Introducción: En la edición de la semana pasada, iniciamos una breve serie sobre la orientación en cuanto a las relaciones con el mundo entero del nuevo poder estatal socialista, fundado y guiado por la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de Bob Avakian (BA). Lea aquí la Primera parte. Escribimos:
“El Preámbulo de la nueva Constitución expone los principios rectores más fundamentales del nuevo poder. Por ello, cabe destacar que el segundo párrafo aborda inmediatamente la relación de la Nueva República Socialista en América del Norte con el mundo entero:
Ejemplos de la explotación global
Algunos de los 40 mil niños en la República Democrática del Congo que trabajan en las minas de cobalto en 2018. Cobalto es un mineral esencial para las baterías de ion de litio usadas en vehículos eléctricos, portátiles y teléfonos inteligentes. Foto: CBS YouTube (captura de pantalla)
Los y las obreros de la fábrica Top Glove en Malasia viven en dormitorios, 20 en cada recámara, y producen 220 millones de guantes desechables al día por “un salario de aproximadamente $300 al mes”. Es un ejemplo de la fabricación —de un producto esencial para la protección de la vida del personal médico— en maquiladoras que ponen en peligro la vida. Foto: AP
Mujeres pelan camarones en una caseta con techo de lámina en la aldea de Tallarevu en la India, 11 de febrero de 2024. Foto: AP
A diferencia de cómo el estado capitalista imperialista sirve e impone los intereses de un pequeño grupo dominante de explotadores, la Nueva República Socialista en América del Norte, continuando con la dirección del Partido Comunista Revolucionario, toma como base y punto de partida los intereses fundamentales de aquellos que fueron explotados y oprimidos de la manera más despiadada bajo el viejo sistema y las masas populares en general, y les proporciona los medios para que desempeñen un papel cada vez mayor en el ejercicio del poder político y el funcionamiento de la sociedad conforme a dichos intereses, a fin de continuar la lucha para transformar la sociedad, con la meta de arrancar de raíz y por fin eliminar todas las relaciones opresivas y explotadoras entre los seres humanos, y los conflictos antagónicos y destructivos a que dan origen.
Todo eso es un proceso y un objetivo que en lo fundamental y en el análisis final, sólo se podrán lograr a escala global con el avance al comunismo por todo el mundo. La orientación y los principios de este estado, encarnados en la presente Constitución, son internacionalistas: si bien presta la debida atención a satisfacer, sobre una base cada vez más amplia, las necesidades materiales, intelectuales y culturales de los habitantes en este estado y a fomentar la mayor transformación de esta sociedad para seguir arrancando de raíz las desigualdades sociales y los aspectos que queden de explotación y opresión, el estado socialista debe darle la prioridad fundamental al avance de la lucha revolucionaria y el objetivo final del comunismo por todo el mundo y adoptar y llevar a cabo políticas y acciones que concuerden con esta orientación internacionalista y la pongan en práctica.”
Esta es una visión política y una moral que no tienen par en esta sociedad. Se basa en el punto básico de BA de que el internacionalismo significa priorizar el mundo entero ante todo. Esta semana, la Segunda parte se centra en la reestructuración de la nueva economía para darle esa "prioridad fundamental”.
Imaginemos: Una nueva economía para servir a una base de apoyo para la revolución mundial, satisfaciendo las necesidades humanas y protegiendo el medioambiente
El Artículo IV de la nueva Constitución se centra en “La economía y el desarrollo económico en la Nueva República Socialista en América del Norte”. La economía —o el modo de producción— forma la base de toda sociedad. Así que, ¿cómo diferiría la economía socialista a la terrible desigualdad, saqueo y explotación aplastante mundial del modo de producción capitalista-imperialista de hoy? ¿Cómo evitaría convertirse en una división más “equitativa” del botín de este sistema parásito? Eso implica una lucha, en ocasiones muy aguda — y la nueva Constitución establece la base y los principios según los cuales hay que librar esa lucha.
