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Vídeo destacado de Bob Avakian de esta semana (video en inglés, texto en español)

EMANCIPAR A LA HUMANIDAD… TRANSFORMAR LAS CONDICIONES Y TRANSFORMAR LA NATURALEZA HUMANA

Volvamos a lo básico, a lo fundamental. Si analizamos el transcurso de la historia humana, vemos que muchos imperios han surgido y caído, con diferentes pueblos o naciones, y en particular sus clases dominantes, dominando y saqueando a otros a lo largo de miles de años de historia humana en todas partes del mundo.

En la antigüedad, por mencionar solo algunos imperios:  Grecia, Roma, Persia, China y Egipto. En tiempos más recientes, el Imperio Británico dominó gran parte del mundo a finales del siglo XIX y principios del XX. Y ahora existe el imperio de Estados Unidos y otros que buscan desafiarlo.

Si no se trata de nada diferente y mejor que eso, si solo se trata de mover las cosas de un lado a otro, pero mantener en efecto las relaciones en las que algunas personas gobiernan, oprimen y degradan a otros grupos enteros de personas, mientras la humanidad en su conjunto está sumida en la ignorancia y devastada por la guerra, y la tierra es saqueada y arruinada... Si solo se trata de que algunas personas mejoren su posición dentro de este horrible sistema, o si se trata de que algunos grupos que han estado oprimidos durante un tiempo tengan su oportunidad de ascender y tener su turno de dominar a otros, entonces no me interesa [aplausos] y a ustedes tampoco debería interesarles.

Debemos combatir la opresión bajo el sistema y las diversas formas en que afecta a las personas. Pero nuestro objetivo fundamental debe ser superar todo esto, o el horror continuará y la gran mayoría de la humanidad sufrirá terriblemente y sin necesidad, a menos que y hasta que quienes estén en el poder arruinen y destruyan todo, incluido el medio ambiente, de tal manera que sea el fin para todos.

Pero, una vez más, la cuestión es que, de una manera que no ocurría en períodos anteriores de la historia de la humanidad, existe la posibilidad de superar todo eso y llegar a un lugar mucho mejor para la humanidad.

Pero para que eso suceda, tiene que haber un núcleo creciente de personas con una comprensión básica de esto y un firme compromiso para luchar por ello, un firme compromiso para ser emancipadores de la humanidad.

Constantemente nos dicen que debemos preocuparnos únicamente por nuestra familia, nuestro pequeño círculo de gente y, sobre todo, por nosotros mismos. Que no puede haber nada más importante que eso. Nada que realmente valga la pena más allá de eso.

Si bien los individuos son importantes, forman parte de una sociedad y un mundo más amplios. Que cada individuo piense solo en sí mismo y quizás en su pequeño círculo por encima de todos los demás nos mantendrá en la situación actual y mantendrá a la humanidad confinada dentro de este sistema horrendo, con toda la locura y el sufrimiento que conlleva.

Si solo te importa lo tuyo, no solo eres egocéntrico y de mente estrecha, sino que también eres aburrido. Y, lo que es aún más importante, contribuirás a condenar a las futuras generaciones a la misma locura que estamos viviendo, o incluso a algo peor, si es que tengan algún futuro.

No es posible vivir solo para uno mismo y sin que la sociedad imponga las normas sobre cómo vivir. Pero uno puede hacer mucho daño intentando anteponer siempre sus intereses a los de los demás.

Una vez más, se trata de la cuestión de la naturaleza humana. Carlos Marx hizo esta importantísima afirmación: Toda la historia humana es la continua transformación de la naturaleza humana. En otras palabras, la naturaleza humana cambia constantemente con los cambios en la sociedad y en el mundo del que formamos parte.

¿Por qué la gente cree que tiene que hacer cola para comprar un iPhone? ¿Por qué nadie pensaba eso hace 300 o 30 años? Porque entonces no existían los iPhones.

