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Vídeo destacado de Bob Avakian de esta semana (video en inglés, texto en español)

Internacionalismo: El mundo entero ante todo

En oposición al chovinismo de “Estados Unidos ante todo” —que es lo que se promueve en este país sin descanso bajo este sistema y fue promovido abiertamente de nuevo por Obama en su reciente discurso de victoria—, tenemos que basarnos y partir del internacionalismo.

De nuevo, vuelve a la Constitución para la Nueva Republica Socialista en América del Norte, Proyecto de Texto y compárala —sobre la cuestión de Estados Unidos y la relación con el resto del mundo— con la Constitución de los Estados Unidos.

Tenemos que partir del internacionalismo. El mundo entero es primero y el objetivo es la emancipación de toda la humanidad, no el fortalecimiento de nuestro país para convertirlo en el más poderoso del mundo.

La construcción de un poderoso movimiento para la revolución en este país, incluso antes de que las cosas lleguen al punto de una revolución total, puede y debe inspirarse en gran medida y sacar lecciones importantes de la gente que se levanta en otras partes del mundo.

Al mismo tiempo, cuanto más se construya un movimiento para la revolución en Estados Unidos —en que las fuerzas comunistas y una comprensión y visión comunista cada vez más constituyen su núcleo dirigente—, más impacto tremendo tendrá no solo en este país, sino en todo el mundo, en las personas oprimidas y en quienes anhelan un mundo mejor en todas partes. Cambiará toda la ecuación para las personas de todo el mundo que se enteran de esto, desafiará y transformará su modo de pensar y de considerar las posibilidades de un cambio radical.

Debemos entender la relación dialéctica —u otra forma de decirlo, el ir y venir de impacto e influencia— entre preparar y luego, cuando las condiciones sean propicias, llevar a cabo la lucha total por la revolución en Estados Unidos y el desarrollo de la lucha revolucionaria con un núcleo creciente comprometido con la causa del comunismo en otros países por todo el mundo.

Pienso en una experiencia que tuve cuando me vi obligado a exiliarme en Francia a principios de los años 1980. Conocí a alguien de Asia que también tenía mentalidad revolucionaria. Y una de las primeras cosas que me dijo fue, “¿Qué pasa con las personas negras en Estados Unidos? ¿Qué está pasando con su lucha? ¿Han podido los imperialistas reprimirlas y contenerlas? Parece que ya no están levantándose como antes”. Y le dije, “Bueno, quizá temporalmente, pero aún queda por verse”.

Este es el tipo de impacto que pueden tener las luchas en diferentes países.

Y seamos sinceros. ¿Quieres hablar de “todo el mundo lo sabe”? Aquí va un “todo el mundo lo sabe” que es cierto: Todo el mundo sabe que uno de los lugares más difíciles del mundo para hacer una revolución es este país. Y todo el mundo sabe que si se diera una revolución real en este país, cambiaría el mundo entero, inspiraría a personas de todo el mundo y cambiaría su forma de ver las cosas de una manera verdaderamente profunda y radical.

Pienso sobre el comentario —se puede aprender de todo el mundo, incluso de personas del otro lado de la lucha— de un comentarista británico que hablaba sobre los fundamentalistas islámicos en lugares como Gran Bretaña y en el mundo en general, denunciándolos como terroristas. Y muchos de ellos sí llevan a cabo el terrorismo, y lo que representamos nosotros no tiene nada que ver con ello y es completamente opuesto a lo que representan ellos. 

Pero él hizo un comentario muy interesante: Dijo que hace una o dos generaciones esas personas habrían sido maoístas, comunistas. Deberíamos reflexionar profundamente sobre ello. Pues, lo que estaba diciendo es que, en un mundo diferente, cuando había un país socialista en China, cuando allá sucedía una Revolución Cultural, cuando representaba la revolución e irradiaba la revolución al mundo y apoyaba la revolución en todo el mundo — eso fue un enorme imán de atracción para la gente.

Hay mucha verdad en eso.

Ahora bien, como dije, nuestros objetivos, nuestra filosofía, nuestros métodos, nuestras tácticas, nuestras metas, todos se oponen completa, radical y fundamentalmente, son distintos y en contra de los fundamentalistas islámicos, especialmente aquellos que llevan a cabo el terrorismo, incluso atacando a la gente.

Pero hay algo importante que aprender aquí. Nos dice algo sobre lo que significará un movimiento revolucionario —incluso antes de llegar al punto de una revolución total— y cómo influirá en personas de todo el mundo. Esto forma parte de nuestras responsabilidades internacionalistas. Pero también es algo en lo que podemos jugar un papel importante.

Pero por muy importante que sea todo eso, no es suficiente. No solo debemos luchar contra el poder y transformar al pueblo, y sí, tener un impacto poderoso en personas y fuerzas de todo el mundo, además de aprender de ellos. Pero tenemos que seguir, y cuando llegue el momento adecuado, luchar para ganar de verdad para lograr el objetivo de todo esto: hacer la revolución y hacer contribuciones aún mayores a esta revolución en todo el mundo.