Revolución #432, 30 de marzo de 2016 (revcom.us)

Voz del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Un punto básico de orientación:

En respuesta a la pregunta, "¿Qué derecho tienen ustedes de decir lo que las masas populares necesitan?"

26 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

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Somos personas quienes representamos, sobre una base científica, los intereses fundamentales de las masas de la humanidad, de la gran mayoría de los 7 mil millones de personas en este planeta; quienes entendemos cuál es el problema y cuál es la solución a la situación que enfrentan las masas de la humanidad; y quienes nos hemos responsabilizado de dirigir a la gente en la lucha por desarrollar, por medio de la revolución, la solución que tanto urge.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar:

Crisis migratoria: una amenaza para un despreciable orden mundial

26 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Actualización de los editores de Revolución: El 18 de marzo, se anunció un acuerdo sobre los refugiados entre la Unión Europea y el gobierno de Turquía. Aunque no hemos tenido la oportunidad de analizar este acuerdo, está claro que es una cruel intensificación de la brutal represión que enfrentan los refugiados. Según el acuerdo, el U.E. le dará al régimen brutal turco miles de millones de dólares para "subcontratar" la interdicción inhumana de los refugiados y los ataques contra ellos en el mar, y para pagar a Turquía por detener a muchos de los que sobreviven el viaje a Grecia.

Thousands of refugees stranded in the Greek town of Idomeni try to find a route across the border to Macedonia.
A los más de 40.000 refugiados que han llegado vivos a Grecia sólo para ser abandonados allí, se les ha ofrecido casi ninguna salida salvo la muerte o la deportación. Arriba, miles de personas varadas en la ciudad griega de Idomeni tratan de encontrar una ruta a través de la frontera con Macedonia. Foto: AP

 
14 de marzo de 2016. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. Las palabras “Fortaleza Europa” se están convirtiendo en una realidad. A los 40.000 refugiados que han logrado llegar con vida a Grecia solo para terminar estancados en ese país no les han ofrecido otra salida sino la muerte o la deportación. No hay campos de concentración ni asesinatos en masa de migrantes, pero las potencias europeas han depreciado el valor de su vida.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, les advirtió a los migrantes: “No vengan a Europa... No sirve de nada”. Pero considerando de qué tratan de escapar, ¿qué otra cosa se supone que hagan? Arriesgaron su vida para llegar tan lejos, y para muchos la opción más racional es seguir arriesgando la vida a causa del frio, la enfermedad, los policías y justicieros, ahogarse en gélidos ríos o perecer en los bosques al tratar de ir hacia el norte.

Cuatro países más —Eslovenia, Serbia, Croacia y Macedonia— que han sido canales para salir de Grecia, han cerrado sus fronteras “con el respaldo tácito de la Unión Europea”. (New York Times, 3 de marzo 2016). Albania desplegó policías para ayudar a patrullar su frontera con Grecia, y se les unieron policías italianos. Bulgaria anunció que construirá una cerca, cerrando así la última ruta. Reino Unido ya está enviando vehículos todoterreno para capturar a los refugiados que intenten cruzar a ese país y regresarlos a Turquía.

Londres anunció que enviará tres navíos a unirse a la flotilla de la Otan en el Egeo. A diferencia de los anteriores, estos navíos operarán en aguas griegas y turcas. No están ahí para salvar gente, 18 personas se ahogaron el 13 de marzo, y se suman a las muertes que pudieron evitarse de más de 300 personas en estas aguas en lo que va de este año. Los seis navíos ahora incluyen dos lanchas de desembarco, diseñadas para descargar grandes cantidades de soldados u otras personas en la playa.

En estas mismas aguas el 12 de marzo grabaron a dos hombres de una lancha patrullera de la guardia costera turca acercándose a un bote inflable lleno de refugiados y golpeándolos con palos. Un corresponsal de la BBC dijo que no era la primera vez que sucedía. En otras ocasiones, los periodistas los han visto pinchando balsas salvavidas. En Turquía, que mantiene abiertas sus fronteras con Siria permitiendo la entrada de reclutas y suministros para los combatientes islamistas, los guardias fronterizos abren fuego contra los refugiados que huyen de Siria, según el Independent (4 de marzo 2016), que también informa de “fuertes golpizas contra los que atrapan después de haber cruzado la frontera”.

Syrian refugees in a Turkish government-run camp.
Refugiados sirios en un campamento administrado por el gobierno turco. 300.000 de los 2,7 millones de refugiados sirios en Turquía viven en estos campos con sólo las necesidades básicas para la vida.. Muchos han estado allí desde hace ya cuatro o cinco años. Foto: AP

Hasta ahora el plan de la Unión Europea (UE) tiene tres aspectos: utilizar de inmediato muros y armas para que los 42.000 refugiados que ya están en Grecia no escapen, no permitir que lleguen más refugiados y enviar la mayor cantidad posible de estos migrantes a Turquía. Le han ofrecido miles de millones de dólares a Turquía para que los acepte, lo que convierte a la UE y al régimen turco en los más grandes “traficantes de personas” del planeta. Teniendo en cuenta lo que Turquía les hace a los refugiados, ¿por qué alguno de ellos querría terminar en ese país?

Más de 14.000 personas, de las cuales entre la mitad y las dos terceras partes son mujeres, niños, y muchos ancianos, están atrapados en el pueblo de Idomeni, en la frontera griega con Macedonia. Viven mojados y congelados todo el tiempo, y muchos se están enfermando en estas condiciones. Si los tratan en un hospital, al salir vuelven a una carpa en el gélido barro.

Griegos de este pueblo y de lugares lejanos como Tesalónica les llevan comida y suministros. El chef de un club va a cocinar para miles de personas en un solo turno. “Pensionados que luchan para llegar a fin de mes compran dos hogazas de pan, una es para compartir con los que han llegado a su comunidad. En otros lugares, la gente les abre la puerta de su casa”. (Independent, 12 de marzo 2016).Activistas de oenegés, médicos y otras personas de otras partes del mundo van a ayudarles como pueden. Pero los gobiernos europeos al parecer esperan que estas personas mueran o acepten el destino inaceptable que les ofrecen. Han tomado una decisión política de deshacerse de los refugiados, y hacerlos sufrir es parte de hacer cumplir esa decisión.

EL COMUNISMO: EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA, Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos

Se puede descargar en alemán, árabe (borrador) español, inglés, persa, portugués y turco.

Es mucho lo que está en juego, no solo para las potencias europeas sino también para Estados Unidos. Ellos no perciben esta situación como una crisis humanitaria sino como una amenaza a sus “intereses de seguridad”. Es cierto que su dominación está en riesgo. El comandante supremo de la Otan en Europa, el general estadounidense Philip Breedlove, le dijo al Congreso de su país que “Rusia y el régimen de Assad están convirtiendo deliberadamente la migración siria en un arma de guerra en un esfuerzo por abrumar las estructuras europeas y quebrantar la determinación europea”. El blanco son “las normas acordadas del orden internacional”. (Sitio web del Departamento de Defensa de Estados Unidos).

Esta declaración, tan descabellada como suena, refleja preocupaciones que se circulan en toda la clase dominante estadounidense hoy, y las de sus aliados de Occidente. Afirmar que con el respaldo a la ofensiva militar del régimen de Assad Rusia busca deliberadamente que los sirios huyan hacia Europa, no oculta el hecho de que Estados Unidos y sus aliados han hecho todo lo posible para prolongar la guerra civil y convertirla en un conflicto internacional. Todos los países imperialistas del mundo son responsables de los horrores de los que huyen los refugiados sirios así como de los horrores de los que los afganis, iraquíes y otros quieren liberarse. La gente debe pensar en lo que dijo el general de la Otan, de que el poderío militar de los rivales imperialistas rusos así como los niños refugiados enfermos constituyen una amenaza mortal para los intereses que él representa.

“La verdad es que es imposible que un puñado de países ricos imponga y se beneficie del atraso y la pobreza en una parte tan grande del mundo sin tener que confrontar las consecuencias de esa dominación”, escribió el Grupo Manifiesto Comunista Revolucionario (SNUMQG 2015-09-28, en inglés aquí"). “La crisis actual está llena de peligros serios y reales, no solo para los refugiados sino para todos. Pero las mismas condiciones explosivas también conllevan oportunidades reales para empezar a labrar un futuro de diferente tipo. No tiene sentido añorar las falsas promesas de una socialdemocracia europea en bancarrota. A cambio, debemos ver más allá del horizonte del sistema actual y empezar a construir el tipo de movimiento que no solo luche para repeler las arremetidas reaccionarias, sino que también pueda llevar a la única solución real, la revolución comunista”.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

De Sunsara Taylor:

Adentrándonos en Lo BAsico: "Reforma o revolución — cuestiones de moral, cuestiones de orientación" con unos estudiantes como parte de nuestra gira de universidades

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Aun antes de que llegaran otros, una joven negra que ha protestado por el asesinato policial y que orgullosamente lleva el cabello en el estilo afro natural señaló una frase que la conmovió mucho en el ensayo de BA “Reforma o revolución — cuestiones de moral, cuestiones de orientación”: “en esos tiempos [no] se gozaba de la ‘aprobación social’ por ser un revolucionario, y en particular un comunista revolucionario”.

Ver también: Reforma o revolución: Cuestiones de orientación, Cuestiones de moral
Bob Avakian

“¡Sí que es muy cierto!” Ella lamentó el hecho de que tan pocos de sus compañeros apoyan la revolución y que sus padres le dicen constantemente a ella que se concentre en “salir adelante”. La conmovió la insistencia de BA en que uno tenga que trabajar por la revolución a pesar de todo esto y trabajar para cambiarles la mente a otros. Al mismo tiempo, ella se preguntó si realmente era posible y cuánto tiempo se requeriría.

Nos habíamos conocido el día anterior, cuando Carl Dix y yo hablamos en su escuela como parte de nuestra gira nacional para invitar a los estudiantes a conocer la verdadera revolución. Pronto varios otros que habían asistido al evento se unieron a nosotros alrededor de la mesa. Les habíamos hablado sin pelos en la lengua a los estudiantes, diciéndoles que explorar la dirección y la nueva síntesis de Bob Avakian y unirse a la revolución que él dirige es lo más importante que podrían hacer con su vida. En ese momento, comenzábamos a hacer seguimiento con ellos.

Después de leer el ensayo juntos en voz alta, otra mujer expresó su aprecio por la analogía que relata BA, esa de regresar a la época en que una gran plaga mataba a un enorme número de personas. BA nos pide que imaginemos que unos viajeros del tiempo lleven a esa época los antibióticos necesarios para el tratamiento de la plaga, pero que estos viajeros del tiempo acaparen los antibióticos, los guarden con matones armados, y se nieguen a distribuirlos a menos que se les pague un precio demasiado alto para la mayoría de la gente. BA pregunta: ¿En esa situación, es mejor simplemente tratar de consolar a la gente mientras mueren, o levantarse y robar los antibióticos y poner fin a la epidemia? Esta joven dijo que el ensayo la hizo reflexionar sobre lo elástico que son las personas y que todas las cosas peligrosas que hacen las unas a las otras (como el crimen), así como las cosas horribles que les hace el sistema, que todo eso “tiene su fuente en el capitalismo”. Estaba de acuerdo en que el problema no es la naturaleza humana, sino el sistema en que todos nos encontramos atrapados.

Una mujer de China dijo que el contraste entre la reforma y la revolución en el ensayo la hizo pensar en la diferencia entre las feministas radicales, y ella se considera una de estas, y el feminismo liberal. Una cuarta joven expresó su apoyo a la revolución y apreció asimismo la analogía. Pero preguntó: “¿Por qué el título conecta la cuestión de ‘reforma o revolución’ con la cuestión de la moral?”

Muy buena pregunta, la que otros no habían considerado todavía, e impulsó a todos a regresar al ensayo. Un miembro del Club Revolución leyó en voz alta un pasaje en que BA expresó su admiración por la moralidad de las personas que quieren aliviar el sufrimiento, que hacen cosas como dejar agua en el desierto para los inmigrantes que cruzan desde México. “Pero”, escribe, “su labor no es la solución fundamental al problema del sufrimiento de los inmigrantes, ni elimina las fuerzas que los arrojan de sus países ni las demás penas y opresión de las masas por todo el mundo. Aunque admiro a los que se ofrecen para Médicos sin Fronteras y otras causas, si dicen: ‘No se puede hacer más que esto’, tenemos que librar una lucha muy dura de principios con ellos, y a la vez unirnos con ellos y admirar su espíritu, porque objetivamente no es cierto que no se puede (ni se debe) hacer más, y plantearlo así le hace daño a las masas”.

El miembro del Club Revolución desmenuzó el saqueo imperialista y la explotación que impulsa a las personas a abandonar sus hogares en México u Honduras, y que era impresionante dejar agua en el desierto para que estos inmigrantes no mueran. “Pero”, ella se hizo eco de BA, “si dices que eso es todo lo que debería hacerse, ¡estás equivocado! No es verdad. No soluciona las condiciones impuestas sobre sus países. No soluciona el racismo y la explotación que sufren en este país. Y si te opones a la revolución, la que sí puede solucionarlo, ¡entonces haces algo muy dañino y muy mal!” Ella luchó para que los presentes reflexionaran profundamente sobre lo que BA quería decir, y que lo que uno considera moral depende de lo que entiende como la verdad, y si uno reconoce que los problemas sólo pueden solucionarse mediante la revolución, entonces es inmoral hacer algo menos.

Mientras las personas empezaban a ver la conexión entre la cuestión de “¿reforma o revolución?” y las cuestiones de la moralidad, surgió una nueva pregunta: “Pero, ¿cómo respondemos a las personas que no pueden ver esa verdad objetiva? Aunque nosotros lo veamos como objetivo —por ejemplo lo que dices sobre los inmigrantes en la frontera—, la verdad es relativa, ¿no?” La mujer que había preguntado esto vaciló un poco y dijo: “Tal vez sea demasiado filosófico”. Pero no era “demasiado filosófico”. La cuestión de cómo determinar lo que es verdadero, o si “cada uno tiene su propia verdad” es una de las cuestiones filosóficas más acuciantes de nuestro tiempo.

Los presentes abordaron esto de varias maneras. Retomamos al tema de los inmigrantes en el desierto. “¿Se trata sólo de una ‘narrativa’ o es objetivamente cierto que estos inmigrantes son expulsados ​​de sus hogares a causa del imperialismo Estados Unidos? ¿Es sólo una ‘narrativa’ o es objetivamente cierto que dejar agua para ellos es buena cosa pero en realidad no va a solucionar el problema?”

Varios miembros del Club argumentaron que la verdad es objetiva y no depende de lo que piense la gente, pero otros no estaban tan seguros. Se sintieron fuertemente que lo que les pasa a los inmigrantes sí es la verdad y está mal, pero tenían sentimientos encontrados con respecto a decirle a otra persona que estaba equivocada si lo percibió de otro modo.

Este interrogante quedó sin resolverse completamente, ya que cada pregunta conducía a otra. Alguien preguntó: “Entonces, ¿qué pasa con las personas que no lo ven de esta manera, que no se han despertado? ¿Esta revolución también trabaja con los de la extrema derecha y trata de cambiarlos? ¿Cómo los racistas de hueso colorado? ¿O sólo se centra en aquellos que están más cerca de ‘la verdad objetiva?’” Se animó a cada uno presente a la mesa a exponer sus pensamientos al respeto. Algunos expresaron su esperanza de que pudiéramos hacer algo acerca de los racistas de hueso colorado, pero principalmente opinaron que era necesario centrarse en aquellos que podrían estar más de acuerdo. Carl Dix y yo hablamos brevemente sobre el hecho de que estamos hoy luchando para preparar el terreno, preparar al pueblo y preparar a la vanguardia para estar preparados para el momento en que sea posible liderar a millones de personas para acometer la revolución, a toda máquina, con una posibilidad concreta de ganar, lo que significa que estamos en este momento organizando a miles de personas para trabajar activamente con nosotros para influir en el pensamiento de millones de otros. Al mismo tiempo, estos miles de personas se están entrenando y capacitando para dirigir a millones de personas cuando las crisis más grandes estallen y millones están listas para jugarlo todo por el todo para derribar este sistema y crear algo mucho mejor. Y nuestra página web, revcom.us, combina todo esto y lo dirige.

