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QUE HABRÁ CAMBIO RADICAL:
¿SERÁ EMANCIPADOR, O ESCLAVIZANTE —
REVOLUCIONARIO, O REACCIONARIO?

Nota de la redacción: Este artículo escrito por Bob Avakian en junio de 2020 durante el Hermoso Levantamiento es muy relevante en este momento, especialmente en el contexto de los recientes acontecimientos, y lo recomendamos encarecidamente a nuestros lectores.

Para aquellos que no pueden más que anhelar un “retorno” a algún tipo de “normalidad” como respuesta a la locura de Trump, Pence y lo demás — olvídenselo, que ¡eso no va a pasar!

Es más, nadie debe querer regresar a la “normalidad” de este sistema. La “normalidad” de este sistema siempre ha conllevado la salvaje opresión del pueblo negro y de otra gente de color, con el sistemático terror, brutalidad y asesinato para reforzar esta opresión. Siempre ha conllevado la atroz discriminación, intolerancia y violencia contra los inmigrantes, las mujeres, la gente LGBTQ y las demás personas a las que consideran “inferiores” y “excluidas”. Siempre ha conllevado guerras injustas por imperio, y continuos crímenes contra la humanidad. Ahora amenaza la mera existencia de la humanidad, por su intensificada devastación del medio ambiente y el peligro omnipresente de la guerra nuclear.

El gran auge de protesta en respuesta al asesinato cruel y repugnante de George Floyd —otro eslabón más en la cadena aparentemente interminable de asesinatos de negros y otras personas oprimidas por los policías, que actúan con un arrogante sentido de impunidad, sin temor ninguno de castigo— esta poderosa manifestación de indignación, reuniendo no solamente a personas negras sino otras, de todas las razas y todos los géneros y de todas partes del mundo, ha empezado a cambiar todo el terreno político y la cultura, arrebatando la iniciativa de manera muy positiva al régimen gobernante de Trump y Pence y su “base” fascista, y desafiando toda la idea paralizante de que la realidad brutal de este sistema y sus “normas” sea la única realidad posible y de que todos simplemente tengan que buscarse un lugarcito dentro de eso y “cuidar lo suyo” lo más que pueda.

Ante esta situación en rápida evolución, Trump ha reaccionado de manera predecible con amenazas, intimidación y represión intensificada, mientras que otras figuras —que representan el mismo sistema, pero creen que es importante en momentos como estos “canalizar”, “apaciguar” y “domesticar” la rabia popular— hablan una vez más de “reformas” insignificantes y promueven una versión supuestamente más “blandita” pero aún sanguinaria de “la ley y el orden” que oprime a las masas de personas y reprime a toda persona que se atreva a ponerse de pie contra esta opresión. Hay voces que representan a un sector de la clase dominante, como Chris Cuomo de la CNN, que reconocen que es probable que agrave más las cosas simplemente llamar a regresar a las condiciones antes de este torrente de justa rebelión que ha irrumpido en medio de la rutina sofocante de la vida bajo este sistema, voces que ahora hablan de la necesidad de una “nueva normalidad” que supuestamente será más “justa”.

Pero no hay ninguna “normalidad” de este sistema que no implique injusticia sistemática y continuos ultrajes y horrores para las personas en Estados Unidos y en el mundo entero.

Y el régimen fascista de Trump y Pence, que ahora controla las palancas centrales del poder, y que ha convocado y cohesionado a una base de masas de seguidores fanáticos, no aceptará ninguna “nueva normalidad”, excepto una que intensifique a extremos aún más salvajes la opresión monstruosa de este sistema. Si alguien tiene la expectativa de que las elecciones programadas para noviembre sean la manera de solucionar las cosas —de forma indolora y sin trastornos y turbulencia— en primer lugar, ni siquiera hay seguridad de que realmente se celebren estas elecciones. Existe una clara posibilidad de que Trump encuentre una manera para “posponerlas”, aprovechando la crisis del coronavirus en marcha y/u otro pretexto. (Claro, sería hipócrita aprovechar la Covid-19 como pretexto para cancelar las elecciones, dado la forma temeraria en que el régimen de Trump y Pence ha abordado esta situación desde el principio — pero, ¿¡quién se sorprendería por su hipocresía!?).

