Skip to main content

De la sección "El socialismo como un sistema económico y un sistema político — y una transición al comunismo"

Pasaje de
EL NUEVO COMUNISMO

Excerpt from The New Communism by Bob Avakian

A continuación presentamos un pasaje de la obra de Bob Avakian, El Nuevo Comunismo. Aparte de los pasajes que ya se han posteado en revcom.us, de cuando en cuando publicaremos otros pasajes en revcom.us. Que estos pasajes sirvan para alentar e inspirar el mayor estudio de la obra en su conjunto, la que está disponible en su totalidad en español aquí, y está a la venta en forma de libro en inglés de Insight Press.

The New Communism cover
The New Communism cover

Este pasaje es de la sección titulada “Segunda parte. El socialismo y el avance al comunismo:  Un mundo radicalmente diferente que podría haber, un camino hacia la verdadera emancipación”.

Al hablar de la alternativa radical y el camino hacia el comunismo, se ha señalado que el socialismo se compone de tres cosas: es un sistema económico socialista radicalmente diferente; un sistema político radicalmente diferente, la dictadura del proletariado; y una transición al comunismo. Lo anterior se expresa muy claramente en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte. Y, para repetir, ¿con qué nos topamos? — contradicciones. El socialismo está repleto de contradicciones: cada uno de estos tres elementos —un sistema económico radicalmente diferente, un sistema político radicalmente diferente, una transición al comunismo— está repleto de contradicciones, y hay contradicciones entre los tres. Esto se puede expresar muy concretamente, y así se ha expresado en la historia de los países socialistas que han existido hasta ahora. El hecho de que un país sea una base de apoyo para la revolución mundial, por ejemplo, puede entrar en muy aguda contradicción con la defensa del estado socialista contra los ataques, tanto desde dentro —de los explotadores y reaccionarios al interior del estado socialista que quieren resucitar el viejo sistema— como desde fuera, de los imperialistas y otras fuerzas poderosas. Y cada vez que se llegue al momento en el que la toma del poder esté a la orden del día, todas esas contradicciones empezarán a expresarse muy fuertemente. Por ejemplo, lo vimos en Nepal: esas contradicciones empezaron a expresarse de manera muy aguda cuando se aproximaron al umbral de acometer la toma del poder. (En adelante, volveré y me adentraré un poco más profundamente en este tema.)

Y un sistema económico radicalmente diferente — pues está repleto de contradicciones. En una sociedad socialista, todavía existen las relaciones de mercancías, a un grado importante y por un largo tiempo. Todavía es necesario tener en cuenta la ley del valor, aunque no se puede dejar que sea lo que regula la economía. Bien, algunas personas, como los anarquistas y algunos otros, no entienden por qué, para poder tener una sociedad diferente, es necesario hacer cosas como pagar a un físico o a un médico más que a un obrero. Eso se debe a que la ley del valor sigue existiendo. ¿Qué significa eso? Hay cierta cantidad de trabajo socialmente necesario que se requiere para capacitar a una persona de modo que desarrolle la capacidad de ser un doctor o un físico, la cual es significativamente mayor que la cantidad de trabajo que se requiere para poder trabajar en una fábrica, una bodega, etc. Eso es simplemente un hecho. Es posible restringir eso, pero si no se reconoce y se trata de pagar a un físico o a un médico lo mismo que a un obrero, o a una persona que trabaja en un hospital como auxiliar, digamos, habrá problemas fuertes con la economía. Volvamos a lo que yo ya comentaba: ¿qué pasa en esos intercambios de mercancías? En última instancia, el intercambio de trabajo. Bueno, si se intenta pagar a un físico o a un médico lo mismo que a un obrero o a un auxiliar de hospital, se desequilibrará el sistema en lo económico, debido a que se intercambiaría el trabajo de manera desproporcionada — y en efecto hay que tener una economía que funcione. La gente como los anarquistas no piensa acerca de esas cosas — solamente piensa que es posible hacerlo por arte de magia, o en esencia por medio de la espontaneidad. “Dejemos que los obreros de cada fábrica administren su propia fábrica” — ésa es una idea común entre los anarquistas, y alguna otra gente. Bueno, en ese caso, ¿cómo intercambiarán las cosas entre las fábricas, por cuáles medios lo van a hacer? Si intentamos eliminar el dinero de inmediato, pues toparemos con Camboya bajo los Jemeres Rojos, y no queremos eso. En otras palabras, tendríamos que forzar muchas cosas, lo que no funcionará — la gente se rebelará en su contra. Así que, para intentar imponer eso, se tendría que utilizar toda clase de dictadura contra las personas sobre las que no se debería ejercer una dictadura — se convertirá en una dictadura mala, reaccionaria. (En adelante, también diré un poco más acerca de la experiencia de los llamados, mas no auténticos, comunistas, los Jemeres Rojos en Camboya.)

