Estados Unidos se planteó muy claramente la pregunta: ¿serían los negros “incluidos”, integrados o asimilados a la sociedad en pie de igualdad? ¿Se atacaría y extirparía sistemáticamente la esclavitud y sus vestigios… o no? La respuesta fue un tajante ¡NO! Y hay una razón material para eso: la burguesía no podía hacerlo sin destripar todo su sistema.

Por el contrario, volvieron a encadenar a los negros, no con cadenas de hierro sino con cadenas económicas, como deuda y otras formas de explotación económica, y con opresión y terror judicial y extrajudicial. Así que ese fue un momento decisivo en el cual el sistema le falló al pueblo negro y lo traicionó. Y todos, no solo los negros, sino todos los proletarios de todas las nacionalidades y las amplias masas populares, deben entender eso bien, aplicando la posición, el método y el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico.

“En cierto sentido la guerra de Secesión representó la conclusión de la revolución democrático-burguesa en Estados Unidos, pero esto no quiso decir que estableció, o que los capitalistas norteños pretendieron establecer, libertad e igualdad para el pueblo negro respecto a los blancos. Lincoln, al igual que Jefferson y otros representantes de la burguesía de antes y después, lo consideraban todo desde el punto de vista de su nación ante todo, y en las condiciones concretas de Estados Unidos en el siglo XIX (y el XX) esto ha significado mantener al pueblo negro como nación subyugada.”

 

Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?, Capítulo 4: "Estados Unidos como ejemplo democrático… líder de la pandilla"

 

Los blues del aparcero y la acción afirmativa

El otro momento decisivo en que el sistema le falló al pueblo negro y lo traicionó fue después de la II Guerra Mundial, durante el movimiento de derechos civiles. En ese entonces, cambios en la economía y la “geopolítica” mundial, así como cambios en la economía estadounidense, causaron un cambio dramático en la situación de millones de negros.

Todo mundo sabe de la masiva migración hacia el Norte de los negros durante la II Guerra Mundial y especialmente después. En los años 50 y 60, millones de negros se trasladaron de las plantaciones sureñas a los centros urbanos, especialmente del Norte, pero también del Sur. Como señalamos en La pura verdad, verdad liberadora*, el mismo sistema que esclavizó a los negros y que después los sometió a la aparcería y otras formas de explotación semifeudal, ese mismo sistema y su clase dominante, que se benefició de eso debido a las particularidades del modo de producción burgués, ese mismo sistema, después de la II Guerra Mundial, los expulsó de la tierra, sin consideración alguna por todo el trabajo que le habían dedicado ni todo lo que producían.

Hoy se oyen canallas ataques contra la acción afirmativa, como: “No es justo, a mi hijo le fue muy bien en el examen SAT y no puede ingresar a la universidad que quería porque le dieron el puesto a un negro que sacó menos en el SAT, bla, bla, bla”. Cada vez que oigo arremetidas y quejas ignorantes así, me pongo a pensar en algo que vi en la serie “The Promised Land” (La tierra prometida) que transmitió la cadena PBS sobre la migración de los negros de Mississippi a Chicago, y de sus experiencias tanto en el Norte como en el Sur.

La serie presentó en términos históricos generales el fenómeno social del que hablo: la migración masiva de los negros hacia el Norte después de la II Guerra Mundial. Se enfocó en los que fueron a Chicago desde Misisipí, y a Detroit, Cleveland, etc. También relató esa historia en términos personales. Entrevistó a varias personas que contaron cómo y por qué se fueron del Sur y qué encontraron en el Norte. Algo que contó un señor negro me impactó, especialmente en vista de las pendejadas que están fomentado contra la acción afirmativa.

El señor contó cómo era el sistema de aparcería. Además de la explotación “normal” de los aparceros, para colmo los estafaban. Bajo el sistema de aparcería, la tierra pertenecía al amo, y cada año adelantaba a los aparceros semillas para la siembra. Esencialmente todo, desde la tierra que trabajaban, pertenecía al amo, y al fin del año este hacía las cuentas. Los aparceros tenían que entregarle toda la cosecha a él, y él les devolvía una parte. En este caso se trataba de un sistema modificado, o sea que no recibían el pago “en especie” (con lo mismo que habían sembrado y producido) sino en dinero. Así funcionaba la aparcería en el Sur en ese tiempo, así que se puede ver por qué no era fácil irse si uno se sentía descontento, explotado y estafado, pues estaba endeudado… desde el principio, siempre estaba endeudado.

