De Vencer las dos grandes cuestas: Más acerca de conquistar el mundo

Otro vistazo a George Jackson

Este artículo es de una nueva obra de Bob Avakian titulada "Vencer las dos grandes cuestas", sobre los problemas estratégicos de la revolución mundial: cómo vencer la cuesta de conquistar el poder en diferentes países y cómo vencer la cuesta de derrotar al sistema imperialista a nivel mundial. Otros pasajes saldrán en números venideros.

Hace poco volví a leer los escritos de George Jackson, especialmente su libro Blood in My Eye (Sangre en mi ojo). Es bastante interesante y perspicaz respecto a cómo hacer la revolución en un país como Estados Unidos, aunque tengo que rechazar su estrategia fundamental para la revolución. Sin embargo, no lo releí pensando que la tenía que rechazar. Eso ya lo sabía, por haberlo leído antes (y por lo que entiendo de la teoría y práctica de la revolución). "Suspendí" conscientemente mis conclusiones previas, diciendo: "Voy a leerlo como si nunca lo hubiera leído. Voy a echar un nuevo vistazo a su línea a la luz del MLM (marxismo-leninismo-maoísmo) para ver si al final de cuentas tiene razón". Mi conclusión, una vez más, es que hay que rechazar su línea como enfoque estratégico, pero en el proceso me di cuenta de que él estaba bregando con contradicciones clave de una manera muy penetrante.

Ahora, es importante anotar que cuando George Jackson escribió las cartas y otros escritos que contiene Blood in My Eye, se consideraba comunista y quería que así lo consideraran. Declaró: no soy "comunalista", soy comunista.

Es interesante; creía que la sociedad africana se presta de forma natural al comunismo, colectivismo y cooperación social; sin embargo no quería que lo tuvieran por "comunalista", quería que lo consideraran un comunista científico. Me impactó y se me hizo muy positivo que abogara abiertamente por el comunismo sin pedir disculpas.

Sin embargo, su idea del comunismo era una mezcla ecléctica de auténtico comunismo (refiriéndose frecuentemente a Mao Tsetung y tratando de aplicar aspectos de lo que llamábamos el Pensamiento Mao Tsetung), revuelto con aspectos de nacionalismo revolucionario e incluso de revisionismo (debido a la influencia de gente como Angela Davis, que tenía una fuerte influencia sobre él y otros). A pesar de ese eclecticismo, podemos aprender bastante de sus escritos si aplicamos un método comunista consecuente, es decir, el MLM.

Para el esclavo,
la revolución es un imperativo

El siguiente pasaje de Blood in My Eye concentra las contradicciones que surgen en la construcción del movimiento revolucionario entre las clases cuyas condiciones más urgen una revolución, particularmente la juventud.

"Para el esclavo, la revolución es un imperativo. Es un acto inspirado por el amor, un acto consciente de desesperación. Es agresiva, no es moderada ni precavida. Es aventada, audaz, violenta. ¡Es una expresión de odio frío y desdeñoso! De no ser así, cae en una contradicción fundamental. Si la revolución (especialmente la revolución en Estados Unidos) no es un arma eficaz de defensa/ataque, y si no se presenta ante al pueblo como un caballo de guerra para montar ahora mismo, entonces no tiene chiste para la gran mayoría de los esclavos. Si la revolución se atiene a la política inescrutable de `largo plazo', no le habla a la persona que cree que se va a morir mañana". (Páginas 9-10, edición en inglés.)

Creo que esta declaración describe y concentra muchas de las intensas contradicciones de nuestro camino--nuestro camino a la revolución--y de todo lo que queremos hacer.

Examinemos la orientación básica que expresa para ver con qué estamos de acuerdo, con qué discrepamos y cómo sintetizar las contradicciones que plantea. Es importante recordar que lo que principalmente critica George Jackson en este pasaje y repetidas veces en Blood in My Eye es la línea "gradualista" de los revisionistas. Estaba polemizando contra la línea y visión revisionista (a pesar, irónicamente, de su influencia sobre él) porque solo veía dos alternativas: la línea que él planteaba y la línea revisionista de evolución lenta y gradual.

Esto muestra tanto su eclecticismo como ciertas lagunas en su modo de pensar. Aunque leía a Mao Tsetung, no dio con la síntesis correcta para resolver las difíciles contradicciones de hacer la revolución en un país como Estados Unidos sin caer ni en el error del "aventurismo izquierdista" ni en el revisionismo abiertamente derechista (los peligros opuestos de "Escila y Caribdis"* que se plantean en el proceso revolucionario en un país como Estados Unidos). No halló la síntesis correcta que repudiara la línea revisionista por razones correctas y evitara caer en otra línea (que al final no se podría sostener) de entrar en pie de guerra con los imperialistas en condiciones que llevarían a la derrota, tanto política como militar, de las fuerzas revolucionarias.

