Más sobre los “dos sectores históricamente anticuados”,

un pasaje de Forjar otro camino

A continuación presentamos unos pasajes de Forjar otro camino, una versión modificada de una charla de Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, ante un grupo de simpatizantes del partido en el otoño de 2006. En preparación para su publicación se agregaron los subtítulos y la nota. La charla completa está en línea en revcom.us y se vende en forma de folleto. El análisis esencial contenido en la charla aún tiene importancia hoy y por su importancia especial, reimprimimos a continuación estas partes.

Bringing Forward Another Way 600

 

Más sobre los “dos sectores históricamente anticuados”

Esto me lleva al tema de la Tercera Guerra Mundial. Varios comentaristas y “analistas”, como el locutor derechista Glenn Beck, no se cansan de decir: “Estamos en la Tercera Guerra Mundial, ya estamos en la Tercera Guerra Mundial”. El espectro de una tercera guerra mundial tiene un elemento de distorsión de la realidad y un elemento de realidad. Esto nos lleva a “los dos sectores históricamente anticuados”, que al mismo tiempo que se oponen, se refuerzan mutuamente. Como he dicho:

“Lo que vemos en contienda, con la jihad por un lado y McMundo/McCruzada por el otro, son sectores históricamente anticuados de la humanidad colonizada y oprimida contra sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista. Estos dos polos reaccionarios se oponen, pero al mismo tiempo se refuerzan mutuamente. Apoyar a uno u otro de esos polos anticuados, acabará fortaleciendo a los dos”.

Esta es una formulación muy importante y crucial para entender buena parte de la dinámica que impulsa el mundo en este período, pero tenemos que tener en claro cuál de “los dos sectores históricamente anticuados” ha causado más daño y representa la mayor amenaza a la humanidad: los “sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista”, y en particular los imperialistas estadounidenses.

No es que las otras fuerzas —los “sectores históricamente anticuados de la humanidad colonizada y oprimida”, y específicamente las fuerzas jihadistas del fundamentalismo islámico— no representen una amenaza a la gente común y corriente de muchos países, y no es que no causen daños a los intereses de las masas populares por todo el mundo. Incluso el artículo de la revista dominical del New York Times1 que mencioné, y en general la lógica de esas figuras de la clase dominante acerca de Irán y las armas nucleares, tienen un tanto de verdad aunque distorsionan enormemente la realidad. Es un hecho que muchos de los fundamentalistas islámicos han adoptado una estrategia sumamente reaccionaria y errónea de ataques totalmente injustificados contra la población civil. Esa es su respuesta a unas relaciones de poder muy desiguales (o, como dicen los imperialistas, “asimétricas”), sobre todo en la esfera militar: la enorme superioridad de los imperialistas, en términos militares convencionales, en relación con las naciones y los pueblos que dominan, oprimen y explotan. La idea de que Irán o Corea del Norte obtengan un arma nuclear y la entreguen a cierta gente (sin dejar huellas que la vinculen al estado productor), no es pura propaganda imperialista. No es una exageración total.

Hace poco Ted Koppel escribió un artículo sobre esto que mencionó explícitamente la película El padrino I. Ciertas obras artísticas tienen universalidad, aunque cada clase las vea a su manera. Expresando el punto de vista de la clase dominante imperialista estadounidense, Koppel habla de la escena de El padrino I tras la muerte de Sonny, el hijo mayor del padrino Vito Corleone, en una guerra entre varias familias mafiosas. Finalmente deciden sentarse a negociar y poner fin a la guerra, y Vito Corleone (representado por Marlon Brando) piensa en todo lo que tienen en juego y en las relaciones e intereses de las familias y dice:

“En aras de nuestros intereses generales y de la paz, perdonaré la muerte de mi hijo mayor, pero lo que no perdonaré es si algo le pasa a mi hijo Michael. Si tiene un accidente automovilístico” —y da una lista de sucesos que podrían parecer accidentes— “si algo de eso le pasa a Michael, le echaré la culpa a los presentes y no los perdonaré”.

Ted Koppel dice que debemos aprender de esta escena y decirle a Irán:

“Bueno, construyan su bomba, pero si en alguna parte estalla una bomba y perjudica nuestros intereses, estarán en nuestras miras inmediatamente. No vamos a debatirlo, investigarlo y ni siquiera pensar en quién lo hizo. Les echaremos la culpa y responderemos en consecuencia. Así que si quieren construir una bomba en vista de esto, adelante”.

