Crimen Yanqui Caso #10: La sanguinaria formación del estado de Florida, la expansión de la esclavitud y el genocida Andrew Jackson

Bob Avakian escribe que una de las tres cosas que tiene “que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor: Las personas tienen que reconocer toda la historia propia de Estados Unidos y su papel en el mundo hasta hoy, y las correspondientes consecuencias terribles”. (Ver "3 cosas que tienen que ocurrir para que haya un cambio duradero y concreto hacia lo mejor").

En ese sentido, y en ese espíritu, “Crimen yanqui” es una serie regular de www.revcom.us. Cada entrega se centrará en uno de los cien peores crímenes de los gobernantes de Estados Unidos, de entre un sinnúmero de sanguinarios crímenes que han cometido por todo el mundo, de la fundación de Estados Unidos a la actualidad.

La lista completa de los artículos de la serie Crimen Yanqui

Seminoles-fort-Withlacoochee-River-Second-Seminole-War-December-1835-600px.jpg

 

Los agentes yanquis a cargo de los pueblos indígneas no podían convencer a los seminolas a abandonar su tierra y trasladarse al oeste, y en 1835 los seminolas de la Florida libraron una guerra de resistencia que llevó a la que se considera la principal Guerra Seminola. Arriba: Seminolas atacan el Fuerte Withlacoochee.

EL CRIMEN:

En 1845, la Florida pasó a ser el estado número 27, y en los últimos años ha jugado un importante papel en la política de Estados Unidos. Muchos escolares aprenden las fechas de cuándo los estados se integraron a la unión, pero no tienen la menor idea de la historia que llevó a que sean estados. En el caso de la Florida, implicó la continua invasión de territorios españoles, el fin sangriento de un refugio para los cimarrones negros y los pueblos indígenas, y la derrota genocida de la nación seminola, todo lo cual sirvió de fuerte impulso para extender la esclavitud hacia la Florida y en general. Andrew Jackson, en su capacidad de general militar y luego presidente de Estados Unidos, jugó un papel clave en todos estos crímenes.

La Florida española, 1693-1821: Un refugio para los indígenas y los cimarrones

El territorio que un día se llamaría la Florida fue “descubierto” por el explorador español Ponce de León en 1513. Antes de su llegada, los pueblos indígenas ya tenían 14.000 años viviendo en ese territorio, y se calcula que cuando desembarcaron los españoles había entre 100.000 y 350.000 habitantes. Pero para inicios de 1700, la mayoría de los indígenas habían muerto en batallas con los españoles o por las enfermedades que trajeron los colonizadores europeos.

En 1693, España abolió la esclavitud en la Florida, y a medida que las plantaciones de algodón y la esclavitud estadounidenses se extendían hacia Georgia, Alabama y Misisipí, los esclavos negros empezaron a escaparse al otro lado de la frontera, donde encontraron santuario con los indígenas seminolas. A ellos se unieron indígenas creek y otros a quienes los colonizadores les habían robado sus tierras, construyendo aldeas de ex esclavos y seminolas. A los ojos de los amos de esclavos estadounidenses de Georgia y las Carolinas, el hecho de que al otro lado de la frontera existían santuarios de esclavos fugitivos era como un imán que motivaría a más esclavos a escaparse.

En 1815, un fuerte lleno de armas en la Florida, que había sido abandonado por los ingleses después de la Guerra de 1812, fue ocupado por 300 ex esclavos y 30 seminolas que habían luchado al lado de los ingleses en esa guerra. La noticia de que existía este “Fuerte Negro” (como llegó a llamarse) atrajo a por lo menos 800 esclavos fugitivos que se asentaron en los alrededores. Los residentes del Fuerte Negro brindaban protección a la comunidad libre cerca del fuerte. Según el Savannah Journal, los “fugitivos” se escaparon de lugares tan lejanos como Tennessee y el territorio de Misisipí para refugiarse cerca del fuerte1. La prensa pro esclavitud de Estados Unidos expresó su indignación ante la existencia del Fuerte Negro.

La masacre del “Fuerte Negro”: El comienzo de las guerras seminolas y la invasión de La Florida española

En marzo 1816, bajo la creciente presión de los esclavistas, el general Andrew Jackson ordenó a un comandante de las fuerzas armadas de Estados Unidos que atacara y destruyera el fuerte y “regresara a los negros y propiedad robados a sus debidos dueños”. Jackson, un amo de esclavos de Tennessee, ya era conocido como paladín del “traslado forzoso de los indios” después de haber dirigido a las fuerzas yanquis en derrotar a parte de la nación indígena creek en 1814 en la batalla de Horseshoe Bend, tras la cual se apoderó de casi 90.000 kilómetros cuadrados de su territorio en el sur de Georgia y el centro de Alabama y forzó a decenas de miles de guerreros creek a escaparse a la Florida española2.

