Viendo Fruitvale Station con Bob Avakian

Actualizado el 08/02/2015 | Periódico Revolución | revcom.us

 

Para los que no la conocen, Fruitvale Station es una película muy impactante, conmovedora y dolorosa que retrata el último día en la vida de Oscar Grant. Oscar, un muchacho negro de 22 años, siendo no armado, fue asesinado por la policía del Tránsito Rápido del Área de la Bahía en el Año Nuevo de 2009. Venía de regreso a casa tras celebrar el Año Nuevo, cuando los policías pararon a Oscar y los amigos que lo acompañaban, los hostigaron y los golpearon, sentaron a horcajadas sobre Oscar después de tirarlo boca abajo en el andén del tren y le dieron un tiro en la espalda a quemarropa que lo mató.

Hace poco, vi a Fruitvale Station con Bob Avakian (BA), el presidente del Partido Comunista Revolucionario. En el final de la película, pasan escenas que impactan fuertemente, parten el corazón y dan rabia. El policía que le tira el balazo a Oscar en la espalda; la novia de Oscar que corría en pánico al lugar para descubrir lo que había ocurrido; los seres queridos reunidos en el hospital a la espera desesperada de que él se recuperara, sólo para enterarse de que se había partido para siempre.

Al desenvolverse estas escenas, giré hacia BA. Estaba llorando desconsoladamente. No que le salían lágrimas solamente sino que el llanto lo sacudía. Y siguió llorando lágrimas de angustia y coraje durante varios minutos, mientras pasaban los créditos finales.

Eso me impresionó bastante. BA no conocía personalmente a Oscar Grant. Sin embargo, la tragedia e injusticia de su asesinato le afectó de una manera extremadamente visceral e inmediata. Creo que su reacción revela mucho sobre quién es Bob Avakian, qué es lo que él representa y encarna.

BA en efecto ha estado luchando contra este sistema durante 50 años. Ha sido un comunista revolucionario durante unos 45 años. Ha asumido la responsabilidad de dirigir el Partido Comunista Revolucionario durante casi 40 años. Y durante el curso de las últimas décadas, ha forjado la teoría y profundizado la ciencia para la revolución que la humanidad necesita para liberarse, al mismo tiempo que ha dado dirección práctica al partido y al movimiento que obran para esa revolución. Todo eso no solamente ha requerido enormes esfuerzos sino también enorme riesgo y sacrificio por parte de BA, como bien ha de entender cualquier persona que conozca un poco de la historia de Estados Unidos y/o la historia personal de BA — específicamente, que la historia revela que el gobierno estadounidense siempre reprime de la manera más aferrada y sanguinaria a los líderes revolucionarios. Y durante todas esas décadas, y por medio de todo lo descrito, BA nunca ha perdido ni un comino de su amor y empatía hacia las masas populares, su indignación y odio por todo lo que sufren innecesariamente y su pasión por la revolución para emancipar a las masas por todo el mundo. Ni una fibra de su cuerpo se ha desensibilizado.

Hay mucho más que yo podría decir sobre la experiencia de ver Fruitvale Station con BA, pero quiero centrarme en dos puntos.

Primero, creo que la reacción de BA a esta película da mucho en qué reflexionar y de aprender para los comunistas revolucionarios y para cualquier persona que se inquiete por la humanidad y odie la opresión y la injusticia. Incluso tras todo el trabajo que ha hecho y continúa haciendo BA en la esfera de la teoría, para forjar un entendimiento más profundo de por qué siguen ocurriendo asesinatos policiales como la ejecución de Oscar Grant y un sinfín de otros ultrajes, el contexto mayor en el cual se conectan y la posibilidad de eliminarlos por medio de la revolución; aunque BA ha andado en eso durante décadas; e incluso con todos los horrores que se amontonan con cada segundo que el sistema siga , BA no recurre para nada a esa indiferencia hastiada ni al derrotismo, cuando ocurre algo como el asesinato de Oscar Grant. No reacciona, de ninguna manera, con eso de “Claro, por supuesto, eso casos ocurren todo el tiempo, ¿qué otra cosa esperan?” Al contrario, llora lágrimas de coraje y angustia, tanto porque le parte el corazón que le hayan robado la vida a Oscar como también porque sabe que ultrajes como eso son completamente innecesarios y que la humanidad no tiene que vivir así.

Eso me trae al segundo punto que quiero recalcar aquí — en el cual quisiera dar aún más énfasis, al mismo tiempo que el primer punto es muy importante y muy relacionado. El punto con el que quiero terminar esta carta es: Hemos de reconocer y apreciar plenamente lo que tenemos en BA, y actuar en consecuencia.

Repito: Hemos de reconocer y apreciar plenamente lo que tenemos en BA, y actuar en consecuencia.

