De "Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo"

Parte 4:
Una analogía histórica: ¿Qué habrá sido necesario para hacer cumplir la promesa de 40 acres y una mula?

Nota de la redacción: A continuación publicamos la cuarta entrega de una charla que Bob Avakian dio hace poco a un grupo de partidarios que están investigando la experiencia histórica del socialismo y la dictadura del proletariado a fin de prepararse para popularizarla mediante discusiones y debates, especialmente en universidades.

La charla está en la internet (en inglés) en revcom.us. Hemos insertado los títulos y pies de página.

Me pongo a pensar en esto cuando oigo las alabanzas a Ronald Reagan de fuerzas básicamente fascistas de la clase dominante que lo pintan de santo y héroe y dicen que fue un hombre muy bondadoso. Me pongo a recordar lo que pasó en los años 70 cuando el Ejército de Liberación Symbionese secuestró a Patty Hearst. Claro, la línea política e ideológica de ese grupo estaba jodida e hizo muchas cosas malas, pero cuando tomaron de rehén a Patty Hearst, una de sus demandas fue que la familia Hearst diera dinero para distribuir comida a los pobres de California, y los Hearst aceptaron. ¡Fíjense lo que eso dice acerca de esta sociedad! ¿Por qué hay que obligar a una familia rica a dar comida a los pobres? Consideren lo que dice sobre las divisiones y la naturaleza de esta sociedad. Pero lo interesante, lo diciente, es que cuando se pusieron a distribuir comida, Ronald Reagan dijo: Ojalá que estalle una epidemia de botulismo (¡intoxicación que puede causar la muerte!).

¡No me vengan con la canción de Ronald Reagan, el caballero gentil y bondadoso! Además, tiene las manos manchadas de sangre por masacres incalificables en Guatemala y otros países. Las describí con lujo de detalle en el libro Democracia , sin exagerar en nada, pero aun así creo que no logré captar completamente lo horrorosas que fueron. Una y otra vez, los gobiernos de Guatemala bajo la batuta de Estados Unidos, como el del asesino evangélico Ríos Montt, mandaron el ejército a pueblos donde reunían a los aldeanos, ejecutaban a los hombres en edad de servicio militar, violaban a las mujeres y las mataban, y se llevaban a los niños al río y les reventaban los sesos contra las rocas. Una y otra vez, ¡con el beneplácito del paternal y bondadoso Ronald Reagan!

Para colmo, cuando repartieron comida a los pobres, dijo: ¡Ojalá que estalle una epidemia de botulismo! ¿Por qué diablos diría eso? ¿A poco le pareció gracioso? ¿Qué mentalidad tenía? ¿De qué posición social es producto? ¿Qué tipo de dominio de la sociedad representa?

Esta sociedad es una dictadura. En realidad, toda democracia es parte de una dictadura, una expresión de dictadura, en el sentido fundamental de lo que es dictadura, es decir, el dominio de una clase por otra. Incluso la democracia de las masas en el socialismo (y tenemos que aprender a darle expresión más plena y mejor) es parte de la dictadura del proletariado, el dominio de la sociedad por el proletariado, y no puede existir sin ella. Salvo el poder, salvo el dominio político, las masas tendrán los mismo derechos que tienen ahora. Mejor dicho, no tendrán ningún derecho en cuanto a los asuntos fundamentales.

Abandonan la Reconstrucción

Sobran los ejemplos. Quiero mencionar una analogía histórica muy ilustrativa (de William Hinton, el autor del libro Fanshen ): lo que pasó en el Sur de Estados Unidos después de la guerra de Secesión. La guerra cobró la vida de unas 600,000 personas, un porcentaje considerable de la población del país. Después se inició la Reconstrucción. En las películas del cineasta negro Spike Lee se ve un logotipo de 40 acres y una mula porque eso fue lo que les prometieron a los esclavos. Además de la libertad, les prometieron tierras y derechos.

El gobierno federal hizo algunos esfuerzos para instituir ese programa en el Sur después de la guerra de Secesión y mandó tropas 10 años a hacerlo cumplir. El objetivo central era satisfacer las necesidades de los ex esclavos, pero también benefició a blancos pobres que recibieron tierras y derechos que no tenían.

Pero en 1877, las autoridades federales dieron marcha atrás. Retiraron las tropas y abandonaron a las masas, sobre todo a los negros, en manos de los que hacía poco eran dueños de plantaciones, los matones racistas del Ku Klux Klan, y las demás clases adineradas y opresoras, además de los banqueros del Norte y otros que aprovecharon el triunfo del Norte para sacar más ganancias de la economía del Sur. Antes de la guerra, se mandaba a Inglaterra gran parte del algodón de esa región. Esa fue una de las grandes disputas que provocó la guerra. Claro, en última instancia, la manzana de la discordia fue la esclavitud, pero un rasgo importante del conflicto fue el hecho de que mandaban a Inglaterra, y no a Nueva Inglaterra (el Norte), gran parte del algodón del Sur. Eso cambió después de la guerra. Los capitalistas del Norte invirtieron mucho más en el Sur y llegaron a dominarlo más y más política y económicamente.