Aunque se celebraran las elecciones, habría una verdadera posibilidad de que Trump pudiera triunfar “legítimamente”, dado el carácter de la “oposición”, de parte de Joe Biden y del Partido Demócrata.

Y, de todos modos, Trump ya está preparando el terreno para alegar que los comicios fueron “trucados” si no lo declaran el ganador. ¿Acuérdense que, antes de las elecciones anteriores, él se negó a prometer que acataría los resultados si él perdiera? Ahora, está proclamando que, en Michigan, y en algunos otros estados, los preparativos para votar por correo postal son un “fraude” masivo — cuando, en realidad, esto no solamente es legal sino muy sensato en las condiciones del coronavirus. Al mismo tiempo, Trump y el Partido Republicano maniobran de otras formas para suprimir el voto, especialmente de los sectores de la población que muy probablemente voten en contra de ellos. Y casi seguramente todo esto continuará, a nivel aún mayor, al aproximarse las elecciones.

Además, si se celebraran las elecciones y no se declarara a Trump el ganador, pero él se negara a aceptar los resultados e insistiera en que todavía fuera presidente, ¿y qué de todos esos seguidores fascistas de Trump, algunos de los cuales ya desfilan merodeando con fusiles y amenazando a las personas, incluso a los funcionarios elegidos — qué creen que harían si Trump reclamara “¡fraude!” y los convocara a movilizarse a manera de apoyarlo? ¿Se acuerdan que, durante la campaña de 2016, Trump amenazó a su oponente, Hillary Clinton, hablando de lo que le podría hacer “esa gente de la Segunda Enmienda”? ¿Se acuerdan cómo Trump ha hablado abiertamente de que cuenta con muchísimos seguidores, entre los policías y las fuerzas armadas, y entre los motociclistas y otras personas “duras”? Y luego, hasta hace muy poco, Trump amenazó con usar a las fuerzas armadas para suprimir violentamente a las protestas contra la brutalidad y asesinato policial.

Aunque se celebraran las elecciones y Trump perdiera, y a él se le convenciera a que aceptara los resultados, y que no “se levantaran en armas” a corto plazo sus locos hombres y mujeres con sus gorras “MAGA” (Hagan que Estados Unidos vuelva a tener grandeza, por sus siglas en inglés), ¿realmente creen que ellos simplemente vayan a “esfumarse”, o irse de manera pasiva y furtiva, a la espera de las siguientes elecciones?

Pase lo que pase con relación a las elecciones programadas para noviembre, nada bueno resultará, y cosas realmente terribles sí ocurrirán a ciencia cierta, si aquellos que no pueden soportar lo que este régimen está haciendo ahora —y la amenaza muy real de cosas mucho peores— no encuentran las formas, incluso bajo las condiciones de la Covid-19, de manifestarse poderosamente que están decididas a expulsar del poder a este régimen, sin esperar que se celebren las elecciones programadas para noviembre e independientemente de lo que le pase al entorno de ellas1.

Al adentrarnos aún más, hay que reconocer la realidad básica de que —si bien es muy posible que Trump haga uso de medios extralegales (es decir, ilegales) para permanecer en el poder— de hecho este régimen fascista no ascendió al poder en primer lugar por medio de un golpe de estado militar u otra violación de los principios y funcionamiento de esta “gran democracia”, sino por medio del “funcionamiento normal” de este sistema. Y ese “funcionamiento normal” continuará causando caos en el mundo y sobre las masas de personas en el mundo, mediante la destrucción del medio ambiente, las guerras, el desplazamiento masivo y la migración desesperada de las personas, por encima de la continuación de las desigualdades crueles, la explotación aplastante y la opresión asesina que están “escritas en el ADN” de este sistema e impuestas por sus ejecutores brutales.