Bueno, no solo existía un sistema de explotación permanente, institucionalizado y legitimado, sino que para colmo los estafaban. El amo, que además de ser dueño de todo manejaba las cuentas y era el dueño de la tienda donde los aparceros tenían que comprar lo que necesitaban, siempre los estafaba, además de explotarlos de una manera despiadada.

Un año después, el día de arreglar cuentas, el padre del señor que contaba la historia fue a reclamar su dinero por todo el año de trabajo. Pero el amo lo estafó: subió el precio de todo, de los suministros, la comida y la ropa que la familia tenía que comprarle. Y el amo le dijo: “Aquí está lo que te debo”. Una miserable cantidad. Además de explotado, al aparcero negro lo había estafado. Pero eso no fue todo. El amo le dijo: “Sí, eso es lo que te debo, pero no te puedo pagar este año porque lo necesito para pagar la matrícula de mi hijo en la universidad”. ¡Qué es eso si no acción afirmativa para la supremacía blanca! Y el aparcero, además de estafado, engañado y explotado, dijo: “Me está diciendo que después de tanto trabajo para dar de comer a mis hijos, darles calzado, no me va a pagar ni eso por lo que trabajé tanto, porque lo necesita para pagar la matrícula de su hijo”.

Así que no quiero oír más pendejadas de que la acción afirmativa es una ventaja injusta para los oprimidos.

"Los obreros avanzados de las nacionalidades oprimidas pueden y deben ser una tremenda fuerza para la revolución proletaria, y una chispa y palanca para despertar y activar a otros del proletariado, y aún de la pequeña burgesía, a la actividad y lucha política y revolucionaria."

Bob Avakian, “Entre las masas de este país, de veras existen las fuerzas potenciales para la revolución”, Obrero Revolucionario #110, 19 de junio de 1981

Traición en la tierra prometida

Volvamos a la época del auge de los derechos civiles, que empezó en los años 50 y continuó durante los 60. Ese fue otro momento decisivo. Después de la esclavitud vino la Reconstrucción y eso fue traicionado: se instituyó el sistema de aparcería, acompañado del surgimiento del KKK y todo ese terror. Pero en los años 50 y 60 de este siglo, algo nuevo se puso sobre el tapete: la cuestión de verdadera igualdad y derechos iguales para todos, la abolición del sistema racista conocido como Jim Crow y de toda esa discriminación.

Esa fue la demanda que se hizo, eso fue lo que se puso sobre el tapete. ¿Y qué pasó? Bueno, se abolieron ciertos aspectos del sistema Jim Crow y la segregación legal, ciertos principios de “apartheid” que negaban a los negros por ley la igualdad formal; por ejemplo, que en una corte la palabra de un negro no valía lo mismo que la de un blanco.

Pero hay que preguntar (y la respuesta resulta evidente): ¿se logró siquiera acercarse a la plena igualdad? ¿Dio el sistema igualdad a los negros?

¡NO! A pesar de la tremenda y heroica lucha y sacrificio de las masas negras (y de otros que las apoyaban), la respuesta fue ¡NO!

El sistema que por siglos los encadenó a las plantaciones sureñas, ahora los echaba de las plantaciones como consecuencia de los cambios operados en la economía sureña y del país en conjunto, así como de la economía y geopolítica mundiales.

Para ese sistema, la mano de obra negra en las plantaciones había dejado de ser necesaria, se había vuelto superflua. Así que millones de negros se fueron a las ciudades, segregados y superexplotados en los sectores inferiores del proletariado.

Otra dimensión de esa situación la expuso poderosamente Carl Dix en una charla en que contó de cuando trabajó en una acería de Baltimore. Tan pronto llegó, lo pusieron a trabajar en el peor oficio, en la fundición, donde trabajaban los demás negros. Contó que una vez estaba hablando con un obrero negro mayor (¡y esta es otra historia que arroja luz sobre la acción afirmativa y la tal “discriminación a la inversa”!) y le contó que tenía 25 años trabajando en el mismo departamento, donde se hace el trabajo más pesado, el que menos paga y ofrece menos seguridad, a pesar de que llevaba 25 años trabajando ahí. Le contó que él adiestraba a todos los blancos que llegaban y que cuando estaban adiestrados los ascendían, pero él nunca salió de ese departamento infernal. ¡¿Qué es eso si no acción afirmativa para la supremacía blanca?! Repito, no quiero oír más ataques reaccionarios contra la acción afirmativa porque estamos lejísimos de la igualdad, ni de que los oprimidos tienen ventajas injustas; si eso tiene algún sentido.

