Kenosha: La justa lucha continúa contra la violencia policial y las camisas pardas nazis

El fascista en jefe Trump anuncia que irá a Kenosha

| revcom.us

 

Justo tras la Convención Republicana de “la ley y el orden”, en la que celebraron como héroes a la pareja de vigilantes justicieros, los McCloskey1, y enseguida de sus tuits fomentadores de las chusmas asesinas de supremacistas blancos que atacaron a los manifestantes en Portland, Oregón, el fascista en jefe Trump anunció que el martes 1º de septiembre irá a Kenosha, Wisconsin.

Hasta la fecha la Casa Blanca no ha anunciado si visitará a Jacob Blake Jr., el joven baleado por la espalda siete veces por policías a centímetros de tres de sus hijos, y que se ha quedado paralizado. Ni tampoco con la familia Jacob que ha demandado que se haga justicia para su hijo. Trump tampoco ha expresado compasión por esta familia destruida, o por el trauma asestado —una vez más— contra el pueblo negro en todas partes. Cuando le preguntaron al papá de Jacob, Jacob Blake Sr., él dijo: “Ya es demasiado tarde”.

Tampoco se va a reunir con la familia de Joseph Rosenbaum, 36, padre de una niña de 2 años, aparentemente asesinada por un joven partidario de Trump el 26 de agosto. Ni tampoco con Anthony Huber, 26, asesinado cuando heroicamente trataba de desarmar al pistolero, y que deja atrás a su novia e hijastra. Ni con Gaige Grosskreutz, médico voluntario, de 26 años de edad, cuyo brazo fue prácticamente destrozado por el impacto de la bala disparada por el pistolero.

No, de hecho, si por alguna razón Trump decidiera reunirse con las familias de las víctimas en Kenosha, no sería para nada bueno sino solo para promover su agenda fascista. ¡¡Al diablo con eso!!

Trump dijo que “Kenosha” ha “estado en muy, muy buenas condiciones desde el momento que [la Guardia Nacional] llegara a la zona”. La Guardia Nacional llegó dos días antes de estos asesinatos, dejando ver que para Trump el que maten a manifestantes pacíficos es algo “muy, muy bueno”. Y en vez de reunirse con las victimas de la violencia policial y fascista, Trump se va a reunir con las fuerzas policiales de Kenosha — cuya historia demuestra que son fascistas supremacistas blancos de cabo a rabo.

El 23 de agosto, un policía le disparó a Jacob Blake por la espalda siete veces en la presencia de 3 de sus hijos. Luego, por más de una semana, le tuvieron al hombre paralizado engritellado a la cama.

En cuanto se difundió por las redes sociales el video del atentado, enormes protestas estallaron en las calles de Kenosha. En ese primer estallido de ira, unos edificios fueron incendiados y unas tiendas fueron saqueadas — la única violencia que les importa a las autoridades. Ante el dolor y la ira de los manifestantes, la policía antimotines respondió con gas lacrimógeno y gas pimienta — la violencia que siempre se le “olvida” mencionar al sistema.

Para el 24 de agosto ya habían movilizado a mil efectivos de la Guardia Nacional.

El 25 de agosto, una milicia exhortó a los “patriotas… a empuñar las armas” y a defender a Kenosha “de crueles hampones”. Los policías les dieron la bienvenida, les ofrecieron agua, y les dijeron: “Les agradecemos por estar aquí”. Uno de los milicianos dijo que los policías prometieron canalizar a los manifestantes “hacia nosotros” para “tratar con ellos”.

Después de los asesinatos, el supuesto pistolero (Kyle Rittenhouse) —mientras estaba armado con un fusil AR-15 y que la gente gritaba que él baleó a dos personas— recibió permiso de cruzar los cordones policiales y de regresar a su casa sin siquiera ser interrogado.

