Gaza, Ucrania, Irak... la urgencia de trabajar para la revolución en un mundo de intensificación de horrores, contradicciones y trastornos

21 de julio de 2014 | Periódico Revolución | revcom.us

 

El jueves 17 de julio, dos acontecimientos sacudieron al mundo. El primero fue la caída del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, que dejó todas las 298 personas a bordo muertas, en medio de meses de enfrentamientos entre facciones reaccionarias rivales ucranianas, y las grandes potencias que las respaldan, sobre el alineamiento del país en el futuro. El segundo fue la invasión terrestre de Israel a la Gaza tras semanas de viles bombardeos, los que en conjunto han dejado a 370 palestinos muertos y a miles de lesionados.

Donde quiera que se mire, el terreno global viene cambiándose de formas profundas y rápidas. Se están intensificando muchas distintas contradicciones, lo que está creando el potencial —en efecto la probabilidad— de sacudidas y golpes inesperados al sistema capitalista imperialista mundial en muchos frentes distintos pero interconectados. Un columnista del New York Times tuiteó: “La enorme cantidad de volatilidad concurrente en el mundo no se parece a nada que hayamos visto en años”.

Revolución continuará informando en profundidad sobre estos acontecimientos, pero aquí quisiéramos darles a las y los lectores unos puntos de orientación básicos acerca de cómo entender estos acontecimientos y lo que todos los que se indignan por los horrores que se dan a diario pueden y deben hacer para acelerar el día cuando no tengamos que despertar por la mañana ante las noticias de otro cruel ultraje.

He aquí dos de las principales contradicciones que mueven muchos trastornos, crisis y transformaciones en el mundo de hoy:

Primero, la despiadada opresión y saqueo de los países oprimidos o “del tercer mundo” por parte de un grupito de potencias imperialistas, algo que se manifiesta en las pesadillas creadas por Estados Unidos en Centroamérica, donde miles de personas huyen de la violencia y la miseria extrema y en el Medio Oriente, sean los horrores en Irak o el bombardeo de la Gaza por Israel.

Segundo, los conflictos y las tensiones entre las potencias capitalistas rivales se están agudizando de formas no vistas desde el derrumbe de la antigua Unión Soviética imperialista en 1991, algo que se manifiesta en la confrontación entre Estados Unidos y Rusia sobre Ucrania; en los enfrentamientos entre China, una potencia mundial en ascenso, y Estados Unidos y sus aliados (Japón, Vietnam y las Filipinas) en el Pacífico; y en muchos otros frentes como las alianzas económicas y militares en desarrollo, las negociaciones comerciales globales, hasta en las cumbres ambientales. (Como referencia, consulte la serie de cuatro partes de Raymond Lotta de 2008: “Cambios y grietas en la economía mundial y la rivalidad entre las grandes potencias: Lo que está pasando y qué consecuencias podría traer”.)

Estos enfrentamientos son un producto de la naturaleza fundamental del sistema capitalista imperialista y los horrores que éste genera y están causando sufrimiento y destrucción de diversa índole: de la crisis ambiental, al desempleo, el empobrecimiento y la desigualdad en el mundo, a las crisis masivas de inmigración y refugiados (y la reacción chovinista contra los migrantes, especialmente en los países ricos), la guerra global contra la mujer, la socavación de la producción alimentaria sostenible, la encarcelación en masa de los negros y latinos en Estados Unidos, hasta el surgimiento del fundamentalismo religioso reaccionario.

Este sistema no es capaz de hacer frente a ninguna de estas pesadillas porque están arraigadas en la dinámica y funcionamiento más esenciales del sistema: el implacable afán de acumular ganancias en la despiadada competencia de aplastar-o-ser-aplastado entre los capitalistas y entre las potencias capitalistas. Como resultado, estos ultrajes están empeorándose, y no mejorándose. (Lea un análisis a fondo de la dinámica impulsora del capitalismo en Raymond Lotta, “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio: Un agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad”.)

Todo ello —en los momentos del centenario de la primera gran masacre imperialista mundial, conocida nada menos como la Primera Guerra Mundial— revela la imposibilidad de reformar el actual orden mundial y el sistema que lo creó, el capitalismo-imperialismo encabezado por Estados Unidos, y su bancarrota absoluta y su ilegitimidad.

Pero estos sucesos también revelan que los gobernantes no son todopoderosos y en lo más fundamental, no tienen bajo control los acontecimientos. De hecho, el actual orden mundial está cambiando y fracturándose ante nuestros ojos. Es importante que las personas reconozcan que el mundo no va a permanecer igual o volver a “lo normal”. Y lo importante no es si los horrores se intensificarán, pues efectivamente se intensificarán de formas que mucha gente “cree que nunca podría ocurrir en Estados Unidos” (lo que incluye sucesos que se dan en lugares aparentemente “muy lejos” que reverberan por todo el planeta y aquí mismo en Estados Unidos). Lo que de veras importa es si será posible arrebatar y sí en efecto se arrancará algo radicalmente diferente y mucho mejor a esta creciente locura y sufrimiento.

Sí se puede... y por el bien de la humanidad, es preciso hacerlo. Existe la visión y el plan concreto para este mundo radicalmente diferente y mucho mejor, y existen la línea, la dirección y la estrategia para salir de esta locura y alcanzar dicho mundo. Pero depende de nosotros el que se realice y luche por dicho mundo.

¿Qué hacer?

Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución, lo que implica persistir con urgencia en todos los componentes de la estrategia para la revolución del Partido Comunista Revolucionario, en la aplicación enérgica y científica de esa estrategia a la situación en desarrollo (lea Verano 2014: Haciendo avances... hacia la revolución). Ello incluye a dos batallas clave ahora: las iniciativas de masas para poner fin al patriarcado y la esclavización de la mujer, y parar la encarcelación en masa.

Pero de especial importancia ahora, y a lo largo del proceso de hacer los preparativos para la revolución, son las dos piedras angulares:

Primero, el desarrollo de una cultura de aprecio, promoción y popularización en torno a la dirección, el conjunto de la obra, y el método y enfoque de Bob Avakian.

Segundo, el uso de revcom.us / periódico Revolución como una herramienta esencial en la construcción del movimiento para la revolución.

(Lean más información sobre estas dos piedras angulares al centro de la estrategia para la revolución en Una declaración del Partido Comunista Revolucionario: Sobre la estrategia para la revolución.)

Para aquellos que ya forman parte del movimiento para la revolución, y para todos los que quieran apoyarlo o participar en ésta, explorar, promover, mantener y difundir estas piedras angulares.

Para aquellos que están angustiados por el estado del mundo, pero todavía no están seguros de las causas y las soluciones, opónganse activamente a las cosas que consideran como ultrajes — como la masacre israelí de los palestinos avalada por Estados Unidos. Y sigan luchando en contra de esas cosas hasta que terminen — donde quiera que se den, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Segundo, pónganse a conocer el problema y la solución, sobre todo por medio de la exploración activa del trabajo pionero de Bob Avakian y la cobertura y análisis de revcom.us / periódico Revolución.

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