Un auge de lucha justa contra el asalto sexual… un paso crucial hacia un mundo diferente

30 de noviembre de 2017 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Esta semana iniciamos una página dedicada al auge de lucha contra el acoso, el abuso y los asaltos a las mujeres en esta sociedad, especialmente en los lugares de empleo, pero también en todo rincón de la sociedad. Presentaremos noticias sobre esta lucha, análisis y comentarios de parte de nosotros y otros, y obras cruciales fundamentadas en la nueva síntesis del comunismo de Bob Avakian que arrojan luz sobre esta cuestión. Nuestro objetivo: “desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución”.

Primero, una dinámica clave, un prisma por el que se puede entender la tormenta que azota la sociedad, de Bob Avakian (BA):

La cuestión general de la posición y el papel de la mujer en la sociedad se presenta cada día más agudamente en las extremas circunstancias de hoy. No se puede concebir la resolución de todo esto salvo de la manera más radical.… La cuestión que pende es: ¿será una resolución radical reaccionaria o una resolución radical revolucionaria, implicará reforzar las cadenas de la esclavitud o destruir los eslabones más decisivos de esas cadenas y abrir la posibilidad de realizar la eliminación completa de todas las formas de dicha esclavitud?

Lo anterior concreta lo que está en juego en general en la sociedad en la coyuntura actual. Una brecha se ha abierto, a garrazos. Lo que las mujeres se veían obligadas a aceptar por ser “las cosas como son” durante demasiado tiempo —aguantar la violencia, el tormento, y la humillación como parte de “lo normal”— fue hecho añicos por el valor de las mujeres que han alzado la voz, denunciando las acciones opresivas y, en algunos casos, los crímenes de hombres poderosos, arrojando al aire todo el orden de relaciones sociales entre el hombre y la mujer, y el dominio del uno sobre la otra.

Pero, lo que pasa ahora —el que si esta lucha avanza, hacia la plena liberación de la mujer y la emancipación de toda la humanidad, o si al final la limitan a unas míseras reformas, o la encajan de nuevo en la botella y la castigan con una degradación y esclavización aún más descaradas por medio del contragolpe que aún ahora viene cobrando fuerza— importa muchísimo para las mujeres, y sí, para toda la humanidad.

Un parteaguas: Sí, DEPENDIENDO…

Mucha gente ha calificado este momento de un “parteaguas”. Correcta y justamente declaran que no se debe tolerar lo que se ha expuesto y no se debe retroceder al silencio forzado que reinaba hace apenas unos meses. Pero la situación sigue siendo muy tensa. Lo que ha estallido —lo que fue expuesto con tanto valor— debe avanzar por derecho propio, y debe vincularse con otros brotes en la sociedad, para que no vaya apagándose ni que se inviertan de nuevo los veredictos de lo correcto y lo incorrecto, en la práctica si no (por lo menos al principio) en lo dicho.

Tras la elección de Trump y Pence, los que combaten por una resolución reaccionaria de esta opresión cobraron un fuerte impulso; esto fue un enorme salto hacia atrás. En las últimas décadas se ha azuzado un resentimiento revanchista y virulento que enarbola los derechos masculinos, vinculado con toda una ola fascista en la sociedad. Esto cobra fuerza por medio de ambas fuentes, el fascismo cristiano al estilo Pence, así como la “cultura del muy macho” con esteroides (promovida por operativos fascistas trumpistas como Steve Bannon and Milo Yiannapoulos). El hecho de que Trump fuera elegido después de que se expuso la grabación de Access Hollywood, y después de una campaña abiertamente misógina contra Clinton (con letreros en sus mítines que decían “A triumpfar sobre esa perra”) dio un enorme impulso y un “sello de aprobación” a todo lo anterior. Esta actitud grotescamente cruel y degradante hacia la mujer ahora se apoya en el poder de un régimen fascista, un régimen que pelea a arañazos para consolidar su posición.

En oposición a lo anterior surgió la marcha masiva sin precedentes de mujeres en enero. Estas dos tendencias —el fascismo repugnante y abusivo de Trump y Pence y la respuesta indignante justificada— han alimentado el momento actual lleno de lucha, posibilidad… y peligro.

Cómo se resolverá todo eso tiene significado en varias dimensiones. Primero, la propia lucha concreta tiene que avanzar y ampliarse para abarcar todos los sectores de la sociedad. Se tiene que luchar por diferentes normas y extenderlas. No podemos darnos el lujo de “regresar a lo normal”. “Lo normal” ha sido expuesto como un horror cotidiano para vastos sectores de mujeres. Urge derrocar mucho más ese “normal”, examinarlo mucho más profundamente en cada esfera, transformar mucha más las ideas y los valores de la gente; y también urge que los oprimidos reconozcan mucho más su propia fuerza potencial.1

Al mismo tiempo, lo que ocurre en esta esfera debe vincularse con la lucha urgente contra el régimen de Trump y Pence. Si Trump y Pence logran consolidar una forma fascista de gobernar, cerrarán a portazos el espacio que se ha abierto — con lujo de violencia. Lo que lo seguiría será un horror a otro nivel. Rechazar el Fascismo ha documentado lo que este régimen ha hecho apenas en sus primeros meses, mientras todavía lucha para consolidarse. Si lo logre, confrontaríamos en el mundo real un futuro como “El cuento de la criada”. Es importante traer este auge de lucha poderosa y las cuestiones que éste ha planteado a la batalla para expulsar ese régimen… y traer la batalla para expulsar el régimen a las mujeres, y a los hombres, que ahora están asumiendo aquella lucha.

