Del Programa del PCR,EU

El proceso revolucionario

La revolución proletaria requiere la toma armada del poder y la lucha continua de las masas para derrocar y finalmente eliminar el sistema capitalista, la burguesía y todas las distinciones de clase

Obrero Revolucionario #1048, 26 de marzo, 2000

En octubre, el Partido Comunista Revolucionario,EU anunció el proceso de elaboración de un nuevo programa, un programa marxista-leninista-maoísta para hacer una victoriosa revolución en Estados Unidos.

El PCR exhortó a participar en el proceso de investigación para forjar el nuevo programa, en discusiones y debates, ya sea sobre los temas que se analizan, la visión que tiene de la nueva sociedad o la estrategia para construirla. El PCR quiere saber lo que el pueblo piensa sobre el actual Programa (publicado en 1981) y recibir sugerencias para el nuevo.

Para contribuir al proceso, el Obrero Revolucionario publicará una serie de documentos con el fin de dar una idea clara sobre ciertos principios marxista-leninista-maoístas y el análisis que el PCR ha hecho de la sociedad y el proceso revolucionario.

Esta serie incluirá partes del actual Programa, escritos de Bob Avakian y otros artículos del Partido.

Empezamos la serie con una sección del actual Programa sobre el materialismo histórico, que es la teoría que arma a los oprimidos para entender la sociedad a fin de cambiarla.

La revolución proletaria requiere la toma armada del poder y la lucha continua de las masas para derrocar y finalmente eliminar el sistema capitalista, la burguesía y todas las distinciones de clase

"Hacer la revolución", escribió Mao Tsetung, "no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tranquila y delicada, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra". Esto expresa en una forma concentrada una verdad fundamental de la historia humana. Desde que primero surgieron las clases, con el desarrollo de la explotación a partir de las antiguas condiciones comunales primitivas, la sociedad ha sido impulsada hacia adelante por la lucha de clases, y ha avanzado a saltos transformándose de una forma en otra más elevada sólo a través de choques y confrontaciones violentos, y marcada por vueltas y revueltas, dando lugar al reemplazo de una clase dominante por otra, la cual en determinada época es capaz de organizar a un nivel más avanzado la fundación económica y la correspondiente superestructura política e ideológica de la sociedad. Como Carlos Marx gráficamente lo resumió: "La fuerza es la partera de cada sociedad antigua preñada con la nueva".

Mientras que la sociedad esté dividida en clases cualquier que sea su forma, la economía y la política al igual que las ideas, la cultura, etc., de la sociedad serán dominadas por una clase u otra-no pueden servir de igual manera a todas las clases, al explotador y el explotado, al opresor y el oprimido, al amo y el esclavo. Cualquiera que sea la clase que en un determinado período histórico pueda organizar la sociedad de tal forma que utilice de la manera más racional las fuerzas productivas disponibles llegará finalmente al Poder y prevalecerá durante aquel período. Pero estas fuerzas productivas están en un proceso continuo de desarrollo-nuevas herramientas, maquinaria, tecnología y con ellas nuevos conocimientos y técnicas-y por lo tanto las antiguas formas de organizar las actividades productivas, las antiguas formas de relaciones entre la gente en producción, se transforman de las formas más apropiadas para el desarrollo de las fuerzas productivas en sus trabas. Junto con ello, una nueva clase que se ha desarrollado dentro de la antigua forma de sociedad pero que representa una forma más elevada de organizar la producción para utilizar las nuevas fuerzas productivas, es impulsada a la lucha para efectuar eso y busca reorganizar la sociedad en conformidad. Pero al hacerlo se enfrenta al hecho que la antigua forma es impuesta a través de la dominación política ejercida por la clase dominante, y esta clase dominante, cuyas instituciones políticas e ideas corresponden al modo de producción anticuado, no puede reconocer nunca el hecho de que su época ha terminado y que su sistema debe ser reemplazado por uno más elevado. Por lo tanto, en tales períodos la nueva clase naciente asume el liderato de la resistencia de las masas oprimidas y de esta forma lleva a cabo el derrocamiento revolucionario de la antigua clase dominante y el reemplazo del antiguo sistema por uno nuevo que corresponde a los intereses y la concepción del mundo de esta nueva clase ascendiente-y, por el momento, a la continuación del desarrollo de la sociedad. En esta lucha, tanto la clase emergente como la clase reaccionaria son dirigidas por los representantes más conscientes de sus respectivas clases-y particularmente, el papel que desempeñan las fuerzas dirigentes de la clase revolucionaria es de suma importancia en despertarla y galvanizarla en acción en función de sus propios intereses en contra de los de la vieja clase dominante.

