Nunca restarle importancia a la ideología

Decimoquinta parte, Forjar otro camino

Nota de la Redacción: A continuación publicamos pasajes de una versión editada de una charla que dio Bob Avakian a un grupo de simpatizantes en el otoño del año pasado. Esta es la parte 15 de una serie de pasajes que publicaremos. Agregamos los subtítulos y notas de pie de página.

Nunca restarle importancia a la ideología

En el contexto de lo que he mencionado aquí, y como punto de importancia básica y sobresaliente, quiero subrayar algo que se puede captar en la frase: "Nunca restarle importancia a la ideología".

Tenemos un ejemplo muy negativo en el fundamentalismo islámico, que opera con un componente ideológico muy potente.

¿Cómo responde la gente a la situación en que se encuentra? ¿Qué camino toma y a qué responde? No está escrito de antemano. No hay una sola manera de responder, automáticamente y sin importar las influencias. Hasta el nivel de sacrificio a que uno está dispuesto a llegar depende de la orientación ideológica en gran medida.

Lenin señaló, por ejemplo en ¿Qué hacer?, que en el curso del movimiento revolucionario ruso Iskra, el periódico de los bolcheviques, le enseñó a toda una generación cómo vivir y cómo morir. Eso es lo que hacen los fundamentalistas islámicos, desde una perspectiva muy diferente y fundamentalmente reaccionaria. Podemos ver las consecuencias muy negativas de eso. Es cierto que a corto plazo tienen ciertas ventajas porque pueden fomentar metafísica e idealismo, con la idea de otro mundo donde uno recibe su recompensa. Y, por supuesto, cuando uno está muerto es demasiado tarde para enterarse de que no hay nada, ¡ni siquiera uno mismo! ¿Existen cosas por las que vale la pena vivir y morir? Este es un interrogante ideológico profundo. Aparte de los movimientos fundamentalistas islámicos, miremos las cosas por las que mucha gente está dispuesta a vivir y morir hoy, especialmente la juventud atraída a la delincuencia y las pandillas. ¿Adónde lleva? ¿A qué contribuye y qué refuerza? En todo esto es un error serio restarle importancia a la ideología, de una clase u otra, y la influencia que ejerce sobre las acciones y sobre los sacrificios que uno está dispuesto a hacer… cómo le enseña a uno cómo vivir y cómo morir.

Desde otro ángulo, hablando del otro "sector históricamente anticuado",1 tampoco debemos subestimar la gran importancia que la camarilla de Bush le da a la ideología. En sus últimos discursos, Bush, Rumsfeld y otros han subrayado continuamente que la batalla contra "el totalitarismo extremista islámico" no es solo una batalla militar, sino la mayor batalla ideológica de nuestro tiempo. Así la presentan. Podemos hacer nuestros chistes sobre Bush y el hecho de que no sabe pronunciar "nuclear", pero hay gente alrededor de él, un núcleo, que piensa, que tiene un compromiso ideológico muy profundo y capta lo importante que es la batalla en el terreno de la ideología. Por eso presentan tantas analogías acerca de la II Guerra Mundial y hablan tanto del totalitarismo y el extremismo, etc. O sea, tienen un núcleo sólido, con muy poca elasticidad y mucho absolutismo, hoy especialmente. ¿Y qué se le planta a esto y se opone a esto? A fin de cuentas y fundamentalmente, solo nuestro núcleo sólido, con mucha elasticidad, y con la base correcta del núcleo sólido necesario.

Debido al relativismo y a la flaqueza ideológica tan comunes de los liberales (tanto los de la clase dominante como de la sociedad en general, y los liberales y progresistas de las clases medias) no pueden plantársele al núcleo sólido de la clase dominante (ni tampoco al núcleo sólido reaccionario del fenómeno de los fundamentalistas islámicos).

Quiero volver a hablar de Michelle Goldberg. A pesar de su cosmovisión (o en cierto sentido debido a ella) y de la influencia de las nociones de totalitarismo de Hannah Arendt, lo siguiente de nuestra "vieja amiga" Michelle Goldberg abre una ventana valiosa al pensamiento actual de muchos liberales y progresistas. Dice: "Las ideologías que satisfacen profundas necesidades existenciales son enormemente poderosas". Este es un punto sumamente importante. 2

Después de esa declaración básica muy crucial ("Las ideologías que satisfacen profundas necesidades existenciales son enormemente poderosas"), Goldberg continúa:

"Los nacionalistas cristianos [a quienes llamamos fascistas cristianos - BA] tienen una, pero en general los que se les oponen no la tienen. Hoy el liberalismo tiene muchas ideas y recomendaciones políticas, pero en vista de la mortandad que causaron los sueños utópicos en el siglo 20, es comprensible que desconfíe de las teorías políticas radicales que lo abarcan todo. Es cauteloso y escéptico. Los liberales no quieren volver a hacer el mundo, sino mejorar el que existe un tantito". (Michelle Goldberg, Kingdom Coming, pp. 191-92)

