Crimen Yanqui

Caso #36: 28 de agosto de 1955:
La tortura y el linchamiento de Emmett Till

| Periódico Revolución | revcom.us

 

Bob Avakian escribió recientemente que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver “3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor“).

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

American Crime

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EL CRIMEN

El domingo 28 de agosto, 1955, dos supremacistas blancos, Roy Bryant y J.W. Milam, torturaron, mutilaron y asesinaron a Emmett Till, un joven negro de 14 años.

Emmett, cuyo apodo era Bobo, era un adolescente típico, amante de la diversión, de visita desde Chicago para pasar las vacaciones de verano con parientes en Money, Misisipí. Su mamá, Mamie Till-Mobley dijo que en la escuela le gustaba “el arte, las matemáticas y la ciencia”.

La tarde del miércoles 24 de agosto, Emmett y seis de sus primos adolescentes condujeron a la ciudad para comprar sodas y dulces después de un día de trabajar en el campo de algodón de su tío Moses Wright. Fueron a una tienda que pertenecía a una pareja joven blanca, Roy y Carolyn Bryant. En ese entonces, Carolyn Bryant estaba cuidando de la tienda a solas. Uno de los primos de Emmett, Simeon Wright, dijo que Emmett estaba en la tienda por “menos de un minuto” cuando fue por él. Es posible que Emmett pusiera el dinero por el chicle en la mano de Carolyn Bryant y que la mirara en los ojos — una violación de los tabús racistas del sistema de Jim Crow. Simeon dijo que cuando Carolyn Bryant pasó frente a los adoloscentes afuera de la tienda Emmett silbó, “quizás para hacernos reír”.

Roy Bryant se enteró de que algo había pasado en la tienda, y 4 días después, él y su medio hermano J.W. Milam fueron armados a la residencia de Moses como a las 2:30 de la mañana. Exigieron que les entregaran a “el que había dicho disparates en Money”. Rechazaron el dinero que le ofreció la familia, así como sus súplicas de que Emmett era del norte y no entendía lo que hizo. Se vio que los hombres blancos le iban golpeando a Emmett mientras se lo llevaban en su carro.

Le amarraron a Emmett y se lo llevaron a un granero donde lo golpearon y torturaron salvajemente. Bryant y Milam le sacaron los ojos a Emmett y le cercenaron la lengua y parte de una oreja. Le cortaron el caballete de la nariz, le quebraron ambas muñecas y un hueso de la pierna, y le partieron la cabeza. Le dispararon en la cabeza con una pistola calibre .45. Entonces ataron el cuerpo muerto de Emmett con alambres de púas a un aspa de ventilador de una desmotadora de algodón que pesaba 30 kilos y lo echaron al río Tallahatchie.

Moses salió en busca de Emmett, mirando debajo de muchos puentes, pero no lo encontró. Tres días más tarde, el 31 de agosto, el adoloscente Robert Hodges encontró el cuerpo cuando pescaba en el río Tallahatchie. El cadáver estaba horriblemente hinchado y desfigurado, pero Moses lo identificó como el de Emmett: en un dedo todavía llevaba un anillo con las iniciales L.T. de su papá, Louis Till.

Así pudo haber terminado el incidente: meramente otro hombre negro salvajemente asesinado en Misisipí. Pero la mamá de Emmett, Mamie Till-Mobley, con mucha valentía, llevó el cuerpo mutilado de su hijo a Chicago e insistió en exhibirlo, tal como estaba, en un ataúd abierto para que el mundo entero lo viera. Decenas de miles de personas negras vieron el cuerpo de Emmett y una foto de su cadáver mutilado salió en la revista Jet. Esto provocó la cobertura nacional e internacional y más protestas.

En septiembre se celebró un apresurado juicio. A Bryant y Milam los acusaron de asesinato y secuestro, ante un jurado compuesto completamente de varones blancos. La sala del tribunal era segregada y solo permitieron entrar a un puñado de personas negras para ver el juicio. Bryant y Milam eran muy compinches del alguacil H.C. Strider quien, en secreto, arrestó a dos posibles testigos de la fiscalía, y todos los días al pasar por la mesa segregada de los periodistas negros que presenciaban el juicio los saludaba con “buenos días, niggers” [palabra muy racista y despectiva].