Tal ha sido la verdadera historia de la sociedad humana y su avance de una época a la próxima. Y es una verdad universal que ninguna vieja clase dominante jamás ha cedido el paso voluntariamente; sino al contrario, siempre ha usado los métodos más feroces y desesperados para preservar su posición dominante, siendo barrida únicamente por medio de una revolución violenta. En breve, todo tipo de gobierno en las sociedades divididas en clases, independiente de su apariencia exterior, ha representado esencialmente una dictadura-la dominación política respaldada por la fuerza armada-de una clase u otra; y la marcha hacia adelante y ascendente de la Humanidad ha sido, desde que aparecieron las clases y los Estados, llevada a cabo únicamente con el derrocamiento del antiguo Estado-la dictadura de la antigua clase dominante y su reemplazo por un nuevo Estado-la dictadura de una nueva clase dominante.

Este principio fundamental ciertamente se aplica a la revolución de la época presente: la revolución proletaria. La clase capitalista que surgió en el seno de la sociedad feudal y finalmente dirigió la lucha para derrocarla en los siglos pasados, indudablemente ha sobrepasado su utilidad histórica y en esta época sólo puede obstaculizar el avance hacia un mayor progreso-su modo de producción sofoca el avance de las fuerzas productivas y repetidamente lanza, no solo a países particulares sino cada vez más al mundo entero a crisis siempre más paralizantes y destructivas. Cualquier grado de desarrollo que en efecto logre en su vapuleo, es sólo a cambio de continuo e inmenso sufrimiento. Con todo, la clase capitalista indudablemente no reconoce ni acepta su defunción-no solamente lanza represión asesina en forma regular contra cualquier resistencia seria, sistemáticamente aterrorizando especialmente a aquéllos de quienes más teme una rebelión, sino que al mismo tiempo lanza a la guerra una vez tras otra a millones de personas a fin de salvar su sistema y proteger su posición dominante. ¡Qué es la historia de Estados Unidos de América, si no esto!

Esta realidad se ha vuelto tanto más pronunciada desde comienzos de este siglo con el desarrollo del capitalismo en su fase superior y final, el imperialismo-o sea el capitalismo que ha llegado a caracterizarse por el dominio de los monopolios y el capital financiero internacional, no solamente viviendo de la explotación de la clase obrera en unas pocas "patrias" sino chupando parasíticamente la sangre de los pueblos y de naciones enteras por todo el mundo. El imperialismo es el capitalismo en descomposición y moribundo, cuando se ha convertido aún más y más en una traba sobre el desarrollo de las fuerzas productivas y la sociedad en su totalidad, y por lo tanto se torna tanto más violento. El imperialismo, aún más que la fase competitiva anterior del capitalismo, significa la guerra-guerra para suprimir la resistencia de los pueblos colonizados y las naciones oprimidas, proteger el saqueo imperialista y asegurar superganancias; y guerra entre los imperialistas mismos, quienes ya se han repartido el mundo y deben arrojar repetidamente al mundo a un conflicto militar en la batalla para redividírselo. ¿Cómo pueden las reformas o "cambios pacíficos" ponerle fin a todo esto? ¿Dónde y cuándo ha ocurrido eso?

La revolución de esta época, la revolución dirigida por el proletariado, aunque asumirá diferentes formas específicas y procederá a través de diferentes etapas en diferentes países, correspondiendo a las condiciones concretas, puede triunfar y triunfará solamente con la movilización de las masas para llevar a cabo un levantamiento armado para derrocar la dictadura de los imperialistas (y sus aliados reaccionarios) y establecer la dictadura del proletariado, única clase que en esta etapa puede reorganizar la sociedad en toda esfera en conformidad con el desarrollo de las fuerzas productivas. Esta necesidad de derrocar violentamente y reemplazar una dictadura de clase por otra es cierta con respecto a la revolución proletaria no menos que con respecto a cualquier revolución previa. La revolución proletaria es, sin embargo, fundamentalmente diferente a cualquier otra revolución previa; su objetivo no es reemplazar un sistema de explotación por otro sistema de explotación, aunque más elevado, sino la abolición de la explotación en toda forma; y su misión histórica es cumplida no simplemente través del derrocamiento y el reemplazo de una dictadura de clase por otra, sino por medio de la abolición final de cualquier forma de dictadura de clase con la eliminación de las distinciones de clase.