Un gran elemento de esto, recalcamos, es que ellos se profundicen más en esta estrategia y el tipo de interrogantes filosóficos que ya habían surgido en la discusión, al mismo tiempo que trabajamos juntos para luchar contra el poder y hacer que todo el mundo sepa de la dirección de Bob Avakian. Animamos a los presentes a chequear todo el índice de Lo BAsico y apreciar su alcance: desde la razón por la que la revolución es necesaria hasta el tipo de mundo por el que luchamos, desde la cuestión de la estrategia hasta el método y los modos de pensar científicos, desde la moral comunista hasta la responsabilidad de la dirección. Pasamos el resto de nuestro tiempo explorando los planes iníciales para llevar esta revolución al mundo —participando en las acciones del Día Internacional de la Mujer y la próxima huelga de estudiantes contra el asesinato policial— y para programar más discusión sobre los otros capítulos de Lo BAsico.

El mismo ensayo, una distinta discusión rica

Al día siguiente, después de ir juntos a una escuela secundaria local para promover la dirección revolucionaria de BA, reunimos a unos estudiantes de otra universidad para discutir el mismo ensayo. Aunque tratamos algunos temas similares, en cierto sentido esta discusión se desarrolló de una manera muy diferente.

El primer gran debate que brotó se trataba de lo que significaba la analogía de BA sobre los viajeros del tiempo que estaban acaparando los antibióticos en el medio de una gran plaga. El primer estudiante que habló creía que la analogía se refería a los estadounidenses que van a otros países y tienen muchos tratamientos médicos avanzados pero no los repartan a menos que puedan sacar ganancias. Vio el problema como la codicia y pensó que lo que nos hacía falta era personas diferentes a cargo y personas diferentes que se hicieran capitalistas con más compasión al determinar los precios.

Otra persona pensó que la analogía era de que, para las personas que sufren la plaga, los antibióticos fueron desde el futuro, al igual que hoy en día para las personas que sufren bajo el capitalismo, “El comunismo es en el futuro, es algo que no ha llegado todavía y nosotros estamos tratando de imaginárnoslo”. Él dejó claro que, para él, el hecho de que el comunismo “no ha sucedido todavía” no se limitó a decir que aún no se ha alcanzado sino que pensó que significaba que aún no se ha “demostrado ser el remedio”.

Durante un tiempo, las personas siguen planteando diferentes interpretaciones de la analogía de BA. Con el tiempo, un miembro del Club Revolución presento su entendimiento de la analogía. Ella leyó de BA, “Supongamos que otros viajeros del tiempo llegaron desde nuestros tiempos con un montón de antibióticos que podían prevenir millones de muertes por la peste, pero monopolizaron la propiedad de los antibióticos”. Se detuvo para preguntar quiénes eran los viajeros del tiempo, y estuvo de acuerdo cuando alguien sugirió que son los capitalistas.

Continuó leyendo: estos viajeros del tiempo “tenían grupos de mercenarios para vigilar al montón de antibióticos. Rehusaron repartirlos si no podían sacar buenas ganancias por cobrar un precio que la mayoría no podía pagar”. Ella sugirió que estos “grupos de mercenarios” parecían a los ejércitos reaccionarios de hoy que defienden el capitalismo y hacen que todos los que sufren bajo este sistema no puedan comer ni procurar medicamentos a menos que los capitalistas obtengan ganancias.

Por último, leyó la pregunta de BA, “En esa situación, ¿qué sería mejor para la gente: seguir poniendo paños mojados en la frente de los enfermos, u organizar a las masas a asaltar la bodega de los antibióticos y repartirlos?” Ella planteó agudamente que la analogía demostraba la diferencia entre la reforma y la revolución y revelaba la necesidad de tomar el poder estatal.

“Pero la reforma o la revolución no es negro o blanco, sino un espectro”, afirmó uno de los estudiantes. “Existe la reforma mínima, como poner el agua en el desierto o mantas sobre la cabeza de los moribundos, pero en el otro extremo del espectro está el trabajar dentro del sistema para cambiar el sistema. Aunque esta es una sociedad capitalista, no la es por completo. Hay algunos programas socialistas”. Este estudiante presentó ideas de un lado y de otro, reconociendo que las cosas como las prestaciones sociales apenas ayudan a las personas a sobrevivir, en realidad no satisfacen las necesidades concretas de las personas, pero al mismo tiempo él mantuvo la esperanza de que esto pudiera cambiar con las reformas. Pensó que si más personas fueran menos apáticas, tal vez pudiéramos hacer más reformas dentro de este sistema para resolver los problemas de la humanidad. Incluso dijo que él estaría satisfecho si pudiera regresar al pasado y convencer a los viajeros del tiempo que debieran bajar el precio de los antibióticos, que tal vez eso no ayudaría a todos pero que ayudaría al menos a unos pocos.

Otro estudiante expresó su apoyo a esta “idea de un espectro”. Se refirió a la camisa de  “REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS” que alguien tenía puesta. “Esa camisa dice que tenemos que emancipar a toda la humanidad, pero que tal si simplemente bajáramos el precio de los antibióticos. Beneficiaría a la mayoría de la gente. Creo que yo podría aceptar eso. Depende de tu propia brújula moral”.

Un segundo miembro del Club Revolución dijo: “En Alemania, durante los Nazis, si tú hubieras sabido como terminar completamente el genocidio ¿ayudarías a unas cuantas personas a escapar o lucharías como endemoniado para salvar a millones de personas? No veo un espectro aquí — ¿cuál es la diferencia entre ayudar a 10 o 100 personas cuando hay millones que están siendo asesinados? Allí entra la moralidad, si sabes que hay una manera de salvar a millones de personas, tienes que hacerlo”.

La sala quedó en silencio durante un minuto, inmovilizada con el peso de este desafío. Pero, en lugar de tratarlo, una estudiante desvió la discusión hacia algo más cómodo. “Veo un dilema moral diferente”, planteó, “puedo ver por qué uno querría robar los antibióticos para ayudar a las personas que estaban sufriendo, pero con eso ¿no estaría violando los derechos de los viajeros del tiempo? Quiero decir, si pertenecen a ellos, aunque pudiéramos pensar o decir que están equivocados y tratáramos de convencerlos, ¿no tendríamos que respetar su derecho a decidir cómo usarlos?”

En respuesta, el que primero había defendido la idea del “espectro” se incomodó. “¡Eso es lo que sucede ahora! Hay un tipo que acaba de subir el precio de la píldora para el SIDA. Ese es un ejemplo donde no estoy de acuerdo con el sistema político. Si yo estuviera en el poder les diría a la mierda con esto, aunque violara la Constitución [de Estados Unidos]. Yo diría que el fin justifica los medios. Puede que lo que digo no sea lo mejor, pero a fin de cuentas ayudaría a la gente y ellos realmente necesitan esto”.

El primer miembro del Club Revolución sostuvo que la moralidad de lo que dijo ese tipo tenía razón, pero que si realmente quería un mundo que operara con esa moralidad tenía que dejar de tratar de aferrarse a este sistema. “¿Por qué deberías respaldar un sistema en que hacer lo que describes —literalmente utilizar los recursos desarrollados por la humanidad para salvar a millones de vidas— es contra la ley? Aún sigues viendo las cosas a través del marco capitalista, donde la gente tiene el derecho de poseer lo que inventan y conseguir más por ello, en lugar de que la gente trabaje colectivamente para hacer del mundo un mejor lugar para toda la humanidad”.

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Por un rato la discusión iba y venía. ¿Se necesita una moralidad que corresponda a un sistema donde un individuo tiene el derecho a poseer el patente de una medicina y solo la vende a cambio de ganancias aunque signifique que millones de personas mueran? ¿O se necesita una moralidad que corresponda a la revolución comunista donde las necesidades de la humanidad vienen primero y la producción no se organiza sobre la base del beneficio? ¿Se puede tener una moralidad basada en satisfacer las necesidades de la humanidad con un sistema capitalista intacto? ¿Realmente necesitamos una revolución o puede ser reformado este sistema? Todo esto fue vinculado a las teorías que competen sobre la “naturaleza humana” y lo que esto podría significar en términos de qué clase de cambios son realmente posibles.

En esta discusión, como en la del día anterior, lo que se destacó fue cuán seria y profundamente la gente fue provocada a pensar y forcejear con base en realmente explorar las cuestiones y el método que Bob Avakian concentra. Aquí, tal como el día anterior, sostuvimos que la gente tiene la responsabilidad de explorar estas cuestiones más a fondo. El miembro del Club Revolución que dirigió la discusión indicó la necesidad de estudiar todo el nuevo libro de BA: La ciencia, la estrategia, la dirección para una revolución concreta, y una sociedad radicalmente nueva en el camino a la verdadera emancipación, porque, entre otras razones, explica a fondo cómo la producción capitalista es impulsada por la competencia y la anarquía y, por tanto, no puede ser reformada. Se hicieron planes para hacer esto, así como para seguir las discusiones de Lo BAsico con un grupo de estudiantes más grande.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

¿Qué hay detrás del conflicto entre el FBI y Apple?

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Se está dando una importante lucha entre la administración Obama, que insiste en que tiene el derecho de acceder el iPhone de uno de los presuntos asesinos de San Bernardino, y Apple Corporation que fabrica el iPhone y alega que si le diera al gobierno los medios para hacerlo, sentaría un precedente peligroso que el gobierno usaría para acceder el teléfono de todos.

Este conflicto se trata de tres cosas:

  1. Existe una lucha intestina dentro de la clase dominante sobre lo que defenderá mejor la “seguridad de Estados Unidos” — o sea, la capacidad de espiar a gente por todo el mundo como parte de su defensa y expansión del imperio a través del dominio militar y, dónde lo consideren necesario, la agresión sangrienta. La administración de Obama alega que necesita tener la capacidad de acceder cualquier aparato computarizado. Los contrincantes —que son mucho más que los gerentes de Apple e incluye a ex funcionarios altos de las agencias de espionaje de Estados Unidos— alegan que tal permiso reforzaría la industria de computadoras de otros naciones rivales. Y dicen que si eso sucede, se descartaría no sólo lo que es una ventaja de negocios, sino también —y esto es mucho más importante a su manera de pensar— una ventaja militar-política para Estados Unidos: el dominio de la industria informática por el capital estadounidense. Afirman que ese dominio es crucial para todo lo que Estados Unidos quiera y tenga que hacer para mantener y extender su imperio.
  2. El presidente de Apple, Tim Cook, libra una batalla para defender y promover los intereses de Apple. Tanto él como Apple temen que si eso se diera, perderían su nivel de “participación en el mercado”. Cook plantea su oposición usando la terminología de derechos civiles, aunque ni él ni su junta directiva se basa en eso cuando se trata de tomar importantes decisiones de negocios. Cook también ha dicho que obedecería al gobierno si el gobierno aprobara una ley que le ordenara hacerlo, lo que demuestra los límites de sus principios rige: Apple simplemente no podría darse el lujo de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso. (También es probable que la compañía cumpla con órdenes de la corte de pagar altísimas multas.) Repetimos, aunque Cook usa terminología de derechos civiles y es posible que cree sinceramente en esa terminología, lo que lo motiva y lo que en última instancia gobierna sus acciones es lo que el percibe como intereses que corresponden a la clase capitalista.
  3. Además de los intereses de clase por los que Cook y otros pelean, hay también personas de los niveles inferiores de la industria técnica, así como los que usan el iPhone y muchos otros, que están correctamente indignados ante estos intentos de extender el espionaje gubernamental. En un mundo en el que el espionaje del gobierno estadounidense es generalizado y en el que la misma existencia de una sociedad civil más allá del alcance del espionaje del gobierno está desapareciendo rápidamente, muchos han considerado estos teléfonos —que a menudo contienen enormes cantidades de información personal— como más allá de ese alcance, por lo menos legalmente. Sin embargo ahora se les dice algo diferente. Este es otra transgresión de lo que se les ha enseñado a considerar sus derechos constitucionales en contra de registros e incautaciones irrazonables (incautación sin comprobar que se ha cometido un delito). Aun estos derechos reflejan y encarnan una visión muy limitada de lo que es tanto posible como necesario para la humanidad a estas alturas, y son derechos dentro de un sistema de explotación brutal y todo tipo de dominación injusta que se basa en esa explotación. Pero es muy mal que el estado restrinja esos derechos. Y es muy importante defender esos derechos ante los ataques gubernamentales, y defender también a quiénes tomen posición y luchen contra esos ataques por cualquier razón — defenderlos como parte de avanzar hacia una sociedad y una manera de vivir completamente diferente y, en última instancia, hacia la emancipación de la humanidad.

Por lo tanto, aunque Apple es una corporación de muchos miles de millones de dólares que se ceba de una red de explotación que incluye a trabajadores en China extremadamente explotados a tal punto que se suicidan, y a mineros de minerales en el Congo donde se liberó una guerra civil por esos minerales que costó seis millones de vidas... y aunque los términos de la contienda entre los imperialistas mismos se centran en cómo mejor mantener, reforzar, y extender el imperio... así y todo, sería muy mal para el pueblo el que Apple fuera obligado a ceder ante la presión de la administración de Obama.

Al mismo tiempo, existen tanto la necesidad como la posibilidad de crear una sociedad en la que el pueblo no sólo esté protegido del gobierno, sino que —y más principalmente aún— esa protección se dé sobre una base en la que las masas populares mismas tienen el derecho básico para “estar capacitado para tener el papel fundamentalmente decisivo en determinar el rumbo de la sociedad, y unirse en la lucha con otros en todo el mundo, con el objeto de abolir por fin las relaciones de explotación y opresión; y de forjar un gobierno que servirá para abolir esas relaciones y de desempeñar cada vez más el papel determinante respecto a ese gobierno”. (Constitución Para La Nueva República Socialista En América Del Norte, página 66) Esa es una sociedad socialista rumbo al comunismo —la nueva visión del comunismo que representa la nueva síntesis del comunismo de Bob Avakian—, una sociedad que pueda ser —y solamente pueda ser— creada por medio de la revolución.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar

¿Qué futuro para Cuba anuncia el apretón de manos entre Barack Obama y Raúl Castro?

Actualizado y posteado de nuevo el 27 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

20 de abril de 2015. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. ¿Qué futuro para Cuba simboliza el apretón de manos entre Barack Obama y Raúl Castro? Fue un momento penoso cuando el líder de un país que alguna vez fue un símbolo del desafío al despreciable “imperio yanqui”, como lo denominaron los cubanos y otros que se han rebelado contra la dominación estadounidense, se dio la mano con el “hombre honesto”, como exalta ahora Castro al hombre a cargo de ese imperio. Fue un momento amargo para los cubanos y los pueblos del mundo, incluyendo Estados Unidos, donde Obama y la maquinaria de Estado en general quisieran que este gesto alivie un poco el desprestigio que se ha ganado el hombre que actualmente preside el “genocidio lento” de afroamericanos, las guerras de agresión y los intentos de reimpulsar la hegemonía estadounidense en gran parte del mundo.

Lea "Tres alternativas para el mundo", el Suplemento del capítulo 2 de Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian

Un elemento especialmente amargo en este momento fue la forma en que Obama se centró en la posible eliminación de Cuba de la lista de “terroristas internacionales” de su gobierno como una forma de forzar al sumiso régimen de Castro a una mayor sumisión. Fue Estados Unidos el que dominó a Cuba por medio de tiranos terroristas durante décadas, el que intentó invadir a Cuba para restaurar el antiguo régimen dos años después de que fuera derrocado, el que armó todo tipo de ataques terroristas contra el nuevo régimen incluyendo, muy notoriamente, la explosión en pleno vuelo de un avión lleno de civiles, y el que constantemente conspiró para derribar al régimen mediante el asesinato de sus líderes. La historia de las relaciones cubano-estadounidenses es una historia la violencia desenfrenada estadounidense.

Cuba cayó en las garras de Estados Unidos por primera vez en 1898, cuando éste invadió a la isla con el doble propósito de acabar con la rivalidad española por el control del Caribe y aplastar una revuelta cubana que amenazaba con convertirse en lo que los gobernantes estadounidenses llamaron “república de negros”. La esclavitud y la caña de azúcar habían creado la Cuba moderna, y aunque se había abolido la esclavitud, la caña de azúcar aún esclavizaba a la economía y a su pueblo.

