En agosto, después de 20 años de combates y de desplegar durante un periodo 100.000 soldados, Estados Unidos fue obligado a retirar su ejército de Afganistán. El gobierno y fuerzas armadas afganos proestadounidenses se derrumbaron rápidamente, y los fundamentalistas islámicos reaccionarios, el Talibán, tomaron el poder. Estados Unidos y su ejército supuestamente “todopoderoso” habían sido derrotados en la guerra más larga que jamás hayan librado.
Como escribió Revcom.us en ese entonces:
[L]a humillante derrota del proyecto estadounidense de dominar a Afganistán y a toda la región es algo muy bueno, pero la victoria del Talibán es algo malo. Por lo tanto, la situación inmediata que enfrentan nuestros hermanos y hermanas en Afganistán se ha vuelto aún más grave.
La gente no puede permitirse rebotar entre los polos de apoyar a una u otra de estas fuerzas reaccionarias. Tenemos que forjar otro camino, una alternativa revolucionaria.
No obstante, aunque Estados Unidos se apresuró a salir de Afganistán, Biden siguió calificando a la guerra de Afganistán de “guerra justa”, alabando a las tropas estadounidenses por servir con “valor, coraje e integridad”.
Pero, ¿cuál fue la realidad de esta guerra, y qué aportó al pueblo afgano?
16 de octubre de 2015: Un empleado de Médicos Sin Fronteras camina al interior de los restos carbonizados del hospital de la organización después de que fuera alcanzado por un ataque aéreo estadounidense en Kunduz, Afganistán, con la muerte de 42 afganos. Para agosto de 2016, unas 111.000 personas ya habían muerto y más de 116.000 habían resultado heridas en la guerra. Foto: AP
- Estados Unidos descargó una enorme y asesina violencia sobre Afganistán, con el lanzamiento de más de 38.000 bombas y la realización de más de 12.000 ataques con drones [aviones no tripulados]. Más de 111.000 personas fueron asesinadas, más de 116.000 resultaron heridas y unos cinco millones de afganos fueron obligados a abandonar sus hogares debido a la guerra estadounidense.
- Las fuerzas armadas estadounidenses no estaban ofreciendo ninguna “mano amiga” al pueblo afgano, ni utilizaban la fuerza “quirúrgicamente” en ataques cuidadosamente calibrados. Los aparatos militares estadounidenses y afganos llevaron a cabo repetidos bombardeos contra fiestas de bodas, procesiones funerarias, escuelas y hospitales.
- Un estudio del New York Times (18 de diciembre de 2021) descubrió que los soldados afganos comandados por Estados Unidos merodeaban en el campo por la noche, respaldados por la aviación estadounidense, apresando a aldeanos inocentes y llevando a cabo bombardeos que mataban a cientos de civiles, lo que nunca se investigó seriamente ni se informó en los comunicados de prensa color de rosa del Pentágono. En una de las aldeas, Barang, en el sur de Afganistán, “En promedio, cada hogar perdió a cinco miembros civiles de su familia. Una inmensa mayoría... fue causada por ataques aéreos.... Un padre muerto en un ataque aéreo mientras corría hacia el bosque. Un sobrino asesinado mientras dormía con su rebaño de ovejas. Un tío abatido a tiros por soldados estadounidenses mientras iba al bazar a comprar kimbombó para la cena”.
12 de noviembre de 2008: Atifa Bibi, una escolar afgana, se recupera en un hospital después de que dos hombres le arrojaran ácido en Kandahar cuando iba a la escuela. Este tipo de ataques misóginos contra las mujeres afganas, a menudo por salirse de las duras normas patriarcales (asistir a la escuela, no tener puesto el velo, rechazar las insinuaciones masculinas, etc.) es muy generalizado (más de 4.000 ataques en 2015) Foto: AP
- Las fuerzas de Estados Unidos y sus clientes afganos aterrorizaron a la población con registros domiciliarios nocturnos. Crearon una red de cárceles y centros de detención en los que al menos 15.000 afganos han sido detenidos con poca evidencia o ninguna, con brutales golpizas, torturas y, en ocasiones, asesinatos. La Corte Penal Internacional declaró que las fuerzas estadounidenses habían “cometido actos de tortura, tratos crueles, ultrajes a la dignidad personal, violaciones y violencia sexual” —crímenes de guerra— en Afganistán.
