Reflexiones sobre Living Out

by Carlo Botero

Obrero Revolucionario #1228, 8 de febrero, 2004, posted at rwor.org

Soy artista revolucionario y desde hace mucho lector del OR, y colaboro con el nuevo Colectivo de Escritores de Los Ángeles. En el colectivo estamos bregando por entender cómo enseñar a las masas que trabajan en restaurantes de comida rápida, de conserje o en la costura a analizar los sucesos y cuestiones centrales del mundo desde el punto de vista del proletariado consciente de clase. Eso me ha llevado a reflexionar sobre cómo llegué a entender más a fondo muchas cosas y también a pensar en una obra de teatro que vi el año pasado, de la que quiero contarle a los lectores.

*****

Un amigo y yo íbamos a la parada del bus que va al centro. En la calle vimos a muchas señoras que a esa hora regresan del Westside, donde limpian casas o trabajan de niñeras. Subimos al bus. Las señoras regañaban a los niños y conversaban de sus países, el trabajo y lo poco que les pagan, y en las caras de los trabajadores jóvenes vimos el cansancio de la jornada en la cocina de restaurantes elegantes.

En el centro nos juntamos con unos amigos y nos regalaron boletos de una obra que se daba en el Mark Taper Forum. Se llamaba Living Out y la verdad no sabíamos qué onda con eso... Por el título se nos hizo que se trataba de declararse abiertamente gay, pero en los anuncios una señora mecía a un bebé. ¿Qué? Bueno, nos tenía intrigados.

Pasamos por el nuevo auditorio de Disney y subimos las escaleras a la plaza de la Avenida Grand. Llegando al teatro, vi un chingo de blancos de clase media de 40 ó 50 años, ¡no como nosotros! Yo iba de tenis y morral, pero a mi alrededor vi trajes y corbatas y vestidos superelegantes. De pronto me puse a pensar en el recorrido de la costura organizado por revolucionarios que me ayudó a captar que los inmigrantes que trabajan en los talleres son parte de la clase que produce todo, pero no recibe nada. En esa ropa fina vi a las costureras y costureros que se rompen el lomo, cosiendo mangas, cuellos y botones.

El teatro tenía cortinas y alfombrado suntuosos, y en el escenario iluminado estaba un mapa gigantesco de Los Ángeles. Desde nuestros asientos de última fila me fijé más en el público; sí había algunos jóvenes. Fue la primera vez que conocí el teatro Mark Taper y estaba muy entusiasmado.

La obra comenzó. Al principio parecía un día en la vida de una señora latina; estaba esperando el momento en que le diría al marido que era lesbiana, al poco rato me cayó el veinte: ¡la obra retrata la vida de los inmigrantes! A través de escenas trágicas y cómicas, muestra las penurias de millones de latinos que se separan de sus familias y desafían la muerte cruzando la frontera y terminan haciendo trabajos degradantes que pagan una miseria. ¡Estaba totalmente asombrado! En el escenario estaban las masas cuya explotación y opresión alimenta el sistema. ¡Qué cosa! Me pregunté: ¿cómo que la dramaturga conoce la vida de mi madre en este país?

La obra es penetrante y graciosa. Cuenta la vida de dos familias, dos experiencias muy distintas. Wallace y su marido, Richard, son abogados del Westside que buscan a una niñera para cuidar a su recién nacida. Al otro lado de la ciudad viven Ana y su marido, Bobby, que trabaja en construcción. Uno de sus hijos está con ellos en Los Ángeles, pero al otro lo cuida la abuela en El Salvador. Ana es indocumentada y busca trabajo para juntar dinero y traer a su hijo Tomás. Tiene varias entrevistas con familias del Westside, un barrio de clase media alta. En la primera le preguntan si tiene hijos y como tiene uno, no la contratan porque quieren que se dedique cien por cien a sus hijos. Como es común, le preguntan si prefiere trabajar de planta en la casa del patrón ( living in ) o trabajar de entrada por salida ( living out , el nombre de la obra).

La obra me hizo revivir escenas de la niñez, cuando acompañaba a mi madre, quien lleva más de una década trabajando de empleada doméstica (y a veces de niñera) en el Westside. Las enormes casas que tenía que limpiar me dejaban pasmado y, aunque me quejaba, me daba gusto ayudarla a terminar más rápido. Teníamos un trato: me pagaba un dólar por cada tarea, como limpiar vidrios, grandes espejos o el pasillo. Luego bajábamos el cerro a la parada y nos sentábamos juntos en el bus y platicábamos. Le ardían los ojos por los líquidos de limpieza y cada año la espalda le dolía más. "¡Qué lástima, hijo", me decía, "el título de contabilidad no me sirve para nada y tengo que limpiar!".