El argumento de Koppel no es solamente la lógica gangsteril del imperialismo estadounidense; es eso pero es algo más. No es solamente manipulación y demagogia imperialista. Refleja cierta realidad desde el punto de vista del imperialismo estadounidense. Tenemos que captar las complejidades de esta situación. He señalado que si la situación no cambia, y en particular si los “dos sectores históricamente anticuados” siguen impulsando la dinámica y siguen reforzándose mutuamente al mismo tiempo que se oponen, podría suceder que unas fuerzas fundamentalistas islámicas obtengan armas de destrucción masiva, y quizás armas nucleares, entonces sí eso será otro paquete. Volviendo a lo que dije antes al hablar de Vietnam y de la “teoría del dominó”, a los fundamentalistas islámicos no los guía la misma orientación que a los vietnamitas, incluso con las deficiencias de estos, desde una perspectiva comunista. ¡Los fundamentalistas islámicos no son comunistas! No son fuerzas revolucionarias o progresistas. No ven el mundo de la misma manera. Son reaccionarios, son un sector históricamente anticuado. Ven el mundo desde ese punto de vista, el punto de vista de su concepción del mundo filosófica, o teológica, reaccionaria, y lo que hacen surge de eso.

En esto no son únicos. Es decir, es algo que comparten, en un sentido esencial, todos los fundamentalistas religiosos, y esto incluye a los que tienen posiciones de poder e influencia en la clase dominante estadounidense en este momento (y por eso me refiero a la jihad por un lado y “McMundo/McCruzada” por el otro). La misma concepción del mundo básica se manifiesta en los comentarios de un coronel o general de las fuerzas armadas estadounidenses acerca de la familia de Pat Tillman2. Dijo: la familia ha hecho tanto escándalo por la manera en que murió Pat Tillman porque son ateos y piensan que pasará a ser comida de gusanos. Si fueran cristianos y creyeran que iba a “un lugar mejor”, no armarían tanto lío. Esa es la mentalidad de los fundamentalistas religiosos.

Esa también es la mentalidad, en un sentido ideológico general, que caracteriza a los fundamentalistas islámicos. Ven el mundo de una manera muy diferente que los que tienen un punto de vista racional y científico. “Viven en un mundo diferente” —un mundo diferente de la realidad— y eso moldea su percepción de la realidad y de las fuerzas que la impulsan y la definen. Todo esto es parte de la complejidad de la situación, y no vamos a llegar a nada si no abordamos esa complejidad amplia y profundamente, aplicando lo mejor de nuestro materialismo y nuestra dialéctica, con perseverancia.

Dicho esto, es importante volver a hablar de cuál de “los dos sectores históricamente anticuados” ha causado los mayores daños y representa la mayor amenaza a la humanidad. La formulación de “los dos sectores históricamente anticuados” ha suscitado críticas, inclusive de personas que dicen ser antiimperialistas o “marxistas” porque les parece pro imperialista. Dicen que no distingue entre el imperialismo y los países y pueblos oprimidos por el imperialismo. Bueno, si uno supuestamente es “marxista”, podría leerla cuidadosamente y captar lo que dice: “sectores históricamente anticuados de la humanidad colonizada y oprimida contra sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista”. Un marxista real captaría que se señala una diferencia, una diferencia importante, aunque es cierto que los dos son históricamente anticuados y se refuerzan mutuamente, a la vez que se oponen. Pero es importante entender cuál hace y sigue haciendo los mayores daños y cuál representa la mayor amenaza a la humanidad. Sin duda alguna son “los sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista”.

Es interesante. Hace poco oí un comentario sobre esto que me parece correcto y que apunta a algo importante. En relación con los “dos sectores históricamente anticuados”, alguien dijo: “Se puede decir que las fuerzas fundamentalistas islámicas del mundo estarían básicamente inactivas si no fuera por lo que Estados Unidos y sus aliados están haciendo en el mundo, pero no se puede decir lo contrario”. Esto capta una verdad profunda.

Como principio general, y específicamente para los que nos encontramos en este país imperialista, tenemos una responsabilidad especial de oponernos al imperialismo estadounidense, a “nuestra propia” clase dominante, y a lo que está haciendo por todo el mundo. Pero eso no quiere decir que las fuerzas fundamentalistas islámicas no son históricamente anticuadas y reaccionarias. No cambia el carácter de su oposición al imperialismo, a lo que lleva ni la dinámica de que es parte: que estos “dos sectores históricamente anticuados” se refuerzan mutuamente a la vez que se oponen mutuamente. Es muy importante captar esto y llevar a otros a captarlo: si uno apoya uno u otro de los “dos sectores históricamente anticuados”, fortalecerá a ambos. Es crucial zafarse de esa dinámica para forjar otro camino.

