Apuntes tras ver Planeta de los humanos…

Para cambiar la manera en que tenemos que vivir, tenemos que cambiar el sistema bajo el cual vivimos

El capitalismo-imperialismo está destruyendo el planeta…
Únicamente la revolución le ofrece a la humanidad una verdadera oportunidad para salvarlo

“...tenemos dos opciones: o vivir con todo eso y condenar a las generaciones del futuro a lo mismo, o a cosas peores, si es que siquiera tengan un futuro… o, ¡hacer la revolución!”

—Bob Avakian

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Hace poco, vi El planeta de los humanos, la nueva película producida por Michael Moore y dirigida por Jeff Gibbs. También he seguido la controversia en torno a la película. ¿Es Planeta de los humanos una herramienta útil que proporciona observaciones e indica vías de resistencia para aquellos que están preocupados por el destino del planeta? La respuesta es que, si bien plantea importantes interrogantes y tiene ciertas denuncias útiles de los límites y problemas de la “energía verde” (como la solar y la eólica) en las actuales condiciones del capitalismo, la película está muy atrapada dentro de los límites del sistema capitalista-imperialista, cuya naturaleza no comprende.

Una película que en última instancia le echa la culpa a la gente, y no al sistema

Para aquellos que no estén familiarizados con la película, se propone desvelar algunas de las ilusiones populares sobre la energía “verde” “renovable”: fuentes de energía que no se agotan cuando se usan (como la energía del sol) y que no emiten el dióxido de carbono que causa el calentamiento global.

El debate que la película quiere abrir en parte aborda las afirmaciones hechas por los promotores de la “energía verde” por su limitada huella ecológica. La película señala correctamente cómo la energía solar y la eólica dependen, en su actual proceso de manufactura, de la energía procedente de los combustibles fósiles y de las materias primas que requieren combustibles fósiles en la cadena de producción. Esto es cierto, y es un verdadero problema que no se puede abordar seriamente dentro de este sistema el que es tan dependiente de los combustibles fósiles rentables.

Pero cuando se trata de un análisis real de la emergencia ecológica a la que nos enfrentamos, y lo que subyace a ella, Planeta de los humanos le echa la culpa por el calentamiento global y por la acelerada devastación ambiental principalmente a la gente: al consumo excesivo —a nosotros, es decir, nosotros que nos encontramos en el Occidente, que no podemos controlar nuestros apetitos; y a la sobrepoblación— la que claramente se refiere al “aquellos” del “sur global” que no pueden controlar su procreación. Mientras la película se abre y examina el inmenso daño ecológico que se ha hecho al planeta, una sombría voz en off ofrece este tema de encuadre: “¿Cuánto tiempo nos queda a los seres humanos? ¿Cómo sabrían cuándo ya es nuestra hora de irnos?”

La película está empapada de una suerte de desesperanza apocalíptica, de una especie que está devastando al planeta mediante una tecnología avanzada. Pone ante la cámara varios oradores que identifican el problema como la “civilización industrial” y sobrepoblación. El eje y efecto general de Planeta de los humanos es dejar libre de culpas al sistema político-económico del capitalismo-imperialismo.

Ahora Moore y Gibbs han atiborrado su película con denuncias a los intereses corporativos que impulsan ciertos proyectos de energía verde, y da ejemplos que deberían suscitar preocupación, especialmente entre los activistas comprometidos en este movimiento. La película también habla de la influencia de las corporaciones en el movimiento ambiental, especialmente por medio de la participación financiera y donaciones1. Esto ha seducido a algunos cinéfilos a ver la película como una crítica al capitalismo. Pero el velo no ha sido levantado.

La esencia o el problema fundamental del capitalismo no son, como Moore y Gibbs argumentan, las corporaciones “codiciosas” y “tramposas”. Como se puede ver aquí en inglés o leer aquí en español, el capitalismo es un sistema económico con ciertas características fundamentales y motivaciones internas. Un sistema de propiedad privada de los medios de producción (fábricas, transporte, medios de comunicación, etc.)... un sistema organizado en torno a la producción de ganancias basada en la explotación de la mano de obra asalariada en todo el mundo... un sistema en el que enormes unidades y bloques de capital (corporaciones, bancos, grupos de inversión, etc.) están impulsados por la competencia para expandirse sobre la base de abaratar la producción para poder obtener participaciones del mercado y ventajas competitivas — o enfrentarse a la ruina. Es un sistema global de explotación y dominación dividido en estados capitalistas imperialistas rivales (Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia, etc.) que salvaguardan intereses nacionales de capital y luchan entre sí en pos del control de los mercados, las materias primas y las regiones en diferentes partes del mundo y la dominación de los países oprimidos del mundo.

Planeta de los humanos señala que, dado que las energías renovables no son tan productivas en esta etapa como los combustibles fósiles (lo que es cierto), y dado el papel de los combustibles fósiles en la manufactura de proyectos solares y eólicos, las energías renovables no suponen una mejora real con respecto a los combustibles fósiles. Esa conclusión es errónea. Pero la realidad es que no hay ninguna transición fácil para dejar de utilizar los combustibles fósiles, dado qué tan estructurado lo es la economía a su alrededor. Y en una economía y sociedad radicalmente diferentes, nos enfrentaríamos al complejo desafío de hacer una transición a las energías renovables y al mismo tiempo tener que satisfacer las necesidades de alimentación, salud y vivienda de miles de millones de personas en el planeta. Michael Moore y Jeff Gibbs dan por sentado, sin embargo, que la energía verde sólo puede desarrollarse en las formas problemáticas de hoy y servir al poder y a las ganancias de las corporaciones. La razón es que están atrapados en los horizontes ideológicos del sistema capitalista-imperialista.