*****

De hecho, como dice La pura verdad, verdad liberadora, la discriminación no está operando “a la inversa”; sigue operando de la misma manera que siempre ha operado a lo largo de la historia de Estados Unidos, sigue promoviendo la supremacía blanca y el machismo.

En términos históricos, aquí tenemos dos importantes momentos decisivos (después de la guerra de Secesión y después de la II Guerra Mundial, o sea, la Reconstrucción y el Movimiento de Derechos Civiles) en los que se planteó claramente la pregunta: ¿dará el sistema derechos iguales a todos? Y la respuesta del sistema fue: ¡NO! No se trata simplemente de que la clase dominante no quisiera hacerlo, sino de que no podía hacerlo. No podía hacerlo porque hubiera desmantelado todo su sistema, y hubiera minado su base económica y toda la superestructura.

Envíenos sus comentarios.

Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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La moral del derecho al aborto... y la inmoralidad de los que lo atacan

(Pasajes de un artículo que publicó Revolución en el número 38, el 12 de marzo de 2006. El artículo completo está en revcom.us).

Hay muchísimo en juego. Los derechistas no pararán con la penalización del aborto… eso, que es terrible en sí, sentará las bases para algo peor. Los teócratas como James Dobson y Paul Weyrich han forjado un movimiento fascista azuzando a sus seguidores a oponerse al aborto y al matrimonio gay. Apoyaron a Bush y a candidatos teocráticos al Senado y a la Cámara de Representantes en las elecciones del 2004, y recolectaron firmas para que en las elecciones del 2006 se prohíba que las parejas gay adopten niños. Como la carne a los leones, las victorias contra el aborto y el matrimonio gay han envalentonado a los fanáticos religiosos que se han apoderado del Partido Republicano y ocupan puestos muy altos del gobierno.

¿Es la imposición de la dominación masculina algo “moral”?

Ninguna organización “pro vida” apoya el control de la natalidad. La mayor organización educativa “pro vida” (American Life League, ALL) dice: “Los métodos artificiales de control de la natalidad no son morales y exhortamos a cada individuo a tener fe en Dios, a someterse a Su voluntad y a aceptar los niños”.

La “Enciclopedia de militantes pro vida” justifica así la campaña para prohibir los anticonceptivos:

“Los anticonceptivos no se pueden separar del aborto. De hecho, los que participan en debates sobre el aborto tendrán que debatir el tema de los anticonceptivos una y otra vez, especialmente en la época post Roe de activismo pro vida… ¿Cómo llevan los anticonceptivos al aborto? Simplemente son casi indistinguibles en el sentido psicológico, físico y jurídico… los individuos que utilizan anticonceptivos artificiales dan el paso crítico de separar las relaciones sexuales de la procreación. Los anticonceptivos, y no el aborto, son el primer paso hacia la perdición”.1

Prohibir el control de la natalidad es el próximo blanco de los fascistas cristianos. Ya están en pie de guerra: por ley, en Dakota del Sur, Arkansas y Mississippi los farmacéuticos pueden negarse a dispensar anticonceptivos por razones morales o religiosas. Acabar con los anticonceptivos es un nuevo requisito para los que quieren postularse a puestos políticos con el apoyo de los fascistas cristianos. En estados como Kentucky, los candidatos que buscan la aprobación del movimiento “pro vida” tienen que oponerse a todos los métodos de control de la natalidad (y no solo a la píldora del día siguiente).2 Afirmar que los anticonceptivos son una forma de genocidio, que las relaciones sexuales que no buscan la procreación son malvadas, y que la abstinencia debe ser la política gubernamental aquí y en todo el mundo es lo que rige el debate político nacional.

