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El borrador del nuevo programa del PCR,EU 

Borrador del Programa, Parte 2


Internacionalismo 
y relaciones internacionales

El proletariado es una clase internacional con un enemigo común, el sistema imperialista mundial, y tiene una meta común, el comunismo, que solo puede alcanzarse a nivel mundial. Es decir, como clase, el proletariado solo puede emanciparse al poner fin a toda explotación y opresión en todas partes.

La concepción del mundo del proletariado revolucionario y su partido de vanguardia es y debe ser el internacionalismo, no el nacionalismo. Su lealtad es a la revolución proletaria mundial, no a una nación.

El internacionalismo les permite a los obreros de todos los países reconocer su causa común con los explotados y oprimidos del mundo, y luchar por ella; permite a las masas populares unirse a la resistencia, las luchas revolucionarias y las guerras revolucionarias que se libran en el mundo contra el imperialismo y la reacción.

A lo largo del período de preparación para la revolución, el partido enseña a las masas el internacionalismo proletario, pues para hacer la revolución en un país imperialista es indispensable que un importante sector de las masas abrace el internacionalismo.

El movimiento popular necesita un núcleo internacionalista revolucionario: un sector de las masas que capte a fondo la naturaleza criminal de lo que “su clase dominante” hace por todo el mundo, y se comprometa a luchar hombro a hombro con el proletariado y las masas oprimidas del mundo contra el imperialismo y la reacción.

El partido, apoyándose en el núcleo internacionalista, movilizará audazmente oposición al chovinismo de la burguesía, que exhortará a “olvidar las discrepancias políticas y a defender al país”. Aprovechará las dificultades de “su clase dominante” (como guerras) para acelerar la lucha. De darse una guerra imperialista, el proletariado revolucionario combatirá decididamente la ola espontánea de patriotismo, y demostrará al pueblo que debe oponerse a la guerra imperialista y aplaudir la derrota de su clase dominante.

No basta con publicar una que otra declaración o resolución. El partido tiene que enseñarles internacionalismo a las masas a través de miles de ejemplos y luchas concretas; tiene que ganarse al proletariado y otros sectores de las masas a brindar apoyo a las guerras populares maoístas y otras luchas revolucionarias, a apoyar los países socialistas que surjan en cualquier parte del mundo, a hacer su máximo esfuerzo por la revolución proletaria mundial y el movimiento comunista internacional, a oponerse a toda agresión imperialista y a construir el movimiento revolucionario en Estados Unidos como parte de la revolución mundial.

El proletariado de Estados Unidos tiene una gran responsabilidad y una gran misión: hacer una revolución que, al ser victoriosa, derrotará y eliminará un monstruoso explotador y opresor que se ha ganado el profundo odio de las masas del mundo. Cuando triunfe esa revolución, cientos de millones de personas por todo el mundo se regocijarán y acelerarán sus propias luchas revolucionarias.

Igualmente, para el proletariado consciente de clase y las masas revolucionarias de Estados Unidos, una fuente de gran inspiración, fuerza y apoyo son las luchas revolucionarias del proletariado y las masas oprimidas del mundo, sobre todo las guerras populares dirigidas por partidos maoístas, que son la forma más alta de lucha. Es inconcebible hacer la revolución en Estados Unidos aparte de la lucha revolucionaria internacional.

Así que el hecho de que el partido de vanguardia del proletariado revolucionario de Estados Unidos (el PCR,EU) es parte del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) fortalece mucho al proletariado. El MRI agrupa partidos y organizaciones de muchas partes del mundo que se basan en el marxismo-leninismo-maoísmo y es hoy el centro embrionario de la revolución proletaria mundial, comprometido a construir una nueva internacional comunista que unirá a más fuerzas marxista-leninista-maoístas del mundo.

Nosotros partimos de la orientación fundamental de que hay que librar la lucha revolucionaria en cada país como parte de la revolución proletaria mundial y que cuando el proletariado tome el poder debe construir el nuevo estado socialista, ante todo, como una base de apoyo de la revolución mundial.

La política internacionalista del nuevo estado socialista

Cuando el proletariado tome el poder por medio de la guerra revolucionaria, el nuevo estado socialista que surja de las cenizas del imperialismo estadounidense se basará en los principios del internacionalismo proletario. Si bien la aplicación concreta de esos principios dependerá de la situación mundial en ese momento, es posible esbozar ciertos principios fundamentales ahora.

El proletariado en el poder renunciará a todas las guerras de agresión y saqueo, de palabra y en la práctica. Al derrotar a los imperialistas yanquis en la guerra, procederá inmediatamente y con decisión para que se rindan las fuerzas armadas del imperialismo y la contrarrevolución que queden en el territorio del nuevo estado socialista, y mandará desmantelar las fuerzas armadas, bases militares, etc., del imperialismo yanqui en otros países.

