"Una nueva generación de líderes revolucionarios"

BOB AVAKIAN ACERCA DE LA ESENCIA DE LA DIRECCIÓN COMUNISTA, Y EL DESARROLLO DE NUEVOS LÍDERES

De la charla, Revolución: por qué es necesaria, por qué es posible, qué es

Nota de la redacción: A continuación presentamos el texto de una respuesta de Bob Avakian a la catorceava pregunta de la sesión de "Preguntas y respuestas" del DVD Revolución: por qué es necesaria, por qué es posible, qué es. En preparación para su publicación, se le ha hechos leves cambios y se le agregó una nota.

Ahora, con lo que respecta a las preguntas por escrito —porque queremos que la gente haga sus preguntas también directamente— la pregunta es: "Dado lo importante de los alzamientos revolucionarios de los años 60 en forjar el liderato del PCR [Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos], ¿cómo puede una nueva generación de liderato revolucionario ser traído en general en ausencia de ese surgimiento?"

Pos, ésos fueron tiempos favorables y había un surgimiento revolucionario generalmente a través del mundo en muchas diferentes formas, niveles y diferentes programas e ideologías. Y había un fermento revolucionario por lo general en el mundo y esto cobró expresión muy ampliamente hasta dentro de los Estados Unidos. Y esto hasta llegó a alguna de la cultura convencional. Quizá algunos se acuerden de la película Lavado de autos — que fue hecha de los años 70. Hay una parte de esa película donde el hijo del dueño del lavado trajo el Libro rojo de Mao [Citas del Presidente Mao Tsetung] para promoverlo entre la gente que trabajaba en el lavado de autos. Es medio ridículo a un nivel pero refleja lo que estaba pasando, lo que se estaba dando en la cultura. Había otra película que se dio con Peter Sellers que se llama Te amo Alice B. Toklas. Esto se trataba de… Toklas, esta mujer Alicia, es una mujer que había hecho una receta para hacer galletitas de marihuana. Y esto tenía que ver con [el tipo que] Peter Sellers representaba: un abogado conservador muy tieso que tenía como un matrimonio que era más que nada como una junta entre dos socios. En la última parte abandona eso y se va con su hermano en una vida de hippie, y va constantemente entre las dos vidas, ¿no? En una de ésas lo llevan a una librería y le dice: "Mira, el Libro rojo — tienes que comprarte uno". Así que esto es como un reflejo que llegaba hasta la cultura convencional en ese tiempo de lo que se daba en la cultura entonces, y que en especial le estaba llegando a la juventud de diferentes nacionalidades, pero no solamente ellos.

Pero esto daba ciertas condiciones favorables para que la gente se desarrollara como revolucionarios y como comunistas. Ahora naturalmente esto no pasó espontáneamente. Solamente porque todo esto estaba presente, porque estaba el Libro rojo, no quería decir que ibas a leerlo. Y si lo leías, eso no quería decir que lo entendías. Y si lo leías y lo entendías, eso no quería decir que ibas a ir más hondo en eso y entender algo más fundamental. El Libro rojo es algo condensado de muchas cosas muy buenas por supuesto, pero para verdaderamente entender estas cosas y desarrollarte como comunista, tienes que ir más profundo y más amplio que eso y entrarte a los principios subyacentes con los cuales se está lidiando y concentrando aquí. Pero tienes que entrarte en todo lo complejo de esto.

Pero esta atmósfera general creó estas condiciones muy favorables, eso es cierto. Ésta es una situación en la cual yo y otros en el PCR —o lo que llegó a ser el PCR— esto es en el contexto en que muchos de nosotros nos desarrollamos. Pero por supuesto no debemos idealizar aquello. Había mucha gente que se desarrolló en ese tiempo, y se puso muy radicalizada, hasta con mentalidad revolucionaria, pero no se convirtieron en maoístas o en comunistas. Fueron en otras direcciones. O se declararon a sí mismos maoístas y comunistas pero no eran verdaderamente eso. Y cuando alcanzaron esos giros y curvas en el camino, esas pruebas, como cuando los revisionistas tomaron el poder en China [en 1976], se desmoronaron. Así que no era una cuestión automática o fácil… "ah, pues, todos estaban en el comunismo en ese tiempo, lo único que uno tenía que hacer era caerse en eso". No era así la cosa. Y mucha gente terminó muerta, asesinada en ese tiempo, especialmente los miembros del Partido Pantera Negra, que también hubiesen haberse podido desarrollado como líderes revolucionarios en un nivel más alto pero nunca tuvieron la oportunidad. Así es como van las cosas. Algo de esto es accidente — quién surge y quién no como líder revolucionario y qué es lo que surge como un partido de vanguardia.

