Sobre la democracia proletaria y la dictadura del proletariado - Un punto de vista radicalmente diferente sobre cómo dirigir la sociedad

Parte 8: La dictadura del proletariado, el "imperio de la ley" y la "sociedad civil"

De una charla de Bob Avakian titulada "Cómo vencer las dos cuestas. Más sobre conquistar el mundo".

Pasemos ahora a la cuestión de la dictadura del proletariado, el "imperio de la ley" y la "sociedad civil", y veamos nuevamente algo que Mao dijo en "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo": "...entre el gobierno y las masas populares [en la sociedad socialista] también existen ciertas contradicciones" (citado en "Fin/Comienzo",1 p. 17). Es importante notar que en el discurso de Chang Chun-chiao sobre la nueva Constitución de la República Popular de China, adoptada en 1975,2 además de referirse a la necesidad de "crear una situación política en la que hay tanto centralismo como democracia, tanto disciplina como libertad, tanto unidad de voluntad como participación con confianza y vivacidad a fin de consolidar la dictadura del proletariado y la dirección del estado por el Partido Comunista", señala que "todos los órganos del estado se rigen por el centralismo democrático" y que la Constitución "plantea los derechos democráticos de los ciudadanos, y especialmente de las nacionalidades minoritarias fraternales y las mujeres. También plantea que las masas tienen el derecho a expresarse libremente, ventilar sus puntos de vista, participar en grandes debates y colgar dazibaos [cartelones]. Además, de acuerdo a la propuesta del presidente Mao, se agrega el derecho a hacer huelgas". (Vea And Mao Makes 5 [Y con Mao son 5], p. 1893)

Se destaca el enorme contraste entre lo anterior y el sistema judicial y los derechos del pueblo bajo los nazis, analizado en el libro In the Name of the Volk, Political Justice in Hitler's Germany (En el nombre del pueblo, la justicia política en la Alemania de Hitler), de H.W. Koch. Según el autor, en el gobierno nazi:

"El poder judicial politizó las leyes de una forma inaudita. Derogó una serie de garantías elementales establecidas en la Constitución [de la República de Weimar, antes de que los nazis subieran al poder]. Por primera vez en la historia de Alemania, se apartó del principio nulla poena sine lege (`ningún castigo que la ley no autorice'). Según el criterio de los nacionalsocialistas [nazis], antes que todo, la ley debía estar al servicio de la `comunidad nacional' nacionalsocialista (independientemente de los cambios jurídicos que eso conllevara); y el individuo quedaría en segundo plano. ...El principio de dirección [de los nazis] fue vago, ambivalente, ilimitado y, por eso, sumamente flexible: el poder del Fuhrer [dictador] no reconocía restricción jurídica alguna. El principio de dirección se convirtió en un absoluto sin límites".

Además, afirma como principio "universal" que:

"La injusticia es inherente a la vida, pero otra cosa es que se institucionalice y concentre en lo que es, o debe ser, la fuente de la justicia, el sistema jurídico. Sin embargo, el sistema jurídico al servicio de propósitos totalitarios (independientemente del tipo de totalitarismo) es casi por definición arbitrario".

Así que Koch extiende el análisis de la ley y el sistema judicial nazi a generalidades "universales" sobre el sistema jurídico totalitario y el totalitarismo. Pero, como hemos visto, hay una diferencia cualitativa entre la dictadura del proletariado y la dictadura fascista (que independientemente de la forma en que se ejerza es esencialmente una dictadura de clase , una dictadura de la burguesía ), y también entre la dictadura del proletariado y la dictadura burguesa en su forma democrático-burguesa.

Esa diferencia tiene que ver esencialmente con los derechos del proletariado y las masas en la sociedad socialista, que se desprenden del derecho fundamental de dirigir la sociedad, un punto fundamental que Mao recalcó en la "Crítica de la economía soviética" (y que destacamos en "Fin/Comienzo" y otros escritos). Como, hemos señalado en muchos escritos y charlas, el dominio de las masas de todas las esferas de la sociedad socialista no es absoluto sino relativo; está en movimiento y se ejerce a través de la actividad consciente y la "movilización directa" de las masas, además de otros medios, como el estado, el partido y líderes que representan a las masas(¡o no los representan!). Los derechos del individuo se ubican en el contexto del derecho esencial del proletariado y las masas de dirigir y transformar la sociedad (y se subordinan a él).

