Crimen Yanqui-Caso #43: La invasión yanqui de Panamá, 1989-1990

Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui

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El 20 de diciembre de 1989, las fuerzas armadas de Estados Unidos invadieron a Panamá con 27.500 efectivos y 300 aviones, dejando a miles de civiles muertos y destituyendo del poder a Manuel Noriega.  Foto: AP

EL CRIMEN:

El 20 de diciembre de 1989, las fuerzas armadas de Estados Unidos invadieron a Panamá con 27.684 efectivos y 300 aviones, dejando a miles de civiles muertos y destituyendo del poder a Manuel Noriega y sus Fuerzas de Defensa de Panamá (FDP). El secretario de Defensa yanqui, Dick Cheney bautizó la invasión “Operación Causa Justa”.

La idea de invadir germinó bajo la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989), aunque la propia invasión y el plan de ocupación no se llevaron a cabo hasta el primer año de la presidencia de George H.W. Bush (Bush I).

En 1986 se dio a conocer que Noriega estaba ligado a los intereses de los narcos de Colombia, al narcotráfico y al lavado de dinero. Lo que es más, estaba filtrando información de espionaje a Cuba y a Estados Unidos.1

Reagan impuso medidas económicas y militares contra Noriega para sacarlo del poder, pero no envió tropas, aunque eso es lo que quería hacer. Pero al recortar la ayuda económica, Reagan creó una crisis económica, escaseces de alimentos y una hambruna generalizada entre los panameños más pobres.

Para mediados de 1988, los panameños de la clase media que apoyaban a Estados Unidos y respaldaban a Noriega empezaron a volverse en contra de él a medida que se desmoronaba la economía panameña, y el sector bancario caía en ruinas. Los panameños negros y pobres son los que más sufrían de las medidas impuestas por Estados Unidos, pero un sector de ellos apoyaba a Noriega porque era mestizo y criado en su barrio pobre. Su principal apoyo era el de las fuerzas militares de las FDP y los pequeños comerciantes, y su determinación de mantenerse en el poder le hizo más enemigo de Estados Unidos.

Después de que Bush asumió la presidencia, Noriega le robó las elecciones de mayo de 1989 a Guillermo Endara, el candidato que Estados Unidos respaldaba. Bush escaló la cantidad de tropas yanquis dentro y en los alrededores de Panamá. (Estados Unidos tenía aproximadamente 18 instalaciones militares dentro de Panamá en 1989). Luego en octubre fracasó un conato de golpe de estado que Estados Unidos apoyó pero no con fuerzas armadas.

El 16 de diciembre murió disparado un teniente de los Infantes de la Marina yanqui. La administración Bush alegó que las fuerzas de Noriega eran responsables y ordenó a la U.S. National Command Authority (Autoridad de Comando Nacional de Estados Unidos) a ejecutar la “Operación Causa Justa”.

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Cuando Estados Unidos alegó que las fuerzas de Noriega habían matado a un infante de la Marina yanqui el 16 de diciembre, se dio el orden de lanzar la Operación Causa Justa. La invasión yanqui se arrancó con un abrumador ataque terrestre. Foto: Wikimedia Commons

La invasión empezó con una abrumadora fuerza terrestre y una superioridad aérea sin contrincante. La meta: destruir las fuerzas armadas de Noriega, capturar a Noriega, y aterrar a la comunidad donde Noriega tenía el apoyo más fuerte.

Los bombarderos “stealth” (furtivos), que antes nunca habían sido usados en combate, lanzaron bombas de 2 mil libras.

La Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en Centroamérica (CODEHUCA) informó: “Las comunidades civiles más destruidas —como El Chorrillo y San Miguelito— eran zonas sumamente pobres y densamente pobladas. La mitad del barrio de El Chorrillo —que antes de la invasión tenía 25.000 vecinos— fue literalmente destruida por los soldados estadounidenses, y los residentes civiles fueron víctimas de ataques directos”. 2

El cuartel general de Noriega y las FDP se ubicó en el barrio pobre de El Chorrillo, donde creció Noriega. La destrucción de El Chorrillo tenía como objetivo tanto destruir las fuerzas de Noriega como eliminar el apoyo que tenía es ese barrio.