El 27 de julio, 1816, soldados yanquis explotaron el Fuerte Negro y masacraron a 270 hombres, mujeres y niños. Un coronel yanqui se lo escribió al secretario de la Marina para alabar la destrucción del fuerte:

La fuerza de los negros crecía a diario; se sentían tan fuertes y seguros que habían iniciado plantaciones a lo largo de la orilla del fértil [rio] Apalachicola, las que les hubieran suministrado todo artículo de importancia, y, consecuentemente, en breve tiempo hubiera convertido a su establecimiento en algo formidable y muy dañino para los estados vecinos3.

La batalla del Fuerte Negro fue el inicio de la conquista de la Florida por Jackson, y el comienzo de la que luego se llamaría la Primera Guerra Seminola. Las fuerzas militares yanquis invadieron a la Florida española, dispersaron a los aldeanos, quemaron sus pueblos y expulsaron a los seminolas de sus tierras hacia otras partes de la Florida. A los cimarrones que capturaron los regresaron a sus dueños, quienes los castigaron horrorosamente, amputándoles un miembro, dándoles latigazos o marcándolos con un hierro caliente.

En 1817, Jackson encabezó las fuerzas militares que se apoderaron de Pensacola, el cuartel general del gobierno español en la Florida. El secretario de Estado John Quincy Adams respaldó y defendió la invasión encabezada por Jackson en nombre de la “defensa nacional”. España exigió el arresto y castigo de Jackson pero terminó cediendo el territorio, y en 1821 Estados Unidos se apoderó formalmente del territorio de la Florida.

Ahora la esclavitud era legal en la Florida, por lo cual unos negros libres y seminolas negros se fugaron a la Habana, Cuba para no estar bajo el control de Estados Unidos. Jackson fue el primer gobernador militar de la Florida, y la ciudad de Jacksonville lleva su nombre.

De territorio a estado: La expansión de las plantaciones esclavistas y la limpieza étnica de los seminolas

Ahora el principal conflicto de la Florida sería el sacar del territorio a los pueblos indígenas. Las plantaciones de algodón crecieron rápidamente en la Florida, y el gobierno yanqui se vio presionado a trasladar a los seminolas y entregar sus tierras para la expansión de la producción del algodón. Lo mismo estaba sucediendo en todos los estados sureños. La invención de la desmotadora de algodón aumentó el valor del algodón enormemente, y el explosivo crecimiento de la industria del algodón del Sur de Estados Unidos aumentó la demanda por tierra y por el trabajo de esclavos4. Se ha calculado que cuando empezó la Guerra Civil, Estados Unidos suministraba tres cuartos de la demanda mundial del algodón.

Millones de acres de tierras en Georgia, Alabama, Carolina del Norte, la Florida y Tennessee pertenecían a las naciones cheroqui, creek, choctaw, chickasaw y seminola — conocidas como las “Cinco Tribus Civilizadas”5. Andrew Jackson asumió la presidencia en 1828. En su mensaje al Congreso de 1829 Jackson propuso el “traslado de los indios”, y en 1830 consiguió que se aprobara el Ley de Traslado Forzoso de los Indios. La ley le otorgó al gobierno federal el poder para “cambiar” el terreno de pueblos indígenas en los estados esclavistas al este del Misisipí por tierra hacia el oeste, la “zona india colonizada”. A principios de los años 1830, unos 125.000 indígenas vivían en millones de acres de tierras en lo que es Georgia, Tennessee, Alabama, Carolina del Norte y la Florida — tierras que sus antepasados habían ocupado y cultivado por generaciones. Para fines de esa década, se habían sacado a 100.000 de ellos de sus tierras natales, y miles de ellos murieron en la mortífera marcha forzada de unos 1300 kilómetros conocida como el Sendero de Lágrimas. (Ver Crimen Yanqui, Caso #44: El Sendero de Lágrimas, 1838-39).

