TRUMP YA ESTÁ ROBÁNDOSE LAS ELECCIONES Y YA ESTÁ AMENAZANDO CON AÚN MÁS VIOLENCIA PARA MANTENERSE EN EL PODER

Segunda parte de

NO SERÁ SUFICIENTE VOTAR —  DEBEMOS TOMAR LAS CALLES, Y PERMANECER EN LAS CALLES CON LA DEMANDA ¡TRUMP-PENCE FUERA YA!

 

En la Declaración de Bob Avakian, del 1º de agosto de 2020, Sobre la situación crítica inmediata, la urgente necesidad de expulsar al régimen fascista de Trump y Pence, votando en estas elecciones, y la necesidad fundamental de la revolución, abordé este importante punto:

A esta hora crítica, hay que utilizar todos los medios apropiados de acción no violenta para sacar del poder a este régimen. E, incluso con protestas de masas que exigen que se saque del poder al régimen de Trump y Pence, si este régimen permanece en el poder a la hora de votar, pues en tal caso —sin confiar en lo fundamental en votar— utilizar todos los medios apropiados para trabajar para sacar del poder a este régimen debe incluir votar contra Trump (suponiendo que en efecto se celebren las elecciones). Para que quede claro, esto no se refiere a un “voto de protesta” por algún candidato que no tiene posibilidades de ganar, sino votar concretamente por el candidato del Partido Demócrata, Biden, a fin de dar un voto que tenga un efecto real contra Trump.

Al mismo tiempo, sin embargo, enfaticé fuertemente que:

Simplemente confiar en el voto para sacar a este régimen casi seguramente conducirá a resultados muy malos, incluso desastrosos. Esto es muy cierto en vista de lo que este régimen ya está haciendo, y lo que Trump está diciendo, en relación a las elecciones.

El régimen de Trump y Pence ya está maniobrando para suprimir los votos

El hecho de que Trump, y sus seguidores, siguen cometiendo un ultraje tras otro, de manera regular, puede hacer que las personas —hasta las que odian todo lo que Trump representa— se olviden de los ultrajes cometidos incluso hace poquito tiempo. Pero, es de crucial importancia no olvidar que Trump ya ha propuesto la idea de “demorar” las elecciones sobre la base de sus afirmaciones completamente falsas de que cosas como la votación por correo resultarán en un fraude masivo y que se podría tardar semanas, meses o incluso años para conocer el verdadero resultado de las elecciones (nótese: semanas, meses o incluso años — ¡durante ese tiempo Trump insistiría en quedarse en el poder!).

Trump y sus seguidores están maniobrando para suprimir los votos de muchas personas negras, y otras, de las cuales probablemente muchísimas de ellas voten contra Trump. Un ejemplo notorio es: En el estado de Florida (al cual Trump necesita desesperadamente ganar), el gobierno controlado por republicanos está maniobrando para socavar cambios en la Constitución de Florida que han restaurado el derecho de votar a los que fueron declarado culpables de delitos graves. Estas maniobras posiblemente les priven del derecho de votar a casi 800.000 personas, muchas de las cuales son negras o latinas1.

Los agentes de Trump ya están en el proceso de organizar a golpeadores fascistas para que vayan a los lugares de votación, especialmente en los estados de contienda decisiva, para “estar alerta en caso del fraude”. En “Trumplandia” fascista, mentir es un modo de vivir y el procedimiento estándar. Cuando dicen “ley y orden”, quieren decir los asesinatos policiales de negros y latinos. A su parecer, la verdad no es más que las “noticias falsas”, y dicen que “la ciencia no sabe” cosas que solamente Trump sabe. Así que cuando hablan del “fraude electoral”, lo que quieren decir es cuando la gente vota contra Trump. Y lo que tienen la intención de hacer estos golpeadores fascistas organizados por el campo Trump es precisamente impedir que la gente vote contra Trump — con la amenaza, y el uso, de la fuerza y la violencia.

Michael Cohen —que era el abogado personal y “gestor” de Trump durante más de 10 años— ha hecho sonar la alarma, más de una vez, de que Trump hará cualquier cosa para quedarse en el poder, incluso iniciar una guerra para crear una emergencia nacional2. Trump, que es tanto un mentiroso patológico como un mentiroso con propósito, ha minimizado deliberada y repetidamente el peligro de la pandemia de la Covid-19, aunque está consciente del peligro grave que en realidad representa. Ya ha obligado a los organismos gubernamentales, como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), a cambiar sus hallazgos y recomendaciones sobre la pandemia de la Covid-19 para servir a las ambiciones y metas políticas de Trump. Y parece cada vez más probable que, poco antes de las elecciones, en un esfuerzo por contrarrestar el desenmascaramiento de su terrible temeridad con respecto a la Covid-19, y para declararse perversamente el “salvador” del pueblo ante esta pandemia, Trump haga uso de su poder presidencial para presionar por la aprobación del uso de una vacuna, aún antes de que se haya determinado científicamente si tal vacuna es no solamente eficaz sino segura.