Las tropas estadounidenses ocuparon Cuba un total de 12 años en el transcurso de las dos décadas siguientes. Estados Unidos redactó una enmienda en la constitución cubana que le permitía intervenir a voluntad, haciéndolo abiertamente hasta que la clase dominante estadounidense conformó un ejército cubano al que pudieran confiar sus intereses y estructuras políticas para gobernar el país a su antojo. Esto significó algunos de los tiranos más infames del mundo, generales serviles hacia Washington e indescriptiblemente crueles hacia el pueblo. El establecimiento de repúblicas de tortura por parte de Estados Unidos fue un procedimiento estándar en muchos lugares, incluyendo las vecinas República Dominicana y Haití.

La caña de azúcar es un cultivo que se alimenta de carne humana. Bajo la dominación de Estados Unidos, los cañaverales consumieron gran parte de la tierra de cultivo. Estados Unidos absorbía las riquezas de Cuba de dos maneras, dominando la gran agricultura y otros negocios (como el del ron, una industria dependiente del azúcar), y vendiéndole alimentos y casi todo lo demás a un país que solía ser sumamente fértil antes de que sus bosques fueran quemados para abrirle paso al azúcar.

La gente trabajaba insoportablemente duro bajo condiciones peligrosas y agotadoras durante los meses del corte de la caña y pasaban hambre el resto del año. Resultó que el trabajador de un ingenio de caña de azúcar asesinado en una huelga no tenía ropa interior ni medias con los cuales ser enterrado. Los cubanos trabajaban en haciendas ganaderas de estadounidenses, pero solo una décima parte de la gente en el campo bebía leche y menos de la mitad de ese porcentaje alguna vez comía carne. De hecho, con frecuencia el trabajo familiar en pequeñas parcelas era el que le permitía sobrevivir a la gente entre cosechas en los cañaverales. A los pequeños agricultores, por lo general blancos pobres, no les iba mejor que a los trabajadores de las plantaciones.

La sociedad cubana estaba tan devastada como su economía. Bajo el ojo atento de los embajadores de Washington, la mafia basada en Estados Unidos establecía los criterios morales y la iglesia católica les daba su bendición. Entre los valores más sagrados estaban el derecho del hombre a dominar a la mujer y el confinamiento de la mujer a las siguientes categorías: madre, esposa, amante y prostituta.

La prostitución proliferó: en los burdeles y en las calles, el 10% de la población de la Habana “servía” a los soldados, marineros y turistas sexuales estadounidenses. La industria de más crecimiento eran los casinos. Incluso Cuba llegó a ser conocida como un país donde “se acepta todo” para los extranjeros rapaces, pero los cubanos del común no tenían derechos. Las aspiraciones de las clases medias acomodadas y los profesionales eran pisoteadas por la corrupta, arbitraria, cruenta y pequeña clase dominante en asociación con los que en últimas mandaban, los capitalistas monopolistas estadounidenses y sus representantes políticos en Washington.

La revolución cubana de 1959 que dirigieron Fidel Castro, Che Guevara y otros constituyó una inspiración para el pueblo de todo el mundo en ese momento, y no un “desastre” como algunos comentaristas la llamaron, ni una turbia disputa de la “Guerra Fría” como afirma Obama. Fue justo derrocar al régimen respaldado por Estados Unidos, un régimen que asesinó a hasta 20.000 personas durante sus últimos años.

Pero esa revolución no fue dirigida por un partido con una verdadera comprensión y compromiso con lo que implicaría acabar con todas las formas de relaciones económicas y sociales opresivas y con las ideas que estas engendran, a pesar de que se utilicen nombres como “Partido Comunista” y “socialismo”. Sus líderes cambiaron la dependencia de Estados Unidos por la dependencia de la Unión Soviética. (Ésta ya había abandonado el socialismo a mediados de los años 1950 y se había convertido en “social imperialista”, socialista de palabra, capitalista monopolista e imperialista en la realidad). Desde la caída de la Unión Soviética, ese liderato se ha tambaleado, y no solo en lo económico. Han sido incapaces de ofrecerle al pueblo cubano una alternativa viable a un statu quo poco inspirador e insostenible.

El carácter no revolucionario del régimen cubano dirigido por Fidel Castro era evidente en su intento de continuar la sumisión de la isla al azúcar (en ese momento vendido o comerciado con la Unión Soviética) en formas que reproducían las viejas relaciones de explotación y opresión en viejas y nuevas formas. Nunca transformaron a fondo y de modo liberador la economía dependiente ni la sociedad creada por esa economía.

La falta de derechos políticos y del fermento del disentimiento de la que se quejan los críticos reaccionarios al régimen cubano era embrutecedora. Sin embargo el derecho más esencial del que esa gente nunca habla y nunca aceptará en ninguna parte, y con el que el régimen de Castro nunca soñó, es el derecho de las masas populares a tomar parte cada vez más en dirigir la sociedad por medio de un Estado de nuevo tipo, transformando las relaciones económicas, sociales y políticas y a sí mismas, llevando a un mundo libre de todas las relaciones opresivas entre los seres humanos. El intento de Raúl Castro de asegurar la supervivencia de su régimen arrastrándose ante los imperialistas estadounidenses, los más grandes criminales contra la humanidad hoy y los históricos esclavistas de Cuba, es horriblemente doloroso, pero concuerda con la naturaleza del régimen y de la sociedad que él y su hermano Fidel han dirigido.

La dependencia de Cuba está cambiando de los cañaverales a las plantaciones de turismo, una “industria” que no ofrece esperanzas para la independencia económica y la realización del potencial humano. Y la prostitución, que se ha reintroducido y ha proliferado por décadas, es a la vez una metáfora y un mecanismo para la mayor destrucción que está por venir a medida que el “libre mercado”, cuyo horrible poder nunca ha sido abolido en Cuba pero que ahora va ser atizado por el capital estadounidense, destruya más cuerpos y almas.

La lujuria con la que hoy Estados Unidos ve a Cuba es aterradora. En general, el apretón de manos Obama-Castro no representa un nuevo y duradero triunfo para el imperialismo estadounidense, sino que le permite maniobrar en un mundo en que su hegemonía estadounidense está cada vez más en peligro. Un conocimiento de por qué la revolución cubana ha ido a parar a donde está hoy y por qué eso no era ni es inevitable, sería importante para la gente en todo el mundo cuyas aspiraciones revolucionarias no se han apagado.

* * * * *

Para más información véase: “La recolonización en nombre de la normalización, lo que motiva la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba” de Raymond Lotta, en Revolución #367, 29 de diciembre de 2014, en www.revcom.us. También “¡A quemar los cañaverales! Notas sobre la economía política de Cuba”, Un Mundo Que Ganar, números 1989/14 y 1990/15, disponibles en inglés en bannedthought.net/International/RIM/AWTW/1989-14/AWTW-14-Cuba.pdf y bannedthought.net/International/RIM/AWTW/1990-15/AWTW-1990-15-Cuba.pdf, o librarything.com/work/14333556

Además, a pesar de sus debilidades teóricas, el clásico libro Las venas abiertas de América Latina (México: Siglo XXI, 2004) de Eduardo Galeano, quien murió el 13 de abril de 2015, sigue siendo una denuncia valiosa, muy perspicaz y poética de la historia del continente bajo el colonialismo y el imperialismo.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

28 de agosto de 2005 | Periódico Revolución | revcom.us

Tres alternativas para el mundo

Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos

 

De Observations on Art and Culture, Science and Philosophy; esta selección es de la charla Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo, que está en la internet en revcom.us.

 

Veo básicamente tres posibles alternativas de cambio en el mundo actual y en el proceso de cambiarlo, especialmente en cuanto a la transformación socialista de la sociedad. La primera es el mundo tal y como es. ¡Ni hablar! [risas].

La segunda es en cierto sentido voltearlo, casi textual y mecánicamente, voltear la tortilla. Es decir, los explotados de hoy no serán explotados de la misma manera y los que dominan la sociedad no podrán dominar o influenciar la sociedad de modo significativo. La estructura económica básica de la sociedad y algunas de las relaciones sociales y estructuras del dominio político cambiarán, además de algunas formas de cultura e ideología, pero fundamentalmente las masas no se incorporarán cada día más y a saltos en el proceso de transformar la sociedad de veras. En realidad, esta visión corresponde a una sociedad revisionista. ¿Recuerdan la Unión Soviética cuando ya era revisionista, en lo esencial capitalista e imperialista pero todavía socialista de nombre? A las críticas por violaciones supuestas o reales de los derechos humanos, en muchas ocasiones los soviéticos respondían: “¿Cómo van, ustedes del Occidente, a criticarnos por violaciones de los derechos humanos? En sus sociedades, ¡miren no más a todos los desempleados! ¿Acaso hay un derecho humano más elemental que el derecho al trabajo?”

¿Tenían razón? Sí, hasta cierto punto, pero en lo fundamental lo que planteaban y la visión de la sociedad que proyectaban era de una sociedad de asistencia social en que el papel básico de las masas es igual que en la forma clásica del capitalismo. Los derechos del pueblo no deben limitarse al derecho a un empleo y un ingreso, por elemental que sea. ¿Nos proponemos transformar la sociedad para que en todo aspecto (no solo económica sino social, política, ideológica y culturalmente) sea superior a la sociedad capitalista? ¿Nos proponemos una sociedad que, además de responder a las necesidades del pueblo, se caracterice más y más por la expresión e iniciativa consciente de las masas?

Esta es una transformación más fundamental que una sociedad de asistencia social, socialista de nombre pero en lo esencial capitalista, en que el papel de las masas se limita en gran parte a producir riqueza, no a debatir y definir los asuntos del estado, el rumbo de la sociedad, la cultura, la filosofía, la ciencia, las artes, etc. El modelo revisionista es una visión del socialismo limitada y economista. Limita la actividad de las masas a la esfera económica de modo muy estrecho, simplemente a su bienestar económico. No contempla transformar la concepción del mundo de las personas mientras ellas, a su vez, cambian el mundo.

No es posible crear una nueva sociedad y un nuevo mundo con el punto de vista que nos inculcan en esta sociedad. ¿Acaso habrá una transformación revolucionaria de veras, la abolición de las relaciones sociales, económicas y políticas desiguales, si las personas siguen viendo el mundo de la manera sumamente limitada y estrecha en que las condicionan a verlo ahora? ¿Acaso podrán emprender la tarea de cambiar el mundo conscientemente mientras tengan el mismo punto de vista y sigan viéndolo igual a como lo ven en este sistema? ¡Imposible! Esa situación solo puede reproducir las grandes desigualdades en toda esfera de la sociedad que he venido señalando.

La tercera alternativa es una ruptura radical de veras. En el Manifiesto ComunistaMarx y Engels plantearon que la revolución comunista representa una ruptura radical con las relaciones de propiedad tradicionales y con las ideas tradicionales, y que no es posible hacer una ruptura sin la otra. Se refuerzan mutuamente, de una manera u otra.

En una sociedad en que el papel fundamental de la mujer es parir y criar niños, ¿acaso habrá igualdad entre el hombre y la mujer? ¡Claro que no! Sin atacar y arrancar de raíz las tradiciones, la moral y demás factores que refuerzan ese papel, ¿acaso se van a poder transformar las relaciones entre hombres y mujeres, y abolir las profundas y arraigadas desigualdades que entraña la división de la sociedad en opresores y oprimidos, explotadores y explotados? ¡Imposible!

Por eso, la tercera alternativa es una ruptura radical a fondo en toda esfera, en otras palabras, una síntesis radicalmente diferente, es una sociedad y un mundo en el cual las grandes mayorías quisieran vivir. Una sociedad en que no viven al día, preocupadas por cómo van a tener de comer o qué harán si se enferman y no tienen para pagar al médico —por importante que sea eso—, pero es una sociedad en que aborden más y más todas las diversas esferas de la sociedad, las debatan y lleguen a dominarlas.

Alcanzar ese tipo de sociedad y de mundo es un reto muy grande, algo mucho más profundo que simplemente cambiar unas cuantas formas de propiedad de la economía y así garantizar el bienestar social, pero aún existe la situación en que unos pocos se encargan de eso para las masas, y la ciencia, las artes, la filosofía y demás esferas siguen siendo básicamente el campo de esos pocos, y el proceso de tomar las decisiones políticas también sigue siendo el campo de esos pocos.

Dar ese gran salto es la monumental lucha histórico-mundial en que nos hemos embarcado a partir de la revolución rusa (sin incluir la experiencia muy breve y limitada de la Comuna de París). Esa lucha alcanzó su cumbre más alta con la revolución china, y especialmente la Revolución Cultural, pero ahora hemos sufrido un revés temporal.

Tenemos que hacer un balance muy profundo de toda esa experiencia y dar otro salto, y tenemos que hacerle frente a algunos problemas muy serios y complejos para poder avanzar y aprender de lo mejor del pasado, y avanzar más allá y hacerlo mejor en el futuro.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

De Travis Morales:

El encubrimiento del Departamento de Policía de Nueva York (DPNY) de su ejecución de Mohamed Bah

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Mohamed Bah
Mohamad Bah

La noche del 25 de septiembre de 2012, Hawa Bah, una inmigrante de Guinea, un país de África occidental, llamó para una ambulancia que llevara al hospital a su hijo Mohamed Bah, de 28 años de edad. En ese momento su hijo pasaba un trastorno mental. Pero en lugar de darle la atención médica que necesitaba urgentemente, tres policías de la Unidad de Servicios de Urgencias del DPNY, con todo su equipo antimotín, irrumpieron en el departamento de Mohamed en Harlem y le dispararon ocho balas, incluida la bala fatal que le pegó en la cabeza.

La historia siguiente es de una conversación que tuve hace poco con Hawa Bah y uno de sus abogados, Randolph McLaughlin.

Randolph McLaughlin dijo, apenas comenzada la conversación: “Después de 20 años, creemos que éste es el ejemplo más atroz de ejecución y encubrimiento que hemos visto”. Continuó hablando para enumerar, paso a paso, la evidencia que respalda su afirmación: Después de la llamada por una ambulancia, llegaron los policías. Hawa Bah les suplicó que la dejaran hablar con su hijo, quien no quiso abrir la puerta.  Rehusaron hacerlo. Mohamed nunca se enteró de que su madre había llamado por una ambulancia. Ella siguió pidiendo hablar con su hijo y los policías seguían diciendo que no, que todo iba a estar bien. Incluso después de haberlo asesinado, los policías le mintieron, afirmando que Mohamed estaba bien.

De inmediato comenzó el encubrimiento de este frío asesinato de Mohamed Bah. La policía dice que después de que los agentes irrumpieron en el departamento, Mohamed apuñaló a uno con un cuchillo de carnicero y por eso lo balearon. Pero las pruebas cruciales que podrían demostrar que la policía miente, se han perdido o se han destruido. Se le agarró a la policía mintiendo acerca de lo que pasó con la evidencia. El testimonio de la policía, en declaraciones que son parte de la demanda de Hawa Bah contra el DPNY, contradice directamente la evidencia forense.

Después de asesinar a Mohamed, los tres policías quedaron solos en el departamento. Como se trataba del lugar de un delito, había que no mover nada. Sin embargo, en varias fotos sacadas por la policía, el cuchillo que ésta afirma que Mohamed cargaba, se encuentra en distintos lugares en el piso. ¡En un video policial no hay ningún cuchillo en absoluto en el piso!

Si Mohamed le hubiera lesionado con un cuchillo a uno de los agentes, el cuchillo tendría la huella digital de Mohammed y también el ADN de la sangre del agente. O tal vez no tuviera la huella digital de Mohamed y, al contrario, solo tuviera la huella del guante usado por los policías en un lugar de delito, indicando así que Mohamed nunca cargó un cuchillo. Además, la camisa del agente debiera tener un agujero y sangre en el lugar donde el policía dice que Mohammed le apuñaló. Esa camisa también podría tener una salpicadura de sangre, demostrando que el policía le disparó a Mohamed de cerca, si es que Mohamed le apuñalara al policía. Así que, ¿dónde están el cuchillo y la camisa del policía? Al principio, la policía afirmó que el cuchillo y la camisa se destruyeron por el huracán Sandy. Más tarde, salieron con otra versión. Cuatro días antes del huracán Sandy, se trasladaron el cuchillo y la camisa a un almacén del DPNY en la vecindad Greenpoint de Brooklyn, que quedó inundado después por el huracán. El almacén está en una llanura aluvial. Ahora dicen que el cuchillo y la camisa se contaminaron.