Se trata de una doctrina religiosa reaccionaria al servicio de una moral que quiere arrastrar a la sociedad hacia el pasado. Bill Napoli, un legislador estatal de Dakota del Sur que quiere prohibir el aborto, lo explicó así: “De niño aquí en el Oeste, si un joven dejaba embarazada a una muchacha, los dos se casaban y todo el pueblo iba al matrimonio. Es decir, querían que el niño se criara con el padre y la madre. Y así debe ser otra vez… No creo que nos hayamos apartado tanto de esto que sea imposible regresar”.3

En el “mundo ideal” de Napoli, a los jóvenes los obligan a casarse a la fuerza y la joven tiene que tener el hijo, quiéralo o no. Se reafirma y refuerza el orden tradicional, donde el papel de la mujer es someterse al esposo, ser la madre de sus hijos, ser su propiedad y vivir bajo su control. Esa es una moral que impide que la mujer se desempeñe de lleno en la sociedad, que contribuya a la sociedad, que tenga una vida productiva en todas las esferas independiente del hombre. Esa es la moral tradicional bíblica que dice: “Las mujeres estén sujetas a sus maridos como al Señor; pues el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia” (Pablo, Carta a los efesios 5:22-23). Esa gente quiere regresar a una sociedad donde ESA es la norma y determina las leyes. Sería un horror para la mujer y terrible para toda la sociedad.

Los métodos modernos de control de la natalidad y de aborto han minado la doctrina religiosa y la moral tradicional que ha subordinado a la mujer por siglos. Aunque las relaciones sociales subyacentes del capitalismo siguen oprimiendo a la mujer, el control de la natalidad le permitió participar más plenamente en todas las esferas sociales. Es algo que en los últimos 30 años (desde el fallo Roe) damos por sentado, pero en realidad es una idea relativamente nueva y frágil en la historia de la sociedad humana. ¡Y ahora esa gente quiere acabarla!

El aborto a solicitud y sin tener que pedir disculpas

Si no se permite que una mujer controle su propio cuerpo, su propia reproducción, si no se le permite decidir si ser madre y cuándo, no tiene más libertad que un esclavo.

Esa era la moral tradicional contra la cual millones de personas se rebelaron en los años 60 y 70. El movimiento de liberación de la mujer que surgió en esa época popularizó la idea del aborto a solicitud. Esa postura de no pedir disculpas cambió la cultura nacional, la manera de pensar y las emociones. Cambió el punto de vista de millones de personas sobre los derechos reproductivos y la igualdad sexual; preparó el terreno para el fallo Roe vs. Wade y la legalización del aborto en 1973. Fue algo muy positivo para emancipar el potencial de la mujer y benefició a la sociedad.

Terminar un embarazo no deseado o sacar del cuerpo de una mujer un grupo de células que todavía no se han desarrollado para ser un ser humano viable no tiene nada de inmoral. Un feto no es un niño. Si una mujer no quiere continuar un embarazo (por la razón que sea), debe tener la libertad de terminarlo, sin peligro ni dificultades. Eso no es nada trágico. De hecho, la verdadera tragedia es que la vida de tantas mujeres se ha limitado, truncado o acabado porque les tocó tener hijos no deseados. Es una tragedia que se repite millones de veces al día, con la complicidad y el apoyo del gobierno estadounidense.

La vida de una mujer que se ve obligada a continuar un embarazo no deseado está en peligro. Del peligro de un aborto clandestino a la falta de respeto por su propia vida, sufre y se disminuye como ser humano. Obligar a una mujer a tener un hijo que no quiere o que no puede cuidar es una de las tragedias milenarias que no tiene que existir hoy. Pero si no se permite que una mujer controle su propio cuerpo, su propia reproducción, si no se le permite decidir si ser madre y cuándo, no tiene más libertad que un esclavo. Es por la salud y el bienestar de la mujer, cuya vida es de más valor y se debe apreciar más que la existencia de un feto parcialmente formado. Y por el bien de la humanidad: ¿no queremos una sociedad donde se hayan eliminado todas las formas de esclavitud?

La moral que se debe apoyar y defender valora los derechos de la mujer a tener una vida social plena. Apoya las relaciones sociales e íntimas de respeto mutuo que permiten florecer a las dos partes juntas, y no donde la mujer es “sometida” al esposo por orden de “dios”. Esta nueva moral valora a los niños como una alegría y como una responsabilidad de toda la sociedad, y no obliga a nadie a tener hijos contra su voluntad. A diferencia de los teócratas, NO le canta salmos a un grupo de células que podrían llegar a ser un niño y, simultáneamente, defiende la matanza de niños en la guerra contra Irak y condena a millones de niños más, aquí mismo, a una vida de privaciones.

