Fiesta en la acera del Club Revolución:
una vislumbre de un naciente movimiento para la revolución

| Periódico Revolución | revcom.us

 

El sábado. El fin del verano. Chicago. Ha habido muerte tras muerte, el asesinato policial, tiroteos entre la gente, MUCHO dolor. Ha habido resistencia y la búsqueda de una salida de este lío. El sábado 25 de agosto comenzó a florecer algo hermoso y totalmente distinto: justo en la acera, en el medio de South Shore, un comienzo de algo nuevo.

En el Centro de Organización del Club Revolución, una fiesta benéfica que duró todo el día expuso en la calle una sensación que era como un vistazo y una muestra de cómo se siente un movimiento revolucionario de masas. Y se celebró un programa poderoso en medio del día que lo concentró y llevó a un nivel más alto. Reinaba una escena increíblemente atractiva que repercutió en todo el barrio todo el día, una escena caracterizada por nuevas personas que daban un paso adelante por la revolución y un presentimiento de que existe una fuerza creciente aquí que representa y lucha por un mundo radicalmente mejor, inclusive en ese barrio mismo.

25 de agosto, fuera del Centro de Organización del Club Revolución.

Personas recién entradas en la revolución y otros que acaban de enterarse de ella, valientes voluntarios revolucionarios que han pasado el último año en Chicago luchando para crear un polo y fuerza revolucionarios aquí, comunistas revolucionarios que han dedicado sus vidas a hacer la revolución, y transeúntes chequeando todo — todos comiendo y escuchando música juntos, hablando y bailando, una sensación de camaradería y alegría y amor, además de la seriedad de trabajar para una revolución real. Reinaba un ambiente de personas uniéndose y luchando colectivamente por un mundo nuevo y mejor, y de un movimiento atrayendo e invitando ampliamente a la gente, con liderazgo y una creciente fuerza organizada en el núcleo.

Más temprano ese día, unos revolucionarios más nuevos que tienen alguna historia en las calles habían pasado a lo largo de la cuadra con volantes para invitar a más personas a la fiesta. Un poco más tarde regresaron con algunas personas. Habían topado con varias personas que conocen, personas que solían conocerlos de una manera diferente, viviendo una vida diferente, pero ahora viéndolos en sus camisetas de ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS! las que se asocian cada vez más con una fuerza que se opone resistencia, que representa una moral liberadora, y que trabaja y se organiza seriamente para una revolución real.

Enfrente del centro, mientras la parrilla ardía y la música sonaba, la gente acercó las sillas y entabló conversaciones profundas y serias sobre lo que el pueblo enfrenta y cómo lidiar con esto, qué tipo de revolución necesitamos y cómo trabajar por ella de una manera que puede cambiar las cosas ahora. Un tema surgió del dolor de la pérdida y la frustración con la situación actual, una conversación que se profundizaba cada vez más, las personas en la conversación indagando juntas sobre el problema de cómo conseguir que la gente dejara de pelearse entre sí y en vez entrarle a la revolución, una revolución que sea real y que tenga un objetivo concreto.

Los chiquitos jugaban dentro y fuera de la habitación de niños donde unos voluntarios los vigilaban; un letrero en la ventana daba las gracias a las empresas locales que habían donado cosas para la fiesta benéfica; y en la esquina estaba una pancarta que decía: “No es posible reformar este sistema, ¡hay que DERROCARLO! Se exhibieron imágenes de víctimas del asesinato policial. Dentro del centro, la gente entró para ver las imágenes de la construcción del movimiento para la revolución en muchas partes de Estados Unidos que llenaron una de las paredes: personas en South Shore protestando contra la policía con sus camisetas de ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS! puestas, la fuerza para la revolución representada recientemente por el contingente del Club Revolución en Washington, DC en oposición a los supremacistas blancos, reuniones para conversar sobre la estrategia de la revolución, y nuestros camaradas de Los Ángeles parados encima de la bandera estadounidense.

A mitad del día, todo esto se concentró dentro del centro en un breve pero increíblemente poderoso programa que incluyó dos ceremonias: una ceremonia de Conmemoración y Rededicación seguida por una ceremonia de ingreso al Club Revolución. El tema del programa era el hecho de que hay dos cosas por las que se conoce a Chicago y otra cosa por la que debe conocerse. Se conoce por el incesante asesinato policial y la desgarradora violencia entre las masas. Debe conocerse por las personas, especialmente aquellas sometidas y atrapadas en todo esto, organizándose para una revolución para derrocar el sistema que es responsable de toda esta angustia y terror.