Los soldados yanquis incendiaron edificios y ejecutaron a personas en las calles. En un documental que ganó un Oscar, El engaño de Panamá, un testigo dice: “Los norteamericanos comenzaron a encender cerrillos a las 6:30 de la mañana. Ellos agarraban un pequeño aparato con un dispositivo que lanzaban hacia las casas quemando las casas, quemaban una y después iban y quemaban y quemaban otra en otras calles, ellos por medio de walkie-talkies se llamaban los unos a los otros para comenzar incendios.”. Hay video de los escombros en que quedaron complejos de viviendas en El Chorrillo.3

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El cuartel general de Noriega y las FDP se ubicó de al lado del barrio pobre de El Chorrillo, donde creció Noriega. La destrucción de su barrio El Chorrillo tenía como objetivo eliminar cualquier apoyo que tenía en ese barrio. Las tropas yanquis prendieron fuego a edificios y ejecutaron a las personas en la calle.

El autor William Blum informó: “…personas muriendo quemados dentro de las viviendas incineradas, lanzándose de ventanas, corriendo en pánico por las calles, abatidos por tiroteos cruzados, arrollados por tanques, fragmentos humanos por todas partes”.4

La destrucción del barrio El Chorrillo, una zona residencial de aproximadamente 10 manzanas cuadradas, fue tan completa que no quedó ni un solo edificio erecto. Los sobrevivientes de El Chorrillo lo llamaban “Guernica” o “La pequeña Hiroshima”.

La CODEHUCA entrevistó a muchos testigos de los horrores de la invasión:

[D]esde nuestra ventana vimos que se acercaba por la calle un grupo de aproximadamente 18 soldados, vimos que entraron a cada casa. Vimos que salieron los residentes, seguidos por los soldados, y luego vimos que una por una las casas ardieron en llamas. Los soldados estadounidenses estaban prendiendo fuego a las casas. Vimos a personas atrapadas en sus apartamentos, porque vivían en el segundo piso de estas casas de madera. (CODEHUCA Doc. #7)

[V]imos un montón de cuerpos, tanto muertos como heridos, unos encima de los otros. Pensábamos que todos estaban muertos hasta que vimos a unos moverse. Unos tenían el cráneo partido. Vimos a otros que estaban completamente aplastados y creo que los tanques habían pasado sobre ellos porque estaban tan aplastados. (CODEHUCA Doc. #7)

Todos los días, los camiones llevaban cadáveres a las fosas comunes. En la mañana como en la tarde, yo vi a soldados estadounidenses manejando camiones que llevaban 50 cadáveres —en cada viaje— para ser enterrados…. (CODEHUCA Doc #24)

Poco después de la invasión, con tractores excavaron fosas comunes para enterrar los cadáveres. “Enterrados como perros”, dijo la mamá de uno de los civiles muertos.5

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Incineraron los restos humanos y los tiraron en fosas comunes, así imposibilitando saber el número de muertos; se ha calculado entre tres y seis miles de panameños muertos.

Durante y después de la invasión, los soldados yanquis efectuaron acciones represivas contra el pueblo panameño, como:

* Detención ilegal de miles de civiles.

* Registro e incautación de sindicatos, iglesias, oficinas gubernamentales, partidos políticos de oposición, grupos de derechos humanos, y embajadas de otros países.

* Despidos ilegales sin autorización de sus puestos de empleo a más de 10.000 panameños de los sectores privado y público.6

Durante su salvaje invasión de Panamá, Estados Unidos usó varias armas sofisticadas por primera vez en combate — y esto en contra de una población de civiles no armados. Miles murieron, y barrios enteros fueron destruidos. A los restos humanos los incineraron y enterraron en fosas comunes, así imposibilitando un conteo preciso de muertos.

Se calcula que entre tres y seis mil panameños murieron. Durante la invasión también murieron periodistas extranjeros.