Carolyn Bryant testificó que Emmett la agarró fuerte de la cintura con las dos manos y que le hizo comentarios groseros, una mentira que retractó en 2008 ante el autor Timothy Tyson. Los abogados de Milam y Bryant acusó a Mamie Till y la NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color) de inventarlo todo, afirmando que Emmett estaba vivo y lo estaban escondiendo en Chicago, Detroit o tal vez Nueva York. Alegaron que Mamie Till de ninguna manera pudo haber identificado a su propio hijo con certeza porque el cadáver estaba tan horrorosamente desfigurado, y que lo único que ella quería era cobrar el dinero de una diminuta póliza de seguro de vida que tenía para Emmett. El tío de Emmett valientemente identificó a Milam como uno de los hombres que se llevó a Emmett, así “cruzando una línea que nadie recordaba que un hombre negro jamás había cruzado en Misisipí”, según un periodista. Bryant y Milam admitieron en el tribunal que secuestraron a Emmett, pero dijeron que después lo dejaron irse.

Después de 5 días de testimonio el jurado decidió, en una hora, que no eran culpables de ningún cargo. Un jurado dijo que en realidad habían decidido en aún menos tiempo pero que habían tomado un descanso para dar una buena impresión.

Cientos de miles de personas por todo Estados Unidos y el mundo denunciaron y protestaron fuertemente por el asesinato de Emmett Till y la farsa de juicio. Unos meses después, la revista Look le pagó a Bryant y a Milam $ 4000 para una entrevista. Los dos se jactaron abiertamente de haber brutalizado y asesinado a Emmett Till.

LOS CRIMINALES

El presidente Dwight D. Eisenhower ignoró las masivas protestas y jamás respondió al telegrama que Mamie Till-Mobley le había mandado sobre la muerte de su hijo. Él declaró que los segregacionistas “no son personas malas. Lo único que les preocupa es que sus niñitas preciosas no tengan que sentarse en una aula al lado de unos negros grandulones”.

Edgar Hoover, director del FBI dijo que la muerte de Emmett Till fue un “supuesto asesinato” y ordenó que el FBI investigara el papel de los comunistas que participaban en las protestas por ese linchamiento.

El White Citizens Council (WCC — Consejo de Ciudadanos Blancos) respaldaron a Bryant y Milam y recaudaron dinero para su defensa. Uno de sus fundadores y patrocinadores económicos dijo que era “una vergüenza que [Milam y Bryant] no le hubieran abierto a cuchilladas la panza [a Emmett Till] para que su cuerpo no hubiera flotado en el río”. J.J. Breland, un abogado de Milam y funcionario del WCC, le dijo a la revista Look que el linchamiento se debió al fallo de la Corte Suprema, Brown vs. Board of Education [Brown contra Consejo Educativo]. Breland dijo, “La Corte Suprema es responsable de la muerte de Emmett Till”. Otros criminales son los funcionarios del tribunal y los jurados que orquestaron la absolución de los asesinos y el encubrimiento del asesinato de Emmett Till.

J.W. Milam, Roy y Carolyn Bryant, y todos sus cómplices (la mayoría blancos, y unos pocos negros) que participaron en las acciones, las mentiras y el encubrimiento de la tortura y linchamiento de Emmett Till.

Los editores y periodistas que contribuyeron a la absolución de los asesinos al mentir sobre Emmett Till y calumniarlo. Por ejemplo, el periódico The Greenwood Morning Star informó que “Till le hizo un comentario feo a la Sra. Bryant”, que Till era “insolente” y que se negó a decirle “Sí, señora”. O William Bradford Huie de Look que pintó un retrato que simpatizó con Bryant y Milam.

LA COARTADA

Durante el juicio, Milam y Bryant admitieron que se llevaron a Emmett de la casa de Moses Wright pero afirmaron que le habían dejado irse y que no lo mataron. También circulaban rumores sin fundamento de que Emmett Till le había agarrado y asaltado con proposiciones groseras a Carolyn Bryant.