El Artículo IV declara desde el principio que:
La producción social y el desarrollo económico se guían y se evalúan según tres criterios globales:
1. Avanzar la revolución mundial a fin de arrancar de raíz toda explotación y opresión y emancipar a toda la humanidad;
2. Satisfacer las necesidades sociales, crear una riqueza material común que contribuya al desarrollo general de la sociedad y de los individuos que la conforman, y superar las grandes divisiones entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, la ciudad y el campo, las diferentes regiones y nacionalidades, y el hombre y la mujer;
3. Proteger, conservar y mejorar los ecosistemas y la biodiversidad del planeta para las actuales y futuras generaciones.
Exploremos más esa primera meta grande de hacer avanzar la revolución mundial a fin de arrancar de raíz toda explotación y opresión, con la crucial Sección 9 del Artículo IV:
Sección 9. El estado socialista como base de apoyo para la revolución mundial.
1. Esta orientación está incorporada en las estructuras económicas del estado y en su sistema y prioridades de planificación, así como en sus capacidades de despachar recursos y personas a diversas partes del mundo a fin de llevar a cabo varias tareas y responsabilidades internacionalistas.
2. En todas las relaciones económicas internacionales, ocupan el primer lugar el internacionalismo proletario y las necesidades de la revolución mundial.
3. Con los otros estados socialistas que existan o que nazcan, se llevará a cabo comercio bajo los principios del internacionalismo proletario, a fin de ayudar la construcción del socialismo en esos países y la revolución mundial.
4. Respecto a los estados imperialistas y reaccionarios, la Nueva República Socialista en América del Norte no pondrá los intercambios y acuerdos económicos por encima de su responsabilidad de apoyar a los movimientos revolucionarios en esos países.
5. El comercio con las naciones y los países que siguen bajo la dominación y opresión del imperialismo también se llevará sobre la base del internacionalismo proletario y tomará en cuenta las relaciones de dependencia impuestas por el antiguo imperio estadounidense, lo que requerirá en algunos casos por un tiempo el abastecimiento de repuestos, materiales, equipo y otra ayuda a esos países. Pero en esto también es necesario tener en cuenta la naturaleza de estos países y de sus gobiernos y clases dominantes, la lucha de clases a su interior y el papel de estos países en el mundo.
6. La estructura de producción y la base de recursos de la economía socialista no podrán depender de la mano de obra y materiales de otros países, mucho menos de la explotación y dominación. El desarrollo de una economía socialista no debe incluir la exportación de capital, por ejemplo, construir fábricas o hacer préstamos para obtener ganancias. Una economía socialista no debe reproducir las relaciones de dominación y desigualdad en sus interacciones internacionales. Además, es necesario exponer esta cuestión ante las masas populares, como parte de un proceso en que éstas lleguen a comprender más profundamente y actuar según los principios básicos en los cuales se funda la Nueva República Socialista en América del Norte y de acuerdo a los cuales ésta debe proceder.
7. Una economía socialista debe practicar la autosuficiencia y la sustentabilidad a la vez que ayuda a las luchas de los explotados y oprimidos del mundo1.
8. Es necesario planificar y desarrollar la economía de modo que se hagan previsiones y de hecho se proporcionen los necesarios recursos y tecnología para la seguridad y defensa de la sociedad y del estado contra las provocaciones, agresiones y ataques de los imperialistas y otras fuerzas reaccionarias. Al mismo tiempo, es necesario hacer esto en conformidad con los principios establecidos en la presente Constitución —incluyendo en particular aquellos que tienen que ver con la defensa y seguridad— sin permitir que las consideraciones de los necesarios medios para la defensa y seguridad distorsionen o socaven en lo fundamental el desarrollo de la economía y de la sociedad en general, según lineamientos socialistas y en cumplimiento de responsabilidades internacionalistas. Las fuerzas armadas, a todos los niveles, deben esforzarse para economizar en gastos y, donde sea posible y en concordancia con la planificación económica general, participar en actividades productivas que contribuyan al abastecimiento propio.