En realidad, ¡despenalizar el aborto fue algo profundamente moral! (Antes, en este país miles de mujeres al año sufrían muerte o mutilación por abortos clandestinos, y millones más humillación y opresión). Es parte de una moral que corresponde a los intereses fundamentales de la gran mayoría de esta sociedad y del mundo entero. Esos valores concuerdan con la moral comunista, que además de la emancipación de la mujer tiene como meta la eliminación de todas las relaciones de explotación y opresión, y el establecimiento de una comunidad de seres humanos libremente asociados. Pero fuera de los comunistas, hay mucha gente que trata de vivir siguiendo valores que fomentan y celebran la igualdad de la mujer y el hombre, y entre pueblos y naciones; que aprecian la diversidad y la comunidad; que ponen la cooperación por encima de la competencia, las necesidades del pueblo por encima de la acumulación de riquezas; que se oponen a la dominación imperialista; y que celebran y promueven el pensamiento crítico.


Notas

1. American Life League, “Introduction: The Abortion-Contraception Connection”, capítulo 97 de “Pro Life Activists Encyclopedia”. [Regresa]

2. “Right to Life adds Pill to List”, abril de 2002, Cincinnati Enquirer, de la investigación “How the Pro-Choice Movement Saved America - Freedom, Politics and the War on Sex” de Cristina Page (Basic Books, 2002), p. 19. [Regresa]

3. Jim Lehrer News Hour, “South Dakota Bans Abortion”, 3 de marzo de 2006. [Regresa]

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Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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El "consejo" pernicioso de Barack Obama sobre los matrimonios gay

A principios de agosto, Barack Obama intentó justificar su posición contra matrimonios gay de esta manera:

Según un artículo del 10 de agosto del Chicago Tribune, Obama dijo: “En el momento de su nacimiento, 1961, el matrimonio mixto de sus padres hubiera sido ‘ilegal’ en muchos estados del Sur”. De hecho, no solo se prohibía matrimonios entre razas sino a estas las hostigaban y maltrataban, y a los hombres a veces los ahorcaban. La prohibición judicial de matrimonios entre razas no solo sancionó y dio legitimidad y fuerza a las relaciones sociales mayores de supremacía blanca, impuestas por el derecho y el dogal. Y esa prohibición en particular descansaba en los cimientos ideológicos de la supremacía blanca y los reforzaba: que los negros eran inferiores y que había que tratarlos como si fueran menos que seres humanos, que sus relaciones y selecciones más íntimas podrían ser y tenían que ser controladas por blancos.

Pero, según el Tribune, Obama “dijo que todavía hubiera aconsejado al Movimiento de Derechos Civiles de ese entonces a no enfocarse en leyes de mestizaje, que es un tema polémico. Obama dijo: ‘Probablemente hubiera dicho que es menos importante enfocarnos en leyes contra el mestizaje que en leyes que prohiben el derecho al voto y en leyes contra la discriminación en el trabajo y demás derechos que ofrece el estado’”.

Pues, eso ES lo que decían los politiqueros y capitucionalistas de la época. Pero, afortunadamente, las masas populares no les hicieron caso.

Y no les deben hacer caso hoy tampoco.

 

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En el portal de Revolución...


Nueva serie sobre Venezuela
Hugo Chávez tiene una estrategia petrolera… ¿pero conducirá a la emancipación?

Este artículo de Raymond Lotta es parte de un análisis a fondo que está preparando un grupo de escritores sobre Hugo Chávez y lo que ha estado sucediendo en Venezuela desde que Chávez subió al poder en 1998.

La naturaleza de la “revolución bolivariana” de Hugo Chávez es un tema sumamente importante y muy debatido en círculos progresistas y radicales… ¿Pero cuál es en realidad el programa y el punto de vista de Hugo Chávez, cuál es el carácter del proceso que se está desenvolviendo en Venezuela, hacia dónde está encaminado? ¿Representa el programa de Chávez una verdadera alternativa a la explotación imperialista, un camino viable a la emancipación hoy en día? ¿Qué significa el socialismo en este mundo globalizado?

Lee el artículo en http://revcom.us/a/094/chavez-es.html



Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU:
La Opresión del pueblo negro lucha revolucionaria para acabar con toda la opresión

Esta serie de pasajes de escritos y charlas de Bob Avakian analiza la amarga realidad, y la fuente fundamental, de la opresión del pueblo negro a lo largo de la historia de Estados Unidos, desde la época de la esclavitud hasta hoy, y muestran el camino revolucionario para acabar con esa opresión, así como con todas las formas de opresión y explotación.