Si la revolución se da en el contexto de una guerra entre imperialistas, el proletariado victorioso se retirará inmediatamente de la guerra, se opondrá a ella y condenará su carácter criminal.

El estado proletario renunciará a las alianzas imperialistas, como la OTAN; se desvinculará de las instituciones de dominación imperialista, como el Banco Mun­dial, el Fondo Monetario Inter­nacional y la Organización Mundial de Co­mercio; y publicará los tratados y acuerdos secretos de saqueo y guerras de los imperialistas.

El estado socialista anulará inmediatamente todos los tratados injustos y relaciones coloniales, directas o indirectas, con otros países.

Antes de tomar el poder, el proletariado revolucionario apoyará al pueblo puertorriqueño en su lucha contra la dominación yanqui, particularmente cuando Estados Unidos se encuentre en una crisis grave. Al tomar el poder, si el pueblo puertorriqueño todavía no se ha liberado, se liberará inmediatamente. Lo mismo harán Guam, las islas Vírgenes, Somoa Ame­ri­cana y las islas Marianas, y el proletariado tomará medidas para rectificar el terrible legado del colonialismo yanqui.

Base de apoyo para la revolución

Repetimos, ante todo, el estado socialista debe ser una base de apoyo para la revolución mundial. Hasta la fecha, todos los estados socialistas han surgido en un mundo dominado por el imperialismo y es probable que así sea por mucho tiempo. Por tanto, serán el blanco del “cerco” imperialista e incluso de ataques militares.

El estado socialista debe defenderse. Además de ser de importancia vital para las masas del estado socialista, eso es imprescindible para el proletariado internacional y la revolución proletaria mundial. Pero, por importante que sea, en sí no es lo fundamental.

Es decir, en lo fundamental, la defensa del estado socialista debe servir al avance de la revolución mundial. Habrá que librar una lucha de vida o muerte contra el imperialismo y sus tácticas de bloqueo económico, sabotaje, asesinato y ataques militares, y jugárselo todo (incluso sacrificar al mismo estado socialista) para el avance de la revolución mundial en general, sobre todo si se presentan oportunidades de lograr grandes avances para la lucha revolucionaria mundial.

Con esa orientación básica, el nuevo estado apoyará las justas luchas de liberación nacional y las revoluciones socialistas. Pondrá las grandes fuerzas productivas de lo que fuera el imperio yanqui (en gran medida el producto del saqueo de otros países) a disposición del pueblo aquí, y de los explotados y oprimidos del mundo en sus luchas revolucionarias y para revolucionar la sociedad una vez que hayan tomado el poder.

El partido y el estado socialista organizarán estudio, discusión y debate sistemáticos de asuntos internacionales, especialmente los retos de la revolución mundial, y movilizarán apoyo concreto de las masas para las luchas revolucionarias en todo el mundo.

A través de trabajo político, lucha y educación, las masas llegarán a ver a los obreros, campesinos y demás oprimidos del mundo como hermanos, hermanas y camaradas en la causa revolucionaria común. Se solidarizarán con sus justas luchas contra el imperialismo y la reacción, harán grandes sacrificios para apoyarlas, tomarán partido con las guerras populares dirigidas por partidos maoístas y defenderán esos batallones heroicos de la lucha común del proletariado internacional por un mundo comunista sin clases, sin explotación y sin opresión.

El nuevo estado establecerá una unidad muy estrecha con los estados socialistas que existan y brindará su pleno apoyo al movimiento comunista internacional.

Como medida táctica, es posible que el estado socialista establezca relaciones diplomáticas con gobiernos reaccionarios o que tenga relaciones comerciales con ellos a fin de defender los logros de la revolución, desarrollar la economía socialista, etc. Pero en todo momento pondrá en primer plano los principios revolucionarios y siempre subordinará esas relaciones al apoyo a las luchas revolucionarias del mundo y de los países con los que ha establecido tales relaciones.

Política respecto a las fronteras

Para el proletariado consciente de clase las fronteras actuales y el territorio de Estados Unidos, establecidos por medio del genocidio y el descarado robo de la clase dominante, no tienen nada de sagrados. El proletariado de Estados Unidos luchará por liberar el mayor territorio posible, y alentará y apoyará la revolución en otras partes de Norteamérica, en México en particular.

Con el desenlace de la lucha, se establecerán nuevas fronteras. Dónde quedarán y cómo se demarcarán dependerá de varios factores, pero básicamente dependerá del resultado de las luchas revolucionarias en Norteamérica, de la necesidad de defender los estados proletarios que se hayan establecido y, sobre todo, de lo que más contribuya al avance de la revolución proletaria, no solo en esta parte del mundo sino en todo el mundo.