Rechazar y zafarse del marco de la “guerra contra el terror”3

Para los que vivimos en Estados Unidos, hay una particularidad a la que hay que regresar una y otra vez en relación con la “guerra contra el terror”. Como he dicho, esto no es puramente una invención del gobierno de Bush (y la clase dominante imperialista en general). Tiene aspectos verdaderos o, mejor dicho, los imperialistas están hablando de cierta realidad, aunque fundamentalmente distorsionan la realidad. Esencialmente la “guerra contra el terror” es un programa imperialista que, entre otras cosas, busca borrar y desviar la atención de la gente, hasta la gente que no se debería dejar engatusar, para que no se examinen las profundas desigualdades y las relaciones opresivas que existen en distintas sociedades pero, especialmente, a nivel mundial, bajo la dominación del sistema imperialista y en particular el imperialismo estadounidense, que se jacta de ser “la única superpotencia mundial” y está resuelto a defender esa posición. Si uno acepta el marco de la “guerra contra el terror” —y especialmente si, como parte de esto, no investiga a fondo las relaciones fundamentales del mundo, los efectos y las consecuencias de eso y las maneras en que eso es la raíz de los sucesos del mundo actual—, caerá cada vez más en la lógica de que lo más importante es que “nosotros” (o sea, los que vivimos en Estados Unidos, ¡y “yo” sobre todo!) “necesitamos que nos protejan”. Acabará pensando y debatiendo cómo debe ser la “verdadera guerra contra el terror”. Esto le ha pasado incluso a muchas personas progresistas, como los que se oponen a la guerra contra Irak porque es una “desviación de la guerra contra el terror”, que se dejan llevar por la lógica equivocada. Si uno sigue esa lógica, terminará muy mal.

Siguiendo la lógica de la “guerra contra el terror”, no se puede entender correctamente la situación ni empezar a resolver todo esto de la única manera que corresponde a los intereses de la humanidad. Aunque la “guerra contra el terror” no es totalmente una invención y refleja importantes aspectos de la realidad (desde el punto de vista de los imperialistas), la forma en que la presentan a las masas es una mentira. Es importante captar esta contradicción: es verdad que la “guerra contra el terror” (o la “guerra contra el terrorismo”) refleja importantes aspectos de la realidad; pero la forma en que la presentan a las masas es una invención. En esencia no es una “guerra contra el terror” sino una guerra por el imperio. La confrontación con el fundamentalismo islámico y con otras fuerzas (inclusive fuerzas que tienen tácticas y métodos que se puede decir legítimamente que son “terroristas”) tiene lugar en ese contexto y ese contenido de una guerra por el imperio y en esencia en ese marco.

 


1. Ver “Islam, Terror and the Second Nuclear Age”, de Noah Feldman, New York Times Magazine, 29 de octubre de 2006. [regresa]

2. Pat Tillman era un futbolista profesional. Después del 11 de septiembre de 2001, abandonó el equipo Arizona Cardinals y se alistó a las fuerzas armadas. Su hermano también estaba en el ejército. Pat Tillman murió en Afganistán (víctima de “fuego amistoso” de las fuerzas estadounidenses), pero los oficiales militares y los funcionarios del gobierno trataron de tapar la verdad y engañar al público e incluso a la familia. Lo honraron como un gran héroe de guerra, pero su familia investigó lo que le pasó y se enfureció por las mentiras y engaños que encontró. Ahora critica la conducta de las fuerzas armadas con respecto a la muerte de Pat Tillman, a las fuerzas armadas y al gobierno en general, y en especial la guerra de Irak. [regresa]

3. Avakian dio esta charla durante la presidencia de George W. Bush. Desde que Obama entró a la Casa Blanca, no ha recibida tanta atención el lema “guerra contra el terror”; pero la política esencial de “seguridad nacional” elaborada y ejecutada bajo el régimen de Bush con la pantalla de la “guerra contra el terror” —tanto su agresión internacional como el destripamiento de los derechos y protecciones democráticos, incluido el uso de la tortura y hoy, bajo Obama, el ejercicio de un derecho presidencial de matar a ciudadanos estadounidenses que no están en zonas de guerra sin siquiera ninguna apariencia del debido proceso legal— ha seguido casi sin parar y en algunos sentidos se ha intensificado. [regresa]