LOS CRIMINALES:

El presidente George H.W. Bush (Bush I) era el presidente cuando el gobierno estadounidense planeó y ordenó la invasión. El New York Times informó que Bush dijo: ‘‘Hagámoslo”, y que “[É]l también consideró que el líder panameño, el general Manuel Antonio Noriega, ‘le estaba insultando’. El presidente pensó que el general Noriega se estaba portando más y más abusivo y que llegaría el momento en que habría que vérselas con él…”.7

Dick Cheney, secretario de Defensa, y Colin Powell, presidente del Comando Conjunto, a cargo de la “Operación Causa Justa” desde Washington, D.C. Cheney redactó el plan y Powell lo refinó y “mejoró de manera significativa” tras el fracasado conato de golpe de estado para tumbar a Noriega del 3 de octubre.8

Fueron responsables de que el Departamento de Defensa experimentó con “super-armas” nuevas durante la invasión: el bombardeo stealth [furtivo] de ataque terrestre Lockheed F-117A que lanza bombas de 2 mil libras con “precisión”.

En su libro My American Journey (Mi viaje estadounidense), Powell dice que decidieron que el nombre de la invasión sería “Operación Causa Justa” porque: “Además de tener un timbre inspirador, me gustó algo más. Aún nuestros más severos críticos tendrían que pronunciar ‘Causa Justa’ al denunciarnos”.9

Los medios de comunicación estadounidense, que aplaudieron la invasión y fueron cómplices en el encubrimiento de los crímenes. Fairness & Accuracy in Reporting (FAIR) [Equidad y Exactitud en el Reportaje] informó: “Parece que muy pocos reporteros de TV se han dado cuenta de que los panameños jubilosos que se paseaban ante sus cámaras día tras día para apoyar la invasión hablaban inglés casi a la perfección y eran de tez clara y bien vestidos. Esto en un país donde se habla español y la población es predominantemente mestiza y negra y la pobreza es generalizada”.10

FAIR informó que: “En los primeros días de la invasión, los periodistas de TV estaban obsesionados únicamente con una cosa: ¿Cuántos soldados estadounidenses murieron? La pregunta, repetida constantemente como el redoble de un tambor, tendía a ahogar otros temas: las bajas panameñas, el derecho internacional, la reacción extranjera”.

Ted Koppel, del programa noticiero Nightline del canal ABC, les dijo a los televidentes: “La reputación de Noriega por ser un salvaje bravucón y narcotraficante que goza de su desdén ante Estados Unidos prácticamente pedía una retribución fuerte” (20 de diciembre de 1989).11

La película El engaño de Panamá mostró que la prensa grande yanqui adoptó sin críticas la propaganda del gobierno estadounidense sobre la invasión. La película desenmascara lo que la prensa tapó: las mentiras y distorsiones, la hipocresía, los cadáveres, los horripilantes relatos de los sobrevivientes, y la impunidad total del ejército yanqui al suprimir la verdad.

LA COARTADA:

El día que empezó la invasión, George H.W. Bush dio cuatro razones por la invasión:

Los objetivos de Estados Unidos han sido: Proteger la vida de los ciudadanos estadounidenses, defender la democracia en Panamá, combatir el tráfico de drogas, y defender la integridad del Tratado del Canal de Panamá [los Tratados Torrijos-Carter]. Ha habido muchos intentos de resolver esta crisis a través de la diplomacia y las negociaciones. Todos fueron rechazados por el dictador de Panamá, el general Manuel Noriega, un narcotraficante acusado.… [Las] fuerzas bajo su mando dispararon y mataron a un soldado estadounidense no armado, hirieron a otro, y arrestaron y golpearon salvajemente a un tercer soldado estadounidense y luego interrogaron brutalmente a su esposa, amenazándola con agresión sexual. Eso fue el colmo.