En la Florida, los agentes yanquis a cargo de los pueblos indígenas no podían convencer a los seminolas que abandonaran sus tierras y se mudaran al oeste, y en 1835 los seminolas de la Florida libraron una guerra de resistencia, la que llevó a lo que se considera la principal Guerra Seminola. Los seminolas se retiraron hacia el pantano de los Everglades y pelearon con tácticas guerrilleras. Contaron con cimarrones negros que luchaban a su lado. El conflicto solo se menguó dos años después, cuando las fuerzas estadounidenses lograron capturar a sus jefes, engañándolos bajo la falsa bandera de una tregua.

Con el tiempo, los seminolas fueron obligados a mudarse a Oklahoma. Para cuando la Florida se hiciera estado en 1845, casi todos los seminolas se habían ido, salvo un pequeño grupo que se quedó en los Everglades. Casi la mitad de la población del estado eran afroamericanos esclavizados trabajando en las enormes plantaciones de algodón y caña.

Map-Seminole-600px.jpg

 

Mapa del Traslado de Indios [“Removal” quiere decir “Traslado”]   

LOS CRIMINALES:

Andrew Jackson era el paladín de la expansión de la esclavitud y del “traslado” de los pueblos indígenas. Desempeñó un papel directo en la campaña de una década para apoderarse de la Florida española y ponerla a la disposición de las plantaciones esclavistas, y supervisó la limpieza étnica de los seminolas para que colonos blancos pudieran apoderarse de sus tierras. Como presidente, Jackson se empeño en conseguir que el “Traslado Forzoso de los Indios” sea la respuesta oficial del gobierno federal a la ansia de los dueños de plantacionies esclavistas del sur de apoderase de los terrenos de los pueblos indígenas para extender la producción esclavista. Jackson no vaciló en violar el derecho internacional al invadir una y otra vez a la Florida española para beneficiar a los amos de esclavos. Y cuando en 1832 la Suprema Corte de Estados Unidos falló que la nación cheroqui era una nación soberana, y que Georgia no tenía competencia para imponer leyes estatales en el territorio cheroqui6, según informes el presidente Jackson dijo: “John Marshall [presidente de la Corte Suprema] ha tomado su decisión; ahora déjalo hacerla cumplir”, y ordenó la expulsión de la nación cheroqui de Georgia.

De una u otra manera, todos los líderes del gobierno estadounidense durante este período, como James Madison, James Monroe, John Quincy Adams y Martin Van Buren, supervisaron y se comprometieron con el “traslado” de las naciones indígenas para despejar el camino para la expansión de la esclavitud.

LA COARTADA:

Los yanquis justificaron sus incursiones y ocupación sin permiso de partes de La Florida española, y su eventual toma del poder, bajo la bandera de la “defensa nacional” y el retorno justo de la propiedad de los dueños de plantaciones (o sea, los esclavos).

Fue durante este periodo que surgió el Destino Manifiesto: la idea de que la superioridad, dotada por dios, de los europeos y estadounidenses blancos les otorgaba el deber sagrado para “redimir” y “rehacer” el continente y más allá. Con este punto de vista supremacista blanco, fomentado por importantes personajes políticos, intelectuales y la prensa de esos días, justificaron la genocida limpieza étnica de millones de indígenas, y la cada vez mayor expansión de la esclavitud y la más salvaje explotación de millones de negros esclavizados que era indispensables para la expansión del modo de producción esclavista.

En su Mensaje al Congreso de 1829, “Sobre el traslado de los indios”, el presidente Jackson describió la genocida limpieza étnica de las cinco principales naciones soberanas indígenas en el sureste como un regalo generoso de los colonos blancos superiores a las personas inferiores que requerían dirección:

Las consecuencias del rápido traslado serán importantes para Estados Unidos, para los estados individuales, y para los mismos indios…. Pone fin a todo posible peligro de conflicto entre las autoridades de los gobiernos General y Estatal con respecto a los indios. En una gran parte del país ahora ocupada por unos pocos cazadores salvajes se establecerá una población densa y civilizada…. Separará a los indios del contacto directo con los asentamientos blancos; los liberará del poder de los estados; les permitirá buscar la felicidad a su propia manera y bajo sus propias instituciones poco refinadas; retrasará el avance de su caída, que los está menguando en número, y tal vez logre que, bajo la protección del Gobierno y mediante la influencia de buenos consejos, se desprendan poco a poco de sus hábitos salvajes y se conviertan en una comunidad interesante, civilizada y cristiana7.