Por lo tanto, incluso para desarrollar una economía socialista, si bien se apodera rápidamente de la propiedad de los principales medios de producción —las fábricas, la tierra, etc.— y en última instancia, se quitan todos los medios de producción de las manos de los individuos y se transforman en la propiedad social de la sociedad en su conjunto —lo cual está en consonancia con la forma en que se producen en realidad, de manera social—, tarda un tiempo para realizar siquiera eso. Además, incluso al hacer eso, por un largo período aún habrá todas esas relaciones de mercancías, todavía se utilizará el dinero, todavía habrá remanentes importantes de la antigua división de trabajo — en particular la contradicción intelectual/manual de la que hablamos (algunas personas trabajan con las ideas, y otras personas hacen el trabajo físico). Esas son grandes contradicciones que no se pueden eliminar de inmediato, y que están vinculadas con el proceso de ir más allá de la producción de mercancías. Hay intercambios de mercancías entre las diferentes unidades de la economía —por ejemplo, diferentes sectores de la economía venden maquinaria entre sí, o venden refacciones entre sí— y además hay relaciones de mercancías en el consumo de distintas necesidades, artículos personales, etc., por parte de los individuos.

Ahora bien, eso es muy distinto a lo que pasa en una sociedad capitalista. Recuerdo que, cuando estaba en China en 1971, una de las personas de nuestra delegación era del Partido Young Lords; nos encontrábamos en una tienda departamental y él quería conseguir una de esas cosas que se llamaba una chaqueta Mao, la que muchos chinos se vestían. Él hablaba con la cajera de la tienda y le preguntó: ¿Cuánto cuesta esta chaqueta? Ella respondió, Cinco yuanes (en referencia a la moneda china). Y, sin pensarlo, él le preguntó: ¿Eso es un precio justo? Y todos se echaron a reír. Ella respondió: Tiene el mismo precio en todas partes.

Ese fue el precio — no había capitalismo en el que las diferentes unidades de capital se compiten entre sí. Ese fue el precio, cinco yuanes. En otra tienda más abajo sobre la calle, también era de cinco yuanes. Así que es diferente. Hay una economía planificada que utiliza los recursos para el bien social y las necesidades de las personas —tanto sus necesidades materiales inmediatas como también sus necesidades intelectuales y culturales— pero todavía hay relaciones de mercancías, todavía hay que pagar los cinco yuanes.

Así que todas esas contradicciones existen en el sistema económico.

Y hay contradicciones en el sistema político. Existe la dictadura del proletariado. Bien, recuérdense que en la Entrevista a Skybreak, ella dice: la dictadura del proletariado, no se asusten, ustedes ya viven bajo una dictadura burguesa — y, por cierto, la dictadura del proletariado es algo muy bueno.

La dictadura del proletariado implica, de acuerdo a lo establecido en la Constitución para la Nueva República Socialista, que las instituciones de la sociedad, las instituciones políticas, etc., tienen que ser vehículos para la revolución comunista. Bueno, eso es algo muy bueno. Sin embargo, eso también supone muchas contradicciones, porque, por un lado, lo que es un vehículo o institución apropiada en una etapa para hacer avanzar la revolución, en otra etapa se vuelve anticuado, se convierte en un lastre para la revolución. De modo que hay que transformar esa institución. Además, no sólo existe el proletariado; existen muchas clases diferentes, y existen contradicciones entre las personas que conforman el proletariado. Cuando le entremos al “concepto del paracaídas”, hablaremos de eso — de que en la sociedad socialista existen muchas fuerzas diferentes, diferentes clases y estratos sociales, y no es posible eliminarlos hasta que se haya eliminado su base material — lo que no se hace según el modelo de los Jemeres Rojos de pulverizar y rebajar a todos a un mismo nivel, sino se hace yendo más allá de las relaciones económicas y sociales que subyacen a esas diferencias sociales y de clase. (Para repetir, en adelante retomaré la situación y los problemas concretos con los Jemeres Rojos.)

Además, existe la contradicción de que se necesita un partido de vanguardia para ejercer la dictadura del proletariado, pero es posible convertir al propio partido en su contrario, en un vehículo para restaurar el capitalismo e imponer la explotación y la opresión de las masas populares. El partido no existe en un vacío. Existe en la sociedad más amplia y en el contexto de la lucha de clases en marcha en la sociedad; y la influencia de las relaciones sociales y las relaciones económicas y de las ideas que pululan en la sociedad en general también existe al interior del partido. En algunos sentidos importantes, esto se manifiesta de manera concentrada al interior del partido. Junto con eso, en el partido influyen el mundo más grande, la situación internacional, en la que probablemente, por algún tiempo, dominarán los imperialistas y otros explotadores. Así que, por una parte, hace falta la vanguardia, pero al interior de esa misma vanguardia habrá una intensa lucha para determinar si esa vanguardia va a permanecer en el camino del socialismo hacia el objetivo del comunismo, o si, al contrario, va a convertirse en un instrumento que lleva a cabo la restauración del capitalismo, en algunas ocasiones en nombre del comunismo. Así que, otra vez, se trata de algo complejo. Sigo diciendo complejo — y la palabra “complejo” no debe ser una palabra que nos asusta. Algo “complejo” requiere que hagamos un trabajo, y sigamos haciéndolo mientras avanzamos.