Las temerarias amenazas y agresión del general Noriega contra estadounidenses en Panamá crearon un peligro inminente a los 35.000 ciudadanos estadounidenses en Panamá. Como presidente, no tengo ninguna obligación más importante que la de proteger a los ciudadanos estadounidenses.12

Al día siguiente, Bush dijo: “Nuestros esfuerzos para apoyar al proceso democrático en Panamá y asegurar la seguridad continua de los ciudadanos estadounidenses ahora entra a su segundo día”.13

EL VERDADERO MOTIVO:

En realidad, Bush bien sabía que no hubo ningún intento concertado de parte de Noriega para poner en peligro a ciudadanos estadounidenses en Panamá.

Además, él ya sabía que Noriega estaba involucrado con el “narcotráfico” — ¡de parte de Estados Unidos! Noriega había sido agente de la CIA desde 1967, suministrando a Estados Unidos con valiosa información sobre Cuba y movimientos anti-yanqui en América Latina. Estados Unidos sabía y se beneficiaba de su narcotráfico. Bajo la administración Reagan, la CIA le pagó a Noriega $200.000 al año 14  para que le permitiera transportar armas compradas en Polonia a través de Panamá a los Contras (milicias derechistas armadas) en Nicaragua que estaba combatiendo al gobierno sandinista. 15  La CIA pagó las armas con la venta de cocaína — el comercio de “drogas-por-armas ” en el que Noriega participaba.

Así que estos fueron pretextos para ocultar el verdadero motivo de Bush: el control de la Zona del Canal de Panamá para que sirviera sus intereses imperialistas de dominar a América Latina, su dominio mundial, y el “Nuevo Orden Mundial” que Bush intentaba imponer a medida que la Unión Soviética se desmoronaba. Para 1989, a los gobernantes de Estados Unidos les pareció que Noriega ya no era confiable y que su beligerancia amenazaba a estos intereses, especialmente cuando el control administrativo del Canal de Panamá estaba pasando formalmente de Estados Unidos a Panamá.

Aún antes de la construcción del canal, Panamá era de vital interés estratégico para Estados Unidos. Esta estrecha franja de tierra fue de enorme importancia estratégica geopolítica, económica y militar para Estados Unidos a medida que llegaba a ser una potencia militar mundial a fines del siglo 19. El artículo de Revolución, “La invasión de Panamá de 1989: La injusticia de la ‘Operación Causa Justa’”, señala: “El interés estadounidense en Panamá siempre se ha enfocado en una cosa: la importancia estratégica del Canal. Ha sido crucial para sus operaciones globales, como la penetración capitalista de Latinoamérica y Asia, y su capacidad de desplazar fuerzas militares agresivamente por todas partes del mundo”.16 Además, Panamá sirve de base para que las fuerzas armadas de Estados Unidos lancen incursiones contra otros países de América Latina.

El artículo de Revolución también señala:

Durante los años 70, ante la derrota en Vietnam y la rivalidad con la Unión Soviética, la clase dominante estadounidense decidió cambiar de un control colonial directo del Canal a un control neocolonial, a través del gobierno panameño.

Pero ya no tenía confianza de que Noriega pudiera seguir siendo el capataz…. A través de la invasión, Estados Unidos intensificó su dominación de Panamá y de toda Latinoamérica. Era una de las primeras maniobras yanquis para imponerse como "la única superpotencia" (tras el colapso de la Unión Soviética)....17

No se puede exagerar la importancia para Estados Unidos de Panamá y el Canal de Panamá. El control del canal y el poder tener bases militares en la región era de altísima importancia para Estados Unidos en 1989. El régimen de Bush no podía permitir que el líder de Panamá fuera un tipo beligerante a 10 años del cambio de la administración del canal de Estados Unidos a Panamá.