Uno de los policías dijo que estaba en el piso, y disparó hacia arriba contra Mohamed, que estaba parado con un cuchillo. La evidencia forense demuestra que todas las balas que le pegaron a Mohamed fueron disparados hacia abajo. Se quitó parte de una pared del departamento. En una esquina de la pared que queda, una huella parece indicar que una bala rozó la pared. Es posible que la pared removida tenga huecos de bala que indican la trayectoria de las balas, pero esa parte de la pared no se halla.

También falta la ropa que Mohamed usaba esa noche. La ropa es una prueba crítica. Podría tener quemaduras de pólvora que indicarían desde qué distancia los policías dispararon. La policía dice que nunca tuvo esa ropa. Los documentos del médico forense demuestran que él recibió la ropa de parte de la policía, la examinó y la entregó de nuevo a la policía. La policía dice que no la tuvo en ningún momento, aunque existe una foto que muestra a un detective con la ropa tras recibirla del médico forense.

Los policías afirman que usaron su pistola táser en el departamento. Los alambres del táser han desaparecido.

Hawa Bah, mother of Mohamed Bah, 28, murdered by NYPD, September 25, 2012
Hawa Bah habla en De Pie en Octubre, 23 de octubre de 2015.
Foto: www.revcom.us/Revolución

Una mujer que vive en el mismo edificio que Mohamed dijo en una declaración jurada extrajudicial que un policía apareció más tarde en el departamento de Mohamed. Le dijo a ella: “Estoy aquí para limpiar la sangre de este [insulto racial]”. Luego pasó a limpiar la sangre en el departamento y el pasillo.

El DPNY llevó a cabo la fría ejecución de un hombre joven que requería urgentemente una atención médica. En lugar de llevarlo al hospital, los policías lo llenaron de plomo. Y ahora el DPNY quiere que creamos sus mentiras, pasemos por alto las evidencias destruidas y desaparecidas, y simplemente aceptemos el asesinato de Mohamed Bah. ¡NO!

¿Qué clase de sistema perverso es éste? Una y otra vez la policía asesina a la gente negra y latina, y sale impune. Una y otra vez la policía asesina a personas culpables sólo del “delito” de requerir cuidado médico para problemas mentales. ¿Por qué los policías no les ayudaron a los paramédicos y la madre de Mohamed a llevarlo al hospital, en lugar de matarlo? ¿Dónde estaba el “servir y proteger” para Mohamed, en lugar del disparar y asesinar? Para la policía, Mohamed Bah no era más que otro joven hombre negro con una diana en la espalada.

Bob Avakian tiene toda la razón cuando dice en Lo BAsico 1:24:

El papel de la policía no es de servir y proteger a la gente, es para servir y proteger el sistema que gobierna sobre la gente. De reforzar las relaciones de explotación y opresión, las condiciones de pobreza, miseria y degradación que el sistema ha impuesto sobre la gente y está determinado a mantenerla allí. La ley y el orden que representa la policía con toda su brutalidad y asesinato es la ley y el orden que refuerza toda esta opresión y locura.

Eso es exactamente lo que hacía la policía cuando asesinaron a Mohamed, de misma manera en que han asesinado a innumerables otras personas. Repito, BA tiene toda la razón. Se requerirá una revolución, y nada menos, para poner fin a esta pesadilla de horror y brutalidad.

Hawa Bah, al lado de la madre de Amadou Diallo en el tablado, habló el 24 de octubre en Nueva York para De Pie en Octubre / #RiseUpOctober: ¡A parar el terror policial! ¿De qué lado estás? Cuando conversamos, los ojos de Hawa Bah se llenaron de lágrimas al describir a Mohamed como estudiante de honor. Dijo que ella lucha por justicia para su hijo porque: “No quiero que esto le pase a ningún otro niño”.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar

Turquía: Ante el ataque del Estado a los kurdos, los académicos declaran: "No seremos parte de este crimen"

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Silopi, in southeastern Turkey near the border with Iraq, January 19, after the 24-hour curfew was lifted. AP photo
Silopi, en el suroriente de Turquía cerca de la frontera con Irak, 19 de enero de 2016. Foto: AP

18 de enero de 2016. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. Ha salido a la luz y se ha profundizado una crisis política por una petición firmada inicialmente por más de mil académicos de condena a la ofensiva del gobierno turco contra barriadas y pueblos de las provincias kurdas del oriente de Turquía.

Titulada “No seremos parte de este crimen”, la petición firmada por “Académicos por la Paz” de casi 90 universidades acusa al gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan de usar el hambre para castigar al pueblo de Sur (un barrio de la ciudad de Diyarbakir), Silvan, Nusaybin, Cizre, Silopi y otros pueblos que están bajo toque de queda desde mediados de diciembre de 2015. “Han atacado estos asentamientos con armamento pesado que solo debería usarse en una guerra”, dice, calificando esto como una “masacre deliberada y planeada”.

En vez de negar la acusación, la reacción del gobierno fue intensificar el ataque. Esos “pseudointelectuales” con doctorado no deben esperar trato distinto al de los “terroristas” que están bajo el ataque del ejército en el Kurdistán turco, advirtió Erdogan. Declaró que haber firmado la petición del 10 de enero fue un acto de traición y que todo aquel que no se retracte sería acusado y juzgado. 27 académicos, la mayoría de la Universidad de Kocaeli en el noroccidente de Turquía, fueron arrestados en redadas de madrugada, y detenidos por “propaganda terrorista”. Los firmantes fueron puestos bajo investigación oficial.

Los organismos académicos denunciaron a sus profesores e investigadores como partidarios del “terrorismo”, y a algunos los suspendieron de sus cargos. Muchos recibieron amenazas de muerte. En algunos casos pintaron cruces rojas en las puertas de sus oficinas, un símbolo usado para indicar los blancos a asesinar durante el genocidio de armenios en 1915. Un notorio jefe mafioso, Sedat Peker, islamista y nacionalista turco considerado muy cercano a Erdogan, publicó lo siguiente en su sitio web: “Derramaremos su sangre y nos bañaremos en ella”.

EL COMUNISMO: EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA, Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos

Se puede descargar en alemán, árabe (borrador) español, inglés, persa, portugués y turco.

La polarización se extendió a toda la sociedad, alineándose abiertamente las fuerzas en ambos polos. La cantidad de firmantes de la petición aumentó a más del doble. Escritores turcos (incluyendo el Nobel de Literatura Orhan Pamuk), editores, cineastas, asociaciones de abogados y de periodistas, y muchos otros grupos e individuos expresaron públicamente su respaldo a los académicos amenazados. Igual lo hicieron muchos académicos activistas del extranjero como Noam Chomsky, Judith Butler, Etienne Balibar y David Harvey. La petición fue leída en voz alta frente al Palacio de Justicia turco, donde la gente fue a “entregarse” por haberla firmado. Incluso algunas figuras políticas que no han sido opositores al régimen expresaron su preocupación por el manejo que le dio Erdogan a este asunto, por no decir por su agenda.

La deliberada mostrada de dientes de Erdogan a los intelectuales es más que un arrebato de poder de un hombre fuerte ambicioso, aunque también es eso. Representa las ambiciones de una gran parte de la clase dominante turca y del Estado turco. Ahora enfrenta una crisis creada por sus propias políticas, en conjunto con una situación regional y mundial que se están sintiendo de forma concentrada en Turquía.

El país se está “sirianizando”, tanto en la guerra urbana que se da en el suroriente y los ataques del Estado Islámico [también llamado ISIS o Daesh] en ciudades grandes, como en la forma en que los acontecimientos a nivel internacional atizan la situación en Turquía, específicamente el choque entre el islamismo y el imperialismo occidental, y el entrelazamiento de esa contradicción con las agresivas medidas de todo el enjambre de Estados reaccionarios que buscan proteger y promover sus intereses en esta ascendente vorágine.

La opresión a los kurdos es un punto crucial en todo esto, y es clave en términos de las ambiciones de Erdogan y los peligros con los que tiene que lidiar, aunque no es el único factor ni el factor principal que impulsa el desarrollo general de la situación.

La Turquía de Erdogan ha estado profundamente involucrada en la guerra civil siria desde el principio, buscando poner a ese país bajo su influencia como parte de asumir el predominio regional y promover el islamismo, el pegamento ideológico que busca mantener la unidad de este proyecto. Es bien sabido que Turquía ha sido la vía principal de armas y reclutas de diversas fuerzas islamistas hacia Siria, desde la milicia turcomana (etnia de turcos sirios) que crearon, hasta Al-Nusra y otros más de la constantemente cambiante y recompuesta nebulosa islamista. Han hecho esto con el consentimiento de Estados Unidos, cuya ansiedad por sacar del juego a Rusia y contrarrestar a la influencia iraní en Siria ha sido un muy importante factor en la prolongación e intensificación de la guerra civil. Al mismo tiempo la posición de Turquía la ha puesto en conflicto con Estados Unidos, amenazado por la arremetida islamista, especialmente del EI. Y sin embargo, dada la rivalidad entre Estados Unidos y Rusia y la necesidad de debilitar a Irán, Estados Unidos ha dejado muy en claro que necesita a Erdogan, aunque también necesita cualquier ayuda que pueda obtener de las fuerzas kurdas.

Erdogan esperaba obtener una super-mayoría en el parlamento en las elecciones generales de junio. No porque pretendiera basarse en los medios parlamentarios para lograr sus fines, como cambiar la constitución para darle más legitimidad e influencia a su proyecto islamista. Quería usar también estas elecciones como un garrote contra otras fracciones de la clase dominante. Vio frustrados sus planes y su partido perdió escaños en el parlamento. Una razón fue la deserción de algunos de su propia base hacia el Partido Democrático del Pueblo (HDP), una coordinadora de grupos de diverso pelambre que aboga por una solución pacífica a la cuestión kurda en Turquía y trata de actuar como intermediara entre el Estado y el liderato del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en las montañas de Kandil, en la frontera con el Kurdistán iraní.

El HDP planeaba obligar a Erdogan a conceder algunos derechos y autonomía regional limitada en la nueva constitución, integrando en el marco del Estado turco a fuerzas kurdas y fuerzas otrora de “izquierda”. Pero en vez de dejarse amilanar por el revés electoral y aceptar la mano extendida del HDP, Erdogan intensificó su juego. Si unas elecciones no salen bien, se hacen otras. Romper el cese al fuego con el PKK era parte de su campaña. En las elecciones de noviembre el gobernante Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) recuperó su mayoría. Algunos importantes peces gordos de la política kurda que habían abandonado al AKP regresaron. Estados Unidos, aunque pretendía mantenerse alejado, desempeñó un papel significativo en esta situación en desarrollo al hacer un acuerdo con Erdogan, más o menos traducido abiertamente así: Erdogan ayudaría a Estados Unidos (supuestamente contra el EI, pero hasta ahora principalmente contra Rusia). El Departamento de Estado yanqui le dio el visto bueno para atacar al PKK en el Kurdistán turco e Irak, pero no para atacar al Partido de la Unión Democrática [PYD], la organización hermana del PKK en Siria, que se ha convertido en la única fuerza armada de Estados Unidos en Siria.

En los últimos meses Erdogan ha tratado de afirmar la dominación total del Estado turco en el suroriente de Turquía. Con tanques y artillería pesada han destruido zonas de presunta adhesión al PKK y mantuvieron secuestrada a la población con toques de queda de 24 horas, tratando de poner a la población contra el PKK. (No todos en la región kurda están de acuerdo con el nacionalismo kurdo; muchos están más relacionados con el fundamentalismo islámico).

Con esta política de tierra arrasada, como la del ejército israelí en Palestina, el objetivo del ejército turco no es ganar mentes y corazones sino imponer los términos de la situación. Habiendo impuesto estos términos, el AKP también ha dado pasos para reconocer la identidad y la lengua kurdas, medidas que debieron tomarse hace mucho tiempo y que hoy no pueden mitigar la furia de la nueva generación de jóvenes kurdos que no ve futuro bajo este estado de cosas. El ejército ha utilizado unidades especiales y crueles tácticas militares cuyo propósito es eliminar tantos jóvenes y preadolescentes como sea posible para poner a sus familias contra el PKK. La generalizada indignación (“El gobierno está matando deliberadamente a nuestros hijos y destruyendo nuestras casas”) fue un importante factor en estimular la petición de los académicos.

La falta de todo cambio fundamental positivo en el suroriente de Turquía durante décadas de guerra y negociaciones ha alimentado una explosiva frustración entre mujeres y hombres jóvenes en la región. El PKK ha podido movilizar a estos jóvenes para bajar la guerra desde las montañas y dirigir la resistencia armada en las ciudades. Se han cavado trincheras para impedir la entrada de las autoridades turcas en barriadas y pueblos, mientras que los gobernantes locales han asumido la autonomía local en la vigilancia policial, los servicios, etc. Lo que piden es que el gobierno turco reconozca cierto grado de administración local en la nueva constitución que se debatirá en el parlamento, aunque se ha excluido al HDP de las discusiones preliminares con el pretexto de que todavía no se ha distanciado lo suficiente del “terrorismo”. Mucha gente en el occidente de Turquía y en el mundo espera que el espíritu juvenil de rebelión en el Kurdistán resquebraje esta insoportable situación.

Las ilusiones en la democracia parlamentaria y en la posibilidad de una alineación de “realpolitik” entre los kurdos y Estados Unidos les han sido útiles a Erdogan y Estados Unidos pero ha sido fatal para el pueblo. El concepto de “auto-administración” como una forma de coexistencia con uno o más Estados reaccionarios, siguiendo el modelo de Kobane, donde el poderío aéreo estadounidense le permitió al PYD repeler un cerco del EI, congrega todas estas ilusiones. Lo que sucedió no fue que Estados Unidos se unió a los kurdos sino que los kurdos se unieron a Estados Unidos — vaya “administración local” y “falta de Estado”. Tal modelo no es una solución viable y mucho menos emancipadora a la opresión impuesta por el Estado turco.

En cuanto a Estados Unidos, solo puede ser perjudicial para el pueblo. Cuando el embajador de Estados Unidos publicó en Twitter un suave regaño al gobierno turco, se distanció al mismo tiempo de la petición (“Es un imperativo que los ciudadanos tengan la oportunidad de expresar sus puntos de vista, incluso los controvertidos o impopulares”.) El Departamento de Estado estadounidense no ha cedido de su posición de que el Estado turco tiene el derecho a “defenderse” contra los “terroristas” del PKK. No hay opiniones divididas al respecto en la administración Obama, solo una división del trabajo.

Este es el noveno aniversario del asesinato del periodista y activista democrático Hrat Dink, que el Estado provocó y todavía encubre. En noviembre, Tahir Elci, presidente del Colegio de Abogados de Diyarbakir, fue baleado mientras daba una conferencia de prensa frente a una mezquita. Aun antes de la reciente declaración de guerra de Erdogan contra los firmantes de la petición y la juventud kurda (“A todo aquel que se rebele, lo aplastaremos”), había más evidencia de la necesaria para entender la fatal inutilidad de creer que es posible reforma en lo fundamental al Estado turco y que las potencias imperialistas ayudarán o hasta permitirán que eso suceda.

La petición y el brote de valientes protestas son acontecimientos sumamente bienvenidos. No se le puede permitir al Estado turco aplastar esta oposición, la que podría cobrar aún más impulso. Pero las esperanzas de “una paz duradera que incluya las demandas políticas del movimiento kurdo” están condenadas al fracaso, y cuanto antes la gente se dé cuenta, mejor. Las contradicciones antagónicas que operan en Turquía y en la región continuarán dividiendo la población a la fuerza, y muy probablemente a un nivel aún más destructivo en el futuro, a menos que se reconozca la naturaleza de las fuerzas sociales y las dinámicas reaccionarias que operan, y se aprenda a utilizar las condiciones de las crisis políticas para desarrollar una solución revolucionaria.

 

A continuación el texto completo de la petición del 10 de enero de 2016 de Académicos por la Paz:

Como académicos e investigadores de este país, ¡no seremos parte de este crimen!