El programa comenzó con un clip de Bob Avakian en el que dice: “No más generaciones de nuestra juventud, aquí o a través del mundo, cuyas vidas se acaban, cuyo futuro ya está sellado, que han sido condenados a una muerte temprana o a una vida de miseria y brutalidad, que el sistema ha destinado a la opresión y al olvido incluso antes de que nazcan. Yo digo no más de eso”. (Lo BAsico 1:13)

Se reconocieron y recordaron a varias de las víctimas del asesinato policial: Justus Howell, Darius Pinex, Harith “Snoop” Augustus, Aquoness “Quono” Cathery, Maurice Granton Jr., Steve Rosenthal, Charles Macklin. Entonces se pidió a algunos de los presentes a pasar al frente y hablar sobre sus seres queridos asesinados en la violencia entre la gente. Mucha gente en la sala había perdido a seres queridos. Tres personas hablaron, incluidas dos que están entrando por primera vez en la revolución y que recientemente perdieron parientes y todavía se están recuperando de la pena. Todos presentes se sintieron su dolor cuando recordaron a sus seres queridos y expresaron sus aspiraciones de que se ponga fin a esto, y se sentía el profundo significado cuando algunos dijeron que están entrando en esta revolución para que esto se realizara. Joe Veale habló sobre la necesidad y el potencial para ellos que se encuentran atrapados en toda esta locura de matarse mutuamente que le entraran a esta revolución, y sobre la dirección que tenemos con Bob Avakian.

El MC volvió al frente y se refirió de nuevo a la cita de Bob Avakian acerca de no más generaciones de nuestra juventud. Dijo que todas estas personas son la juventud de todos nosotros, y agregó que los niños en Yemen, los niños inmigrantes, los niños de todo el mundo también son nuestra juventud y hacemos esta revolución para emancipar a toda la humanidad. Proyectó dos videos para que esto le cobrara vida para la gente, y muchos se conmovieron mucho al ver el video de niños en Yemen riendo y jugando para luego ser asesinados por una bomba estadounidense.

En la segunda parte del programa se celebró una ceremonia distinta para reconocer y honrar a aquellos que han dado el importante paso de afiliarse al Club Revolución. Tres personas recibieron sus parches de afiliación al Club Revolución y hablaron sobre lo que significaba para ellos dar este paso. Expresaron un serio deseo por la revolución y un amor por sus camaradas con quienes estaban uniéndose para hacer esto. Y se llamó y se retó explícitamente a todos presentes a comenzar el proceso de convertirse en miembro del Club Revolución.

Después del programa, varias personas se quedaron para conversar mientras otras volvieron a la acera para más comida y música, pasándolo bien juntas, bailando y conversando. Una mujer que había venido con su niño pequeño escuchó y respondió al reto al final del programa. Ella acaba de comenzar a aprender sobre la revolución pero quería en serio saber más, así como lo que implicaba convertirse en miembro del Club Revolución. Allí mismo vio unos clips de Bob Avakian, entonces se sentó y habló en profundidad con alguien del Club Revolución. La fiesta le fue una experiencia transformadora, pero no solo para ella; muchos de los asistentes experimentaron en un día cambios de niveles diferentes.

En cierto momento, mucha gente bailaba con una lista de música preparada por un grupo de personas después de una conversación sobre los Puntos de Atención para la Revolución. Toda la escena dio vida a esos puntos: hombres y mujeres de diferentes orígenes y diferentes orientaciones sexuales tratándose unos a otros como amigos y camaradas, la música era animada y no degradante, parte de ella en español, y la gente hablaban sobre las letras y la cultura.

El día se convirtió en noche y todos, incluidos los transeúntes, comenzaron a cantar juntos con una canción de Prince. Las personas tardaron en volver a casa. Había una sensación de que habían sido parte de algo que no querían que terminara. Y la verdad es que ahora son parte de algo que en realidad sólo está comenzando.

 

25 de agosto, en la acera fuera del Centro de Organización del Club Revolución.

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