De un lector:

Sobre la belleza del juego de Roger Federer, y la “belleza” del juego de Bob Avakian:
Por qué Bob Avakian es el pensador y líder político más importante en el mundo de hoy

| revcom.us

 

Cuando el artículo de Bob Avakian (BA) “LA REVOLUCIÓN, EL TENIS DE ROGER FEDERER: ¿QUÉ TIENE QUE VER LA UNA CON EL OTRO? DE HECHO, MUCHO” salió en revcom.us el pasado mes de junio, admito que me sentí un poco desconcertado (un artículo de BA sobre el tenis) pero también un poco entusiasmado. Aunque nunca he jugado al tenis de forma competitiva, y no he visto muchos partidos de tenis profesional a lo largo de los años, he visto lo suficiente como para haber desarrollado un aprecio por el juego de Roger Federer y una comprensión inicial de la diferencia entre Federer, y Rafael Nadal y Novak Djokovic, sus dos principales rivales. 

Hace poco revcom.us volvió a postear el artículo y, al releerlo, me conmovió profundamente el segundo párrafo, en el que BA escribe:

Lo que define al tenis de Federer, y más que nada lo distingue incluso de sus mejores rivales —más que todos sus grandes hazañas, de jugar al nivel más alto del tenis masculino durante casi dos décadas, desde el momento en que tenía alrededor de 20 años de edad hasta ahora, hoy, cuando se acerca a los 40 años— es el arte y la belleza de su juego. Y la revolución de la que estoy hablando —una revolución guiada por el comunismo, en su desarrollo posterior con el nuevo comunismo que ha resultado de las décadas de trabajo que he llevado a cabo— esta revolución y la sociedad y mundo radicalmente diferente que se propone crear, no podría prescindir de precisamente una apreciación y florecimiento de la belleza y el arte, en muchas dimensiones diferentes de la actividad humana, y uno de sus principales objetivos y requisitos es precisamente esa apreciación.

Por alguna razón, con esta lectura, este párrafo me impactó mucho. En medio de todos los atropellos y horrores a los que enfrenta la gente del mundo —la devastación de una pandemia mundial, en la que Mike Pence ha recibido más vacunas que 130 países del mundo; la catástrofe climática que sigue desarrollándose, con la creación, entre otras cosas, de la migración forzada de decenas de millones de refugiados; el auge de los movimientos y gobiernos fascistas en todo el mundo, y muchas otras cosas— y donde la necesidad urgente de una revolución nunca ha sido más inmediata — la perspectiva, los discernimientos y el método que BA empleó para escribir sobre algo que mucha gente (y la mayoría de los activistas políticos) tal vez no consideren que merece el tiempo y el esfuerzo, me hizo examinar desde una perspectiva más amplia para pensar una vez más tanto en la belleza del juego de Federer como también en la “belleza” del juego de BA — por qué él es el pensador y líder político más importante en el mundo de hoy.

Es esta capacidad —no sólo de “maravillarse” por los elementos del mundo que nos rodea, sino de identificar y explorar esta apreciación como un aspecto crítico del mundo comunista por el que estamos luchando para crear y una parte crucial de lo que significa ser un líder comunista hoy; de aportarle la necesidad de aplicar un método científico y la concentración de BA en la importancia de aplicar ese método científico a todas las grandes cuestiones que enfrentamos— la que lo pone en un plano distinto al de todos los demás pensadores y líderes políticos y me hace sentir que el término “político” es inadecuado.

BA examina profundamente lo que hace que el juego de Federer sea tan único; “el juego de sus pies, el movimiento — el fluir” que distinguen a Federer de otros grandes tenistas y que lo ponen en posición de realizar los tiros que simplemente desafían cualquier posibilidad. Una de las alegrías del deporte son esos momentos en los que ocurre algo totalmente inesperado y mágico, pero BA señala que con Federer, incluso esa “magia” está imbuida de un consecuente y duro trabajo y práctica. Este enfoque, en combinación con sus otras habilidades, siempre le da a Federer una oportunidad de ganar —incluso en contra de lo que BA destaca como los “pesos pesados” del tenis masculino contemporáneo— en que los cambios y la evolución del juego profesional masculino tienden a favorecer la fuerza sobre la finura y la gracia que caracterizan el propio juego de Federer.

Otro elemento del juego de Federer que BA destaca y que me parece especial es su disposición a experimentar con tiros y técnicas en el transcurso de un partido, aunque eso pudiera hacer arriesgar la pérdida de un punto o un partido. Francamente, esto es inaudito en los deportes profesionales de cualquier tipo. No es que Federer no quiera ganar o que no sea extremadamente competitivo (ni, como señala BA, que sea indisciplinado o que pierda la concentración propia). Es la propia apreciación de Federer del arte del juego lo que le da tanto el deseo como la libertad de esforzarse por ampliar los límites de lo que la gente considera posible. En el mundo altamente competitivo del tenis profesional, nadie más se atrevería a arriesgarse a perder un partido por experimentar de esa manera. Lo que esto crea son tanto fracasos (a veces espectaculares) como momentos notables de brillantez — tanto que, más tarde, es más probable que la gente recuerde el momento que quién en realidad ganó el partido. Y en el caso de un éxito, esos momentos (conocidos en los círculos del tenis como “momentos Federer”) pueden alterar dramáticamente la trayectoria de todo el juego.