Cuando digo “hemos”, el sujeto “nosotros” se dirige a muchas diferentes personas y públicos. Sí, definitivamente me dirijo a los revolucionarios y a los comunistas y a todos los que ya estamos bien familiarizados con BA y lo apoyamos. Pero también al decir “hemos”, me dirijo a los que ahorita —o recientemente— están aprendiendo de este líder revolucionario y conociendo de él — entre ellos, para citar a BA, “Aquellos que el sistema ha desechado, aquellos que el sistema ha tratado como menos que humanos”, que “podrían constituir la columna vertebral y la fuerza motriz de una lucha para eliminar su propia opresión y además eliminar por fin toda opresión y emancipar a toda la humanidad”.

A todas las masas populares, en Estados Unidos y en todas partes del mundo, que sufren una opresión tan cruel minuto tras minuto, día tras día... y a todos aquellos que quizás no la sufren directamente pero anhelan un mundo donde ya no exista, quiero decirles: Si no han oído de Bob Avakian, o apenas supieron de él recientemente, ustedes no tienen la culpa. Pero ustedes, y millones de personas más, necesitan captar lo increíblemente raro y precioso que lo es para el pueblo de este planeta contar con este líder revolucionario y actuar en consecuencia de esa realidad.

BA no solamente es el líder de la revolución, también es un amigo íntimo de las masas populares. Es un líder que ha obrado durante décadas en la esfera de la teoría para desarrollar el método, la estrategia y la visión científicos necesarios para hacer la revolución y gestar un mundo radicalmente diferente en que ya no existan todos los horrores por los cuales la humanidad sufre tan innecesariamente. Sigue desarrollando el método científico avanzado que ha forjado y sigue aplicándolo a todas las cuestiones y obstáculos importantes ante la revolución. Tiene la capacidad de hacer todo eso entendible para el pueblo de una forma que toda persona pueda entender, discutir y aplicar, e inspirarse, sin moderarlo o simplificarlo ni en lo más mínimo. Ha asumido la responsabilidad diaria de dirigir a un partido y a un movimiento para hacer la revolución aquí en Estados Unidos, el país imperialista más poderoso del mundo. Ha dedicado la vida a la emancipación de la humanidad. Y, en el curso de todo eso, ha guardado una conexión profunda y visceral con las masas populares que necesitan más desesperadamente esta revolución.

Un líder como éste se presenta muy, pero muy raramente. Y, al ocurrir, lo peor de lo peor que podamos hacer es no reconocerlo, no actuar en consecuencia, no tomarlo en serio o darlo por sentado. Al contrario, todos nosotros —que incluye los que hemos sabido de BA desde hace décadas, los que están aprendiendo apenas sobre él y lo que él representa o los que se encuentran en medio, y sin importar si uno está de acuerdo con BA en todos los aspectos o no— debemos reconocer de lleno y apreciar lo que BA significa para la gente del mundo. Debemos estudiar, y aprender todo lo que podamos de su increíble obra sobre las cuestiones más importantes de la revolución y la emancipación humana, así como las lecciones sobre quién es él y qué es lo que representa como un líder revolucionario. Debemos captar que no solamente nosotros necesitamos saber de BA, su obra y su visión, y la dirección que está dando a este partido y a este movimiento para la revolución: millones de personas deben saber de todo eso y eso debe impactar en toda la sociedad.

Además, y muy crucialmente, tenemos que confrontar plenamente la realidad de lo que significaría para el pueblo del mundo perder a este líder y debemos tomar con extrema seriedad el hecho de que hay personas y fuerzas —los que oficialmente son las autoridades así como los que están dispuestos a hacerle su trabajo sucio a las autoridades— que odian lo que BA representa y les encantaría más que nada calumniarlo, silenciarlo y arrebatarlo a las masas populares. Y nosotros debemos estar cien por ciento decididos a no permitir que eso ocurra.

Eso significa tomar muy en serio la necesidad de hacer todo lo que podamos para proteger y defender a BA. Significa denunciar y no permitirles ni un milímetro de espacio a los que calumnian a BA y lo atacan personalmente, porque esos ataques y calumnias son parte de crear un ambiente y condiciones tóxicos que facilitarían que las autoridades, o los que les hacen los mandados, le arrebataran BA a la gente del mundo. Proteger y defender a BA y construir un muro a su alrededor también significa retar audaz y fuertemente a los que quizás no sean parte del campo del enemigo, pero quienes se regodean en, o al menos dejan influenciarse por, la arrogancia, cinismo y bajeza y pretenden desestimar sin ni siquiera considerar seriamente lo que BA ha desarrollado; esa arrogancia, bajeza, cinismo y desestimación, independientemente de las intenciones de aquellos que caen en eso, obstaculiza que BA y todo lo que ha desarrollado tenga el alcance y la influencia que urge tener. También crea condiciones más favorables para los que intentan silenciar y aislar a BA y arrebatarlo a las masas.

Hay pocas cosas en la vida más trágicas que una lección crítica que se haya aprendido ya tarde. Y sería una tragedia de verdad si se le arrebatara BA a la gente y la gente dijera después: “Vaya, ojalá que me hubiera dado cuenta antes lo que teníamos en él”.

Pero hay una buena noticia: No es muy tarde. Nosotros, y las masas del planeta, tenemos a BA ahora mismo. Hemos de darnos cuenta, y hacer saber a todos, lo que eso vale.

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