Una de las cosas en que no hemos tenido tiempo para entrarle aquí — alguien hizo la pregunta de qué es lo que pensaba yo, que como hombre blanco podría liderar esta revolución. La respuesta es, no, no como hombre blanco — pero sí creo que puedo desempeñar un papel de liderato como comunista [aplausos]. Éste es un reto, y un desafío: lo que uno sigue no es la gente a base de qué nacionalidad sea o qué género, etc., pero si verdaderamente representa un camino hacia adelante de toda esta locura y tiene un plan y programa para guiar a la gente de tal forma y desarrollándose en esa forma. Como dije, hay mucho accidente en eso. Hay mucha otra gente que pudo haber surgido como líderes en formar el nuevo partido de vanguardia y alcanzaron una curva en el camino y no podían seguir en esa vía correcta por muchas diferentes razones — quizá terminaron muerta o en la cárcel o no tuvieron la oportunidad de hacerlo.

Así que no debemos idealizar ese período, ese tiempo. Había condiciones muy favorables pero más que nada no era automático la cosa que ibas a terminar como comunista en las condiciones así o de que se puede forjar el liderato que es necesario para formar un partido de vanguardia de todo aquello. Hay algo más a que quiero entrarme aquí — un poquito de desvío. Liderato no es un asunto de ego, no es un asunto —por lo menos liderato proletario, comunista— no es una cosa de imponerse, de que uno entiende mejor que otro, que es más inteligente que todos, que todos deben seguirle a uno a ciegas y aceptar lo que uno dice. Liderato esencialmente es  un asunto de responsabilidad y un asunto de estar dispuesto a ser despiadadamente científico e importarle suficientemente encarnar esta revolución —tener un entendimiento y una base suficientemente profunda en que esta revolución es necesaria y posible— y estar dispuesto y sobre esa base desarrollar la habilidad de aplicarse uno mismo para guiar esta revolución y emprender todas las inmensas tareas que van con dar este tipo de liderato, aprendiendo pero también guiando y no esquivándole a la responsabilidad. Sí, yo lo digo de plano: yo estoy listo y yo estoy dispuesto a tomar esa responsabilidad de guiar esta revolución cabalmente. Nuestro partido está dispuesto y listo a hacer lo mismo. [aplausos]

Pero esto es un asunto de responsabilidad. Y un asunto de tomarlo en serio. Es cosa de decir: es aquí a dónde esto tiene que ir, esto es dónde tiende a ir, éstas son las fuerzas que están resistiendo y que están jalando para otro lado, esto es lo que hay que superar, esto es lo que tiene que ser derrocado, esto es así cómo tienen que ser guiadas las masas, y así tenemos que ir y trabajar entre la gente y aprender de ella mientras que la lideramos, éste es el proceso de la línea de masas que tiene que ser aplicado, éstos son los problemas que requieren de estudio. Esto es lo que significa guiar — uno está dispuesto y está listo para asumir esa responsabilidad y preparado no solamente como individuo sino que colectivamente —colectivamente en el partido y junto con las masas que están viniéndose hacia adelante hacia la revolución— para llevarla cabalmente y confrontar cada reto en teoría y en práctica que tiene que ser confrontado para hacer esa revolución y contribuir hacia eso en todo el mundo. Eso es lo que significa desarrollarse y asumir esa responsabilidad como una vanguardia y desarrollar liderato revolucionario.