Trump ha suprimido a la oposición con la violencia, y ha amenazado con aún mayor violencia

Otra cosa que no debemos olvidar es que Trump no sólo ha justificado y respaldado, sino que ha alentado abiertamente, la violencia de parte de tropas de asalto supremacistas blancos armados (a los cuales él llama “gente de la Segunda Enmienda”). Ha apoyado a los ataques violentos por parte de la policía contra manifestantes y ha utilizado las fuerzas armadas del gobierno para atacar y suprimir a las protestas, en Washington, D.C., en Portland y otras ciudades. Ya hay bastante evidencia —y sale más evidencia a cada rato— de que (suponiendo que de hecho se celebren las elecciones) sin importar el resultado concreto de las elecciones, Trump se declarará el ganador y usará cualquier medio a su alcance, incluida la violencia, para mantenerse en el poder. Como señaló un artículo posteado hace poco en revcom.us:

El 10 de septiembre, Jeanine Pirro del fascista “Noticiero” Fox le preguntó a Trump cuál sería su respuesta en la noche de los comicios si él ganara y aquellos que se le oponen “amenazaran con emprender disturbios”. La respuesta de Trump: “Los apagaremos muy rápidamente si hacen eso... Tenemos el derecho de hacerlo, tenemos el poder de hacerlo si ellos lo quisieran. Fíjese, se llama insurrección”3.

Es necesario “traducir” lo que se dice en este episodio del “mentira-maratón” fascista continuo de Trump y sus cómplices mediáticos (como el “noticiero” Fox). Hablar de que Trump “ganara” las elecciones significa que Trump se declarara a sí mismo el ganador. (Acuérdense que Trump ya ha insinuado fuertemente que no aceptaría los resultados de las elecciones si Biden ganara; y Trump siempre ha insistido en que la única manera en que podría perder sería si las elecciones “se amañaran”.) “Disturbios”, en habla-fascista, quiere decir protestas contra la brutalidad policial y otras injusticias, aunque estas protestas sean pacíficas en su inmensa mayoría (como lo han sido); e “insurrección” en boca de ellos alude a la movilización contra el régimen de Trump y Pence, aunque esa movilización sea no violenta.

El mismo artículo en revcom.us llama la atención sobre esto:

Otro vistazo a lo que los fascistas quizá estén contemplando e incluso planeando salió de la boca del agente republicano de larga trayectoria y títere de Trump, Roger Stone. (En julio, Trump conmutó la condena de 40 meses de prisión de Stone, al que habían condenado por mentir al Congreso). En una llamada con Alex Jones —un teórico de conspiraciones trumpista— en su programa virtual Infowars, Stone dijo que Trump debiera considerar declarar “ley marcial” o invocar el Acta contra Insurrecciones si perdiera las elecciones de noviembre3.

Y Stone instó al “Procurador General” William Barr (el jefe del Departamento de Injusticia trumpista, el máximo encargado de la represión ilícita y un “comandante” de las tropas de asalto del régimen) a que prepare ahora una fuerza lista para actuar según esta declaración de la “ley marcial” si Trump perdiera.

Nótese que Stone llama abiertamente a que Trump utilice la violencia para mantenerse en el mandato si Trump perdiera las elecciones.

Otros promotores fanáticos de este régimen, tanto dentro como fuera del gobierno, han convocado a sus seguidores a armarse en preparación para las elecciones.

Sería un error muy grave no tomar en serio lo que Trump y sus seguidores fascistas están proclamando abiertamente.

Pero, por verdaderamente peligrosos que lo sean estas fascistas amenazas y actos de violencia, y los preparativos para llevar a cabo aún más violencia — dejarse intimidar y claudicar ante esto llevaría a un horror mucho más grande.

Hay que oponerse activa y vigorosamente a los esfuerzos trumpistas por suprimir los votos; y las personas deben movilizarse, ahora y de manera continua, en torno a la demanda de que el régimen de Trump y Pence en su conjunto tiene que marcharse.