Eso lo no digo principalmente para negar lo que hizo George Jackson ni presentarlo bajo un aspecto principalmente negativo. Al contrario, creo que su pensamiento era muy avanzado para su época (hace casi 30 años) y que era particularmente avanzada su manera de bregar con las contradicciones clave que continuamente reaparecen en el proceso de hacer la revolución en un país como Estados Unidos.

Tenemos que perseverar y lograr avances cualitativos para forjar la síntesis necesaria, en la línea y la práctica, sobre lo que es la revolución, cuáles son sus metas, qué tipo de revolución hace falta, cómo hacerla en la realidad, y la relación entre la meta por la que pelea la revolución y la forma en que pelea. (Esta es, de nuevo, la cuestión de "ganar...y ganar", o sea la relación entre ganar en el sentido inmediato de tumbar el sistema y en el sentido de ganar el premio mayor, es decir, lanzarnos a la conquista de poder y, al mismo tiempo, avanzar el proceso revolucionario de una manera consecuente con la metal final del comunismo mundial.)

Tomando esto en cuenta, concordamos con ciertos aspectos de lo que dice George Jackson en el pasaje anteriormente citado, y discrepamos con otros. Cuando dice, "Para el esclavo, la revolución es un imperativo. Es un acto inspirado por el amor, un acto consciente...", estamos, sin duda, de acuerdo.

Que es un acto "de desesperación". Bueno, sí, hay un elemento de eso, pero la revolución no debe ser esencialmente un acto de desesperación. Es otra identidad de contrarios. No hay revolución, ni sentimientos revolucionarios, que no tengan un elemento de desesperación; en pocas palabras, sin desesperación no hay revolución. Es inevitable que la revolución tenga un elemento de deseperación, pero por otro lado no debe ser esencialmente un acto de desesperación.

"Es agresiva". Que sí. "No es ni moderada ni precavida". Que sí y que no. La revolución no es ni moderada ni precavida, aunque debe haber un aspecto de eso, en el sentido de que tiene que ser científica. Pero en lo esencial, tiene razón.

"Es aventada, audaz, violenta". Eso sí. Concuerda con lo que dijo Mao Tsetung (de lo cual seguramente estaba consciente George Jackson) que hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni hacer un bordado ni nada de eso. No puede ser tan elegante ni tan delicada. Es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra. Así que es cierto, es aventada, audaz y violenta.

Añade: "Es una expresión de odio frío y desdeñoso". Otra vez, que sí y que no. Definitivamente, toda revolución auténtica contiene y debe contener un elemento de ese odio, pero eso no puede ser su contenido ideológico esencial. Tiene que llegar más allá. El mismo se refiere a que tiene que ser "inspirada por el amor" pero más aún, tiene que ser guiada por objetivos más elevados que la pura venganza. Así que es otra identidad de contrarios.

Repito, la síntesis correcta de estos puntos ideológicos contiene elementos de lo que dice George Jackson, pero la expresa mejor el pasaje de Para una cosecha de dragones**, donde dice que tendremos que confrontar al enemigo en el campo de batalla en medio de una horripilante destrucción, pero en el proceso no debemos borrar la diferencia fundamental entre el enemigo y nosotros, y menciona nuestros objetivos más nobles: "debemos mantener nuestra firmeza de principios pero al mismo tiempo nuestra flexibilidad, nuestro materialismo y nuestra dialéctica, nuestro realismo y nuestro romanticismo, nuestra solemne claridad de metas y nuestro sentido del humor".

La cuestión, otra vez, es cómo manejar correctamente la contradicción entre la situación actual y el objetivo estratégico de la conquista del poder como el primer gran salto en la revolución (o la contradicción entre hoy y mañana). El problema esencial es, por un lado, ¿cómo construir un movimiento revolucionario entre estos sectores clave de las masas, además de sectores más amplios, en las condiciones generales de la sociedad estadounidense, y por otro lado, cómo hacer eso de acuerdo con una estrategia que realmente pueda lanzar y ganar una guerra revolucionaria para derrumbar este sistema y establecer el socialismo como parte del avance mundial hacia el comunismo?

El camino a la revolución

¿Cuál es la estrategia básica de George Jackson respecto a estas contradicciones?