Ahora, mientras que había circunstancias particulares que eran favorables para desarrollar a gente así en los años 60, hay bastantes condiciones favorables para hacer eso ahora. Por eso se ve tanta gente joven que está avanzando ahora para ser comunistas ahora. Unos cuantos de ellos están en este cuarto. ¿De dónde vinieron? Salieron de estos surgimientos de este tiempo. Vinieron en una forma diferente, no igual que en los años 60 de diferentes maneras. Es porque las cosas se ponen en forma diferente ahora. Surgieron de reconocer como nosotros reconocimos en aquel entones que todas esas cosas vienen del mismo sistema. Fueron introducidos a estas ideas, que las emprendieron, y se desarrollaron y se están desarrollando como comunistas.

Ahora, para traer hacia adelante nuevos líderes en cualquier período… hay bastantes surgimientos — mira a tu alrededor. Incluso durante la época de Vietnam, no había un millón de gentes demostrándose y protestando en contra de la guerra de Vietnam*. En general las cosas llegaron a un nivel más avanzado que ahora, pero hay bastantes elementos de surgimientos y resistencia ahorita que tienen gran potencial.

Y es un asunto bien delicado y complicado cómo se desarrollan nuevos líderes cuando ya tienes líderes. Porque está la tendencia que cuando tú tienes largos años de experiencia… bueno, primero está la tendencia a quedarse empantanado y contra eso hay que estar continuamente luchando para no quedarse empantanado, y reconocer cosas nuevas que están surgiendo y que a ti te aparentan no significantes pero mirándolo de cerca y más profundo, ves que son cosas nuevas e importantes y sí representan algo que está sacudiendo las cosas. Así que está el asunto de no quedarse empantanado o de quedarse ahí varado.

Hay positivos y negativos en ser un veterano, de haber estado en la lucha mucho tiempo. Al lado positivo es obvio — uno tiene mucha experiencia, se aprende mucho. Una de las cosas que uno desarrolla es cierta forma sutil de ver las cosas, no ver las cosas de manera sobre-simplificada. Se entiende lo complejo al igual que la simpleza y empiezas a ver la simpleza  dentro de lo complejo. ¿A qué me refiero? Para hacer una revolución, por ejemplo, es muy complejo, pero también es muy simple: que necesitamos esta revolución y eso es lo que tenemos que hacer. No hay que perder de vista ninguno de esos dos aspectos. Pero entonces está el interrogante de, pos, eso de quedarte empantanado o varado ahí, pero también está el interrogante de no obstruir a la gente nueva, porque ves lo que la gente está haciendo y tú tienes toda esta experiencia de años y dices: "Yo he visto esta novela y yo sé en qué va a acabar". Bueno, a veces sí, a veces no, porque nunca las cosas son igualitas como antes. Pero aun cuando lo es, por lo menos en sus características generales, siempre hay mucho que aprender, siempre hay cosas nuevas que aprender de gente que son nueva y que en forma nueva están abordando las cosas y que quizá generen nuevas formas de lidiar con estas cosas que tú no has considerado.

Y sí, está la tentación de decir: "Bueno, mira, nosotros ya sabemos hacer esto". A mí me gusta esta nueva generación pero seamos francos, cometen un chingo de errores. [risas] Y ahí está la tentación de decir que no podemos dejar que ellos tomen esta iniciativa aquí porque, pues, éstos no son tiempos en que podemos hacer muchos errores. Es una situación seria que tenemos acá. La gente que confrontamos, los meros meros de la clase dominante — no están jugando. Todas estas chingaderas que ya he dicho, esto no son cosas que yo inventé. Los peligros que están representados ahí son muy reales y los errores pueden costar mucho en esa situación. Así que es muy dificultoso lidiar con esta contradicción y decir: "Órale, pues, dejemos que la gente tome iniciativa aunque hagan ciertos errores — algunos que quizá yo hubiera hecho y quizá errores que van a ser propios de ellos". Porque si no dejamos eso, que no permitimos eso, primero no vamos a aprender lo que podamos, incluso de la forma en que lidian con esto que quizá sea hasta mejor —que nos sorprenda— pero mejor que como nosotros lo hubiéramos hecho. Y el otro lado es de que si no hacemos eso, no van a aprender en toda esta hoguera de la lucha y aun en hacer errores, cómo de ahí avanzar a otros niveles para que se puedan forjar como líderes.