Toda transformación previa de la sociedad, aunque haya avanzado de un nivel bajo a uno más elevado, y haya hecho posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, con todo, tuvo lugar sobre una base de fuerzas productivas relativamente atrasadas y sujetas a un cambio más o menos lento. Pero la sociedad capitalista, dentro de la cual emerge el proletariado como la principal fuerza productiva y como la clase revolucionaria, está caracterizada por fuerzas productivas sumamente desarrolladas, las cuales experimentan constantemente cambios rápidos. Esto es especialmente cierto durante el período inicial, vigoroso del capitalismo ascendente. En su fase posterior, el imperialismo, los cambios que estimula el capitalismo son mucho más convulsivos-el crecimiento en sectores y países particulares es más espasmódico y desigual, mientras que el decaimiento y la ruina son más penetrantes en otros sectores y países, todo lo cual debilita fundamentalmente al sistema imperialista-con períodos de crisis cada vez más devastadores que surgen de las contradicciones básicas del sistema imperialista. Como consecuencia, el capitalismo ha sentado la base para un desarrollo sin precedentes en la sociedad, sin escasez y por lo tanto sin la base para conflictos sociales antagónicos. No obstante, el capitalismo, especialmente en su fase imperialista, se ha convertido en la misma fuerza que impide la realización de este potencial y cuanto más se prolongue su existencia más se ahondarán los antagonismos dentro de él, especialmente su antagonismo básico entre la producción altamente socializada y la apropiación privada de la riqueza social en las manos de cada vez menos parásitos y explotadores, pero más cebados.

Sin embargo, al mismo tiempo, este mismo proceso significa el crecimiento del proletariado, llevando a cabo esta producción socializada y representando el potencial de la propiedad socializada de los medios de producción de acuerdo con ella. Esto sienta una base material más sólida para que el proletariado tome conciencia del papel y misión histórica de su clase y dirija a las masas en la revolución socialista. Y también, el capitalismo en sus primeras etapas estuvo necesariamente acompañado por el avance vigoroso y desafiante de toda tradición en las ciencias naturales. Esto junto con la división progresiva de la sociedad en dos campos básicos-el proletariado, representando a la mayoría, y la burguesía (clase capitalista), una minoría más y más reducida-hizo posible por primera vez una concepción del mundo y de la sociedad completamente científica, el reconocimiento de la lucha de clases como la fuerza motriz que impulsa el desarrollo de la sociedad y el resultado final de esa lucha de clases: la realización de una sociedad sin clases, el comunismo, a través de la revolución proletaria. Esta ciencia, entonces, la ciencia del marxismo, es a la vez objetiva y partidaria-corresponde conjuntamente al desarrollo verdadero de la naturaleza y la sociedad y a los intereses del proletariado, el cual es un agente no sólo de la revolución en este período, sino también de una revolución sin precedentes en la historia humana y que lleva hacia una época totalmente nueva y cualitativamente superior.

Por todas estas razones, la forma en que el proletariado libra la lucha revolucionaria para conquistar el Poder y después transformar la sociedad bajo su dominio-su dictadura de clase-no puede sino ser cualitativamente diferente a toda revolución anterior. Mientras que las clases históricas previas en su época de ascendencia se vieron obligadas a movilizar a las masas para lograr el derrocamiento de la antigua clase dominante, no contaban con la necesidad, el interés, ni la capacidad de habilitar a las masas para comprender conscientemente la esencia del proceso revolucionario y su propio papel en él y para tomar control y transformar conscientemente la sociedad según sus propios intereses. De hecho, esto fue imposible en esos períodos tempranos de la historia humana. Sin embargo la revolución proletaria en esta época es imposible sin esto.

En las sociedades anteriores, las relaciones productivas características de la nueva sociedad comenzaban a establecerse espontáneamente y al lado de las antiguas, dentro del cascarón de la vieja sociedad-por ejemplo, sitios de producción capitalista en la sociedad feudal. Pero esto es imposible bajo el capitalismo, porque las relaciones explotativas podrán ser abolidas solamente aboliendo dichas relaciones y su base a través de la sociedad. El socialismo en una sola fábrica, o en una parte de la sociedad es imposible. Este es otro aspecto de porqué la revolución socialista tiene que ser un acto consciente mediante el cual el proletariado toma el control de la superestructura a través de una revolución política y solamente entonces puede comenzar a establecer las nuevas relaciones de producción socialistas.