Otro aspecto de la guerra de Secesión fue la batalla por el Oeste (la expansión hacia el Oeste) en Texas y otras partes. Hace poco sacaron la película El Álamo.Aunque no la he visto, vi los tráilers y sé cómo lo están enfocando. En realidad, Jim Bowie y otros que lucharon por Texas eran dueños de esclavos, negreros o capataces, etc. La lucha se dio en muchos territorios y Texas fue uno de ellos.

También se dio en Kansas. John Brown y otros como él se fueron a acudieron allá porque según el acuerdo de Missouri, Missouri sería estado esclavista y Kansas se definiría de acuerdo a sus habitantes. Por eso muchos se fueron a Kansas, tanto dueños de esclavos como partidarios de una economía "libre". John Brown se trasladó a Kansas y se sumó a la lucha. No es el momento de entrar en detalle, pero es un capítulo muy interesante de la historia: liberaron esclavos y mataron a varios esclavistas importantes que iban llegando a Kansas. Es muy interesante y aunque no podemos explorarlo mucho hoy, vale la pena leer sobre el tema, por ejemplo, la biografía de John Brown por Dubois que relata algunos aspectos de esa lucha.

Volviendo al tema de la Reconstrucción, como dije, en 1877 la echaron por la borda y retiraron las tropas federales, y, fíjense, las despacharon inmediatamente a dos frentes de batalla: a aplastar las huelgas de los ferrocarrileros y otros movimientos laborales blancos, y a derrotar contundentemente y masacrar a los amerindios. Eso fue en los tiempos del general Custer, y aunque los sioux salieron victoriosos en la batalla con Custer (fue una debacle para el ejército y los intereses que representaba), el gobierno venía montando una ofensiva arrolladora contra los amerindios que nutrió con las tropas que retiró del Sur.

El fin de la Reconstrucción significó el fin del auge democrático en el Sur, o sea, el fin de cualquier movimiento dentro del marco de la sociedad burguesa que hubiera llevado a otro sistema y no al sistema de aparcería: la explotación casi feudal de los ex esclavos que ahora vivían endeudados, prácticamente atados a la tierra y sufrían los ataques y atropellos del Ku Klux Klan (KKK), etc. En vez, hubiera sido posible crear un sistema en que muchos fueran dueños de pequeñas parcelas, pero eso no le convenía a la burguesía, pues le interesaba monopolizar la tierra, sacar ganancias y ser dueña de plantaciones en el nuevo sistema de aparcería, y tampoco le convenía políticamente.

Hacer cumplir la promesa de 40 acres y una mula

¿Qué significa la dictadura? Para captarlo mejor, podríamos preguntar: ¿qué habría sido necesario para que se cumpliera la promesa de 40 acres y una mula? Francamente, habría costado sangre y mucha muerte. Había muchos ex dueños de esclavos, matones del KKK, etc. No digo que habría sido correcto ponerse a matarlos, pero habrían empuñado las armas contra el nuevo sistema, pues ya estaban reprimiendo a los negros a punta de fusil. ¡Imagínense si se hubiera instituido un programa plenamente democrático! Los que fueron dueños de grandes plantaciones y querían ser amos del nuevo sistema de explotación feudal habrían unido a otras fuerzas a su causa. Habrían dado dinero al KKK y lo habrían movilizado junto con toda la red de partidarios de la confederación.

En fin, para que los ex esclavos no volvieran prácticamente a la esclavitud, se habría tenido que derramar mucha sangre. Habría requerido una dictadura que ejerciera violencia. Pero, ¿habría sido mejor? La respuesta depende del punto de vista de cada cual. Objetivamente, para los ex esclavos y los blancos pobres, habría sido mucho mejor que se instituyera el nuevo sistema, aun con la violencia que implicaba. Pero tal violencia, tal caos, no le convenía a la burguesía, que buscaba reforzar el mismo sistema de explotación con nuevos matices. Ahora que dominaba el Sur, le convenía un gobierno estable y no continuar (prácticamente) la guerra de Secesión en nuevas circunstancias.

Los ex esclavos y partidarios que querían abolir toda esa incalificable opresión, explotación y terror, ¿van a estar de acuerdo con los que dicen: "Lamentablemente, tuvimos que pasar 100 años de terror tras la guerra de Secesión para unificar el país y garantizar la estabilidad"? ¡Qué barbaridad! Para ellos eso sería repugnante. Supongo que muchos de ustedes vieron el video de la charla del año pasado en que cité a un psicólogo que estudió a los negros del Sur en esos tiempos, básicamente desde el fin de la Reconstrucción en los 1870 hasta la época de 1960. Dijo que en el Sur de esos tiempos todo negro vivía como condenado a muerte. Quizá nunca se cumpliría la condena, pero vivía con la amenaza constante de que lo ejecutaran, de morir a manos del sistema judicial o de que se lo llevaran a medianoche los matones del KKK. No sabía en qué momento le podría tocar una muerte horrorosa. A un joven negro lo podían linchar por el simple hecho de tropezar con una mujer blanca a solas, como describe Richard Wright en sus novelas y escritos, y como ese hay muchísimos ejemplos más.