No podemos confiar en los demócratas, no podemos esperar hasta noviembre

En la Primera parte de esta serie, examiné las razones de por qué los demócratas no denunciarán al régimen de Trump y Pence, y a sus seguidores, por lo que son: fascistas. Señalé:

Una y otra vez, los demócratas han tratado de lidiar con esto utilizando las mismas “normas” e instituciones las que este régimen está desafiando y triturando, o que está haciendo conformarse a sus objetivos fascistas — las cortes, las audiencias y procedimientos del Congreso, etcétera. Una y otra vez, los demócratas han fracasado. Sin embargo, se niegan obstinadamente a buscar otros medios para oponerse a este régimen, más que recurrir a estas mismas “normas” y procedimientos. Esto es lo que están haciendo, y se inclinarán fuertemente a seguir haciéndolo, incluso ante las maniobras crecientes e intensificadas de Trump para suprimir el voto en las elecciones venideras y su determinación claramente indicada de hacer que sea declarado el ganador en las elecciones, o de permanecer en el poder sin importar el resultado de las elecciones4.

Biden y los demócratas actúan como si hubiera tanto conflicto amargo, violencia y “caos” en la sociedad — e insisten repetidamente en que hay tanto conflicto amargo, violencia y “caos” en la sociedad porque “Trump nos está dividiendo, no nos está uniendo”. Pero la verdad es que, si bien Trump se ha vuelto un “punto de convergencia” y una “punta de lanza” para las fuerzas fascistas en Estados Unidos, dentro de las estructuras del poder y más ampliamente entre sectores de la población, hay razones y causas profundamente arraigadas de por qué este fascismo ha cobrado tanta fuerza. Biden y los demócratas no pueden “hacer que se unifique el país”, como dicen falsamente, porque no puede darse ninguna “conciliación” con estos fascistas — cuyas “quejas” se derivan del resentimiento fanático contra cualquier limitación a la supremacía blanca, la supremacía masculina, la xenofobia (el odio por los extranjeros), el chovinismo pro estadounidense rabioso y el saqueo irrestricto del medio ambiente, y que se expresan cada vez más en términos literalmente lunáticos. ¡No puede darse ninguna “conciliación” con esto, salvo de acuerdo a los términos de estos fascistas, con todas las terribles implicaciones y consecuencias de hacerlo!

Como también he enfatizado: “Todo esto señala la probabilidad muy grande de que, independientemente del resultado real de estas elecciones (suponiendo que de hecho se celebren), si Trump se declarara el “ganador” y se negara a dejar el cargo, en ausencia de una movilización verdaderamente masiva que exigiera que fuera sacado del poder el régimen de Trump y Pence, los demócratas terminarían por claudicar ante Trump4

Esto no quiere decir que sería irrelevante votar por Biden — que no tendría ningún impacto. Muchas personas que odian a Trump han expresado al mismo tiempo una clara falta de entusiasmo por Biden. Pero “entusiasmo por Biden” —o la falta de tal entusiasmo— en realidad no viene al caso, y basar las cosas en algo así implica ignorar al por mayor, o deliberadamente hacerse de la vista gorda, respecto a qué tan crucial lo es lo que está en juego. La razón de votar por Biden es votar contra Trump y su régimen en su conjunto. Y eso debe ser razón suficiente, para cualquier persona que seriamente se preocupe por la justicia social, que se niegue a vivir en un Estados Unidos fascista y que tenga una sensación de la catástrofe muy real que eso implicaría, no sólo para la gente en Estados Unidos sino para toda la humanidad, si Trump consiguiera un “mandato de reelección”. Por estas razones, como señalé en mi Declaración del 1º de agosto, si llegara a darse el caso —si el régimen de Trump y Pence aún estuviera en el poder a la hora de celebrar los comicios—, pues para votar contra Trump, sería muy importante y necesario votar por Biden.

Como enfatiza esa Declaración: “hay una —y únicamente una— cosa ‘buena’ que podría resultar de estas elecciones: asestar una derrota contundente a Trump y al régimen fascista en su conjunto”. Esto no “pondría fin” al fascismo que ha surgido de contradicciones profundamente arraigadas y que ha cobrado fuerza durante décadas. Pero, como la Declaración del 1º de agosto también enfatiza: asestar una derrota contundente a este régimen “crearía condiciones mucho mejores para seguir librando la lucha contra todo lo que representa el régimen de Trump y Pence y toda la opresión e injusticias de este sistema, y eso sería un gran regalo para la gente del mundo”.

Al mismo tiempo, por todas las razones que se abordan en esa Declaración, y que se recalcan aquí —las maniobras de Trump que ya van viento en popa para robarse las elecciones, y su determinación de hacer uso de cualquier medio a su alcance para permanecer en el poder, sin importar el resultado concreto de esas elecciones, y al mismo tiempo la probabilidad de que, al dejar las cosas únicamente en sus manos, los demócratas terminarán por claudicar ante Trump— esperar para noviembre y confiar en votar muy probablemente conducirá al desastre. 