O piensen en esto: bajo el feudalismo, regía el derecho divino de los reyes. Todo tenía su lugar, desde el rey hasta el humilde siervo. Si uno se rebelara contra el rey o lo atacara, se rebelaba contra Dios y atacaba a Dios. Este era un principio sagrado, un principio fundamental de la sociedad feudal y de las monarquías que la gobernaban.

Pero entonces surgió la burguesía en un determinado momento y quería acabar con el sistema feudal para que el capitalismo pudiera florecer. No querían las limitaciones y restricciones que las divisiones feudales interponían en su camino. Así que surgieron teóricos que articularon una teoría diferente de la naturaleza humana: “No era propio de la naturaleza humana que existieran reyes con derechos divinos”.

Lee a Thomas Paine, [su libro] El sentido común, etc. Él fue un portavoz de la revolución burguesa estadounidense. Thomas Paine se esmera en denunciar el derecho divino de los reyes y el derecho de los monarcas a transmitir el poder de un descendiente a otro. Dice: “¡Qué idea y qué práctica más terribles! Lo único que se puede garantizar con esto es que personas con discapacidad intelectual gobiernen la sociedad”. Vaya, esto es lo que dice.

Le era un principio terrible porque él representaba a una clase social diferente, que veía la sociedad así como venía desarrollándose y su potencial para transformarse en un sistema distinto, de manera diferente a quienes encarnaban el sistema feudal. Y tenía una visión distinta de la naturaleza humana.

¿O qué hay de la gente negra y la religión? Hoy en día, casi constantemente se nos dice que ser religioso, y ser cristiano en particular, forma parte del carácter nacional de la gente negra.

Bueno, crecí y viví mis años de formación política en la década de 1960, o quizás incluso un poco antes. Fue una época de grandes cambios: el movimiento por los derechos civiles, otros cambios en la sociedad y en el mundo. La gente estaba llena de optimismo y esperanza sobre el cambio social. Uno sentía, sobre todo cuando las cosas realmente despegaron en los años 60, que formaba parte de una ola de personas que se alzaban en todo el mundo: colonias que se rebelaban para expulsar a los colonialistas y todo tipo de luchas revolucionarias con diferentes programas y líderes, pero todas en pie de lucha.

Durante la secundaria, y luego al conocer a personas como los líderes del Partido Pantera Negra y otros con mayor conciencia política, vi cómo a mi alrededor las personas negras se alejaban de la religión por ser llenas de optimismo y esperanza sobre este mundo y la capacidad de cambiarse y liberarse de generaciones de opresión. No sentían la necesidad de una fuerza sobrenatural que las protegiera de ser aplastadas y desmoralizadas.

Pero sabemos que ese movimiento no logró hacer una revolución. Fue derrotado y decayó. Algunas personas lograron avances, llegaron a ser profesionales, etc., aunque la situación de la clase media negra es muy precaria.

Pero muchas personas fueron obligadas a vivir en condiciones aún más horribles. Comunidades inundadas de drogas, personas que matan unas a otras a tu alrededor.

Así que ahora la gente siente la necesidad de algún tipo de dios. No solo para liberarlos de esta opresión, sino para ayudarlos a encontrarle algún sentido a todo esto y a sentir que tal vez haya alguna manera de que puedan salir de esta desmoralización y la locura en la que están atrapados y del daño que se están haciendo unos a otros.

Esto representa un cambio —aunque no se trata de una transformación radical de la sociedad—, sino de un cambio en las condiciones sociales que ha propiciado un cambio en la mentalidad de la gente. No es una cuestión de naturaleza humana innata que las personas, en particular las personas negras, sean cristianas o incluso islámicas por naturaleza.

¿De dónde obtuvieron las personas negras el cristianismo y, si vamos al caso, el islam? De los ejércitos invasores que llegaron a África, ya fueran cristianos o islámicos. Antes de eso, y en ausencia de ese contacto, las personas negras practicaban otras religiones en África, religiones más naturalistas relacionadas con las condiciones locales y las fuerzas del agua o cualquier otro factor con el que lidiaran.

