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Vídeo destacado de la semana de Bob Avakian:

¿Cómo sería la sociedad justo después de la revolución?

De la sesión de preguntas y respuestas con Bob Avakian, después de un discurso de 2018: Por qué nos hace falta una revolución real y cómo concretamente podemos hacer la revolución.

El texto en español:

Pregunta: ¿Cómo sería el mundo una semana después de la revolución, un mes después, un año después? Sé que es una pregunta muy intensa, pero es lo que me preocupa.

Bob Avakian: Bien, en primer lugar, en un sentido amplio y básico, parte de esto se aborda directamente en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte. Ahí pueden encontrar una idea más concreta al respecto.

En cuanto al día después, bueno, para ser científico y honesto, uno de los aspectos de cómo sería es que habrá mucha destrucción, causada principalmente por las antiguas fuerzas dominantes, y habrá una gran necesidad inmediata de reconstrucción, pero sobre una base diferente. Y eso es un problema real, pero también un medio para lograr algo positivo, en el sentido de que muchas personas que en la antigua sociedad no podían realizar, y fueron impedidas de realizar, trabajo con sentido por ejemplo, podrían encontrar un propósito valioso en ayudar a reconstruir toda la sociedad, pero sobre una base completamente diferente, como dar alta prioridad a las necesidades básicas de las personas, especialmente de aquellas, no solo de aquellas, sino especialmente de aquellas a las que se les ha negado muchas de las necesidades básicas de la vida bajo el antiguo sistema. Así que eso por un lado.

Los efectos de la destrucción, principalmente causada por la antigua clase dominante — y la reconstrucción. Y luego, en el ámbito que va más allá de las condiciones materiales, debería haber mucha vitalidad política en que muchas personas que se han activado en el transcurso de este proceso y que, de manera inicial, no de una manera completa o absoluta, por supuesto, pero de una manera inicial, han comenzado a transformar su propia forma de ver el mundo y su forma de interactuar con otras personas. Debería haber mucha efervescencia política el día o la semana después, el año después, sobre: “Bien, ahora tenemos esta base para construir un nuevo tipo de sociedad que aspire a un mundo completamente nuevo”.

¿Cómo lo haremos? Habría un gran hervidero, por así decirlo, mucha efervescencia sobre este tipo de cuestiones, pero también volviendo a lo que se planteó sobre la cultura, se iniciará una gran efervescencia en el ámbito del arte y la cultura, se liberará mucha creatividad que había sido suprimida bajo la antigua sociedad, no solo suprimida políticamente, sino también suprimida debido a las condiciones de vida y las relaciones en las que las personas están envueltas, que asfixian gran parte de esa creatividad bajo el actual conjunto de relaciones. Pero no quiero presentar una imagen incorrecta y deshonestamente optimista, como si todo fuera a ser maravilloso.

Habrá muchas contradicciones, mucha lucha. Algo que hay que reconocer es que (esto lo dijo Lenin después de su experiencia en la Revolución Rusa) no se hace la revolución con las personas tal como uno quisiera que fueran. Se hace la revolución con las personas tal como han sido, por así decirlo, “heredadas de la vieja sociedad”.

Así que todavía habrá mucho atraso entre las personas. Será necesario forcejear sobre muchas cosas y zanjarlas, particularmente, por ejemplo, en el ámbito de las relaciones íntimas, en particular, las relaciones entre hombres y mujeres y la familia y todo eso. Habrá una enorme cantidad de lucha, pero la cuestión es que, en lugar de que las cosas funcionen para reforzar las relaciones opresivas, lo que ahora emergerá como estructura política, instituciones y proceso dominantes, y la cultura nueva emergente, brindará apoyo e impulso a las personas que luchan por superar esas relaciones opresivas.