La obra retrata la amarga situación de los inmigrantes. El público se impresionó cuando Ana les cuenta a sus amigas que habló por teléfono con su hijo en El Salvador; el niño tenía una foto de ella en un grupo, pero ya no la reconocía porque tenía tiempo sin verla. Las niñeras Ana, Zoila y Sandra se reúnen en el parque y platican del trabajo, sus familias y su vida en este país, y se apoyan. La escena de la llamada al hijo me hizo pensar en la gente que vimos en el bus cuando íbamos al teatro y en mis vecinos: familias desgarradas por la frontera, campesinos despojados de sus tierras porque no podían competir con los productos importados del Norte y refugiados de la guerra de El Salvador Made in USA.

El público sintió las penas de los inmigrantes. Pero también se reía, pues la obra revela algunas contradicciones con ironía. En una escena las niñeras llevan a los niños al parque y se ponen a platicar de cómo sería la vida de Los Ángeles sin el sudor de los inmigrantes. Entre risas comentan: "¡Los gabachos andarían en sus coches con hambre y con ropa sucia!; no podrían salir a comer porque no habría quién les estacionara el auto".

El auditorio estaba oscuro, pero las luces iluminaban tantito al público. Miré a mi alrededor para observar a los demás y aun en la oscuridad reconocí diversas capas sociales. La obra tenía muchos chistes y comentarios tanto de las niñeras como de los patrones y me fijé que algunos respondían con risas ahogadas, otros a carcajadas o con silencio como que no captaban, y me di cuenta de la perspectiva de cada cual. En ¿Qué hacer? Lenin destaca la importancia de aprender a reconocer y analizar las diversas clases sociales desde el punto de vista comunista.

Living Out da un vistazo de la vida de millones de inmigrantes que este sistema condena a vivir en las sombras al fondo de la sociedad; nos enseña su vida cotidiana, sus sueños, penas y luchas.

En la oscuridad del teatro, pensé mucho en mi madre, hostigada toda la vida, a veces de forma descarada a veces disimulada. Por mucho que se empeñara en trabajar y darnos un hogar digno y un futuro, no reconocen su trabajo, le pagan una miseria y muchas veces ni siquiera se lo agradecen. Al final de la obra, un torbellino de emociones me abrumó. Cuando íbamos saliendo del teatro, solo vi un gran hoyo negro y de repente se me soltaron las lágrimas. La indignación me estremeció, pues la obra me hizo ver que la vida de mi madre ha sido una lucha sin acabar y comprendí más plenamente que la sociedad es una chingadera y tenemos que ser consecuentes y luchar por cambiar de fondo este mundo.

Living Out es un espejo que me llevó a ver la vida desde otra óptica, como dijo Mao Tsetung en Intervenciones en el foro de Yenán sobre arte y literatura : aunque la vida es la única fuente del arte, la vida reflejada en las obras artísticas y literarias puede y debe estar en un plano más alto.

En ¿Qué hacer?, Lenin recalca que la forma en que las masas adquieren conciencia de clase proletaria es enseñándolas y capacitándolas a responder a todos los principales problemas sociales y mundiales, y a ver todas sus manifestaciones en cada una de las otras capas sociales; pero hay que enseñarlas a hacer eso desde el punto de vista del proletariado consciente de clase y no de ningún otro . Hay que enseñarlas a ver no solo cómo entran en conflicto con la clase dominante en la esfera estrecha e inmediata de las relaciones económicas con los patrones (o con sus explotadores y opresores inmediatos), sino también en el sentido más amplio en el cual el proletariado como tal entra en conflicto con la clase dominante. Además, tienen que aprender a hacer lo que Lenin llama un "análisis y apreciación materialistas" de todos los principales problemas sociales y mundiales, y de sus manifestaciones en diferentes clases y capas sociales, para así reconocer y distinguir la naturaleza y los intereses de cada una de las clases y capas sociales.

De: "Cómo adquiere conciencia de clase el proletariado y une a todos los que se pueda unir" de Bob Avakian, Obrero Revolucionario No. 889, 12 de enero, 1997