EL VERDADERO MOTIVO

En su entrevista con Look, J.W. Milam indicó la verdadera razón por el bárbaro asesinato y tortura de Emmett Till, y la absolución de sus asesinos: mantener la segregación, el sistema de Jim Crow y la brutal opresión del pueblo negro:

“Yo tomé la decisión de que ya era hora de advertir a ciertas personas. Siempre que yo viva y pueda hacer algo al respecto, los niggers se quedarán en su puesto. Los niggers no van a votar donde yo vivo. Si lo hicieran, controlarían el gobierno. No van a ir a la escuela con mis hijos. Y si un nigger siquiera parece mencionar sexo con una mujer blanca, él está cansado de vivir. Probablemente lo mataré. Yo y mi gente hemos combatido por este país, y tenemos unos derechos. Cuando estaba en ese granero [donde él y Bryant torturaban a Emmett] escuché el veneno que me lanzaba ese nigger, y simplemente tomé la decisión. ‘Muchachito de Chicago’, le dije, ‘estoy harto de que manden gente de tu ralea aquí para armar jaleo. Maldito seas, vas a servir de ejemplo para que todos sepan lo que pensamos yo y mi gente’”.

En la época del salvaje asesinato de Till, el sistema de segregación Jim Crow estaba bajo la presión de los enormes cambios económicos, sociales y políticos en Estados Unidos y el mundo después de la II Guerra Mundial, entre ellos la feroz contienda entre el imperialismo estadounidense y la entonces socialista Unión Soviética (socialista desde 1917 hasta mediados de los 1950). Estados Unidos se hacía pasar por el líder del mundo libre y amigo de las luchas de liberación nacional en ascenso en Asia, África y América Latina que desafiaban a las viejas potencias coloniales de Europa y Japón. En ese contexto nacional e internacional, el linchamiento de Emmett Till y la valiente decisión de Mamie Till-Mobley de compartir públicamente su dolor ayudaron a atizar las llamas de los movimientos de derechos civiles y de liberación negra durante la próxima década.

LOS REINCIDENTES

Después de que habían muerto Milam y Bryant, el Departamento de Justicia abrió el caso de nuevo para determinar si otros, además de esos dos hombres, habían estado involucrados, y si debería levantar cargos federales contra cualquiera tales personas. En 2005, exhumaron el cuerpo de Emmett, realizaron una autopsia y lo identificaron positivamente. Dos años después, en 2007, un jurado del Condado de Leflore se negó a acusar a nadie, a pesar de que Carolyn Bryant estaba y sigue viva y que en un documental se había identificado a 14 otras personas como involucradas en el secuestro y el asesinato de Till.

A mediados de 2018, a 63 años del asesinato y el juicio, el Departamento de Justicia ha vuelto a abrir el caso, diciendo que ha descubierto “nueva información” aunque se ha negado a especificarla.

Hasta la fecha este sistema jamás les ha hecho justicia a Emmett Till y su familia.

Fuentes:

Un corto de la charla filmada de Bob Avakian, “Revolución, por qué es necesaria, por qué es posible, qué es”

The Blood of Emmett Till (La sangre de Emmett Till), Timothy Tyson, Simon and Schuster, 2017

Emmett Till, Wikipedia

Murder of Emmett Till, Hidden Story, Emmett Till Special 60th Anniversary, (El asesinato de Emmett Till, historia oculta, aniversario 60 especial de Emmett Till), posteado por Keith Beauchamp, 25 de marzo de 2017

The Untold Story of Emmett Till, (La historia no contada de Emmett Till), documental dirigido por Keith Beauchamp, 2005

 

Emmett Till, 1941-1955 Emmett Till

Bob Avakian, “Emmett Till y Jim Crow: El pueblo negro vivía debajo de una pena de muerte”.

Decenas de miles de personas presentan los últimos respetos ante el cuerpo mutilado de Emmett Till, adoloscente de 14 años de edad, tras la valiente decisión de su mamá Mamie Till-Mobley de exhibirlo en un ataúd abierto. (Foto: AP)

 
Crimen Yanqui

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