Por lo tanto, debería haber, y debemos trabajar para que esto se concrete en la realidad, una enorme efervescencia positiva y una creatividad desbordante. Y al mismo tiempo, muchísima lucha contra las formas atrasadas de ver las cosas y contra las maneras atrasadas de hacer las cosas, y contra las maneras atrasadas e incluso opresivas de relacionarse con las personas, que persisten de la vieja sociedad, que no van a desaparecer simplemente por haber derrocado el sistema. Habrá un hervidero de todo esto, de tal manera que se podría forjar cosas positivas a partir de ello, pero que requerirá lucha para lograrlo.

Y además, habrá movimiento hacia un tipo de economía completamente diferente, orientada a satisfacer las necesidades de la gente, no solo en el sentido material básico de vivienda, techo, atención médica y alimentos, lo que importa mucho, sino también sus necesidades intelectuales y culturales. Así que el objetivo será satisfacer esas necesidades de forma cada vez más amplio, al mismo tiempo que habrá una enorme orientación hacia el resto del mundo. ¿Cómo lo que estamos haciendo aquí, lo que acabamos de empezar con el derrocamiento de este viejo sistema, el comienzo de un nuevo sistema, cómo puede ser una fuente concreta de apoyo y ayuda, así como una fuente de inspiración para personas por todo el mundo? Y créanme, en el caso de que y cuando se haga una revolución en Estados Unidos, no habrá prácticamente nadie en el mundo que se me ocurre que no le prestará atención a eso.

Así que el impacto en el mundo entero podría ser muy profundo. Desde luego que también será un proceso de lucha, en vista de que en el mundo real existen contradicciones materiales reales en juego en todo esto. Todo eso está muy bien, y sí, de hecho, está muy bien. Y es muy correcto y necesario tener la orientación internacionalista de que estamos haciendo esto por toda la humanidad. Y necesitamos promover y apoyar la revolución en todo el mundo.

Pero eso estará en aguda, a veces muy aguda, contradicción con satisfacer las necesidades de la gente en ese preciso momento, especialmente si se tiene en cuenta lo que dije sobre que habrá mucha destrucción y necesidad de reconstrucción. Esas cosas estarán muy agudamente contradictorias. Y la gente dirá: “Todo eso está muy bien, yo también quiero hacer eso, pero ahora mismo ni siquiera tengo un lugar donde vivir. No tengo casa. No tengo vivienda. No puedo comer. Mis hijos tienen hambre”.

¿Qué van a hacer al respecto? Y habrá una enorme cantidad de lucha para manejar correctamente esas cosas de una manera que preste atención y actúe para satisfacer esas necesidades materiales muy reales e inmediatas, y a la vez dar mucho énfasis y hacer realidad el apoyo concreto y la inspiración ideológica, para las personas en el resto del mundo que también necesitan hacer esta revolución. Si no, no solo seguirán sufriendo, sino que los logros que se obtengan en cualquier lugar, incluida la revolución que se acaba de hacer en Estados Unidos, correrán el peligro de ser revertidos. Debido a que no se puede existir como una base aislada por sí sola. Todavía hay fuerzas en el mundo que trabajarán para atacar y socavar lo que se está intentando hacer y destruirlo si pueden.

Y mientras sigamos viviendo en un mundo dominado principalmente por las relaciones económicas y las dinámicas económicas de un sistema ajeno, un sistema opresivo y explotador, no es posible evitar que nos afecte. Existe un principio de que un país socialista debe ser estratégicamente autosuficiente en el ámbito económico. Pero no se puede, ni se debe intentar, ser absolutamente autosuficiente.

Aún habrá necesidad de interactuar con el resto del mundo, p.e., el comercio y algunas relaciones económicas. Y siempre que la mayor parte del mundo funcione según principios directamente opuestos a los que estamos trabajando para crear, eso va a tener un gran impacto en lo que pase en la nueva sociedad socialista, la sociedad revolucionaria que se ha creado, además de tener consecuencias terribles para el resto de las personas en el mundo que aún viven bajo el antiguo sistema. Así que todo eso generará mucha efervescencia, mucha lucha. 

Esto fomentará mucha lucha y efervescencia, en cuanto a la manera en que manejemos estas contradicciones. Pero a la vez, sería como una primavera después de un invierno muy largo y duro. Eso sí lo puedo afirmar.