Debido a todo esto:

en términos fundamentales, esta noción de “volver a la normalidad” es una ilusión la cual reventarán la naturaleza y el funcionamiento del sistema de capitalismo-imperialismo al que están sometidas las masas de la humanidad2.

Desde hace un buen tiempo, al hablar de las condiciones de las mujeres, he estado llamando la atención al hecho de que, con los cambios en la economía de Estados Unidos y del mundo:

La cuestión general de la posición y el papel de la mujer en la sociedad se presenta cada día más agudamente en las extremas circunstancias de hoy — esto es un polvorín en Estados Unidos hoy.

Y:

No se puede concebir la resolución de todo esto salvo de la manera más radical y mediante formas extremadamente violentas. La cuestión que pende es: ¿será una resolución radical reaccionaria o una resolución radical revolucionaria, implicará reforzar las cadenas de la esclavización o hacer añicos los eslabones más decisivos de esas cadenas y abrir la posibilidad de realizar la eliminación completa de todas las formas de dicha esclavización?3

Eso es cierto no solamente con respecto a las mujeres, por importante que sea eso, sino para todos los que son oprimidos, degradados y brutalizados bajo este sistema. Eso es cierto no solamente en Estados Unidos, sino por todo este mundo altamente interconectado, pero terriblemente desigual, dominado tal como está por este sistema del capitalismo-imperialismo.

En el hermoso auge de resistencia decidida al racismo institucionalizado y al terror policial, caracterizado por una creciente sensación de que de alguna manera esto está relacionado con la propia naturaleza de este sistema y con las muchas otras injusticias que éste continuamente perpetúa, podemos ver el potencial para la revolución que podría hacer añicos esas cadenas de opresión y abrir el camino hacia un mundo radicalmente diferente y mucho mejor, sobre una base totalmente nueva. Lo que queda por hacerse es desarrollar ese potencial y transformarlo en realidad, atrayendo e incorporando a cada vez más personas —por medio del actual auge de lucha prendido por el asesinato de George Floyd, y por medio de las diversas esferas de la vida y muchos diferentes corrientes de lucha— que están prendidas con una determinación de poner fin a toda opresión y que vienen obteniendo un entendimiento científico de que este sistema del capitalismo-imperialismo es la fuente de todos estos horrores interconectados, y que están impelidas por la necesidad e inspiradas por la posibilidad de hacer caer este sistema y hacer nacer ese mundo mucho mejor.

 


1. Muchos de los puntos que se mencionan en este artículo respecto a los peligros que representa el régimen fascista de Trump y Pence, y la posibilidad de que este régimen permanezca en el poder pase lo que pase en las elecciones programadas para noviembre, se abordan y se explican en mayor grado y de manera muy contundente en The Worst-Case Scenario is Continuing to Accept a Fascist America (El peor de los casos imaginables es continuar aceptando un Estados Unidos fascista) de Coco Das, que está disponible en inglés en revcom.us, reposteado de Rechazar el Fascismo (RefuseFascism.org). [volver]

2. La asesina ilusión de la “normalidad” y el camino revolucionario hacia adelante. Este artículo de Bob Avakian está disponible en revcom.us. [volver]

3. Esta cita y la anterior son de una declaración de Bob Avakian que se publicó por primera vez en 1985 y se ha citado en varias obras desde ese entonces, incluida Contradicciones todavía por resolver, fuerzas que impulsan la revolución, Tercera parte: “La nueva síntesis y la cuestión de la mujer: La emancipación de la mujer y la revolución comunista — más saltos y rupturas radicales”, que también está disponible en revcom.us. Se agregó el énfasis a la segunda cita. [volver]