- En total, murieron al menos 43.000 civiles, y quizás hasta 220.000, por causas relacionadas con la guerra, y esta violencia masiva fue una fuerza impulsora importante que azuzó el resurgimiento del Talibán y del fundamentalismo islámico reaccionario.
- La vida era una pesadilla para las mujeres bajo el régimen del Talibán, y seguía siéndolo para la inmensa mayoría de ellas bajo Estados Unidos: unos dos tercios de las niñas afganas seguían sin asistir a la escuela y el 87% seguían siendo analfabetas. Al menos un 70 a 80 por ciento eran obligadas a casarse, muchas de ellas antes de los 16 años de edad, y casi un 90 por ciento eran víctimas del abuso doméstico. Durante la ocupación estadounidense, Amnistía Internacional calificó a Afganistán de uno de los peores lugares del mundo para ser mujer.
- En Afganistán, ya empobrecido, la guerra destruyó cultivos y aldeas, distorsionó y trastornó la economía y empobreció más a la mitad de los 35 millones de afganos.
- Estados Unidos ha dejado tras de sí el hambre y la inanición en Afganistán: más de 22 millones de afganos no tienen suficientes alimentos, ocho millones están al borde de la inanición y “otro millón de menores de cinco años corren el riesgo de morir durante los tres meses más fríos del invierno que se avecina”, según los últimos informes1 2.
El Pacífico occidental está tan abarrotado de armamento aéreo y marítimo de Estados Unidos, la OTAN, Rusia y China, con armas nucleares hasta las cejas, que corre el peligro real de que un accidente o un incidente intencionado desemboque en una guerra a gran escala, con consecuencias potencialmente catastróficas para la humanidad. Foto: U.S. Defense Department
Y no, toda esta violencia y sufrimiento nunca tenía que ver con la “justicia debido al 11-S” [11 de septiembre de 2001], ni acabar con el terrorismo, ni construir la democracia, ni liberar a las mujeres ni cualquier cosa remotamente justa, como han afirmado hasta la saciedad los mentirosos representantes del capitalismo-imperialismo estadounidense.
Desde el mero principio, la invasión y ocupación de octubre de 2001 fue una guerra por parte del imperialismo, con el deliberado objetivo de darle una amenaza gansteril al mundo: ¡nunca se atrevan a atacar a Estados Unidos! Y formaba parte de un gran plan para reforzar el control de Estados Unidos sobre el Medio Oriente y Asia central como parte del fortalecimiento de su imperio global de explotación y opresión — los gobernantes, llenos de arrogancia, soñaban con que podían crear el único imperio indiscutible e incuestionable del mundo.
Así que a aquellos que les dicen a las tropas y ex combatientes estadounidenses: “Gracias por vuestro servicio”, ¡dejen de agradecer a los asesinos, torturadores y soldados rasos de un imperio sangriento por “vuestro servicio”! La guerra de Afganistán —una vez más— muestra la verdad de lo que se dice sobre el ejército estadounidense en UNA DECLARACIÓN, UN LLAMAMIENTO A QUE SE ORGANICE AHORA PARA UNA REVOLUCIÓN REAL de los Revcom:
Las fuerzas armadas estadounidenses no están cumpliendo un “servicio honorable” — y no son una fuerza “dura y valiente” a la cual la gente debe respetar. Hacen lo mismo alrededor del mundo, a una escala masiva, que la policía hace aquí: matando cobardemente y aterrorizando a la gente al servicio de los opresores más grandes del mundo, los gobernantes de Estados Unidos.