Las personas tienen que despertarse seria y completamente a la realidad de lo que está en juego, antes de que se haga muy tarde. Más de unas pocas personas han observado, a veces con una triste resignación, que la continua avalancha de mentiras y actos criminales verdaderamente monstruosos de Trump y su régimen las ha desgastado, al extremo de que ya nada les conmociona ni se sienten impelidas a actuar. Pero perder nuestra capacidad de indignarnos, y de actuar a base de esa indignación, significa perder nuestra humanidad — y, en vista de la situación que enfrentamos, eso equivale a colaborar con el fascismo de este régimen y la catástrofe hacia la cual está propulsando inexorablemente a la humanidad.

El fanatismo demente de los fascistas al insistir en que Trump deba mantenerse en el poder, cueste lo que cueste, tiene que encontrarse, y verse abrumado, con la intensidad apasionada consciente de las masas de personas que odian todo lo que este régimen fascista representa, que reconocen el peligro existencial muy real que este régimen representa para la humanidad y que arden con una determinación justificada de que ¡este régimen tiene que marcharse!

Y para convertir eso en realidad, no podemos dejar que esta determinación justificada sea canalizada a simplemente votar contra Trump. Lo que se requiere urgentemente ahora es que “se salga de las ‘normas’ de este sistema y se movilice a las masas de personas en una lucha decidida, no violenta pero sostenida en las calles para exigir la expulsión de este régimen, tal como RefuseFascism.org (Rechazar el Fascismo) ha venido convocando a hacer4. Además:

La movilización de masas que se requiere no se puede forjar “de la noche a la mañana” en las secuelas de las elecciones — ni tampoco se puede forjar confinándolo todo dentro del marco y los límites en los cuales insisten los demócratas…

Tenemos que tomar las calles, y permanecer en las calles, con la demanda ¡Trump y Pence Fuera Ya!4

(El siguiente, y último, artículo de esta serie abordará la gran pregunta: ¿Cómo la movilización de masas no violenta pero sostenida, y continuamente creciente, con la demanda ¡Trump-Pence FUERA YA!a la que RefuseFascism.org (Rechazar el Fascismo) ha venido convocando y la que ha venido organizando, podría conducir, o contribuir de manera importante, a una situación en la que el régimen de Trump y Pence sería sacado del poder.)

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1. Vea el artículo El estado de Florida maniobra para privar del derecho de votar a cientos de miles de personas condenadas de delitos graves.  [volver]

2. En su testimonio ante un comité del Congreso en 2019, Michael Cohen habló del peligro de que Trump se niegue a reconocer los resultados de las elecciones programadas para noviembre de 2020 si Trump no ganara estas elecciones. Y, en su libro recientemente publicado Disloyal, The True Story of the Former Personal Attorney to President Donald J. Trump [Desleal: La verdadera historia del ex abogado personal del presidente Donald J. Trump], Cohen vuelve a hacer sonar la alarma, con aún mayor urgencia, con la advertencia de que Trump hará cualquier cosa, incluido iniciar una guerra, para permanecer en el poder. Cohen ha admitido que, antes de esta comparecencia ante el Congreso en 2019, había mentido al Congreso — algo que trató de rectificar dando un testimonio veraz en esa audiencia de 2019. La máquina de falsedades fascistas de Trump ha tratado de aprovechar el hecho de que Cohen es un mentiroso confeso, que ha sido condenado del delito de mentir al Congreso, para intentar desviar la atención de lo que Cohen ha revelado sobre Trump y sobre los graves peligros que él representa. El problema, para los trumpistas, es que las mentiras a las que aluden, y los otros actos despreciables que Cohen cometió — pues, todo eso se hizo precisamente a instrucciones y en beneficio del propio Mentiroso-En-Jefe Trump.

Cohen, que trabajó muy de cerca con (o para) Trump durante más de diez años, incluidos los primeros años de la presidencia trumpista, y quien probablemente conoce a Trump tan bien como es posible conocerlo, confirma lo que dice la sobrina de Trump, Mary Trump: El racismo, la misoginia (el odio y la degradación a las mujeres) y la intolerancia en general están en el mero corazón de su ser.  [volver

3. “Trump sobre las protestas para la noche de las elecciones: ‘Las apagaremos muy rápidamente’”. Esto es parte de la serie que continúa, El embate fascista, en revcom.us.  [volver]

4. Las citas y referencias aquí son de No será suficiente votar — Tenemos que tomar las calles, y permanecer en las calles con la demanda Trump y Pence Fuera Ya, Primera parte, “Los demócratas no son capaces de luchar contra Trump en la manera en que hay que hacerlo”. Este artículo mío está disponible en revcom.us.  [volver]