El Estado turco ha condenado efectivamente al hambre a sus ciudadanos en Sur, Silvan, Nusaybin, Cizre, Silopi y muchos otros pueblos y barriadas en las provincias kurdas por medio de toques de queda que se han mantenido durante semanas. Ha atacado estos asentamientos con armamento y equipo pesado que solo se movilizan en tiempos de guerra. Como resultado, ha violado el derecho a la vida, la libertad y la seguridad, y en particular la prohibición de la tortura y el maltrato, derechos protegidos por la constitución y las convenciones internacionales.

Esta masacre deliberada y planeada viola gravemente las leyes turcas y los tratados internacionales de los que Turquía es parte. Estas acciones constituyen una grave violación al derecho internacional.

Exigimos que el Estado abandone la deliberada masacre y deportación de kurdos y otros pueblos de la región. Exigimos también que el Estado levante el toque de queda, que castigue a los responsables de las violaciones a los derechos humanos y se indemnice a los ciudadanos que han sufrido daños materiales y psicológicos. Para este propósito exigimos que les dé acceso a la región a observadores independientes nacionales e internacionales y que les permita hacer seguimiento a los incidentes e informar al respecto.

Exigimos que el gobierno prepare las condiciones para las negociaciones y cree una hoja de ruta que lleve a una paz duradera que incluya las demandas del movimiento político kurdo. Exigimos la inclusión de observadores independientes de amplios sectores de la sociedad en estas negociaciones. Declaramos también nuestra disposición a ofrecernos como observadores. Nos oponemos a la represión de toda clase contra la oposición.

Nosotros, como académicos e investigadores que trabajamos en/sobre Turquía, declaramos que no seremos parte de esta masacre con el silencio, y exigimos un fin inmediato a la violencia perpetrada por el Estado. Continuaremos presionando con partidos políticos, el parlamento, y la opinión pública internacional hasta que se cumplan nuestras demandas.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar

"¡Poner fin al sistema que destruye el planeta: eso significa la revolución!"

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

14 de diciembre de 2015. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. En París, Bruselas, Berlín y Londres, los revolucionarios distribuyeron el siguiente texto en francés, inglés, alemán, farsi y turco durante las dos semanas de protestas por el medio ambiente contra la COP21 en Europa. Fechado 16 de noviembre de 2015, está firmado Resistencia por el Planeta.

El flujo masivo de migrantes y refugiados luchando por llegar a Europa para sobrevivir, dos sistemas políticos e ideologías anticuados que chocan por todo el mundo y más recientemente en los terribles acontecimientos en París, Beirut, Ankara, el hospital de Kunduz, el Sinaí... el urgente estado del planeta que pone en peligro el ecosistema global: estas dramáticas escenas son el teatro de todo un sistema podrido que tiene que acabarse.

Aunque los líderes de la COP21 prometen reducir las emisiones de carbono, esta cumbre de ministros y expertos no va a sacudir al imperio que ellos representan y defienden: lo muestran las “contribuciones propuestas” así como los acalorados debates sobre qué partes de un acuerdo serían legalmente vinculantes.

¿Por qué deberíamos tener fe alguna en que los que rigen el orden mundial capitalista, que monopolizan la mayoría de los recursos del planeta y “lideran” la destrucción del ambiente, “liderarán” en la toma de medidas importantes que van en contra de sus intereses fundamentales? ¿En contra de su compulsión a eliminar ferozmente a sus competidores en la acumulación de riquezas y el acompañante fortalecimiento de su dominación y control sobre países, a pesar de las consecuencias? ¿Cómo podemos dejar la salud del planeta, la belleza de la naturaleza y el futuro de la sociedad humana en manos de los más grandes destructores en masa de vidas, por no hablar del propio medio ambiente físico?

Luego de discutir y firmar el acuerdo de la COP21 reanudarán la frenética competencia entre sí por encontrar nuevos combustibles fósiles y explotar aún más todos los recursos, y al pueblo: esa es la esencia del capitalismo. Si uno de ellos empieza a usar biocombustibles el otro recortará sus costos de producción con combustibles fósiles más baratos. Países como Francia gastan miles de millone$ de euros para instalar plantas nucleares (pero no para ponerse “a salvo” de los Fukushima y de los Chernobyl), y ¿cuánto tiene que pasar antes de que gasten millone$ más para desmantelarlas cuando ya no sean (suficientemente) rentables? Obama canceló parcialmente uno entre una docena de oleoductos luego de prolongadas protestas y justo antes de la COP21, pero no ha parado la producción de carbón y, como presidente del mayor emisor global de carbono de todos los tiempos, ha promovido la búsqueda de nuevas fuentes de gas y petróleo, preferiblemente “nacionales”, acorde con “nuestros intereses como país”.

Los países ricos prometen reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero seguirán “subcontratando” buena parte de sus emisiones a los países pobres que fabrican mucho de lo que consumen los países más ricos. Esto no es simple cuestión de voluntad o buenas intenciones: es la lógica del capitalismo, tiene que expandirse o morir, fundamentalmente por todo lo que produce. Las principales arterias de la economía mundial dependen de los combustibles fósiles: el transporte, la producción de acero, el petróleo, la agroindustria... la lista es larga. Agréguese la rivalidad geoestratégica de los enormes consumidores de energía en las fuerzas armadas imperialistas y quedará mucho más clara la escala de las poderosas fuerzas que operan contra enfrentar la crisis ambiental. Este sistema funciona como un todo interconectado, lo que impide una planificación racional y sustentable, y no podemos simplemente limpiar sus asquerosas pezuñas.

Están surgiendo muchos valiosos y creativos proyectos locales que implementan alternativas verdes y puede que no quieran depender de los mercados capitalistas. Desafortunadamente no afectarán de forma significativa estas dinámicas principales del desarrollo capitalista, de sus crisis y de las despiadadas formas en que exacerba las severas desigualdades entre países y pueblos. También es cierto que los jefecillos de la COP21 aceptarán implantar algunas medidas. Siempre habrá desacuerdos entre rivales imperialistas. El problema es que, aunque como individuos quisieran hacer lo que se necesita para revertir la crisis ambiental, no pueden hacerlo, porque el sistema en el que están encerrados no puede funcionar de otra manera. Y si no estamos dispuestos a “aceptar” esta dura verdad y a desafiar a los mandamases del capitalismo que llevan al planeta hacia una catástrofe, terminaremos ayudando a suministrar el “combustible” político para que todo siga igual, a pesar de lo desagradable que eso sea.

¿Acaso lo que hay que hacer no es poner alto a todo el sistema que está acelerando el cambio climático? ¡Un cambio real de sistema significa una revolución!

¡Atrevámonos a pensar radicalmente! ¿En últimas qué es en verdad lo no realista?

La nueva síntesis del comunismo:
Orientación, método y enfoque fundamentales, y elementos centrales

Bob Avakian, presidente,
Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos
Verano de 2015

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Tenemos que imaginar y luchar por un auténtico y completo cambio de sistema. Es necesario construir un poderoso movimiento de resistencia contra la raíz del problema y responsabilizarnos de organizar la sociedad en una forma radicalmente diferente.

Confrontar la crisis ambiental de hoy solo puede darse a escala global, con visión global, y solo puede darse bajo un sistema social diferente. La revolución de los oprimidos y proletarios parte de los intereses de la humanidad en su conjunto y del planeta en su conjunto. Reemplaza la lógica de destrozar a la gente y al planeta en función de la ganancia y la propiedad privada que impide solucionar todos los males sociales que agobian a la población del mundo y le impiden transformarlo. Con buenos deseos los actuales gobernantes no entrarán en razón, peor mediante la toma del poder, se abrirá el camino para que un Estado socialista dirija este complejo proceso hacia el comunismo. Una revolución socialista de este tipo, independientemente de la forma inicial que tome en diferentes tipos de países (países imperialistas o países dominados por el imperialismo), con el poder político podría hacerle frente al problema ambiental y reorganizar la economía de forma sustentable, racional y socialmente justa. Podría establecer nuevas normas globales y empezar a reparar y revertir la devastación del planeta.

Un Estado socialista podría producir y distribuir alimentos basándose en las necesidades sociales, la planificación del uso de la tierra a largo plazo, la protección de los ecosistemas y el desarrollo de la biodiversidad. La producción industrial tan despilfarradora y tan dañina para el medio ambiente hoy, se reestructurará, planificará y regulará, junto con una nueva concepción de los medios de transporte, el hábitat humano y las hinchadas ciudades. Se desarrollarán e implementarán más formas renovables de energía y tecnologías verdes a escala masiva: solo un Estado que busque transformar toda la sociedad y el mundo podría desatar el potencial humano para lograr todo esto. Se podrá transformar la cultura consumista. Se podría poner en uso un conocimiento científico verdaderamente innovador junto con la actividad consciente del propio pueblo para resolver la inmensa gama de problemas sociales que enfrenta la humanidad.

Las revoluciones socialistas del siglo 20 en la Unión Soviética y la China revolucionaria hicieron avances sin paralelo pero también tuvieron limitaciones en la concepción y en la práctica. La nueva síntesis del comunismo desarrollada por Bob Avakian resume tanto los avances como los problemas con la mira en el futuro que necesitamos construir. Con esta perspectiva y en este marco global de “el mundo entero ante todo”, la revolución socialista dirigirá a la gente a superar las inmensas diferencias entre países oprimidos y opresores. Este otro mundo es posible; de hecho, vistas desde este ángulo, las posibilidades para transformar el mundo son casi ilimitadas. Y las necesidades son mucho más urgentes.

¿Eso no es realista? ¿Qué tiene de realista continuar en el actual camino precipitándonos hacia la destrucción del planeta y subordinando a la mayoría de la gente del mundo a los dictámenes de un sanguinario y despiadado sistema que nunca se “desmantelará”, ni se hará “verde” por sí solo, en el que algunos de sus estadistas pueden aprobar resoluciones, pero nunca hacerlas cumplir? ¿Qué tan realista es no actuar sobre la realidad de que una COP71 (o como sea que la llamen entonces) será necesaria en 50 años después de que las islas polinesias y Bangla Desh queden bajo el agua, muchas más especies y formas de vida hayan desaparecido, y más millones de personas sean marginadas en un escenario mucho peor que el de hoy: los que no hayan sido diezmados tratarán de sobrevivir y migrar a países que habrán construido una red de muros y cercas de alambres de púas para excluirlos a punta de bala. ¿Es este el mundo “realista” que queremos?

No podemos contentarnos con la ilusión de que pasos parciales por parte de los industrialistas o estilos de vida alternativos son suficientes, con que el “decrecimiento” es una opción real: en pocas palabras, que no es necesario hacerle frente al sistema capitalista-imperialista. Los guardianes del actual orden social saldrán constantemente con nuevas promesas, adornadas en una variedad de formas, colores y mensajes democráticos liberales siempre y cuando se les permita seguir gobernando.

Hay que revolucionar la sociedad. Se necesita un movimiento para la revolución que actúe para ponerle fin a toda injusticia y a todo crimen que comete este sistema, incluyendo el cambio climático. El movimiento contra la destrucción del planeta tiene que ser parte de esta solución revolucionaria. Un movimiento que resista al capitalismo y trabaje para romper con sus cálculos inhumanos que continuarán impidiendo que cualquier energía limpia y tecnología verde serias sean implementadas en la escala que se necesita. No deberíamos tolerar, de ninguna forma, el fortalecimiento del inmenso desequilibrio de este mundo y el sufrimiento que el capitalismo descarga a diario sobre el pueblo. Tenemos que convertirnos en una fuerza para la revolución por un mundo nuevo que aborde la crisis ambiental y todo problema social de manera completamente diferente en función de los intereses la humanidad en su conjunto. Busquen nuestra pancarta de Resistencia por el Planeta y las camisetas: ¡Solo la revolución puede salvar al planeta! ¡Tenemos un mundo que ganar!

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar

Diversidad de concepciones y actividades en las protestas ambientales enfrentaron a la CoP21 en París

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

París, 12 de diciembre de 2015. Foto: AP


Simulacro de muerte cerca de la Torre Eiffel, París, 12 de diciembre de 2015. Foto: AP

14 de diciembre de 2015. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. Cuando el reloj marcó las 12 del mediodía el 12 de diciembre de 2015, en una protesta de la “línea roja” que representa el límite de temperatura que nuestro planeta no debe cruzar, se reunieron miles de manifestantes por el medio ambiente vestidos de rojo o portando sombrillas rojas. En el tramo de la avenida atrás del Arco del Triunfo de París desplegaron enormes pancartas y largas cintas tejidas, algunas llenas de tulipanes rojos como tributo a las víctimas del cambio climático, marchando de arriba abajo en una zona que la policía había acordonado.

Después, camino a la Torre Eiffel, unas 2 mil personas ocuparon un puente sobre el río Sena en una acción de desobediencia civil bien preparada, rodeándose de gigantes bloques inflables. En la tarde, en el Champ de Mars detrás de la torre, varios miles formaron una cadena humana y luego realizaron un mitin. Muchísimas pancartas creativas en inglés y francés denunciaron la crisis climática a medida que llegaban a unirse a la manifestación grandes cantidades de personas de muchos otros países europeos, junto a un pequeño “ejército” de osos polares daneses. Los organizadores dijeron que más de 20 mil personas participaron en las manifestaciones por el clima el 12 de diciembre.

Aunque 24 activistas por el medio ambiente seguían bajo arresto domiciliario “preventivo”, la clase dominante francesa terminó autorizando la cadena humana y lo que se llamaban actividades en un “ambiente de paz”. Sin embargo, aparte de unas pocas imágenes de algunos segundos, la mayoría de los grandes medios franceses bloquearon de forma sistemática informes sobre las protestas del 12 de diciembre. En cambio, aprovechando el momento, el ministro de relaciones exteriores Laurent Fabius, que presidió la cumbre climática de la ONU en París, anunció al mediodía que la COP21 había finalizado un nuevo documento. Los medios franceses e internacionales se centraron por completo en este festival auto-congratulatorio, de parranda ante el logro de un consenso indudablemente tenso entre los gobernantes de los países que “promete” reducir las emisiones de carbono. Los medios ingleses hicieron énfasis en la ambigüedad de si el acuerdo es vinculante para todas las naciones o no, mientras que el presidente francés Hollande se jactó de que era un documento “histórico, universal y vinculante”. Hay que analizar con más detalle este acuerdo, pero muchos expertos y activistas del medio ambiente ya han empezado a denunciarlo como nada más que un plan para reducir el uso de combustibles fósiles, que es solo un aspecto del desastre planetario que está en marcha.

A pesar de las dificultades generadas por el estado de emergencia y la prohibición de las manifestaciones declarada tras la masacre del 13 noviembre de 2015 en París, un entusiasta equipo internacional de partidarios de la nueva síntesis de Bob Avakian viajó a París para distribuir cerca de ocho mil volantes y debatir la solución al problema del clima con los miles de activistas por el clima que se reunieron allí entre el 29 de noviembre y el 12 de diciembre.

Número especial sobre la crisis ambiental

El enfoque de este número especial de Revolución reside en la emergencia ambiental que enfrenta a toda la humanidad y los ecosistemas de la tierra. En este número demostramos:

Lea en línea....

Al Servicio Noticioso UMQG sigue llegando información de los reporteros que también fueron a París durante la COP21. Muchos activistas se movilizaron enérgicamente para oponerse al proceso oficial de la cumbre climática de la ONU, mientras que otros transmitieron mensajes diseñados para presionar a los líderes a actuar de forma responsable, enfatizando en particular los diversos y peligrosos efectos de la crisis climática y su impacto en la gente de todo el mundo. Los organizadores oficiales de la COP21 habían creado un espacio para la “sociedad civil”, para permitirle a un selecto número de grupos religiosos, académicos, ONG y de empresarios expresar sus concepciones, cerca del lugar de la cumbre, la que obviamente no ofrecía acceso público. En exposiciones y conferencias se presentaron tecnologías verdes, problemas sobre el agua y la desertificación, los peligros de la fracturación hidráulica, innovaciones agroecológicas, iniciativas para la recuperación de bosques y ecosistemas, el efecto del cambio climático en las mujeres agricultoras, las migraciones provocadas por el clima, degradación del suelo, agricultura urbana, y un sinfín de otras cuestiones. Algunos de los asistentes a los talleres, convertidos en manifestantes, se las arreglaron para realizar unas pocas acciones inesperadas dentro de este espacio, como una línea roja no autorizada frente a las puertas de entrada a la cumbre el último día, y un simulacro de muerte por parte de partidarios de La Vida de los Negros Importa, que usaban tapabocas y coreaban “¡No podemos respirar, justicia racial ya!”, un bienvenido y bullicioso estallido en la hasta entonces sumamente moderada atmósfera en esta “zona verde”, donde los asistentes podían recargar sus celulares pedaleando en bicicletas estacionarias.