BAsics-1-2-es.jpg

 

EL VERDADERO MOTIVO:

La existencia de ex esclavos y el que se estuvieran integrando con los seminolas, ya fuera en la Florida española o después cuando se convirtió en territorio estadounidense, representaba una amenaza para el sistema esclavista no solo en Georgia y la Florida sino en general. Esta preocupación se hizo más apremiante cuando corrió la noticia de la victoria de la rebelión de esclavos en Haití, la primera exitosa rebelión de esclavos en la historia, que llevó a su independencia en 18048. Por eso, y para que la producción de algodón siguiera extendiéndose mucho más allá de la Florida, la masacre del Fuerte Negro y la guerra genocida contra los seminolas fueron indispensables.

A principios de los 1800, con la invención de la desmotadora de algodón, la producción del algodón se extendía de manera más amplia y profunda en el sureste de Estados Unidos. La toma de tierras para cultivar algodón y extender la esclavitud era crucial para el crecimiento de la economía del Sur de Estados Unidos — y para los gobernantes de todo el país, ya que las fábricas textiles del Norte del país, abastecidas por el algodón del Sur, también estaban expandiendo su producción. Lo que estorbaba esta expansión era la presencia de las naciones cheroqui, creek, choctaw, chickasaw y seminolas y sus tierras natales.

A los ojos de los amos de esclavos yanquis y sus representantes políticos, ya había terminado el periodo de negociar tratados de coexistencia entre los soberanos pueblos indígenas y los colonos blancos. Las tierras de los pueblos indígenas eran demasiado valiosas como una fuente de riqueza para las crecientes plantaciones de algodón. Ya era hora del “Traslado de Indios” — la limpieza étnica y el genocidio.


1. Florida’s Negro Fort, Africans in America, PBS.org. [volver]

2. Los actos cometidos por los soldados yanquis constituyeron una monstruosa depravación. “Después de la batalla, los soldados de Jackson hicieron bridas de la piel de los cadáveres indígenas, el conteo de cuerpos se hizo cortando la punta de sus narices, y mandaron su vestimenta como recuerdo a las ‘damas de Tennessee’”. (Ronald Takaki, A Different Mirror, Little, Brown, 1993, pág. 85. [volver]

3. Finding African-American History, and Florida’s Angola Community, VisitFlorida.com. [volver]

4. La desmotadora de algodón, inventada en 1793, redujo de manera dramática el tiempo que se requería para separar la fibra de las semillas. [volver]

5. Las Cinco Tribus Civilizadas se refiere a las cinco naciones indígenas que adoptaron algunos de los atributos de los europeos, como el cristianismo, la alfabetización, el gobierno centralizado, una constitución escrita, el matrimonio con blancos, y las prácticas de las plantaciones esclavistas. [volver]

6. Worcester v. Georgia, 31 U.S. 515 (1832) [volver]

7. Transcript of President Andrew Jackson's Message to Congress 'On Indian Removal' (1830) [La transcripción del Mensaje al Congreso del presidente Andrew Jackson, “Sobre el traslado de los indios” (1830)]. [volver]

8. “La Revolución Haitiana causó escalofríos a través de las posesiones europeas en el Caribe y América Latina, así como en Estados Unidos que recién había obtenido su independencia. Se convirtió en un gran símbolo de esperanza para los esclavos en esos países, y de gran temor para sus amos, especialmente para los que vivían en las colonias”. “The Threat of a Free Haiti“, Samuel Farber, Jacobin. [volver]

Sea un contribuidor recurrente y haga un donativo a Revcom.us — ¡Difunda BA y la revolución en este momento sin precedentes!

Gracias en gran parte a las generosas contribuciones económicas de los lectores, acabamos de poner en marcha una importante reconstrucción de la tecnología que impulsa el sitio web revcom.us.

La implementación de esta nueva tecnología proporciona una base para que revcom.us esté al centro de solucionar un problema con mucho en juego para la humanidad en este momento. Ese problema es: Tenemos —con la dirección de Bob Avakian (BA)— la visión, la estrategia y la dirección para la revolución real que la humanidad necesita tan desesperadamente. Pero lo que no tenemos son los miles de personas ahora que puedan atraer y activar a millones en el movimiento para la revolución en este momento poco común de la historia en que una revolución real es posible.

Ahora es necesario dar un nuevo salto en la recaudación de fondos para que revcom.us utilice la nueva tecnología y amplíe urgentemente el alcance e impacto del sitio. Ello, a su vez, requiere una comunidad ampliada en constante expansión, de contribuidores económicos recurrentes. ¡Únase a esa comunidad hoy mismo comprometiéndose a contribuir cada mes a revcom.us y a luchar con otros para que también hagan lo mismo!

SEA UN CONTRIBUIDOR RECURRENTE MENSUAL