Auge de protestas en América Latina

| revcom.us

 

23 de octubre de 2019. En los últimos meses se ha producido un auge de protestas antigubernamentales en varios países de América Latina. En esta página posteamos imágenes y relatos breves de algunas de estas luchas. Las economías y las estructuras políticas de todos estos países han estado dominadas durante mucho tiempo por el imperialismo yanqui, mientras que otras potencias imperialistas están contendiendo cada vez más en esta región.

Chile

El 6 de octubre, el presidente chileno Sebastián Piñera anunció un drástico aumento de pasajes para el sistema ferroviario del metro. Este fue un nuevo ataque a las masas chilenas que ya padecían una vida insoportable, del aumento de la carga de la deuda a los recortes de las pensiones y la atención de salud y el aumento de los costos de la electricidad y otras necesidades. Ha habido un descontento generalizado por los escándalos de corrupción del gobierno y la represión a los movimientos estudiantiles. El aumento de los pasajes desencadenó oleadas de protestas pacíficas, de las personas que salen a las calles a golpear sus ollas y sartenes (una forma tradicional de protesta en Chile) a una nueva forma: las “evasiones”, difundidas por las redes sociales, donde la gente se reúne en una estación del metro a una hora específica y se sube a los trenes en masa sin pagar. Para fines de la semana pasada, los enfrentamientos entre manifestantes y la policía ya habían resultado en 308 arrestos y 167 heridos. El viernes 18 de octubre, decenas de estaciones de metro fueron atacadas y quemadas. Para el sábado 19, Piñera había declarado un estado de emergencia en la capital de Santiago y había enviado al ejército, con tanques, lanzaaguas y soldados. Antes de que terminara el día, se extendió el estado de emergencia a otras zonas importantes de Chile. Al final del día, suspendió el aumento del precio de los pasajes, en medio de peticiones generalizadas a que dimitiera, pero en cuestión de horas las fuerzas armadas habían declarado un toque de queda de dos semanas. La situación sigue con mucha tensión.


Durante la semana del 6 de octubre, los enfrentamientos entre manifestantes y la policía resultaron en 308 arrestos y 167 heridos, según informes. Foto:  AP


Un aumento de pasajes del metro prendió una ola de protestas pacificas el domingo 6 de octubre, pero para el viernes, ya habían sido atacadas e incendiadas docenas de estaciones. Foto: Toma de pantalla

Ecuador

Durante la primera quincena de octubre, Ecuador se vio sacudido por una fuerte convulsión contra las nuevas medidas de austeridad, que incluían la eliminación de los subsidios a los combustibles en esta nación productora de petróleo. Estas medidas fueron devastadoras para la gran población indígena de Ecuador, así como para los conductores de taxis, autobuses y camiones, y los recortes de las prestaciones y salarios de los trabajadores públicos tuvieron efectos aún más amplios. Al someterse a las demandas del Fondo Monetario Internacional, el presidente Lenín Moreno, anunció medidas de austeridad el 1º de octubre. El 3 de octubre estallaron protestas masivas. Al día siguiente, Moreno declaró un estado de emergencia. Pero las protestas se intensificaron, y el 8 de octubre, el presidente huyó de sus oficinas en la capital, Quito, a Guayaquil, en la costa. A medida que la lucha seguía en ascenso, Moreno llegó a un acuerdo con algunos líderes de los grupos indígenas, retirando el decreto de austeridad a cambio de que se pusiera fin a las manifestaciones. Pero el gobierno está contraatacando ferozmente. Se informó de que siete personas murieron en las protestas, y varios líderes de la oposición han huido del país. Muchos manifestantes que fueron arrestados se enfrentan a una fuerte pena en la cárcel. Al menos una organización sindical importante ha denunciado el acuerdo y ha llamado a que las protestas se reanuden a fines del mes.


Las medidas de austeridad han devastado a la gran población indígena de Ecuador. Foto:  AP


Se informa de siete muertes en las protestas a medida que la lucha sigue en ascenso. Foto: AP

Peru

En 2011, el gobierno peruano otorgó una licencia a Southern Copper Corp., una corporación mexicana, para construir un enorme proyecto minero de cobre en el valle del Tambo, en el sur del Perú. Los agricultores y otras personas de la región reconocieron que el proyecto iba a causar una contaminación masiva del suelo y el agua, lo que iba devastar la agricultura, el medio ambiente y los medios de subsistencia de la población. En 2011 y de nuevo en 2015, libraron intensas batallas contra el proyecto, lo que hizo que se suspendiera en 2015. Cuando se volvió a poner en marcha a principios de este año, las masas se levantaron de nuevo en protesta. Marcharon miles de personas en la cercana ciudad de Arequipa. Bloquearon el puerto de Matarani. Bloquearon las carreteras. Y libraron intensas batallas combativas con la policía. En agosto, el gobierno suspendió temporalmente la licencia de la empresa minera “para hacer una evaluación adicional”. Pero las protestas han continuado.


Miles de personas de la comunidad agrícola en el valle del Tambo, al temer que, de construir la mina, pierdan vastas extensiones de tierras de cultivo, marcharon en la vecina ciudad de Arequipa. Foto: Peoples Dispatch


Desde 2010 en Arequipa, Perú, la gente ha venido protestando contra los planes de la cía. Southern Copper de invertir 1.4 mil millones de dólares para construir la mina de cobre en Tía María. Las protestas han vuelto a intensificarse. Foto: Peoples Dispatch

Imperialismo quiere decir enormes monopolios e instituciones financieras que controlan las economías y sistemas políticos —y la vida de la gente— no solamente en un país sino en todo el mundo. Imperialismo quiere decir explotadores parasíticos que oprimen a centenares de millones de personas, condenándolas a incalculable miseria; financistas parasíticos capaces de hacer pasar hambre a millones simplemente presionando una tecla de una computadora y trasladando de esa manera grandes cantidades de riqueza de un lugar a otro. Imperialismo quiere decir guerra —guerra para suprimir la resistencia y rebelión de los oprimidos, y guerra entre los estados imperialistas rivales—, quiere decir la capacidad de líderes de estos estados de condenar a la humanidad a increíble devastación, quizás hasta la aniquilación total al oprimir un botón.

El imperialismo es el capitalismo en la etapa en que sus contradicciones básicas han alcanzado un nivel extremadamente explosivo. Pero el imperialismo también significa que habrá revolución —el levantamiento de los oprimidos para derrotar a sus explotadores y atormentadores— y que esta revolución será una lucha mundial para barrer a ese monstruo global, el imperialismo.

—Bob Avakian, Lo BAsico 1:6

 

 

 

Consiga una e-suscripción gratuita a revcom.us:



Se necesitan: Voluntarios para revcom.us y Revolución

Envíenos sus comentarios.