Según lo que plantea Koch sobre el totalitarismo (y los planteamientos de muchos expertos, "estudiosos" y comentaristas burgueses), el comunismo es una forma de "totalitarismo" que borra los derechos del individuo y, además, borra lo que llaman la "sociedad civil", que se refiere más o menos al espacio entre el estado y los individuos, o sea, el espacio en el cual los individuos se relacionan entre sí y con la sociedad por medio de diversas instituciones y estructuras, aparte de las que son propiamente del estado . Una acusación que se hace comúnmente contra la dictadura del proletariado y el comunismo es que tiende a borrar tal "espacio", tal "sociedad civil" (e incluso afirman que lo "logra"), y según esta distorsión de la realidad, en el socialismo solo existe el estado y los individuos sometidos a su dominación, sin ningún tipo de poder ni nada que los "proteja" del estado todopoderoso; es decir, no hay ningún espacio que los separe o proteja del estado ni que permita interrelacionarse socialmente sin la intromisión del estado (o la amenaza inminente de intromisión).

Desde luego, esa es una distorsión y una calumnia contra el comunismo, y en realidad ni siquiera es un fiel retrato, en un sentido literal, de la dictadura burguesa tipo nazi, aunque como vimos (en lo citado arriba), Koch atina en muchos aspectos de la descripción del sistema judicial y la posición de la dictadura nazi hacia esa y otras esferas. Sin embargo, no es que el sistema judicial nacionalsocialista representara simplemente la voluntad de los nazis o del Fuhrer ; más que eso, en lo esencial representaba los intereses de la burguesía alemana en las condiciones concretas del país y sus relaciones internacionales en ese período.

Con mucha más razón, los comunistas no queremos (ni debemos buscar) borrar completamente el espacio entre el estado y los individuos. En el socialismo el estado tampoco debe tener una relación fundamentalmente antagónica con los ciudadanos, con la mayoría (o sea, con las masas) ni es correcto verla simple o esencialmente como una contradicción entre un gran grupo de individuos y el estado; más bien, repito, se da en el marco de las relaciones sociales, y en la sociedad de clases, de las relaciones de clase. De hecho, hay que analizar el mismo estado precisamente en ese marco y reconocer que todo estado (no importa el tipo) es el instrumento de una clase u otra para dirigir la sociedad. Eso es fundamental. Pero también en la sociedad socialista es preciso crear cierto "espacio" para los derechos del individuo y entre las instituciones del gobierno y los ciudadanos (y hay que institucionar tales derechos como vemos en lo que dijo Chang Chun-chiao acerca de la Constitución de 1975 de la República Popular de China). Volveré a esta cuestión (o contradicción) más adelante porque es compleja, y hay una manera correcta y una manera incorrecta de enfocarla, una manera que concuerda con la concepción del mundo proletaria y otra que concentra la concepción del mundo burguesa.

Lo que quiero recalcar ahora es que la dictadura del proletariado es cualitativamente diferente (evidentemente) de la dictadura fascista, y también de la dictadura democrático-burguesa. Esto tiene que ver fundamentalmente con los derechos del pueblo, que en el socialismo se desprenden del derecho fundamental de dirigir y transformar la sociedad, pero también hay que captar que este es un fenómeno contradictorio y en movimiento. En la historia del movimiento comunista internacional la tendencia ha sido pensar que cuando el proletariado derrota a la burguesía y conquista el poder, se convierte en el amo de la sociedad y, ¿a poco puede haber contradicciones entre el estado o las estructuras del gobierno y los ciudadanos, especialmente los proletarios? Pero no olvidemos lo que Mao recalcó en "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo": persisten contradicciones de ese tipo, entre el gobierno y el pueblo, y aunque no son las contradicciones esenciales de la sociedad socialista, se desprenden de las relaciones sociales y de clase, y de su base material en las relaciones sociales de producción. Por eso persiste la contradicción entre el gobierno y el pueblo y se necesita un mecanismo formal para manejarla y, como mencionamos, la Constitución de la China socialista, y concretamente las disposiciones que Chang Chun-chiao señaló, precisamente son tales mecanismos.

Dejando de lado de momento las calumnias de la burguesía de que el estado en la sociedad socialista es el instrumento de un puñado (aun cuando el estado en realidad concentra el dominio del proletariado como clase y está al servicio de sus intereses), persisten contradicciones entre las instituciones y estructuras del gobierno y los miembros de la sociedad. Mao lo señala en "Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo" y Chang Chun- chiao también lo destaca al referirse a las disposiciones de la Constitución que son un mecanismo formal o un medio para manejar esa contradicción en la sociedad socialista.

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NOTAS:

1. "El fin de una etapa, el comienzo de una nueva etapa", Bob Avakian, Revolución, otoño, 1990. [volver]

2. Chang Chun-chao [Zhang Chunqiao] y Chiang Ching [Jiang Qing] eran parte de la dirección revolucionaria que apoyó a Mao Tsetung durante la Gran Revolución Cultural Proletaria. Tras la muerte de Mao en 1976, los contrarrevolucionarios los arrestaron junto con otros dos revolucionarios y los llamaron la "Banda de los cuatro" durante el golpe de estado que tumbó a los revolucionarios y regresó al camino capitalista. [volver]

3. And Mao Makes 5, Banner Press, septiembre de 1978 (en inglés). [volver]