Una respuesta de “pensamiento mágico” sobre el sistema

La respuesta de muchas personas del movimiento ambientalista tradicional al cinismo desencantado de la película y a las tergiversaciones fácticas del potencial de la energía renovable2 es ofrecer una forma de “pensamiento mágico”. Y esto también deja libre de culpas al sistema capitalista-imperialista. Se propaga la idea de que el movimiento ecologista ha venido dando enormes pasos, que estamos en la cúspide de un gran avance para resolver el problema de la adicción a los combustibles fósiles. Se trata de la ficción consoladora de que las innovaciones de la tecnología verde y la viabilidad comercial, combinadas con un “Nuevo Acuerdo Verde” desde la cúpula, pueden hacernos transitar fácilmente a un futuro de energía solar y eólica. Lo único que falta, según esta versión, son los fondos, la presión política desde abajo y la voluntad política para cambiar.

Eso es tan fantasioso como lo es peligroso. El sistema capitalista-imperialista ha puesto a la humanidad y al planeta en una trayectoria desastrosa. Independientemente de todas las inversiones en energías renovables de los últimos 25 años, el 80 por ciento de la energía mundial proviene del petróleo, el carbón y el gas natural. He escrito de por qué es así — lo que esto dice sobre el funcionamiento y los fundamentos del sistema capitalista-imperialista tal como ha evolucionado históricamente y el papel del petróleo como una mercancía estratégica ligada al imperio (véase “A 50 años del primer Día de la Tierra: Reflexiones sobre la catástrofe que es el capitalismo-imperialismo” en revcom.us).

Esta es la realidad, y el llamado Nuevo Trato Verde no es ninguna salida. He escrito extensamente sobre esto, y animo a la gente a explorar “Por estas 5 razones ‘El Nuevo Acuerdo Verde’ es engañoso, peligroso y parte del problema — Engaños ajenos y propios al servicio del imperio de Estados Unidos” en revcom.us.

Y la situación política actual no podría ser más peligrosa. Nos gobierna el régimen fascista de Trump y Pence, el que niega la realidad del calentamiento global... intimida a los científicos... y está incrementando la producción de combustibles fósiles a niveles cada vez más calamitosos (siguiendo los pasos y huella ecológica de Obama y expandiendo la producción del petróleo y la fracturación hidráulica del gas natural).

Una verdad incómoda y liberadora

Hay una verdad incómoda pero liberadora la que cualquiera que se preocupe profundamente por el futuro de la humanidad y la supervivencia del planeta tiene que reconocer y en torno a la cual tiene que actuar. Para cambiar nuestro estilo de vida, para cambiar la manera en que una economía funciona —esta economía capitalista-imperialista que explota y saquea en todo el mundo— tenemos que cambiar el sistema en el que vivimos. Para que tengamos una oportunidad seria de proteger el planeta, tenemos que hacer una revolución para derrocar este sistema.

Existe una estrategia para hacer semejante revolución; existen un plan y un proyecto para construir una sociedad radicalmente nueva y mucho mejor que pueda interactuar de manera sustentable con la naturaleza — para que la humanidad se convierta en guardián del planeta. Se trata de lo que han hecho posible la dirección y el nuevo comunismo desarrollado por Bob Avakian (BA). Y se expresa concretamente en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte de la autoría de BA y en los relacionados Algunos principios claves del desarrollo socialista sustentable.

Se trata de una revolución para superar toda la explotación y opresión y todas las divisiones sociales. Para alcanzar un verdadero mundo de comunidad. Es nuestra única oportunidad de detener la destrucción del planeta.


1. La película contiene ataques inescrupulosos a Bill McKibben, el escritor y activista ambientalista. Le atribuye posiciones que ya no sostiene — en lugar de refutar sus argumentos más fuertes y sus posiciones actuales, y alega falsamente que McKibben está financieramente subordinado a intereses corporativos. McKibben tiene muchas ilusiones sobre la capacidad del sistema de cambiarse desde dentro, y ha promovido programas y políticas que no conducen a la solución de la emergencia ambiental. Pero esta acusación de ser “comprado” no es cierta y no es propicia para el tipo de debate que tienen que darse. [volver]

2. Algunos críticos de la película, entre ellos el ambientalista y cineasta Josh Fox, el científico climático Michael Mann, y otros en una carta firmada, han exigido la retirada de la película de presentaciones públicas. La película tiene inexactitudes y el ya mencionado ataque a McKibben. A los que están detrás de la película hay que llamarles la atención respectiva. Pero hay que ver y debatir la película. [volver]

Constitution for the New Socialist Republic in North America cover

 

Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte
(Proyecto De Texto)

De la autoría de Bob Avakian y adoptada por el Comité Central del PCR.

Descargue y lea el pdf aquí.

¿Cómo lidiaría una sociedad socialista revolucionaria con la emergencia ambiental?
Pasajes de la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte


Vea también:

Algunos principios claves del desarrollo socialista sustentable

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En este momento poco común cuando la revolución se vuelva posible…
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En este momento, debemos ampliar nuestro alcance a las decenas de miles de personas que aún no saben, y que hace falta que sepan, de esta revolución y de la dirección que tenemos en Bob Avakian.

No hay ningún sitio web como revcom.us en el mundo actual… donde las personas en Estados Unidos y a nivel internacional pueden conocer y conectarse con la dirección que tenemos en BA… donde las personas pueden encontrar un análisis científico vivo de los acontecimientos importantes en la sociedad y en el mundo, su relación con el sistema bajo el cual vivimos, cuáles son los intereses de la humanidad, cómo la revolución es la única solución y las formas en que las personas pueden actuar y están actuando para hacer los preparativos en camino a esa revolución. Nuestro sitio bilingüe alcanza a miles de hispanoparlantes por todo el mundo.

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