Captar cabalmente la opresión de los negros

Creo que no hemos asimilado completamente lo que todo eso significa, y solo podremos hacerlo cuando tengamos una nueva sociedad. Solo entonces podremos captar cabalmente lo que significa que un pueblo entero viviera esa dolorosa experiencia. Hoy, en lugar del KKK, tenemos la policía. La situación ha cambiado: las masas no viven en zonas rurales aisladas sino amontonadas en ghettos y barrios pobres, y en lugar del terror de medianoche del KKK, son víctimas del terror policial. Claro, en el pasado también la policía reprimía a los negros, pero ahora es principalmente la que ejerce terror en esas comunidades urbanas.

En la charla del año pasado, mencioné que los camaradas que hacen trabajo político en los multifamiliares han conocido a muchas madres negras que se alarman al ver que sus hijos varones van a ser fornidos porque saben que para la policía el simple hecho de ser un negro fornido es una "provocación".

No hemos asimilado completamente lo que todo esto ha significado ni podremos hacerlo hasta que lleguemos a una nueva sociedad. O sea, el terror diario, los linchamientos, como el caso muy conocido de Emmett Till, que fue linchado en los 1950. Cuando los matones racistas vinieron por él, su tío les rogó que le permitieran castigar a Emmett Till, con tal de que no se lo llevaran. ¡Imagínense! ¿Y si multiplicamos ese caso millones de veces, por todos los que vivieron eso, generación tras generación?

¿Habría valido la pena imponer otro tipo de dominio, aun con la violencia que habría sido necesaria para aplastar la resistencia armada, y abolir toda esa experiencia horrorosa? Eso depende del punto de vista de cada cual. La burguesía respondió que no. Pero los que queremos otro tipo de sociedad, sin esa terrible explotación y opresión, sin todo el terror y sufrimiento, tanto psicológico como físico, tenemos otra respuesta. No es que nos guste la violencia ni queramos una sociedad en que una parte domine a otra, aunque domine a la minoría que antes eran explotadores. Queremos superar todo eso, pero no podemos hacerlo sin pasar por esa etapa, y la respuesta a la pregunta "¿vale la pena?" o "¿se justifica?" depende del punto de vista de cada cual.

Dejando de lado por el momento los crímenes monstruosos de Estados Unidos en todo el globo (que podrían ser tema de discusión de días o semanas enteras), ¿lo que sufrieron los negros es solamente un aspecto lamentable de la historia, sin mayor importancia? ¿Es un aspecto lamentable de la historia o es completamente inaceptable e intolerable? Eso depende de la posición de cada cual en la estructura de esta sociedad, en las relaciones de producción y el proceso y dinámica de la sociedad. No digo que la gente capte automáticamente lo esencial de esta cuestión, pero una vez que lo capte, lo verá de una manera u otra de acuerdo a lo que considere importante y la clase social con que se identifique o a que apoye. No hay que ser necesariamente de esa clase para apoyarla, lo cual nos lleva de vuelta al papel de los intelectuales. La mayoría de ellos no son de los más explotados y oprimidos; sin embargo, pueden llegar a comprender su papel en la lucha por cambiar la sociedad, identificarse con ellos e incluso movilizarlos en esa lucha.

En conclusión, toda democracia es parte de una dictadura, pero hay que ver: ¿qué tipo de dictadura?; ¿qué clase domina?; ¿cuáles son sus objetivos y metas?; y ¿qué tipo de sociedad, qué tipo de mundo busca crear? No estamos de acuerdo (a pesar de las constantes calumnias) con que "el fin justifica los medios". No debemos caer en la lógica pragmática, o instrumentalista, que dice que se justifica cualquier medio con tal de que dé resultados. Eso es parte del aspecto negativo de la experiencia de nuestra clase cuando ha detentado el poder y tenemos que asumirlo más profundamente. Si los medios y métodos no concuerdan con los objetivos, terminarán socavándolos, y no trabajaremos por tales objetivos sino por otros, o sea, por el mismo sistema que tenemos ahora, aunque se llame otra cosa.

Nuestros medios deben concordar con nuestras metas y los métodos deben corresponder a los objetivos y estar al servicio de ellos. Claro, esto encierra contradicciones. Como dijo Mao, queremos abolir la guerra, pero para acabar con la guerra, es necesario librar la guerra revolucionaria. Algunos no comprenden eso, pero es lógico: para eliminar algo, hay que eliminar sus causas fundamentales. Es necesario hacer la revolución para abolir el sistema de explotación y opresión que impone su dominio a sangre y fuego, con destrucción y violencia reaccionaria, en una palabra, con guerra.

Como esta hay muchas otras contradicciones. Queremos abolir la dictadura, en que una clase domina a otra. Queremos superar esa situación. Pero para superarla es necesario pasar por ella.

En fin, para que las masas no sufran eternamente la incalificable opresión y explotación de este sistema, hay que tumbar el estado, la dictadura actual que apuntala las relaciones de explotación y opresión, y establecer otro estado que corresponda al proceso de abolir tales relaciones y esté al servicio de él.