Al mismo tiempo, lejos del lugar de la cumbre, una coalición de 130 ONG, junto con varios grupos participantes a algún nivel en el activismo ambiental, participaron en una semana de reuniones, proyección de películas, obras de teatro, conciertos y una serie de performances de escultores en diversos lugares de París, y un fin de semana de eventos como Aldea de Alternativas y Cumbre Climática del Pueblo celebrados en un suburbio cercano. Un colectivo AntiCOP de alimentos le dio de comer a la gente durante más de dos semanas en improvisadas filas de comida vegetariana en las calles. Un colectivo de artistas les cedió su espacio en una fábrica abandonada a activistas ambientalistas para hacer coloridos letreros y pancartas. Se dice que la policía arrestó a unos payasos para interrogarlos por realizar actividades en la calle que incitaban a la gente a reír. Por todas partes se llevaban a cabo debates en diversos idiomas.

Una figura prominente en estas actividades fue la escritora canadiense Naomi Klein, quien compartió el podio una tarde con el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn. La gente escuchó atentamente a estos oradores que instaron a seguir la lucha por detener a las corporaciones contaminantes, a seguir presionando a líderes políticos, a reemplazar los empleos relacionados con el petróleo y el gas por una industria para cuidar el medio ambiente y “empleos verdes”, y a expandir las soluciones locales y el control de las comunidades sobre las opciones energéticas, como se ha implementado en algunas regiones de Alemania. Argumentaron que construir un movimiento humanista combinando el activismo sindical con la soberanía alimentaria, los derechos humanos y laborales así como las causas por justicia ambiental puede funcionar junto con la meta de hacer “verde” y humanizar el actual sistema. Este mensaje se conecta, y refuerza, a colosales ilusiones, como que se puede cuidar la Tierra si la gente se mantiene vigilante y presiona por cambios graduales, la llamada “democracia energética”, que de hecho es a lo que Naomi Klein se refiere con “cambiarlo todo”.

Hubo muchas acciones de resistencia durante el periodo de dos semanas por parte de la gente que dirigió su furia, energía y comprensión de la urgencia contra el Estado y sus diferentes representantes, en vez de enfocarse en estas estrechas concepciones de retocar un sistema que muchos creen que está fuera de control. El mensaje “Solo la revolución puede salvar al planeta” que se circulaba junto con algunas de estas actividades motivó muchas decenas de discusiones con activistas, por no hablar de los cientos de personas que se fotografiaron con la enorme pancarta del mundo rompiendo las cadenas. Además de los revolucionarios, muchos grupos resaltaron también la actual crisis de migrantes/refugiados y el papel ultra-hipócrita de Francia, la guerra en Siria y muchos otros crímenes del sistema y sus gobernantes que estaban en el norte de París debatiendo el destino del planeta.

Traficantes con ideas reformistas tipo Klein aparte, la palabra “sistema” era utilizada y coreada constantemente, pero los revolucionarios en sus discusiones con la gente encontraron que muy raras veces la utilizan para referirse al sistema capitalista-imperialista como un todo que es responsable de la crisis actual. La gente entendía y apuntaba claramente a diferentes aspectos del capitalismo, pero por lo general no tenían claro su funcionamiento, más allá de la noción de que éste pone las ganancias por encima de la gente. Otros defendían un diferente sistema energético, un sistema más democrático o líderes más atentos al mando del sistema. En sus intervenciones en reuniones y debates públicos, en su vivaz y concurrido puesto de literatura en una Aldea de Alternativas, en su participación en varias movilizaciones diferentes durante las dos semanas de manifestaciones, así como al organizar sus propios eventos, tales visiones retaron al equipo de partidarios de la nueva síntesis a explicar por qué la revolución y un futuro comunista son realmente necesarios, no solo para lidiar con el medio ambiente, sino para resolver toda la gama de problemas sociales que enfrenta la humanidad.

Una declaración del
Partido Comunista Revolucionario SOBRE LA ESTRATEGIA PARA LA REVOLUCIÓN
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Muchos activistas preguntaron de qué tipo de revolución se hablaba, cómo se haría una revolución, si podría ser pacífica como argumentan muchos de los organizadores ambientalistas, por qué si en el pasado China era revolucionaria, se convirtió en un gran contaminador capitalista, y si la conciencia y el movimiento cada vez mayores por el clima serán suficientes para influenciar las decisiones para implementar fuentes de energías verdes. Varios jóvenes de “zona de defensa” (los que habían tratado de bloquear la construcción de una represa en el suroccidente de Francia y defender su campamento contra la policía, que mató a un joven hace un año) estaban muy interesados en hablar sobre el cambio revolucionario. Al mismo tiempo argumentaban que la acción directa es más eficaz, una posición que se escucha mucho y que tiende a separar la resistencia de este tipo, de la construcción de un movimiento para la revolución. Al asumir el reto de plantar un polo revolucionario en medio de este diverso, creativo y enérgico movimiento, el equipo ganó una nueva comprensión del ambiente político que lo influencia así como de las ilusiones constantemente renovadas (y renovables) que frenan a los que podrían pasar de luchadores ambientalistas a activistas revolucionarios.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar:

CoP21: Manifestaciones por toda Europa y el mundo

Aviso a los que negocian el futuro de la Tierra: "El clima está en estado de emergencia"

30 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

30 de noviembre de 2015. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar. Al iniciarse la COP21 en Paris, los activistas por el clima estuvieron más decididos que nunca a manifestarse el 29 de noviembre, y en muchas ciudades salieron en grandes cantidades.

En Europa en particular estas protestas se realizaron a la sombra del horrible asesinato de 130 personas en Paris dos semanas antes y de la represión desatada desde entonces por el Estado francés. La situación también está caracterizada por realineamientos internacionales, la intensificación del bombardeo a Siria y la urgente crisis de inmigrantes/refugiados que no ha menguado, pero han sido remplazadas en los titulares por declaraciones de guerra contra el Estado Islámico. Mucha gente evocó tanto las redadas del terror policial contra los árabes que viven en Francia, como el agudizado choque de fuerzas políticas en el mundo que ha dado lugar a otros criminales ataques desde Ankara y el Sinaí hasta el bombardeo estadounidense al centro de urgencias y traumatología de Médicos Sin Fronteras en Kunduz.


Arriba: Place de la République, París, 29 de noviembre (AP foto). Abajo a la izquierda: Vancouver, Columbia Británica (Jimmy Jeong / The Canadian Press via AP). Abajo a la derecha: Atenas, Grecia (AP foto).


Como parte de un estado de emergencia de tres meses las autoridades francesas prohibieron todas las manifestaciones al aire libre, especialmente la del 29 de noviembre en la que se esperaba que se congregaran cientos de miles de personas durante la apertura de la COP21, y también el “día de acción” el 12 de diciembre tras la finalización de la COP21. Si bien muchas personas esperan que la cumbre tome medidas para reducir las emisiones de CO2 y el calentamiento global, muchas más están muy escépticas de que éstas pueda detener el desastroso rumbo actual, y por eso han planteado de antemano grandes manifestaciones.

Algunos grupos activos en la movilización hacia una marcha climática global y coaliciones asociadas convocaron a la gente a viajar y participar en las manifestaciones en Berlín y otras ciudades en vez de ir a Paris. En la capital alemana una multitud de 17 mil personas de muchos países diferentes salieron bajo la lluvia a manifestarse por la justicia climática. Había revolucionarios vistiendo camisetas con el mundo rompiendo las cadenas y el mensaje: "¡Solo la revolución puede salvar el planeta! Tenemos un mundo que ganar". Ellos informaron que mucha gente agarró volantes que denunciaban al sistema capitalista-imperialista que está acelerando rápidamente la destrucción del planeta, un sistema que los negociadores de la cumbre quieren preservar y proteger a toda costa. El volante llama a la gente a pensar radicalmente y bosquejar las formas en que un Estado completamente diferente, socialista, abordaría el cambio de la base económica del capitalismo, la reversión del daño al planeta y la resolución de los males sociales que la gente del mundo sufre hoy bajo el capitalismo.

En Madrid marcharon 20 mil personas, y miles en Barcelona, Roma, Ámsterdam, Atenas y otras ciudades menores.

A pesar del estado de emergencia de casi una semana en Bruselas, que incluyó la prohibición de la manifestación por el clima en esa capital, junto con la atmosfera represiva relacionada con la cacería humana de sospechosos de estar involucrados en los ataques del 13 noviembre en París, se llevaron a cabo manifestaciones en 5 zonas diferentes. Según activistas revolucionarios que vestían las mismas camisetas con: “Solo la revolución puede salvar el planeta”, como en Berlín, los manifestantes frente a la bolsa de valores plantearon una gama de posiciones políticas desde “Todo el poder para el pueblo” hasta “Emergencia ambiental, crisis de la democracia”. Cuatro mil personas, jóvenes, viejos y niños, formaron una cadena humana en el centro de la ciudad. Las consignas de las pancartas decían: “La calle es nuestra”, “Debe desaparecer el sistema, no el ecosistema”. “¡París, estamos aquí por el ambiente!”. Las autoridades belgas inicialmente habían pactado a cambio permitirles a los manifestantes marchar en la ciudad de Ostende pero no lo permitieron.

Grupos de activistas ambientales belgas habían organizado que 10.000 personas en tren, bicicleta y caravanas de buses, viajaran a Francia para el 29 de noviembre pero cancelaron por las condiciones del estado de emergencia y los draconianos controles fronterizos. El ministro del interior de Francia, Bernad Cazaneuve, graznó que se había hecho más segura la COP21 al impedir la entrada de mil posibles manifestantes ambientales en las fronteras con Alemania, España, Bélgica y Suiza. Manifestantes en Paris les dijeron a nuestros corresponsales que de hecho fueron testigos del abierto sesgo racial en las redes de transporte público que entran al país.

En desafío del estado de emergencia en París

Human chain in Paris, November 29
La gente sale a las calles como parte de una cadena humana que se extiende a lo largo de la ruta originalmente proyectada para la marcha, París. Foto: AP

Según los corresponsales del SNUMQG que viajaron a Paris para las actividades relacionadas con el cambio climático, el estado de emergencia declarado en Francia tuvo, como se pretendía, un efecto negativo en quienes tenían la suficiente preocupación por el desastre climático como para seguir adelante y participar en las protestas antes de que empezaran las conversaciones de la COP21. Si bien es probable que algunos sectores de la clase dominante francesa nunca quisieron que se realizaran estas protestas masivas, el estado de emergencia y los asuntos de seguridad se convirtieron en el medio para tratar de detenerlas, so pretexto de que la policía no podía proteger a los manifestantes y que se necesitaba en otros lugares. Sin embargo, como lo señalaron constantemente los activistas, no restringieron los mercados navideños callejeros, y los festivales del vino al aire libre y otros eventos comerciales continuaron sin obstáculos.

La brutal restricción bajo el estado de emergencia ha incluido 1.200 allanamientos a viviendas y cientos de personas bajo arresto domiciliario, en la mayoría de los casos sin cargos criminales. Además de los que el Estado ha calificado, por lo general sin evidencia, de sospechosos de ser apoyantes de los yihadistas, el gobierno puso también a 24 activistas ambientalistas bajo arresto domiciliario hasta después de la finalización de la COP21, planteando claramente que la razón era impedir las movilizaciones masivas.

Tal como los gobernantes esperaban, los organizadores ambientalistas reaccionaron de diferentes maneras a la prohibición de las manifestaciones, consideradas un derecho democrático sagrado, pero las emociones aún estaban lógicamente muy tensas por las crueles masacres perpetradas en Paris tan recientemente — muchas precisamente en las zonas donde por lo general se organizan las manifestaciones. Algunos organizadores por el clima negociaron actos simbólicos con las autoridades, aceptando no hacer manifestaciones. Estos actos incluyeron una exposición de zapatos en la céntrica Place de la Republique, para representar a todos los que querían estar allí pero legalmente no podían. Exhibieron zapatos de los principales representantes del propio sistema responsable del desastre climático, como el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, el Papa, así como de otros miles.

Otras fuerzas en estas coaliciones, decididas a persistir con acciones para llevar a la gente efectivamente a la calle, organizaron una cadena humana que se extendía por la ruta por la que originalmente se pretendía marchar el 29 de noviembre. Argumentaron que la voz en masa del pueblo era una parte importante de la cumbre climática y que sin ésta no tendría éxito, y calificaron esta acción como parte de un “clima de paz”. Las autoridades la permitieron a última hora. Algunas figuras políticas aparentemente pensaron que se necesitaba una válvula de escape ya que sabían que la prohibición generaría frustración y furia masivas. Al mismo tiempo los principales medios de comunicación continuaron informando únicamente sobre las prohibiciones de toda acción de protesta, con una amenaza de 6 meses de cárcel por negarse a obedecer, y las autoridades le decían a la gente en Paris que se quedara en casa y no utilizara el transporte público.

A pesar de la atmósfera de brutal intimidación, varios miles de personas llevaron coloridas y muy creativas pancartas, pendones, máscaras de animales y mensajes caseros pintados en el cuerpo para una acción enérgica pero estática que duró unos 45 minutos. “No hay planeta B”, “¡No vamos a permitirlo!”, “¡Alto a la energía nuclear!”. Las consignas mostraban una amplia variedad de puntos de vista políticos, que divergían poco sobre la seriedad de la crisis ambiental, pero mucho sobre la fuente del problema y la solución.

Otros miles de personas de muchos países se congregaron directamente en la Place de la Republique específicamente para desafiar el estado de emergencia y la prohibición de la manifestación. Los manifestantes marcharon alrededor de la plaza, aumentando su cantidad de 3 mil a 4 mil a medida que muchos de los que estaban en la cadena humana volvieron a esa zona a unírseles.

La policía bloqueó la mayoría de calles que llevan hacia la plaza excepto una, donde marchaba la gente, pensando que podían abrirse paso por entre las líneas policiacas. De hecho la policía también bloqueó esta calle más abajo, y trató de cercar a la multitud desde atrás, pero terminó cercada por más manifestantes que llegaban. Unas de muchas consignas que retumbaban eran: “¡El estado de emergencia y el Estado policial no nos negarán el derecho a protestar!”, “¡Policía por todas partes, justicia por ninguna parte!”.

"No se les puede encomendar el planeta", un corto de la película, Revolución: por qué es necesaria, por qué es posible, qué es, una charla filmada de Bob Avakian. Obtenga más información sobre BA aquí.

La gente empezó a marchar otra vez alrededor de la gran plaza. En esa mezcla de gente había un pequeño contingente con una pancarta “¡Revolución, y nada menos!”, que en un momento elevaron por encima de la multitud desde un andamio. Algunos medios de comunicación culparon a unas cuantas docenas de anarquistas por provocar a la CRS (la policía antidisturbios), pero la policía atacó a todos los manifestantes, sin distinción. Jóvenes pacifistas se sentaron frente a las líneas de la CRS en una esquina de la plaza y la policía les roció gas lacrimógeno a ellos y a otros, abriéndose paso a golpe de bastón. Combates campales entre la policía y un pequeño número de manifestantes empezaron a cubrir toda la plaza, al tiempo que otros que trataban de razonar con la policía para que se detuviera pero terminaron golpeados por ésta.

A medida que el aire se llenaba de gas lacrimógeno y la policía entraba a la plaza, muchos manifestantes se fueron, reduciéndose a unos 800, según los informes. La policía cerró la estación del metro y aisló a un sector de los manifestantes, llevándose y reteniendo a más de 300 para interrogarlos.