Dado el énfasis que pone en el elemento militar (concentrado en el pasaje de Blood in My Eye) es sorprendente, y me sorprendió en aquella época, que George Jackson haya apoyado el lado de Huey en vez del de Eldridge cuando el Partido Pantera Negra se dividió. No entendía por qué, hasta ahora que volví a leer su libro y encontré diferentes aspectos de la respuesta. Allí dice que le escribió una carta a Eldridge explicándole por qué su línea (en ese entonces la línea de Eldridge Cleaver era la de la guerra de guerrillas urbana) los llevaría a la derrota, pues la actividad militar sin un componente político los dejaría aislados y aplastados.

Para evitar eso, trató de "interpretar" mejor la línea de Huey P. Newton de "servir al pueblo y resolver sus necesidades" (o, como dijo Huey, "sobrevivir mientras llega la revolución"), que acabó siendo, bajo la dirección de Huey, una especie de "servicio social". O sea, George Jackson trató de ponerle una cara más revolucionaria, combinándola con el elemento militar.

Según su interpretación, establecerían un tipo de "modelo" (o también decía, una "comuna de negros" urbana) en los ghettos y resolverían las necesidades del pueblo con programas como "desayuno para los niños". Pensaba que entre más sirvieran al pueblo, más los atacarían las autoridades y entonces el partido utilizaría varias formas de actividad militar para golpear al enemigo, y hacer que dejara en paz esos programas y a las fuerzas de vanguardia que los dirigían.

Así que su estrategia combinaba el trabajo político con un aspecto militar principalmente defensivo, pero comprendía acciones militares tácticamente ofensivas. Pensaba que eso iba a atraer a cada vez más de las masas básicas e incluso sectores más amplios de la sociedad, hasta que en cierto punto, de un modo u otro, sería posible pasar de la defensiva a la ofensiva.

Aquí estoy planteando la esencia de su plan. Si leen Blood in My Eye, ese es su plan en breve, así es cómo George Jackson planteaba manejar la contradicción que expresa tan tajantemente: ¿Cómo movilizar AHORA a los jóvenes que piensan que pueden morir en cualquier momento (y eso es mucho más intenso hoy)? ¿Cómo movilizarlos ahora en varias actividades y a la vez movilizar a las masas más amplias, para crear un polo que atraiga a otras capas sociales y por último pueda pasar a la ofensiva y derrocar el sistema? No queda nada claro cómo iban a pasar a la ofensiva, pues no es una estrategia que realmente pueda hacerlo; sin embargo, sí estaba bregando con estas contradicciones en una forma básica.

Si bien el enfoque que propone no puede llegar en realidad a una revolución que tumbe el sistema capitalista, sí se puede aprender mucho de la manera en que plantea las contradicciones, particularmente el punto de que una revolución presentada como algo del futuro lejano no tiene sentido para quien piensa que va morir mañana. En otras palabras, hay que rechazar su línea en última instancia porque no puede llevar a la victoria, pero tampoco debemos rechazarla del todo.

En conclusión, George Jackson estaba bregando con ciertas contradicciones clave. Su "resolución" no representa la síntesis correcta (y además, durante los 25 y tantos años transcurridos se han dado cambios significativos en las condiciones de vida de muchas de las masas que buscaba movilizar). Sin embargo, podemos y debemos sacar ideas importantes de sus escritos. En general, nos queda mucho por hacer, tanto en la teoría como en la práctica, y en su relación dialéctica y mutuamente penetrante, basándonos en la línea que nuestro Partido ha forjado, para desarrollarla mediante esa dinámica. Como parte de este proceso general, hay que asimilar críticamente aspectos importantes de las contribuciones de George Jackson y su pensamiento sobre estas cuestiones.

NOTAS:

*En "Vencer las dos grandes cuestas", Bob Avakian dice que los revolucionarios tienen que evitar dos peligros en el proceso revolucionario: el de "asentarse" durante los períodos de preparativos revolucionarios y el de entrar en pie de guerra antes de que las condiciones hayan madurado. Al respecto, habla metafóricamente de Escila y Caribdis, dos monstruos de la mitología griega y romana. En los mitos antiguos eran dos peligros en un estrecho cerca de Sicilia: Escila era una roca peligrosa y Caribdis un peligroso remolino de agua; cada uno amenazaba con hundir a los buques que navegaban por el estrecho. Nosotros también tenemos a Escila y Caribdis en nuestro camino, y tenemos que navegar entre esos dos peligros (el uno es "asentarnos" y el otro es entrar en pie de guerra prematuramente).

**Para una cosecha de dragones: Sobre la "crisis del marxismo" y la fuerza del marxismo ahora más que nunca, de Bob Avakian, se publicó en 1983 con motivo del centenario de la muerte de Carlos Marx. Se puede obtener en las librerías y sucursales de Libros Revolución o escribiendo a RCP Publications, P.O. Box 3486, Chicago IL 60654 ($4.00 más $1.50 para el franqueo).