Estas religiones fueron impuestas por los ejércitos que llegaron y por quienes luego gobernaron sobre la gente.

En la historia de los Estados Unidos, es cierto que los negros intentaron tomar la religión cristiana que les fue dada, tomar la historia de Moisés o lo que sea, e intentar darle la vuelta para usarla, ya sabes, “Dejen ir a mi pueblo”, usarla como un medio para intentar movilizar a la gente contra la opresión de una forma u otra.

Pero aun así, les fue dada esta religión por los dueños de esclavos. Y la iglesia era la única institución que los dueños de esclavos permitían que existiera y funcionara entre los esclavos; y vale la pena reflexionar sobre por qué fue así.

Así que la cuestión es que, con los cambios en las condiciones sociales, la naturaleza humana cambia.

Recuerdo mi primer viaje a China en 1971, cuando hablamos con los campesinos y nos contaron sus condiciones bajo el antiguo sistema, el gobierno de Chiang Kai-shek, los imperialistas extranjeros, los terratenientes locales, etc.

Dijeron: “Éramos tan pobres que no teníamos nada. Tuvimos que vender a nuestros hijos, sobre todo a nuestras hijas, para intentar mantener con vida al resto de la familia; los vendíamos como esclavos a un terrateniente, o como prostitutas o lo que fuera. Nuestros hijos se morían de hambre. No teníamos ropa que nos abrigara en el frío invierno. Teníamos unas pequeñas parcelas de tierra de las que intentábamos sobrevivir. Y nos desvelábamos, los que teníamos parcelas pequeñas, vigilándolas de nuestros vecinos porque todos estábamos desesperados y nos robábamos unos a otros.

“Ahora hemos tenido una revolución. Todos trabajamos juntos. Estamos colectivizando la tierra. La laboramos juntos. Cooperamos entre nosotros. Y a todos nos va mucho mejor. Ya no nos desvelamos vigilando pequeños terrenos que no nos pertenecen. Trabajamos juntos en tierras comunes y en proyectos para desarrollar nuestra economía, contribuir a la economía del país en su conjunto y apoyar la revolución mundial”.

Esa es una perspectiva completamente diferente. Es una naturaleza humana completamente diferente.

Ahora, con la revocación de la revolución en China, tras el golpe de Estado poco después de la muerte de Mao en 1976, la gente ha vuelto a muchas de las viejas costumbres. Se han impuesto muchas de las antiguas condiciones. Hay prostitución y drogadicción, que habían sido erradicadas como fenómenos sociales — no eliminando a las personas, sino cambiando las condiciones, emancipando a las personas y dejando claro que problemas como la drogadicción y la prostitución eran culpa del antiguo sistema y no de quienes estaban atrapados en ellos.

Ahora todas esas cosas están volviendo. ¿Se debe a un cambio en la naturaleza humana? ¿O es que el cambio en la forma en que la gente actúa y piensa es, de hecho, un reflejo y, en mayor o menor medida, el resultado del cambio en el sistema social y las condiciones sociales?

Por lo tanto, no es la naturaleza humana, sino la naturaleza del sistema bajo el que viven las personas, la que establece los términos sobre cómo piensan y actúan las personas y cómo se relacionan entre sí.

Este es un sistema basado en relaciones de explotación, dominación y opresión, competencia feroz, instituciones y cultura que promueven y refuerzan todo esto. Y la naturaleza que las personas están condicionadas a tener bajo este sistema refleja y sirve a esas relaciones e instituciones.

El hecho de que nosotros, por ejemplo, como seres humanos, estemos interconectados y seamos interdependientes con otros seres humanos en todo el planeta podría ser algo muy positivo, que permitiría a la humanidad en su conjunto florecer. Pero solo si y cuando  contemos con un sistema completamente diferente que no se base en que una pequeña parte de la humanidad domine, explote, oprima y degrade al resto.