Además, a diferencia de toda previa clase revolucionaria, el proletariado, cuando llega al Poder, no puede simplemente consolidar su dominio político y su sistema económico y entonces fortificarlos para evitar futuros cambios. Al contrario: debe continuar la transformación de la sociedad y la gente, incluyendo sus propias filas, en toda esfera, ya sea ideológica o material, fomentando, fortaleciendo y avanzando las relaciones económicas, sociales y políticas representativas de la futura sociedad comunista, y desarrollando y logrando el predominio de la conciencia comunista y su concepción del mundo y método científicos, en oposición a los de la burguesía y todas las demás clases. Como expresaron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, la revolución proletaria implica la ruptura más radical con todas las relaciones de propiedad tradicionales, al igual que con todas las ideas tradicionales, y todo esto también establece y le da énfasis al hecho de que el liderato consciente del proletariado, su partido de vanguardia, juega un papel aún más crucial en la revolución proletaria que en todas las revoluciones previas.

Una vez que haya ganado el Poder político, ¿qué medidas tomará el proletariado en este país? Lo que sigue sólo puede servir como un esbozo general, dependiente de los inmensamente cambiables eventos mundiales. Pero una vez tomado el Poder político, el primer paso fundamental del proletariado es tomar en manos propias, a través del Estado y el liderazgo de su Partido, las palancas decisivas y los recursos vitales de la economía. Expropia rápidamente las fábricas, la tierra, la maquinaria, etc., de la burguesía derrocada, comenzando con las concentraciones más grandes de capital, y ejerce firme control sobre las finanzas y el comercio. Sobre esta base es capaz de progresar a grandes pasos en reorganizar de forma racional el proceso productivo y comenzar a eliminar la anarquía loca del capitalismo y la frenética búsqueda de ganancias por parte de un puñado, y tales cosas absurdas y criminales del capitalismo como es el desempleo. En suma, el proletariado socializa la propiedad de los mayores medios de producción, y a través el Estado proletario, instituye una planificación general de la economía de acuerdo con ello. Todo esto constituye un gran salto hacia adelante, sentando la base y abriendo camino a un desarrollo tremendo de la economía y a la transformación ulterior de la sociedad en su fundación económica y en la superestructura política e ideológica.

Pero esto es precisamente el comienzo, no el fin, de la transformación socialista. Con respecto a los muchos pequeños productores y comerciantes, los intelectuales de varios tipos y otros-la capa media de la sociedad-el proletariado en el Poder tiene que aplicar una política de largo plazo de unidad tanto como de lucha política con miras a transformar la posición económica y política y perspectiva ideológica de ellos a través de un prolongado avance paso a paso. Mientras que el proletario puede y tiene que ejercer una dictadura despiadada sobre la burguesía derrocada y otros enemigos declarados de la revolución y socializar sus vastos recursos casi de una vez, no puede ni debe aplicar esta política a los sectores medios. En cambio, debe dirigir y organizarlos para desarrollar formas de propiedad y trabajo, de acuerdo con las condiciones (como por ejemplo la propiedad cooperativa y el trabajo colectivo como medidas posibles) a través de las cuales puedan avanzar hacia la propiedad socializada estatal, y tomar parte en los movimientos políticos lanzados por el proletariado y transformar su concepción del mundo de acuerdo con la revolución socialista y el avance hacia el comunismo.

Por estas razones, y más generalmente porque al derrocar al capitalismo y la burguesía el proletariado heredará las divisiones y desigualdades que han quedado de la antigua sociedad-entre la labor mental y la manual, entre la ciudad y el campo, entre los obreros y los campesinos, al igual que entre las diferentes nacionalidades, entre hombres y mujeres, etc.-por todas estas razones, y aún más porque es una lucha mundial, es imposible avanzar hasta el comunismo de un solo salto o en un corto período de tiempo. El comunismo sólo puede realizarse por último a escala mundial, y esto tiene profundas implicaciones para la lucha del proletariado, inclusive en aquellos países donde éste ha llegado al Poder. En primer lugar, el proletariado en dichos países seguirá encontrándose confrontado y posiblemente rodeado por Estados reaccionarios e imperialistas hostiles que tratarán por todos los medios posibles de aplastar, subvertir o destruir de otra forma el.' Estado socialista. Pero además de esto, entre el capitalismo y la sociedad comunista media el largo período de transición del socialismo, durante el cual el proletariado de los diferentes países socialistas debe adherirse al internacionalismo proletario, promover y apoyar activamente la revolución mundial, mantener y fortalecer su dictadura y la socialización de la propiedad de los medios de producción, combatir, restringir y avanzar hacia la eliminación de las diferencias y desigualdades heredadas de la vieja sociedad y transformar el modo de pensar del pueblo según los principios científicos y la concepción del mundo del marxismo.