Los medios noticiosos trataron de convertir esta importante tarde de rebeldía contra su estado de emergencia en un arma política agresiva y reaccionaria, alegando que a los activistas ambientalistas no les importaba el homenaje a las víctimas del 13 de noviembre, valiéndose de unos cuantos incidentes en que les lanzaron a la policía algunas velas del monumento. Ese argumento es una completa estupidez. Algunos manifestantes salieron a desafiar la prohibición debido a que conocían a algunos de los que fueron masacrados y sintieron que tenían que llevar adelante la lucha. La estatua de Marianne en el centro de la plaza se había convertido en uno de los principales sitios conmemorativos, adornada con mensajes o poemas en muchos idiomas diferentes, velas, flores, y también expresiones patrióticas promovidas por la clase dominante como poner banderas francesas para rendirles homenaje a las víctimas. De hecho los manifestantes marcharon cuidadosamente alrededor de este memorial, pero cuando estallaron los combates y la policía entró a la plaza fueron estos los que irresponsablemente pisotearon los tributos, flores y fotos mientras sacaban a los manifestantes asfixiándolos con gas lacrimógeno y apaleándolos con los bastones. Esto quedó grabado en muchos videos de la escena pero los grandes medios se negaron por completo a difundirlos.

Artistas en movimiento

Artists practicing "brandalism" replaced messages of advertisements in Paris.Artists practicing "brandalism" replaced messages of advertisements in Paris.Fotos: brandalism.org.uk

En un diferente acto de desafío, artistas que practican el “brandalismo” reemplazaron los mensajes de 600 llamativas vallas publicitarias por toda la ciudad para “denunciar el control de las multinacionales sobre las negociaciones ambientales”. Buscaban mostrar “las conexiones entre la publicidad, el consumismo, la dependencia de combustibles fósiles y el cambio climático”. Ochenta artistas de 19 países diferentes diseñaron material gráfico que apareció el 27 de noviembre. Crearon parodias de los patrocinadores comerciales de la COP21 y grandes contaminadores como Air France, Dow Chemical, Engie (antes GDF-Suez), y de los rostros de jefes de Estado como Hollande [Francia], Cameron [Reino Unido], Obama [Estados Unidos] Merkel [Alemania] y Abe [Japón]. También postearon mensajes como los que, tras los trágicos acontecimientos del 13 de noviembre, escogió el gobierno para suspender las movilizaciones de la sociedad civil pero dejando que los eventos de los grandes negocios continuaron sin obstáculos. “Los responsables por el cambio climático continúan haciendo un 'lavado de cerebro verde' basándose en su destructivo modelo económico, pero las comunidades directamente afectadas por sus actividades son reducidas al silencio”. Declararon la importancia de denunciar las mentiras y salir a las calles durante la COP21 en protesta contra la energía basada en combustibles fósiles. (Véase en brandalism.org.uk las imágenes y otros informes).

Otras ciudades por todo el mundo

Más de 700 mil personas en todo el mundo se unieron a las protestas el 29 de noviembre. Según varias fuentes, las manifestaciones más grandes tuvieron lugar en Londres y Sídney, con 50 mil y 45 mil personas respectivamente. Representantes de las islas Tonga y Tuvalu unieron fuerzas en Sídney para abordar la ya peligrosa situación que estas islas del Pacífico están enfrentando por la elevación del nivel del mar. “Salven a Tuvalu y al mundo”, decía un cartelón llevado desde esta nación conformada por 9 pequeñas islas apenas por encima del nivel del mar.

Sanaa, Yemen, November 29
A pesar de los ataques aéreos llevados a cabo en la madrugada por aviones de guerra proporcionados por Estados Unidos en la ciudad de Saná, Yemen, 70 personas se unieron con el resto del mundo en protesta por la destrucción del planeta. Foto: AP

Miles también marcharon en Manila, Filipinas, que está siendo devastada por repetidos tifones, una clara señal del impacto del cambio climático en el planeta. Muchos marcharon en Daca, Bangla Desh, muy conscientes de los altos riesgos que enfrentan los que viven en las amplias zonas bajo el nivel del mar en su país, donde el aumento del nivel del mar y las tormentas cada vez más fieras han desplazado a medio millón de personas, y millones más enfrentan la amenaza de convertirse en “refugiados del clima” en la próxima década.

Otras manifestaciones se realizaron en Ottawa, Nueva York, Los Ángeles, Washington, Bogotá, Santiago, Rio y Sao Paulo, Johannesburgo, Benín, Dar-el Salaam, Nairobi, Katmandú y Tokio. En Rio de Janeiro, los manifestantes se embadurnaron de barro, como metáfora por la reciente avalancha en el rio Dulce, que arrojó desperdicios tóxicos sobre inmensas extensiones de tierra de cultivo, envenenando todo a su paso, inclusive el agua potable, con consecuencias tóxicas que se propagan hasta el Caribe. A pesar de ataques aéreos en las primeras horas de la mañana, perpetrados por aviones de guerra proporcionados por Estados Unidos, en la ciudad de Saada, Yemen, 70 personas se unieron al resto del mundo en protesta contra la destrucción del planeta.

La marcha por el centro de Londres fue una de muchas en diferentes ciudades a lo largo de Reino Unido ese día. Fue la manifestación ambientalista más grande que Londres ha visto en años. Entre los manifestantes había gente de todas las edades, especialmente adolescentes. El estado de ánimo era más entusiasta que de confrontación, muchos grupos e individuos llevaron iniciativas creativas para las manifestaciones.

Número especial sobre la crisis ambiental

El enfoque de este número especial de Revolución reside en la emergencia ambiental que enfrenta a toda la humanidad y los ecosistemas de la tierra. En este número demostramos:

Lea en línea....

En gran medida el tono lo puso el líder el Partido Laborista, Jeremy Corbyn, cuya presencia debió haber sido desacreditada por la posición de su partido en cuanto a la propuesta del primer ministro David Cameron de que Reino Unido expanda su guerra aérea de Irak a Siria. Como comentó la BBC, aunque Corbyn “tan acogido entre la militancia laborista por su oposición a la intervención militar en Irak y otros países” en el pasado (según una encuesta, 75% de los partidarios del Partido Laborista se opone a que Reino Unido extienda su intervención a la guerra en Siria), les dio a los parlamentarios de su partido libertad para votar con Cameron. Cerca de 5 mil personas participaron en una marcha en Londres contra más intervención militar de Reino Unido, un día antes de la marcha climática, y unas 10 mil en la víspera del voto parlamentario. No obstante, a Corbyn le permitieron desempeñar un papel similar en la marcha contra el cambio climático, diciéndole a la gente que el parlamento y el Estado representan una solución a las intensas preocupaciones por el papel de Reino Unido en el mundo y por el mundo mismo. Al final, varios niños teatralizaron una sátira de las primeras 20 conferencias de la COP que no lograron nada en las dos últimas décadas.

El alcance global de este día de protestas en Reino Unido indica una consciencia y preocupación cada vez mayores por la crisis ambiental. Se enfocaron más en las medidas políticas del Estado sobre el cambio climático como cuestión política que en lo que se daba en las cumbres del pasado, donde frecuentemente se hacía énfasis en cambiar los hábitos personales y reducir la huella personal de carbono. Sin embargo la realidad una y otra vez ha hecho trizas la idea de que los representantes de los gobiernos del sistema imperialista mundial se pondrían, o podrán ponerse, de acuerdo para actuar en contra de sus intereses básicos, si bien antagónicos, pero dicha idea todavía sigue siendo fuertemente atractiva porque la mayoría de la gente no ve al sistema como un todo interconectado.

La generalizada y popular consigna “Cambio de sistema, y no cambio climático” representa una muy amplia gama de ideas, incluyendo a los que quieren detener a los grandes contaminadores en el sistema, los que piensan que se puede hacer “verde” al sistema y humanizarlo, y muchas otras variaciones. Cambiar el sistema significa cambiarlo en su totalidad por medio de una revolución. Estas ideas estuvieron presentes de forma incipiente en algunas de estas manifestaciones en defensa del medio ambiente, y se necesita adentrarse mucho más en lo que significa una revolución, por qué es necesaria y posible y qué requeriría en países de distinto tipo.

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Notas de nuestro corresponsal en Flint, primera parte

Cómo el ghetto del Lado Norte se convirtió en el epicentro del envenenamiento por plomo

Alan Goodman | Actualizado 27 de marzo de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

29 de febrero 2016. En los pocos días que pude estar en Flint, Michigan, recientemente, me encontré con personas de diversos sectores sociales para quienes la vida se había vuelto patas arriba al enterarse de que el agua que tomaban, servían a sus clientes y mezclaban con la fórmula de sus bebes estaba envenenada por el plomo en el sistema de suministro de agua.

En muchas manzanas del barrio pobre del Lado Norte de Flint, hay más casas abandonadas que las habitadas. He aquí una casa con “RIP” (descanse en paz) en homenaje a tres personas cuyas vidas fueron robadas cuando eran demasiado jóvenes. A los ojos de este sistema eran “personas desechables”. Foto: Especial para Revolución/revcom.us

Existe una indignación generalizada ante el hecho de que las autoridades tomaron una decisión tras otra sin considerar el bienestar de la población. Los funcionarios del gobierno negaron que hubiera peligro, marginaron y se burlaron de los que denunciaron lo que estaba pasando, hasta el momento en que fue imposible ocultar la crisis. Dejados sin ayuda, los que tenían recursos se apresuraron a comprar filtros que según los manufactureros sacan el plomo del agua. Unos pequeños negocios luchan por convencer a una burocracia imposible para que les dé ayuda de emergencia. Otras personas, si pueden, se han mudado de la ciudad hasta lugares donde el agua no esté contaminada.

Y luego está la situación en el Lado Norte de Flint, el sector más oprimido, donde vive gente negra pobre. Este ghetto está al norte del alcantarillado tóxico que se conoce como el río Flint, que corre del este al oeste por toda la ciudad. Cuando recorrí el Lado Norte, de casa en casa, acompañado de un integrante del Club Revolución, nos sorprendió la cantidad de viviendas abandonadas, de las cuales se habían arrancado las puertas y cualquier cosa que se podía vender. Vimos una casa con las letras RIP [en paz descanse] en honor de tres diferentes personas — vidas robadas demasiado temprano, personas empujadas a tomar medidas desesperadas para sobrevivir. Para el sistema éstos son los “desechables”, a quienes hay que aislar y temer.

Los habitantes del Lado Norte estaban entre los últimos en saber del agua contaminada. Aquí no tienen los recursos para lidiar con ello. En una entrevista que le hice a Michael Pitt, un abogado que representa a las víctimas del envenenamiento por plomo en una demanda colectiva, me contó de una abuela que, para conseguir que sus nietos tomaran cantidades saludables de agua, le echaba azúcar extra y Kool-Aid al agua desagradable que salía del grifo, sólo para enterarse después, horrorizada, que era venenosa.

Informaron muy tarde a la gente del Lado Norte acerca del envenenamiento por plomo de su agua. Ellos no tienen casi ningunos recursos para lidiar con la situación. Foto: Revolución/revcom.us

En este momento, han suministrado filtros de agua a las personas en el Lado Norte con quienes hablamos. Pero sin capacitación en cómo usarlos, sin medidas para monitorearlos con frecuencia, para hacer pruebas de la efectividad del elemento del filtro y reemplazarlos regularmente, estos filtros serán inútiles. Y aparte de un rótulo solitario que aconseja a la ciudadanía a no hervir el agua, no existen tales recursos. En el Lado Norte, el agua venenosa entró y sigue entrando en sus viviendas.

Muchos de los que conocimos no tenían acceso, o tenían mínimo acceso, a las medidas para hacer pruebas del agua. Y tienen mucho menos acceso al tipo de alimentos ricos en vitaminas que se recomienda para combatir los efectos en el cerebro de niños contaminados por el plomo. Un señor con que hablamos viajó a una estación de bomberos para hacerse la prueba de envenenamiento por plomo, pero después de 10 días no le habían dado los resultados. Muchos dijeron que la asquerosa agua había agravado su diabetes, una epidemia entre los afroamericanos.

La gente del Lado Norte tampoco tiene acceso a la educación para los que tienen necesidades especiales ni la ayuda que ellos y sus hijos requieren para lidiar con los efectos desgarradores del envenenamiento por plomo.

A los que manejan este sistema “no les importamos”... y aunque quisieran no podrían hacer nada diferente

Una señora cuyo esposo había trabajado por décadas para General Motors (GM) me dijo: “Los negros pusimos en ruedas a este país, y ahora que nos han exprimido la vida, ya no les importamos”. Es verdad. Y de hecho los que manejan el sistema no podrían hacer nada diferente aunque lo quisieran.

Bajo este sistema capitalista, todos los capitalistas (como las grandes compañías automotrices) compiten con otros capitalistas de otras partes del mundo. Todos son impulsados por la ley de “expandir o morir” para ganarle a la competencia — o naufragar. Para lograr eso, para sobrevivir, siempre buscan la manera más barata de hacer las cosas. Eso requiere hacer recortes de los gastos donde sea posible. Requiere saquear el medioambiente, abandonar en ruinas las fábricas, trasladar la producción a otras partes del mundo. Requiere buscar los salarios más bajos, de mayor explotación. Requiere abandonar a millones de personas sin medios para sobrevivir. Esas son las reglas del sistema.

Y los valores y puntos de vista que surgen del sistema, y a la vez lo sirven, se vuelven dominantes en la sociedad, infectando todo, con consecuencias devastadoras para la gente. Eso es lo que se expresó cuando una enfermera le dijo a la mamá de una criatura con daños al cerebro por el plomo: “Son sólo unos cuantos puntos de CI... no es el fin del mundo”.

Considérese cómo sucedió eso en Flint, una ciudad que en un momento fue un pueblo fabril de la compañía GM con una población de 200.000 personas. Hoy es una ciudad en ruinas con una población reducida a la mitad, una base tributaria casi inexistente, y sin futuro para la mayoría de los residentes.

Hace unas pocas generaciones, a lo largo de los Grandes Lagos surgió un enorme complejo industrial, interconectado desde las minas de hierro en Minnesota hasta las fábricas de hule en Akron y las acererías en Chicago y Cleveland, desde las minas de carbón del valle del Río Ohio hasta Buffalo en la costa del este. Un elemento clave fue la industria automotriz con sede en Detroit. Flint —97 kilómetros al norte de Detroit— fue sede de General Motors que en cierta época tuvo 80.000 empleados en esa ciudad.

Pero todo eso no resultó de acuerdo a ningún plan maestro. Nadie dijo: “¡Construyamos esta gran industria de una manera lógica para la gente del mundo, que conserve el medio ambiente, que construya lo que la gente necesita y les dé oportunidad a todos, en particular a los sectores de la sociedad que históricamente han sufrido la discriminación, y que sirva para eliminar toda la explotación y opresión en el mundo!” De hecho, la evolución de la industria automotriz de Estados Unidos no fue, en el sentido más fundamental, producto de ningún plan. El capitalismo simplemente no funciona así.

Sí, hubo planeadores y “visionarios” del desarrollo capitalista, como los dueños de GM que construyeron Flint para ser su base manufacturera. Pero sus planes y visiones se elaboraron fundamentalmente en el marco de la anarquía del desarrollo capitalista. Les convenía a las diferentes unidades de capital rivales (en la forma de compañías automotrices) ubicarse en la zona de Detroit, debido a factores como la existencia de recursos naturales y enlaces de transporte que posibilitaron esta forma eficaz y muy competitiva de fabricar carros para los mercados estadounidenses e internacionales.

Visto a través de la lente distorsionada y corta de miras del capitalismo, hacer las cosas así “funcionó”. En 1950, aproximadamente el 90 por ciento de todos los automóviles del mundo se fabricaron en Estados Unidos, la inmensa mayoría de ellos en Detroit y los alrededores. Pero incluso durante ese período, la industria automotriz estadounidense se caracterizó por una tremenda anarquía y caos. Durante el auge de la industria automotriz estadounidense, nacieron y después se desvanecieron más de cien compañías automotrices o sus divisiones y marcas, incluidos American Motors, Kaiser, Nash, y Studebaker. Los “sobrevivientes” eran los que podían fabricar vehículos a precios más baratos, pero cuyo valor superaba el valor atribuido a la competencia. Absorbieron a sus rivales o los obligaron a cerrar, dejando en pie a las “Tres grandes” (GM, Ford y Chrysler).

Hoy, las mismas fuerzas anárquicas del capitalismo que crearon la industria automotriz con su centro en Detroit, han dejado a vastas regiones de Estados Unidos como yermos urbanos de fábricas abandonadas y herrumbradas.

¿Cómo sucedió eso? Se debió a una combinación de factores —repito, nada fue planificado— en el mundo cada vez más globalizado del capitalismo-imperialismo. La ironía, y esto ilustra una vez más la anarquía y la falta de planificación del capitalismo, es que la victoria del imperio estadounidense en la Segunda Guerra Mundial tuvo mucho que ver con el fin de la dominación estadounidense de la industria automotriz.