En un posteo sobre los dos jóvenes asesinados en Kenosha (y fotos de ellos), Tio Hardiman, un reconocido activista en Chicago que trabaja contra la violencia entre los pandilleros y trata de orientarlos hacia la actividad política y social, dice: “Quiero tomar este momento para saludar a nuestros camaradas caídos en la lucha por la justicia y la igualdad para el pueblo afroamericano en Estados Unidos. Estos son los dos compañeros asesinados en Kenosha”.

En contraste, el jefe de policía de Kenosha Denis Miskinis alegó que Huber y Rosenbaum se dejaron matar, ¡por estar afuera después del toque de queda! El sheriff del condado David Beth defendió a sus hombres que dieron la bienvenida a las milicias. Hace dos años, el sheriff Beth expresó el punto de vista genocida del fascismo de Trump y Pence. Hablando del arresto de cinco jóvenes negros por hurto de mercancía tras una persecución a alta velocidad, Beth dijo: “Estoy al punto de decir que la sociedad ha llegado a un umbral en el cual no vale la pena salvar a todos. Lo que tenemos que hacer es construir bodegas para almacenar a esta gente y encerrarlos por el resto de la vida”.

Este es el tipo de persona con que Trump se va a reunir para “investigar la situación” y formular nuevos planes. Estas son las fuerzas que él celebra y fomenta. Esta es una ventana al futuro verdaderamente horripilante que preparan —este terrorismo a una escala mayor— si permitimos que se quede en el poder cuatro años más.

Ante esto, las protestas continúan a diario en Kenosha, como la de miles ayer (el sábado 29 de agosto), que contó con gente que había viajado desde lejos para expresar su indignación. Y durante toda la semana el Club Revolución de Chicago ha estado en medio de todo eso — luchando con el pueblo en contra de los fascistas y la policía, dando a conocer lo que enfrentamos ante este régimen fascista y lo que tenemos que hacer, según la declaración de Bob Avakian sobre la situación crítica inmediata, la necesidad de una revolución (vea partes de una conversación de miembros del Club en Kenosha).

 


1. La pareja de St. Louis que esgrimió armas automáticas contra manifestantes pacíficos de Las Vidas Negras Importan cerca de su casa. [volver]


Protesta en Kenosha, Wisconsin, 28 de agosto

Anthony Huber y Joseph Rosenbaum. Crédito: @TKarmen7

Clyde McLemore, co-fundador de La Vida de los Negros Importa del condado de Lake, escribió lo siguiente en Facebook sobre los dos manifestantes asesinados en Kenosha:

“Qué triste que 2 tipos blancos que habían estado de mi lado durante los últimos 2 días protestando y protegiéndome, han sido baleados y asesinados. Yo lo conocía a ese tipo y él me había protegido.

“Cuando me enteré del balaceo, me imaginaba que no los conociera o pensé que quizá eran saqueadores. No, no, no, este tipo era residente de Kenosha y simplemente quería justicia para los negros en Kenosha.

“Yo entiendo que en una guerra, no hay ni ganadores ni perdedores. Cuando vienen nuestros aliados, y los matan por sus buenas obras, eso de veras me entristece. Esa mierda duele.

“Esta noche estoy tirado en la cama con lágrimas en los ojos. Me da miedo dormir preguntándome por qué tantos de nuestros hijos han muerto antes de poder probar la justicia. Este joven no tenía seguro, su familia busca cómo enterrarlo. Esta mierda, ahorita, está tan pesada.

“El lunes, mientras dirigía esta marcha en Kenosha, este hombre me sacó del camino con un empujón para que no me pegara un carro que no quería detenerse mientras protestábamos. Ahora me despierto y él está muerto, usó su privilegio blanco para ayudarnos a obtener un poco de justicia. ÉL NO ANDABA EN LA CALLE QUEMANDO NINGÚN EDIFICIO. BUSCABA JUSTICIA. ¿¡MALDITA SEA, MALDITA SEA, MALDITA SEA?!”.

 

 

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