Pero, hay más. De esos tres elementos —es decir, un nuevo sistema económico radicalmente diferente, un sistema político radicalmente diferente y una transición al comunismo—, la transición al comunismo es, y ha de ser, el aspecto principal, central. Y eso también está repleto de contradicciones, pues hay que tener un sistema socialista que funciona —en los ámbitos económico, político, social, etc.— a la vez que se avanza por el camino comunista y se transforma el sistema socialista existente mediante la lucha revolucionaria en curso. Y, otra vez, existe un mundo entero, y cuando los países socialistas nazcan aquí y allá, al menos por un largo período es muy probable que los imperialistas y otros explotadores sigan gobernando la mayor parte del mundo. Y no les va a gustar lo que tratamos de hacer, por no decir más. Ellos intentarán intervenir de muchas maneras — mediante el espionaje, mediante el sabotaje de la economía, así como urdiendo intrigas políticas, y por medio de ataques militares directos, si pueden hacerlo. Así que todo eso está repleto de contradicciones — una transición al comunismo en sí está repleta de contradicciones, y está en aguda contradicción con esos otros elementos de lo que constituye una sociedad socialista.

Otra vez no se trata de: “Ah, dios mío, si me hubieras dicho, cuando yo empezaba a participar en esto, que esto iba a suponer todos estos problemas complejos, yo habría salido a hacer otra cosa”. No. No se trata de eso. Fíjate que ninguno de nosotros, al participar por primera vez, entiende toda esa complejidad — y ¡tal vez eso sea algo bueno! Pero, no obstante, tenemos que llegar a aceptarla. Eso es lo que es. No se trata de que no haya resolución de estas cosas, pero no será posible dirigir a la gente por entre todo eso sin trabajar para conocer realmente la complejidad, las contradicciones en juego y de ahí ponerse a trabajar y luchar para transformarlo por el rumbo en que tiene que ir. De eso se trata. No se trata de promover un sentido de derrotismo — sino todo lo contrario. Cuanto más lo entendamos, tanto más tendremos bases para ponernos a hacer el correspondiente trabajo. Y existe una base material, una base en el mundo real, para ponernos a hacer el trabajo al respecto. Muchas cosas obran en contra, pero por otra parte existe la verdad fundamental de que, sin esta revolución, no es posible resolver estas contradicciones de una manera que de hecho sirva a los intereses de las amplias masas de la humanidad. Eso es lo que en lo fundamental tenemos a nuestro favor — pero de ahí tenemos que hacer el trabajo.

 

 


Índice

Introducción y orientación

Víctimas necias del engaño ajeno y propio

Primera parte. Método y enfoque, el comunismo como una ciencia

El materialismo versus el idealismo
Materialismo dialéctico
Con cuál modo de producción
Las contradicciones y dinámicas básicas del capitalismo
La nueva síntesis del comunismo
La base para una revolución
La epistemología y la moral, la verdad objetiva y necedades relativistas
El yo y un enfoque “consumista” de las ideas
¿De qué se tratará tu vida? — Elevar la vista de la gente

Segunda parte. El socialismo y el avance al comunismo:
Un mundo radicalmente diferente que podría haber, un camino hacia la verdadera emancipación

Las “4 Todas”

Más allá del estrecho horizonte del derecho burgués
El socialismo como un sistema económico y un sistema político — y una transición al comunismo
El internacionalismo
Abundancia, revolución y el avance al comunismo — Un análisis materialista dialéctico
La importancia del “concepto del paracaídas” — En este mero momento, y aún más a raíz de una revolución real
La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte
   Núcleo sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido
Emancipadores de la humanidad

 

Tercera parte. El enfoque estratégico de una revolución real

Un solo enfoque estratégico general
Acelerar mientras se aguarda
Fuerzas para la revolución
La separación entre el movimiento comunista y el movimiento laboral, fuerzas impulsoras para una revolución
Liberación nacional y revolución proletaria
La importancia estratégica de la lucha por la emancipación de las mujeres
El Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado
La juventud, los estudiantes y la intelectualidad
La lucha contra los modos de pensar pequeño burgueses, al mantener la orientación estratégica correcta
Los "dos máximos"
Los "5 Altos"
Las dos piedras angulares
De nuevo “Sobre la posibilidad de la revolución”
El internacionalismo — El derrotismo revolucionario
El internacionalismo y una dimensión internacional
El internacionalismo — Forjar otro camino
La popularización de la estrategia
Orientación fundamental

Cuarta parte. La dirección que necesitamos

El papel decisivo de la dirección
Un núcleo dirigente de intelectuales — y las contradicciones que esto supone
Una "pirámide" de otro tipo
La Revolución Cultural al interior del PCR
Es necesario que los comunistas sean comunistas
Una relación fundamentalmente antagónica — y las implicaciones cruciales de eso
El fortalecimiento del Partido — de manera cualitativa así como cuantitativa
Formas de organización revolucionaria, y el "Ohio"
Estadistas, y comandantes estratégicos
Métodos de dirección, la ciencia y el "arte" de dirigir
Trabajar desde "Sobre la posibilidad" hacia atrás —
   Otra aplicación del "núcleo sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido"