Acciones pro Mumia celebran 20 años de resistencia desde el pabellón de la muerte

Obrero Revolucionario #1132, 23 de diciembre, 2001, en rwor.org

"Cada día nos quitan hasta los pocos derechos civiles de antes. Estamos viendo la erosión sistemática de los derechos civiles y la libertad humana en este país. Así que cuando defendemos a Mumia, estamos defendiendo el concepto mismo de libertades civiles. Por todo el país, empeora el abuso de las leyes. Arrestan por el color de la piel, por tener barba, por tener acento extranjero... Cheney dice que no se sabe cuándo terminará esta guerra. Quizás ya ni estaremos vivos cuando termine. Nos están metiendo en algo absurdo, una guerra sin fin... Si se siembra terror, probablemente se cosechará terror. Cada vez que se desata terror contra otros pueblos, eso genera nuevas respuestas y nuevos terrorismos. ¿Qué clase de locura es una guerra sin fin?"

Dennis Brutus, ex preso político de Sudáfrica, quien habló poco antes
del ataque policial a la marcha de
apoyo a Mumia Abu-Jamal en Filadelfia

"Obviamente, fue una provocación deliberada y premeditada. No quieren que protestemos. Saben que Mumia no es culpable. Nosotros sabemos que ellos lo saben. Quieren hacer todo lo posible para que siga preso y ejecutarlo. Saben que eso no lo vamos a permitir y, por eso, provocaron esta situación... pura y llanamente, es que les dimos coraje. No les gustó vernos en la calle. Bueno, que se chinguen, porque a mí no me gusta ver a mi hermano en el pabellón de la muerte".

Consuewella África de la organización MOVE,
a quien encarcelaron injustamente
por más de 16 años a raíz del ataque
policial a una casa de MOVE
en Powelton Village, Filadelfia

El 8 de diciembre, más de 600 simpatizantes de Mumia Abu-Jamal se juntaron en Filadelfia con motivo del 20 aniversario del incidente que provocó su injusto encierro. Reclamaron un alto a la ejecución y su libertad. Las autoridades respondieron con la misma clase de "justicia al estilo Filadelfia" que mandó a Mumia al pabellón de la muerte.

Después de un mitin breve frente al palacio municipal, marcharon animadamente por las calles de Filadelfia. Pararon en la esquina de la calle 13 y Locust, donde hace 20 años la policía casi mata a Mumia, y el agente Daniel Faulkner murió a balazos [lo que le imputaron, injustamente, a Mumia]. La marcha arrancó de nuevo y, a la vuelta de la esquina, la policía la atacó.

Decenas de policías participaron en el ataque, por ejemplo la Unidad de "Asuntos Civiles" (que lleva años vigilando grupos políticos y atacándolos con operaciones secretas y detenciones injustas).

En la parte de atrás de la marcha, una mujer (que no participaba en ella) se puso a discutir con un joven y luego le dijo a la policía que él le pegó. Los agentes gritaron: "¡Agárrenlo!" El joven echó a correr. Dos agentes le persiguieron hasta el centro de la protesta y lo tumbaron al suelo. Un policía sacó una pistola plateada y se la apuntó a la cabeza.

Los manifestantes, indignados, rodearon a la policía.

Una mujer que lo presenció le dijo al OR: "Los dos agentes lo tenían controlado, pues estaba cara al suelo y con los brazos detrás de la espalda. Los manifestantes les decían a los policías: "¡Vergüenza! ¡No tienen vergüenza!". Ellos les rociaron gas pimienta. Un agente agarró la pistola y la blandió ante los manifestantes. Luego apuntó de nuevo a la cabeza del joven". Un amigo del joven dijo: "La chota varias veces trató de llevárselo [a la delegación], pero los manifestantes los rodeaban y gritaban: '¡Vergüenza!' y '¡El mundo entero está mirando!'. Querían soltarlo".

De repente llegaron otros policías a desbaratar la manifestación. Rociaron químicos y empujaban a todos a macanazos a la acera o al suelo. Arrestaron a dos mujeres que se cayeron. Agarraron a un hombre que estaba arriba de un carro con una cámara. Un policía alzó la macana para pegarle a Juanita Young (la madre de Malcolm Ferguson, asesinado por la policía de Nueva York), pero un compañero gritó: "¡La chota mató a su hijo, no la toquen!". Todos se ayudaban a zafarse de la policía y los jóvenes escudaban a los mayores para protegerlos.

A una compañera, la policía la arrastró más de 90 metros por la espalda gritando del dolor. Su amiga nos dijo: "La agarraron por la camisa y ella no podía respirar. Tenía la cara morada, la camisa la estrangulaba. Le dolía muchísimo. Le rozaban la espalda en el suelo, cuando hubieran podido cargarla". La arrestaron, aunque había perdido el conocimiento y tuvieron que internarla en el hospital.

A pesar de esa brutalidad policial, los manifestantes no dispersaron. Aunque algunos después confesaron que les dio miedo, se quedaron ahí un buen rato. Luego, coreando "¡El pueblo unido jamás será vencido!", se lanzaron otra vez a la calle y marcharon a la Sociedad Ética de Filadelfia a hacer otro mitin. Organizaron ayuda legal y de otras formas para los arrestados, y un grupo fue a la delegación a protestar y ver que los trataran bien.

Acusaron a siete personas (un señor negro, dos asiáticas, un sacerdote budista de 50 años que tiene problemas cardiacos y otros) de agresión y de amotinarse (delitos graves). Arrestaron a anarquistas y a jóvenes miembros de Familiares y Amigos Internacionales de Mumia Abu-Jamal, ¡Rehusar y Resistir! y la Coalición 22 de Octubre para Parar la Brutalidad Policial. Tres fueron a parar al hospital.

Desde el 11 de septiembre, ha imperado un clima reaccionario y se aplican paso a paso toda clase de medidas represivas. Altas figuras de la clase dominante, como el secretario de Justicia, dicen sin pelos en la lengua que "hay que cuidar lo que dicen". A los que critican al gobierno los acusan de "tomar partido con el enemigo". Tom Ridge, el ex gobernador de Pensilvania que firmó dos órdenes de ejecución contra Mumia, ahora está a cargo de la "seguridad de la patria". Todo eso le ha dado a la policía una actitud más arrogante y bravucona, como se vio en Filadelfia, donde la Orden Fraternal de Policía por años ha abogado por la ejecución de Mumia. Es muy significativo que, a pesar de eso, el movimiento para salvar a Mumia avanza con determinación.

En estos días, el gobierno dice que la "guerra contra el terrorismo" es una lucha para "defender los valores de América", y que tenemos que defender "el modo de vivir de Estados Unidos" y "las libertades que tenemos aquí". Por otra parte, detienen a miles de personas debido al color de la piel, su nacionalidad o su religión. Planean realizar juicios militares secretos. El Departamento de Justicia planea aumentar la vigilancia y el hostigamiento de grupos políticos internos que se oponen a las medidas del gobierno. Y cuando centenares de manifestantes hacen una protesta para salvar la vida de un preso político encerrado injustamente por más de 20 años en el pabellón de la muerte, la policía lanza un ataque violento que dice que no se tolerará el disentimiento.

El gobierno está firme en su propósito de ejecutar a Mumia. Por eso el pueblo debe construir un movimiento de millones de personas --un movimiento amplio, diverso y resuelto-- si quiere parar la ejecución y ponerlo en libertad.


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