La frontera con México, producto de la dominación yanqui, es una llaga sangrante de más de tres mil kilómetros. Un lado de la frontera es una puerta abierta al capital estadounidense, que entra libremente a México a explotar al pueblo y los recursos naturales, destruir el ambiente, el agua y sobre todo vidas humanas. El otro lado de la frontera está militarizado, y las autoridades acosan y criminalizan a los que vienen por necesidad en busca de trabajo o huyendo de una sangrienta represión.

Las luchas revolucionarias de Estados Unidos y México se entrelazarán; la gente de ambos lados de la frontera luchará por derrotar al enemigo común y los avances de un lado atizarán la lucha del otro. La lucha se regará a ambos lados y aprovechará una gran vulnerabilidad del imperialismo yanqui (su estrecha conexión con México en una relación de dominación y opresión) para asestarle golpes contundentes. Eso potenciará enormemente la lucha revolucionaria y, en última instancia, determinará dónde quedará la nueva frontera y cómo se demarcará. Pero en todo caso esa frontera no seguirá siendo lo que es hoy: un instrumento para fortalecer el privilegio de un país sobre otro.

Las fuerzas armadas del nuevo estado

Una vez que el proletariado haya conquistado y consolidado el poder, necesitará potentes fuerzas armadas para defenderse del enemigo derrotado, que buscará retomar el poder, así como de las potencias imperialistas y estados reaccionarios, que buscarán subvertir, sabotear e incluso atacar al estado socialista. Las fuerzas armadas del proletariado se organizarán de acuerdo a principios completamente diferentes a los de los ejércitos reaccionarios. (Véase el apéndice “Consolidar el nuevo poder proletario, construir instituciones radicalmente nuevas”).

Un aspecto importante será la orientación del estado socialista respecto al desarrollo y empleo de alta tecnología, que es el alma de la estrategia militar imperialista. Las fuerzas armadas del proletariado no se dejarán llevar por la “carrera armamentista” de los imperialistas. El estado proletario no gastará trillones de dólares en armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, porque eso no protege ni beneficia a las masas; por el contrario, deforma la nueva economía socialista. Por eso, es una “carrera” que el proletariado no puede ni quiere ganar.

Además, el empleo de armas nucleares, especialmente las modernas (de alta tecnología), conlleva una forma de combatir opuesta a los principios de la guerra popular, y en particular a su principio más importante: si bien las armas son un factor importante, el factor decisivo es el pueblo, y no las armas.

Aunque el proletariado en el poder producirá y estará dispuesto a emplear armas de alta tecnología de acuerdo a sus principios básicos y doctrina militar, en lo fundamental se apoyará en el pueblo —en las fuerzas armadas revolucionarias, los millones de las milicias populares y el pueblo en general— para defender el estado socialista y derrotar la contrarrevolución. Se apoyará en el pueblo para defender la dictadura del proletariado, para transformar la sociedad socialista y, sobre todo, para apoyar la revolución mundial.

A diferencia de la falsa cháchara de “desarme” de los imperialistas, el estado proletario luchará por eliminar las armas nucleares en el mundo entero. Sin embargo, los imperialistas que queden, como la bola de gángsteres que son, no abandonarán esas armas tan fácilmente. Así que es muy probable que no se podrán eliminar por mucho tiempo, aunque la destrucción del imperialismo estadounidense será un gran paso.

Un foco de lucha en la nueva sociedad socialista

La historia demuestra que el tratamiento correcto de la contradicción entre la necesidad de defender los estados socialistas, por un lado, y de promover el avance de la revolución mundial, por el otro, es extremadamente complejo.

Por esa razón, adherirse o no a los principios esbozados arriba y la orientación básica de poner en primer plano los intereses de la revolución mundial será un foco de lucha muy enconada en la sociedad socialista, e incluso en la misma dirección del partido y del estado.

Mientras existan el capitalismo y la explotación en cualquier país, la burguesía tendrá una base desde donde lanzar ataques a fin de derrotar a la clase obrera en el poder, restaurar el capitalismo e imponer su dominio nuevamente. Donde el capitalismo domine, mantiene el retraso y erige una gran barrera contra los pueblos de todos los países que luchan por transformar la sociedad, y utilizar los recursos naturales y las fuerzas productivas del mundo por el bien común de las masas y, en última instancia, de toda la humanidad.

El proletariado internacional solo puede emanciparse al emancipar a toda la humanidad; solo puede alcanzar el comunismo eliminando el dominio capitalista, las cadenas de explotación y los vestigios de la sociedad dividida en clases en el mundo entero. Por eso, nuestra meta es “conquistar el mundo”.


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