¿Cómo es eso? Cuando Estados Unidos salió de los horrores de la Segunda Guerra Mundial como el dominante país capitalista imperialista del mundo, también se enfrentó a una rebelión global contra el imperialismo. Como parte de eso, la Unión Soviética y China, ambos países socialistas, representaban la posibilidad de una sociedad totalmente distinta. En esas circunstancias, los gobernantes de Estados Unidos animaron y facilitaron la reactivación económica de los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, Alemania (Occidental) y Japón, para que sirvieran de contrapeso y fuerza de oposición a los estados socialistas y la revolución.

La devastación horrenda de la Segunda Guerra Mundial en esencia destruyó la base industrial de Alemania y Japón. Al reconstruir su industria automotriz desde cero, estos dos países estaban en posición de invertir en tecnología más de punta y eficaz, incluidas cadenas de montaje automatizadas. Podían fabricar más carros con menos trabajadores y venderlos a precios más bajos que las compañías estadounidenses, y aún conseguir utilidades. El resultado fue que los Toyotas, los Datsuns, y los “Escarabajos” de VW socavaron la dominación estadounidense del mercado de autos más económicos, y luego el mercado automovilístico en general.

La intensidad de la competencia por dominar el mercado automovilístico mundial subió a un nivel totalmente nuevo tras la restauración del capitalismo en China en 1976, y después con el derrumbe de la Unión Soviética (la cual dejó de ser una sociedad socialista a mediados de los años 1950). Los rápidos cambios dramáticos en la integración de la economía mundial, en transporte, comunicaciones y tecnología, suscitaron una aceleración vertiginosa de los cambios anárquicos en la industria automotriz mundial.

¿Sabe de alguien más —que sea persona u organización— que ha podido desarrollar un verdadero plan para una sociedad radicalmente diferente, en todas sus dimensiones, y una CONSTITUCION para codificar todo esto? — Un mundo diferente ES posible — Lea o pida en línea la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto).

Literalmente se abandonó gran parte de la capacidad de la industria automotriz estadounidense y se la dejó a herrumbrarse, mientras las compañías automotrices estadounidenses trasladaron su producción al Sur de Estados Unidos y a países donde se podía pagar menos a los trabajadores y explotarlos más despiadadamente. Construyeron nuevas fábricas con tecnología más de punta, lo que redujo radicalmente el número de trabajadores necesarios para producir un auto. Actualmente, muchos trabajadores automotrices, particularmente en el Sur donde no hay sindicatos, reciben sólo $15 por hora. Incluso con esos cambios traumáticos, Estados Unidos ocupa actualmente una posición muy por debajo de China, Japón, Alemania, y hasta por debajo de Corea del Sur y la India en la producción de autos. Hoy, las compañías automotrices estadounidenses, racionalizadas, eficientes y más automatizadas, fabrican aproximadamente el 15 por ciento de los carros del mundo. Mientras tanto, sigue aumentando el ritmo y la intensidad de la competencia mundial para fabricar autos más eficazmente y con menos costos.

¿Y qué pasó con los trabajadores de la industria automotriz o de industrias relacionadas que quedaron sin trabajo debido a todos esos cambios? ¿Les capacitaron para nuevos trabajos? ¿Les dieron un trabajo satisfaciendo las muchas necesidades de la sociedad? No, en esencia porque hacerlo no resultaría en ganancias. En el capitalismo, cada innovación en tecnología, comunicaciones y transporte, en lugar de facilitar y mejorar la vida de la gente, deja a millones de personas reales “obsoletas.” Para el sistema, la vida de esta gente no vale nada. Las grandes contribuciones que muchas personas podrían hacer al mundo quedan estranguladas por el funcionamiento de un sistema inservible.

¿Cómo llegó a ser el Lado Norte de Flint la zona cero del envenenamiento por plomo?

En ese contexto, ¿cómo es que el Lado Norte de Flint, donde viven los negros pobres, llegó a ser el lugar donde el agua contaminada por plomo ha tenido, y sigue teniendo, el mayor impacto? ¿Por qué la cobertura mediática no ha dicho nada sobre la severidad y la concentración de la crisis ahí? Aquí vemos una convergencia de la anarquía que es un distintivo del capitalismo y de las políticas conscientes que en general provienen de ésta y la sirven, específicamente la supremacía blanca.

Cuando General Motors desarrolló la ciudad de Flint, atrajo a trabajadores de Europa del Este y Europa del Sur, de los Apalaches y Alabama. Pero todo eso ocurrió en una sociedad que tenía, y tiene, un sistema de castas como base. Este sistema de castas, que define sistemáticamente al pueblo negro como menos de seres humanos, tenía y tiene sus raíces en el papel distintivo que la esclavitud desempeñó en convertir Estados Unidos en el imperio rico y poderoso que es actualmente.

Al terminar la esclavitud formal, no se integró al pueblo negro como iguales en la sociedad estadounidense. Durante el corto período de la Reconstrucción y las siguientes décadas de explotación despiadada en trabajar la tierra, con el terror de las chusmas de linchamiento del Jim Crow, el pueblo negro se forjó como una nación oprimida dentro del territorio de Estados Unidos, principalmente como aparceros en las regiones del Sur que anteriormente eran las regiones de plantaciones esclavistas.

Durante décadas, se aseguraba por la fuerza que los negros siguieran trabajando la tierra... hasta que las necesidades del capital —la creciente industria que “despegó” en los años 1890— creó una demanda por la mano de obra negra. Pero debido a su condición de nación oprimida sin derechos democráticos, se les “integró” a la fuerza laboral como un sector súper explotado, que tenía los trabajos más peligrosos y de menos pago. Fueron los últimos en ser empleados y los primeros en ser despedidos. Eran víctimas de arrendadores despiadados y pequeños comerciantes en los ghettos segregados donde se les obligaba a vivir. Todo eso se reforzaba mediante leyes, políticas del gobierno y violencia policial.

Esta súper explotación del pueblo negro, particularmente durante el período de la “gran migración” de seis millones de negros del Sur rural a las fábricas del Norte y del Sur (de aproximadamente 1910 a comienzos de los años 1970) era un factor importante en el éxito de la industria automotriz estadounidense. Contribuyó a que GM y las demás compañías fabricaran autos de forma más barata, que los vendieran a precios menores de los de la competencia, y que maximizaran las ganancias.

Algo igualmente crítico para el funcionamiento de este sistema: El “pegamento” de la supremacía blanca ha sido, y es, central a la cohesión social de Estados Unidos. Los trabajadores, en particular los de Europa, llegaron a Estados Unidos con sus propios prejuicios nacionalistas, y muchas veces influenciados por una política radical anti-capitalista. Pero al llegar a Estados Unidos, se les alentaba y se les condicionaba a identificarse no como polacos o italianos, irlandeses o judíos, alemanes o ucranios, y mucho menos como parte de una “clase obrera”, según se los veía abiertamente en Europa. Al contrario, se les alentaba y se les condicionaba a verse como estadounidenses blancos, y a identificar sus intereses, en gran medida, con los intereses del sistema, debido a los privilegios que su condición de “estadounidenses blancos” les confería.

Flint era emblemático de eso. El Instituto General Motors en Flint capacitó a hombres blancos para ser ingenieros industriales y administradores, lo que creó una cultura de “movilidad social ascendente”... para los blancos. De hecho, hasta la actualidad, casi el 90 por ciento del estudiantado del instituto (que ahora lleva el nombre Universidad Kettering en honor a un ex ejecutivo de GM), es blanco (y el 85 por ciento es masculino) en Flint, una ciudad con una mayoría negra.

GM construyó casas de tres recámaras para los trabajadores blancos de Flint, con una condición, estipulada en contratos legales formales: que no las vendieran a nadie que no fuera “caucásico” (blanco). Mientras tanto, justo al norte del río Flint, un río que GM utilizaba como vertedero de desechos tóxicos, se construyeron “viviendas chapuzas”, como las describió un activista, para los negros. La construcción de esas casas fue cualitativamente peor, y la gente que vivía en ellas tenía muy poco acceso a los recursos para modernizarlas con el transcurso de las décadas, si es que lograran no perderlas.

Un activista a quien conocí en Flint, un hombre sesentón, me dijo que durante su niñez en Flint no tuvo interacción alguna con los negros del Lado Norte: “Nadie cruzaba el río Flint”. Mientras la expansión del sistema nacional de carreteras aceleró el tránsito del comercio y de las personas que iban al trabajo, la lógica del sistema, incluido el papel clave que la supremacía blanca desempeña en la vida ideológica y en el toma y daca político cotidiano del sistema, exigió la “remoción urbana” y la construcción de carreteras que aislaron más al Lado Norte.  Junto con el creciente aislamiento y desesperación, se satanizaba a los habitantes del Lado Norte como criminales violentos. Si se busca las palabras “Flint” y “North Side” (Lado Norte) en línea, casi sólo aparecerán reportajes sobre delitos.

¡Naturalmente, podría escribir algo similar acerca de casi toda ciudad grande o mediana de Estados Unidos hoy! Y muchas de ellas tienen agua contaminada por plomo que ha tenido terribles consecuencias para los negros y los latinos.

Por todas las razones que he tratado de indicar, este sistema no puede desenredar y deshacer la supremacía blanca que está profundamente arraigada en el tejido de Estados Unidos. Ejemplo: A pesar de toda la indignación, protestas y revelaciones, ¡el Congreso ha estado poco dispuesto a financiar el reemplazo de la tóxica tubería de plomo en Flint!

Abordar en serio la crisis de los barrios pobres requería que toda la manera en que se planea la producción y la distribución —lo que incluye cuáles cosas se producirían, dónde, cómo y para quiénes— tome en cuenta en serio arrancar de raíz esa opresión como una parte de la economía socialista.1 Considerémos sólo una dimensión: para apenas aliviar un tanto de la opresión del pueblo negro se requeriría una enorme inversión de toda clase de recursos destinados a las zonas urbanas, y eso de ninguna manera concuerda con las anárquicas fuerzas impulsoras que determinan la inversión bajo el capitalismo, el que, para repitir, es la incansable búsqueda de ganancias en una sanguinaria contienda internacional con rivales.

Y, desde el punto de vista de la clase dominante capitalista, desarraigar la mentalidad de la supremacía blanca que siempre le ha servido para mantener el orden social sería traumático, casi suicida. Considere, por ejemplo, cuánta cuerda le ha dado la clase dominante a Donald Trump para azuzar la supremacía blanca en tiempos de polarización social y enajenamiento generalizado. Como se indicó arriba, el sistema ha inculcado este veneno en la mente de los estadounidenses blancos, y para cambiar todo eso se exigiría enormes trastornos sociales — lo que incluye la necesidad de ganar a grandes sectores de los jóvenes blancos a rechazar esa mierda repugnante.

Estas dos cosas —la transformación de la base económica de la sociedad y la lucha política e ideológica que estallaría en toda la sociedad— son absolutamente necesarias. No es posible hacer eso bajo el capitalismo. Sólo es posible y sólo se llevará a cabo en realidad como una dinámica central en una sociedad socialista. En una sociedad revolucionaria socialista, arrancar de raíz esta opresión no requerirá pasar primero por el criterio de cómo va a afectar las ganancias — o sea, la posibilidad de acumular el capital. Y eso marcará toda la diferencia. La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, escrita por Bob Avakian, es un plan y marco para esa sociedad revolucionaria, y es algo que todos los que rehúsan aceptar que este es el mejor de todos los mundos posibles deben estudiar y dar a conocer.

Un genocidio lento...

Los negros pobres, incluidos los jóvenes de los ghettos —con sus comportamientos frecuentementes rebeldes, su energía, creatividad y capacidad de transformarse a sí mismos y al mundo—, tienen mucho que contribuir a la humanidad. Pero cómo ha evolucionado el capitalismo —para repetir, a través de políticas conscientes, pero más fundamentalmente debido a su naturaleza anárquica— no tiene lugar para millones y millones de personas atrapadas en los ghettos, barrios como el Lado Norte de Flint. Para la clase dominante de este Estados Unidos, esa gente es superflua.

Los que manejan este sistema y los que elaboran sus políticas recuerdan muy bien los años 1960 y los levantamientos poderosos en masa del pueblo negro contra su opresión que desataron agitación, protestas y rebeliones por toda la sociedad. Como resultado privan a los jóvenes negros de acceso a empleos y educación, les canalizan hacia la encarcelación en masa, les sometan a una epidemia de terror y asesinato policial, y para el colmo les demonizan y culpan de las condiciones desesperadas en las que les ha puesto el funcionamiento de este sistema.

Al mismo tiempo, los gobernantes de Estados Unidos se hacen pasar como los mayores paladines de los derechos humanos. Por tanto lo que tenemos es un genocidio lento... uno que no “lleva el nombre” pero que no deja de ser el genocidio... un genocidio lento que podría convertirse en un genocidio rápido.

Todo esto —las maneras en que este sistema hace lo que hace— se ha cuajado para hacer que el impacto del envenenamiento por plomo sea más extremo en el Lado Norte de Flint, entre personas que este sistema preferiría ver muertas.

¡No se lo puede permitir... esto no puede y NO TIENE que seguir así!

¡Hay que mandar ayuda a la gente en Flint YA! ¡No podemos permitir que las autoridades responsables por envenenar el agua en Flint encubran esta crisis! Y se debe abordar en serio las graves necesidades específicas de los vecinos del Lado Norte. Necesitan agua potable, verdadero cuidado médico y ayuda permanente y a largo plazo para lidiar con el doloroso y terrible impacto del envenenamiento por plomo. Y según todos los expertos y activistas informados, lo que está pasando en Flint con el agua es apenas la punta del iceberg.

El crimen de agua envenenada en curso en Flint no se debe a que el sistema no esté funcionando como debería. El problema es que el capitalismo es un modo de producción que no tiene nada que ofrecerle a la humanidad y no debemos tolerarlo ni un minuto más de lo necesario.

 

1. La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte analiza los tres criterios globales para una economía socialista: 1) Avanzar la revolución mundial a fin de arrancar de raíz toda explotación y opresión y emancipar a toda la humanidad; 2. Satisfacer las necesidades sociales, crear una riqueza material común que contribuya al desarrollo general de la sociedad y de los individuos que la conforman, y superar las grandes divisiones entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, la ciudad y el campo, las diferentes regiones y nacionalidades, y el hombre y la mujer; y 3) Proteger, conservar y mejorar los ecosistemas y la biodiversidad del planeta para las actuales y futuras generaciones. [regresa]

 

 

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Revolución #432 30 de marzo de 2016

Los candidatos presidenciales declaran su intención de cometer crímenes de guerra

6 de abril de 2016 | Periódico Revolución | revcom.us

 

El lunes 21 de marzo, todos los candidatos presidenciales restantes le dijeron a usted que están listos para cometer horrendos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Lo hicieron ante el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC, por las siglas en inglés) al apoyar, celebrar y prometer su apoyo al Estado de Israel. Donald Trump arremetió contra todo intento de refrenar a Israel. Ted Cruz declaró que Palestina, que tiene seis millones de palestinos, ni siquiera existe. John Kasich: Estados Unidos debería “apoyar a Israel 100 por ciento”. Hillary Clinton: “Estados Unidos e Israel deben estar más cerca que nunca” y Estados Unidos debe “proveer a Israel la más sofisticada tecnología de defensa”. Bernie Sanders envió un comunicado que declaró: “Israel es uno de los aliados más íntimos de Estados Unidos”.

Estas posiciones quieren decir la continuación e intensificación del respaldo por parte de Estados Unidos para el continuo abuso, tortura, asesinato y limpieza étnica genocida del pueblo palestino a manos de este estado colono, como la matanza israelí de 50 días por parte de Israel en Gaza en 2014 en la que masacró a 2.251 palestinos, entre ellos 551 niños, en sus hogares, sus escuelas y los refugios de la ONU.

Así que ya sabe usted. Todos los candidatos presidenciales han declarado descaradamente ante usted y el mundo que están listos para cometer crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad para defender a Israel en servicio del imperio estadounidense. Y votar por CUALQUIERA de estos candidatos significa votar por terribles crímenes contra el pueblo... y le hace cómplice de esos crímenes A USTED.

 


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