El legado del parasitismo y la lucha en torno a las prioridades
LA EXPLOTACIÓN: Qué es, cómo ponerle fin, lo nuevo de Bob Avakian, y más… estrenado el 24 de agosto de 2023 (video en inglés). Lea en español.
Hagamos una pequeña pausa y adentrémonos en el punto 6. En la actualidad, bajo el sistema del capitalismo-imperialismo, el nivel de vida en Estados Unidos se fundamenta en una relación parásita con el resto del mundo, especialmente en la inmensa mayoría de personas que viven en Asia, África, el Medio Oriente y Latinoamérica. La ropa y los teléfonos que usamos las personas en Estados Unidos, las frutas y verduras disponibles en las zonas relativamente acomodadas, los televisores de pantalla gigante — los producen literalmente cientos de millones de personas sobreexplotadas y desesperadamente empobrecidas en lugares como el Congo, Bangla Desh y México. Los seres humanos que producen esta riqueza incluyen a 150 millones de niños — niños cuya vida es aplastada y truncada, y convertida en las mercancías que consumimos.
Al extremo opuesto del espectro (sin contar a los capitalista-imperialistas gobernantes) existe una capa relativamente numerosa de personas en Estados Unidos que trabajan en los sectores de finanzas, seguros, bienes raíces y otras ocupaciones relacionadas con perseguir el mayor rendimiento posible de la riqueza la que produce esta explotación parásita. Este grupo se ha expandido muchísimo durante los últimos 70 años. No constituye una mayoría de la población, pero sí mucho más que 10 millones de personas en operaciones posibilitadas por este parasitismo y dedicadas a ensancharlo. Y este parasitismo ha ejercido un impacto importante en el modo de pensar de las personas en Estados Unidos y sus aspiraciones — una verdad en la cual Bob Avakian ha puesto mucha atención en su obra Esperanza para la humanidad sobre una base científica.
Por lo tanto, adherirnos al punto 6 requerirá una enorme restructuración de toda la economía, lo que implica grandes cambios en la vida de las personas e incluso mucha dislocación. También implica que muchas personas hagan sacrificios — tanto las de aquellos sectores que se han enriquecido a base de este parasitismo así como, a cierto grado, casi todas las que viven en Estados Unidos. Y es casi seguro que esa necesidad de sacrificios suscite una lucha sobre cómo planificar la economía de tal manera que rompa las cadenas de esta dominación imperialista al mismo tiempo que satisfaga las necesidades materiales de las personas dentro de Estados Unidos. Y, como dice el punto 6, esto requerirá exponer esta cuestión ante las masas.
Al exponer esta cuestión ante las masas, aquellos que luchan por continuar revolucionando la sociedad se toparán con resistencia suscitada por romper con el estilo de vida costeado por el parasitismo imperialista. Los contrarrevolucionarios estarán revueltos entre otras personas que simplemente tienen desacuerdos o preguntas. Aquellos que trabajan para dirigir la sociedad más adelante hacia el comunismo podrán aprovechar puntos fuertes al librar esta lucha para transformar la producción además de revolucionar el modo de pensar de las personas. Un punto fuerte será un fin a la inseguridad y el “miedo de caer más” que amenaza a decenas de millones de personas aún más allá de las más empobrecidas.
Al mismo tiempo, muchas personas serán atraídas hacia lo que la nueva economía posibilita. Primero, esta economía posibilitará que las personas trabajen de forma cooperativa y colectiva para solucionar grandes problemas sociales, a diferencia del yugo inexorable de ganarse la vida y las riñas “perro-come-perro” para la sobrevivencia individual. Piensen en los científicos y personas con capacidades técnicas que por primera vez podrán poner en práctica sus capacidades y su deseo de servir al pueblo, en una dimensión casi inimaginable hoy día. Piensen en los jóvenes, así como en las masas oprimidas, que aprovecharán la oportunidad de contribuir a ir eliminando las terribles desigualdades heredadas del capitalismo-imperialismo no solamente en Estados Unidos sino por todo el mundo, con el apoyo de los dirigentes de la sociedad en vez de su oposición y supresión. Piensen en la oportunidad que tendrán las personas de poner manos a la obra para “proteger, conservar y mejorar los ecosistemas y la biodiversidad del planeta para las actuales y futuras generaciones”, en vez de vivir impotentes ante el temor de la extinción humana que ahora se les cierne. Piensen en el intercambio de culturas que se posibilitará al romper con la estereotipación y el odio a otras personas que retumban como claxon de aire de parte de los fascistas de MAGA hoy día — y que impregnan la cultura en la “vida normal” del capitalismo-imperialismo de formas más sutiles pero aun así tóxicas.
