Por segundo año consecutivo, el portavoz del Partido Demócrata que respondió a Trump fue un exmiembro de la CIA, los Asesinos la Inteligencia Central. Se trata de Abigail Spanberger, gobernadora de Virginia, que cumplió órdenes durante ocho años bajo las administraciones de Bush y Obama. Spanberger trabajó en la “División de Contrainteligencia”, el grupo que enviaba las listas de personas aprobadas para ser “asesinatos designados” a Obama para que las firmara todos los martes, y lo hacía cada semana de su mandato. Esto las “designaba” para ser asesinadas con un misil lanzado desde un dron, incluso si estaban en casa o en un coche con su familia.
El año pasado los demócratas designaron a la senadora Elissa Slotkin de Minesota para responder oficialmente al discurso de Trump. Slotkin trabajó para la CIA en Irak durante cuatro años, diseñando la contrainsurgencia contra los grupos armados que se oponían a la ocupación ilegal y asesina de Estados Unidos en ese país. Las técnicas de contrainsurgencia de Estados Unidos en Irak, incluidas las de la CIA, incluían formas notorias de tortura, privación y degradación general, como el “waterboarding”, el ahogamiento simulado1.
Pero volvamos a este año. Spanberger culminó su discurso con lo siguiente:
Al mismo tiempo, dijo, el presidente “sigue cediendo poder económico y fuerza tecnológica a China, doblegándose ante un dictador ruso y haciendo planes para la guerra con Irán”.
“A través [del Departamento de Eficiencia Gubernamental], despidos masivos y el nombramiento de personas profundamente poco serias para los puestos más serios de nuestra nación, nuestro presidente ha puesto en peligro la larga y legendaria historia de los Estados Unidos de América como fuerza del bien”.
Aquí está Spanberger, casi palabra por palabra, exponiendo lo que el líder revolucionario Bob Avakian (BA) llamó “La gran falacia tautológica”. Aquí lo describe en la charla El régimen de Trump y Pence tiene que marcharse:
[El] chovinismo pro estadounidense es uno de los mayores obstáculos que se interpone en el camino y lastra a la gente: la asquerosa noción de que Estados Unidos y los estadounidenses son mejores y más importantes que los demás. Esto es un veneno que contagia a amplios sectores de la población en Estados Unidos, incluso entre los más fuertemente oprimidos, y hace mucha falta que la gente rompa con este chovinismo pro estadounidense. ¡Libérese de la GFT! — la Gran Falsedad Tautológica. Una falsedad: una idea o una forma de pensar que es incorrecta. Una tautología: una forma circular de razonamiento que afirma algo y luego alega que lo compruebe simplemente volviendo a afirmar lo mismo. Así que la Gran Falsedad Tautológica que menciono es la noción de que Estados Unidos es una fuerza para el bien en el mundo y por tanto todo lo que haga es bueno (o al menos lo haga con “buenas intenciones”) aunque la misma cosa, al hacerla otras fuerzas, sobre todo las fuerzas que se nos oponen a “nosotros”, es perjudicial, es mala — porque... porque Estados Unidos es una fuerza para el bien en el mundo. [Aquí se puede ver el corto del discurso, o aquí para leer el texto del corto en español. ¡BA explica este concepto de modo impactante!]
Así que, según la lógica de Spanberger (y del Partido Demócrata), torturar a los detenidos y matar a las personas (a veces junto con sus familias) sin juicio previo, porque posiblemente podrían ser un enemigo, está bien... porque Estados Unidos es una fuerza del bien en el mundo. Y, evidentemente, ya que Trump no cubre la sórdida historia de este país y el actual maquinaciones y caos asesinos con este tipo de retórica, corre el riesgo de ceder esa arma ideológica y exponer la verdad de la fuerza bruta y la violencia injusta que ha sido encubierta por esa mentira. Y, siguiendo la lógica de la respuesta de Spanberger, lo hace mientras cede demasiado terreno a las potencias imperialistas rivales, China y Rusia.
Spanberger, Slotkin y los demás tienen sus diferencias con Trump, diferencias serias, y esto es importante. ¿Qué tan serias? En octubre pasado, Slotkin pidió a los soldados estadounidenses y a los miembros de la CIA que desobedecieran las órdenes ilegales. Trump amenazó con la horca (!) a Slotkin y a otros cinco legisladores demócratas que se unieron a ella, y luego trató de procesarlos y llegó hasta un gran jurado, que se negó a acusarlos. Tales diferencias pueden ser parte de la primera condición de una situación en la que la revolución es posible, lo que el líder revolucionario Bob Avakian ha analizado como “una crisis en la sociedad y el gobierno tan profunda y tan disruptiva de la ‘forma habitual de las cosas’, que aquellos que nos han gobernado durante tanto tiempo ya no pueden hacerlo de la manera ‘normal’ que la gente ha sido condicionada a aceptar”. [Para más información sobre esto, incluidas las otras dos condiciones, consulte la importante nueva charla de BA que acabamos de publicar en inglés, y que pronto publicaremos en español: HUMANITY ON THE BRINK: A Forced March Into the Abyss, or Forging a Way Out of the Madness?]
Al mismo tiempo, se trata de diferencias sobre cómo utilizar la fuerza letal para mantener el dominio de Estados Unidos sobre el planeta, no sobre si hacerlo o no. Todas las administraciones demócratas y republicanas —y republicano-fascistas— han utilizado esa fuerza y ese dominio sobre el planeta, con el resultado de más de 14 millones de asesinatos desde la Segunda Guerra Mundial. Al designar como portavoces a estas “madres de la seguridad nacional” (como las llaman el New York Times y otros medios de comunicación convencionales), los demócratas envían un mensaje en los términos más claros posibles de que este partido defiende el dominio mundial y llevará a cabo métodos brutales e ilegales para mantener y expandir ese domino.
Sus diferencias con los fascistas giran en torno a cómo gobernar. Y, de nuevo, en el contexto de un levantamiento masivo del pueblo desde abajo en torno al lema “¡Que se vaya el régimen fascista de Trump Ya!” e infundido con la postura de “¡En nombre de la humanidad, nos negamos a aceptar un Estados Unidos fascista!”, esas diferencias pueden adquirir una mayor importancia estratégica.