La entrevista del OR

Desafío en la cancha

Obrero Revolucionario #1217, 26 de octubre, 2003, posted at rwor.org

Toni Smith es estudiante y jugadora de basket de la Universidad de Manhattanville, Nueva York. La temporada pasada, antes de cada juego, le dio la espalda a la bandera de Estados Unidos mientras tocaban el himno nacional para protestar por las medidas del gobierno y la guerra contra Irak. Se mantuvo firme ante la hostilidad de reaccionarios con banderas que gritaban "USA" y que la iban a hostigar hasta en la cancha. Sus compañeras, el presidente de la universidad y otras personas la apoyaron. A continuación presentamos una entrevista a Toni Smith.

OR: ¿De dónde eres? ¿Dónde te criaste? ¿Cómo pudiste salirte del molde y cuestionar y criticar la injusticia? ¿Qué papel desempeñaron tus padres, tus amigos y el ambiente de la prepa?

Toni Smith.: Yo me crié aquí, en Manhattan, en Washington Heights, y luego me mudé al Upper Westside, donde aún vivo. ¿Cómo me salí del molde? Estudié en escuelas pequeñas, alternativas. A mis padres les gustaban esas escuelas y trabajaban en ellas. Esas escuelas tenían mucha más diversidad que la mayoría de las escuelas que he visto. Se encontraban en barrios como Spanish Harlem y por lo general los estudiantes eran negros y latinos, o más arriba, por la calle 110, donde la población es más que nada negra y latina. Eso me abrió mucho los ojos, aunque en realidad, quizá porque soy negra, judía y amerindia ya entendía a los estudiantes negros y latinos y todas las injusticias que sufren, pero tengo mi lado blanco que entiende esa perspectiva también, y entendía las dos cosas de una forma que quizá otros estudiantes no lo hacían. En las escuelas alternativas, lo que estudiábamos era muy diferente porque no teníamos que tomar los exámenes estatales. Aprendí sobre la historia de los amerindios, sobre las revoluciones de África y por todo el mundo. Luego llegué a Manhattanville y descubrí, por coincidencia, la sociología, pues necesitaba escoger una carrera. Aún no me había decidido y como era necesario escoger algo, pensé "esto parece interesante, vamos a ver", y al último me gustó mucho. Mis profesores eran muy progresistas, nos hacían cuestionar todo y nos empujaron a preguntar cosas como: "¿Por qué es así la cultura de Estados Unidos? ¿Por qué se nos antojan los Nikes de última moda? ¿Por qué la gente de otros países se muere de hambre y nosotros tenemos tanta abundancia que podríamos darles de comer a todos y hasta sobraría?" Cuando esas preguntas me llegaron a la mente, arranqué. Se me abrieron muchas puertas, o sea, ya estaba abierta a ciertas cosas, pero con eso, como que arranqué a correr. Ojalá todos tuvieran algo así, por lo menos una pregunta, o una clase que los haga cuestionar todo y ver todo desde una nueva luz.

OR: ¿Cómo te decidiste a cometer este acto de rebeldía? ¿Por qué fue importante esa valiente resistencia en los partidos de basket de tu escuela?

T.S.: Lo curioso es que me dicen que fue un acto de valentía, pero en realidad no fue mi intención. Sin embargo, he llegado a aceptarlo como tal. En realidad, mi protesta resultó de una conversación con mi novio. Tiene una opinión bastante fuerte en torno a la cultura de Estados Unidos, a cómo destruimos al mundo y a nosotros mismos. Coincidimos en muchas cosas pero en algunas es más de izquierda que yo. Él vino a todos los partidos, a todos los partidos de práctica y empezamos a hablar sobre el deporte y el himno nacional. Ni él, ni nadie de su familia, se ponen de pie cuando tocan el himno nacional. En esos partidos no se paraba y una vez, cuando hablábamos, me dijo que si tú piensas como piensas acerca del país, de tu pasado y de lo que le hicieron a los amerindios, entonces ¿cómo puedes pararte? ¿Qué significa eso? Le dije, bueno, pero soy parte de un equipo, soy capitana y es mi responsabilidad ser líder y no faltarle el respeto a mi equipo; ni miraba la bandera, no más agachaba la cabeza pero allí parada con ellas. Él dijo, bueno, pero, ¿eso te basta? Porque lo que estás haciendo es mostrándole tu apoyo a la bandera. Lo pensé y lo discutimos más, pero le dije que solo iba a agachar la cabeza.