En comparación, para mí, ver a Nadal, que es en sí uno de los mejores tenistas de todos los tiempos, puede ser como ver una máquina, notable en su coherencia pero predecible hasta el extremo de ser a veces aburrida. Ver a Djokovic literalmente hacer añicos su raqueta en la pista, al perder un punto (como lo hizo durante el Abierto de Australia de este año) es simplemente doloroso.

Aprecié especialmente que BA dejara claro que intentar reducir la relevancia de la brillantez de Federer a cómo se podría aplicar estrechamente al proceso de hacer la revolución es un error y que el “vínculo” entre la revolución que necesita la humanidad y el tenis de Roger Federer es la profunda necesidad humana de “maravillarse”. Pero también creo que hay otras lecciones que hay que sacar del enfoque y orientación de BA y, al escribir este artículo, BA está representando una vez más lo que significa ser un líder comunista en el sentido más completo del significado. 

BA concluye el artículo así: 

Para volver al tema de este artículo, como se expresa en el título, en el futuro que se propone con una revolución basada en el nuevo comunismo, el tenis no jugará el mismo papel que en el mundo como lo está haciendo ahora, con la dominación de las dinámicas y los dictados del sistema del capitalismo-imperialismo y consecuentemente con las exageradamente frecuentes limitaciones a aquellos con cierto nivel de finanzas y recursos (o a aquellos con el apoyo de personas con cierto nivel de finanzas y recursos). Pero, como se menciona en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte —una visión panorámica y un plano concreto para una sociedad y mundo radicalmente diferente y mucho mejor—, seguirá habiendo una necesidad y una importancia para los deportes, con énfasis en actividades deportivas básicas en que participen las masas de personas, para promover su salud y recreación, pero también para ofrecer deportes con deportistas de tiempo completo (profesionales), que se practicarán en el marco general de las relaciones y valores de esa sociedad radicalmente nueva, y que servirán para alentar la amistad y la camaradería entre los competidores y entre aquellos que siguen tales competencias, al tiempo que promoverá y le dará expresión a la alegría, la belleza y el sombro que el deporte, en el mejor de los casos, puede inspirar.

Desde esta perspectiva, mientras miramos hacia el futuro y trabajamos activamente para hacer realidad esta revolución, y todo lo que finalmente hará posible, si no deseamos disminuir la visión y el objetivo al que debe aspirar esta revolución, y el tipo de sociedad y mundo que debe esforzarse por crear, no podemos dejar de apreciar la belleza y el asombro, en el mundo natural y en las creaciones de los seres humanos, incluso ahora en medio de las terribles condiciones que impone este sistema gobernante del capitalismo-imperialismo a las masas de la humanidad. Y desde ese ángulo, el tenis de Roger Federer tiene mucho que ver con la revolución que necesitamos, aunque esa revolución engendrará una belleza, y dará expresión a la necesidad de maravillarse, en formas más allá de lo que siquiera se puede imaginar hoy día.

Una vez más, la amplitud que demuestra BA en este último párrafo nos quita el aliento si lo examinamos desde una perspectiva más amplia y pensamos en ello. ¿Qué otro líder político se atrevería a bregar con la cuestión del papel de los deportes en el socialismo, inclusive proveer fondos para los atletas “profesionales” como él lo hace en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, un documento que sienta las bases para progresar a un mundo de seres humanos que se asocian libremente, en que los términos “aficionado” y “profesional” ya no tienen significado — al tiempo que subraya la importancia de apreciar los casos de “belleza y asombro” que existen incluso en el terrible mundo de hoy? Para mí, él lo hace de tal manera que “la belleza y el asombro” no son “escapes” de los horrores del mundo en el que vivimos (como yo los he visto a menudo), sino vislumbres de las posibilidades que ayudan a sentar las bases para querer contribuir con todo lo que podamos a hacer realizar la revolución que podría desencadenar el potencial sin usar de la humanidad para apreciar, contribuir y conservar esta belleza y asombro. 

Estoy reenviando el artículo a los amigos que tienen más pie en el mundo del tenis y les animo a que me envíen sus propias reflexiones. Para tantas personas, la imagen popular del socialismo y el comunismo sigue siendo, en el mejor de los casos, un “trueque” en el que se considera que las cumbres del arte alcanzadas por individuos como Roger Federer se sacrifiquen en aras del “bien mayor” de la sociedad en su conjunto y en el que supuestamente se suprima la excelencia individual en nombre de satisfacer las necesidades materiales de la gente. Ese nunca ha sido el enfoque de BA y nunca se ha demostrado tan claramente que en este artículo. Cabe que la gente vuelva a leerlo.

Un lector

CONSTITUCIÓN Para La Nueva República Socialista En América Del Norte

 

 

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