Los pasajes en el número actual:

Lee el artículo en http://revcom.us/meshistorianegros/



El socialismo es mucho mejor que el capitalismo, y el comunismo será un mundo mucho mejor

Raymond Lotta

Cada vez más personas se preocupan por el estado del mundo y la suerte del planeta. ¿Tiene que ser así el mundo? No; hay una alternativa mundial concreta: el socialismo y el comunismo. Pero constantemente nos remachan que el socialismo fracasó y que el capitalismo es lo máximo. Toda una generación no ha oído más que el socialismo es una pesadilla. Esa "revisión de la historia" también ha afectado a muchos intelectuales progresistas. El proyecto Pongamos las Cosas en Claro se propone convertir este ataque ideológico contra el comunismo en un debate enérgico en las universidades sobre el pasado del comunismo y el futuro del comunismo.

El periódico Revolución publicó, por entregas, una conferencia que dio el economista político maoísta Raymond Lotta por todo el país. La conferencia "El socialismo es mucho mejor que el capitalismo, y el comunismo será un mundo mucho mejor" confronta las mentiras sobre el socialismo, analiza la experiencia y los logros de la revolución bolchevique de 1917 a 1956 y de la revolución china de 1949 a 1976, y plantea la nueva visión de Bob Avakian sobre el proyecto comunista.

Lee la conferencia de Lotta en su totalidad en http://rwor.org/a/049/nueva-vision.html

 


La ciencia de la evolución y el mito del creacionismo: Saber qué es real y por qué importa

Ardea Skybreak

Revolución (antes el Obrero Revolucionario) publicó esta serie por primera vez. Desde su publicación en el otoño del 2006, La ciencia de la evolución y el mito del creacionismo: Saber qué es real y por qué importa, de Ardea Skybreak, ha recibido creciente reconocimiento de científicos y educadores de renombre… así como de mucha gente a la que por lo general se le ha negado acceso a la ciencia. El libro fue uno de los tres finalistas del premio Benjamin Franklin 2007 en la categoría Ciencia y Ambiente. Este premio, auspiciado por la asociación de editores independientes Publishers Marketing Association (PMA), reconoce la excelencia de las editoriales independientes.

Lee sobre este libro en http://revcom.us/s/evolution_s.htm



Del Partido Comunista Revolucionario, EU con motivo de las marchas del 1º de Mayo por los derechos de los migrantes:

Somos seres humanos, exigimos un mundo mejor, no aceptaremos ninguna forma de esclavitud

Hoy, el 1º de Mayo, por todo el mundo se está celebrando el Día Internacional del Trabajador en la lucha contra toda la opresión y degradación que este sistema capitalista/imperialista desata contra los pueblos del mundo. Aquí en Estados Unidos, mucha gente se ha lanzado a la calle para decirles no a los feroces ataques contra los migrantes y no permitir que los traten como esclavos modernos.

Este día lanzamos la consigna:

Somos seres humanos, exigimos un mundo mejor, no aceptaremos ninguna forma de esclavitud.

Lee el artículo en http://revcom.us/a/087/may1st-es.html

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Revolución #102, 23 de septiembre de 2007


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Policía holandesa pone en libertad a José María Sisón, revolucionario filipino

Al cierre de esta edición recibimos noticias de que el 13 de septiembre, la policía holandesa puso en libertad al revolucionario filipino, el profesor José María Sisón, después de detenerlo 17 días. Los servicios noticiosos filipinos informan: "En una declaración que aparece en el portal del Ministerio de Justicia de Holanda, el tribunal determinó que 'no existen suficientes pruebas de que, mientras vivía en Holanda, el acusado [Sisón], cometió los delitos que se le imputan, en cooperación deliberada y estrecha con los perpetradores en las Filipinas'. Agregó: 'Tampoco contienen [los cargos] suficientes indicios concretos de que el acusado incitó a otros a cometer esos delitos graves'". Al mismo tiempo, los informes de prensa señalan que la fiscalía holandesa seguirá tratando de entablar cargos contra Sisón. Según unos informes de prensa, José María Sisón dijo que lo tuvieron en aislamiento y que: "Durante mi confinamiento, me recordé los cinco años que pasé en aislamiento bajo detención militar", durante los años de ley marcial en las Filipinas.

La persecución de José María Sisón, que lleva décadas, así como su detención reciente en Holanda, han sido obra del imperialismo estadounidense y sus títeres filipinos. Hay más sobre la persecución de José María Sisón en las Filipinas y Europa, en el artículo "Arrestan a revolucionario filipino en Holanda ¡Libertad para José María Sisón!", en revcom.us

 

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