Al último, seguí pensando, pensé toda la noche hasta que dije, ¡caray, tiene razón! Hasta ese momento, el basket había sido lo máximo para mí. De niña quería pertenecer a la NBA y ser de un equipo. Era algo muy grande. Era un privilegio, no un derecho, como me había explicado un entrenador. Pero de repente, entendí que ahora que me he desarrollado en la universidad, lo que vale más es hacer lo que es correcto, lo que dicta la conciencia y no hacer algo porque al equipo le dicen que hay que hacerlo. Por eso cuando jugué de nuevo, sentía mi estómago revuelto por lo que habíamos hablado con mi novio y de todos los pensamientos que tenía en la mente y no más no pude voltear a ver a la bandera, y le di la espalda, ni lo pensé mucho. Eso ocurrió en la Universidad de Nueva York y había muchos espectadores pero no pensé que fuera gran cosa. Yo no más pensé que ya no lo haría nunca más. Al principio nadie se dio cuenta y yo como si nada, me valía. Hasta que en un juego, el presidente de la escuela vino a decirme que si alguien se quejaba conmigo que no me preocupara, que él me apoyaría. Le dije, está bien, no es nada, pero gracias. Y de repente todo estalló.

OR: ¿No sientes ahora que tu protesta ha adquirido otra dimensión, con todo lo que ha pasado, el 11 de septiembre, la guerra sin fin contra el mundo, con todo y ataques preventivos, las detenciones y redadas de inmigrantes, la ley Patriota y otras medidas de corte fascista?

TS: Definitivamente creo que si lo hubiera hecho antes del 11 de septiembre no habría sido gran cosa. Cuando eso pasó, la gente del país tuvo una oportunidad de unirse y de transformar algo terrible en algo bueno. Pero pasó todo lo contrario: nos manipularon y aunque muchos no se dieron cuenta, como que nos llenaron de odio, de intolerancia... Me parece que ningún otro país, ningún otro grupo, hubiera podido manipular esa situación de una manera tan siniestra.

Cuando la gente está llena de miedo no hay cabida para otra cosa y no está dispuesta a cambiar de opinión ni a oír otra perspectiva por el miedo. Una de mis citas favoritas... necesito acordarme de su nombre... el segundo de Hitler... [Goebbels] nunca sé cómo pronunciar su nombre. Dijo algo así como: la gente nunca quiere la guerra; son los líderes que deciden lo que van a hacer, y lo único que tienen que hacer para que la gente les siga la corriente es llenarla de miedo. A los que quieren paz táchenlos de pacifistas que amenazan al país y la gente se convencerá. Eso es precisamente lo que pasó. Mucha gente se tragó la propaganda y otra la rechazó completamente, o sea, oye, aquí algo anda muy mal.

Pero con todas esas mentiras, la verdad, tarde o temprano, sale a relucir. Ahora vemos que, poco a poco, están dejando salir a los árabes de los campos de detención en Guantánamo, uno por uno, y dicen "Oh, descubrimos que no son culpables". Pero ya pasaron 2 ó 3 años y esa gente inocente estuvo ahí encerrada sin cargos ni juicio. No más los dejan ir, oh, bueno, son inocentes, está bien, y no les van a dar ningún tipo de compensación, más que, "nos equivocamos, ni modo".

Definitivamente significa más el hecho de que protesté así después del 11 de septiembre porque creo que estamos llegando a una situación muy peligrosa en que la gente se ha tragado la propaganda y no entiende que sus pensamientos no son suyos, y estamos perdiendo nuestra libertad, segundo a segundo, y pronto vamos a llegar a un momento en que no vamos a poder ni rebelarnos, no vamos a poder pelear contra nada porque vamos a estar viviendo en un país imperialista dirigido por los que hoy mandan.

Ya de por si no se puede hacer nada por tantas medidas de seguridad. Y ni hablar de lo de escanear retinas y todas esas medidas de seguridad exageradas que hay por donde quiera, para vigilar a todos a toda hora. Y no más te quieren chingar porque sospechan que hiciste algo, luego no vas a poder hacer nada al respecto.

OR: Hace unos meses se armó un escándalo por lo que hiciste; salió en los medios masivos y con eso empezaron a chingar, diciendo que no se debe mezclar el deporte y la política, y todo tipo de tonterías. Eso debió de haber sido difícil para ti. ¿Cómo te mantuviste fuerte en esas circunstancias?