Por lo tanto el período de transición socialista no es parejo y amplio como una carretera que conduce rápidamente al comunismo, sino un camino tortuoso, repleto de vueltas y revueltas y marcado por agudas luchas. Dentro de cada país socialista, los restos del capitalismo continuamente darán origen a una nueva burguesía que repetidamente tratará de arrebatar el Poder del proletario y restaurar el capitalismo; y al hacerlo buscará hacer uso de las contradicciones dentro de la sociedad socialista para movilizar una base social de capas más privilegiadas y aprovecharse de los sentimientos más atrasados dentro de la clase obrera misma, al igual que solicitará el apoyo de los Estados imperialistas y reaccionarios y buscará aliarse con ellos.

La experiencia de la revolución proletaria y la sociedad socialista, en sus victorias y avances históricos al igual que en sus derrotas y retrasos pasajeros, ha demostrado no solamente todo esto, sino aún más específicamente, el hecho de que el núcleo de la nueva burguesía engendrada dentro de la sociedad socialista está en el seno mismo del partido del proletariado, especialmente en sus niveles directivos. Bajo estas condiciones, en las que el partido es a la vez el centro político dirigente del Estado socialista y la principal fuerza directriz de la economía-en la cual el Estado es el sector decisivo-la contradicción entre el partido como fuerza dirigente y la clase obrera y las masas bajo su liderazgo, es una expresión concentrada de las contradicciones que caracterizan a la sociedad socialista como una transición de la vieja sociedad a la sociedad plenamente comunista, sin clases. Esto se puede resolver en el interés del proletariado solamente desarrollando métodos de lucha y de organización de masas para incluir a los millones de trabajadores en la administración de la sociedad y la determinación de cuestiones políticas y asuntos de Estado, al igual que en la cultura y todas las otras esferas de la sociedad de acuerdo con el punto de vista revolucionario y los intereses del proletariado, mientras se involucra a los intelectuales y especialmente funcionarios del partido en lucha política de masas, al igual que en el trabajo productivo y otras actividades junto con las masas, y se desarrollan movimientos de masas para promover el estudio del marxismo y transformar la concepción del mundo del pueblo. Pero inevitablemente, hasta que se logre la transición al comunismo en el mundo entero, surgirán repetidos intentos de restaurar el capitalismo por elementos burgueses, y lo que es más peligroso, por los funcionarios dirigentes del partido que hayan traicionado al proletariado y que hayan convertido su posición de liderato en capital privado pero continúan usando el marxismo y el comunismo como máscara.

Esto enfatiza aún más que el proletariado no puede quedarse contento con los primeros grandes pasos de la toma del Poder a través de la fuerza armada y después la socialización de la propiedad, comenzando con los principales medios de producción. Tiene que continuar la lucha bajo estas condiciones para revolucionar a toda la sociedad y no solamente derrotar los ataques, subversión y presión de enemigos externos, sino ayudar y apoyar activamente los movimientos revolucionarios contra el imperialismo y la reacción por parte de los obreros y los pueblos y naciones oprimidos por todo el mundo. Además, como parte crucial de esta continua lucha de clases dentro de la sociedad socialista, el partido en sí mismo tiene que ser continuamente revolucionado-lo cual significa que hay que echar a aquellos miembros porfiados del partido especialmente en los altos niveles, que estén resueltos a seguir el camino de restauración capitalista, pero más fundamentalmente significa vincular el partido en su totalidad con las masas para continuar y profundizar la lucha por transformar toda la sociedad y el mundo, incluyendo el pensar del pueblo, y avanzar por el camino socialista hacia la histórica misión del comunismo.

Que lo nuevo conquista y reemplaza lo antiguo y que esto ocurre solamente después de repetida e intensificada lucha, y mediante vueltas y revueltas en un avance tipo espiral-esta es una ley básica que gobierna el desarrollo de todas las cosas. Es una verdad fundamental en la historia de la sociedad humana y también en la naturaleza. El capitalismo y la burguesía representan sólo lo que es viejo y moribundo en esta etapa histórica; a pesar de toda resistencia que presenten e independiente de cuánta violencia desaten al tratar de mantenerse en el Poder, están condenados a ser vencidos y eliminados por lo que está naciendo y creciendo, el proletariado. Pero además, con la victoria final de la revolución proletaria internacionalmente, el proletariado y su sociedad socialista también envejecerán en el futuro y serán reemplazados por el comunismo, con la abolición de todas las clases. Lo que hace al proletariado diferente de todas las otras clases, sin embargo, es que no tiene nada que temer o perder de este futuro y en realidad anhela, trabaja y lucha precisamente por él.


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