Sin embargo, la solución final no debe ser regresar al mejor de lo que existía antes… a una sociedad que ostenta reconocer (algo de) igualdad formal para las mujeres, pero continúa subordinándolas en toda esfera. Siempre que permanezca la raíz primaria del patriarcado —la división de la sociedad en clases, en explotador y explotado (hoy, en la forma del capitalismo-imperialismo)— no puede haber ninguna emancipación de la mujer. Esto ha sido analizado a fondo en otras obras —a las que usted puede encontrar en esta página— y es necesario que ese análisis se conozca más ampliamente.

En pocas palabras, la gente tiene que saber que en realidad SÍ es posible un mundo mejor — sin toda esta crueldad y locura. Para conseguir ese mundo, necesitamos una revolución con fin de derrocar el capitalismo-imperialismo. Necesitamos una revolución que, a partir de ahí, se compromete a lograr el objetivo de desarraigar y abolir toda la división de la humanidad en diferentes clases, en explotador y explotado… las relaciones de producción en las que descansa esa división… las instituciones opresivas —como el patriarcado, la opresión de pueblos enteros, y mucho más— que se alimentan de esas relaciones y las refuerzan… y también las ideas que las reflejan y las refuerzan. Necesitamos una revolución que reconoce que la liberación de la mujer es un componente crítico, dinámico y absolutamente necesario de la emancipación de la humanidad. En breve, necesitamos una revolución comunista, guiada por el Nuevo Comunismo de Bob Avakian.

Por lo que, definitivamente, ES PRECISO QUE este momento sea un parteaguas, en muchas diferentes dimensiones. Todo eso subraya aún más la insistencia de BA en su declaración en octubre de que este auge de lucha “es justo y justificado y desde hace tiempo necesario, y se debe apoyar, alentar, propagar y defender de contraataques”. Es importante por derecho propio… y es críticamente importante para dar paso hacia un futuro completamente diferente.

En el próximo período, mientras damos una amplia cobertura a este auge y nos empeñamos a bregar con las cuestiones que éste plantea y a arrojar luz sobre las fuerzas subyacentes que lo impulsan, queremos que ustedes, las y los lectores, se comuniquen con nosotros. ¿Qué es su historia? ¿Qué ha sido su experiencia al luchar contra esto? ¿Qué son sus pensamientos sobre lo que se está revelando y el rumbo sobre el cual las cosas deben avanzar?


1.  Un aspecto que este auge de lucha ha revelado es lo mucho que nos habituamos a los horrores que pasan por “normales” en esta sociedad. En Contradicciones todavía por resolver, fuerzas que impulsan la revolución, Bob Avakian plantea una serie de preguntas que pone esto al descubierto:

¿Cuánto tiempo pasará antes que los juegos despreocupados de las niñas —sí, en los países como Estados Unidos— se abran paso a conductas de cortarse a sí mismas en respuesta a un insoportable sentimiento de inutilidad y desesperación y a menudo como resultado del abuso; o matarse de hambre a fin de ajustarse a las nociones de belleza femenina dominantes y propagadas sin cesar con las cuales se equipará su valor como ser humano o a las cuales se reducirá? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que las muchas niñas que muestran la curiosidad intelectual y la chispa de querer saber del mundo y de aprender sobre el mundo, por otro lado aprendan a sofocar eso, se hagan las "tontas" y dejen de decir lo que piensan, porque les han quedado tan claro que los muchachos y los hombres se sienten "amenazados" por las mujeres fuertes, competentes e inteligentes? ¿O las niñas que antes participaban activamente en la alegría de hacer deporte, renuncien a eso a fin de ser percibidas como más "femeninas"? ¿Las chicas en general que, pase lo que pase en su vida, serán insultadas y asaltadas por la pornografía y otros tipos de degradación de las mujeres, ya sean de contenido duro o blando, de la publicidad general a la más extrema, grotesca y perversa? ¿Aquellas que aprenderán a acomodarse de diversas maneras —o se les alentará y en muchos aspectos se les coaccionará a acomodarse— a las relaciones opresivas que imperan y predominan en la sociedad, especialmente en lo que respecta a las mujeres; o por el contrario se les alentará a endurecerse y ser cínicas y aprenderán a hacer eso, a tratar a todo y todos, incluidas ellas mismas y sus propios cuerpos, como mercancías y serán degradadas y humilladas más en el proceso; aprenderán a reducir sus aspiraciones y a no soñar y a no pensar en participar plenamente en todas las esferas de la sociedad ni a atreverse a levantarse y a cambiar la sociedad, incluso en la forma en que ésta trata a las mujeres? Todo eso también les espera a las niñas, en países como los EE.UU. inclusive, aun antes de nacer. [regresa]

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