TS: Pues mi familia me apoyó muchísimo porque ya está acostumbrada, porque me comprende y está muy orgullosa de mí. Creo que por un lado estaba esperando que me saliera del cascarón y demostrar interés en algo porque hasta hace poco no lo había demostrado. Pensaba mucho, pero por fuera todavía era solo una adolescente.

Sabes, al principio ni creí que le hacía frente con valor. Se me hacía demasiado porque todo pasó en una semana. Primero mi entrenador me dijo que iba a venir a verme un reportero y me empezó a latir el corazón más fuerte. A la siguiente semana, vinieron todos los reporteros locales, la Prensa Asociada, nacional e internacional. Empezaron a llegar a mis partidos estaciones japonesas. Nunca había visto algo así. No podía creer que fuera yo. Hasta sentía que estaba mirando a otra persona. Pasé ese tiempo como con la mente nublada, como anestesiada, respondiendo a preguntas sin sentir nada. Bueno, no como si no tuviera sentimientos, pero era como no pensar en lo que estaba haciendo, solo tener que hacerlo, enfrentarlo. Me atacaban y yo me defendía; les decía por qué lo hacía, porqué lo que hacía estaba bien y ellos no.

Y yo creo que eso fue lo más importante, que nunca dudé ni un momento de que lo que hacía era correcto. Definitivamente subestimé el impacto que iban a tener mis acciones. Hasta dijeron que si era tan lista, ¿cómo no sabía que se iba a armar algo grande? No más me reí. Los que me estuvieron fregando no me afectaron porque sabía que lo hacían por ignorantes, con poco criterio, porque tenían miedo. Solo me reí de su crítica negativa, porque tenía mucho apoyo, mucha gente me escribió y eso también me levantó los ánimos.

Claro, hubo hasta gente que dejó de hablarme y otros que me empezaron a hablar por lo que hice. Ahora sí, cuando me acuerdo, digo, no manches, eso fue algo cabrón, porque era mi último año y quería graduarme y todo, pero pues, no había de dos, o aguantaba o me ponía a llorar.

OR: Nuestro periódico ha dicho que en estos tiempos, todo lo que hacemos tiene importancia. ¿Cuál es la responsabilidad de nuestra generación, de los jóvenes en este ambiente? ¿Qué les querías decir a los jóvenes con lo que hiciste?

TS: Piensa por ti mismo. Y con eso no quiero decir: lee el periódico y saca una conclusión. Lo que digo es, investiga, para averiguar lo que es cierto y lo que no, y cuestiona si de verdad tiene sentido. Si estás leyendo el periódico y empiezas a preguntar por qué esto y por qué esto otro y no encaja, pues probablemente algo anda mal. El primer paso es que en cualquier caso hay que cuestionar lo que te están diciendo. Piensa en el tipo de información que te están dando, y el hecho de que la mayoría es tendenciosa y no es cierta. Yo creo que subconscientemente o inconscientemente eso fue lo que quería decir cuando le di la espalda [a la bandera], porque ahora muchos jóvenes, gente de mi edad y más chavos me dicen, "¡Híjole, de veras me hiciste cuestionar lo que estaba haciendo!". Y más que nada, me sentía bien de que si la gente estaba de acuerdo o no, logré que reaccionara. Sacó lo mejor de la gente o lo peor. Causó debate y conversaciones sobre lo que pasaba. Y no voy a decir que fue solo por lo que yo hice, pero hasta entonces, en esos momentos antes de la guerra, mucha gente estaba sin decir nada, llena de miedo, confundida, sin saber lo que esperar, sin saber por qué pasaban las cosas.

Cada día era otro cuento. Un día era Osama bin Laden y al otro día Saddam Hussein. Ni los conectaron hasta que empezó la guerra y ya ni modo, la gente no dijo nada. Por eso creo que eso es lo más importante y creo que la gente joven ya está haciendo preguntas. Si todos hacemos cuestionar a cinco personas más, será algo inmenso. De veras, esto no sucede porque no nos vale. A nuestra generación no le falta ni inteligencia ni la motivación ni identidad. Pero creo que nos han lavado el cerebro y estamos viviendo en otro mundo, sabes, con la tele y la Internet, y cosas que nos adormecen el cerebro. Y ahora más y más, es difícil salir del cascarón, pensar por uno mismo, cuando has estado viviendo en un trance por tanto tiempo, pero creo que es la única manera de poder salir.

OR: Tenemos que salirnos del matrix...

TS: Porque lo estamos viviendo.