La invasión de Panamá con su brutalidad y fuerza abrumadora fue precursora de otras invasiones todavía por venir. El 11 de septiembre de 1990, George H.W. Bush dijo ante el Congreso que Estados Unidos iba a implementar un “Nuevo Orden Mundial”, bajo el cual Estados Unidos recurriría a su fuerza bruta para imponerse como la única superpotencia mundial. Enseguida, a sacar a Saddam Husein de Irak. Unos meses después del discurso de Bush, Estados Unidos invadió a Irak, donde mató e hirió “a por lo menos 100.000 iraquíes” en solo seis semanas.18

 


Bibliografía escogida

Blum, William, La CIA: Una historia negra: Intervención de la CIA desde la segunda guerra mundial, Ocean Sur, 2015 (Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II—Updated Through 2003, Common Courage Press, 2008)

“Central American Human Rights Commission (CODEHUCA) Panama Delegation Report to Peacenet” [Informe a Peacenet de la delegación sobre Panamá de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos de Centroamérica]

Chomsky, Noam, What Uncle Sam Really Wants, Odonian Press, 1992 (Lo que realmente quiere el Tío Sam, Siglo XXI, 1994), la sección sobre La invasión de Panamá.

How Television Sold the Panama Invasion” (De cómo la televisión vendió la invasión de Panamá), Jeff Cohen y Mark Cook, Fairness & Accuracy in Reporting.

Musicant, Ivan, The Banana Wars: A History of the United States Military Intervention in Latin America from the Spanish-American War to the Invasion of Panama [Las guerras del banana: Historia de intervenciones militares de Estados Unidos en América Latina desde la guerra hispano-estadounidense hasta la invasión de Panamá], Macmillan Publishing Company, Nueva York, 1990.

The 25th Anniversary of the Invasion of Panama” [El 25 aniversario de la invasión de Panamá], Joseph Palermo, Huffington Post, 18 de febrero de 2015.

El engaño de Panamá (The Panama Deception), directora: Barbara Trent, guión y editor: David Kasper, narradora: Elizabeth Montgomery, emitido: Empowerment Project, Chapel Hill, Carolina del Norte. Rhino Home Video Release, 1992.

La invasión de Panamá de 1989: La injusticia de la ‘Operación Causa Justa’”, Revolución #019, 23 de octubre de 2005.

“United States Invasion of Panama” (Invasión estadounidense de Panamá de 1989) de Wikipedia

 


1. Panama Strongman Said to Trade in Drugs, Arms and Illicit Money,” Seymour Hersh, 12 de junio de 1986, New York Times.(“LA CORRUPCIÓN DE NORIEGA: El máximo jefe militar de Panamá, acusado de tráfico de drogas y asesinato”, Seymour Hersh, 13 de junio de 1986. [regresa]

2. El informe a Peacenet de la delegación sobre Panamá de la Comisión de Derechos Humanos de América Central (CODEHUCA), (el informe de CODEHUCA) dice, “La invasión estadounidense de Panamá ha sido presentada por el gobierno de Estados Unidos y los medios internacionales como un ataque quirúrgico que derrocó al régimen de Manuel Noriega con un mínimo costo humano y material. Este informe, preparado por una delegación conjunta de la Comisión de Derechos Humanos de América Central (CODEHUCA) y la Comisión de Derechos Humanos de Panamá (CONADEHUPA), se basa en testimonios y entrevistas recogidos en una reciente visita de investigación a Panamá. Revela que la realidad de la invasión panameña, y las condiciones bajo las cuales viven ahora los panameños, es fundamentalmente diferente de la imagen presentada a la comunidad internacional”. [regresa]

3. La decepción de Panamá, un documental del Empowerment Project, 1992, narrado por Elizabeth Montgomery y ganador del Oscar en 1993 por mejor documental. “La decepción de Panamá documenta la historia no contada de la invasión estadounidense de Panamá el diciembre de 1989; los acontecimientos que la precedieron; el exceso de fuerza que se usó; la inmensidad de la muerte y la destrucción; y la devastación que dejó. La decepción de Panamá destapa las verdaderas razones por este ataque condenado internacionalmente, y presenta un punto de vista sobre la invasión que difiere mucho de lo que la prensa estadounidense presenta, y revela cómo el gobierno estadounidense y la prensa grande suprimió información sobre este desastre de política exterior”. La película afirma que la principal razón por la cual el gobierno de Estados Unidos invadió a Panamá fue para destruir las FDP, las Fuerzas de Defensa de Panamá, a las cuales consideraba una amenaza para su control de Panamá, y para instalar un gobierno aprobado por Estados Unidos. La película incluye metraje de fosas comunes descubiertas después de que las tropas estadounidenses se habían retirado y de barrios enteros incendiados, así como escenas de los más de 20.000 refugiados que huyeron del conflicto” (del Empowerment Project). [regresa]