Esa declaración concentra muchas cosas; por eso vale la pena prestar atención a lo que escriben escritores como ella, incluso los que nos han calumniado (como lo hizo Goldberg hace un par de años en respuesta a la declaración de "No en Nuestro Nombre" y el movimiento político que inspiró). He aquí un ejemplo clásico de una persona preocupada por lo que está pasando en este país, en particular la creciente influencia del fascismo cristiano. Leyendo este libro, no cabe duda de que le gustaría mantener la oposición, incluso a las tendencias fascistas, dentro de ciertos límites, pero entiende hasta cierto punto que puede que no sea posible. Esto tiene implicaciones muy profundas a varios niveles. Así que en cierto sentido "ahí está": esas pocas oraciones captan mucho y muestran el marco muy distorsionado con que Goldberg y otros ven la experiencia de las revoluciones dirigidas por los comunistas y de las sociedades socialistas del siglo 20 (que es gran parte de lo que quiere decir con "la mortandad que causaron los sueños utópicos en el siglo 20"). Por eso es necesario y vale la pena, en un sentido general y total, investigar lo que piensan los diferentes sectores, tanto cuando lo sistematizan así y, por medio de investigaciones más amplias, cuando es necesario hacer una síntesis de las ideas dispersas y no sistemáticas de gente de diferentes sectores sociales.

Pero en todo esto es importante tener presente algo muy profundo que dijo Marx. Para parafrasearlo (y explicarlo un poco más detalladamente): lo fundamental no es lo que quiere un individuo o grupo de personas subjetivamente, ni lo que piensa en un momento dado, sino lo que las contradicciones y dinámicas subyacentes que impulsan la situación lo obligará a afrontar. Entre otras cosas, esto subraya la gran importancia de nuestro núcleo sólido, ideológica y políticamente… un núcleo sólido que está relacionado dialécticamente con la elasticidad y la abarca en un sentido esencial, y que puede abrir el camino a una transformación radical del mundo y forjar en los hechos algo mucho mejor.


Notas

1 Esto se refiere a la siguiente formulación concentrada de Bob Avakian acerca de los “dos sectores históricamente anticuados”, que menciona en otra parte de esta charla: “Lo que vemos en contienda, con la jihad por un lado y McMundo/McCruzada por el otro, son sectores históricamente anticuados de la humanidad colonizada y oprimida contra sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista. Estos dos polos reaccionarios se oponen, pero al mismo tiempo se refuerzan mutuamente. Apoyar a uno u otro de esos polos anticuados, acabará fortaleciendo a los dos”. Bob Avakian ha dicho: “Como principio general, y específicamente para los que nos encontramos en este país imperialista, tenemos una responsabilidad especial de oponernos al imperialismo estadounidense, a ‘nuestra propia’ clase dominante, y a lo que está haciendo por todo el mundo. Pero eso no quiere decir que las fuerzas fundamentalistas islámicas no son históricamente anticuadas y reaccionarias. No cambia el carácter de su oposición al imperialismo, a lo que lleva ni la dinámica de que es parte: que los ‘dos sectores históricamente anticuados’ se refuerzan mutuamente y al mismo tiempo se oponen. Es muy importante captar esto y llevar a otros a captarlo: si uno apoya uno u otro de los ‘dos sectores históricamente anticuados’, fortalecerá a ambos. Es crucial zafarse de esta dinámica y forjar otro camino”. [regresa]

2 Nota del autor: En el contexto de esta declaración de Goldberg, y por razones más generales y fundamentales, es importante tener presente que, a diferencia de lo que se dice generalmente en esta sociedad, la ideología no significa necesariamente un enfoque instrumentalista a "organizar la realidad" en pos de los fines deseados, que tiene poca o ninguna relación con la realidad concreta. No cabe duda de que la ideología comunista es una cosmovisión y un conjunto de principios que rigen cómo vivir, por un lado; pero concuerda con la realidad, su movimiento y desarrollo, en términos fundamentales, y es un medio para abordar la realidad de manera científica. Por eso decimos que la ideología comunista es a la vez partidaria (defiende un lado concreto de las fuerzas sociales en contienda en el mundo, o sea, el lado de la revolución proletaria y el avance al comunismo) y objetiva (busca un conocimiento objetivo y científico de la realidad para transformarla conforme al avance al comunismo; y dado que tal avance es una posibilidad objetiva y esa posibilidad se expresa en las tendencias de las contradicciones fundamentales de la sociedad humana, al nivel mundial, para los comunistas no es necesario distorsionar o contorsionar la realidad para que concuerde con sus metas y objetivos. Todo lo contrario: tal distorsión y contorsión se opone al avance al comunismo). Por supuesto, los comunistas no siempre han actuado conforme a esta verdad fundamental: ha habido fuertes tendencias en la historia del movimiento comunista a adoptar varias formas de "verdad política", o sea, decir como si fueran verdades cosas que en realidad no las son pero que parecen convenientes en un momento dado (una actitud que Lenin identificó filosóficamente y criticó: "la verdad como principio organizador" o "experiencia organizadora"). Pero a nivel de principio básico, el comunismo como cosmovisión y método rechaza tales enfoques instrumentalistas y reconoce el principio epistemológico básico de que, como dije en otra discusión: "La verdad es buena para el proletariado; toda verdad nos ayuda a llegar al comunismo". (Ver "Conversación de Bob Avakian con unos camaradas sobre epistemología: Sobre conocer, y cambiar, el mundo", en http://www.revcom.us/a/1262/avakian-epistemologia-s.htm). [regresa]