Todo eso se desenvolverá por medio del tipo de debates y discusiones a escala de toda la sociedad dispuestos por la Constitución — que incluye abrir espacios y financiar a aquellos que discrepan de la orientación radicalmente nueva de la economía socialista y las políticas que surgen de esa orientación. Es casi seguro que eso conlleve momentos de lucha aguda y amplia — ¡y esto es bueno! ¿Por qué? Debido a que, a medida que las personas lleguen a saber más y transformar su modo de pensar por medio de ese proceso de discusión, debate, estudio y más discusión, se puede forjar una unidad más profunda. Y estamos hablando no solo de la unidad respecto a las políticas específicas que se debaten sino respecto a la orientación global crucial de “la vida de los estadounidenses no es más importante que la de la gente de otros países” y “el internacionalismo — el mundo entero ante todo”.
En conclusión, cabe repetir un punto importante
Durante la semana pasada, la invasión estadounidense de Venezuela y el arresto y secuestro ilegal de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores vienen acompañados de nuevas amenazas de parte de Trump y otros en su administración contra Groenlandia y Dinamarca, Colombia, México, Irán y otros países. Como nuestro artículo Los desmanes globales de Trump, y el método de la demencia pone en claro, esta situación conlleva el peligro extremamente importante de una guerra mundial.
Hace más de cuatro años, al abordar las escisiones al interior de la clase dominante capitalista-imperialista —escisiones que se han agudizado inconmensurablemente— Bob Avakian escribió lo siguiente:
Es extremadamente importante comprender lo siguiente de manera profunda:
A medida que se desarrolle esta situación, y la clase dominante tenga cada vez menos capacidad de gobernar según la anterior manera de hacerlo, es posible que se vuelvan cada vez más agitadas y caóticas la sociedad y la vida cotidiana de las masas de personas, de diferentes partes de la sociedad, con frecuentes “trastornos” de la manera “normal” en que las cosas han existido.
Y a medida que la “manera normal” en que se ha gobernado a la sociedad deje de mantener la articulación de las cosas —y la sociedad esté desgarrándose cada vez más—, es posible que esto haga flaquear la creencia de la gente en que “la manera en que siempre han sido las cosas” es la única manera en que las cosas pueden ser. Puede hacer que haya más receptividad en la población a cuestionar —en un sentido real puede obligar a la gente a cuestionar— la manera en que han sido las cosas, y si tienen que seguir siendo así. Y es mucho más probable que esto ocurra si las fuerzas revolucionarias están en la sociedad entre las personas arrojando una luz sobre la realidad más profunda de lo que está ocurriendo, y por qué, y explicando que SÍ QUE EXISTE una alternativa a vivir así.
Como escribimos la semana pasada, en un momento así, la alternativa real y poderosa encarnada en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, de Bob Avakian, necesita penetrar en la conciencia de la sociedad. Esta Constitución brinda la visión panorámica, el plano concreto y la base sólida para una forma completamente nueva de vivir... y un sistema fundamentalmente diferente. Mientras se está desgarrando la sociedad, y se está volviendo cada vez más posible una revolución —incluso frente al fascismo, el genocidio, la catástrofe climática y una guerra nuclear— urge que la gente eleve la vista hacia el mundo radicalmente diferente que es posible y asuma la responsabilidad como parte de la misión más amplia a la que sirve esta Constitución: la emancipación de la humanidad.