4. Una historia negra: Intervención de la CIA desde la segunda guerra mundial, William Blum, Ocean Press, 2015 (Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II – Updated Through 2003, Common Courage Press, 2008). [regresa]

5. How Our 1989 Invasion of Panama Explains the Current US Foreign Policy Mess” [De cómo nuestra invasión de Panamá explica los líos en que hoy está la política exterior de Estados Unidos], Mother Jones, 23 de diciembre de 2014. [regresa]

6. Informe de CODEHUDCA. [regresa]

7. Fighting in Panama: The President; A Sense of Inevitability In Bush's Decision to Act” [La batalla en Panamá: El presidente; un sentido de inevitabilidad en la decisión de Bush de actuar], New York Times, 24 de diciembre de 1989. [regresa]

8. U.S. in No Hurry to Quit Panama” [No hay apuros para Estados Unidos para sallir de Panamá], Thom Shanker y Timothy J. McNulty, Chicago Tribune, 22 de diciembre de 1989. [regresa]

9. How the 1989 War on Manuel Noriega’s Panama Super-Charged US Militarism” [De cómo la guerra de 1989 contra el Panamá de Manuel Noriega sobrealimentó el militarismo estadounidense], Nation, 30 de mayo de 2017. [regresa]

10. “How Television Sold the Panama Invasion” [De cómo la televisión vendió la invasión de Panamá], FAIR.org.  [regresa]

11. Al enterarse que solo 9 soldados estadounidenses habían muerto, el presentador principal de NBC John Chancellor comentó con aprobación: “Perdimos números como estos durante grandes ejercicios de entrenamiento” (NBC, 20/12/89). El presentador de CNN Ralph Wenge, al entrevistar a un ex comandante militar estadounidense, dijo: “Noriega buscaba problemas. El presidente Bush enumeró todas las cosas que Noriega había hecho que le obligó a tomar acción. ¿Por qué Noriega hace estas cosas?” (21/12/89). Los otros presentadores principales Tom Brokaw, Peter Jennings y Dan Rather todos dijeron cosas similares. [regresa]

12. “Fighting in Panama: The President” [La batalla en Panamá: el presidente), New York Times, 21/12/89. [regresa]

13. “How Our 1989 Invasion of Panama Explains the Current US Foreign Policy Mess” [De cómo nuestra invasión de Panamá explica los líos en que hoy está la política exterior de Estados Unidos], Mother Jones, 23 de diciembre de 2014. [regresa]

14. “United States invasion of Panama“, Wikipedia. [regresa]

15. The Banana Wars: A History of the United States Military Intervention in Latin America from the Spanish-American War to the Invasion of Panama [Las guerras del banana: Historia de intervenciones militares de Estados Unidos en América Latina desde la guerra hispano-estadounidense hasta la invasión de Panamá], Ivan Musicant, Macmillan Publishing Company, Nueva York, 1990, p. 391. [regresa]

16. “La invasión de Panamá de 1989: La injusticia de la ‘Operación Causa Justa’”, Revolución #019, 23 de octubre de 2005. [regresa]

17. Ibid. [regresa]

18. “Tens of Thousands of Iraqi Soldiers' Bodies Left Behind : Casualties: Body count is practically impossible with victims in tanks, bunkers and roadside ditches” [Decenas de miles de cadáveres de soldados iraquíes abandonados: Bajas: El conteo de cadáveres es prácticamente imposible con las víctimas en tanques, trincheras y zanjas a la orilla de carreteras), James Gerstenzang, Los Angeles Times, 1 de marzo de 1991. [regresa]

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