Así que parte de esto es guiar a la gente para que se transformen en líderes pero también es saber cuándo asistir y cuándo chingados hacerte a un lado. Y eso no es fácil de determinar, de decidir. Una de las cosas más dificultosas y una de las cosas más importantes en la vida en general, y especialmente en el movimiento revolucionario y en la sociedad socialista, es saber cuáles son las cosas y cuáles son las circunstancias en las cuales tú verdaderamente tienes que prestar muy enfocada, muy concreta, muy detallada y calibrada atención a todo y cuáles son las situaciones y cuáles son las circunstancias en las cuales tú debes hacerte a un lado y dejar que las cosas se desarrollen. Esto se nos presenta a cada rato en trabajar con otra gente: tú quieres que tomen iniciativa. Bueno, ¿cuáles son los tiempos en que hay que caminar paso a paso con ellos y así ellos pueden hacerlo solitos? Y ¿cuáles son las circunstancias y tiempos en que tienes discusión general y luego lo dejas ir, te haces a un lado?

Así que traer hacia adelante nuevos líderes es lidiar con ese tipo de contradicción, y hay una importancia estratégica a esto. Uno de los principios que recalcamos —cuando hablamos de juventud, gente con experiencia, gente de diferentes géneros, de diferentes nacionalidades— liderato no es una broma y el liderato no es una forma de diversidad fingida. Es ser responsable al pueblo aquí y a través del mundo. Liderato es algo que tiene que ser traído hacia adelante sobre la base de la gente desarrollando la habilidad y ayudada a desarrollar la habilidad de poder guiar en serio, de poder aplicar la ideología revolucionaria y los métodos científicos para resolver las verdaderas contradicciones que confrontas.

O, si no, lo que estamos haciendo es puro jugar para sentirnos bien entre nosotros y olvidándonos del mundo más amplio y las masas no solamente aquí sino que a través del mundo. Uno puede sentirse bien poniendo arreglitos aquí que aparentan bien para otras gentes — pero ¿y qué de las contradicciones que las masas confrontan en la forma en que sufren cada día? ¿Estás verdaderamente haciendo algo para cambiar eso? ¿O estás simplemente jugando? Desarrollar liderato tiene que hacerse de acuerdo con las miras de cambiar el mundo y con eso en mente — eso es lo que estoy tratando de decir. ¡Hay que cambiar el mundo aquí! ¡Porque nada sirve si no cambiamos el mundo! A mí no me importa que sea viejo, que sea joven, de qué nacionalidad o género, si no cambiamos el mundo, ¡las masas van a estar cagadas otra vez más! Y eso no somos nosotros. No se trata de eso.

Sí tenemos que traer hacia adelante a la juventud y a la gente entre el proletariado y las masas oprimidas y tenemos que desarrollar gente no solamente como comunistas sino como líderes comunistas y estamos haciéndolo y tenemos que hacerlo más. Pero eso tiene que ser sobre la base de aplicar esta ideología para cambiar el mundo y movilizar a las masas y guiarlas a emanciparse a sí mismas o si no, no quiere decir nada. Y de eso somos nosotros. Ésos son nuestros estándares. Hacia eso van nuestras miras y hacia eso es a lo que siempre estamos pensando y que siempre tenemos en frente cuando estamos trabajando para traer a líderes de la juventud y del proletariado y entre las masas oprimidas. Y hay bastantes circunstancias y condiciones para hacer eso ahora — hay mucho trabajo y mucha gente para traer hacia adelante. Y yo digo: Manos a la obra. [aplausos]

* Esta charla de la cual se toma este texto, seguida de las preguntas y respuestas, se pronunció en el verano de 2003, unos cuantos meses antes de las enormes protestas contra la inminente guerra en Irak; Bob Avakian se refiere a eso aquí al hablar de "un millón de gentes demostrándose en contra de la guerra". [regresa]